Motivación y corrupción

por Marcos Vera Hernández el 15/03/2016

Las políticas públicas se diseñan es despachos, pero luego son personas de carne y hueso las que las ejecutan. No cabe duda que el éxito de las políticas estará fuertemente ligado al conocimiento, capacidad, y cómo no, la motivación de los empleados públicos. El otro día, preparando una clase, descubrí que en España la cosa no pinta nada bien…

Este artículo (versión gratis aquí) de los investigadores Cowley y Smith de la Universidad de Bristol, analiza las respuestas de 30,000 individuos repartidos entre 51 países a preguntas de la “World Values Survey” que se realizó entre el 2005 y 2006. Solo hay 8 países donde la motivación de los trabajadores del sector público sea peor que la del sector privado, y como no, España es uno de ellos.

En una de las preguntas de la encuesta, se le pide al entrevistado que indique la característica más importante que buscaría en un trabajo si estuviese buscando. Aquellos que responden que buscarían un trabajo que le proporcione la posibilidad de “realizarse” son categorizados como motivados intrínsecamente. Y se categoriza como individuos altruistas a aquellos que, en otra pregunta, responden que es importante para ellos ayudar a personas cercanas.

En la Tabla 1 reproduzco los resultados para una submuestra de países. En España, Italia y Francia el porcentaje de individuos intrínsicamente motivados y de individuos altruistas es muy similar en el sector público y privado. Al contrario que en Holanda, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos donde el sector público atrae individuos más motivados intrínsecamente y/o altruistas.

Tabla 1: Porcentaje de individuos con motivados intrínsecamente / altruistas según si trabajan para el sector publico o privado.

MV1

Fuente: Cowley y Smith (2014). * Diferencia estadísticamente significativa en una regresión multivariante.

La teoría predice que, en general, las personas más intrínsecamente motivadas y/o más altruistas se van a sentir más atraídas al sector público. Si el sector privado persigue el beneficio económico, muchas tareas que se realizan en el sector público tienen un objetivo “más loable” (educación, salud, etc.) que permitirán al individuo “realizarse”. Además, muchos de los beneficiarios directos de esas tareas son otras personas, por lo que el sector público debería resultar atractivo para las personas más altruistas.

Aunque la predicción de la teoría se cumple en la mayoría de los países, no se así en España, Italia y Francia. Siempre es muy difícil sacar conclusiones a través de un análisis que compare datos de distintos países, porque hay muchas cosas que son distintas entre los países, y por lo tanto es muy complicado atribuir una causa. Una hipótesis que avanzan en el artículo, y para la que encuentran cierta evidencia empírica (véase el gráfico 2), es que si la corrupción es alta, el sector público ya no se identifica tan claramente como con uno donde se persiguen “objetivos loables,” y por lo tanto deja de atraer a los intrínsecamente motivados, o a los altruistas. Y desde luego no nos sorprende que la percepción de corrupción sea alta en España (ver esta entrada de Gerard)

Claro está que hay explicaciones alternativas. Una de ellas es que la experiencia de corrupción cambia las preferencias de los trabajadores: pudiera pasar que haber experimentado la corrupción te hace menos motivados y menos altruista. Aunque ya se sabe que en economía tendemos a disciplinarnos asumiendo que las preferencias son estables…

Otra posible explicación que estaba pensando, es si el sistema de selección (por oposición) tendrá algo que ver. Si existiera una correlación negativa entre altruismo y las cualidades necesarias para aprobar una oposición, pues entonces terminaríamos con el mismo resultado (léase entradas como ésta, en la Jesús nos cuenta los problemas que pueden tener las oposiciones). Pero no conozco ninguna evidencia cuantitativa al respecto. También pudiera pasar que las condiciones de trabajo del sector público sean tan ventajosas (relativamente) que eclipsan cualquier otro aspecto, y hasta los menos motivados acaban queriendo trabajar para el sector público.

¿ Y por qué es esto importante ? Les remito a mi entrada anterior sobre la motivación y los profesores de la guardería donde iba mi hijo. En ausencia de motivación, habrá que aumentar los incentivos y la regulación… o sufrir la falta de motivación.

JLPC marzo 15, 2016 a las 08:26

Las tablas estadísticas y las regresiones están muy bien, siempre que sepamos de lo que se está hablando.

“Trabajadores del sector público”, ¿incluye a médicos y profesores de los sistemas públicos? ¿A los trabajadores de las empresas públicas? Si es así, las muestras empleadas, ¿los recogían? Por cierto, ¿las muestras estaban estratificadas según algún criterio?

Y, hablando de otra cosa, afirma usted que “la percepción de corrupción es alta en España.” ¿No valdría la pena, en el contexto de este post, distinguir entre corrupción política y corrupción funcionarial? ¿Cree usted que los españoles tienen la percepción de que es habitualmente necesario darle una coima al médico para que les reciba, al policía para que no les multe…?

Marcos Vera Hernández marzo 15, 2016 a las 18:29

Hola JLPC,

Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que no soy experto en la “World Values Survey” pero tras consultar la documentación, parece que la muestra ha sido estratificada por comunidad autónoma. En cuanto a la definición de trabajador del sector público entiendo entiendo que incluiría trabajadores de instituciones gubernamentales y de otras instituciones públicas (por lo tanto escuelas y hospitales), incluyendo trabajadores de empresas públicas.

Esta entrada de Gerard es muy informativa sobre la percepción de corrupción. Según el tercer cuadro de la entrada, donde la percepción es peor es entre los políticos. El artículo que resumí no diferencia entre distintos tipos de percepción, supongo que es porque los dos tipos (política o funcionarial) desvirtúan la imagen del sector público.

