Growing Like Spain

por Josep Pijoan-Mas el 18/02/2016

de Manuel García Santana y Josep Pijoan Mas

Esta entrada está basada en el artículo "Growing Like Spain: 1995-2007" de Manuel García-Santana, Enrique Moral-Benito, Josep Pijoan-Mas y Roberto Ramos, que junto al artículo del post de esta mañana es uno de los 8 finalistas del Premio Vanguardia de la Ciencia de este año.

La economía española creció a una tasa anual del 3,5% durante la larga expansión de 1995-2007. Pero sorprendentemente este crecimiento no se basó en ganancias de productividad, sino en la pura acumulación de capital y trabajo. De hecho, la productividad agregada descendió a una tasa anual del 0,7%, alejándonos de una Europa cuya productividad crecía al 0,4%. ¿Qué sucedió en España durante los años del boom? ¿Por qué la productividad tuvo un desarrollo tan pobre? Argumentamos que se produjo un deterioro en la asignación de recursos entre empresas debido al aumento de ineficiencias y distorsiones en la economía. Este problema fue especialmente grave en los sectores más propensos al capitalismo clientelar.

Las fuentes de crecimiento

Empecemos por un rápido repaso a la contabilidad del crecimiento. En el panel izquierdo del primer gráfico reproducimos la evolución temporal del PIB, el capital, el trabajo (horas), y la productividad total de los factores (PTF) entre 1995 y 2007 (datos de EU-Klems). Vemos que el capital y el trabajo crecieron de manera sostenida; de hecho crecieron más que la producción, lo que necesariamente implica que la PTF disminuyó. La caída de la productividad agregada durante este periodo fue documentada por primera vez por JC Conesa y Tim Kehoe, y ha sido comentada en este blog en varias ocasiones (por ejemplo por Luis Garicano, Samuel Bentolila, Javier Andrés o Jesús Fernández-Villaverde).

Fig1

Una posible hipótesis para explicar este fenómeno es el desplazamiento de recursos hacia sectores poco productivos, como por ejemplo la construcción. La evidencia disponible, sin embargo, no es consistente con esta explicación. En el panel derecho del primer gráfico comparamos la PTF medida en los datos (línea amarilla) con la productividad agregada en un ejercicio contrafactual en el que mantenemos el tamaño de los 5 grandes sectores constante al nivel de 1995 (línea amarilla punteada). Lo que vemos es que en ausencia de reasignación de recursos entre sectores la productividad habría caído algo menos, un 0,4% por año, pero aún habría divergido notablemente de Europa (línea azul). Algo parecido se encuentra desagregando la producción total en 34 industrias.

Utilizando la lupa: microdatos de empresas

Es difícil pensar que las mejoras tecnológicas difundidas en el resto de Europa no llegaran a España, y aun así la PTF descendió entre 1995 y 2007. Dado que la reasignación de recursos entre sectores explica muy poco del deterioro de la productividad, la única hipótesis razonable que nos queda es que se hubiera producido un deterioro en la asignación de recursos entre empresas dentro de un mismo sector. De este problema ya hablamos un poco hace un tiempo de forma informal.

Para investigar la hipótesis del deterioro en la asignación de recursos entre empresas utilizamos datos administrativos de unas 350.000 empresas por año en todos los sectores entre 1995 y 2007 y documentamos dos patrones importantes.

El primer patrón es un marcado aumento de la dispersión de productividades entre empresas dentro de una misma industria (definiendo industria a 4 dígitos, 518 de ellas en total). En un mundo ideal, debería haber poca dispersión en las productividades a nivel de empresa dentro de una industria: si una empresa es más productiva que otra se expandirá atrayendo más trabajadores y más capital, lo que bajará su productividad bien por motivos tecnológicos (rendimientos decrecientes a escala en algún punto) bien por motivos de mercado (deberá bajar precios si quiere colocar más cantidad en el mercado) hasta igualar su productividad con el resto. Si esto no sucede, debe de existir algún tipo de distorsión en los mercados de factores o de productos que lo impida. Por lo tanto, la dispersión en productividades refleja una mala asignación de capital y trabajo entre empresas. De hecho, este tipo de evidencia se ha utilizado recientemente para explicar gran parte de las diferencias de productividad entre países (por ejemplo entre India, China y los EEUU en este artículo). Para el caso de España documentamos que la dispersión de productividades a nivel de empresa aumentó notablemente entre 1995 y 2007, lo que sugiere un aumento en las distorsiones en la asignación eficiente de recursos. Apoyados en un sencillo modelo de empresas heterogéneas, esta evidencia implica que la PTF hubiera crecido un 0,8% al año en ausencia de distorsiones, un valor similar al crecimiento de la productividad en Estados Unidos durante el mismo periodo. Podemos ver esta serie contrafactual en el panel izquierdo del segundo gráfico (línea verde) junto a la evolución de la PTF en España (amarilla) y en Europa (azul). En el panel derecho del mismo segundo gráfico vemos que las pérdidas de productividad debidas a la mala asignación de recursos entre empresas fueron especialmente graves en la construcción (línea roja), seguidas de servicios (línea amarilla). En resumen: el progreso tecnológico llegó, pero enmudeció porque los trabajadores y el capital no fueron asignados a los mejores proyectos dentro de cada sector.

