Análisis NeG de Programas Electorales: Universidades

Tras el análisis de las propuestas electorales sobre Investigación de Anxo Sánchez (aquí) y sobre Educación de Antonio Cabrales (aquí), me toca hoy a mí hablar sobre las propuestas educativas y de organización en la Universidad. Como hacen los programas electorales que comento, apenas menciono el tema de la investigación universitaria, tema en el que suscribo la entrada de Anxo plenamente. De todas formas, la universidad es el ámbito laboral de la mayoría de colaboradores de este blog, y ha sido uno de nuestros caballos de batalla  desde su origen (aquí). Tras la aprobación de una reforma universitaria este mismo año, impulsada por un ministro al que se relevó del cargo y denostada en bloque por la Confederación de Rectores Universitarios, además de las diversas huelgas de estudiantes dirigidas principalmente contra el aumento de las tasas universitarias  y la apertura a la existencia de carreras de 3 años (complementadas o no con masters de 2 años, el famoso "3+2") sorprende, o quizá no, la escasa concreción de la mayor parte de las propuestas. Ha sido la primera ver que he hecho el ejercicio de leer los programas  y, aunque ya descontaba que tendrían un lenguaje  electoralista, me ha decepcionado ver que en una terreno tan importante y tan polémico, en general y con contadas excepciones, o bien se oculta decir lo que realmente se hará en la próxima legislatura o bien no se tiene una idea clara de qué se quiere hacer. Eso sí, todo  teñido de palabras grandilocuentes sobre la "importancia de la formación universitaria para nuestra economía", la "defensa de la universidad pública" y los "avances en la autonomía universitaria".

Aunque pueda parecer un rollo, y legítimamente quieran exigirme que sea yo el que les haga el resumen, para evitar que me acusen de sesgado les invito a que ustedes mismos lean los programas de los partidos con mejores expectativas en las encuestas (al menos hasta el lunes por la noche): PP (páginas 182 y 183), PSOE (páginas 15 a 18) , C's (paginas 137 a 146), Podemos (páginas 99 a 104) e  IU-Unidad Popular (páginas 157 a 164).

Un caso paradigmático es el del PP, cuyas "propuestas" (a excepción quizá de la "promoción público-privada"), expresadas en algo menos de un folio, podrían ser firmadas por todos los partidos sin excepción. ¿quien no estaría de acuerdo en las bondades de lo siguiente?:

  • Avanzar en la mejora de la gobernanza y la financiación de las universidades.
  • Impulsar la transparencia, evaluación y control de los recursos invertidos.
  • Impulsar las escuelas de doctorado.
  • Ofrecer claridad y seguridad jurídica en la definición de las titulaciones.
  • Facilitar la excelencia en la incorporación de jóvenes profesores doctores.
  • Colaboración pública-privada (ésta es la única con posibilidad de discrepancia).
  • Estrategia integral de prácticas universitarias.
  • Impulsar la formación online y los cursos a distancia.

Pues bien les acabo de copiar, omitiendo un poco de palabrería hueca, el programa completo del PP en materia de universidades. ¿Cómo proponen lograr tan loables objetivos? Quizá debamos fijarnos más en lo que han hecho en estos 4 años de gobierno que en lo que dicen ahora, pues el programa parece un calco, con aún menor concreción, del presentado en 2011 (aquí, páginas 91 a 93).

En el caso de PSOE, Podemos o IU-Unidad Popular  no se observa un grado mucho mayor de detalle en las propuestas, si bien, como partidos de la oposición, sí se aprecia una mayor crítica y análisis de la situación actual:estancamiento del número de estudiantes universitarios, subida de tasas, inestabilidad y precariedad laboral del profesorado, disminución de los recursos dedicados a la investigación y existencia de ridículas trabas administrativas en todos los peldaños de la universidad (acreditaciones docentes, justificaciones económicas de proyectos de investigación, homologación de títulos...). Todos ellos problemas cruciales que venimos denunciado en este blog (por ejemplo en esta entrada de 2011). Sin embargo, no puedo evitar preguntarme si todos estos problemas no son consecuencia de uno mucho mayor, que es no tener clara la función que la universidad debe cumplir. Me llama la atención que esto tres partidos pongan todo su foco en favorecer el aumento del número de estudiantes y profesores universitarios, poniendo el grito en el cielo cuando el actual ministro de Educación manifiesta "que sobran estudiantes universitarios".

