"Nada Es Gratis" en "El País"

Hoy nos ha publicado “El País Negocios” un artículo titulado "La reforma laboral no se debe retrasar", que se basa en una entrada que publicamos David López-Salido y yo en este blog.

Hay 10 comentarios
  • Buenos argumentos, pero es difícil que lleguen a la mayoría. Un economista puede, no siempre, que vea la reforma laboral o el momento de emprenderla desde una perspectiva científica, pero los demás no suelen hacerlo. Y es muy difícil llegar al corazón de la gente, mostrarlo desde su propia perspectiva es complicado pero necesario, como indice Seth Godin en la siguiente entrada:
    http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2009/12/think-like-me-agree-with-me.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+typepad%2Fsethsmainblog+%28Seth%27s+Blog%29

    Mandela era muy bueno aplicando esto, para él había que apelar a los corazones por encima de a los argumentos. Y esto nos va a costar mucho, porque la realidad es que los demás no tenemos ese don. ¿Como podemos mostrar nuestros argumentos a través de sus ojos?

    • Carlos, gracias por tu comentario. Creo que tienes razón. Los economistas debemos intentar transmitir las ideas de la forma más clara posible. Idealmente los ciudadanos deberían ser persuadidos por ellas. En realidad lo que sucede es que a los que hay que convencer es a los políticos y a los medios de comunicación. La reforma laboral es un buen ejemplo. Muchos periodistas dicen ahora a diario que una reforma laboral es urgente. Pero creo que lo dicen porque ven que el paro es muy alto y sigue subiendo y se dan cuenta de que hay que hacer algo. ¿Saben qué? A menudo no (se pone de manifiesto en las tertulias radiofónicas). Y a su vez los periodistas mueven a la opinión pública y a los políticos.

  • De vez en cuando descubro una empresa en expansión, mi hijo trabaja en una de ellas y después de un período de pruebas le han hecho un contrato fijo. Estas empresas siguen los cánones impuestos por el gobierno y no se arrugan, generalmente son de capital extranjero o implantadas en toda Europa. Yo mismo no tengo problema a la hora de formalizar contratos de producción a largo término con empresas de servicios. Hacer lo contrario significaría perder la competitividad, la posibilidad de mantenerme al día y demostrar a mi clientela falta de confianza en mi mismo.
    Cuando valoro el coste laboral de mi producto, descubro que es sustancialmente menor al mismo en Francia, Alemania, Holanda... Si lo comparo con China no hay color, pero no es mi intención competir con ellos sino aprovecharme de sus productos para fabricar los míos. Eso no significa que vaya viento en popa, no es eso, porque hoy pocos son los afortunados que lo consiguen, pero sí que no armo barullo por algo que no existe.

    En los EEUU poco queda por liberalizar y menos por regular. Allí, la reforma no sería posible porque, según tengo entendido, no hay nada por reformar; y, sin embargo, el paro sigue subiendo.
    Pienso que el paro americano del 10% es fácilmente comparable con uno parecido al 20% español. Aquí el paro estructural es muy elevado y son muchos los que trabajan sin contrato, y algunos incluso cobrando el seguro.
    Ahora algunas organizaciones se llevan las manos a la cabeza por el paro femenino. Dicen que hay más mujeres que hombres, que si es por culpa de los servicios... pero no cuentan con las 500.000 que se han apuntado sin haber trabajado nunca, ni las que abandonaron su trabajo porque el marido ya ganaba mucho en la obra.
    Nadie piensa que con un 20% de paro real, tendríamos un problema social de proporciones megalíticas, que hoy no vemos por lado alguno.

    Debemos preguntarnos para qué queremos la reforma. Si es para competir más en base al coste laboral, debemos pensar en una reducción de salarios, no del pasivo que representa el posible despido. Si es para competir mejor en base a la preparación de nuestra base laboral, debemos pensar en invertir en enseñanza, no en facilitar el despido.
    Y es que España solo tiene dos problemas: la poca preparación de su clase empresarial y la lentitud de su judicatura. Hace más daño un impago eternizado en los tribunales y de imposible recuperación por las trampas legales, que unas cuantas horas laborales de más. Hace más daño la lentitud e ineptitud para juzgar un caso de falta de productividad, de absentismo o de malversación, que un trabajador ocioso de vez en cuando. Hace más daño un empresario sin preparación que un trabajador con contrato fijo.
    Quizá lo que debamos reformar es lo que funciona mal y no lo demás.

    • Pau, gracias por tu comentario. Yo no pienso que el problema del paro no sea real. Creo que sí lo es, hay una tremenda infrautilización de la oferta disponible de trabajo. La razón por la que el problema social no se dispara es que los cabezas de familia sostienen a sus parejas y sus hijos jóvenes parados y hay mucha ayuda entre hogares de la misma familia. En un artículo mío con Andrea Ichino estudiamos este fenómeno:
      http://www.cemfi.es/~sbc/papers/talpopecon.pdf

      Yo no niego ni la poca preparación de la clase empresarial ni, mucho menos, la lentitud de la justicia. Pero intento hablar solo de lo que conozco profesionalmente y tampoco estoy convencido de que sean problemas más graves que el laboral.

  • Yo considero que va siendo hora de nombrar en cierta forma lo innombrable.........quiero decir hablar de aquello del "fin del trabajo" que el infumable Rifkin o Andre Gorz (mucho mejor en "Metamorfosis del trabajo") nos han venido vaticinando.

    Y es que no puede ser de otra forma pues nos encontramos en un entorno de concentración inusitado de capital cuasi-monopolístico (cada vez menos empresas productivas ) y de centralización del trabajo como efecto directo de las nuevas tecnologías de información aplicadas.

    Un saludo

    • Rafael, gracias por tu comentario. Esta idea no me convence. El poder monopolístico y el progreso técnico los hemos tenido hace muchas décadas, incluso siglos, y el trabajo no se acaba. Ni se acabará. Como tú mismo dices, son ideas infumables.

  • Pues yo creo que el poder monopolísitico al nivel de como lo vivimos en estos momentos no se ha tenido a lo largo de toda la historia........si vamos haciendo un recorrido sector por sector productivo lo podemos confirmar. El trabajo se queda en los que trabajan en esas megacorporaciones cada vez más burocráticas e ineficientes pero que el único lado por donde se ahorran costes es en el factor trabajo, o a ser proveedor de una de estas bien "apretado las tuercas" por su poder de compra. Bueno, y los que trabajan para lo público, claro está.........

  • Probablemente no me haya expresado bien. Es evidente que el paro es un grave problema, traumático para el que lo padece y dramático a partir de una edad. Tampoco a nadie le gusta trabajar sin la suficiente cobertura, pero el país no da para más.

  • El artículo es excelente. ¿Se podría conseguir que el artículo de Nuno Garoupa sobre "Organismos reguladores" fuera publicado también?

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