¿La desgracia de nacer en Febrero?

por Libertad González el 23/03/2016

remedios.gripe.15 Trabajando con datos de salud neonatal, es difícil no darse cuenta de que la salud de los recién nacidos parece tener un importante componente estacional. En España, los niños nacidos en Febrero pesan de media casi 16 gramos menos que los nacidos en Septiembre, y tienen una probabilidad un 10% mayor de ser prematuros. ¿Qué tiene Febrero que hace que los niños nazcan antes de tiempo y más pequeños?

La figura 1 muestra cuatro medidas de salud al nacer, por mes de nacimiento. Los datos proceden de partidas de nacimiento de niños y niñas nacidos en España entre 2007 y 2013 (excluyendo partos múltiples y muertes fetales tardías), más de 3 millones de observaciones. Como se puede observar, tanto el peso medio al nacer como las semanas medias de gestación varían bastante entre unos meses y otros. En los cuatro casos, los niños nacidos en Febrero presentan los peores indicadores de salud, mientras que Septiembre es el extremo opuesto. Un análisis estadístico revela que estas diferencias no se deben a variabilidad natural o ruido, sino que son sistemáticas (presentes año tras año) y estadísticamente significativas. La magnitud también es considerable: en Septiembre hay un 5.5% de partos prematuros, comparado con un 6.1% en Febrero.

Figura 1. Salud al nacer por mes de nacimiento, España 2007-2013
Figura1

¿Por qué deberían importarnos estas diferencias? Entre otras cosas, sabemos que el peso al nacer está relacionado con múltiples variables a medio y largo plazo: desde el riesgo de padecer enfermedades respiratorias durante la infancia, hasta el desarrollo cognitivo, las notas en el colegio, el nivel educativo alcanzado, y hasta la salud y el nivel de renta en la edad adulta (ver aquí). Así que entender los determinantes de la salud al nacer puede tener implicaciones relevantes sobre el bienestar a largo plazo.

En esta entrada exploro con los datos españoles dos de las explicaciones que se han propuesto en la literatura para entender esta estacionalidad en la salud neonatal. En primer lugar, se ha demostrado que las características de las madres varían a lo largo del año. Este estudio, por ejemplo, muestra con datos de EEUU que los niños nacidos en invierno tienen una proporción más alta de madres adolescentes y solteras. Si las características de las madres varían según el mes, y están también relacionadas con la salud del bebé, esta puede ser una explicación. Otro estudio reciente sugiere que la gripe estacional es en parte responsable de la mala salud de los nacidos en Enero y Febrero (también con datos de EEUU).

Los datos de partidas de nacimiento españoles recogen bastantes características de los padres. Esto nos permite detectar que también se observa una estacionalidad pronunciada en muchas de estas características. Centraré la comparación en Septiembre y Febrero, los meses con medidas de salud más extremas. En Septiembre se observa una proporción más alta de madres nacidas fuera de España (ver figura 2), y el número de hijos anteriores de las madres es también más elevado. Las madres de Septiembre son de media más jóvenes, tienen un nivel educativo algo inferior, y están casadas en menor proporción que las de Febrero. (El porcentaje de niños y niñas es exactamente el mismo en Febrero que en Septiembre.) Por tanto, estas características son candidatas potenciales para explicar la variabilidad en la salud neonatal.

Figura 2. Características de la madre por mes de nacimiento, España 2007-2013
Figura2

Con respecto a la gripe, la figura 3 muestra el número de casos de gripe diagnosticados en España por mes, durante el mismo periodo de 2007 a 2013. Enero y Febrero son los meses con más casos. Es posible que padecer la gripe durante la última parte del embarazo pueda desencadenar un parto temprano.

Figura 3. Número medio de casos mensuales de gripe, España 2007-2013
Fig3

Para intentar averiguar cuál de estas dos explicaciones tiene mayor peso a la hora de entender el patrón de salud al nacer, realizo un análisis de regresión a nivel individual, donde correlaciono las cuatro medidas de salud al nacer con el mes de nacimiento, las características de la madre y el padre, y la incidencia de la gripe en el mes de nacimiento y los anteriores.

Respecto a las características de los padres, incluyo: la edad del padre y de la madre, indicadores de padre y madre nacidos fuera de España, nivel educativo de padre y madre, estado civil de la madre, número de hijos anteriores de la madre, y sexo del bebé. Todas estas características están relacionadas de manera significativa con la salud del recién nacido. Por ejemplo, los niños con padres y madres de nivel educativo más alto pesan más al nacer, las niñas pesan menos que los niños, etc. Sin controlar por la incidencia de la gripe, incluir estas características (es decir, comparar recién nacidos con familias de las mismas características) reduce la brecha de salud entre los nacidos en Febrero y Septiembre sólo en pequeña medida (entre un 5 y un 15%).

