Antibióticos, una externalidad de doble filo

En mi primera entrada como colaborador de Nada es Gratis, me apetece escribir sobre la resistencia de las bacterias a los antibióticos, un tema que estoy empezando a investigar junto a Manoj Mohanan y Pau Olivella. Quizás la primera pregunta que le surge al lector es por qué este tema, con claros tintes de medicina y biología, aparece en un blog de economía. Me daré por satisfecho si al final de la entrada quedan convencidos que, al contrario de lo que parece, la economía tiene un papel muy importante que jugar en el tema.

Los antibióticos se encargan de luchar contra las infecciones causadas por bacterias. Nadie pone en duda que los antibióticos revolucionaron la medicina cuando fueron descubiertos en el siglo XX. Enfermedades causadas por infecciones que antes eran letales como la neumonía y la tuberculosis, pasaron a ser curables gracias a los antibióticos. La cirugía también se convirtió en mucho más segura, pues se podía tratar aquellos cortes que se infectaran.

Ya se sabe cómo es la naturaleza, muy hábil, y no es de sorprender que las bacterias evolucionen contra los agentes que las intentan erradicar: los antibióticos. Pero parece haber un consenso que el problema de la resistencia de las bacterias a los antibióticos se ha acelerado y se está convirtiendo en un problema muy serio, y cuya gravedad aumente en el futuro. David Cameron, el Primer Ministro del Reino Unido estableció una comisión al respecto en el verano del 2014. De acuerdo a dicha comisión, 50,000 personas mueren al año en Europa y Estados Unidos debido a la resistencia de las bacterias a los antibióticos (link), y si no se hace nada al respecto se podría llegar al 2050 con 10 millones de muertes al año en el mundo. Y no sólo son las muertes, sino los tratamientos que posiblemente se dejaran de hacer si los antibióticos fuesen inservibles. Por ejemplo, un remplazo de cadera mejora la calidad de vida del paciente, pero resulta demasiado arriesgado si los cortes se pueden infectar y los antibióticos no sirvieran para curar la infección.

¿Cuáles son las causas del aumento de la resistencia de las bacterias a los antibióticos? Pues la tendencia natural de las bacterias es a volverse resistentes, pero esta resistencia se acelera si se abusa de los antibióticos. Se estima que el consumo mundial de antibióticos aumentó un 36% entre 2000 y 2010 (link), y que en general un 50% del consumo de antibióticos es inapropiado (link). España no es de los peores, en el 2010 tuvo un consumo de entre 13 y 20 unidades al año por persona, inferior al de Francia y el Reino Unido que tuvieron un consumo entre 20 y 28 unidades anuales por persona; y al de Australia y Nueva Zelanda a los que se les estima un consumo mayor a 75 unidades por persona y año.

El problema es muy preocupante también en los países en vías de desarrollo, donde la regulación tiende a funcionar peor. Junto con varios colaboradores realizamos un “audit study” (léase aquí otro ejemplo de “audit study” en una entrada reciente de Antonio) en el que enviamos a un padre ficticio a la consulta de 200 proveedores sanitarios de zonas rurales de Bihar, uno de los estados más pobres de la India. El padre ficticio decía en la consulta que tenía un hijo de dos años en casa con un problema de diarrea. A cualquier pregunta sobre los síntomas, nuestro padre ficticio respondía con los síntomas de un caso de diarrea simple que no requiere antibióticos sino sales de rehidratación oral. A pesar de ello, 88% de los padres ficticios salieron de la consulta con una caja de antibióticos (link). Y claro, esto asusta a todo el mundo, porque las bacterias resistentes también viajan, lo que convierte el problema en uno mundial.