HK_TFP_sectors_inv

El segundo patrón observado es que el crecimiento de la empresas fue inversamente proporcional a su productividad inicial. Dicho de otro modo, durante los años de expansión las empresas de menor productividad atrajeron más capital y trabajo que las empresas de mayor productividad, de modo que las primeras lograron aumentar su tamaño relativo a las segundas. Por ejemplo, en el tercer gráfico vemos este fenómeno para una selección de 6 industrias, aunque se trata de un fenómeno generalizado. Esto es relevante porque el crecimiento de la productividad de una industria se puede descomponer en (a) el crecimiento de productividad de las empresas ponderado por su tamaño, (b) el crecimiento del tamaño de las empresas ponderado por su productividad y (c) un término cruzado que recoge si las empresas cuya productividad crece más son las que aumentan más de tamaño. El patrón documentado en el tercer gráfico refleja precisamente el segundo componente, que es el único responsable de la caída de la productividad agregada en esta descomposición.

Fig2

Variación sectorial

El deterioro en la asignación de recursos entre empresas fue un fenómeno común en la mayoría de industrias, pero también es cierto que existió bastante variación entre ellas. Para empezar a investigar las posibles causas de este problema explotamos esta variación sectorial (agregando las industrias a 2 dígitos, 58 de ellas en total) y buscamos correlaciones entre el deterioro en la asignación de recursos y características propias de los sectores.

De forma un tanto sorprendente encontramos que la variación entre sectores en las necesidades de capital, en la proporción de estructuras dentro del capital de las empresas, en la proporción de trabajo cualificado o en la exposición al comercio internacional no correlaciona con el deterioro en la asignación de recursos. Por lo tanto, en una primera aproximación al problema no parece que restricciones financieras, la dualidad del mercado laboral o la falta de competitividad hayan sido el mayor lastre de la productividad de la economía española en los años del boom.

En cambio, encontramos una variable que sí resulta importante. La ONG Transparency International, a través de encuestas a empresarios de todo el mundo, clasifica los sectores económicos como más o menos propensos a depender del gobierno para prosperar con su "Bribe Payers Index". Esta clasificación es la que utiliza la revista The Economist para crear su Crony Capitalism Index o Índice de Capitalismo Clientelar del que hemos hablado con anterioridad (aquí y aquí). Cuando clasificamos los distintos sectores en crony (clientelares) vs no crony (no clientelares) encontramos que las pérdidas de productividad debidas al deterioro en la asignación de recursos son el doble de grandes en los sectores crony que en el resto. Esto implica que si la economía se hubiera comportado como los sectores no crony se habría ganado un 0,3% de productividad agregada cada año durante el periodo 1995-2007. El número es grande, pero no alcanza a explicar la pérdida anual de productividad del 1,1% respecto a Europa debida a la mala asignación de recursos.

Conclusiones

El descenso de la productividad agregada durante un periodo de tiempo tan largo es preocupante, y el hecho de que suceda durante un periodo de expansión es singular de la experiencia española. La evidencia sobre el creciente deterioro en la asignación de recursos entre empresas en todos los sectores, y en particular su posible relación con el capitalismo clientelar, abre fascinantes vías de investigación, tanto a nivel empírico como teórico. De la solución a este problema dependerá en gran media que no se repitan los errores del pasado y se sienten las bases de un nuevo ciclo de prosperidad en nuestro país.

Observante febrero 18, 2016 a las 13:23

Decís que nada es gratis, pero precisamente lo mejor de toda internet, que es esta web, resulta que sí es gratis. Enhorabuena.

