De padres y madres

por Libertad González

En mi primera entrada como colaboradora en este blog, quiero lanzar un mensaje muy sencillo. Para todos aquellos de vosotros (me refiero a los lectores varones) que tengáis o estéis en camino de tener hijos: dedicadle (más) tiempo a vuestros niños. Implicaos en su crianza.

Los datos que presentaré demuestran que el cuidado de los hijos en España recae de manera desproporcionada sobre las madres, con importantes consecuencias negativas para el desarrollo profesional de las mujeres a largo plazo. Como botón de muestra, sólo el 55% de las mujeres de 30 a 45 años con hijos menores de 16 trabaja (según la EPA de 2013), y de entre ellas, casi un tercio lo hace sólo a tiempo parcial. Mientras tanto, más de un 40% de los padres de hijos menores de 10 años declaran no dedicar ningún tiempo (0 minutos) al cuidado de los hijos en un día típico (según la Encuesta de Empleo del Tiempo de 2009-2010).

Cada día a la salida del colegio me sorprendo de comprobar la bajísima proporción de papás esperando a sus hijos (son casi todo mamás, y alguna abuela o canguro). También me sorprendo al hablar con conocidos que parecen dar por supuesto que la crianza de los hijos es responsabilidad principal de las madres. Los padres (algunos padres, pero me atrevería a decir que muchos) parecen adoptar un papel secundario, casi de espectador.

¿Y las mamás? En la fiesta de cumpleaños cuando mi hijo mayor cumplió los 4, me sorprendió notar que, de las siete familias que asistieron, ninguna de las mamás (excepto yo) trabajaba a tiempo completo, a pesar de estar todas bien formadas y de tener amplia experiencia profesional previa a la maternidad. Evidentemente, mi grupo de amigos no es representativo, con lo que deduzco que esta tendencia es aún más pronunciada en la población general.

Basta de anécdotas. Me remito a la Encuesta de Población Activa. La figura 1 muestra la proporción de hombres y mujeres (de 30 a 45 años) que declaran estar trabajando (primer panel), o estar trabajando a tiempo parcial (segundo panel), en función de la edad del hijo menor.

En el segundo trimestre de 2013, el 63% de los hombres sin hijos menores de 16 estaban trabajando, al mismo nivel que las mujeres de las mismas características (el 64%). Es curioso observar que la tasa de empleo de los hombres se incrementa sustancialmente para el grupo con hijos pequeños (77%), y se mantiene elevada entre aquellos con hijos mayores de 5 años (75%). Pero la tendencia es la contraria entre las mujeres. Sólo el 56% de las madres con hijos pequeños trabajan (¡una brecha de más de 20 puntos respecto a los hombres!), y la caída se mantiene para aquellas con hijos en edad escolar (55%).

Además, entre las mujeres que trabajan, la probabilidad de hacerlo a tiempo parcial aumenta drásticamente con la maternidad: del 13% entre las mujeres sin hijos pequeños, a casi el 20% entre las que tienen hijos menores de 6 años, y más del 17% cuando los hijos tienen entre 6 y 15. Por el contrario, para los hombres, la incidencia del trabajo a tiempo parcial se reduce tras la paternidad.

Por tanto, parece que la paternidad va asociada a un aumento importante en la oferta laboral entre los hombres, y una gran reducción entre las mujeres, que no se recupera una vez los hijos alcanzan la edad de escolarización obligatoria.

Bien, yo también he leído a Becker y sé que la especialización dentro del hogar (un miembro de la pareja trabaja más fuera, el otro trabaja más en casa) puede representar mejoras en la eficiencia. Tras tener un hijo, puede tener sentido que el miembro de la familia con mayor productividad en el mercado aumente sus horas de trabajo, y el otro aumente su contribución a las tareas del hogar. La pregunta es: ¿tiene sentido que siempre (o casi siempre) sea la madre la que se dedique más a los hijos?

Una pista nos viene de comparar las características de hombres y mujeres en nuestra muestra de la EPA. Entre los hombres de 30 a 45 años, el 22% tiene una titulación universitaria, comparado con el 31% de las mujeres. No es novedad, ya sabemos que las mujeres en España (como en muchos otros países) hace tiempo que van a la universidad en mayor medida que los hombres. Centrándonos ahora en las personas sin hijos menores de 16, el 18% de las mujeres trabajan en una ocupación altamente cualificada (“directores y gerentes” o “técnicos y profesionales científicos e intelectuales”), comparado con el 13% de los hombres. Por desgracia, la EPA no proporciona información sobre salarios, que es lo que de verdad querríamos comparar. Aun así, resulta difícil creer que casi siempre, la madre sea el miembro de la pareja menos productivo en el mercado de trabajo. Y sin embargo, la responsabilidad del cuidado de los hijos parece recaer mayoritariamente sobre las mujeres.

Es importante recordar que la legislación española es bastante paritaria lo que respecta a medidas de conciliación. Tanto la excedencia como la reducción de horas por cuidado de hijos están disponibles tanto para padres como para madres. La baja por maternidad/paternidad reserva 6 semanas para la madre y 2 para el padre, pero hay 10 semanas que pueden usar cualquiera de los dos progenitores. Sin embargo, según datos de la Seguridad Social, en 2012 sólo el 57% de los padres usaron las 2 semanas del permiso de paternidad, y sólo el 1.2% usaron alguna parte de las 10 semanas “repartibles” de la baja de maternidad. Y según la EPA (2013), la excedencia por cuidado de hijos la usan sólo 3 hombres por cada 100 mujeres.

