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La Otra Endogamia: el Conocido Problema del “Old Boys’ Club”

(@ricard_gil)

El tema de la endogamia en la universidad no es nuevo en Nada Es Gratis. Manuel Bagues, Samuel Bentolila o Antonio Cabrales entre otros han hablado ya aquí de favoritismo y nepotismo en la contratación de personal universitario docente. Sin embargo, cuando pensamos, hablamos y debatimos las causas y consecuencias de la endogamia siempre lo hacemos desde un punto de vista de dentro de la universidad, dejando de lado la “otra” endogamia que es la que favorece amiguismos con profesores de otras universidades sin reparar en el mérito y la igualdad de oportunidad.

Esta endogamia de amiguetes es también una barrera muy importante a la asignación eficiente de recursos dentro del sistema universitario y enfatiza incluso más la necesidad de transparencia en las políticas de contratación en las universidades españolas. Pongamos por ejemplo las universidades norteamericanas (Estados Unidos y Canadá) donde la gran mayoría de universidades no contratan a sus propios estudiantes. Pues bien, en un reciente artículo que apareció el pasado 23 de febrero en www.slate.com, se habla de cómo la gran mayoría de profesores en las universidades norteamericanas provienen de las mismas universidades. El artículo se basa en un estudio que investiga donde obtuvieron su doctorado más de 16,000 profesores en 242 universidades en los campos de la informática, negocios e historia. Los resultados son, a mi parecer, sorprendentes ya que únicamente el 25% de las universidades son los responsables de educar entre el 71% y el 86% de los profesores en la muestra según la disciplina. Por ejemplo, el 50% de los profesores de informática proviene de tan solo 18 programas de doctorado, el 50% de los profesores de las escuelas de negocios provienen de únicamente 16 programas de doctorado, y en historia OCHO universidades son las responsables de educar a la mitad de los profesores en esa disciplina. Más allá de presentar estos hechos, entonces el artículo intentan encontrar una explicación del porqué de esta concentración. Por un lado, puede que la competencia haga que las universidades “no-tan-buenas” quieran imitar a las buenas y contraten a graduados de los mismos programas de doctorado. Por otro lado, puede que sea difícil predecir la productividad de una persona que empieza su carrera y por lo tanto las universidades apuestan por un sello de calidad que disminuye la incertidumbre y permite justificar errores de contratación a posteriori. Al final, los autores concluyen que en la academia norteamericana existe un problema de “limones” donde hay incertidumbre y asimetría de información con lo que muchos graduados con muchísimo potencial que obtuvieron su doctorado en una muy buena universidad se quedan sin trabajo (o sin un trabajo como investigador) porque las universidades prefieren contratar a un doctor de una universidad que por tradición ha producido profesores de calidad en el pasado. La consecuencia de todo esto es lo que los economistas llamamos ineficiencia en la asignación de recursos, los autores lo llaman “profunda desigualdad social.”

¿Es la academia española ajena a este tipo de endogamia que existe en Norteamérica? En esta entrada quiero examinar la concentración de doctorados en departamentos de economía de universidades españolas y relacionarlos con su productividad. Para ello, primero tomo como referencia el ranking de universidades españolas por resultados y productividad publicados en Expansión el 16 de marzo de 2015 y lo cruzo con el ranking de publicaciones por departamento de economía y/o empresa en España según IDEAS REPEC. Únicamente me quedo con aquellas universidades españolas públicas que aparecen en ambas listas. Esta decisión hace que organismos como el CEMFI, Banco de España, o FEDEA se quedan fuera así como universidades privadas (Ramon Llull, IESE, IE o Deusto). Las universidades españolas públicas que no aparecen en el ranking de IDEAS entiendo que no son instituciones donde la investigación es una prioridad y por lo tanto la comparación no sería justa. Dadas estas restricciones, visito la página web de cada facultad y cuento el número de profesores listados como docentes. También cuento el número de autores que contribuyen al ranking de IDEAS para cada departamento y facultad. Entonces utilizo la identidad de los contribuidores a IDEAS para buscar sus páginas web (de su universidad, google sites, researchgate.com, academia.edu, LinkedIn) para crear las siguientes variables por facultad: el número de ellos sin información de su doctorado, el número de doctorados distintos, y el número de investigadores doctorados por la misma universidad donde trabajan en la actualidad. Antes de meternos de cabeza en las correlaciones, vamos a dejar claro que aquí ni hay muestreo aleatorio, ni variables instrumentales, ni antes y después, ni nada de nada. Todo lo contrario, dejamos que lo mejor de lo mejorcito se auto-seleccione en la muestra. Así que cualquier resultado se debe tomar como la versión más positiva de la realidad de la academia española (tomando como ejemplo las facultades de economía y empresa).

