Las Elecciones de Noviembre

Hoy voy a escribir un poco sobre política. En particular, sobre las elecciones de Noviembre al senado de los Estados Unidos. El que escriba sobre política/elecciones, no se debe a que el tema me parezca, o no, interesante en sí. Se debe más bien a que creo que el resultado de estas elecciones tendrá un efecto considerable en la recuperación económica o, mejor dicho, en como el gobierno de los Estados Unidos (y otros países europeos) usará la política fiscal durante esta, ya larga, crisis.

Pero antes de entrar intentar predecir el futuro, debéis permitirme hablar un poco del pasado y de cómo el gobierno de Obama ha enfocado (fiscalmente) la crisis. En Febrero del 2009, la administración Obama firmo la “American Recovery and Reinvestment Act” o ARRA para intentar reactivar una economía bastante deprimida. La recesión y el gasto recogido en ARRA hicieron que el déficit público americano llegara a niveles históricamente altos (o muy altos).

El ejemplo de la administración americana fue seguido por muchas otras economías occidentales y los déficits públicos se dispararon también en Europa. Hasta aquí todos de acuerdo. Pero la crisis de deuda en Europa hizo que los primeros desencuentros fueran visibles. Por un lado Alemania, con Merkel a la cabeza, comenzó a avisar de los posibles riesgos de niveles de deuda insostenibles. Por otro lado, Obama, supongo que aconsejado por sus consejeros económicos bastante dados a creer en grandes multiplicadores del gasto, avisando de los peligros de cortar el grifo. Y, en medio, los republicanos.

Los republicanos y los votantes americanos atendieron a este debate desde el tendido. Bueno, desde el tendido hasta hace pocas fechas. En los últimos meses, y viendo como la economía no se reactiva a pesar del ARRA y valorando el incremento en la presión fiscal futura que el acta implica, los votantes americanos han empezado a castigar a la administración en las encuestas y amenazan con hacerle perder el, tan crucial, senado.

Como puede verse en el siguiente link, los demócratas no solo perderán la supermayoria (>= 60) con casi todo probabilidad, sino que corren el riesgo de perder el control (<50) del senado y, con ello, la posibilidad de una segunda versión del ARRA que, al parecer, estaba en la cabeza de los asesores económicos de la Casa Blanca. En mi parecer, esto tendría consecuencias, no solo en los Estados Unidos, sino también en Europa ya que el máximo exponente del enfoque Keynesiano (o sea Obama) perdería mucho poder político en favor de aquellos más ortodoxos (o sea los Republicanos o Merkel).

A mi parecer, si esto fuera así, los gobiernos del viejo continente pondrían aun más esfuerzo en reducir déficits de lo que lo están haciendo ahora y menos en estimular la economía mediante gasto publico. Además, creo que este escenario aceleraría la tramitación de las reformas estructurales pendientes.

¿Sería todo esto bueno o malo para la recuperación económica? Opiniones habrá para todos los gustos, eso seguro.

Hay 11 comentarios
  • Estas de coña si crees que los republicanos estarian llevandolo de manera diferente. Lo que estan haciendo es aprovecharse de la crisis de confianza en la administracion obama para apuntarse al campo anti-deficit. El primer stimulus package fue republicano, y si hubiesen seguido en el poder no habrian hecho nada diferente. Ahora, como en minoria tampoco pueden hacer nada, a votar en contra de todo y simular desvanecimientos por la subida del deficit. Pero luego vuelven a sus circunscripciones a hacerse fotos con esos ridiculos cheques enormes con los fondos federales para apuntarse el tanto, como si se los hubieran sacado personalmente a Obama con tenazas de dentista.
    Comparar estados unidos con alemania tambien me parece equivocado.

  • Según queramos recuperarnos, ¿no? Si queremos seguir ignorando que no intervenir una gangrena puede ser bueno, dados los avances de la farmacología, pues lo mismo nos sale bien y aguantamos con más dosis de morfina. Si lo que queremos es construir algo sólido en su base, que requiera buscar roca en el pantano, con sacrificios muy importantes y liderazgos rompedores, pues creo que habrá que ponerse a ello sin milongas de grupos de políticos o empresarios cortoplacistas.

    Con las dos opciones podemos perder la pierna, seguro, pero es más posible que con la segunda no lleguemos a palmar de septicemia.

    Algo tendrán los técnicos que aportar para ganar la batalla a los políticos. Si están esperando que el descrédito de estos les facilite la entrada en el juego, puede que estén equivocando la dimensión de la infección y acabemos todos tiesos.

    De los políticos no es fácil esperar grandes cosas, solo han tomado decisiones tajantes cuando no había remedios y han salido más caras. De los técnicos hay que esperar que estudien el problema, definan soluciones y niveles de riesgo y que unos cuantos se echen a la arena para tomar el relevo.