Un par de datos más de la EPA: de las mujeres de 30 a 45 años con hijos menores de 6, el 9% dice que trabaja a tiempo parcial debido al cuidado de niños u otras obligaciones familiares; el 14% no busca trabajo por estar cuidando de niños o responsabilidades familiares, y el 9% no estaría disponible para trabajar durante las siguientes dos semanas por responsabilidades familiares. Los porcentajes correspondientes para los hombres son, en los tres casos, inferiores al 0.5%.

Esta situación tiene graves consecuencias a largo plazo para la carrera profesional de las mujeres con hijos, debido a los largos periodos de inactividad o de trabajo a tiempo parcial tras la maternidad, con la consecuente depreciación de capital humano (como demuestran numerosos estudios, y como se resaltaba por ejemplo aquí). Además, se crea la expectativa por parte de las empresas de que contratar a mujeres en “edad fértil” implicará interrupciones o reducciones de jornada en algún momento, cosa que no se espera que ocurra si se contrata a un varón (de este tipo de efectos se hablaba aquí), creando efectos de tipo “discriminación estadística” contra las mujeres.

Por supuesto que el cuidado de los hijos es importante, pero este no tendría por qué recaer de manera tan desproporcionada sobre las madres. Después de todo, la única actividad que sólo pueden hacer las madres (después del parto) es dar el pecho, pero para algo está la tecnología (los “sacaleche” y los biberones). Y por supuesto que la opción de dejar de trabajar o trabajar menos horas para cuidar de los hijos, como hacen muchas madres, es más que respetable. Sólo planteo que en la actualidad, esto no tiene por qué ser competencia exclusiva de las mujeres, y que en muchas familias probablemente tendría más sentido compartir más el tiempo de cuidado entre los dos padres, o incluso que fuera el padre el cuidador principal.

Si más padres dedicaran más tiempo al cuidado de sus hijos, mejorarían las perspectivas laborales de las mujeres a largo plazo, directa e indirectamente, por los dos motivos señalados más arriba. Pienso que los hijos también se beneficiarían de una mayor presencia paterna (y existe evidencia científica en este sentido, ver por ejemplo aquí). Claro que la carrera profesional de los padres se podría resentir. No se puede tener todo (¡“nada es gratis”!).  Pero a cambio, pasar más tiempo con los hijos también tiene sus recompensas a nivel personal.

Como digo, no pretendo decir que sea óptimo para todas (ni siquiera para la mayoría) de las familias que el padre sea el principal cuidador de los hijos, o que el cuidado se reparta al 50% entre los progenitores. Pero sí creo que ya es hora de que dejemos de pensar que “por defecto” los hijos son responsabilidad principal de la madre.

Figura 1. Proporción que trabajó la semana anterior a la encuesta, en función de la edad de los hijos

fig1a

Figura 2 Proporción trabajando a tiempo parcial, en función de la edad de los hijos

fig1b

Fuente: Elaboración propia, Encuesta de Población Activa, 2º trimestre de 2013, submuestra de hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 30 y los 45.

Libertad González

Libertad González es profesora de Economía en la Universidad Pompeu Fabra. Doctora por la Universidad de Northwestern, trabaja en las áreas de Economía Laboral y Economía Pública, con intereses en temas relacionados con la familia: fertilidad, divorcio, oferta laboral femenina, y efectos de políticas públicas.

Hay 54 comentarios
  • Es un error culpar a los padres... hay que poner la mirada en el entorno de la empresa.
    Por muy buena voluntad que se ponga, si luego no se conceden permisos por paternidad, si salir a buscar a los niños o ajustar el horario conlleva problemas en el trabajo... mal camino llevamos.

    • No es la razón culpar o no a los padres (hombres) dehecho los hijos necesitan también de su apoyo y compañía, tanto o más que la de las madres. En los momentos que hora vivimos los hogares se conforman de maneras diversas pero esas disfuncionalidades afectan en gran manera a los niños y niñas, en su desempeño académico, en las maneras de relacionarse, en las actividades habituales etc. Considero importante dedicar tiempo de calidad a nuestros hijos más que estar llenando estos vacios con elementos materiales que a la hora de la verdad no suplen los vacíos afectivos que se van creando por la falta de los padres y se genera que más adelante las actitudes y decisiones dependan de los momentos significativos que se logrtó compartir con papá y con mamá.

  • Hola Javier. Mi intención no era "culpar" a los padres, sino llamar la atención sobre las decisiones de los padres. Las madres también se enfrentan a problemas parecidos en el entorno de la empresa: problemas de compatibilizar horarios, etc. Al final, las madres son las que no tienen más remedio que poner la "buena voluntad" de cogerse excedencias, dejar de trabajar, o hacerlo a tiempo parcial, con los costes que eso conlleva, y (la mayoría de) los padres no.