Todo esto suena a externalidad negativa. Un consumo desmesurado de antibióticos hace que las bacterias se vuelvan resistentes y esto nos perjudica a todos. Y ya se sabe, la cura contra las externalidades negativas son los impuestos. ¿Poner impuestos a los antibióticos? Pero ojo, que los antibióticos, si funcionan, están repletos de externalidades positivas. Las bacterias con las que acaba son las bacterias que no infectan a otras personas. Las externalidades positivas nos piden poner subsidios, y las externalidades negativas nos piden poner impuestos. Claro está, no va a ser muy útil poner subsidios e impuestos a la vez. Parece que habrá que buscar otra manera de mejorar la prescripción de antibióticos, pero eso lo dejaremos para otra entrada futura.

Otra forma de abordar el problema es tratar de incentivar el descubrimiento de nuevos antibióticos, contra los cuales las bacterias no se hayan hecho todavía resistentes. Pero el problema es que las empresas farmacéuticas no tienen incentivos para investigar en nuevos antibióticos, que si se descubren no van a ser para consumo masivo, sino que se guardarán para cuando los antibióticos normales no funcionen (intentando retrasar que surja la resistencia a dichos antibióticos nuevos). Hay alrededor de 45,000 ensayos clínicos registrados por la Organización Mundial de la Salud, y solo hay 182 contra bacterias, excluyendo las relacionadas con la tuberculosis (link).

Una alternativa de política económica para incentivar la innovación de medicinas es subsidiar los insumos (personal de investigación, infraestructura, etc.). Otra alternativa es aumentar el premio por conseguir la invención, por ejemplo, prometer por parte de los gobiernos la compra de cantidades importantes de antibióticos a precios prefijados (link). La ventaja de subsidiar los insumos es que permite que las empresas persigan estrategias de invención más arriesgadas pero que quizás permitan un mayor avance. Su desventaja resulta la posibilidad de riesgo moral, que el personal e infraestructura contratado para ese propósito también se dedique a otro. Por otro lado, aumentar el precio del descubrimiento disminuiría el riesgo moral, pero llevaría a adoptar estrategias de invención más seguras, posiblemente distantes de las grandes invenciones que pueden cambiar el paradigma (véase una entrada previa de Jesús en la que se hablaba de este tipo de premios). Al final, hemos acabado discutiendo la frontera entre riesgo y beneficio. Ya les decía que llegaríamos a la economía.

 

Hay 33 comentarios
  • Bienvenido y gracias por el artículo, es muy interesante
    Sí que hemos llegado a la economía, sí. Y ojo que a veces eso molesta a otras disciplinas...

    Ciertamente la adaptación de las bacterias a los antibióticos actuales llegará tarde o temprano ¿no se exploran estrategias dirigidas a evitar dispensar antibióticos cuando no hace falta? (como el caso que mencionas de la diarrea). En ese ámbito parece el trade-off entre externalidades positivas y negativas (que podrían ser muy elevadas) está más claro.
    Además, existen agentes que impulsan una sobremedicación sin asumir los costes (salud pública, costes financiero) ...

    • Muchas gracias Estilpon por tu comentario. El primero que respondo en NeG…

      Cierto, se buscan maneras de consumir menos antibióticos. Una vía de reducir el consumo es ponerse menos enfermo. Jim O’Neill, el director de la comisión establecida por David Cameron, publicó ayer una Op-Ed en The Times (creo que hay que pagar para leerle entera) y recomienda que se mejore la higiene (lavarse más las manos) para reducir las infecciones y disminuir la necesidad de antibióticos.

      También se está intentando mejorar la prescripción. El problema es que hay muchos casos en los que el médico puede tener dudas sobre si se debiera prescribir antibióticos o no, al menos con las capacidades de diagnóstico que hay disponibles en sus consultas. Se está investigando la posibilidad de utilizar en las consultas de los médicos unos “kits” de diagnóstico rápido que permitiría establecer si hace falta antibióticos o no (similar a lo que se hace con Malaria). Por lo que me han dicho, hay algún prototipo pero de momento no hay nada viable que se pueda utilizar de forma masiva.

