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¿Es la Economía una Ciencia?

por Pedro Rey Biel el 28/03/2016

Recientemente nos alegró la noticia que nos dio Jesús respecto al cierre de un máster sobre homeopatía en la Universidad de Barcelona. No nos parece serio que una universidad pública otorgue ningún halo de prestigio científico a dar bolitas de azúcar diluidas en agua que como mucho, y en casos puntuales, parecen efectivas debido al efecto placebo (del que hablaremos otro día). Sin embargo, antes de convertirnos en guardianes de lo científico, no está de más que nos planteemos hasta qué punto nuestra disciplina, la economía, debe ser considerada una ciencia. Especialmente cuando leemos habitualmente comentarios de algunos de nuestros lectores sobre nuestra "visión neoliberal y ortodoxa" (por decirlo suave) de algo que, si fuera ciencia, no debería llevar a opiniones subjetivas. Y no se crean que son sólo ustedes, recientemente el ex-Ministro de Educación y Ciencia (y también físico) Javier Solana, se metía con los economistas en su twitter por aspirar a ser "como los físicos". Pero cuidado, que tampoco nosotros somos ajenos a la crítica sobre la carga ideológica que puede haber detrás de los supuestos que introducimos en nuestros modelos matemáticos, como discutió no hace mucho Samuel en esta entrada. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Ciencia o no ciencia?

Les voy a salir un poco por la tangente (ya que hablamos de matemáticas). Mi respuesta es que me da igual cómo lo llamen, mientras seamos honestos. Lo que les quiero decir es que deberíamos ser un poco más escépticos con aquellos economistas que ofrecen soluciones categóricas escondiéndose tras su posiciones académicas y cuatro cálculos en una pizarra. Ni todas las universidades son Harvard (o "Howargts", que decía una conocida) ni todos los cálculos son tan simples como nos quieren hacer ver. Cuando la Economía es honesta, las cosas son más complicadas y es entonces cuando aparecen las limitaciones: los modelos teóricos se basan en supuestos sobre el comportamiento y las capacidades cognitivas de los agentes que toman decisiones y sobre las instituciones en que lo hacen, las bases de datos que utilizamos se circunscriben a unas circunstancias concretas y no son tan generales como nos gustaría, y nuestros experimentos están realizados bajo unas condiciones muy concretas. Realizar recomendaciones de política económica, como reconocemos que en ocasiones hacemos en este blog, requiere siempre la suficiente modestia para entender estas limitaciones y nos fuerza a ser claros sobre ellas. Ésto no quiere decir que debamos hacernos nihilistas y pensar que lo que hacemos no tiene ninguna aplicación práctica. Tampoco que sea práctico cualificar constantemente nuestras opiniones económicas con la retahíla de condicionantes que nos llevan a nuestras conclusiones. Pero conviene ser un poco más transparente sobre la mera existencia de estas limitaciones. Ganaríamos mucho si el debate en lugar de centrarse sobre qué economista afirma que fue capaz de predecir la última crisis, lo hiciera sobre las razones por las qué muchos economistas académicos serios, basados en sus modelos y sus datos, no fueron capaz de predecirla. ¿Cómo debemos enriquecer nuestros modelos para que capturen los aspectos que se han mostrado más relevantes en los últimos episodios? ¿Qué datos podemos obtener que nos ayuden a prescribir mejores políticas económicas? En definitiva, ¿cómo podemos seguir aprendiendo?

Por ponerme un poco provocador, me centraré en la herramienta fundamental de mi área de investigación: los experimentos económicos. Podría hacerme un poco el estupendo e intentar argumentar que si definimos el método científico por la posibilidad de realizar experimentos controlados que permitan demostrar una verdad, la validez de una hipótesis o la eficacia de algo no probado, la economía experimental sería la única rama "científica" de la Economía. De hecho,  la Asociación Internacional de Economía Experimental, de la que hasta recientemente fue presidente el premio Nobel  de 2012 Alvin Roth, no tiene ese nombre, sino que, creo que con ganas de polemizar, se autodenomina Economic Science Association. Pero no pienso que tenga mucho sentido argumentar que toda ciencia debe ser experimental. Quienes únicamente utilizan modelos teóricos o realizan estimaciones empíricas ya existentes pueden ser tan (o tan poco) "científicos" como el experimentalista, dependiendo de que sus supuestos, sus cálculos o sus condiciones experimentales sean rigurosos. Conocemos tantos casos de artículos teóricos y empíricos que contenían cálculos erróneos o falsos, como de fraudes y fallos en la realización de experimentos económicos. Pero cuidado, que las ciencias "duras," no son ni mucho menos ajenas a errores y fraudes, que también tienen consecuencias importantes.

Volviendo a mi campo, quiero mencionarles dos razones para la esperanza y la seriedad de la economía académica. Por una parte, las mejores revistas de economía han incrementado los requisitos respecto a la descripción de la metodología adoptada y el envío de datos procedentes de experimentos, de forma que sea más fácil reproducir los experimentos de otros para comprobar cómo de generales son. Aún así tenemos el problema de que los incentivos para publicar en economía favorecen en exceso la novedad de los resultados, por lo que pocos investigadores se animan a replicar resultados. Relacionado precisamente con ello, está la segunda razón para el optimismo. Como se describía hace tres semanas en un artículo de The Economist, un amplio grupo de economistas, dirigido por Colin Camerer, ha reproducido los 18 artículos experimentales principales publicados en dos de las 5 mejores revistas de economía (American Economic Review y Quarterly Journal of Economics) desde 2011 a 2014. El estudio, publicado en Science,  muestra que es posible replicar los resultados de 11 de los 18 experimentos. Qué poco serio, ¿no? Quizá si, pero un tasa de réplica del 61% de los estudios, parece al menos preferible al 31% de un estudio similar sobre artículos en Psicología y, antes de que se me echen encima sobre que las ciencias sociales no son ciencias... un 11% de los artículos sobre eficacia de medicamentos farmacéuticos. ¿Quizá ocurra que, como hemos aprendido del estudio de la Economía, los incentivos importan?