Por supuesto que dichas afirmaciones, y más en el actual contexto de crisis e incremento de tasas, son desafortunadas, provocadoras e incluso insultantes, puesto que desprenden un cierto hedor de volver a convertir la educación superior en un instrumento de segregación entre clases sociales, con difícil acceso a los que no pueden pagarla. Pero, en todo caso, ¿Aumentar o mantener el numero de estudiantes, profesores e incluso universidades pero, ¿con qué objetivo? ¿No deberíamos plantearnos antes qué valor tiene, tanto en términos de conocimientos como de valor en el mercado de trabajo, hoy en día un título de una universidad española? ¿Cómo es que ningún partido presenta datos que muestren el diferencial salarial que supone ir a la universidad o el porcentaje de estudiantes que consiguen un empleo para el cuál se requiere la titulación obtenida? Realmente, antes de proclamar a los cuatro vientos las bondades de lo que tenemos y asegurarnos que se lo ofrecemos a todos, ¿Qué es lo que realmente estamos ofreciendo?

No es de recibo que la universidad tenga un componente regresivo, que evite que los estudiantes de rentas más bajas accedan a estudios "superiores", pero es que ni siquiera en los programas de partidos más a la izquierda observo un énfasis especial en promover el subsidio de los buenos estudiantes que no puedan costearse los estudios. Todo el foco está en subvencionar a quien no tiene recursos, no en asegurar el acceso a todo aquel que lo merezca y para el que valga la pena subvencionar sus estudios superiores.  Y claro que no me engaño y soy consciente de que la desigualdad en la educación se inicia ya con las diferencias de recursos entre colegios públicos, concertados y privados y que, por tanto, es importante atajar esa desigualdad desde su raíz y mientras tanto, compensar a aquellos alumnos que han dispuesto de menos recursos en su infancia pero que quieren y deben tener estudios superiores para que se corrija esa desventaja de inicio y puedan acceder a la universidad. Lo que no se entiende es que no se propongan mecanismos que fomenten la valoración de esa inversión que hace la sociedad en los alumnos que acceden a la universidad. Querer mantener el tamaño de una universidad pública que no seleccione y fomente la calidad de los estudios, es aún más regresivo puesto que cuánto menor sea el valor de una titulación pública, más se fomentará el que los estudiantes de rentas superiores accedan de forma privada a instituciones, en España o en el extranjero, cuyo título sí tendrá valor y dará acceso a mejores oportunidades.

Llama la atención que el objetivo de los tres partidos considerados de izquierdas (PSOE, Podemos e IU-Unidad Popular) sea mantener o ampliar los centros universitarios existentes, sin fomentar la competencia entre ellos por atraer recursos y la especialización de cada uno en aquello en lo que tiene ventaja. En mis épocas de estudiante de licenciatura, nunca entendí la existencia en que  cada estudiante acudiera a la universidad de su región de residencia, asumiendo implícitamente que por el hecho de ser públicas, todas las universidades ofrecían estudios de igual calidad. ¿Por qué me resultaba prácticamente imposible en términos burocráticos, aunque también en términos económicos, acudir a la universidad de otra comunidad autónoma que tenía una ligera mejor reputación en la carrera que había elegido? Eliminadas ahora algunas de esas dificultades, parece razonable dar un paso más allá y promover ahora la mejora de la calidad a través de la competencia por recursos ligados a la capacidad de atraer a los mejores estudiantes. Parece al menos más prioritario que fomentar, como propone el PSOE, "recuperar el programa Séneca de intercambio de alumnado entre diferentes universidades españolas". Lo primero busca asignar a los mejores estudiantes a los mejores centros, lo segundo, si bien puede resultar un experiencia cultural que me hubiera gustado tener con 20 años... no sé muy bien qué propósito tiene.

Algo similar ocurre con las propuestas sobre el profesorado universitario. Tanto el PSOE como Podemos e IU-Unidad Popular proponen estabilizar a los profesores y estimular el retorno de aquellos que han emigrado a universidades extranjeras. Les aseguro que éste es un tema que me toca de forma directa, tanto porque llevo acreditado para una plaza de profesor titular desde hace seis años sin posibilidad de acceder a ella, como porque ya denuncié en 2013, junto a Manuel Bagüés, el éxodo de los mejores profesores. Pero me pregunto si, nuevamente, la estabilización del profesorado de por sí, sin replantearse los criterios de endogamia y sus efectos sobre la calidad de la docencia y la investigación (denunciados aquí), colabora a perpetuar el estancamiento de nuestro profesorado. Respecto a la vuelta a España de los profesores emigrados, se llega a hablar de cifras concretas (retorno de 10.000 profesores, dice el PSOE) pero...¿Qué tenemos que ofrecerles? No sólo se trata de un problema diferenciales salariales con el extranjero sino más bien, de cosas que, como les he hablado otras veces, están mucho más enraizadas en las motivaciones del profesorado. Si huyeron de una universidad anquilosada, con trabas burocráticas para investigar y baja calidad del profesorado y alumnado, quizá, por mucho que se ofrezcan partidas presupuestarias (no muy justificadas) para atraer la contratación,  no vuelvan hasta que se resuelvan dichos problemas. Está bien decir, como hace el PSOE que "Hay que dar el protagonismo de la internacionalización a las universidades, con el objetivo de atraer estudiantes, personal investigador y docente que mejore el sistema universitario español". Pero, ¿cómo? No nos dicen nada. Esperemos que no sea a través de la imposición del castellano como requisito para obtener una "beca de Formación de Profesorado (FPU)", como ha tenido que corregir recientemente el gobierno del PP (aquí y aquí). Por cierto, ¿Por qué una beca para hacer investigación doctoral se llama "de formación de profesorado", implicando hasta cierto punto la endogamia de formar a un docente para dejarlo en el mismo centro?