Miguel Ángel febrero 18, 2016 a las 17:29

Tengo que decir que he leído con interes….pero la conclusión me sabe a poco. Salvo el que los modelos clientelares no ayudan a progresar, por otro lado, algo bastante previsisble, no aparece de forma clara la lista de causas (Los culpables son personas, algunas con nombre y apellidos ilustres) contra la que poder intentar actuar.
Si me lo permitís, desde una perpectiva de observador profano en la matería. Y ya que apuntáis a la construcción como uno de los pilares de esa degradación.
Me permito añadir una opinión sobre estas, que en este país, con la aportación, colaboración y no se si connivencia de bancos y administraciones, se han permitido asumir contratación pública en cualquier sector tuviesen o no experiencia o capacidad técnica dentro del mismo.
En base a que todo se puede subcontratar. Dispersando los esfuerzos económicos en la distribución del beneficio empresarial (ya menguado o escaso por ofertas bajistas, cuando no esquilmado) en lugar de; a la capacitación, la inversión o la apropiada remuneración y en consecuencia motivación de los realizadores finales de la actividad, los asalariados o falsos autónomos.
¿Os parece muy alocada e insensata esta idéa?
Ni las constructoras son satán, ni los bancos lucifer….pero se comportan como si su reino no fuese de este mundo.
Perdón por salirme del tema, pero despues de la burbuja inmobiliaria. ¿Viene una especie de burbuja energética? ¿Todo lo que toca el credito blando se convierte en pan para hoy y batacazo para mañana?

Patxi febrero 18, 2016 a las 19:38

Y la dimension empresarial (o los obstaculos legales, laborales, etc, que se han analizado bien en otros articulos) ¿puede tener algun tipo de efecto?
No me ha parecido leerlo en el articulo.
Gracias por el excelente y transparente analisis. Necesitamos seguir analizando estos temas.

Narciso febrero 19, 2016 a las 12:14

Interesantísimo articulo, es increible que los debates públicos se centren en temas banales en vez de en cuestiones como esta que son realmente importantes.

Una reflexion con base en estos datos ¿cuál puede ser la explicacion para que en la mayor parte de las industrias el crecimiento empresa a empresa sea en las que tienen menor TFP? ¿por que estamos en un pais de value investors que se enfocan en empresas con mayor potencial exante? A mi me parece una hipotesis muy poco plausible (la eficiencia tiene momentum y es, al menos parcialmente, escalable). Sólo se me ocurre una explicación a unos datos tan concluyentes: la información de productividad empresa a empresa no es real, las empresas que mas han crecido tenían en realidad mayores ingresos. es decir en esa época crecieron las empresas con un mayor peso relativo de economia sumergida/ contabilidad creativa.
¿se os ocurre otra posible explicación?

Manuel García-Santana febrero 19, 2016 a las 14:40

Hola Narciso,

Gracias por el comentario. Puede haber varias razones por las cuáles los recursos no se asignaron a las empresas más productivas. Como tú dices, en un contexto sin distorsiones (clientelismo, restricciones al crédito, etc.), la eficiencia debería prevalecer , lo que implicaría una asignación hacia las empresas con mayor potencial. Sin embargo, parece poco probable que este fuera el caso economía española…La hipótesis de que no medimos la productividad bien es interesante, aunque parece poco probable. El fenómeno de la mala asignación de recursos está muy presente también en industrias en los que la economía sumergida no juega un papel relevante, como la producción de juguetes, productos químicos, etc.

Jorge Bielsa febrero 19, 2016 a las 12:21

Realmente impresionante el trabajo y espectacular la presentación. Muchas gracias. Habéis encontrado un peso en los pies de la economía del tamaño del 1% anual de crecimiento de PTF (0,3- (- 0,7)). Brutal.

Josep Pijoan-Mas febrero 19, 2016 a las 13:04

Hola Jorge, muchas gracias. Lo de los números no se si lo hemos explicado del todo bien. Nos sale que el deterioro en la asignación de recursos entre empresas se ha llevado un 1,5% de crecimiento de la PTF por año (la PTF creció al -0,7% y sin el aumento en las distorsiones habríamos crecido al 0,8%). De ese 1,5%, 0,3% se lo imputamos al capitalismo clientelar. Pensamos que es una cota inferior porque esta medición solo capta la diferencia de clientelismo entre dos tipos de sectores (crony y no crony), pero asume que no había nada de clientelismo en los sectores no crony.

Joan M. febrero 19, 2016 a las 21:08

Muy intresante. Varias preguntas:

1) El hecho de que las empresas menos productivas inicialmente hayan crecido mas, no refleja simplemente el hecho que eran mas pequenas y es mas facil crecer cuando se es pequeno?