Les dejo por tanto sin una conclusión clara, pues no me importa tanto responder al título de esta entrada como que seamos un poco más serios en el debate. Los economistas debemos aprovechar la precisión que nos dan nuestras herramientas (las matemáticas, la econometría, los experimentos...) para ser rigurosos, y no como barrera de entrada a aquellos que no sepan utilizarlas. Seremos más creíbles si hacemos un esfuerzo por aceptar nuestras limitaciones y somos mas prudentes y honestos al ofrecer orientaciones de política económica. Sólo entonces, espero que dejen de decirnos aquello que en una metáfora bonita pero incorrecta, expresó el ex-ministro griego (y anteriormente economista académico) Varoufakis: "la economía es ideología disfrazada de ecuaciones". Seamos serios. Unos y otros.

Daniel Garcia marzo 28, 2016 a las 10:08

Para aquellos que crean que esto es un problema sólo de la economía les recomiendo una fascinante lectura para el lunes de Pascua
https://www.quantamagazine.org/20151216-physicists-and-philosophers-debate-the-boundaries-of-science/

Antonio marzo 28, 2016 a las 10:24

Magnífica entrada. Y muy pertinente en una época en la que la economía está mediatizada por la política y la demagogia. Y lo que le queda hasta que se consiga formar un gobierno estable.

Ahora bien, creo que habría que distinguir entre macro y microeconomía. Ésta última sin duda que es una ciencia, empezando por el cumplimiento de la sencilla ecuación matemática de un presupuesto familiar.

Es en la macroeconomía donde se usa la agregación para enmascarar posiciones ideológicas sin fundamento científico, y además contra toda evidencia. En física, por ejemplo, no existe ningún agregado con multiplicadores por el que las leyes de Newton tengan un funcionamiento sobre un grupo numeroso de cuerpos diferente a cada cuerpo individualmente. Como puede ser el caso de que, siendo los impuestos individualmente perjudiciales para cada familia y empresa, puedan a la vez ser beneficiosos para todo el conjunto social de familias y empresas.

La macroeconomía es el caballo de Troya de la ideología y del ego en la ciencia económica, así que mientras siga predominando sobre la microeconomía, continuará, y con razón, el debate sobre el carácter científico de la (macro)economía.

Pedro Rey Biel marzo 28, 2016 a las 10:39

Gracias por su comentario, Antonio. Y no me de palmas sobre cierta macroeconomía, que me conozco… :)
En todo caso, la macro se fundamenta cada vez más en supuestos micro que pueden ser tan acertados como desacertados (o no tan generales como se pretende). Como insisto en la entrada lo importante es ser claros sobre las tripas de los modelos que utilizamos… y tampoco aspirar a ser futurólogos.

Antonio marzo 28, 2016 a las 20:18

Gracias, Pedro. A eso me refería, más allá de otras polémicas secundarias que se puedan generar :-D. Aparte de la necesidad de que haya claridad en los modelos que se usan, también que se basen en pasar de lo particular a lo general, en lugar de seguir el camino inverso. Creo, cuando es así, que asistimos de nuevo a la dicotomía que hubo en su momento entre física y metafísica como herramientas para estudiar la realidad, y la capacidad que pudieran tener de ser consideradas como ciencia.

Brisbane marzo 28, 2016 a las 16:28

La Teoría de la Relatividad no funciona en el reino de lo muy pequeño: ahí rige la Mecánica Cuántica. O sea que hasta en la ciencia más dura hay leyes diferentes en función del tamaño!

Antonio marzo 28, 2016 a las 19:48

De acuerdo en lo del tamaño. Pero la distinción entre macroeconomía y macroeconomía depende del número. Siguendo con el ejemplo, sería como si se utilizara la relatividad para estudiar el comportamiento de un objeto, y la mecánica cuántica para analizar el comportamiento de un grupo de esos mismos objetos. Carecería de todo sentido hacer eso!

Luis marzo 28, 2016 a las 21:22

Antonio, en física las leyes de Newton son reversibles. Sin embargo, un grupo numeroso de partículas interactuando según las leyes de Newton (una porción de gas, por ejemplo) tienen un comportamiento irreversible. Para describir su comportamiento nos hace falta otras leyes (las de la termodinámica). Siendo que cada interacción entre partículas es reversible, el comportamiento agregado es irreversible. En física. Con las leyes de Newton.

Antonio marzo 28, 2016 a las 23:43

Evidentemente, la física ha avanzado mucho desde Newton. Era por poner un ejemplo conocido. Aunque da igual si hablamos de la entropía. Cuando se calcula el calor perdido al aplicar trabajo a un gas, la ecuación es la misma independientemente del volumen de ese gas o de la cantidad de partículas que contenga ese volumen. Obviamente, el resultado cambia en función de esos parámetros, pero NO la ecuación.

En macroeconomía hay unas ecuaciones, y en microeconomía otras. Por ejemplo, la microeconomía calcula el salario con una ecuación que no es dimensionalmente consistente con la que utiliza la macroeconomía, porque en realidad poco tienen que ver la una con la otra. No hay una ‘macrofísica’ que haga eso, y además si se intentara sería escandaloso.

Luis marzo 29, 2016 a las 23:12

Sí la hay Antonio. Dentro de la física clásica, la mecánica y la termodinámica, como he intentado explicar antes, proporcionan dos juegos de leyes totalmente diferentes pero necesarios para describir el comportamiento de un sistema a nivel “micro” (interacción entre partículas) y a nivel “macro” (comportamiento macroscópico de un gas, por ejemplo).
Y en física más moderna y de forma más general, toda la teoría de sistemas complejos se dedica a estudiar los sistemas cuyo comportamiento agregado no se infiere de forma evidente a partir del conocimiento de cómo funcionan sus partes. Así, por ejemplo, el comportamiento irreversible de un gas surge a partir de la agregación de interacciones mecánicas que son todas reversibles… Y esto no escandaliza a nadie.

FERNANDO SETIEN DODERO marzo 30, 2016 a las 00:15

No es muy justa la comparación. En Física los modelos se superan por otros que explican más cosas. En se usan ingeniería los modelos antiguos (Newton) o directamente modelos aproximados (Mecánica de fluidos) pero se sabe que son APROXIMACIONES.
La física busca, de momento sin éxito, modelos completamente válidos.
Así que lo que hacéis los economistas se parece más a lo que hacen los ingenieros buscar modelos que predigan con un error acotado utilizando, eso si, el método científico.

No es lo mismo ni de lejos, que en las ciencias puras, donde su error objetivo es su nivel de precisión en las medidas.

