Déficit 2017: en manos de las CCLL (Ayuntamientos)

 de José Ignacio Conde-Ruiz (@conderuiz) y Juan Rubio-Ramírez

Aún faltan algunos meses para conocer el dato definitivo del déficit para el año 2017. Muchos analistas dan por seguro que este año conseguiremos, por fin, cumplir con el objetivo marcado desde Bruselas. Pero veamos cómo van los datos.

Conocemos los datos de déficit de todas las Administraciones Púbicas (AAPP), menos de las Corporaciones Locales (CCLL) que los publican con cierto retraso, hasta septiembre. Es decir, tenemos datos para los tres primeros trimestres del 2017. Con esos datos podemos construir nuestro déficit sintético. El déficit sintético mezcla los datos disponibles para el 2017 (es decir los tres primeros trimestres del 2017) con datos del 2016 para aquellos meses en los que no hay datos para el 2017 (el último trimestre del 2016). Los resultados los podemos ver en el siguiente gráfico. Sin tener en cuenta las CCLL, si las otras tres administraciones se comportan como el año anterior, el déficit sería del 3,7% del PIB.

Por administraciones, el agregado de las CCAA cumplirá con su objetivo de déficit. Esto ya lo adelantamos en el Observatorio Fiscal y Financiero de las CC.AA. Esto implica que esta administración va a cumplir con el objetivo de déficit durante dos ejercicios consecutivos. Sin embargo, a pesar del cumplimiento, tal como pusimos de relieve en dicho informe, el gasto en términos homogéneos estaría creciendo por encima de lo permitido en la regla de gasto, lo que puede poner en riesgo la consolidación fiscal en ejercicios futuros.

Tanto el Estado como la Seguridad Social volverán a incumplir sus objetivos de déficit. Así que, nuevamente, el complimiento global del déficit está en manos de las CCLL. Si estos, se comportan como el año pasado podemos estar tranquilos. En el 2016, gracias al superávit del 0,6% del PIB de las CCLL, pudimos cumplir con nuestro objetivo de déficit.

En definitiva, a pesar del cumplimiento esperado del déficit en 2017, existen algunas señales del agotamiento de las medidas de consolidación fiscal puestas en marcha por este gobierno. Entre estas señales destacamos: i) el incumplimiento sistemático del objetivo del déficit del Estado y la Seguridad Social; ii) el crecimiento del gasto de las CCAA por encima de la regla de gasto y iii) que sean los ayuntamientos, con un comportamiento fiscal por encima del objetivo de déficit, quien nos permita cumplir con Bruselas. Claramente es difícil que las CCLL puedan seguir con este ritmo de consolidación fiscal en los ejercicios venideros.

Como hemos repetido hasta la saciedad, España se encuentra entre los países de la UE con menor gasto en sanidad, educación y dependencia. Estos bajos niveles parecen insostenibles ya que se espera que la sociedad española envejezca de forma considerable en los próximos ejercicios. Por eso creemos, que la forma adecuada resolver nuestra crisis fiscal es con un incremento permanente de los ingresos.

Hay 4 comentarios
  • Gracias, muy interesante, pero me quedo con la reflexión final: es necesario incrementar los ingresos. La cuestión es clave si deseamos un amplio y profundo estado de bienestar. Pero espero que la solución no sea un incremento de impuestos, me parecería contraproducente, y creo que hay otras soluciones más eficientes, aunque con el inconveniente de resultados a largo plazo.

  • Desde luego el punto más relevante es el ultimo: es necesario aumentar los ingresos. Sin embargo se llega al típico dilema: medidas para reducir el déficit pueden deprimir la economía. Por lo tanto, creo que la única solución a largo plazo serían cambios estructurales con el objetivo de desarrollar sectores con un alto valor añadido.

  • Gracias por el artículo.

    Cómo se pretendería lograr dicho incremento permanente de los ingresos teniendo en cuenta que fiscalmente ya es imposible recaudar más (manteniéndose el nivel de actividad constante) y que para incrementar el nivel de actividad es necesario acometer reformas que requieren una disminución de los ingresos?

    Parece que nos encontramos entre la espada y la pared.

    Saludos.

  • Pues si el objetivo es "parecerse a Europa" también en el aumento de ingresos está claro como debería ser la subida:

    a) Aumentar significativamente los impuestos indirectos (IVA)
    b) Mantener los impuestos al trabajo (pero reduciendo las cotizaciones de las empresas y aumentando las de los trabajadores) y
    c) Reducir los impuestos al capital

    https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesSeriadas/DocumentosOcasionales/14/Fich/do1406.pdf

    Requiere poca imaginación "seguir a la media". Tampoco es imaginativo incrementar la presión fiscal (+20 puntos de PIB entre 1965 y 2000 según el informe) aunque empieza a ser lícito preguntarse donde está el límte (ya sabemos que presiones fiscales del 100% no "optimizan el crecimiento")

    Y uno no puede resistirse a alertar del estado mental en el que "un menor gasto" es una mala cosa (si mi abuelo levantase la cabeza!!).

    Gastar menos es algo positivo. Solo en el ámbito, laxo, de lo público se entiende el considerar un gasto alto como una medida de calidad. En salud, como en educación o en dependencia, lo interesante sería tener definido un "panel de control" que incorporase indicadores de calidad y poder seguir su serie histórica. Y lo positivo sería conseguir objetivos en los indicadores con el MENOR gasto posible (y valorar trade-offs entre coste y objetivos). Usar el "gasto" como indicador de excelencia es, como mínimo, antieconómico (aunque interesante para los sindicatos del ramo, sin duda).

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