      Y tienes toda la razón con la presión sobre la sobre medicación. Si el paciente o el médico corrieran con el coste financiero del antibiótico, seguramente se prescribirían menos, porque los médicos harían un mayor esfuerzo de diagnóstico, o porque los pacientes estarían más dispuestos a esperar a ver si se quita solo. Ahí enlazaríamos con la teoría del riesgo moral.

      • Enhorabuena Marcos. Un gran artículo.
        Yo quizás añadiría el efecto de captura del regulador que es muy pronunciado e impide prescribir las unidades exactas de antibiótico para tratar la enfermedad, al menos en algunos países desarrollados. Al existir excedentes muchas veces se tira de ellos para automedicarse. Ahí es cuando las bacterias empiezan el festín.

        • Hola Zen. Muchas gracias por tu comentario. La verdad, es que nunca había pensado en relacionar que se prescriban o no unidades exactas y la resistencia a los antibióticos. Pero tiene todo el sentido, de hecho tengo algún amigo que en alguna ocasión me ha dicho que se ha traído medicinas a Inglaterra (desde España) para tenerlas "por si acaso".

  • Una vez inventado, todo producto de la actividad humana, sea material o no, tiene un lado positivo y un lado negativo (sí, luego de inventado el aprovechamiento del producto no es gratis). El problema es identificar las condiciones bajo las cuales el lado negativo nos lleva a cuestionar el beneficio neto del producto. Como en la curva de Laffer, hay un problema de escala porque el beneficio neto marginal se vuelve negativo. El caso más claro se da en el supuesto implícito en su último párrafo en que habla de política económica ignorando que cualquiera sea la política será algo impuesto por el Estado, ese producto de la actividad humana que más humanos ha destruido. Sí, el Estado en cuanto monopolio de violencia ejercido sobre un determinado territorio, siempre ha tenido su lado negativo, esto es, el abuso de su poder coactivo. Y por eso el desafío de cómo controlar ese poder ha sido y sigue siendo prioritario para quienes no ambicionan aprovecharlo para beneficio propio.

    Le agradezco su análisis de los antibióticos porque me confirma lo difícil que es encontrar excepciones a la idea general que expreso al comienzo del párrafo anterior. Como toda idea general su aplicación a cada caso particular requiere identificar y analizar en detalle beneficios y costos del producto en cuestión, algo que generalmente no es obvio.

    • Hola EB, muchas gracias por tu comentario.

      Además hay que tener en cuenta que los beneficios y costos también interactúan con el ambiente, y con la tecnología. En este caso, la resistencia de las bacterias a los antibióticos posiblemente disminuya si se llegan a desarrollar los “kits” de diagnóstico rápido. Claro, los “kits” costarán dinero, pero quizás se puedan pagar con el ahorro debido a que no hará falta comprar tantos antibióticos.

      • Marcos,

        Mi comentario inicial apuntaba a dos cosas. La primera es que no me sorprende que el análisis de cualquier actividad humana y sus productos interese a los economistas porque nada es gratis. Generalmente el interés por el análisis costo-beneficio se refiere a decisiones de hacer o no hacer algo, pero el análisis ex post se extiende también al usufructo de los productos de la actividad humana. Nota pie página: reitero que lo que se está haciendo es análisis costo-beneficio porque en comentarios a posts de este blog se insiste en evaluar decisiones y productos en base sólo a algún beneficio o a algún costo.

        El segundo punto es el alto costo de un análisis costo-beneficio (¿cuándo el beneficio justifica el alto costo de ese análisis?). Quienes llevamos décadas haciendo análisis costo-beneficio sabemos las dificultades para hacerlo correctamente y comunicar bien sus resultados. Mucho se ha avanzado en desarrollar metodologías para su aplicación en situaciones en que la identificación y valoración de costos y beneficios pronto se vuelven difíciles, pero todavía queda mucho por hacer como se puede apreciar en el caso de los antibióticos. El éxito de cada aplicación depende de los conocimientos disponibles sobre las consecuencias de la acción humana y de la relevancia y fiabilidad de la información sobre el caso. Nota pie página: completando la anterior nota, los comentarios centrados en sólo un beneficio o un costo, muchas veces se basan en ideas que no pueden considerarse conocimiento disponible o en información que no es relevante y fiable.

