Sobre la crisis, los bancos, el gobierno y todo eso…, por Juan de Mercado

[Esta es la primera entrada de nuestro nuevo colaborador, presentado ayer a nuestros lectores, Juan de Mercado.]


Nihilismo, cinismo, sarcasmo, orgasmo!", le atribuye con un tono de reproche una de sus tres ex mujeres a Harry Block, el escritor interpretado por Woody Allen en Deconstructing Harry. "Con ese eslogan", replica ingeniosamente el aludido, "yo podría ganar las elecciones en Francia".

Aunque puede que para ganar elecciones se necesite algo más, incluso en Francia, en bastantes ocasiones los tres primeros principios de Harry Block sí ayudan a entender y a explicar mejor las cosas (el cuarto también ayuda, pero es más oportuno dejarlo a la iniciativa personal de cada uno). Lo que sigue es una breve deconstrucción, algo nihilista, cínica, y sarcástica, de algunas interpretaciones de las causas y las consecuencias de la crisis y de las actuaciones de política económica que los gobiernos y bancos centrales han llevado a cabo, o no, en respuesta a la misma. O, en otras palabras y cometiendo un pecado venial de pretenciosidad, sería algo así como “la crisis contada al estilo de Woody Allen”.

El origen de la crisis

En el decenio anterior a la crisis la economía mundial experimentó, si bien con algunos sobresaltos, una etapa de elevado crecimiento, baja inflación, expansión del comercio internacional, y avances en países emergentes, que formó parte de un periodo tan excepcional que se conoce como The Great Moderation. No obstante, había algunas tendencias preocupantes: i) un elevado crecimiento de los precios de los activos inmobiliarios en muchos países, ii) los desequilibrios globales que se manifestaban en los elevados y crecientes déficit de la balanza por cuenta corriente (especialmente, pero no solo, en Estados Unidos), iii) una fuerte expansión del crédito y del apalancamiento financiero y iv) la proliferación de expectativas excesivamente optimistas, incluso en países, como España, con un raquítico crecimiento de la productividad.

A la expansión del crédito contribuyeron la laxitud de las entidades financieras a la hora de conceder préstamos, una regulación y supervisión financiera poco solvente basada en una evaluación de riesgos muy poco fiable y la relajación monetaria de los bancos centrales que mantuvieron unos tipos de interés excesivamente bajos durante mucho tiempo provocando un exceso de liquidez. En este contexto, familias y empresas se endeudaron por encima de sus posibilidades sobre la base de las expectativas excesivamente optimistas. Algunos gobiernos también se dejaron llevar por el optimismo, no quisieron reconocer el carácter excepcional e insostenible de aquella situación y se olvidaron de identificar y de resolver las debilidades estructurales, que, como en el caso  de la economía española, eran bastante evidentes.

En otras palabras, aquello era como una fiesta desmadrada, que organizan unos, otros abren la puerta para que entre todo el mundo, otros traen más bebidas y drogas de nuevo diseño, los que pueden avisar a la policía no ponen demasiado entusiasmo y, además, la policía parece despistada y dedicada a otros menesteres. (En esas situaciones, aunque aparezca algún “cenizo” que advierta de que la resaca puede ser monumental, sus advertencias no suelen ser tenidas en cuenta).

Con esta interpretación, en el origen de la crisis hay muchas responsabilidades compartidas y es difícil señalar a un culpable o atribuir sus causas exclusivamente a “una conspiración del poder financiero internacional apoyada por gobiernos corruptos y justificada por economistas vendidos al capital”. Si hubo una expansión desmedida del crédito, tuvieron que concurrir tanto factores de demanda como de oferta. Al fin y al cabo, hacen falta dos para bailar el tango.

Las tres fases de la crisis

La crisis se está desarrollando en tres fases. La primera se extiende desde julio de 2007 a septiembre de 2008, cuando se produce el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la quiebra de las hipotecas subprime, lo que acabó afectando a las entidades financieras más involucradas en el negocio de “originar para distribuir”, es decir, constituir hipotecas para venderlas. Los bancos españoles, menos expuestos a los activos “tóxicos” estadounidenses, no sufrieron entonces pérdidas considerables, pero vieron cerrada la principal fuente de financiación con la que sostenían la expansión del crédito en España, el trasvase de ahorro de otros países europeos hacia nuestro país.

