Depresión juvenil, números que te ponen los pelos de punta

El pasado miércoles, 20 de septiembre, se publicaron (aquí) unas estadísticas en el Reino Unido de esas que te dejan los pelos de punta: el 24% de niñas y el 9% de niños de 14 años tienen síntomas elevados de depresión. Ya se sospechaba que los problemas de salud mental eran muy importantes en la población juvenil, pero estas cifras realmente asustan, y resonaron con fuerza en  prensa y radio.

Las estadísticas se obtuvieron a partir del Millenium Cohort Study, un estudio longitudinal que ha entrevistado a los padres de una muestra representativa de niños que nacieron en el 2000 y 2001. Los padres fueron entrevistados cuando los niños tenían 9 meses, 3, 5, 7 y 11, y 14 años. Es también a los 14 que se entrevista, por primera vez, a los niños. Los autores de este estudio particular fueron las investigadoras Praveetha Patalay y Emla Fitzsimons de la universidad de Liverpool y UCL respectivamente.

Una de las ventajas de usar datos como los del Millenium Cohort Study es que permiten describir cómo ha evolucionado un indicador desde la infancia hasta ahora que los niños son adolescentes, y previsiblemente, cuando se vuelvan adultos. Cómo se pueden imaginar, son datos muy útiles para los investigadores.

Uno de los cuestionarios que el estudio ha mantenido constante a los largo del tiempo es el “Strength and Difficulties Questionnarie” que tiene cuatro subescalas relevantes: hiperactividad, problemas de comportamiento, problemas emocionales, y problemas con los pares (amigos, compañeros, etc.) Los dos primeros (hiperactividad y problemas de comportamiento) se han mantenido constante desde que los niños tienen 7 años, pero los problemas emocionales y con los pares han ido aumentando cada año. Sin duda cuadra con la idea que tenemos sobre los desafíos que presenta la adolescencia.

Uno de los datos que hace que se te pongan los pelos de punta es el altísimo porcentaje (24%) de niñas que presentan síntomas elevados de depresión. El porcentaje es mucho menor, aunque todavía alto, para los niños (12%). Esta escalofriante diferencia entre niños y niñas está presente tanto en el cuestionario que responde el adolescente (“Moods and Feelings Questionnaire”), como en el cuestionario que responde los padres (“Strength and Difficulties Questionnaire”).

Una de las cosas que resulta muy interesante es que, a los 11 años, la tasa de niños con problemas emocionales era prácticamente la misma en niños y niñas, y está en torno al 12%. La incógnita está en por qué permanece prácticamente igual para los niños de 14 años, pero se dispara para las niñas.

Tasa de niños con problemas emocionales según género. Patalay y Fitzsimons (2017)
Tasa de niños con problemas emocionales según género. Patalay y Fitzsimons (2017).

Los investigadoras Patalay y Fitzsimons también nos informan sobre la relación con la renta. Para las niñas, el cuarto y quinto quintil de renta son los que tienen una menor tasa de síntomas depresivos. Para los niños, no hay una relación clara entre el primer y el cuarto quintil, pero al igual que con las niñas, el quinto quintil es también el que presenta menor tasa de síntomas depresivos. Esto es, quizás, menos sorprendente porque suele haber una correlación positiva entre salud general e ingreso familiar. Lo que no está claro si se debe a un puro efecto renta, o a que el mayor ingreso está asociado a otras variables que son las que realmente causan la correlación.

Tasa de niños de 14 años con problemas emocionales según quintil de renta. Patalay y Fitzsimons (2017).
Tasa de niños de 14 años con problemas emocionales según quintil de renta. Patalay y Fitzsimons (2017).

 

Otra aspecto que resulta muy interesante es que los datos permiten comparar la respuesta de los padres y de los adolescentes de 14 años. La correlación entre las dos es más bien baja: 0.27. Además, los padres tienden a sobreestimar los síntomas de depresión de los niños (en 3 puntos porcentuales), pero subestiman la de las niñas (en 6 puntos porcentuales). Con lo cual, queda patente lo poco que saben los padres sobre los adolescentes.

Comparacion de prevalencia síntomas depresivos a las 14 años. Patalay y Fitzsimons (2017).
Comparación de problemas emocionales a las 14 años. Patalay y Fitzsimons (2017).

¿Cómo está la situación en España? Las cifras más recientes que he podido encontrar (aquí) son del 2012, e indican que el 10% de los jóvenes tiene síntomas de depresión. Según la nota de prensa, al igual que ocurre en el Reino Unido, la tasa de niñas con síntomas elevados de depresión se dispara a partir de los 11 años. Lo que no pude hacer fue encontrar la publicación original con los datos, y así poder afinar más. Si alguien sabe dónde están, qué por favor, me lo indique.