  • No me atrevo a discutir si su conclusión es correcta o no, pero me temo que lleva a cabo una lectura sesgada, pues no tiene en cuenta el impacto que el régimen de convivencia de los padres -si viven o no juntos- y la correspondiente custodia de los hijos tiene en el tiempo que los padres dedican a los hijos. Siguiendo las notas de prensa del INE, resulta que en 2012 hubo 168.835 matrimonios y 110.764 procedimientos de nulidad, separación o divorcio (65,6% respecto de los matrimonios); que el 47,9% de éstos últimos tenían hijos menores a su cargo, cuya custodia fue otorgada a la madre en el 75,1% de los casos. Respecto de la guarda y custodia de uno solo de los padres, la práctica de los tribunales es adoptar un régimen de visitas a favor del padre no custodio que le limita a unas horas durante dos o tres días a la semana y los fines de semana alternos. En estos casos, parece evidente que la atención al cuidado y educación de los hijos no procede de una estructura digamos patriarcal como parece sugerir el artículo, sino ser el resultado de una crisis de convivencia, donde los hijos pasan a estar a cargo de la madre, con su carga correlativa en su cuidado y educación, mayor si cabe que el de las parejas que conviven juntas porque se asume sin ayuda del otro progenitor durante el tiempo que se está con los hijos. Un saludo cordial

    • Hola Mito, pensando un poco más sobre mis datos, creo que tu interpretación es incorrecta. Tú sugieres que las madres se dedican más a los hijos porque son las que viven con ellos. En los datos que presento, defino "mujer con hijos" y "hombre con hijos" a aquellos que tienen hijos con los que conviven. Es decir, los padres divorciados que no viven con sus hijos están en mi grupo de "hombres sin hijos". En el grupo con hijos, estoy comparando sólo a mujeres y hombres que viven con sus hijos.

  • Pero si es que tu misma lo explicas en el post:
    "Si más padres dedicaran más tiempo al cuidado de sus hijos, mejorarían las perspectivas laborales de las mujeres a largo plazo, directa e indirectamente, por los dos motivos señalados más arriba. Pienso que los hijos también se beneficiarían de una mayor presencia paterna. Claro que la carrera profesional de los padres se podría resentir...".

    En esencia es un tema de incentivos; a ver como vendes un producto con el siguiente argumento: perjudicate tu, para que se beneficien las mujeres en general (no la tuya en concreto) y tus hijos. Y como mucho, igual recibes alguna recompensa a nivel personal.

    Es evidente que no muchos hombres (trabajadores y/o contratadores) tendran algun incentivo para actuar asi.

    PD: he cotilleado en tu pagina (sorry!) y me ha encantado tu paper sobre la influencia de las leyes en las tasas de divorcio. ¿No tienes algun link a alguno similar que haga algo parecido pero relacionandolo con los regimenes economicos matrimoniales y las compensaciones post-divorcio?. Muchas gracias.

  • No sé, no sé si compensa:
    Que tu hijo te diga. Oye Papá ¿Por qué no somos normales y viene a recogerme mamá?
    Estar en el parque rodeado de madres y todas se pongan a charlar “entre mujeres” y pases a ser invisible.
    Que aparezcas a buscar a tu hijo y la profe te pregunte ¿Cuál es tu sobrino?
    Que los demás padres te afeen la conducta, cuando los ves en los entrenos, porque sus respectivas les han puesto tu conducta como “ejemplo”.
    Que los demás padres te llamen “traidor” y en los cumples no te llamen a tomar cerveza.
    Que todos te pregunten si eres viudo.
    Que las madres piensen que tu mujer debe ser una bruja, por encalomarte el mochuelo.
    Que cuando les presentas a tu mujer, las demás madres la dan la espalda, porque ellas no han sabido/querido/podido negociar y no lo quieren reconocer.
    Tengo muuuuuuuuuuchas más pero me lo callo para no ser plasta.

  • La cuestión es, realmente, las mujeres ¿"no tienen más remedio" que coger excedencias, o reducciones de jornada...? o ¿ cambian nuestras prioridades en el momento en que somos madres? ¿queremos tener mejor perspectivas profesionales a largo plazo o queremos pasar más tiempo con nuestros hijos?
    Me parece delicado interpretar todas aquellas estadísticas en las que se compara una situación entre hombres y mujeres, cuando detrás hay un componente emocional y de naturaleza humana que nos empuja a la toma de decisiones de este tipo. A todas estas estadísticas habría que añadir una pregunta "¿la situacíón en que se encuentra usted, es deseada?"

  • Hola Mito, la reflexión que haces sobre la convivencia es interesante, no lo había pensado. Pero es fácil de comprobar si las tendencias que menciono se mantienen en las familias en las que los dos padres están presentes, o no (lo miraré en breve y añadiré un comentario con los resultados).

  • Hola Peter, y EM. Peter dice que imposible convencer a los hombres sólo con promesas de "recompensas a nivel personal" (pasar más tiempo con los hijos). Por otro lado, EM dice que las mujeres eligen dejar de trabajar (o trabajar menos) porque quieren pasar más tiempo con los hijos ("recompensas a nivel personal"). Estas dos afirmaciones sólo serían compatibles si pensamos que (de media) las mujeres valoran muchísimo más el tiempo con los hijos (o el bienestar de los hijos) que los hombres, comparado con el trabajo. Es posible. Aunque tengo mis dudas.

  • esa dedicación adicional de las madres y sus nefastas consecuencias sobre su desarrollo profesional
    ¿en qué medida es una, en un mercado laboral de lo mas darwinista y con una legislación laboral en la que la conciliación de la vida familiar es un adorno y , una cuasinatural consecuencia de la lactancia de los bebés?.... lo digo porque los hombres no tienen "esos" pechos.

    ¿en que medida queda marcada la mujer por el muy frecuente despido (o ausencia de renovacion en la cadena de contratos temporales) que se produce cuando anuncia su primera ecografía?

    Y con los dos anteriores ingredientes anteriores....
    ¿en que medida es una decisión libre (sí ya se, tal vez no deseada pero con esa libertad a la que los adultos se tienen que acostumbrar) adoptada en pareja una vez valorado el caudal de ingresos que va a entrar en casa?