La segunda fase comienza el 15 de septiembre de 2008. La quiebra de Lehman Brothers provocó un pánico financiero en los mercados mayoristas de financiación y le dio un carácter sistémico a la crisis, provocando una caída del comercio internacional y de la actividad industrial mundial sin precedentes, que hizo que incluso países en los que no se produjo la “fiesta crediticia” sufrieran una intensa recesión. En los países “festivos”, además, el aumento del coste de la financiación y la disminución del consumo y de la inversión provocada por la caída de la riqueza, tras la disminución de los precios de la vivienda y de los activos financieros, intensificó el desplome de la demanda interna. Es entonces cuando, para evitar el colapso de la economía mundial, gobiernos y bancos centrales recurrieron, respectivamente, a políticas fiscales expansivas y a la ampliación, cuantitativa y cualitativa, de medidas extraordinarias de provisión de liquidez que se habían introducido en la primera fase de la crisis.

Estas medidas fueron, en principio, eficaces y a mediados de 2009 comenzó una recuperación económica, al tiempo que la situación en los mercados financieros tendía hacia la normalización. Pero algunos gobiernos siguieron sin reconocer que, aunque la recesión se manifestó con un desplome de la demanda, la crisis tenía su origen en causas estructurales y que añadir deuda pública a la privada no era la solución definitiva. Pensar que más gasto público, más impuestos o más deuda son las bases de la salida a la crisis es un auténtico disparate (sobre todo si el aumento del gasto se destina a actuaciones tan “eficaces” como algunas de las comprendidas en el Plan E). Resulta tan disparatado como sería que un padre de familia que no puede hacer frente a sus facturas y que tampoco puede seguir endeudándose, recurriera a la comunidad de vecinos para que le subiera la cuota o se endeudara por él. Por otra parte, argumentar que la crisis se debía a una restricción del crédito y que solucionada ésta se producirá la recuperación económica es como decir que la culpa de las resacas post-borracheras la tiene el tabernero por haber cerrado la barra libre.

También fue un disparate que algunos gobiernos, como el irlandés, pensaran que podían hacer frente a todas las pérdidas de su sistema bancario y las garantizaran totalmente. Desde el inicio de la crisis en algunos países se han llevado a cabo programas de rescate de entidades financieras. En España, el apoyo a los bancos privados se ha limitado a los avales y a las compras de títulos del Fondo de Adquisición de Activos Financieros, sin ningún coste para el contribuyente. Por el contrario, son algunas de las cajas de ahorros, en cuyos consejos de administración se sientan políticos y representantes de las fuerzas sociales, las que tienen graves dificultades y han precisado de ayudas públicas de las diversas versiones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB I, II, III…). Aún así, hay quién sigue acusando a los bancos privados españoles de beneficiarse con la crisis y proponiendo una banca pública para solucionar el problema de la restricción de crédito. O sea, apaguemos el fuego dándole otra caja de cerillas y más bidones de gasolina al pirómano.

La tercera fase de la crisis se inicia en abril de 2010. El detonante fue el reconocimiento de que la situación de las finanzas públicas en Grecia era mucho más precaria de lo que se tenía constancia oficialmente. Las mechas de transmisión fueron la elevada interconexión financiera entre los países de la zona del euro y los problemas de gobernanza de la Unión Monetaria Europea. Así, lo que en principio era una grave imprudencia fiscal de un país periférico, se acabó convirtiendo en una crisis de deuda soberana en la zona del euro. Junto con Grecia, Irlanda, que alcanzó un déficit público superior al 30% del PIB en 2010 como resultado de la decisión de su gobierno de garantizar todas las pérdidas bancarias, y Portugal, que no había disfrutado de crecimiento económico durante mucho tiempo y también había acumulado necesidades de financiación elevadas, tuvieron que recurrir a la ayuda financiera internacional.

A día de hoy, siguen sin resolverse los problemas de gobernanza de la UEM y existe un riesgo considerable de contagio a más países con elevadas necesidades de financiación. En esta situación es difícil que los gobiernos de los países más afectados puedan obtener recursos financieros para mantener políticas fiscales expansivas. Un chiste bien conocido sobre economistas cuenta que uno de ellos, perdido en el desierto con solo una lata de sardinas para alimentarse, pero sin nada para poder abrirla, resuelve “supongamos que tenemos un abrelatas”. Algunos proponen hacer frente a la crisis de deuda soberana con un “supongamos que nos van a seguir prestando”.