Antonio marzo 30, 2016 a las 14:43

La comparación economista de la relación entre física e ingeniería, sería la que hay entre microeconomía y ciencias empresariales. Calcada, además. La macroeconomía no pretende tener aplicación práctica más allá de la política. De hecho, surgió como herramienta política contra la Gran Depresión. Como dije a otro comentarista, sería como comparar la física con la metafísica. Con estadísticas, que puedan aproximar la situación del momento, pero metafísica que no suele tiene en cuenta los elementos individuales, y por ello está sujeta una gran especulación ideológica.

Antonio marzo 30, 2016 a las 14:27

Bueno, si ya entramos a valorar la termodinámica, las interacciones mecánicas no son en absoluto reversibles. Podrá obviarse para simplificar los cálculos, pero sigue siendo así. Además, aunque las ecuaciones vayan cambiando con el enfoque, un fenómeno macro puede ir desagregándose en sus componentes más pequeños de forma consistente, porque, y ahí iba, la física está construida de forma coherente. Y, además, los resultados son dimensionalmente consistentes.

La economía, no. Por un lado está la microeconomía, que sí es un intento de sistematizar el conocimiento económico de forma científica. Y, por otro, la macroeconomía. Que no pretende en absoluto poder ser descompuesta en el estudio de unidades más pequeñas, porque es una disciplina principalmente social, que estudia el conjunto como un todo. Para el caso de la física, sería como recuperar con estadísticas la metafísica de la que la física surgió, y crear una controversia sobre el enfoque más apropiado. Cosa, repito, impensable hoy día, lógicamente.

Si acaso, podrían compararse la microeconomía y la macroeconomía, con la física tradicional, y la física estadística. Pero sólo si el modelo macroeconómico se basa en fundamentos microeconómicos. De lo contrario, son disciplinas independientes y hasta contradictorias. Cosa que, por supuesto, en la física es impensable.

Luis abril 2, 2016 a las 16:33

Está muy bien que saques a colación la física estadística. Esta es, efectivamente, el puente que permite enlazar la reversibilidad de las leyes de la mecánica clásica con la irreversibilidad de las leyes de la termodinámica. Gracias a la física estadística, “todo encaja”. Pero la física estadística es posterior al desarrollo de la termodinámica. Esta se desarrolló durante décadas aun a sabiendas de que no concordaba con las leyes reversibles de la mecánica clásica, que supuestamente debían ser la base de toda la física. Había voces críticas, por supuesto, pero al final se vio que los resultados de la termodinámica estaban bien tal como estaban.
Con esto no quiero decir que la macroeconomía, o la microeconomía, estén bien. Lo que quiero decir es que la crítica que haces está desencaminada. Hoy por hoy, con todo el desarrollo de las teorías de la complejidad, que la descripción del comportamiento de un sistema complejo se aparte de las leyes que se emplean para describir el comportamiento de sus componentes no plantea demasiados inconvenientes intelectuales. Yo creo que muchos economistas estarían felices con que el problema más serio de su disciplina fuera la falta de consistencia entre macro y micro.
Quién sabe, tal vez algún día los economistas encuentren su “economía estadística” que enlace la macro y la micro. También puede ser que para entonces, tanto la macro como la micro sean muy diferentes de las que conocemos ahora.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2016 a las 18:00

“Como puede ser el caso de que, siendo los impuestos individualmente perjudiciales para cada familia y empresa, puedan a la vez ser beneficiosos para todo el conjunto social de familias y empresas.”

Un impuesto sobre mi renta baja mi oferta de trabajo pero si nadie paga impuestos no habria los servicios publicos minimos (empezando, como hemos visto estos dias, por la seguridad nacional) para poder ir al trabajo y por tanto mi oferta de trabajo seria aun menor. Es mas, empleando internet hoy para dejar este comentario has demostrado la utilidad de los impuestos: sin los mismos jamas se habria financiado la investigacion basica en programacion y comunicacion detras de internet (las empresas estan mas que contentas de financiar investigacion aplicada, pero la infraestructura de internet depende de muchas tecnologias y resultados en matematicas abstractas que jamas hubieran sido rentables de desarrollar en el mundo privado).

Y cuando yo ahorro a nivel individual no cambio el tipo de interes agregado que vacia el mercado de ahorro-inversion más que un epsilon, pero cuando ahorramos todos si, llevando a ineficiencias como las causadas por la cota cero. Y cuando yo no cambio mi precio como empresa por culpa de los costes de menu de tal decision no afecto al nivel agregado de precios más que un epsilon, pero si lo hacemos todos si, y eso lleva a ineficiencias. Y cuando yo cuelgo una oferta de trabajo en internet, cambio los incentivos de todos los buscadores de trabajo y, bajo condiciones generales, no recibo el beneficio marginal social de tal decision de manera integra, lo que lleva a que los mercados de trabajo (y en todos los que hay algun tipo de busqueda), el nivel de actividad sea ineficiente. Y podria continuar asi por doscientos ejemplos mas.

La agregacion no esmarcara nada: la capacidad de pensar en terminos de equilibrio general y de los efectos de los mismos es lo que distingue a los macroeconomistas que tienen un minimo de sofisticacion teorica de los que no la tienen (y explica ademas porque los empresarios tienen en general mala intuicion sobre la macroeconomia: no entienden estos efectos porque nunca han sido relevantes para sus decisiones individuales). Y fue Adam Smith el primer economista que de manera clara y contundente nos explico a todos la importancia del equilibrio general.

El problema de la macro es que afecta a decisiones de politica que le importa a la gente (cosa que ocurre menos a menudo en micro) y por tanto existe un incentivo a sesgar juicios y a que muchos que no saben de lo que hablan (por la derecha y por la izquierda) escriban en los medios. Si mañana se descubriese la mecanica cuantica tiene implicaciones para el gobierno, Libertad Digital sacaria un titular diciendo: “El Patron Oro es la mejor manera de que los particulas subatomicas funcionen bien” y El Publico un titular que proclamaría: “El IBEX 35 controla las particulas subatomicas”. O miremos como se ha politizado la discusion sobre ciencia del clima en cuanto ha tenido implicaciones de politica.

Antonio marzo 28, 2016 a las 19:44

Los tipos de interés llevan a una característica de la macroeconomía, que no había citado antes, pero que la aleja de cualquier parecido con una ciencia. Como es el tener una unidad de cuenta variable arbitrariamente y mudable en el tiempo. Qué habría sido de la física si el metro se estirase o encogiese a voluntad.