    Es que si el sanitario chusquero me dice que me crecerá otra pierna comiendo estiércol de vaca, y aparece un señor serio con bata y galones de capitán médico, le dejo al técnico que me pase el palo de morder y empiece con la sierra.

    Se necesitan voluntarios.

  • Lo que me ha parecido más sorprendente de todo el artículo es la extraña idea de contraponer el "enfoque Keynesiano" por una lado frente al "enfoque más ordodoxo" por otro. Si la ortodoxia de de los últimos 70 años no ha sido un keynesianismo absoluto y aplastante entonces ¿En qué ha consistido la ordodoxia?

    El que hoy puedan citarse como verdades universalmente aceptadas, que no requieren justificación, cosas tan excéntricas como que la economía puede estimularse mediante el gasto, la existencia de esa fantasía numérica llamada "multiplicadores del gasto" o que "la economía no se reactiva a pesar del ARRA" en lugar de decir que "la depresión de profundiza debido al ARRA" demuestran que hoy, y desde hace 70 años la superstición keynesiana, más que el punto único punto de vista ortodoxo, es el único punto de vista que permite librarse de ser quemado en la hoguera.

  • Respecto al ultimo comentario, se lo que se siente que que quieran poner en la hoguera. En Latinoamerica, las universidades tienden a ser bastante (a veces, insoportablemente) keynesianas.
    Si los republicanos llegan a copar el senado, no importa si lo hacen por aprovechamiento político. Lo importante aquí es el resultado. Una política de gasto desmedido en todo el mundo desarrollado es la que ha generado tantos problemas. Ahora, todo se reduce a que la gente se acostumbre al nuevo nivel de vida, que es el nivel de vida que debieron haber tenido desde un principio, y que se infló a punta de prestamos. La gente ha estado viviendo por tantos años dentro de esta burbuja de bienestar ("estado de bienestar" la llaman los franceses) que han terminado haciéndose la idea de que las cosas eran así en realidad. Se han creído el cuento de hadas en el que vivían. Ahora solo queda despertar.
    Que se necesita? preocuparse por el desempleo, no incrementando el gasto, sino incrementando la productividad. Especialmente en Europa, la gente cree que, aun cuando en China e India la productividad media esta acercándose cada vez mas a la suya, y a un costo menor, pueden seguir exigiendo los mismos niveles de calidad de vida sin esforzarse mas.
    Es hora de "sincerar" nuestras condiciones económicas de acuerdo a nuestra productividad. Si los republicanos hacen eso, aun que fuere por calculo político, tendrán mi aplauso.
    Finalmente, y como dijo alguien una vez en este blog, la gente debe recordad que, para gastar, primero se debe ahorrar (la palabra ahorro parece haberse borrado del diccionario europeo...)

  • Coincido con el comentario de Luisito... con una precisión añadida que quiero hacer. Cierto, ortodoxos son los keynesianos pero no a la zaga andan los monetaristas: todos ellos son intervencionistas, principalmente en el campo más determinante de la economía, esto es, la política monetaria. El caso es que ni unos ni otros se replantean la política intervencionista-estatista que predican y que nos ha llevado a esta crisis. Frente a ellos economistas como Hayek que ya explicaron, antes de la crisis de 1929, que cuando el crecimiento económico se basa en expansión crediticia no respaldada por ahorro voluntario real conduce inexorablemente a la crisis. Aunque dicha expansión crediticia, orquestada por los bancos centrales, suele acarrear inflación hay periodos históricos, como los años 20 o la crisis actual, en que ha coincidido dicha expansión crediticia con un periodo de grandes avances tecnológicos e incrementos de productividad, juntos con mercados abiertos, que han contenido los precios... Este escenario es especialmente peligroso ya que, como queda dicho, no se detiene la expansión crediticia a tiempo y las consecuencias son enormes.

    Frente a esto la alternativa, explicada por muchos teóricos, está en un sistema son semejanzas al patrón oro y coeficiente de caja de los bancos del 100% que evita las manipulaciones artificiales del tipo de interés de los bancos centrales ya que su fijación dependería, como marca la ley de oferta y demanda, por la cantidad de ahorro disponible. Dicho ahorro canalizado al crédito posibilita un crecimiento sano y sostenido. En fin, confiemos que los intervencionistas reflexionen y renieguen del actual sistema crónicamente inflacionista que va mermando continuamente el esfuerzo de nuestro trabajo.