Las no-respuestas de política económica

La crisis está cerca ya de cumplir cuatro años. En lo fundamental, los problemas que la causaron siguen sin resolverse. Para hacer frente a los retos planteados, las instituciones internacionales económicas y financieras han comenzado una intensa labor interventora, creando nuevos comités, grupos de trabajo, organismos, etc. (Hasta la UEFA se ha apuntado al intervencionismo y últimamente participa activamente en la resolución de la supremacía entre clubs europeos de fútbol). Sin embargo, no se ha avanzado de forma decisiva en la eliminación de las deficiencias de regulación y supervisión financiera. Los nuevos organismos creados para ello (por ejemplo, el European Systemic Risk Board) no tienen un marco operativo preciso. Dedicados a un objetivo tan difuso como la regulación macroprudencial, no está claro si tienen muchos instrumentos pero no objetivos definidos, o si para los objetivos que pretenden alcanzar no disponen de los instrumentos adecuados. Por lo demás, los mayores requisitos de capital impuestos a las entidades financieras y las nuevas normas de Basilea III, diseñadas para eliminar riesgos futuros, aumentarán el coste de la financiación bancaria. Como dicen en México, “soplar y sorber, no puede junto ser”.

En cuanto a la resolución de la crisis de deuda soberana en la zona del euro, la estrategia que se está siguiendo recuerda a la de un entrenador de la selección nacional española durante su etapa lúgubre: el “patadón y balones arriba” de Javier Clemente. Se trata de ayudar a países intervenidos a devolver una deuda que con casi toda certeza no podrán devolver, con el objetivo de comprar algo de tiempo para que, mientras tanto, los demás países sospechosos ajusten sus cuentas públicas, recuperen algo de crecimiento y no resulten totalmente contagiados. El problema es que los actuales gobernantes de alguno de estos países, y los que parece probable que lo sean en el futuro, no demuestran haber entendido cuál es su papel para que esta película no tenga un final aterrador.

En nuestro país, incluso a estas alturas, no se ha reconocido completamente la necesidad de avanzar más rápidamente en la reestructuración del sistema financiero, de realizar un ajuste fiscal más profundo, con un nuevo diseño del marco operativo de la política fiscal que garantice la sostenibilidad a las cuentas públicas, y de introducir reformas estructurales que aumenten la productividad y, por tanto, contribuyan a la recuperación de la competitividad y del crecimiento económico.

La actuación gubernamental en relación con las reformas estructurales es especialmente frustrante. El gobierno solo cambió de opinión sobre su conveniencia ante la presión internacional y sin ningún convencimiento. Las reformas laborales, la de la contratación y la de la negociación colectiva, siendo especialmente importantes, han sido encomendadas, inicialmente, a un Ministro de Trabajo que fue nombrado para gestionar la inmigración, y, ahora, a otro que, teniendo una reconocida sensibilidad sindical, piensa que lo fundamental es que las reformas, antes que eficaces, deben ser “equilibradas”. (Finalmente, de tanto mantener el equilibrio, la caída puede ser mortal). El resultado ha sido una no-reforma de la contratación laboral, un nuevo intento fracasado de reforma de la negociación colectiva, y una reforma de las pensiones diseñada para tener plenos efectos en 2027 (dada la actual situación financiera de la Seguridad Social y el previsible escenario demográfico y socioeconómico que se nos viene encima, no parece probable que los términos de esta reforma gradual puedan aguantar hasta entonces). En definitiva, los responsables de las reformas han seguido la estrategia del bikini: se muestra algo que parece atractivo, pero se mantiene tapado lo fundamental.

Cuentan que a un tenor que no había estado especialmente brillante en una actuación operística, el público le pedía un bis tras otro. Alguien, extrañado, preguntó que, si estaba cantando bastante mal, por qué le pedían que continuara. Y le contestaron: “Pues precisamente por eso, que siga cantando hasta que aprenda”. En el debate sobre la crisis, algunos seguirán repitiendo que el origen de la crisis es exclusivamente financiero, que basta con resolver la restricción crediticia para salir de ella, que, mientras tanto, los gobiernos deben apostar a una recuperación basada en los impulsos fiscales, y que las reformas laborales solo son inventos que perjudican a la clase trabajadora. Hasta que aprendan.

Hay 66 comentarios
  • José Pablo,

    Me alegro de que trabajes en el sector privado, donde habrás comprobado que la teoría neoclásica que tanto te gusta se cumple perfectamente (los sueldos, especialmente los de los grandes ejecutivos de empresas cotizadas en el Ibex, en torno a los 10 millones de euros, reflejan cabalmente su productividad marginal…. JE-JE).

    Los servicios públicos se pueden prestar compitiendo con los privados, ver la mayor parte de los sectores (educación, sanidad, ocio y cultura, comunicaciones y transportes…). Incluso había empresas públicas que competían con ventaja con las privadas o, en cualquier caso, dando beneficios importantes (véase la banca pública agrupada en Argentaria). Por eso (y por hacer caja) la vendieron al BBV. Lo mismo ha pasado con la mayor parte de las empresas industriales públicas. Y esto no ha sucedido, ni sucede, sólo en España

    Lo de la gratuidad del agua no es cosa mía sino de Manu Oquendo(creo).