  • Creo que vivimos en un entorno con bastante libertad y la legislación es muy igualitaria. Y tendríamos que ir a una igualación total de los permisos de paternidad/maternidad. Pero los individuos deben elegir libremente. No se trata de igualar resultados "en agregado" sino de garantizar que cada individuo mujer y cada individuo hombre tenga la máxima libertad de elección en la gestión de su carrera profesional y de sus proyectos personales de tener (o no tener) hijos.

  • Tineo, muy bueno 🙂
    Aunque creo que exageras (supongo que a propósito), estoy de acuerdo en que es un problema social, no sólo individual. Y también en que salirse de la norma tiene un coste. Y no es que crea que sea fácil cambiar esa norma.

  • Rafa, totalmente de acuerdo. Aunque estas decisiones no se toman a nivel individual, sino a nivel de hogar, y en un contexto legal y social.

  • Libertad, se trata de dos individuos adultos que se tienen que poner de acuerdo. No creo que "papá estado" deba intervenir más allá de proporcionar un marco legal igualitario y de proporcionar herramientas efectivas para que trabajadores y trabajadoras puedan tener descendencia y cuidar de ella. Si un individuo mujer (o un individuo hombre) son débiles para negociar con su pareja y ceden demasiado, francamente, o han elegido mal a su pareja (haber elegido a alguien más altruista) o tienen que romper con sus esquemas sociales y sus autolimitaciones y autoobligaciones impuestas (los famosos "deberías"). Creo que esta persona necesitaría en cualquier caso a un psicólogo para darse cuenta de que vale tanto y tiene los mismos derechos que su pareja... Francamente, lo veo más como un tema individual que como un tema social. Otro tema son los prejuicios y discriminaciones de la persona que contrata, aquí sí se podría imponer un sistema de cuotas (aunque francamente no me gusta demasiado).

  • Me pregunto por qué cuando leo un artículo semejante a este, nunca encuentro entre los argumentos uno que quizás sea políticamente incorrecto, pero además de ser de sobra conocido, está más que estudiado por esas muchas de esas investigaciones que se dedican a demostrar lo obvio pero muchas veces negado o distorsionado. Me refiero al hecho de que las mujeres buscan hombres con mayores niveles económicos que los de ellas. Por supuesto que, al parecer, esto va a menos, pero basta echar una ojeada a cualquier página de contactos o hablar con alguien que haya tenido una agencia matrimonial para confirmar que el criterio económico está en el 1º o 2º lugar de las exigencias femeninas. No voy a entrar en las causas (en las posibles causas) si no en las consecuencias a efectos de este post. Y la primera consecuencia es evidente: si el gana más, es el el que sigue trabajando cuando nace la criatura. Por supuesto que esto que digo, se puede matizar y mucho. Si uno es trabajador público y otro privado, ya sabemos a quien le tocará seguir en el tajo.

  • El artículo habría quedado menos machista con un planteamiento "chicas, casaros con tíos dispuestos a ayudaros...".

    También creo que debemos empezar preguntando a las mujeres cuáles son sus motivaciones.

      • Pues tal vez haya que preguntarle sus preferencias a alguien más, ¿no?...¿A los niños tal vez? Porque mira que me da a mi que si les preguntas por quien prefiere que les cuide, van a decir en un porcentaje bastante alto (tal vez la autora del post maneje esa estadística, ya que parece que maneja tantas) que prefieren que les cuide su madre a que les cuide su padre. Vamos...porque yo recuerdo de pequeño que así lo prefería, lo mismo la naturaleza (llamémosle genes) tienen algo que ver. Porque a mi me parece que está ahí una de las claves.

  • Sinceramente, me parece que el post se sale un poco de la línea del blog, en el sentido de que parece un poco 'propagandístico'. ¿Qué tesis defiende? Que los individuos están siendo ineficientes? Que son eficientes pero con un reparto poco equitativo? Que un reparto más equitativo mejoraría la eficiencia?

    Encuentro algunas lagunas y afirmaciones sesgadas:
    1) Tema ventaja comparativa. Hay que comparar la productividad fuera del hogar con la productividad dentro para ver en qué compensa que se especialice cada uno. ¿Podría ser que esas mujeres con más productividad fuera que sus parejas tengan mucha mayor productividad dentro que ellas dentro del hogar? Tal vez hay un problema de mala elección de parejas 😉

    2) Cuando se habla del beneficio para los hijos de una mayor presencia del padre, entiendo que estaría claro ceteris paribus, pero que si se sustituye presencia de la madre por presencia de la madre el efecto neto ya no está tan claro.

    3) Creo que la muestra anecdótica de 7 mujeres está sesgada en la dirección contraria a la que sugiere la autora. En mis muestra todas trabajan a tiempo completo o están en paro, buscando trabajo. Ojalá hubiese más empleo a tiempo parcial!!!

    Dicho esto, creo por supuesto que la situación es tremendamente injusta con las mujeres. Pero dudo mucho de que los hogares no estén eligiendo su óptimo dadas las restricciones

  • El analisis es correcto y bien intencionado, solo queria dar algunas apreciaciones extraidas del mundo real.

    En un país donde es tradición que las empresas impongan jornada partida, porque la empresa piensa que para que va a dejar a sus trabajadores salir a las 3, si le cuesta lo mismo que esten todo el dia a mi disposición. Algun mienbro de la pareja tiene que ocuparse de los niños y solo puede hacerlo pidiendo reducción de jornada.

    Ganado los dos miembros de la pareja cerca de 1.000 euros al mes, pagar guardería de 9 de la mañana a 7 de la tarde es imposible.

