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La curva de Beveridge en España

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Por José E. Boscá, Rafael Doménech, Javier Ferri y José Ramón García

Precisamente porque el desempleo en España ha sido durante la crisis financiera un problema de primer orden, resulta todavía más sorprendente la ausencia de una serie homogénea de vacantes que aproxime el lado de la demanda de trabajo. En efecto, dependiendo del periodo que se mire, encontramos información sobre vacantes procedentes de las series de la OCDE (hasta el año 2005), de la Encuesta de Coyuntura Laboral (desde 2001 a 2012), y de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (a partir de 2010). El problema es que las series son metodológicamente distintas. La de la OCDE procede de los registros administrativos del INEM, mientras que las otras dos son obtenidas a partir de encuestas. Pero además, la Encuesta de Coyuntura Laboral no ofrece información sobre la demanda de trabajo de las administraciones públicas, mientras que la de la OCDE y la que empieza en 2010 sí incluyen las vacantes ofrecidas por el sector público.

En este estudio de Boscá, Doménech, Ferri y García (2017) construimos una serie homogénea de vacantes desde el primer trimestre de 1980 hasta finales de 2016. El método propuesto se basa en enlazar la serie del INEM con la serie que publica Eurostat a partir de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral, utilizando la información de la Encuesta de Coyuntura Laboral. Esto nos ha permitido representar la relación entre la tasa de vacantes y la tasa de desempleo que pueden ver en el Gráfico 1. Esta relación se conoce como curva de Beveridge. Como se puede apreciar, la nube de puntos permite ajustar con bastante claridad dos curvas de Beveridge distintas. En el periodo expansivo entre 1994 y 2007 la economía española habría estado moviéndose a lo largo de una curva estable más cercana al origen. Sin embargo, a partir de la crisis financiera de 2008 la curva inició un rápido desplazamiento hacia la derecha (algo que ya constataron anteriormente en NeG Juan J. Dolado y Florentino Felgueroso), de modo que entre el tercer trimestre de 2009 y el cuarto trimestre de 2013 nuestra economía caminó por otra curva de Beveridge más exterior.

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Gráfico1. La Curva de Beveridge en España 1980-2016

Los movimientos a lo largo de la curva de Beveridge suelen interpretarse como resultado del ciclo económico: en las fases alcistas la demanda de trabajo aumenta y el desempleo se reduce, lo que significa moverse hacia arriba y a la izquierda por la curva. Sin embargo, los desplazamientos de la propia curva a la derecha reflejan los efectos de un mercado de trabajo menos eficiente y de la reasignación sectorial de empleo, lo que puede conducir a un aumento de la tasa de desempleo estructural. Si una elevada demanda de trabajo está asociada con una tasa de paro también alta es porque algo está fallando en el proceso de emparejamiento (o matching) entre demanda y oferta de trabajo. A los sospechosos habituales de la economía española, como la falta de movilidad geográfica de la mano de obra, la baja eficacia de los organismos públicos de intermediación en el mercado de trabajo, o de las políticas activas de empleo, durante los años 2008 y 2009 se les unió un extraordinario desajuste entre el perfil de trabajador que demandaban las empresas y el de muchos trabajadores parados. Resumiendo, el desplazamiento entre 2008 y 2009 refleja un importante desajuste (o mismatch) en el mercado de trabajo español, que muy probablemente estuvo vinculado a cambios de carácter estructural que tuvieron lugar en esos dos años como, por ejemplo, la crisis del sector de la construcción. Ante esta nueva situación las instituciones del mercado de trabajo en España no fueron capaces de mitigar el fuerte golpe inicial.