    Spinoza, digo Baruch

    Mi polémica con Ohlin trata un problema fundamental, a saber, si la balanza por cuenta corriente se ajusta o no a los cambios autónomos (el pago de las reparaciones de guerra impuestos a Alemania) de la balanza de capital.

    Tras estrujarme el cerebro, con la ayuda de una toalla húmeda, la única forma que se me ocurre de que una reducción del déficit público puede contribuir al crecimiento económico (o ser un pre-requisito del mismo) es vía menores necesidades de financiación, que lleva a menor endeudamiento, que lleva a menores tipos de interés, que estimula la demanda interna, que deprecia el tipo de cambio, que estimula la demanda externa, que…..”so far so good” (nótese que cada paso puede o NO seguir al otro, especialmente problemático el que va de la baja de tipos de interés a la inversión privada, pero admitámoslo en aras de razonamiento ). Como ves llegamos donde yo empecé, pero tras un (¿innecesario?) rodeo.

    Saludos.

  • KEyNES

    Un punto solo sobre el tema de la compensacion de los directivos. Existe una literatura empirica, en especial un influyente paper por Xavier Gabaix y Augustin Landier (ambos tipos muy keynesianos) que argumentan que el sueldo de los directivos SI que refleja la teoria neoclasica:

    http://econ-www.mit.edu/files/1769

    La existencia de esta literatura le debe hacer a uno ser consciente, al menos, que el tema de si el sueldo de los directivos puede o no ser explicado en un contexto neoclasico no es obvio (otra cosa muy distinta es que a uno estos sueldos le parezcan inmorales).

    Como decia un profesor mio, bastante Keynesiano el mismo: la teoria neoclasical puede estar equivocada pero no es tan ridicula como se la acusa.

  • Gracias Fede y Baruch por la discusión centrada e inteligente (se echaba de menos),
    Baruch,
    No puedo estar más de acuerdo con tu argumento sobre la elasticidad precio de la demanda (eso y el grado de competencia efectiva en la oferta, o su propia elasticidad precio si quieres verlo así). Ese es precisamente mi argumento. En ningún caso es "sujeto pasivo" la empresa: o lo son sus consumidores o lo son sus accionistas.
    No sé qué quiere decir lo del "lobby político que usufructúa el trabajo ajeno", si se refiere a considerar como beneficio ilegítimo (no aportador de nada a la sociedad) el conseguido a base de levantar barreras regulatorias para las empresas "que ya están", no puedo estar más de acuerdo. Pero la reflexión es ¿como se evita que eso suceda? ... me da la sensación que la proliferación de gobiernos locales y regionales y el aumento de tamaño del estado no contribuyen a eso precisamente.
    Fede,
    - Estoy de acuerdo con tu entrada sobre los desequilibrios globales, mi argumento es que no entiendo su contribución a la crisis "global" cuando, globalmente, esos desequilibrios suman cero (que se acepten mejor por los ciudadanos, que seguro que es así, aunque no sé yo si es la opinión de los catalanes para con los extremeños, no me parece potente como causa de "la mayor crisis financiera de la historia").
    - No estoy de acuerdo con que dividendos o plusvalías puedan dilatarse infinitamente en el tiempo. O dicho de otro modo, si así fuera ¿como permitirían "consumo de los individuos" (a eso me refería con el "dinero de ir al cine") las rentas de capital? y si no permiten consumo ¿no tendrán menos valor para los accionistas?. No veo que las empresas puedan acumular capital indefinidamente (sólo podría ser bajando sus rendimientos marginales) y, aún si lo hicieran, las transmisiones (que las harían sus propietarios) serían más caras y generarían más impuestos. En cualquier caso, incluso si tuvieras razón, eso no cambia el hecho de que los impuestos que nominalmente pagan las empresas los pagan en realidad los accionistas o los consumidores.
    - Si era alta la probabilidad en 2006 ¿por qué la mayor parte de los inversores continuaron haciéndolo? ¿quienes orquestaron ese engaño colectivo?, los bancos no, se han quemado como el que más, los promotores no, se han arruinado, los propietarios de pisos tampoco ... no creo, sinceramente, en el "agente tonto" con su dinero. Los agentes no se pueden equivocar ex-ante, solo ex-post y, en cualquier situación, siempre habrá agentes ex-pots equivocados. De nuevo, solo digo que si esa es la causa de las crisis las tendremos siempre porque la alternativa: no dejar a los agentes equivocarse, es un totalitarismo que no deseo para mi sociedad (se aplica solo a los niños y cada vez con más dificultad).
    - Mi argumento es que ya nos beneficiamos de los paraísos fiscales como consumidores y accionistas (e incluso como "inversores en vehículos intermedios", mira donde están domiciliados tus fondos de inversión y su favorable fiscalidad) y que si no fuera porque los "comunes de los mortales" somos quienes nos beneficiamos, hace tiempo que los políticos (a los que votamos "los comunes") los habrían hecho desaparecer. Baruch lo explicaba bien, quien paga los impuestos lo determina la "elasticidad precio" de la demanda, sospecho que esa elasticidad precio beneficia sobre todo a los consumidores pero, aún si no fuera así, beneficiaría a los accionistas que también son, en última instancia comunes: si 2 personas invierten cada una 1.000.000 € pero 10 millones de personas invierten cada una 1 €, los inversores, aunque parezca mentira, somos, en su inmensa mayoría, "los comunes".

