El coste de la No Europa

Italia, Bono a 10 años

La brutal subida desde el 1 de julio de los tipos que debe pagar el estado italiano para endeudarse ha acercado a Italia a niveles de prima de riesgo insostenibles. La irrupción de Italia en el pabellón de urgencias cambia completamente el juego en el escenario Europeo.

  

 

El cambio que se puede observar en el gráfico del bono italiano a 10 años es cuestión de días no es ya inusual. Es inaudito, sin precedentes. En estos 4 años ya de crisis (recordad que comenzó en el verano del 20o7) hemos visto muchas cosas preocupantes, pero esta está entre las dos o tres peores. Italia es una economia muy importante y muy endeudada. Con una ratio de deuda del  120% del PIB, el tener unos tipos de interés tan elevados puede poner en duda su capacidad de financiación. Los cambios relativos de Espana e Italia pueden incluso invertir sus posiciones. Y aunque aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos" tiene aplicaciónen este caso, puede haber en este caso un pequeño aspecto positivo, ya que el hecho de que Italia entre en el pelotón de cola incrementa la posibilidad, hasta ahora muy remota, de que la unión European tome decisiones drásticas hacia la profundización de la integración.

Existe una fuerte tentación de condenar a los especuladores y otros malvados de estos desarrollos. En mi opinión, los “fundamentales ”aquí son políticos, y no son nada positivos. Lo más importante es que hemos descubierto que estamos en una unión monetaria coja, sin legitimidad, sin apoyo institucional claro y, aparentemente, sin ni siquiera el apoyo político de uno de los países fundamentales en su constitución, Alemania. Mientras esto siga sucediendo, los mercados seguirán encontrando vulnerabilidades que atacar y puntos débiles, y la situación en los países amenazados se seguirá deteriorando.

Es necesario por tanto encontrar soluciones institucionales a las vulnerabilidades que han descubierto los mercados.

En primer lugar, la “ambigüedad constructiva” sobre la garantía de los depósitos en le Unión es más bien ambigüedad destructiva. Cuando los ciudadanos están preocupados por su sistema bancario, como sucedió en Irlanda, es el país individual, no la Unión, el que tiene obligación de rescatar a sus bancos y garantizar depósitos. Pero como es lógico, en un mercado financiero único los bancos pueden ser demasiado grandes para que un país pequeño sea capaz de resolver sus problemas, y la insolvencia del sistema financiero que sería, desde un punto agregado, un problema muy manejable, termina hundiendo a un país entero. En el momento en que la solvencia de un país está en entredicho, los ciudadanos pueden dudar razonablemente de la garantía de sus depósitos, y sacarlos de sus bancos, con las consecuencias obvias.

 La solución es clara. Si queremos mantener un mercado financiero único, la supervisión de las instituciones principales de cada país debe ser responsabilidad de la UE, y la solvencia del sistema financiero de cada país debe ser también responsabilidad de la unión. Esto supone la creación de un Fondo de Garantía de Depósitos Europeo que evite las corridas bancarias. Tal institución eliminaría una de las fuentes de contagio que ahora tememos en caso de una suspensión de pagos o bancarrota de Grecia.

En segundo lugar, es necesario que los países del norte entiendan cuanto antes que ni esta crisis no se va a resolver sin que ellos asuman explícitamente una parte importante del coste, ni en el futuro una unión monetaria robusta puede sobrevivir sin mecanismos fiscales comunes.

En el corto plazo, la aritmética es tozuda: la posición de Grecia, y de varios de los otros países “rescatados”, no es sostenible. Las deudas que han adquirido recaerán sobre los países acreedores, o bien directamente, o bien a través de las pérdidas de las instituciones financieras de estos países.