La agregación implica una gran simplificación de la realidad y una pérdida mayor de información, expresada además en unidades de valor cambiante, y por lo tanto fuente adicional de distorsiones. Microeconómicamente el comportamiento de los agentes económicos si es fácil de estudiar y predecir. Pero macroeconómicamente, y si entramos ya en el campo de la política fiscal y monetaria no digamos, ya hablamos de cuestión de fe sobre la capacidad de tal o cual modelo matemático de realizar pronósticos. Siguiendo con el símil de las leyes de Newton, sería como haber empezado a estudiar las leyes de la física (equilibrio general, para el caso), no por el estudio y el experimento sobre cuerpos particulares, sino con proposiciones y métodos estadísticos sobre el resultado de impulsar y colisionar infinidad de ellos a la vez, y tratar de deducirlas a partir de ahí.

La macroeconomía nació con vocación política más que científica, así que no son de extrañar las limitaciones que presenta para ser considerada una ciencia.

Y, con respecto a los impuestos, ceteris paribus, las economías libres funcionan mejor que las intervenidas. No es el mercado el mayor productor de ineficiencias, ni ningún limitador de investigaciones.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2016 a las 22:07

El tipo de interes es un precio intertemporal. Y como todos los precios cambia segun cambian las circunstancias. El que esto tenga consecuencias sobre el rigor o valor de la macroeconomia es, sencillamente, un non sequitur y la comparacion con el metro en fisica inadecauda.

El equilibrio general enfatiza que hay efectos a nivel agregado que son diferentes de la suma de comportamientos individuales. Es trivial crear mil ejemplos de ello.

“Y, con respecto a los impuestos, ceteris paribus, las economías libres funcionan mejor que las intervenidas. No es el mercado el mayor productor de ineficiencias, ni ningún limitador de investigaciones.”

Y en ningun momento he dicho yo lo contrario. Pero si lees a Adam Smith, a F.A. Hayek o a Milton Friedman, te van a decir que los impuestos son necesarios para que una economia de mercado funcione. Existen amplios campos de una economia moderna donde los mercados no pueden suministrar los bienes necesarios por problemas de falta de compromiso, asimetria de informacion y muchos otros. Y el mercado jamas va a suministrar financiacion para investigacion en ciencia basica.

Afirmar esto no supone que uno este a favor de una economia socialista de igual manera que afirmar que existe cierta evidencia empirica que un consumo moderado de vino (1 vaso al dia) puede tener efectos beneficiosos para la salud

http://www.nytimes.com/2016/03/24/upshot/in-defense-of-moderate-drinking-again.html?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fupshot&action=click&contentCollection=upshot&region=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=6&pgtype=sectionfront&_r=0

no es un argumento para hacerse alcoholico. Dada tu frase “Como puede ser el caso de que, siendo los impuestos individualmente perjudiciales para cada familia y empresa, puedan a la vez ser beneficiosos para todo el conjunto social de familias y empresas” yo solo tengo que probar que existe un nivel de impuestos positivos que produce mas bienestar social que un nivel cero. Ese nivel puede ser perfectamente solo un 1% del PIB (aunque yo crea personalmente que haya de ser bastante mas).

La primera leccion de economia el primer dia de clase es aprender a pensar en el margen.

Antonio marzo 29, 2016 a las 00:17

Respecto al tipo de interés, no si viene fijado por el banco central en función de un objetivo de inflación o tipo de cambio. Si no, en todo se parece al ‘científico’ que cambia su unidad de medida según le conviene a sus cálculos. Esa intervención por sí misma crea las suficientes distorsiones como para que el pronóstico, y los cálculos en los que se basa, pierdan validez. Los bancos centrales ya han dado suficientes muestras de ello.

Coincido en que la suma de los comportamientos individuales genera economías de escala. No en la capacidad de modelos que obvian la naturaleza microeconómica de la economía de ser capaces de calcularlos. (Ejemplo, Krugman pidiendo una burbuja inmobiliaria)

http://www.nytimes.com/2002/08/02/opinion/dubya-s-double-dip.html?pagewanted=1

Tampoco digo que los mercados sean perfectos. Pero menos lo son los estados, siendo además sus fallos de mayor repercusión, por su volumen respecto al PIB. Que no puedan suministrar ciencia básica, o arte, sin beneficio económico, o siquiera más allá del simple beneficio económico, es una afirmación arriesgada. Lo que es verdad es que la acción del estado desincentiva mucho hacerlo, lo que no quiere decir que ello implique un mayor bienestar social que en el caso contrario.

Respecto a los impuestos, habría que demostrar el efecto multiplicador fiscal, y además que el cálculo de la planificación central supera a la descentralizada de los agentes respecto al nivel de bienestar total. Que sería la razón ‘científica’ para legitimar la confiscación, supongo. Aunque, si bajaran a un 1%, me daba con un canto en los dientes.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 29, 2016 a las 00:39

El que los bancos centrales fijen el tipo de interes nominal a corto plazo ni quita ni da valor a la macro como disciplina de estudio de igual manera que el precio de la leche en el estado de Pennsylvania este intervenido le quita valor a la microeconomia (o que haya un señor cortando piernas a gente por la calle le quitaria valor a la traumatologia). La macroeconomia estudia cuales son las consecuencias de que el banco central siga tal politica. Hay macroeconomistas que estan de acuerdo con esta politica y macroeconomistas que estan en desacuerdo. Implicar que el tipo de interes es una medida “objetiva” y que por tanto el que esta cambie con el tiempo aleja a la macro de ser una disciplina rigurosa es confundir juicios normativos con positivos. En una economia sin gobierno y sin bancos centrales, el tipo de interes cambiaria todo el tiempo segun las circunstancias.