Como ya dije, llama mucho la atención que el porcentaje de niños y niñas con altos síntomas de depresión es el mismo a los 11 años, pero se dispara a los 14 en la niñas. Sin duda, explicar esta diferencia será algo que atraerá la curiosidad de los investigadores que se interesan por salud, bienestar y la educación. Los problemas de salud mental pueden afectar el rendimiento escolar, sin contar con que la mitad de los casos de salud mental en adultos se empieza a manifestar a los 14 años. Por lo tanto, también podrá tener implicaciones sobre la oferta laboral y la productividad cuando sean adultos.

Referencia

Patalay P & Fitzsimons E. Mental ill-health among children of the new century: trends across childhood with a focus on age 14. September 2017. Centre for Longitudinal Studies: London.

Hay 14 comentarios
  • ¡Qué interesante Marcos!

    Sería también interesante una entrada sobre los problemas de salud mental en los alumnos de doctorado, y en los académicos. Tengo entendido que su prevalencia es muchísimo mayor que en la población general.

    • ¡Muchas gracias! La verdad es que no conozco ningún trabajo al respecto, pero estoy de acuerdo que es muy interesante.

  • Gracias por el post Marcos!

    Sería interesante seguir a estos niños una vez pasados los 14 años. Según estudios epidemiológicos estas diferencias de género surgen en la adolescencia y tienden a desaparecer en la menopausia de la mujer. Los datos que aquí presentas podrían venir explicados, por tanto, por los diferentes cambios hormonales que sufren niños y niñas alrededor de los 11 años.

    • Hola Paloma, muchas gracias por tu comentario. La idea es que les van a seguir entrevistando toda su vida. En Enero empieza la recolección de los 17 años. Es muy valioso para investigación tener este tipo de datos de cohorte.

  • Diría que hay un error en la última barra del primer gráfico. Tonterías a parte, son números preocupantes. Sería interesante conocer la evolución con el tiempo para investigar los posibles efectos de los cambios tecnológicos y el cambio de vida asociado a ellos

    • Muchas gracias Gregorio. Van a seguir a estos niños, en principio, hasta que se mueran. Así que se podrá estudiar la evolución en el tiempo. En cuánto al error, no lo veo a bote pronto, la barra es tan alta para reflejar el porcentaje de niñas con problemas.

      • Si el porcentaje de niñas con problemas es del 24% la barra debería ser aún más alta.

        Muy interesante el estudio, es un esfuerzo grande pero dará resultados muy útiles.

        • Ta veo a lo que te refieres, es mi culpa por no explicarlo bien. El primer gráfico se refiere a las respuestas de los padres, mientras que el 24% sale de las respuestas de los jóvenes (tercer gráfico). ¡Muchas gracias a ti!

  • ¿ Que suele suceder a las niñas a partir de los 11 años que no le sucede a los niños? ¿la regla? ¿las hormonas masculinas y femeninas? ¿Los doctorados en medicina los dan en las cajas de cereales?

    • Hola Heriberto,

      Es posible que los procesos biológicos diferenciales jueguen un papel, pero seguro que no lo son todo: un 75% de las niñas no presentan los síntomas elevados de depresión.

      • Los procesos biológicos también tienen variabilidad... Suponiendo que las diferencias sexuales biológicas (onset de la pubertad, cócteles diferenciales de hormonas por sexo, etc.) sean la principal explicación, nada obliga a pensar que tenga que haber homogeneidad de comportamiento dentro del bloque "niños" y del bloque "niñas".

        Por otro lado, el final del artículo rechina un poco... Concluir un artículo sobre salud mental y emocional de niños y adolescentes evocando la posible perdida de productividad asociada me genera algo de tristeza (por supuesto que es una dimensión importante, fundamental, pero acabar con ella un artículo así parece querer indicar que es la única dimensión, o al menos LA dimensión).

  • Me parece muy interesante el artículo, deberíamos reflexionar muchísimo más acerca lo que está ocurriendo con la preadolescencia y la adolescencia.
    Echo de menos alguna referencia al número de individuos de la muestra para poder hacerme una idea de la representatividad de los resultados presentados a corto y medio plazo.

    • Hola Silvia, muchas gracias por tu interés. Por lo que conozco del estudio, debe estar alrededor de 10,000 adolescentes.

  • La diferencia entre niños y niñas me recuerda el experimento que recogia Louann Brizendine en, creo recordar, The Male Brain.

    En el experimento se observaba a grupos de niños y niñas en el patio del colegio y se anotaban los "conflictos" en cada grupo. Al terminar el recreo los investigadores preguntaban si habían tenido conflictos con otros niños en el patio.

    Los niños reportaban un número muy inferior a los conflictos observados por los investigadores (no los recordaban o no se lo habían parecido desde el inicio), con las niñas sucedía lo contrario: el número de conflictos reportado era muy superior al observado por los investigadores (gran número de conflictos eran "inobservables" para un observador imparcial"

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