  • En la línea de la entrada de Jesús adjunto un link a un post de Juan Santaló en el que se recoge un interesante análisis sobre el valor realmente aportado por los CEOs (creo que es más sensata la discusión sobre datos que la infinita sobre "consideraciones morales" no tengo nada que aportar a esta última, la verdad, bastante tengo con buscar los míos como para andar pontificando sobre los de los demás, sobretodo en áreas tan susceptibles de estar contaminadas por la "envidia").
    http://nadaesgratis.es/?p=8937
    A mi, en cualquier caso, me seguiría pareciendo increíble que el hecho de que sean los propios CEOs, a través de Consejos de Administración (que manifiestamente manejan los CEOs), quienes pagan sus propios sueldos no se refleje en sueldos muy superiores a lo que justificaría el análisis de su aportación marginal.
    Jesús, ¿algún estudio sobre el efecto de este "problema de agencia"?. Que los CEOs al fijar su propio sueldo "on behalf of" sus accionistas lleguen a valores ajustados a su aportación marginal, me parece, sinceramente un milagro (les llevaría directamente al cielo … y no puedo por menos que dudarlo).

  • Para José Pablo.

    Un breve comentario a tu afirmación de que la única forma en que una reducción del déficit público puede contribuir al crecimiento económico es vía una reducción de su efecto crowding out en el mercado financiero. Es cierto pero no es la única.
    Pongamos el caso de dos países, Chile y Noruega, con el mandato constitucional de superavit fiscal. En estos casos el estado se convierte en parte del proceso de formación de ahorro y de capital con un efecto similar en reducción de tipos pero también en algo que solemos pasar por alto y que es muy importante: Son estados con "más poder" que si estuvieran endeudados. El problema del mayor endeudamiento es que no miras al mundo de la misma manera y el poder importa y mucho para tener crecimiento económico.
    De entrada no es lo mismo saber que eres capaz de ahorrar a que todo el mundo sepa que vives “al fiado” como bien indicaba Clinton.
    Hay más.
    Pongamos el caso (con o sin déficit) del agua gratis o del agua a 1500 euros al mes en la alfarería "Los botijos alados". ¿Dónde la ubico?
    ¿Y la luz eléctrica de los hornos de ese vitrificado que queda tan fino? ¿En qué sitio los construyo? ¿Donde me cobran el coste de la energía o donde me cuelan el coste de políticas electoralistas gubernamentales?
    Tenemos la equivocadísima percepción de que la fiscalidad es neutra competitivamente. Una cosa es que la termine pagando el consumidor (si decide comprar) y otra, muy distinta, es que no forme parte de mis costes reales de producción y sea ya hoy el principal coste de mi puesta en mercado.
    Soy de los muchos que defienden gasto público serio y bien hecho. Sanidad, pensiones, enseñanza, etc. Pero lo nuestro no es gasto público, es un desmadre, un mercado desenfrenado de compra del voto que como no se corte de raíz se lleva por delante todo lo decente y necesario del resto. Este y no otro creo que es nuestro más urgente problema.
    Hay que ver lo que está saliendo a partir del comentario de Juan de Mercado.
    Saludos cordiales

  • Offtopic: los salarios de los directivos.

    Ese es el eterno error de los economistas. Los programas de incentivos, todos, absolutamente todos, son un error. No hay ningún indicio de que sirvan para algo, y más que menos, perjudican más de lo que benefician, porque el que los recibe encuentra una manera de manipularlos a su favor. Así, si uno le da a un directivo un incentivo por el valor de las acciones, que fácilmente será muy superior al salario, encaminará su gestión a la venta de humo, de resultados buenos a corto plazo. Como, por ejemplo, el crédito subprime.

