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La incertidumbre económica y la familia

Esta semana convulsa me pilla en Múnich, asistiendo a un congreso sobre los efectos de la incertidumbre económica sobre las familias. De entre las muchas ponencias interesantes, quería compartir con nuestros lectores la que impartió David Dorn (Universidad de Zurich), sobre "el declive del sector manufacturero y la caída en el valor de los hombres en el mercado matrimonial".

El punto de partida de su estudio es la importante caída en las tasas de nupcialidad en EEUU durante las últimas décadas, acompañada de un gran aumento en la incidencia de la monoparentalidad. La pregunta es en qué medida estas tendencias están relacionadas con factores económicos, y en particular, con la caída en el empleo en el sector manufacturero observada entre 1999 y 2010. Dado que se trata de un sector predominantemente masculino, la pérdida de empleo habría generado una reducción en el número de hombres "casaderos" (con buenos trabajos). David y sus coautores intentan averiguar en qué medida esto ha afectado a la nupcialidad, la natalidad, la estructura de los hogares, y la incidencia de la pobreza infantil.

Uno de los factores que pueden explicar la caída en el empleo en el sector de manufacturas desde finales de los años 90 es el aumento en las importaciones de China. Pol Antràs ya nos contaba en 2011 un estudio anterior de los mismos autores en el que documentaban que el aumento en la competencia debido al comercio con China podía explicar hasta el 40% del declive en el sector manufacturero en EEUU entre 2000 y 2007.

Para documentar los efectos de las importaciones de China sobre el mercado de trabajo, David y coautores dividen la economía estadounidense en unas 700 "economías locales". A continuación construyen, para los periodos 1991 a 2000 y 2000 a 2014, el aumento en la penetración de importaciones de China industria por industria, para unos 400 subsectores (todos dentro de manufactura). Dependiendo de la estructura sectorial de cada economía local en los años 90, pueden entonces medir cómo de afectada se vio cada área metropolitana por el aumento en la competencia debido al comercio internacional.

Pero claro, el aumento de las importaciones de un tipo de producto puede deberse a un aumento en la competitividad de los productos chinos, pero también a aumentos en la demanda de ese tipo de productos en EEUU. Para aislar solamente el "shock" procedente de la oferta de productos de China, "instrumentan" el aumento en las importaciones de cada producto en EEUU con el aumento en las importaciones de China de esos mismos productos en otros países desarrollados (que posiblemente experimentan cambios en la demanda diferentes a los de EEUU).

Equipados con estos datos, estudian entonces los efectos sobre tres grupos de variables: 1) El empleo y los salarios de hombres y mujeres; 2) La caída en el "atractivo" de los hombres como pareja potencial; y 3) Nupcialidad, natalidad, y composición de los hogares.
En primer lugar, consistente con los resultados de sus estudios anteriores, muestran que las zonas más afectadas por el comercio con China experimentaron importantes caídas en el empleo en el sector manufacturero, en particular en el rango de edad entre 18 y 39 años. Esto se traduce en caídas significativas en la tasa de ocupación total (número de empleados entre población en edad de trabajar) tanto entre los hombres como entre las mujeres, pero el efecto es mucho más pronunciado para los hombres. Documentan también una consecuente caída en el nivel de ingresos, de nuevo mayor entre los hombres.

A continuación, estudian qué ocurre con estos hombres que pierden su trabajo en el sector industrial. Una parte de esta pérdida de empleos se traduce en aumentos en la tasa de escolarización (dada la falta de trabajo, algunos hombres y mujeres jóvenes continúan estudiando). Sin embargo, también se observa un aumento significativo en el número de hombres jóvenes que ni estudian ni trabajan (desempleados e inactivos). Las zonas más afectadas por el declive experimentan también una reducción en número de hombres por cada 100 mujeres. Esto puede deberse a la emigración (o falta de inmigración), pero también posiblemente a mayores tasas de criminalidad y encarcelación, mayores tasas de alistamiento en el ejército, o incluso mayor mortalidad masculina. De hecho, con datos de partidas de defunciones encuentran en las mismas zonas aumentos significativos en el número de muertes (de hombres) por drogas o alcohol. Todo apunta a que efectivamente, la pérdida de empleos tuvo un efecto negativo sobre la "calidad" de los hombres jóvenes como pareja potencial, en las áreas más afectadas.

Por último, ¿afectó entonces esta tendencia a la formación familiar? Las áreas metropolitanas más afectadas experimentaron efectivamente una mayor caída en las tasas de nupcialidad, y un aumento en la fracción de mujeres solteras (que no viven con una pareja, sea casada o no). Las zonas afectadas sufrieron además caídas significativas en la tasa de natalidad, pero también un aumento en el número de niños (menores de edad) viviendo en hogares por debajo del umbral de la pobreza, y/o en hogares monoparentales (que viene a ser casi lo mismo).

El mecanismo que documentan parece cuantitativamente importante. El "shock" de las importaciones de China puede explicar entre el 5 y el 20% de los cambios observados en la estructura familiar. Pero además, el comercio con China sólo es responsable de una parte de la caída en el empleo en el sector manufacturero. Por tanto, es probable que el efecto total del declive del sector sea aún mayor.

El trabajo de David y coautores nos recuerda que los shocks que afectan al mercado de trabajo pueden tener efectos mucho más amplios, no sólo sobre el empleo de los trabajadores directamente afectados por el declive de un sector, sino también sobre las decisiones de formación (y disolución) familiar, y sobre las condiciones de vida de los niños afectados. En el caso de la historia reciente de España, será interesante estudiar los efectos más amplios de la reciente crisis económica, y en particular de la caída en el empleo en el sector de la construcción, que también afectó de manera desproporcionada a los hombres. Os mantendré informados.