En el mismo sentido, la tímida apuesta de Podemos por la calidad de la universidad se limita a "aumentar las encuestas de evaluación a todos los niveles de la gestión y a todos los miembros de la comunidad universitaria". Así que ya se pueden imaginar lo bien que nos lo vamos a pasar rellenando papelitos y rebajando aún más la dificultad de los exámenes para que nos valoren mejor. ¿Es esta la forma de no burocratizar la universidad? Es más, como se siga vinculando la financiación de la universidad con el número de alumnos aprobados, y encima se combine con estas encuestas, aumentará aún más la presión, experimentada en mi caso en primera persona, por rebajar el nivel de exigencia para seguir teniendo alumnos.

Con todo lo expuesto pueden suponer que coincido en muchos aspectos con el análisis de los problemas de nuestra universidad que expone el programa de C's y que varias de las medidas concretas que proponen me parecen que, en lo teórico, van en la dirección correcta. Obviamente, no pretendo ocultar que en el apartado sobre universidades de su programa se nota especialmente la mano de uno de los asesores económicos de C's, Luis Garicano, profesor universitario que ha hecho su carrera en el extranjero y que fue a su vez fundador de este blog (que abandonó en 2013 antes de entrar abiertamente en política). Muchos de los editores y colaboradores de Nada es Gratis, también profesores, hemos manifestado y justificado, como muestran los enlaces de esta entrada, propuestas y preocupaciones similares a las que se hacen en el programa de C's: incrementar los criterios de meritocracia real tanto en docencia como en investigación, usando sistemas de incentivos basados en evaluaciones realmente externas y en rankings internacionales universalmente aceptados; fomentar la competencia entre universidades y la especialización en aquellas áreas en los que cada centro destaque,  eliminación de las trabas burocráticas y mayor autonomía universitaria dependiente realmente del personal docente e investigador. Fíjense en que, de todas maneras, no es suficiente haber sido profesor universitario para coincidir en las propuestas. Si se fijan, una proporción importante de la cúpula de Podemos estudió y posteriormente fueron profesores de un mismo departamento de la Facultad de Ciencias Políticas de la Computense. !Ay, la maldita endogamia!

No obstante, coincidir en el análisis y en varias de las propuestas, es sólo un primer paso para  orientar el necesario debate sobre la reforma universitaria. Es curioso, por ejemplo, comparar las diferencias entre el informe presentado en 2013 al ministro Wert por la Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Universitario Español (aquí), de la que formaba parte Luis Garicano, la reforma finalmente aprobada (aquí) y las propuestas de C's en su programa de 2015 (aquí). Los tres coinciden en el análisis, pero las diferencias entre las medidas que se sugieren en uno y otro y las que finalmente se llevaron a cabo, son espectaculares. La realidad política impone no sólo acertar en el análisis de los problemas y en la propuesta de soluciones, sino ser también capaz de llevarlas a cabo, para lo cual es importante la capacidad de gestión, la confianza generada por los candidatos y el historial previo, por pequeño que sea en algunos casos, de cumplimiento de promesas electorales. En el entorno actual, en el que parece que va a ser imprescindible llegar a acuerdos,  las medidas que se aprueben matizarán cualquier propuesta programática que realmente busque romper el status quo, como en varios casos (supresión de la mayoría de tareas de evaluación de la ANECA,  eliminación de la gestión administrativa como mérito a valorar en el personal docente e investigador, introducción de incentivos ligados a resultados, reducir los órganos de gobierno a los imprescindibles) propone C's.