En lo que respecta a la gripe, pruebo dos controles alternativos: el número de casos de gripe diagnosticados en toda España en el mismo mes de nacimiento de cada bebé, o el número de casos acumulados el mes de nacimiento y los dos anteriores. La segunda variable presenta una correlación más fuerte con las variables de salud al nacer. En los meses con elevada incidencia reciente de gripe, las mujeres embarazadas dan a luz antes, y los recién nacidos pesan menos. Sólo incluyendo esta variable como control, la brecha de salud entre los bebés de Febrero y Septiembre se reduce entre un 18 y un 35%, dependiendo de la medida de salud. En concreto, la brecha de más de medio punto en la tasa de prematuridad se reduce en más de una tercera parte.

Aunque con este análisis no se puede excluir por completo que haya algún otro factor relacionado con la incidencia de la gripe que también afecte a la salud de los recién nacidos, de un análisis tan sencillo como este se pueden derivar implicaciones de política muy directas, como la importancia de que las mujeres embarazadas se vacunen contra la gripe.

Inés marzo 23, 2016 a las 11:42

Qué curioso. Yo tengo dos hijos, uno nacido casi en febrero (31 de enero) y otro a mediados de septiembre, y hasta ahora siempre he pensado que nacer en enero-febrero era una enorme ventaja respecto a nacer en septiembre (o en los meses sucesivos hasta diciembre). El argumento, la composición de las aulas por mes de nacimiento: los niños nacidos en enero/febrero les sacan una gran ventaja (también de efectos probados*) a los que nacen a final de año.
Sus conclusiones apuntan ahora en sentido contrario, aunque desde otra perspectiva.
La moraleja podría ser que tratar de planificar el mes de nacimiento de tus hijos no sólo tiene las ventajas esperadas sino que puede tener también algunos inconvenientes (o, como ustedes dicen, que nada es gratis).
*http://nadaesgratis.es/cabrales/la-maldicion-de-nacer-en-diciembre

Libertad González marzo 24, 2016 a las 16:43

Sí, es interesante, y puede que el efecto de ser de los mayores de la clase acabe “compensando” los posibles efectos negativos a largo plazo de haber nacido en invierno, derivados de haber nacido más pequeño. Hay literatura académica reciente que mira las dos cosas (por separado), por ejemplo aquí para los efectos a largo plazo de que tu madre pase la gripe durante el embarazo.

Natalia marzo 23, 2016 a las 11:53

Hola Libertad, muy interesante el post. Una curiosidad que me surge es que en el caso de España las características de las madres parecen ser al revés que en US. Allí las madres de los niños que nacen en invierno son más jóvenes y solteras y en España sucede lo contrario. ¿Has pensado alguna explicación para esto?

Libertad González marzo 24, 2016 a las 16:46

Hola Natalia, pues no, tendría que pensarlo, gracias por el comentario. El paper que cito no era muy convincente respecto a las posibles razones para esa estacionalidad en las características de las madres en EEUU.

Jose Espin marzo 23, 2016 a las 15:31

Muy interesante el articulo.
Seria interesante mirar al numero de nacidos en cada mes.
Una hipotesis razonable es que la familiar media trata de planificar cuando nace su hij@, mientras que embarazos “no-deseados” ocurren con igual probabilidad todo el año.
Si las familias planean tener sus hijos en primavera-verano, eso explicaria la mayor incidencia de madres adolescentes y solteras en invierno.

Libertad González marzo 24, 2016 a las 16:48

Gracias por el comentario. Aquí un artículo reciente sobre la medida en que las familias (algunas) planifican el mes de nacimiento del bebé.

Irene Martínez marzo 23, 2016 a las 17:21

¡Me parecen muy interesantes los temas que tratas!
Hace un tiempo leí sobre un estudio que se hizo hace unas décadas en un país del norte de Europa. En él concluían que los niños nacidos en verano solían estar más sanos y lo atribuían a la alimentación de las madres en los últimos meses del embarazo (creo recordar) porque entonces aumentaba su ingesta de frutas y verduras. ¿Podría ser válido el mismo razonamiento hoy?

Libertad González marzo 24, 2016 a las 16:50

Gracias por el comentario Irene. Dudo que en la España actual la nutrición de las mujeres embarazadas fluctúe mucho entre las épocas del año, pero se podría mirar. Como hay muchos comportamientos con componente estacional, en realidad habría bastantes candidatos (cantidad de ejercicio durante el embarazo, otros hábitos saludables, etc).

carlos marzo 25, 2016 a las 00:01

Muy interesante esta serie de artículos, pienso a bote pronto en las condiciones climáticas tan diferentes, mientras en Septiembre el clima resulta muy agradable y es sencillo sacar a los niños mañana y tarde tomar el aire. Los futuros padres, que habrán planificado el parto en verano, han disfrutado vacaciones, salen a caminar desde Marzo y durante meses las ventanas han permanecido abiertas casi todo el día. Se ingiere una mayor cantidad de fruta y agua. Cuestíones muy importantes junto con constante presencia del sol. En Febrero estas prácticas resultan casi imposibles, pasamos meses viviendo casí todo el día en un ambiente cerrado, se beben pocos liquidos y vegetales, apenas se pasea y el sol ni está ni se le espera. ¿Se podrían comparar esos mismos datos entre Almería, seco, soleado y a nivel del mar; Ávila ejemplo de continental a casi 1200 mts. de altura y A Coruña, de húmedo templado y atlántico? Muchas gracias.