En el largo plazo, la realidad de estos año ha mostrado que la prohibición de los rescates en el tratado de Maastricht no es creíble y es necesario poner en práctica la alternativa que los padres mismos del Euro consideraban inevitable hace ya más de dos décadas: un principio de unión fiscal. No se trata de un tesoro común enorme, pero si como mínimo de expandir  el papel de los actuales mecanismos de rescate permitiéndoles compras de bonos nacionales en los mercados secundarios. A cambio, claro, la integración de las políticas fiscales debe incrementar, y se debe permitir mayor intrusión de los países acreedores en los asuntos de los deudores.

 ¿Es todo esto posible? Es muy difícil, sin duda, y los últimos meses no dan mucho lugar a la esperanza. Pero la alternativa, una disolución desordenada  parece mucho peor. No solo porque una disolución del Euro probablemente supondría  crisis bancarias, financieras y económicas sin precedentes, sino también porque invertiría la dirección de la construcción europea y nos remitiría a la Europa que fue la norma desde el renacimiento hasta el fin de las Guerras Mundiales, la Europa de los complicados equilibrios de poderes y de sus muchos posibles fracasos.

Hay 25 comentarios
  • Gracias Luis, un post muy claro y, sobre todo, valiente.
    Señalas dos aspectos que en mi opinión son claves y que resulta difícil ver juntos en otros comentaristas.
    Por una parte,
    "... es necesario que los países del norte entiendan cuanto antes que (...) esta crisis no se va a resolver sin que ellos asuman explícitamente una parte importante del coste..."

    pero por otra incluyes lo que creo que es la única forma de que se acepte " ... (la) mayor intrusión de los países acreedores en los asuntos de los deudores..."

    Quid pro quo.

    Con estos mimbres hay una posibilidad de que se genere una estructura viable a largo plazo para Europa e incluso un proceso de integración político dirigido desde los países centrales. Quizás no sea la forma que más nos hubiera gustado de construir una Europa fuerte y con peso en el mundo del siglo XXI pero actualmente parece la única posible.

    Solo una pregunta ¿serán nuestros políticos capaces de gestionar estos retos históricos?

  • Los "rescates" son en interés de todos. Un vistazo al gráfico en la página 19 de un Quarterly Review del BIS del año pasado aclara quién debe qué a quién. Por ejemplo, Sarkozy sí parece haber entendido que los bancos comerciales franceses tienen más de 105.000 millones de dólares de deuda pública de los PIGS. Los alemanes, además de cantidades parecidas de deuda, tienen, por ejemplo, como unos 120.000 millones de dólares de deuda de la banca española. Y así.

  • Perdone Sr. Garicano, pero hay cosas que no entiendo. ¿Cómo se llega a esto? ¿Cómo un Estado puede deber la mitad de lo que produce en un año o todo lo que produce en un año¿ ¿Quién demonios lleva las cuentas?

    ¿Y no es menor recaudar recursos suficientes para pagar al contado que endudars,e que te financien "los mercados" y pagar intereses?

    Con tanta tecnología e información como hay, ¿tan pobres somos? ¿O es que otros se están haciendo más ricos?

  • La Europa actual carece de la centralidad del pasado. La moneda europea sobrevivirá en la medida en que sirva a la economía global. La integración fiscal no es plausible sin un trasvase de soberanía que convierta la Unión Europea en una Confederación. Tal cambio supondría una pérdida significativa de poder para las clases políticas nacionales por lo que no se puede esperar mucho entusiasmo por su parte. Los políticos fomentan el sentimiento de pertenencia en su ámbito de poder ¿quien fomenta el sentimiento europeo de pertenencia? Lo más probable es que asistamos al rescate de los políticos nacionales de Europa por los de China, para que unos y otros puedan seguir con los mínimos cambios. Las consecuencias del rescate son poco previsibles y en cualquier caso emergerán lentamente por lo que habrá tiempo para irse acostumbrando.

  • Gracias por el artículo, Luis. Sería realmente trágico un repliegue hacia los nacionalismos y pequeñeces que destrozaron Europa antes de 1914. No creo que el continente pueda permitírselo. Estoy leyendo Postguerra, de Tony Judt, por una recomendación aparecida en este blog, y estremece pensar las posibles consecuencias. Europa será unida, o no será.