Muchas gracias,

Marcos

Daniel Garcia marzo 15, 2016 a las 12:00

No entiendo su definición de ‘motivación intrínseca’. Uno no tiene motivación intrínseca en ‘absoluto’, sino que está intrínsecamente motivado a realizar una determinada tarea. Esa motivación intrínseca es fundamentalmente distinta de una motivación altruística. Un individuo que haga algo por su deseo de ayudar a los demás no estará intrínsecamente motivado para realizar una tarea, sino que estará motivado en el resultado de su tarea en otros. Al parecer los españoles se definen como bastante altruístas pero no obtienen mucha motivación de las tareas que realizan.
Qué tiene esto que ver con la corrupción, las oposiciones, etc. se me escapa completamente.

Marcos Vera Hernández marzo 15, 2016 a las 18:46

Hola Daniel,

Muchas gracias por tu comentario. Me permite hablar de algo que omití para no cargar la entrada, y así hacerla más digerible. Y por favor, no me trates de usted, que me hace sentir muy mayor…

Ciertamente, la literatura distingue entre motivación intrínsica, y motivación altruística (o prosocial). Como tú bien indicas, son en principio, bien distintas. Como también destacas tú, los españoles parecen definirse como bastante altruístas.

En la entrada no me refería tanto al nivel medio de altruismo, sino más bien a la diferencia en altruismo entre trabajadores del sector público y privado. En España, el porcentaje de altruistas es muy similar entre trabajadores del sector público y privado, lo cual no es cierto en la mayoría de los países. Algo pasa en España que hace que el sector público no atrae a trabajadores cuyo altruismo es superior al de la media. Y es ahí donde entra la corrupción o las oposiciones.

Una alta percepción de corrupción en el sector público podría poner en duda que tu trabajo beneficia a otros. Y respecto a las oposiciones, que es simplemente una especulación, es que quizás hay algo en el sistema de oposiciones que hace que los menos altruistas tengan una mayor probabilidad de aprobarlas. Si quieres pensar en el ejemplo extremo, quien hace más voluntariado, tiene menos tiempo para estudiar.

fdo marzo 15, 2016 a las 15:27

Habría que matizar tantas cosas que dudo que el estudio valga mucho para sacar unas conclusiones:
Por un lado, como ha apuntado ya JLPC, habría que definir a qué se refiere con “empleados públicos”. Hay mucha costumbre de no definirlo bien, como por ejemplo cuando se dice que se va a despedir a empleados públicos, como si fueran funcionarios. Los empleados públicos pueden ser funcionarios de carrera, funcionarios interinos, personal laboral, personal de empresas públicas, enchufados políticos en las diputaciones, ministros………
Por otro lado, veo una diferencia importante entre algunos de los paises del estudio. En algunos paises en las empresas hay unos salarios altos mientras que los funcionarios tienen unos salarios más modestos. En España, sobre todo en estos últimos años, los salarios en muchas empresas han llegado a ser tan malos que casi la única alternativa para tener un sueldo medio decente es la administración pública, es decir en paises en los que en las empresas privadas se gana bastante dinero, el que trabaja en el sector público es por vocación, en España es por necesidad.

Marcos Vera Hernández marzo 15, 2016 a las 18:57

Hola Fdo,

Estoy contigo que hay muchos tipos de empleados públicos, y que cada uno accede al puesto de forma distinta. Este tipo de información más fina, no existe en la encuesta que se utiliza. Y además, el tamaño muestral tampoco creo que diese para subdividirlo. Mas que sacar conclusiones definitivas, lo que pretendía es poner unas hipótesis y datos sobre la mesa para que nos ayuden a pensar, y suscitar el debate.

Y, desde luego, la hipótesis que tú formulas sobre los salarios es perfectamente posible. Si las condiciones que ofrece el sector público son mejores a las que ofrece el sector privado, hasta el menos altruista va a querer trabajar en el público…

Antonio marzo 15, 2016 a las 21:40

A lo que se ha comentado más arriba, se podría añadir la oportunidad de corrupción. En países donde la intervención estatal es baja, es de suponer que las ocasiones en las que un asunto depende del arbitrio de un funcionario o político serán menores que en el caso contrario. Y, por lo tanto, también la corrupción, y el sentimiento subjetivo del funcionario respecto a su propio poder para influir en el desarrollo de las cosas.

España, Francia e Italia están en los puestos 49, 73 y 80, respectivamente, del índica de libertad económica en 2015. Más de 30 puestos por debajo de los otros que aparecen. Supongo que, en la motivación de los empleados públicos, también influirá este aspecto.

Marcos Vera Hernández marzo 16, 2016 a las 00:36

Hola Antonio,

Estoy de acuerdo. No me había parado a pensar en la relación con la libertad económica. Muchas gracias, Marcos

Aloe marzo 20, 2016 a las 17:44

Es evidente que en España las condiciones laborales son mucho mejores en el sector público que en el privado.
En primer lugar, el alto desempleo ya produce ese efecto de forma general (porque hay mayores expectativas de conseguir empleo fijo, porque ese empleo fijo es mucho más fijo, y porque incluso los temporales están menos expuestos a condiciones abusivas).
En segundo lugar, para amplias categorías laborales que constituyen numéricamente los mayores contingentes de empleo público, las categorías equivalentes o más próximas en el sector privado están claramente peor pagadas y reciben peor trato también en otros aspectos. Por ejemplo, los cientos de miles de enseñantes o los miembros de las fuerzas del orden.

Marcos Vera Hernández marzo 21, 2016 a las 00:00

Hola Aloe,

Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que yo no soy experto en mercado laboral, pero si es como tú dices, pues creo que tendría mucho que ver con la ausencia de selección en motivación intrísica en el sector público.

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