    En la gestión empresarial no hay varitas mágicas para evaluar el trabajo de un directivo ni de un trabajador. Lo único que funciona es evaluar objetivos establecidos, y examinar la gestión en detalle.

    La economía trabaja con personas, no con moléculas que actúan con leyes simples. Los economistas a veces parecen pensar que las personas son imbéciles. Aunque todos actuamos por incentivos, estos no son únicamente monetarios. Pueden ser de satisfacción personal, de orgullo, ... Vuestros modelos no explican por qué un científico puede estar toda una noche ante su experimento. Este tipo de programas de incentivos son una manera rápida de destrozar la moral de una empresa, de romper grupos que cuesta mucho crear. Fuerzan a los empleados a convertirse en cínicos, engañando a los sistemas de evaluación para no quedarse fuera. Destruyen la pasión, condición indispensable para el éxito.

    Todo tiene que tener mesura, entre hacer lo que a uno le gusta, y prestar un servicio útil.

    Si alguno quiere leer más sobre esto, que lea Peopleware, el libro clásico sobre gestión de personas.

    Incentives considered harmful escrito por Joel Spolsky, jefe de programa de Microsoft Excel 5, la primera versión de Excel líder del mercado, y que desde entonces usáis los economistas para vuestros gráficos. Incluyendo vuestros programas de incentivos.

    "Almost every company has some kind of incentive program that is insulting and demeaning."

    La gestión de la empresa sólo funciona estando al pie del cañón, pensando más que los competidores, siendo eficientes, pero no con varitas mágicas.

  • Estimado KEyNES

    Es una lastima que se haya Ud. estrujado el cerebro de esa manera pensando en el déficit, cuando yo, explicitamente, me referí siempre al nivel de endeudamiento. Hay que arreglar el stock, porque la insolvencia condiciona todos los flujos... ¡empezando por los que componen la demanda efectiva!. Creo que se apresuró demasiado. Saque la toalla y oxigene un rato la mente.

    Lo de Baruch no es por Spinoza, sino por Bernard Mannes...

    Un gusto

  • Jose Pablo,

    Su artilugio evasivo me pareció exquisito.

    Tomemos entonces el caso de un individuo que consume y otro individuo que produce, así no nos perdemos en formalidades jurídicas que nada hacen a la cuestión, y entorpecen el razonamiento mediante la interposita persona.

    En ese caso, la carga del impuesto recae en la renta de quien consume cuando la elasticidad precio de la demanda lo permite; y cuando no, en el ingreso del productor... ¡que es accionista, dueño, propietario, empresario, o como quiera Ud. llamarlo!.

    Habida cuenta de lo mencionado no puedo sino ratificar mis conclusiones.

    Atentamente,

  • Emilio,
    para la discusión sobre salarios de los CEOs es irrelevante que sea sueldo base o incentivos. Discutimos si su retribución es o no la adecuada a su aportación marginal y como (o no) tergiversa ese modelo su "problema de agencia". Nadie dijo nada sobre si es o no la única forma de motivar o sobre la productividad marginal de los investigadores.
    Manu Oquendo,
    no fui yo quien afirmó que el crowding out es el único efecto de la frugalidad fiscal de los estados. En mi opinión el mejor efecto de la reducción del gasto es dejar de substraer recursos a los agentes privados que, no tengo la menor duda, la emplean mejor y generando más crecimiento futuro. Es un error habitual suponer que la "demanda" que recorta el estado no la va a realizar ningún otro agente. La "demanda" del estado es demanda que los agentes dejan de realizar puesto que el estado les substrae los impuestos (y es irrelevante que lo haga vía deuda si nos creemos la equivalencia ricardiana). Intuyo que la demanda de los agentes (traducida en gasto o en inversión, me da igual) permite un mañana con mejor asignación de recursos y más crecimiento (mejor que abrir zanjas y volverlas a tapar). Lamentablemente, en eso tiene razón Keynes, a corto plazo no veo ninguna ventaja en los recortes, ahora bien, que una medida tenga efecto a largo plazo es razón para tomarla antes no después.