        • Muchas gracias EB. La verdad es que no tengo mucho más que agregar, aparte de que estoy de acuerdo contigo que el coste-beneficio de las cuestiones relacionadas con la resistencia de bacterias a los antibióticos es posiblemente bastante complicado.

  • Interesante artículo, tal parece que las externalidades ligadas al desarrollo tanto natural como "artificial" del sistema inmunitario también están sometidas a ciclos.

    http://noticiasdelaciencia.com/not/13726/el-misterio-de-la-flora-microbiana-de-una-tribu-que-ha-vivido-aislada-del-mundo-durante-11-000-anos/

    "The microbiome of uncontacted Amerindians".

    Jose C. Clemente, Erica C. Pehrsson, Martin J. Blaser, Kuldip Sandhu, Zhan Gao, Bin Wang, Magda Magris, Glida Hidalgo, Monica Contreras, Óscar Noya-Alarcón, Orlana Lander, Jeremy McDonald, Mike Cox, Jens Walter, Phaik Lyn Oh, Jean F. Ruiz, Selena Rodriguez, Nan Shen, Se Jin Song, Jessica Metcalf, Rob Knight, Gautam Dantas, M. Gloria Dominguez-Bello.

    http://advances.sciencemag.org/content/1/3/e1500183.article-info

    • Muchas gracias, José. Realmente me resulta muy interesante. Obviamente no soy un experto ni en biología ni medicina, así que tu comentario me resulta muy interesante y útil.

  • Enhorabuena Marcos por la entrada. En términos prácticos la política en relación a las resistencias pasa por aplicar lo que ya sabemos o intentar aprender de quién mejor lo hace, países nórdicos, tanto en clínica como en gestión. España soportó el falso adjetivo de la gripe de 1918 pero tiene que aceptar el de pneumococo cuyas resistencias exportamos. Por algo somos en muchos grupos terapéuticos el segundo país del mundo en consumo (medido como se debe, en dosis diarias definidas) lo que hace que las reacciones adversas a medicamentos -antibióticos y otros- sea el tercer problema de salud de nuestro país, después de circulatorio y cáncer.

    • Muchas gracias Vicente, especialmente porque del tema sabes mucho más que yo. La verdad es que me extrañaron las cifras del artículo publicado de The Lancet Infectious Diseases (link) que básicamente equipara a España con los Países Nórdicos, pero debe ser porque lo miden en unidades en lugar de DDD (Defined Daily Dose).

      Una de mis mayores preocupaciones son los países en vías de desarrollo, donde la regulación es mucho más laxa, y donde posiblemente el standard Nórdico no sea tan factible.

  • Tengo una duda con esto, y es que en EEUU, cuando vas al médico con un resfriado (quizá es lo mismo con diarrea), te toman una muestra de saliva, y al cabo de un par de días, si ha dado positivo, te llaman para recetarte el antibiótico. En Espanya, sin embargo, siempre los he visto recetar "a ojo", y siempre me he preguntado a que se debe la diferencia, y si no merecería la pena incurrir el mayor coste del test.

    • Hola Libertad, muchas gracias por el comentario. Mis amigos de EE.UU. ya me habían comentado algo al respecto. La verdad es que no sé si es coste efectivo no. La gran incógnita es poner un número al beneficio social de posiblemente reducir la resistencia a los antibióticos. No creo que sea fácil calcularlo! Supongo que también dependerá de la prevalencia de las infecciones bacterianas (si la mayoría de los refriados son infecciones bacterianas, entonces el beneficio va a ser menor) y de los errores tipo I y tipo II de los médicos (que van a ojo) y del test si los tiene…

    • Muchas gracias Jorge! Muy interesante saberlo. Y además me va a servir como ejemplo práctico para las clases del próximo curso académico.