“Respecto a los impuestos, habría que demostrar el efecto multiplicador fiscal”

Eso NO es el multiplicador fiscal. Aqui

http://nadaesgratis.es/fernandez-villaverde/multiplicadores-fiscales-mucho-ruido-y-pocas-nueces

lo explicamos bastante bien. Los multiplicadores evaluan los efectos de cambios de impuestos o de gasto con respecto a un escenario base. Aqui estamos discutiendo si una economia de mercado puede o no funcionar sin un sector publico importante. La respuesta que nos da la evidencia historica (y con la que estan de acuerdo los mejores economistas de la tradicion de liberales clasicos, como decia antes desde Adam Smith hasta F.A. Hayek) es que NO. El sector publico de Estados Unidos circa 1880, probablemente la economia de tamaño grande que mas cerca ha estado nunca de un estado como el ambicionado por los liberales clasicos, gastaba como un 9% del PIB. Y en la situacion actual, Richard Epstein

https://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Epstein

el liberal clasico mas prominente en Estados Unidos en estos momentos (y del que estoy muy orgulloso de ser amigo) siempre comenta que incluso en su situacion ideal el veria el sector publico americano gastando cerca del 20% del PIB.

“el cálculo de la planificación central supera a la descentralizada de los agentes respecto al nivel de bienestar total. Que sería la razón ‘científica’ para legitimar la confiscación, supongo”

Pretender que el defender la sensatez de un sector publico de un tamaño razonable es estar de acuerdo con la planificacion y el socialismo es un maximalismo retorico que destruye la credibilidad de todos los que defendemos la economia de mercado. En un ejemplo que le gustaba citar mucho a Hayek: estar a favor de que en las autopistas haya policia de trafico no significa estar a favor de que le digamos a los conductores donde tienen que ir.

Usted dice que se daria con un canto en los dientes si el sector publico solo recaudase un 1% del PIB. No, usted viviria pobre y aterrado. Con un 1% no podriamos pagar la defensa nacional, la policia y los jueces. El aparato de seguridad de un estado moderno (en especial si no es como España y no “gorronea” de la defensa que le dan sus vecinos) requiere un 5-6% de PIB de gasto. Y otras actividades basicas del gobierno, como infraestructuras que no se pueden privatizar y servicios publicos que desde Adam Smith todos los liberales clasicos han defendido los estados tenian que suministrar, te requiere al menos otro 3-4%. Sin ese gasto, como minimo, de un 9% del PIB sufririamos el miedo diario, sin imperio de la ley y sometidos a los deseos de los Putin, Maduros e ISIS del mundo.

Antonio marzo 29, 2016 a las 15:30

Vaya por delante que la macroeconomía es una disciplina de estudio muy valiosa. Igual que políticas, historia o filosofía. La microeconomía puede realizar la afirmación contrastable, reproducible y válida en todo tiempo, lugar, y para cualquier cantidad de impuestos, que los mismos desplazarán hacia arriba las curvas de costes, y hacia abajo la de ingresos, y que por lo tanto, para cualquier cantidad de impuestos, las empresas produciran menos y con menor eficiencia que sin ellos. Estén los impuestos al 1% o al 20%, en Europa o en África.

La macroeconomía, por el contrario, a todo lo que puede aspirar es a realizar un estudio histórico estadístico para aproximar unos parámetros con los que acotar un valor nominal futuro, en unidades distintas a las reales del momento en que se hizo el pronóstico. Que se usa además en intercambios de opiniones estadístico-históricas, estadístico-políticas, estadístico-morales, incluso, sobre la bondad del sector público. Que son muy interesantes, pero no son científicas.

A cada prestación del estado, se le puede oponer que es tan mal proveedor, que el mercado se encarga de ofrecer alternativas en seguridad, salud, educación, etc, más atractivas, puesto que se contratan a pesar de pagar ya impuestos por esos conceptos. Es decir, se prefiere perder el dinero pagado en impuestos antes que recurrir a los servicios prestados por el estado. El mercado provee instituciones más eficientes que las estatales. La discusión estaría entre instituciones privadas, o estatales. No entre estado e individuos autárquicos. Pero esto, creo, es una cuestión más filosófica que científica.

Antonio marzo 29, 2016 a las 15:54

Y, termino, la postura liberal clásica, también es más filosófica que científica. Personalmente, puedo estar de acuerdo en que sería difícil concebir la sociedad sin un estado de tamaño mínimo. Pero la ciencia, pues la microeconomía lo es, afirma que la producción no será eficiente si el productor no opera en el mínimo de su curva de costes, y eso es algo que la estructura coactiva y monopolista o pseudomonopolista del estado difícilmente puede cumplir. Y, cuanto mayor sea el volumen de producción ineficiente, más por debajo de su frontera de posibilidades producirá la economía, y menor será su bienestar. Luego, para todo nivel de impuestos, la existencia de un estado reduce el bienestar social.

Eso es lo paradójico, y lo que puede crear desconfianza hacia los economistas. Que microeconomía y macroeconomía tengan funcionamientos tan diferentes, y lleguen a conclusiones tan distintas. Mayoritariamente contratintuitivas, además. Claro que, cuando se piensa que la primera es positiva, y la segunda normativa, se entiende mejor.

Supongo que la macroeconomía podrá ser considerada ciencia cuando se comporte como una generalización de la microeconomía, porque en demasiadas ocasiones se parece a una especie de metafísica-estadística. Muy valiosa, sin duda, para entender el mundo en el que vivimos. Pero ante la pregunta de si se la puede considerar como ciencia, parece que no mucho.

Antonio marzo 28, 2016 a las 20:03

Y gracias por esa respuesta tan extensa. Es un tema muy interesante el del segundo plano al que la macroeconomía desplaza a la microeconomía. Distinción por demás muy curiosa y extraña desde un punto de vista meramente científico. Y sólo científico, dejando aparte motivaciones políticas, que tan evidente es que existen, como pereza da verlas todo el día a la gresca. Otra forma de comprobar si una disciplina es una ciencia de verdad, es ver si tiene la suerte de estar libre de ellas :-D.

Saludos.