A pesar de las dificultades de lograr acuerdos, no podemos dejar de aspirar a lo que algunos de nosotros, gracias en muchos casos a becas  obtenidas en convocatorias competitivas (algunas públicas, otras de fundaciones), hemos podido disfrutar cuando hemos tenido la suerte de visitar universidades extranjeras de primer nivel. Por decirlo en el mismo lenguaje electoralista de los programas que he estado leyendo (que todo se contagia), aspiramos a tener:

"Una universidad pública de calidad que asegure y facilite al acceso a quien lo merezca, con evaluación externa y no endogámica de su actividad, que determinará la asignación competitiva de los recursos públicos".

Hay 7 comentarios
  • Buen resumen. Enhorabuena. Ahora, cada perosna a votar en conciencia y sabiendo algo más.

    Os dejo mi opinión publicada en prensa hoy mismo y, de paso, os recomiendo un recientísimo libro "enciclopédico" sobre la universidad pública, de Antonio Arias Rodríguez.

    Opinión: http://misquebrantos.blogspot.com.es/2015/12/universidad-publica-y-crisis.html

    Libro: https://editorialamarante.es/libros/ensayo/el-regimen-economico-y-financiero-de-las-universidades-publicas

    Antonio Arias Rodríguez sobre universidades: http://fiscalizacion.es/category/gestion-universitaria/

  • Muchas gracias por la entrada.

    Quería comentar dos cosas:

    1. He tenido la experiencia (he de decir que no del todo grata) de ser docente (como asociado) en una universidad española . Coincido plenamente con el autor en cómo las encuestas tal cómo se realizan penalizan la exigencia y en muchas ocasiones no son más que un instrumento que usan los alumnos para rebajar la misma. Los profesores en muchos casos lo único que quieren es evitar "problemas" sin tener en cuenta otras consideraciones. Yo mismo hice un "auto experimento" teniendo muchísima variabilidad en los resultados de la encuesta según el estilo de la docencia (desgraciadamente resultados mejores no eran fruto de lo que yo consideraba una mejor docencia). Por no hablar de otros problemas que detecté mayoritariamente en los alumnos como la incapacidad de resolución de problemas, deficiencias en redacción y comprensión,...

    2. ¿Por qué ningún partido lleva en su programa el situar alguna universidad española en el top 50 de algún ranking reconocido internacionalmente? Creo que debiera ser un objetivo irrenunciable en el plazo de no más de 8 años.

  • Buen artículo, la claves para mejorar la universidad son:
    -Tenure-track, carrera académica con continuidad.
    -Evaluación basada en ranking internationales de revistas (ABS Journal Ranking).
    -Concursos fuera de la universidad para evitar la endogamia.

  • Gracias Pedro. Una panorámica excelente.
    Solo un añadido: Sería muy aconsejable apoyar a los buenos departamentos y no a las universidades en su conjunto. La financiación indiscriminada se pierde en el "café para todos" de las autoridades universitarias. Los departamentos punteros (que los hay, fundamentalmente en las universidades publicas, y muy buenos pese a los recortes) pueden servir como cadena de trasmisión del buen hacer en la formación de alumnos e investigadores. De esta manera, los que no se pongan las pilas se verán condenados a la extinción...sí, un poco de "darwinismo" no vendría mal a nuestro denostado panorama universitario.

    • Gracias, Juanjo. Obivamente no podía estar más de acuerdo. Disculpa por no haberlo dejado claro.

  • Mi impresión es que en este pais ni siquiera la mayor parte de la gente que ha pasado por la universidad podría explicar como debería ser una buena universidad o incluso un buen sistema educativo.

    De esta manera es improbable que lo exigan. Quizás sea más fácil reconocer un buen hospital, un buen sistema de transporte, una buena carretera. Pero no creo que se entienda ni se valore lo que hace a una universidad mejor que otra y por qué es fundamental que busquen la excelencia.

    Parece difícil que la ciudadanía pueda pedir mejores universidades si no saben lo que son. Y también parece dificil exigírselo si los políticos ni siquiera saben como explicárselo en especial sin reconocer que para ello es necesaria una meritocracia y que es probable que no todas puedan ser excelentes. En particular es duro explicar que lo más probable es que no van a estar distribuidas uniformemente por la geografía del pais. Parece más rentable homogeneizar la mediocridad y poner una universidad cerca de todas partes que promover la competencia y dotar al sistema de los servicios que permitirian la movilidad del alumnado y el talento.

    No sé hasta donde promover este cambio debería recaer en la CRUE (no parece el organismo más adecuado) o en instituciones como la Fundación CYD. Parece difícil porque para ello habría que pisar algunos callos a veces los de uno mismo.

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