  • Respecto a "el descubrimiento de nuevos antibióticos", me llama la atención que se apene tanto por la dificultad de motivar a las empresas farmaceuticas para que hagan la investigación, y proponga garantizarles un volumen de pedidos... pero no mencione como una opción la de que organismos públicos de investigación recivan financiación pública para esos desarrollos. Y desde luego las patentes que se consiguiesen serían de titularidad pública. De hecho, todos los países desarrollados destinan mucho dinero a subvencionar I+D en el sector salud. Incluso me parece una irresponsabilidad no hacerlo en estos tiempos en que hay financiación casi gratis para los estados (Alemania emite a 5 años a tipos negativos). En fin, me alucina que se asista a la aparición de estos riesgos tan tremendos en un momento en el que parece dificil encontrar inversiones que merzcan la pena.

    • Muchas gracias s4nt1r! Tu comentario es muy útil porque me permite hablar de algo importante de lo que quería hablar pero que no lo hice por mantener la entrada breve. Una cuestión interesante es que la especialidad de enfermedades infecciosas no parece resultar muy atractiva. Según este informe, los médicos especializados en enfermedades infecciosas son los que menos ganan en EE.UU (y también para los cuales el ratio entre solicitantes y vacantes es menor). Este poco interés de la especialidad parece haberse trasladado a las agencias que proporcionan fondos públicos para la investigación. Entre el 2010 y el 2014, el National Institute of Health gastó 26.5 billones en cáncer, 5 billones en diabetes, y sólo 1.7 billones en investigación sobre la resistencia a los antibióticos.

      En definitiva, que no solo es el sector privado el que tiene poco incentivos, el público también parece tener cierta apatía.

  • Hay unas tiendas protegidas de la competencia en las que se pueden encontrar chicles, caramelos, zapatos, bastones, bolitas de nada, chupetes, humidificadores, cortauñas... y medicamentos en las que sería interesante hacer un "audit study": enviar a un enfermo ficticio a buscar una caja de Clamoxyl.

    Enhorabuena por el post.

  • hola! excelente entrada: con respecto a los incentivos para el desarrollo....
    los medicamentos se suelen dividir en dos tipos basicos (simplificacion burda)
    -agudos, de uso puntual
    - cronicos, de uso continuado (tension, azucar, colesterol)
    es bastante obvio que el dinero esta en los cronicos, tratamientos de 20, 30, 50, 60 euros son habituales , y claro, conseguir un paciente que consuma tu tratamiento equivale a años de uso.

    Vease pfizer, que sus dos grandes blockbusters en los ultimos 20 años han sido cardyl (atorvastatina, para el colesterol- cronico) - y lyrica (pregabilina, epilepsia, dolor neuropatico). Con estos tratamientos pfizer han ganado cantidades multimillonarias a nivel mundial, cifras descomunales que son imposibles de ganar con el uso de agudos, mas aun si ademas desarrollas un antibiotico que durante su patente (cuando puedes amortizarlo y ganar dinero) no se gasta apenas porque se reserva para resistencias a los antibioticos basicos...

    Con esto solo queria insistir en la necesidad de incentivos importantes a las empresas privadas para que invertan en apuestas arriesgadas que revolucionen el mundo del antibiotico

    • Muchas gracias por tu comentario. Estoy completamente de acuerdo. Gracias por dar esos ejemplos tan claros.

  • Marcos, ¿cuál es el efecto del uso y el abuso de los antibióticos para animales? Es decir, ¿tiene un efecto sobre las resistencias microbianas el exceso de antibióticos en el engorde de animales? De ser así, ¿cómo se podría regular? Gracias por tan interesante post.