2) Podria ser que el aumento de la dispersion de la productividad within sectors sea un reflejo de barreras a la entrada? Quiza las nuevas empresas son mas productivas, pero les cuesta entrar.

Hecho de menos una discutision sobre el tamano de las empresas tanto en relacion a la productividad, como a su crecimiento y lo que esto quiere en terminos de asignacion de recursos.

Saludos!

Josep Pijoan-Mas febrero 21, 2016 a las 08:07

Hola Joan,
1) Podría ser. Este patrón agregado se puede desglosar por tamaño o por edad. Sin embargo, si fuera que las empresas de menor productividad inicial tienden a crecer más porque su productividad aumenta más, esto aparecería en el tercer término de la descomposición. De hecho aparece, el tercer término es positivo, pero pequeño comparado con la caída del segundo
2) La respuesta de esto es que, en principio, no. Cuando medimos el aumento en la dispersión de productividades lo hacemos en términos de ingreso no en términos físicos. Las barreras de entrada afectan a la distribución de productividades en términos físicos: determinan cuantas y qué tipos de empresas entran. Pero una vez dentro, la productividad en términos de ingreso debería tender a igualarse por los motivos expuestos en el texto, con las empresas de menor productividad física operando con un tamaño menor y las empresas con mayor productividad física operando con un tamaño mayor. Dicho esto, por supuesto que hay distorsiones debido a las barreras de entrada. De hecho los indicadores de facilidad para hacer negocios en España son bastante malos. En la descomposición de productividad que menciono en el punto 1) de hecho hay un cuarto término que hemos omitido por brevedad, e incluye el cambio de productividad (física) debido a la entrada y salida de empresas. Lo que encontramos es que no ha habido cambios cuantitativamente relevantes en este margen durante el periodo (puedes ver la Table 2 en el PDF del artículo)

Joan M. febrero 22, 2016 a las 00:59

Gracias!

Jose Pablo febrero 20, 2016 a las 04:49

Muy interesante el análisis.

Una pregunta: ¿Cómo se tiene en cuenta el hecho de que las empresas más pequeñas son menos productivas?.

En la línea que comentaba Joan eso supondría que crecieron más las más pequeñas (las menos productivas) ¿no?.

Creo recordar un interesante análisis de Fedea que mostraba que el problema de productividad en España se debía a un efecto de composición: empresas del mismo tamaño eran más productivas que en Europa pero España tenía una sobrepresencia de empresas pequeñas.

La construcción no tiene solo un problema de clientelismo (evidente en el peso de las grandes constructoras en España), tiene, además, un problema de subcontratación donde el trabajo real acaba siendo ejecutado por microempresas (o autónomos).

Alguna correlación interesante entre temporalidad y productividad comparando diferentes sectores?

Gracias

Casandra febrero 20, 2016 a las 11:54

Muchas gracias por toda esta información. Tengo una duda sobre la PTF. Si la calidad de factor trabajo empeora, se supone que necesariamente caerá la PTF, ¿no? En este sentido una circunstancia que podría influir, es el hecho de que hay actividades para las que nos faltan profesionales bien formados y, por tanto, esos puestos serán ocupados por personal poco cualificado (para esa actividad concreta).

Por otra parte, la PTF no ha caído solo en España. En el artículo de JFV se apreciaban también caídas en Italia o Alemania. ¿Se han analizado las causas en estos países?

Josep Pijoan-Mas febrero 21, 2016 a las 07:58

Hola Cassandra. La PTF se mide como resíduo, de manera que errores de medida en los factores (o la producción) se podrían confundir con la productividad agregada. Efectivamente, un descenso prolongado de la calidad del factor trabajo genera una caída de la PTF, a menos que se consiga medir e incluir en la medida de trabajo. Esto es lo que hacen Aitor Lacuesta y coatures, en un artículo que resumió Samuel para NeG, y lo que encuentran es que de hecho la calidad del factor trabajo aumentó ligeramente entre 1993 y 2006 por la transición educativa. Respecto a Italia, hay razones para pensar que lo que sucedió no fuera muy distinto a lo que contamos aquí. Carolina Villegas muestra que, al menos para los sectores de manufacturas, también hubo en Italia un deterioro en la asignación de recursos entre empresas durante el periodo. Desconozco el caso de Alemania.

RDD febrero 20, 2016 a las 23:13

interesante.

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