  • El contrafactual es: ¿qué habría sido de la economía nortemericana sin el ARRA?
    A esta pregunta no sé si ha habido respuestas cabales, aunque me encantaría conocerlas.
    A luisito: de los 70 años de "régimen" keynesiano que afirmas, creo que deberías quitar al menos los últimos 25. Afortunadamente, las hogueras académicas queman bastante menos que las de la Inquisición, pero en las últimas décadas se han quemado más keynesianos que de otras confesiones. Hasta el punto que algunos llevan su keynesianismo en secreto: públicamente abogan por la ortodoxia presupuestaria pero en privado admiten que sin estímulos externos la economía no sabe salir de los "baches". Lo que ocurre es que las últimas décadas han sido bastante plácidas y no ha habido que disimular mucho (algunos pensaban incluso que había llegado el fin de los ciclos económicos). Pero como le pasa a Santa Bárbara, nadie se acuerda de Keynes hasta que tenemos los tipos de interés a cero y la demanda del sector privado a -40%.
    A Juan: ese escenario que "aceleraría la tramitación de las reformas estructurales pendientes" ¿es socialmente manejable? ¿cómo se gestiona la mochila de deuda y de desigualdad real (descontando el efecto redistributivo del gasto público) de la que partimos? Me parece un experimento arriesgado: entraña riesgos colectivos que no aceptaríamos para, por ejemplo, nuestra familia.

  • Jorge,
    Sobre el contrafactual, seguro que conoce este gráfico: http://gregmankiw.blogspot.com/2010/01/unemployment-update.html
    No sé si los escépticos de los estímulos hemos abusado de él, pero me parece relevante para la discusión sobre qué hubiera pasado sin estímulo.
    Un problema sobre esto es que los defensores de los estímulos siempre (o casi siempre) pueden cobijarse bajo ese argumento, afirmando que sin estímulos la cosa hubiera sido mucho peor (lo que, seguramente, medido en términos de PIB sería verdad, ya que el estímulo de gasto público ha contribuido de manera notable en estos dos últimos años al PIB. Pero también debiéramos plantearnos si el crecmiento del PIB en 2002-2007 reflejaba la "realidad"...). Y también se pueden defender con el argumento de que los estímulos, para haber tenido efecto notable, hubieran tenido que ser mucho mayores, que es lo que dice Krugman. Sobre las recomendaciones de Krugman, decía un crítico:

    If his advice is accepted, and things get better, he will say “I told you so.”
    If his advice is accepted, but things do not get better he will say, “It was not enough stimulus” or “Things were worse than we had expected.”
    If his advice is not accepted, and things get worse, he will say “I told you so.”
    If his advice is not accepted, and things get better, he will say “That would not have happened without the previous stimulus – we were just lucky this time.”

  • Luisito,
    En lo que dices de 70 últimos años de dominancia plena de los keynesianos, creo que te dejas buena parte del cuadro: Friedmanitas y Nueva Macro Clásica, que llegan a dominar el panorama en el último cuarto del siglo XX. No es que los keynesianos estuvieran muertos, por supuesto, pero ya no gozaban de tanto prestigio tras la estanflación de los 70 que les supuso un duro golpe.
    Pero esto no implica necesariamente que los policy-makers siguieran el enfoque más de moda en el panorama académico. Sobre esto, William White, ex-economista jefe del BIS, tiene un párrafo ilustrativo, en relación a los bancos centrales (imagino que podría ser extrapolable al caso de los políticos encargados de la política fiscal):

    "It would be tempting to say that policymakers were led astray because they used these kinds of models (los más modernos y sofisticados del tipo Dynamic Stochastic General Equilibrium). Unfortunately, there is very little evidence that these modern academic theories had much impact on the way most central bankers used policy instruments. Alan Blinder, a highly respected central banker and academic, has written convincingly on this (Blinder, 1988 and 1997). Rather, most senior policymakers continued to rely on Keynesian-based models."
    (http://amartinoro.wordpress.com/2010/03/28/modern-macro-on-the-wrong-track-hay-que-reconsiderar-los-cimientos/)

  • "En lo que dices de 70 últimos años de dominancia plena de los keynesianos, creo que te dejas buena parte del cuadro: Friedmanitas y Nueva Macro Clásica, que llegan a dominar el panorama en el último cuarto del siglo XX"

    Bueno, en mi esquema del mundo, Friedmanitas y NeoMacroClásicos son parte del keynesianismo, entendiendo, claro está, que el keynesianismo estaba completamente construido y afianzado varios siglos antes de que naciera lord Keynes.

    Esto que sigue es algo que nunca podremos saber con certeza pero mi intuición me dice que los bisontes, caballos y ciervos representados en las paredes de Altamira son un cálculo gráfico de los multiplicadores del gasto en algún plan de estímulo de la economía basado en la expansión de la masa monetaria de sílex. Eso por no mencionar las pirámides de Egipto, México o las construcciones megalíticas en Stonehenge o la Bretaña. Apilar inúltilmente miles de bloques de piedra de varias toneladas de masa traídas desde el lugar más lejano posible, por el camino más difícil para obtener solo un gran montón de piedras es keynesianismo en todo su esplendor. Creo que podemos estar seguros de que, ya en esas épocas, cuando esos países estaban azotados por una hambruna, las autoridades combatían el hambre y la pobreza ordenando quemar las cosechas de grano, adelantándose a la genial metodología de Franklin D. Roosevelt y sus sabios asesores.

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