    • Muchas gracias Lampros, tu pregunta toca un tema muy interesante. Sin ser un experto, por lo que he leído, sí que parece que contribuya (link). El problema de la regulación es que los antibióticos no solo se utilizan para el engorde de animales, sino también para curarlos (y más cuestionable para prevenir que no se pongan enfermos si hay otros animales cercanos que están enfermos). Por lo tanto, no podemos castigar enormemente a un granjero si detectamos antibióticos en su granja.

      Podría pensarse en dar antibióticos a los animales sólo si están enfermos, y que solo los pudieran distribuir el veterinario. Pero claro, entonces tenemos el problema que también debemos controlar al veterinario.

      Otra cosa que se me ocurre es utilizar enfoques de mercado. Por ejemplo, el granjero tendría que pagar un impuesto que es creciente en la concentración de antibióticos en la carne de sus animales (pero, claro, esto asume que se puede medir y que no se puede manipular), o que cada granjero pueda comprar cierta cantidad de antibiótico por animal (la que se considere normal para curar a animales que se pongan enfermos con una frecuencia media) de antibióticos a precio de mercado, y que se ponga un impuesto para cantidades mayores (pero habría que controlar muy bien la distribución de antibióticos e impedir que surja un mercado negro).

      Esto son ciertas ideas que se me ocurren a bote pronto, la verdad es que no había pensado antes en el tema. Como ves, ninguna es perfecta…

      • Justo iba a comentar esto último.
        Tengo entendido (por gente que trabaja en el sector) que, en ganadería, el uso de antibióticos "de forma preventiva" es bastante frecuente. Es común suministrárselos a los animales sin necesidad de que estén enfermos, tan sólo para prevenir la enfermedad. Esto puede ser un problema grave.

        Una muestra de que talvez haya luz al final del túnel:
        http://www.nature.com/nature/journal/v517/n7535/full/nature14098.html

        • Muchas gracias por confirmar lo del uso de "forma preventiva". La verdad es que a mi también me parece muy fuerte! Y también por el link al artículo sobre el nuevo método de descubrir antibióticos. Será muy interesante seguir los resultados de los análisis clínicos...

  • Bienvenido al blog y excelente artículo!

    Como ex alumno de Economía actualmente acabando ADE y gran interés en todo lo relacionado con behavioral economics, suelen resultarme más amenas este tipo de entradas divulgativas que invitan a la reflexión general y son menos densas/técnicas que los artículos muy académicos (que también tienen su mérito y valía aunque seguramente están escrito para otro target de lectores diferentes a mí).

    A modo de reflexión no económica, siempre me ha llamado la atención que en España no te vendan antibióticos en las farmacias sin receta médica (algo que me parece comprensible, razonable y acertado) pero para medicamentos que no crean resistencia (que yo sepa) como los analgésicos también es complicado comprar algunos sin receta médica, por no hablar de recibir una inyección para una contractura muscular.

    En 9 años que llevo en España creo que solo he ido 2 veces a urgencias, la segunda parecía que tenía apendicitis aunque al final resultó no ser nada serio, y la primera fui al Hospital de La Paz con una contractura bestial en ambos brazos por culpa del gimnasio. Hubiera necesitado una simple inyección de relajante muscular para al menos poder doblar un poco los brazos y seguir con las pastillas durante unos días, pero lo que hicieron fue enviarme de vuelta a casa a seguir con el Ibuprofeno y sin poder estirar los brazos más de 30 grados.