    Las empresas consideran normal, y asumen como algo inevitable, que una mujer disfrute de su baja maternal y pida su reducción de jornada. Sin embargo un hombre que solicite esos privilegios es considerado poco implicado en la empresa y es firme candidato a ser despedido.

    Si hablamos se Suecia el articulo me parece normal, pero es que esto es España.

    • Estoy de acuerdo Jose. Quería aportar mi granito de arena para que la cultura en este sentido vaya cambiando en España.

  • En este país hasta hace poco se había promocionado el que la trabajadora cuidara a los hijos, por otro lado todavía hoy se da el caso, abundante por cierto, que las empresas repriman el embarazo.
    El problema no solo es del hombre sino mutuo y tiene que ver el rol que cada uno de nosotros escoge. Por ejemplo, habría que preguntara todas esas mujeres si les gusta eso de dejar el trabajo para cuidar a los hijos.
    Luego está el paro. El femenino ha subido bastante más que el masculino. Habría que analizar el por qué, aunque supongo que es por el atraso educativo del españolito.
    Y hablando de anécdotas, tengo 62 años y ninguna de mis amigas dejó de trabajar. Mi compañera, por ejemplo, es médico y antes enfermera, trabajaba de noche y yo le hacía la coleta a mi hija. Y de haberle yo propuesto dejar el trabajo, me habrá partido la cara o algo peor (que dormir con una médico cabreada tiene su peligro).

    El problema básicamente es educativo y de talante, y contra eso debemos luchar, en cambio de distraernos con su resultado.
    España no abandonó el analfabetismo hasta 1980, mientras los países del norte de Europa lo hicieron en 1880, creo que Francia también. Ahora tenemos muchos licenciados, pero hijos de gente que nunca había leído un libro, y eso queda incrustado en la cultura; y a no ser que sean inquietos, tienen todos los números para ser licenciados estúpidos.

  • "Los hijos que no nos jubilaran" fue publicado hará unos quince años en un periódico de color salmón. Entonces me llamó la atención porque estaba escrito por un hombre. Lástima que no recuerde su nombre. El tema era el mismo que el de este post. No creo que sea propagandístico ni que se salga de la línea del blog. Si los padres no se implican en la crianza, para una mujer con aspiraciones profesionales en empresas privadas, la opción es clara.
    Los hijos se han convertido en un lujo sólo al alcance de ricas y funcionarias, si ya tienen el puesto. Es difícil preparar una oposición con un bebe llorando al lado.
    Es evidente que no se puede generalizar con ejemplos particulares, por lo que sólo pretendo contar un ejemplo: cuando en la empresa en la que trabajo nos dieron la oportunidad de elegir días de vacaciones, los hombres a pesar de ser padres también, no pensaron en sus hijos, sino en sus propios hobbys, sin tener en cuenta si los días que estaban eligiendo sus hijos tenían colegio o vacaciones.
    La no implicación de los padres en la educación es una causa de deterioro de la relación, que puede desembocar en divorcio. Hay padres no renuncian ni siquiera a su tiempo de ocio.
    Si creo que el tiempo que dedican a sus hijos les importa bien poco. Dedicarles más tiempo si beneficiaría a la familia propia. Beneficia a los niños en su desarrollo y a la pareja que puede progresar profesionalmente.

  • Totalmente de acuerdo con José R y algún otro lector, el problema es cultural y de empresa. Quiero decir de cultura empresarial. Está mal visto que un hombre coja la jornada reducida y punto. Y no está el horno para bollos (nunca lo estuvo en este aspecto). Por lo demás creo que el artículo es acertadísimo. Ojalá cambie en las próximas generaciones.

  • Libertad (bonito nombre, por cierto),

    Me dicen los que entienden de esto que los hombres se implican mucho mas en la educación cuando sus vástagos son hijos que cuando son hijas. ¿Hay alguna evidencia al respecto? ¿Y alguna interpretación-además de la obvia del machismo etc ?

    Gracias y saludos.

  • Es interesante ver todos estos datos juntos. Lo que parece claro es que mujeres y hombres tienen preferencias distintas: la mayor parte de las madres conceden más importancia que los padres a la presencia en la educación de los hijos. Cualquiera que sepa cómo se "negocian" las cosas en el seno de una pareja sabe que basta con una débil diferencia para inclinar completamente la balanza hacia un lado u otro. Estas diferencias, además, se acentuarán con el crecimiento de la renta: a mayor salario por hora, más mujeres decidirán quedarse en casa con los niños.

    ¿Es esto un problema? Yo creo que sí pero la solución no puede pasar por forzar a (la mayor parte de) las mujeres a hacer algo que no quieren; en este caso trabajar a tiempo completo.

  • Hola Jorge, estoy de acuerdo en tu conclusión. Por eso mi artículo hablaba de animar a los padres a pasar más tiempo con los hijos (y no de animar a las madres a trabajar más).

    • Sí, tienes razón. Iba con el piloto automático y estaba pensando en otras cosas, no en lo que está escrito en la entrada. Pensaba en la gran presión social que soportan muchas mujeres que optan efectivamente por ocuparse más de los hijos que de su carrera.

      Por cierto, que la decisión de la madre de no trabajar o de trabajar a tiempo parcial significa que los padres tienen menos margen de maniobra porque se convierten en la fuente principal de ingresos de la familia. No sé si "animándolos" cambiaremos mucho las cosas. ¿Hay datos para saber si dedican más tiempo o menos que antes?

  • Tiempo atrás, los hijos eran atendidos, más por las madres que por los padres debido a la jornada de trabajo, en la que el hombre estaba fuera del hogar, precisamente los horarios que coincidian con la escuela. Pero, y lo digo por mí, fuera de la jornada, el padre participa de la educación y deberes del niño.