Las buenas noticias son, sin embargo, que de 2014 a 2016, como también nos indica el Gráfico 1, se ha producido un movimiento de vuelta de la curva de Beveridge hacia el origen, recuperando las tres cuartas partes del desplazamiento producido durante la crisis. Este nuevo viaje de la curva sería compatible con un cambio estructural o de política económica que habría proporcionado mayor flexibilidad al mercado de trabajo, ayudando a reducir el desajuste entre oferta y demanda de trabajo. Obviamente la reforma laboral de 2012 y la negociación colectiva durante estos años pueden estar detrás de este efecto. Un factor a favor de este argumento es que el retorno de la curva de Beveridge en España, hacia la posición que ocupaba antes de la crisis financiera, es un hecho diferencial que no se observa para el agregado de la Unión Europea, como pueden constatar en el Gráfico 2.

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Gráfico 2. Curva de Beveridge de la UE (2008-2016)

Fuente: Comisión Europea

Por lo tanto, aunque la reasignación sectorial no parece haber tenido efectos permanentes sobre la eficiencia del emparejamiento entre vacantes y desempleo, ese cambio en la eficiencia del mercado de trabajo sí ha sido persistente, lo que plantea la cuestión de cómo ha podido impactar en las principales variables macroeconómicas. Para ello necesitamos obtener una medida de los cambios en la eficiencia que están detrás de los desplazamientos observados de la curva de Beveridge, lo que hacemos con la ayuda de la Estadística de Flujos de la Población Activa (EFPA) y suponiendo una función de emparejamiento tipo Cobb-Douglas, que incluye un parámetro de escala que aproxima la variación de la eficiencia en el proceso de emparejamiento.

Utilizando un modelo dinámico de equilibrio general en el que el mercado de trabajo se caracteriza por un proceso de búsqueda y emparejamiento, podemos simular los efectos macroeconómicos de los cambios estimados en el parámetro de eficiencia compatibles con los desplazamientos observados en la curva de Beveridge. Los resultados de la simulación se muestran en el Gráfico 3, donde el eje horizontal recoge los trimestres transcurridos desde que la curva de Beveridge empezó a desplazarse, y en el eje vertical se muestra la variación que experimentan las distintas variables económicas, en tantos por cien con respecto a la situación inicial. En todos los casos, junto a la senda simulada (línea gruesa) se dibuja también la dinámica observada en la realidad (línea discontinua).

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Gráfico 3. Respuesta de las variables macroeconómicas a cambios en la eficiencia en el proceso de emparejamiento entre vacantes y desempleo.

En el panel inferior derecho del Gráfico 3 se ha representado la desviación porcentual en el parámetro de eficiencia,  que actúa como una perturbación que da lugar a las respuestas del resto de variables simuladas. Como puede observarse, a partir de la pauta temporal de desplazamiento de la curva de Beveridge, se ha supuesto que la recuperación del parámetro de eficiencia es aproximadamente el doble de lenta que su disminución. Los resultados muestran que la dirección de los efectos simulados es consistente con la dinámica observada en los principales agregados macroeconómicos. En concreto, la pérdida de eficiencia en el proceso de emparejamiento entre vacantes y desempleados podría explicar entre un 31 por cien de la destrucción del empleo y un 55 por cien de la disminución del PIB, en el momento más pronunciado de la crisis. Resulta igualmente interesante comprobar que el aumento de las horas trabajadas medias por trabajador en la simulación (ligeramente superior al 1 por cien) es consistente con la evidencia de la economía española durante la crisis, que muestra también un aumento de las horas medias por empleado. Esta respuesta se explica porque, como consecuencia de la pérdida de eficiencia en el proceso de emparejamiento de trabajadores desempleados con vacantes, las empresas prefieren aumentar el margen intensivo (horas medias por trabajador) y reducir el margen extensivo (empleo).

En general, este ejercicio muestra que los efectos originados por los cambios en el matching del mercado de trabajo pueden ayudar a explicar parcial pero significativamente la evolución observada en los principales agregados macroeconómicos. En próximas entradas complementaremos y ampliaremos el análisis presentado aquí con otras perturbaciones que inciden sobre nuestra economía y que, en su conjunto, pueden dar cuenta en su totalidad de la dinámica observada de las variables macroeconómicas.