  • Keynes,
    - respecto a los salarios de los CEOs ya está contestada. En cualquier caso nada tiene que ver con la discusión inicial de que mi salario lo pagan los consumidores (en mi pueblo eso se llama salirse por peteneras).
    - Así que la educación pública compite con la privada!!. Hombre, si llamas "competir" a regalar tu producto y, aún así, encontrar que la demanda del producto de tus competidores (carísima) es muy superior a su oferta (prueba a encontrar plaza!) ... pues vaya. Vamos, se me ocurren pocas pruebas tan contundentes de la falta de valor añadido de un producto (en comparación con el que deben ofrecer quienes sí cargan un precio al cliente y aún así son capaces de competir con gran éxito).
    El mismo razonamiento sirve para la sanidad.
    Argentaria NO se vendió a BBV, fue una fusión (la prueba es que el CEO actual de BBVA es el de Argentaria). No querrás echar un vistazo a los ratios de eficiencia de BBVA ahora y de Argentaria antes ¿no? o hipotizar si a una Argentaría independiente, en esta crisis, no le hubiera sucedido lo mismo que al resto de la banca pública. Pero vamos, si tu argumento es que la banca pública es igual de eficiente y de solvente que la banca privada te recomendaría una lectura "algo más atenta" de la prensa española del último año.
    Citaba Televisión porque es un caso donde la competencia se producía en el mismo mercado, con el mismo producto y cobrando. Resultado: TVE tira la toalla y tiene que pasar a "vivir del cuento" ... una prueba evidente de su eficiencia y del valor añadido de su producto!!. Correos estaría, más o menos, en el mismo caso. Envío diariamente documentación a mis clientes. Empleo siempre mensajería privada y no se me pasa por la cabeza usar a Correos ... de nuevo un ejemplo de "flexibilidad en precios" y de "diseño de oferta aportador de valor para clientes" ... sinceramente, da fatiga, tener que escribir evidencias sobre una obviedad de este tamaño.
    Manu,
    Si el retorno de un monopolio regulado está por encima de lo considerado "fair" (que habría que verlo) el único culpable posible es quien diseña esa regulación. En cualquier modelo de este tipo el ingreso del monopolio se compone de unos "gastos estándar" (fijados por el regulador) y una remuneración "de mercado" (habitualmente un WACC regulado) de su Base de Activos Regulada (osea, de la parte de la inversión que el regulador tiene a bien reconocer). ¿Cual es el planteamiento? ¿qué el consumo de agua no retribuya la base de activos? ¿que lo haga por debajo de su coste? ¿que no cubra sus gastos operativos?. Si para hacer competitivas las conservas en Ondarroa tengo que cargar parte de su coste a otros agentes .... no se, no se ...

  • Baruch,
    Pero, ¿digo yo otra cosa?. Lo que yo digo es que es muy distinto (aparentemente) decir "Telefónica debería pagar más impuestos" a decir "la señora Matilde Perez (accionista de Telefónica) debería pagar más impuestos" y, sin embargo, las dos frases son la misma (en la medida que lo permita la elasticidad de la demanda, sino, sería Matilde Perez como consumidora de impuestos de telefonía).
    Solo pido que cuando propongamos veleidades con los impuestos de las empresas, tengamos en cuenta que las financia Matilde Perez Dominguez y no nos dejemos timar por la apariencia de que es "Telefónica" (o sea nadie) quien lo hace.

  • Solo decir... im-presionante, en dos palabras... un exito sin paliativos nuestro nuevo amigo "Juan Mercado", que por mucho abarcar en el articulo poco ha apretado.. pero supongo es nuevo en el formato. Muy bien por su incorporacion y veo que esta web reverdece.

    Lectura diagonal obliga asi que no comento.. demasiado...

    @Juan Mercado, por ser anfitrion. Y resto de la concurrencia…. Como lector avido de sus comentarios pediria se centrasen, que tiempo seguro habra de hablar de todo.. imposible dar bien a todos los palos.

    Lastima que el debate del articulo, apenas ha sido tratado… siendo en si fundamental (origen de la crisis, autocritica de un sistema). Y hemos vuelto a caer en el topico del analisis del gasto privado vs demanda forzada.. aunque no es sino un analisis de la demanda vs necesidades de crecimiento la clave para entender todo.

    Supongo que si solo les preguntase si piensan que el sistema (o algun sistema) funciona per-se veriamos los bien-formados en la escuela de los mas escepticos.

    Otro hilo sera…

  • Estimado Jose Pablo,

    Pongale Ud. el nombre que quiera. El postulado de que las empresas no pagan, implica una posibilidad de traslación tributaria infinita de la renta empresarial a las restantes; y eso -le ponga el título que le ponga- es falso de falsedad absoluta e insanable.

    La materia económica no altera su naturaleza porque el léxico lo pretenda.