  • Soy padre y me implico en la educación de mis hijos junto su madre. Implicarse los dos no significa que cada uno hace el 50%, o dedica el mismo tiempo. Significa una actitud de ambos. De hecho es posible que yo dedique más tiempo pero ella haga cosas que son también cuidado pero que no significa estar con ellos.

    Una cosa que hay que cambiar para las madres es que ellas mismas asumen que la última palabra a veces la tiene el padre, que "cuando venga, te castigará". Hay que evitar eso.

  • Muy buen artículo. Enhorabuena.

    Víctor Lapuente acaba de poner esto en twitter: "Propuesta del Partido Liberal sueco (de la coalición de derechas): 3 meses de baja paternal obligatoria para ayudar a la igualdad de genero". Evidentemente, como alguien dijo antes, no somos Suecia.

  • Si buscas en google "reducción de jornada paternidad" no sólo encontraras poco resultados (menso de 500k), te preguntará si quisiste decir "maternidad". La mayoría de los hombres no saben que pueden acogerse a esa reducción de jornada incluso si su pareja está haciendo uso de la misma. Es decir, falta información o educación, según se mire.
    Existe una presión social sobre la madre para que sea ella quien se acoja a los beneficios legales de la materindad (baja o reducción de jornada) y la misma presión hacia los hombre para no hacerlo. El hecho de que la ley permita elegir (especialmente en el reparto de la baja) sólo contribuye a acentuar esta situación (similar lo que sucedía con ley del tabajo y dejar a criterio de los pequeños bares si prohibían o no fumar). Por lo tanto un cambio normativo en este sentido, tampoco estaría mal.
    Finalmente, una mayor racionalidad del horario laboral tampoco haría daño.
    Evidentemente, todo eso no sería suficiente, cambiar un rol social lleva tiempo y mucho esfuerzo, pero cambios como los comentados lo harían mucho más fácil.

  • Felicidades por el artículo. Las múltiples objeciones en los comentarios demuestran que aún queda mucho por hacer.

  • Nada es gratis:El embarazo y lactancia suponen para la mujer una mayor inversión de esfuerzo que para el hombre y también conllevan una mayor unión afectiva con el neonato.Consiguientemente,en la mujer existe una mejor predisposición al cuidado de las crías que en el hombre,dado que un mayor costo en el proceso reproductivo inclina a un mayor esfuerzo que garantice su consecución mediante la educación y crianza.Por lo tanto,plantear el cuidado de los hijos en términos estrictamente económicos-rentabilidad del trabajo en el mercado-es plantear una visión demasiado estrecha del asunto.
    Está claro que un mundo laboral en que el trabajo a tiempo parcial o las jornadas reducidas fuesen más comunes favorecería el no descuelgue laboral de la mujer pero aún así habría que vencer la inercia social y la falta de inclinación del varón medio ante los asuntos de la crianza.
    Por lo tanto creo que ese:"implicaos más en su crianza"no deja de ser un ejemplo de wishful thinking.Puede que esa pérdida de desarrollo profesional sea rentable para el hombre a cambio de ocuparse menos de los niños y rentable para la mujer dado que su promoción profesional implique que sus hijos puedan estar peor atendidos.
    Mi hermana,doctora en ingeniería por el MIT,está más capacitada para la dirección que mi cuñado pero tiene mayor inclinación al cuidado de su prole que él.Consecuentemente, ella prefiere compatibilizar trabajo y crianza en detrimento de su carrera.Le encantaría poder ascender pero sabe que sus hijos estarían peor atendidos y no le compensa.
    ¿Cómo se cambia eso?

    • Gracias por poner las cosas en su sitio y recordarnos cuál es el "orden natural" de las cosas. Claramente, los seres humanos no podemos hace nada para alejarnos de los designios de la naturaleza.

      • Libertad:
        Valoro como nadie la ironía, pero la argumentación de su artículo es que la maternidad supone una depreciación del capital humano de la mujer, dado que su dedicación al cuidado de los hijos es comparativamente desproporcionada y que esto podría no ser así con un reparto más equilibrado de tareas. Mi razonamiento es que, en tanto que actoras racionales, muchas mujeres eligen conscientemente esa postergación laboral a cambio de un bien que pueden considerar de valor igual o superior:la crianza y educación de sus hijos, y le justifico por qué hay elementos biológicos y psicológicos para pensarlo. Puede que no le guste mi línea argumental pero creo que merece algo más que una ironía.Y, sobre condicionamientos y determinismos, ser conscientes de que existen ayuda a sobrellevarlos o puentearlos.
        A título individual, sugeriría a las mujeres para las que su carrera sea capital que elijan parejas cuya implicación con su descendencia sea igual o superior a la suya ,aunque, ironía por ironía, puede que las mujeres piensen que los hijos son demasiado importantes como para confiárselos a los hombres .

  • ¿Cuanto sentido crees que tendría hacer las bajas de paternidad obligatorias? Es una forma de "forzar" un equilibrio igualitario en la negociación doméstica y de resolver los problemas de señalización de los que se habla más arriba.

