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Turismofobia malintencionada y malavenida.

de José Ignacio Conde-Ruiz (@conderuiz) y Carlos Ocaña Orbis (@Cocana01)

Las cifras no mienten y es un hecho que estamos batiendo récords en cuanto a llegadas de turistas a España. El año 2017 cerrará con una nueva cifra récord que superará los 80 millones de llegadas, 15 millones de turistas más que en 2014 y más de 21 millones de turistas que en 2007.

El pasado verano, del que ya tenemos las cifras  hemos asistido a un profundo debate sobre la saturación de nuestra industria turística. Si bien es cierto que si dichos impresionantes flujos no son bien gestionados pueden acarrear problemas de saturación, debemos ponerlo en contexto, pues se ha generalizado un problema coyuntural de algunas regiones muy concretas. Sigue habiendo multitud de destinos en España lejos de masificarse. España, es obvio,  no sólo es Magaluf.

En cualquier caso, a la hora de valorar las cifras del turismo se está utilizando una vara de medir incorrecta. No es el número de turistas, sino lo que se dejan en nuestro país lo que interesa. En países como Estados Unidos, Reino Unido o Australia la estadística que se utiliza para medir el avance en el sector es la del gasto por turista. Esta estadística describe mejor la situación del sector

Si quieres ingresos para crear una industria potente, necesitas turismo en gran cantidad, pero también necesitas que el gasto que los turistas realizan en nuestro país sea alto. Así, según el último boletín trimestral de coyuntura turística del Instituto de Turismo de España, este año el gasto total superará los 84 mil millones de euros (por mantener la comparación anterior, en 2014 se alcanzaron los 63 mil millones de euros). No olvidemos que en 2007 fueron algo más de 51 mil millones de euros.

Tabla 1. Gasto y estancia media por turista.

Según el informe de Turespaña, el número de llegadas de turistas internacionales muestra una notable tendencia de crecimiento, pero más atenuada que en meses anteriores.Además, el último trimestre, el gasto total se fortalece apoyado en una expansión de los gastos medios, diario y por persona, pues la estancia media se va reduciendo.

Por origen, a diferencia de lo que se podría deducir del debate de este verano, el mercado británico y el alemán mantienen un buen ritmo de llegadas de turistas y de gasto total asociado, pero de menor intensidad que en meses previos, y el francés y el italiano, aunque siguen siendo tasas positivas, se desaceleran.

Como en los otros años que estamos comentando en el artículo, siguen siendo los 4 países de donde más turistas vienen.

Tabla 2. Entradas de turistas según País de Residencia.

 

Por destino, los pesos de las diferentes comunidades autónomas siguen siendo similares. Este año 2017, todas las Comunidades Autónomas presentan crecimientos en número de turistas internacionales pero con una ligera desaceleración, que se aprecia especialmente Canarias, Cataluña, C. Valenciana y C. de Madrid. Baleares y Andalucía presentan un crecimiento similar a meses previos. En cuanto al gasto, todas presentan crecimientos, destacando el ritmo más intenso de Andalucía, Canarias y la C. Valenciana.

Tabla 3. Entradas de turistas según Comunidad Autónoma de Destino.

Tabla 4. Balanza de Pagos y Empleo. Turismo.

En definitiva, los ingresos por turismo en el año 2007 representaban el 4% del PIB  y el 10,1% del empleo y en el año 2016 representan respectivamente el 5% del PIB y el 12,5% del empleo según los datos de la Seguridad Social.

Desde el año 2010 el INE publica la  Cuenta Satélite del Turismo en España. En el siguiente gráfico vemos tanto la evolución del sector turístico en el PIB y en el empleo según la EPA. El empleo en los últimos 7 años, según datos de la EPA ha pasado del 12,2% al 14% (el % difiere al anterior porque la Cuenta Satélite del Turismo incluye todo empleo vinculado al sector). Mientras que la aportación del Turismo al PIB, en el mismo periodo, ha pasado del 10,2% al 11,2%. Sin duda, no podemos explicar la recuperación de la economía española sin lo ocurrido en el sector turístico.

Gráfico 1. Peso del turismo en el PIB y Peso del empleo en turismo sobre empleo total. %. 

Partiendo de la premisa de que queremos que el turismo siga siendo clave en nuestro crecimiento, el gran dilema que algunos se han planteado este verano, es que vengan menos turistas, pero que gasten más; lo cual, entre otras consideraciones que vendrían a cuenta, no parece sencillo de implementar. La cuestión no debe ser si entran 80 o 100 millones, si no cómo se distribuyen. Es ahí donde se debería trabajar.

El turismo necesita una reconversión para tratar de mejorar la rentabilidad del sector. Para ello, es necesario potenciar la diversidad de nuestra oferta turística, posicionando a España como un destino de referencia a nivel mundial en gastronomía, shopping, cultura, naturaleza, deportes o turismo urbano, al estilo de lo que han hecho otros competidores como Francia o Italia. Poniendo en valor señales identitarias como la igualdad, la tolerancia,... tan necesarias en los tiempos que vivimos. Esta es la única manera de abrirse a nuevos mercados, que son los que en los próximos años van a generar los mayores flujos turísticos a nivel mundial, sobre todo, desde Asia. Unos mercados, muy alejados del interés por el “sol y playa” y que tienen como característica principal un volumen de gasto muy por encima de la media. (Véase este artículo de El Diario y este informe de La Caixa).

Hay que apostar por la diversificación del turismo. A continuación exponemos algunas ideas que están en el debate para mejorar la diversificación:

España debe decidir si quiere que el Turismo siga siendo un pilar de su crecimiento económico. En nuestra opinión el turismo es clave y debemos cuidarlo como un activo estratégico. Para ello, es fundamental en primer lugar respetar las normas de ciudadanía que rigen nuestra convivencia. Algo que ha fallado en esos destinos concretos por los que surgió el debate de la turismofobia en el pasado verano. Debemos evitarlo en el futuro. Y si no somos capaces evitar el “turismo masivo” y éste se convierte en un problema social, los economistas sabemos desde hace tiempo como reducir las externalidades negativas: usando la fiscalidad.  Es decir, si creemos que en determinadas áreas el turismo es excesivo y genera perjuicios a los ciudadanos, impongamos una tasa que eleve el precio y reduzca el número hasta niveles que se consideren razonables.  O quizá no sea necesario usar la imposición para reducir dicha externalidad y sea suficiente que los trabajadores del sector turístico tengan contratos laborales decentes. Sirva como ejemplo, este grafico que he tomado prestado de un tuit de @ffelgueroso que muestra como ninguno la precarización del mercado laboral de la hostelería.