Cherve marzo 29, 2016 a las 13:54

Hola Jesús, voy con un off topic, en parte suscitado por la anécdota de Hayek y la policía que comentas, y por otras entradas tuyas. Si te parece contesta y si no el menos que no sepa malo.
Estoybde acuerdo contigo (si te entiendo bien) en que la inmensa mayoría de licencias exigidas para ejercer una actividad, y la titulitis, son barreras a la entrada, y en que muchas veces pecabde paternalista = nos trata como niños… pero, ¿dónde esta el límite de lo exigible? Quiero que quien lleva una ambulancia sepa conducir (no necesariamente igual a tener carnet). Pero no quiero que Zidane necesite cursos larguísimos para entrenar… Vamos que si quiero algunas barreras a la entrada, y en otros casos como cliente me conviene la información condensada que pueda dar un titulo o certificado de sanidad… pero no sé donde ponerme un limite cabal o persuadir a alguien ultracorporativo. ¿Podrias ayudarme?
Gracias

luis marzo 28, 2016 a las 10:31

Una entrada sobre que es ciencia o método científico, en una charla de 10 minutos de naukas por César Tomé:
http://edocet.naukas.com/2014/10/02/ni-las-teorias-cientificas-son-falsables-ni-existe-el-metodo-cientifico/
Actitudes a la hora de adquirir conocimiento.
:-)

Daniel Garcia marzo 28, 2016 a las 10:43

No me parece que la “experimentación controlada” sea condición necesaria para el trabajo científico (qué sería de la astronomía o la biología evolutiva!). Recomiendo, para quien esté interesado en el tema, el siguiente artículo sobre una convención entre físicos y filósofos que se celebró hace un año en Munich, con la intención de responder a la pregunta de si la teoría de cuerdas es científica o no.
https://www.quantamagazine.org/20151216-physicists-and-philosophers-debate-the-boundaries-of-science/

Escotero marzo 28, 2016 a las 10:48

” un 11% de los artículos sobre eficacia de medicamentos farmacéuticos” link?

Pedro Rey Biel marzo 28, 2016 a las 10:52
Jose Salgado marzo 28, 2016 a las 11:59

Fuera de los ámbitos académicos y estrictamente formales, os guste o no a los economistas, esta “ciencia” es más un arma política que otra cosa.

Pedro Rey Biel marzo 28, 2016 a las 12:09

Como argumento en la entrada, nos importa poco si se trata de una “ciencia” o una Ciencia. Lo que nos preocupa, creo que al igual que usted, es que se utilice y desprestigie la parte seria del método haciendo mala “economía” ocultando ideología y prejuicios.

EnriqueBS marzo 28, 2016 a las 13:53

¡Muy revelador post y datos! Impactado me he quedado con la contraposición a la farmacopea o la Psicología. Ya tengo dónde acudir cuando deba defender la seriedad de esta disciplina (o arte).
PD: ¡o magia!. Gazapo: supongo que la conocida se refería https://es.wikipedia.org/wiki/Colegio_Hogwarts_de_Magia_y_Hechicer%C3%ADa?

Nasuo marzo 28, 2016 a las 16:15

“Quienes únicamente utilizan modelos teóricos o realizan estimaciones empíricas ya existentes pueden ser tan (o tan poco) “científicos” como el experimentalista, dependiendo de que sus supuestos, sus cálculos o sus condiciones experimentales sean rigurosos. Conocemos tantos casos de artículos teóricos y empíricos que contenían cálculos erróneos o falsos, como de fraudes y fallos en la realización de experimentos económicos.”
El brujo de la tribu a veces acierta, y el médico a veces se equivoca, luego son lo mismo.
La ciencia no es experimentación. Es un método de discusión ordenado. La evidencia debe ser reproducible y estar accesible a todos, y los métodos han de ser explícitos. A mi nunca me han pedido los datos de ningún artículo. Nunca. Jamás me han aceptado el reexamen de una cuestión, ni un resultado que llevara a polémica con uno previamente publicado en la misma revista. Es más, he publicado porquerías al rebufo de campañas políticas (dependencia, género). Los supuestos de muchos modelos son ridículos por contrarios a lo observado y su capacidad predictiva (más allá de lo obvio) es escasa. Algo pasa. Si ocurre también o no en la Psicología, no lo sé. Seamos honestos.

Brisbane marzo 28, 2016 a las 16:31

Completamente de acuerdo!

Jesús Fernández-Villaverde marzo 28, 2016 a las 21:58

“A mi nunca me han pedido los datos de ningún artículo”

No lo niego. Pero las revistas grandes ahora tienen la politica estricta de que tienes que hacer publico todo el codigo y todos los datos. Solo hace falta mirar las paginas web de las mismas:

https://www.aeaweb.org/aer/data.php

En la Review of Economic Dynamics, de la que he sido editor muchos años, teniamos a una persona que corria todos los programas para comprobar que “daban” lo que tenian que “dar” antes de aceptar definitivamente un paper.

No voy a negar que existen problemas y que hay que mejorar, pero yo he visto como se hacen las cosas en otras “disciplinas” de la universidad (incluso he publicado en alguna de ellas) y, sinceramente, creo que tampoco debemos exagerar los problemas de la economia. Estamos bastante por delante de muchas de ellas.

Santiago marzo 28, 2016 a las 23:02

Aca dejo un post que me gusto mucho relacionado a tu comentario Jesus:

http://vox.lacea.org/?q=review/scientific_facts_economics

fulano marzo 29, 2016 a las 09:26

Al hilo de lo que dice Nasuo, yo informé a una revista muy importante de un error en un artículo que habían publicado. El error era incontrovertible porque era consecuencia de un fallo de programación y corrigiéndolo los resultados eran diametralmente opuestos a los publicados. No les pareció relevante el asunto y ahí se quedó la cosa.

Brisbane marzo 28, 2016 a las 16:33

Buena entrada pero lo de “me da igual como lo llamen” no creo que sea una posición mayoritaria en la profesión. Seamos serios.

Jose M. Vives marzo 28, 2016 a las 17:07

Nasuo: Muy buena reflexión, sin duda. Y estando de acuerdo me permito reincidir en que la ciencia, cualquier ciencia, necesita del experimento, o de la refutación, o de la posibilidad de la falsabilidad, como se quiera llamar, que es lo que otorga el sello final (de momento al menos, que luego se refutan cosas) para pasar de hipótesis a tesis. La evidencia es por tanto insustituible y ningún procedimiento que prescinda de ella puede ser denominado científico.
La psicología ha sabido en algunas ramas (conductismo, por ejemplo) subyugarse al método científico y otras se lo saltaron a la torera (psicoanálisis, por ejemplo).
Quizás el señor Russell lo explique mejor que yo. Podéis verlo en este enlace por si resulta de vuestro interés https://www.youtube.com/watch?v=fcQvgzw0SOk

Recibid un afectuoso saludo.