  • Partamos del hecho de que soy un padre con un trabajo altamente cualificado, mi mujer ocupa un puesto de trabajo también altamente cualificado y tenemos tres hijas. Habitualmente yo dedico más tiempo al cuidado de mis hijas. Dicho esto, creo que la pregunta fundamental es: ¿están satisfechas las madres que "aparcan" su carrera profesional y dan preferencia a su carrera maternal? ¿Lo hacen voluntariamente y de manera consciente? Si la respuesta es si en la mayoría de los casos (como imagino que así deber ser) creo que este artículo expone una realidad no conflictiva para la mayor parte de la población. Además, esas elecciones - fundamentalmente en las edades más tempranas de los hijos - obedecen a cuestiones más antropológicas que económicas, y por tanto son explicables desde nuestra condición de animales mamíferos y de lo esencial del vínculo temprano entre madre e hijo. No debemos olvidar que la madre es la figura primaria de apego para un hijo, mientras que figuras secundarias hay varias (padre, abuelos, tíos), si bien el padre suele ser la primera de estas figuras secundarias. A partir de los 2-3 años el niño empieza a "poder" separarse de su figura primaria de apego y tiene ya seguridad para empezar a "explorar".

    • Atendiendo a algunos de los comentarios, parecería que en mi artículo he sugerido que las madres abandonen a sus hijos. Nada más lejos de mi intención. De hecho, por dar también una nota personal, a mi hijo mayor le di el pecho durante casi 3 años, y el segundo va por el mismo camino. Nadie duda de la importancia de la relación madre-hijo. Pero no creo que haya ningún dictado de la naturaleza que le impida a los padres involucrarse más en la crianza, que era la recomendación principal de mi artículo.

  • Felicidades a la autora por el artículo y por la conducción del post con prudencia y gracia.

  • Interesante artículo relacionado en el NYT: http://opinionator.blogs.nytimes.com/2013/11/23/how-can-we-jump-start-the-struggle-for-gender-equality/?smid=fb-share&_r=0

    "The second hurdle we face is the failure to develop work-family policies that promote gender equality by enabling women to become parents without sacrificing their engagement at work and encouraging men to work in ways that do not sacrifice their engagement as parents. Unfortunately, momentum for such policy reform is hampered by the resurgent narrative that women don’t really want it."

    "Of course, stressed parents are concerned about their children’s future in what increasingly looks like a winner-take-all mobility contest. They often can’t find — or manage — good, affordable child care that allows both parents to pursue their careers successfully, and many don’t even have a right to unpaid family leave. When push comes to shove, the mother’s career is most often the first to go, or at least to be compromised. But despite the rhetoric of choice that has been adopted by many professional mothers who were actually forced out of demanding, inflexible and unsupportive work environments, women’s behavior belies the idea that they do not want to combine work and family. Their movement into male-dominated fields at work and school, in the continued high labor force participation rates, and the rejection of traditionalist gender roles by large majorities of women all suggest that they remain ready to respond to a more welcoming policy environment.

    On the flip side, moving men into the no-man’s lands in the division of labor is daunting."

  • No ha sido nunca mi intención poner experiencias personales en este blog, pero como veo que no hay muchos más y la ponente ha dado licencia para ello…pues ahí van.
    MEMORIAS DE UN PADRE ATRIBULADO. 1
    Os voy a contar mi experiencia con el cuidado de mis hijos, hasta los 9 años, luego fue otro cantar:
    Cuando nació el primero, el presupuesto familiar nos dio para que la madre estuviera 10 meses a su cuidado mediante una excedencia; luego contratamos una persona para que viniera de 8:30 a 16:30, siempre pensamos que durante los tres primeros años donde mejor están los niños es en su casa (si se puede).
    A las 16:00 debía estar alguien en casa, pues ahí estaba yo, trabajo en la empresa privada, pero con un volumen suficiente para poder tener algún margen. Para estar a las 4 tuve que dimitir de mis responsabilidades que hacían que tuviera que estar presente hasta más tarde. Esto provocó la incredulidad de mis “compañeros” o es tonto o nada en la abundancia, llevaba una sustancial rebaja de sueldo, y el odio (directamente) de mis “compañeras” en situación similar, ellas no querían perder ningún” tren”. El remate fue cuando deseché entrar en un concurso para ir de gerente a una delegación extranjera, los compis pensaron que estaba majara, las compis agregaron unas gotas de rencor al asunto, una de ellas sacó el concurso, de su posterior vida familiar…no hablo.

  • MEMORIAS DE UN PADRE ATRIBULADO. 2
    El asunto siguió plácidamente, por la tarde llegar sacar los niños al parque, merienda, jugar, baño, cena, que placer darles de cenar y a dormir, contar un cuento, tararear alguna canción antes de dormir, el beso de buenas noches, oso, tigre, dino….se me pasó en un abrir y cerrar de ojos.
    Cuando me doy cuenta, tengo que llevarlos al cole. Primer día de cole, 10 de la mañana, dos horas solamente, pero que dos horas!! Acerqué el niño a la profe, se me partió el corazón, mi niño con unos desconocidos!!! Ya no tenía a papá por si….me fui al bar de enfrente y estuve dos horas mirando fijamente la puerta del cole y llorando, lloré como una magdalena, un Monstruo ¡por Dios! se había tragado a mi hijo ¿Cómo me lo devolvería? Quince minutos antes allí estaba yo, en la entrada, volvía sano y sonriente….ufffffff. Pero lo malo es que el Monstruo “también” se tragó a la niña otro año después y volví a tener la misma sensación.
    La vida laboral seguía igual, los compis me preguntaban por si me “rendía” y las compis por si me “angustiaba”. Decidieron que era un caso perdido, pero “supe” que “todas” tenían hijos que eran la maravilla del colegio, la envidia de cualquier padre, unos fenómenos, los míos de los más normal en cambio.