    • Interesante el artículo!
      En referencia al comentario de Carlos, como farmacéutica especialista (en Farmacia Hospitalaria) quería comentar que los criterios que hay a la hora de dispensar unos medicamentos sí y otros no (cuando en teoría todos son para dispensación con Receta) responde a diferentes estrategias.
      La inyección de la que hablas responde a un grupo de medicamentos que produce adicción (de hecho hay un abuso muy preocupante en nuestro país de ellos), son los llamados psicotropos, y requieren un estricto control a la hora de su utilización como a la de su dispensación (regulado en la Ley de Uso Racional del medicamento). Resumiendo, su dispensación requiere justificación a las autoridades oportunas.
      La restricción de la dispensación de antibióticos o analgésicos depende ya más del criterio del farmacéutico que te atiende (de ahí la variabilidad). Esa ley también nos hace responsable de asegurar el buen uso de todos los medicamentos (por eso una farmacia no la puede cualquiera), pero no se nos solicita más tramites. La restricción de los analgésicos responde a cuestiones éticas, por el bien del paciente, que no tiene los conocimientos para tomar una decisión correcta. La restricción de los antibióticos responde a una cuestión ética por salud pública, aunque es cierto que se están barajando nuevas estrategias para intentar mejorar su uso. Pero con respecto a estos dos medicamentos, no se nos solicita más trámites...
      Esto es aún más complejo que lo que comento, ya que además las competencias en Sanidad dependen de la comunidades autónomas.

      • Muchas gracias Paula. Desconocía que la ley diera criterios distintos para medicamentos con Receta.

  • Hola Marcos,

    Gracias por tu artículo, de tanta actualidad para la economía de la salud. En Argentina estamos bastante preocupados por el tema. Desde uno de los Programas, el Programa de distribución pública y gratuita de medicamentos estamos estudiando y comenzando a realizar un seguimiento de la prescripción de antibióticos en los centros de atención primaria. Lo primero que encontramos fue una sobreprescripción de los mismos. Muy preocupante que también en población infantil.

    Además, si bien en Argentina los antibióticos se venden bajo receta, la realidad es que esto no se cumple, lo cual hace que el consumo de antibiótico sea bastante elevado en nuestro país.

    La innovación en éste segmento es muy baja y se está planteando que, de seguir con la tendencia actual y, al aumentar la resistencia bacteriana, podría llegar el caso en que se necesite prescribir antibióticos que ya han dejado de prescribirse hace un tiempo ( por mayores efectos adversos) si no hay innovación.

    Saludos

    Natalia

    • Muchas gracias Natalia. Por la pinta, lo que está pasando en Argentina es muy similar a lo que pasa en otros países.

  • Por ilustrar el apunte de Vicente Ortún sobre aprender de quienes mejor lo hacen, los nórdicos, dos referencias recientes:

    Un artículo comparativo Aragón-Dinamarca que muestra como "La tasa de prescripción antibiótica en 2010 en Aragón fue superior a la de Dinamarca (407 frente a 315 expuestos/1.000 habitantes). Se observaron diferencias significativas en cuanto al consumo total de antibióticos (23,2 DHD en Aragón y 17 DHD en Dinamarca), así como en la elección del grupo terapéutico. La utilización de penicilinas de amplio espectro, quinolonas y cefalosporinas en la región española fue elevada, mientras que en Dinamarca el antibiótico más consumido fue una penicilina de espectro reducido."

    http://apps.elsevier.es/watermark/ctl_servlet?_f=10&pident_articulo=90340084&pident_usuario=0&pcontactid=&pident_revista=28&ty=100&accion=L&origen=zonadelectura&web=www.elsevier.es&lan=en&fichero=28v32n07a90340084pdf001.pdf

    Y en cuanto al uso industrial,
    Swedish stock-farmers are those making the least use of antibiotics for food production, according to a report by the European Medicines Agency (EMA) spanning 25 European countries
    http://www.euractiv.com/health/sweden-uses-fewest-antibiotics-f-news-532720

    Visto esto, incentivar la producción de nuevos antibioticos para que los desactivemos despilfarandolos (utilizandolos de manera inadecuada) largamente en el sur puede ser un muy mal negocio.

    • Muchas gracias Ricard. La referencia que aportas sobre el estudio comparativo Aragón-Dinamarca es muy interesante.

      En cuanto a tu último comentario, creo que algunos gobiernos se dan cuenta de la escala global del problema, y de que no sirve de mucho inventor nuevos antibióticos si no se mejora su uso. Al respecto, el Medical Research Council acaba de aprobar la financiación de dos centros centrados en este tema en la India (link).

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