Miguel Mayol Turº marzo 28, 2016 a las 17:28

Cuando yo estudié modelos econométricos de planificación, con computaras 286 y MS DOS con un programa que se llamaba TSP nos encargaron hacer un trabajo. Las base de datos la tuvimos que sacar copiando de anuarios y “picando tecla”. De los modelos de Micro, Macro y Crecimiento estudiados NINGUNO, con la excepción del de Samuelson Marx daba para modelarlo, y este último no daba para hacer un modelo econométrico predictivo.

Me cuentan – tengo un primo profesor universitario de economía – que ahora, al menos macro, se estudia con modelos econométricos que poco más o menos funcionan, y no con teorías muy ideologizadas y mentirosas muchas a sabiendas desde su concepción.

Un modelo econométrico predictivo que cumpla todos los requisitos (incluido el de sentido económico) creo que debería ser ciencia económica, de la experimental, más aún si sigue funcionando 5 años tras su formulación.

También me vale el método del caso, si se repite.

El resto salvo rareza excepcional son zarandajas y pajas mentales que personas que han tenido la suerte de ser publicadas por intereses zafios han emitido.

Luis marzo 28, 2016 a las 17:43

Desde fuera, a mí me parece que hay dos cosas que diferencian la economía de las ciencias duras (física) y las no-ciencias (homeopatía). Una es la complejidad de su objeto: la conexión entre teoría y base empírica es mucho más cuestionable. O, dicho de otro modo, las teorías económicas son “menos falsables” si es que la falsabilidad en el sentido de Popper se puede graduar. La otra es la carga ideológica de su objeto (que la masa de inercia y la de gravedad sean equivalentes tiene una relevancia ideológica muy limitada, que tal o cual política fiscal es mejor en tales o cuales circunstancias es otro cantar). Las disciplinas científicas convencionales están también sujetas a polémica, a crisis, a convivencia de paradigmas, o a falta de honestidad intelectual, especialmente en sus fronteras, donde la falsabilidad flaquea (cosmología física) o donde la carga ideológica pesa más (cambio climático, evolucionismo). Pero en general, por la naturaleza de su objeto, están en mejor disposición para articular un paradigma único y alcanzar el estado de “ciencia normal” de Kuhn. La disciplina económica, probablemente, está en el estado de “preciencia” según la terminología de Kuhn: múltiples paradigmas incompatibles compitiendo entre sí. Lo cual no tiene por qué ser ni bueno ni malo, siempre que las voces críticas sean atendidas con el nivel de honestidad intelectual que corresponde a una disciplina académica seria.

carlos marzo 28, 2016 a las 17:57

Y sin embargo, Don Pedro, se han construido infraestructuras rentables, las empresas funcionan, tienen previsiones y ajustan las inversiones y los stocks. ¿Tenemos un problema con la despoblación del agro, porqué la demográfia de las pequeñas entidades de población ha entrado en caída libre y por ello es muy posible que miles de hectáreas se sumen al desierto? En éste universo cerrado ya está planteada la cuestión: ¿A que disciplina le corresponde estudiar el fenómeno para publicar primero un libro blanco que plantee en datos la situación? Creo que ese fenómeno, sí existe, se puede encarar desde el ámbito cientifico y a la vista de situaciones semejantes, valorar y proponer los incentivos necesarios para solventar la cuestión que podrán llegar desde el socialismo utópico, al neoliberalismo “más salvaje”. Me parece que la física aún no tiene las herramientas necesarias para encontrar la respuesta. Pero bienvenidos sean todos los debates.

Ntlg marzo 28, 2016 a las 19:05

Gracias por el artículo Pedro, muy interesante. Con respecto a tu último comentario, lo que yo interpreto como cierto de lo que dice Varoufakis, es que la economía teórica (y gran parte de la empírica) parte de unos supuestos de cómo se comportan las personas (qué función maximizan y qué capacidades tienen para maximizarla), y de qué es óptimo. Estos supuestos son puramente filosóficos/ideológicos.

En cuanto a los primeros, relativos a la función de utilidad. Generalmente, salvo modelos idiosincráticos de fairness, los modelos económicos suponen que los individuos maximizan sus propios pagos monetarios (y los de su descendencia), minimizando su esfuerzo si estamos hablando de una actividad que requiere esfuerzo (como trabajar). Esto, que no se ha demostrado como cierto en muchas situaciones de laboratorio, y que muchos lectores no reconocerán como cierto para su caso particular, obvia muchas motivaciones vitales que son muy relevantes para la felicidad (utilidad) de las personas (el bienestar de los demás, ideas sobre la justicia, la realización en el trabajo…). Decidir reducir el comportamiento humano a esto, es ideológico (además de práctico).

Con respecto a lo tercero, la convención de óptimo. Los economistas (casi) siempre nos fijamos en la eficiencia. Esto de nuevo es ideológico/filosófico, especialmente considerando que habitualmente hay un tradeoff entre eficiencia y equidad. Tan ideológico es, que de hecho es la definición de un senador vitalicio de la Italia fascista, Wilfredo Pareto.

En cuanto a los segundo, las habilidades para maximizar la utilidad, me remito al speech de Thaler en el AEA.

Pabloj marzo 28, 2016 a las 19:56

Una ciencia que quiera basarse en las matemáticas y la econometría como herramientas tendrá previamente que construir una contabilidad, tanto privada como pública, que “sea ciencia” porque de ahí saca el 90% de sus datos. ¿ La contabilidad es ciencia ? Lo dudo y más allá. Y las hijas heredan los desperfectos de la madre.
Y los experimentos pues, hasta donde yo conozco, son difícilmente extrapolables a la práctica porque los juegos no equivalen a las realidades, el dinero de los juegos no es el dinero real, los riesgos de los juegos no son riesgo real, etc.
No obstante, que la escultura no reúna los requisitos que definen a la pintura no implica que no sea otra arte. Por eso está bien definir a la Economía como ciencia social y dejarlo estar.

churito marzo 28, 2016 a las 20:38

Entiendo que al ser la economia una “ciencia” o disciplina social, es inevitable que esté sesgada, influída, mediatizada, .. por el comportamiento humano, y sus instituciones, es decir por el sentir, actuar, decidir .. de la persona.
No es malo ni bueno ni mediopensionista, es simplemente la constatación de que la capacidad predictiva de tal comportamiento o actuación, con ser deseable su estudio o/y modelización matemática, no es sin embargo, garantía de encontrar una “ley universal” o comportamiento “científico”.