    Atentamente,

  • Es enternecedoramente cándida esa visión del pequeño accionista, la señora de la esquina que tiene 6.000 euros en acciones, es comparable con los accionistas de referencia o con los administradores de las grandes empresas, como si no existiese otra "realidad", como si los Enron, Carburos Metálicos, Banesto, Rumasas, etc... y en general todas las grandes empresas sólo tienen una "realidad" perfectamente transparente para el pequeño accionista, aquel al que el fisco malvado quiere arrebatarles sus plusvalías de los paraísos fiscales a fuerza de impuestos
    Son comparables mi vecina, antigua accionista de Banesto y Mario Conde, o mi prima, con 4 duros en el Banco de Santander y d. Emilio Botín

    Se critican las manipulaciones de los CEO's sobre sus propios sueldos y bonus y en cambio se aplaude las gestiones, en una inmensidad de operaciones completamente opacas (como en los "transfer mis-pricing") en los paraísos fiscales, la mayoría ilegales y otras escandalosamente legales

    Esa es precisamente uno de los agravantes de los paraísos fiscales, es que a quien primero engañan es a los pequeños accionistas e inversores, a los que se les hurta el conocimiento del trasfondo de las operaciones, que es acaparado por la cúpula de los administradores y de accionistas de referencia, y el caso de Enron y sus 881 sucursales en paraísos fiscales, donde se hacían muchas más cosas aparte de evadir impuestos, y esto es sólo un caso que sale a la luz. La normativa SOx es un lavado de cara inútil si no se aborda de verdad el problema de base que son los tax-havens

    En 1998 Merryl Linch y Cap Gemini hicieron su famoso World Wealth Report donde estimaban que más de 1/3 de la riqueza de los HNWI (High Net-Worth Individuals) se encuentra en paraísos fiscales, y en una estimación, que muchos organismos consideran muy conservadora, estimaban que tenían allí unos 8,5 trillions US $, las estimaciones más conservadoras en la actualidad hablan del orden de 13-15 trillions US$, es decir, sólo los más ricos tienen el equivalente al PIB de USA en paraísos fiscales, aparte de lo que tienen fuera de los paraísos fiscales, pero en forma "líquida"

    Por encima de todo está el fenómeno tan reciente de la "inhibición ética", como si fuera sostenible una propuesta de futuro sin tener en cuenta las implicaciones éticas de las propuestas o como si éstas no existieran. Pues no, hay que "mojarse" a la hora de opinar de estos temas
    Un argumento fascinante es que "si tú no pagas, otro lo está haciendo por ti", que es del tipo de argumentos que tanto le gustaban a Hayek y Aynd Rand, por citar sólo algunos; es decir, si una señora, pensionista sub-mileurista, está recibiendo sesiones de radioterapia es porque "alguien se la está pagando", por que "nada es gratis" y, por tanto es "injusto", pues no se ha ganado el tratamiento que está recibiendo

    ¿Hay que exterminar a los reguladores, a los órganos supervisores?, ¿hay que "privatizar" la policía o mejor legalizar el delito?¿el problema es la corrupción o es que exista policía?
    En España la guardia civil es uno de los organismos mejor valorados, y la inmensa mayoría del país está convencida que la corrupción que alberga es mínima, lo cual demuestra que la corrupción y la ausencia de valores no es algo "inevitable" y que hay que articular mecanismos para evitar la impunidad en todos los órdenes

  • @Baruch,

    Permitame recoger el testigo de Jose Pablo, para defender la doble naturaleza del "dinero", el dinero como un elemento que me permite realizar un consumo personal, donde nos situamos al final de una cadena y por lo tanto del gasto. Y otro donde el dinero me permite realizar una inversion destinada a la generacion de mas dinero, y por lo tanto al inicio de la cadena.. porque este ultimo debe pagar impuestos si supuestamente el valor acumulado pagara ya los impuestos?? Es que mas importante el dinero, o la actividad de consumo que realizamos con el.

    Porque de la paranoia?... no crea que debato estas ideas por no tener nada que hacer... si todo el impuesto se traslada la consumo, y este "no se deslocaliza", el dinero ya no estara penalizado en determinados paises, y los paraisos fiscales dejaran de tener sentido. En la actualidad, y mal que nos pese, tratar de tener una armonia fiscal que pueda mantener los estados del binestar frente a paises que eso ni les llega se ve una lucha inutil... por contra el poder de consumo si que existe y se debe preservar antes que la sangria nos nivele a todos, pero por abajo....

    Un afectuoso saludo...

  • Estimado Outlander,

    El punto debatido con José Pablo no era la naturaleza del dinero, ni los paraisos fiscales, ni la justicia tributaria, ni el sexo de los ángeles, sino algo mucho más simple: si la renta empresaria puede ser gravada o no.

    Y manifestar categoricamente que en ningún caso esta sujeta a gravamen es un error tan considerable como para objetarlo enfáticamente. El resto lo dejo por vuestra cuenta...

    Agradezco su saludo y lo retribuyo.

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