  • MEMORIAS DE UN PADRE ATRIBULADO. 3
    Y ahí, a la salida del cole, es donde te relacionas, encuentras de todo, abuelos, cuidadoras y madres. La primera reunión del cole es pronto y ya pones cara y ojos a las madres (en este colegio también había algunos padres en la reuniones, sobre todo en infantil).
    Pero antes de la reunión, una madre, me saludó en el mercado, iba solo, dedujo que debía ser viudo, eso duró hasta la primera reunión claro, fue gracioso. El caso es que las madres, con las que hice amistad, del “parque” nunca se llevaron bien con mi señora. Yo iba a la salida, recogíamos los niños íbamos al parque y la mayoría de las veces “ellas” hablaban de sus cosas, parecía que yo no fuera capaz de saber estar en “sus” conversaciones y con recurrencia me preguntaban por mi señora. Nunca me sentí integrado, me soportaban, simplemente. Todas eran universitarias, la mayoría trabajaban, bien en la administración, bien en sus negocios, algún ama de casa. Todas estaban y están (menos una) felizmente casadas, con maridos con un poder económico superior al suyo. No encontré en ese segmento ninguna que fuera asalariada de “la privada”. Cuando nos vemos, ahora, en el barrio, después de siete intensos años de “parque” parecemos desconocidos, “ellas” tiene su mundo, sus reglas, sus códigos.

  • MEMORIAS DE UN PADRE ATRIBULADO. 4
    En los cumples, en cambio, están los padres, suelen ser los sábados, día del padre, el padre pasea a los niños, los lleva al parquecito, la madre organiza la casa, etc. Y los lleva a los cumples, al principio miradas de complacencia, luego susurros de “debe ser un calzonazos” y cosas así y enciman se enteran de que soy el único padre, fuera del presidente, que está en el APA, nada un caso perdido. Cervezas al enemigo? No. Luego suelen ir las madres al final, menos mi esposa, yo en el “no man´s land”. Ellas poniendo mi “ejemplo” para arrimar algún ascua a su sardina, ellos alardeando de sus BMW, a ver quien la tenía más larga, pero yo no tengo coche…¿Mandé? Ni TV? (en casa entró la tele cuando los niños “necesitaron” los DVD) mejor no acercarse no vaya a ser “contagioso”. Aun así en los hombres hice algunos buenos amigos….debía aportar algún tipo de caché supongo.
    En esto que me dijeron mis niños, Oye Papá porque no viene a buscarnos mamá? Porqué no somos normales? Chungo. La niña al menos se lo tomaba de otra manera. Mejor así disfrutáis de vuestro padre todos los días y no solo los sábados.

  • MEMORIAS DE UN PADRE ATRIBULADO. y.... 5 ¿fin?
    Cuando en las reuniones sociales los hombres compartíamos corillo, ellos siempre me sacaban el tema de su potencia salarial y salvo uno, los demás supusieron que era funcionario, nivel bajo “claro”. Una pena que dedicaran más tiempo a su coche que a sus hijos.
    En el tema familiar, faltaran eones para agradecer a mi señora que pudiera dedicar ese tiempo al cuidado de mis hijos, es un tiempo intenso, en lo bueno y en lo malo pero irrepetible, no hay nada mejor que hacer en este mundo que cuidar a los hijos, ellos saben que siempre estaremos ahí. Y fue gracias a la comprensión por ambas partes que era lo mejor, ambos hemos disfrutado y eso, además, une a la pareja.
    Pero, estimada Libertad, mi impresión, personal claro, es que el segmento de población que podría llegar a esto que propones es muy reducido, deben ser parejas comprometidas, con un nivel similar de salario, sino, no lo veo, las nuevas formas de paternidad, los divorcios, las parejas libres, los monoparentales, etc. Mi experiencia es que son las parejas de la “nueva derecha” las que pueden ser caldo de cultivo.
    Mi hijo, que quiere seguir la carrera diplomática (como su abuelo), se preguntaba a que chica convencería para irse con él, su sensación era que ninguna quería estar “atada” a un macho 

    • Hola Tineo, leyendo tus experiencias como padre las relaciono con la vida que llevamos en casa. Yo me dedico a trabajar (soy docente) y lo más inconcebible es que el tiempo que dedico a mis dos hijitas es el mínimo, de hecho es mi esposo el que se encarga de la mayoría de las labores del hogar y es con él con quien comparten más. En estos día senti una gran tristeza cuando por cosas de la tecnología veo un chat de mi hija de 12 años con un amigo del cole donde se preguntan por sus padres y cual fue mi decepción (contra mí) al leer la respuesta de ella frente al interrogante ¿a quíen quieres más, a tu mamá o a tu papá? ella responde a mi papá porque me comprende más y me dedica más tiempo. Mi corazón se sintió arrugado por completo pues a raíz de ello detecto que estoy dedicando más tiempo a otras prioridades, incluso a los hijos de otros, mis estudiantes pero.. y mis hijas?
      Desde este análisis encuentro la relación también con lo que se venía comentando respecto al tiempo de los "padres" (hombres) con sus hijos. En mi caso es todo lo contrario, a pesar que los dos trabajamos, aportamos, tenemos responsabilidades muy similares en el hogar, el tiempo más valioso es el que ellas (mis dos hijas) pasan al lado de su padre...Trataré de modificar mi conducta frente a la calidad de tiempo que mis hijas se merecen

      • Mayra, tiempo es tiempo, y la calidad la definen los destinatarios.
        El tiempo de los abuelos, para ellos, es de calidad y mira que es poco tiempo (en algunos casos) comparado con el paterno.

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