La influencia cada vez mayor que la psicología, sociología o el resto de las llamadas ciencias sociales, ejercen sobre el “cuerpo” económico, no es más que la constatación de ese hecho, y como consecuencia, la necesidad de amplitud de miras por parte de los economistas

Antón marzo 28, 2016 a las 22:59

Aquí me he sentido mentado y no me resisto a intervenir. Vamos a ver los ejemplos de mala praxis en ciencia citados es como hacerse trampas al solitario y con jurado, si tu ciencia es buena en algún momento otro científico va a intentar replicar tus experimentos, si eso no es posible estás en problemas. En los últimos tiempos los científicos “duros” estamos sometidos a un escrutinio como nunca se ha visto, páginas como Pubpeer (https://pubpeer.com/) o retraction watch (http://retractionwatch.com/) nos diseccionan y auditan de una manera totalmente brutal y también nuestros empleadores. Pongo otro ejemplo, el editor de mi último paper; de una muy buena editorial en mi campo, me ha pedido absolutamente todos los raw data de mis expirmentos, todos los originales fotográficos y de mediciones. Tras un tiempo nunca superior al año todos mis datos experimentales deberán ser accesibles a traves de un servidor público a todo el que lo quiera. En cúantos papers de economía se hace lo mismo, sospecho que pocos.
La ciencia funciona generalmente incorporando modelos anteriores en un “corpus mejorado”, el “Origen de las especies” ó el “Philosophiae naturalis principia mathematica” son correctos pero eso no implica que no los hayamos mejorado vapuleándolos, con la teoría sintética y la teoría de la relatividad respectivamente. En economía sinceramente me pierdo, parece seguir aunque sea indirectamente una lógica “escolástica” y es algo que yo personalmente veo lejos de lo que define la ciencia ahora mismo. De todos modos un tema interesante para discutir.

Antonio Cabrales abril 2, 2016 a las 22:56

Entonces los economistas debemos ser científicos duros porque también tenemos que dar todos los datos, código, todo
https://www.aeaweb.org/aer/data.php
Además de replicación, y no solo la del artículo que cita Pedro
http://replication.uni-goettingen.de/wiki/index.php/Main_Page

Libertad marzo 29, 2016 a las 06:57

Creo que faltaba añadir el enlace al artículo de Chetty en el NYT de 2013: “Yes, Economics Is a Science”: http://www.nytimes.com/2013/10/21/opinion/yes-economics-is-a-science.html?_r=0

Escéptico marzo 29, 2016 a las 11:36

Quizás relacionado con las publicaciones hay un problema de transparencia: con los artículos debería venir el código, los datos,…

Antonio Cabrales abril 2, 2016 a las 22:51

Ahora ya vienen, en las buenas revistas. Ver por ejemplo las normas de la American Economic Review
https://www.aeaweb.org/aer/data.php

Miguel Angel marzo 30, 2016 a las 12:41

Solo puedo aplaudir tanta sinceridad, documentada, y felicitar al autor por aceptar, con modestia, que queda camino por recorrer para poder poner a la Economía al nivel de la Física. Sin que esto pretenda ser una carrera de “cientificidad” y asumiendo que en todas partes hay sus discrepancias. Y sus proposiciones convertidas en verdaderas cuando están por confirmar.
Aquí es donde empieza el oscurantismo para intentar esconder las fisuras. Y sin duda es contra lo que se debe “combatir” para dotar de credibilidad a cualquier ciencia. Y reconocer que hay limitaciones.
La meteorologia no es la más precisa de las materias de la física, puesto que las condiciones de contorno son muy complejas. ¿Podemos por tanto afirmar que el próximo año será muy seco? No, y como consecuencia, no podemos supeditar nuestras decisiones a un resultado con escasa capacidad predictiva. Pero puede predecir con alta probabilidad que mañana llueve en una comarca de Palencia; ¡Ale! Señores agricultores, pueden ustedes echar el nitrato.
Seamos conscientes de “cuando podemos abacar” en realidad y dejaran de acusarles de aferrarse a dogmas o ideologías.

Manel marzo 30, 2016 a las 13:47

Magnifica entrada, Pedro.

Felicidades. Me encantó.

hipotenusa marzo 30, 2016 a las 14:55

La base es, como se ha dicha más arriba, la contabilidad, que es una ciencia exacta. Siempre dice exactamente lo que yo quiero que diga. Luego los auditores te la pasan dependiendo de las estrellas michelín de los restaurantes a lo que les lleves. Más de treinta años de experiencia y todo sigue exactamente igual.

Jaime de B. marzo 31, 2016 a las 23:48

La economía es una ciencia por sus métodos y objetivos, y no empece tal clasificación que sus resultados sean hasta ahora muy mediocres en el terreno de lo predictivo. Una ciencia no deja de ser útil por ser sólo descriptiva, como ocurre con la geografía o la botánica.

En cuanto a los economistas, es justo distinguir entre los serios y los no serios. Casi todos los mediáticos pertenecen a la segunda clase, y se mueven en el terreno de la propaganda y la manipulación simplista de unas audiencias de muy bajo nivel formativo.

Sin embargo, lo más grave no es que los economistas serios no sean capaces de acallar a los otros, sino, como casi siempre, el grado de valentía personal de los primeros.

Intento explicarlo mejor. Imaginemos que un día los economistas serios, aplicando estrictamente métodos científicos, logran demostrarse a sí mismos que la única manera de asegurar el bienestar de la mayor parte de la población sea aplicar medidas estructurales de gran calado que perjudican a los más poderosos.

Ejemplo: liberalizar, sí, pero esta vez por arriba. Verbigracia: abolición de la herencia.

¿Cuántos guardarían el teorema en el cajón? ¿Cuántos lo divulgarían a los cuatro vientos?

Esa es la cuestión que marca diferencias con otras disciplinas.

Carlos Martín abril 1, 2016 a las 23:25

Una pregunta, tan breve como trascendental, que, sin embargo, posee al menos un enorme agujero negro donde se corre el riesgo de acabar cayendo preso de un hilo dialéctico enmarañado y sin fin, a saber: Qué es esa cosa que se llama Ciencia. Sin una definición previa a esta cuestión que vaya más allá de la de “es todo aquello que se parezca a la Física, la Química o las Matemáticas”, no parece que la pregunta pueda tener una respuesta satisfactoria.

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