Libertad marzo 29, 2016 a las 06:38

Hola Carlos, gracias por el comentario. Primero, claro que se podría mirar lo que dices, explotando además el hecho de que las condiciones climatológocas varían entre unos años y otros (y no sólo entre meses del año). Aunque en un clima suave como es el español, no sé si este factor puede tener mucho poder explicativo. Lo segundo es aclarar que para mi análisis de la gripe, he usado la variación no sólo entre meses sino entre años, es decir: los años en que la epidemia de gripe invernal es más fuerte, también se observan peores indicadores de salud al nacer. Pero merecería la pena añadir controles climáticas, con variación tanto temporal como geográfica, como sugieres.

RDD marzo 25, 2016 a las 01:04

La vacuna parece clave, aunque no soy medico.

Siempre q no sea intencionalmente o por desconsideracion _ y la desgracia sería en tal caso de los responsables y no del nacido_ nacer con 16 kilos menos, ni nacer prematuramente, son ninguna desgracia (a no ser q conlleve problemas gravisimos para el niño). Tener mas problemas respiratorios en la infancia, de desarrollo cognitivo, de notas del colegio, de alcance educativo, de salud y renta en la edad adulta, no es ninguna desgracia _a no ser que fuera de una discapacitacion que hiciera la vida del niño un sinvivir inexorable, una desgracia (ie algo grave) para el pobre y una desgracia del upot Dios si existe.

La gracia es lo bello, lo valioso. Ese niño no es un desgraciado, no esta en desgracia por mucho q a algunos les parezca q tiene poca gracia. A ver si la desgracia va a ser la de una sociedad q no valora un enfermo de respiración, q no valora a alguien con menor desarrollo cognitivo, q no valora un menor alcance educativo, q no valora al q tiene menores salud, renta y notas del colegio.
(No afecta tambien al desarrollo deportivo vía salud, ni al desarrollo emocional/empatico vía marginación desgraciante u otros?).

No, yo creo q usted lo q quiere decir es q nacer en febrero conlleva un riesgo significante.

La desgracia, una vez q se sabe del efecto gripe, esta en no vacunar a todas esas madres.

valensianet marzo 25, 2016 a las 11:03

Recuerdo cuando nació mi primer hijo, y el pediatra me comentó que, en España (y creo que en el hemisferio norte en general), se crían mejor los niños que nacen al final del invierno, porque sus primeros meses de vida son en la cálida primavera y verano, frente a los que nacen en otoño que tienen el frío invierno por delante. No sé si lo decía por evidencia anecdótica o hay algún estudio serio al respecto. ¿La autora ha tenido en cuenta esos efectos en su artículo?

Libertad marzo 29, 2016 a las 06:43

Gracias por el comentario. Yo sólo he mirado (para esta entrada) variables de salud al nacer, con lo cual no se puden ver reflejados los efectos factores posteriores al nacimiento, como los factores climáticos durante el primer año de vida. Me parece plausible que, por ejemplo, la propia gripe estacional, afecte más a los niños que en Diciembre-Enero son muy pequeños, que a los que ya tienen unos meses de vida. En una próxima entrada puedo mostrar evidencia sobre la estacionalidad en medidas de salud en el primer año de vida (por ejemplo, hositalizaciones por enfermedades respiratorias), por mes de nacimiento, para ver si su pediatra lo decía con conocimiento de causa.

Daniel Carrascosa marzo 30, 2016 a las 12:44

Imaginemos que el hombre es una bomba de calor: dado que tiene que mantener una temperatura interior de 37º, cuanto menor sea la temperatura exterior, mayor será su consumo energético. Esto se puede compensar, hasta cierto punto, con la ingesta, pero aún así es más fácil perder peso los meses muy fríos y ganarlo los muy cálidos. Dado que los organismos tienden a la autopreservación por encima de la reproducción- me reproduzco si las condiciones son buenas y si no, simplemente sobrevivo-,no me parece extraño que el peso del neonato caiga sostenidamente a partir de Septiembre y no se recupere hasta pasado Febrero, al igual que no resulta extraño que a las mujeres obesas que han sido operadas para reducir su estómago o les han instalado un balón intragástrico y en el proceso se quedan embarazadas, den a luz a niños bajos de peso y escasos de talla.
Para discernir entre las consecuencias de la gripe en un neonato cualquiera y las consecuencias de la gripe en un neonato bajo de peso, le sugiero que cruce los datos con países del hemisferio sur-Chile,Argentina,Sudáfrica- en que, al invertirse las estaciones, los meses álgidos de la gripe no coincidirán con los de nacimiento de bebés bajos de peso

Libertad marzo 30, 2016 a las 15:24

Gracias por la sugerencia.

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