Primero empecemos con las cosas sencillas, el ranking (1 es más alto que 50) esta positivamente correlacionado con el porcentaje de autores activos en IDEAS relativo al número TOTAL de profesores que trabajan en cada departamento o facultad en la lista. Lo mismo es cierto con el número absoluto de autores. Mayor nivel de actividad implica mejor ranking en la muestra.

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Podemos clasificar a los contribuidores de IDEAS en tres tipos, aquellos que no dicen donde obtuvieron su doctorado, aquellos con doctorados obtenidos en la misma universidad donde trabajan, y aquellos con doctorados de otra universidad. Cuando he visitado las páginas web de los contribuidores, la inmensa mayoría de los que no especifican la universidad donde obtuvieron su doctorado implícitamente indican que obtuvieron su doctorado en la misma universidad en la que trabajan (por ejemplo, su licenciatura y maestría lo son). Así pues, en el gráfico debajo parece claro que la presencia de doctores de la misma universidad y profesores que no reportan su doctorado disminuye con el número total de contribuidores a IDEAS, lo cual mecánicamente hace que el porcentaje de profesores de otras universidades aumenta con el número de autores (esto es cierto aunque omita el gráfico aquí). En la muestra, más actividad está asociada en el margen con más doctorados en otras universidades.

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¿Que nos queda por ver? Todavía no hemos dicho nada de las consecuencias de la endogamia tradicional y la otra endogamia a la que me he referido al principio de la entrada. El siguiente gráfico muestra la correlación entre el ranking en IDEAS y el porcentaje de la suma de profesores (contribuidores a IDEAS) con un doctorado de esa misma universidad y los que no detallan donde obtuvieron su doctorado (ya he explicado que en muchos de esos cases es implícito que es la misma universidad donde trabajan). La relación es claramente positiva, es decir más endogamia peor ranking. Este grafico seria casi idéntico si únicamente midiéramos el porcentaje de profesores con un doctorado de la misma universidad.

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Finalmente, nos falta averiguar que sucede con aquellos departamentos que contratan a doctores de otras universidades. Algunas universidades contratan únicamente a doctores de pocas universidades muy cercanas (la probabilidad que una universidad en Madrid contrate a un profesor doctorado en una universidad de Madrid es más alta que lo haga una universidad catalana, andaluza, del noroeste Y VICEVERSA), mientras que otras contratan profesores con doctorados que provienen de muchas más universidades. Las correlaciones aquí son aún más claras que en los gráficos anteriores. Departamentos que están mejor en el ranking tienen profesores que obtuvieron su doctorado de un mayor número de universidades distintas tanto en términos absolutos como relativos.

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¿Qué podemos concluir a raíz de esto? Pues bien, si el artículo citado al principio de la entrada está en lo cierto, una academia donde las universidades no pueden contratar a sus propios estudiantes corre el riesgo de concentrar la formación de profesores en unas pocas universidades. Parece ser que en la academia española no solo las universidades contratan a sus propios estudiantes o promueven culturas de opacidad (no hay información en la web del currículo de muchos profesores), cuando contratan lo hacen de unas pocas universidades que acostumbran a estar cerca geográficamente. ¿Es esto necesariamente un problema? No, no lo es. PERO, lo que sí observamos que aquellos departamentos que contratan en menor medida a sus propios estudiantes y contratan de una mayor abanico de universidades lo hacen mejor. A lo largo la homogeneidad en la formación y la forma de pensar en estos departamentos que practican la endogamia interna y “externa” podría derivar en una peor capacidad para reciclarse, hacer investigación, innovar y enseñar con calidad y resultados.

Cierro la entrada con dos últimos gráficos que cruzan el ratio de doctorados distintos al número de profesores activos (contribuidores a IDEAS) con los índices de productividad y volumen publicados en Expansión. Estos índices reflejan productividad individual y volumen para TODA la universidad, así que esto refleja como una política de contratación (tomando como muestra las facultades de economía) es indicativa de la función de producción de una universidad. Parece ser que abrir las redes de contratación está asociado con un aumento de la productividad por cápita pero se asocia con una disminución del volumen de producción total.

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Una conclusión (aun sabiendo que esto son correlaciones y hay sesgo en la muestra) sería que nuestra academia padece de dos problemas: la endogamia tradicional y la exclusividad de los clubes de amiguetes, el “old boys’ club”. Quizás lo que observamos es sencillamente el puro reflejo de la ley de la oferta y la demanda. Por un lado, algunas universidades quieren producir volumen y no investigación de impacto y para ello deciden contratar a sus propios estudiantes y estudiantes de universidades cercanas. Por otro lado, puede que profesores que hicieron su doctorado en Madrid quiere encontrar un trabajo en Madrid por una simple cuestión de preferencia. Si esto es así, ¡bienvenido sea! Pero para poder asegurarnos de que esto es realmente así, hay que facilitar la transparencia de la asignación de lugares de trabajo en la academia y dejar que el mercado decida.