    PD Como he visto que VD ha escrito sobre el tema otras veces, le dejo este enlace con una herramienta para ver la evolución del precio de la vivienda. Por el ritmo de los últimos tres meses, parece que las cosas se estan moviendo al fín.
    http://casas.facilisimo.com/preciometro/madrid/

  • Apreciado Luis, lo único que no entiendo es porque un banco no puede cerrar.Tu tienes un negocio que es un banco, la gente que cree en ti e invierte, te deja su dinero, encima el Estado avala cierta cantidad de los depositos por si el banco quebrara, cosa que no hace en otros negocios, y si va mal como puede ir mal cualquier negocio, se cierra y punto. Que los accionistas pierden su dinero pues mala suerte, tambien lo pierden otros en otros negocios y nadie llora por ellos. Que los bancos que dejaron dinero a otros bancos pierden dinero pues mas mala suerte, de aqui 20 años ya repartiran beneficios otra vez.
    Que ha hecho Islandia, no pagar a los bancos Ingleses, los islandeses no tienen la culpa de que sus banqueros no pensaran que los intereses que daban eran demasiado altos y los ingleses tontos de pensar que no era un negocio de alto riesgo Mientras cobraban no había problema a pero sino cobro que me pague el estado ,nada de eso. Otro ejemplo: Forum Filatelico, mientras cobraban nadie dijo nada después se quería que el Estado pagara, si hombre. Nos hemos de convencer de que Estado no es mama pato y que cuidara siempre de sus patitos. El estado a de regular, escribir las leyes con las que nos regiremos y los jueces juzgar a lo que se pasan pero nada mas.

  • Muchas gracias Luis por el artículo. Como dices parece difícil pasar un mecanismo así, seguramente será la mejor opción, pero a mi me asaltan todo tipos de dudas.

    Por ejemplo cuando dices : "la solvencia del sistema financiero de cada país debe ser también responsabilidad de la unión". Luego hablas solo de depósitos, mi duda es si aún con este mecanismo un país podría comportarse como Irlanda y además garantizar toda la deuda de los bancos pensando que el resto de Europa va a ser quien pague ese coste. ¿Como articularías tu esta parte?.

    Pero mis mayores dudas vienen con: "A cambio, claro, la integración de las políticas fiscales debe incrementar, y se debe permitir mayor intrusión de los países acreedores en los asuntos de los deudores." La idea suena genial, pero siempre puede salir el pueblo del país intervenido en rebeldía, por lo que la intervención no conseguiría sus objetivos . Así que me veo a los gobernantes de susodicho país aprovechando la presión de sus ciudadanos para llevarse el apoyo fiscal a cambio de muy pocas mejoras en su solvencia. Por no hablar lo que he leí ayer en otro blog, que el coste político a corto plazo se lo come la UE y los beneficios a largo se los llevan los políticos locales. Lo que podría redundar fácilmente en nacionalismo y anti-europeísmo, por UE "poco social", como el que tumbó la Constitución Europea en el referéndum francés. Así que preferiría un sistema claro, que de antemano diera la posibilidad al país de recibir la ayuda a cambio de todo tipo de condiciones, pero también de rechazarla y que el resto de Europa pudiera vivir con ellos sin grandes problemas, pero no se como se puede hacer.

    Disculpen por mi ladrillo y mi montón de dudas.

    Saludos

  • Jorge mientras escribia no me habia llegado tu comentario, quien me rescatará a mí si las cosas me van mal. Los alemanes como en su pais no podían hacer negocio buscaron donde lo podían hacer y vieron en España y en su boom inmobiliario una buena manera de ganar mas dinero del que ganaban en su mercado interno. ¿Porqué dejaron dinero a bancos españoles, que tenían su negocio principal en el mercado de las hipotecas cuando ellos mismos no daban hipotecas a los propios alemanes en su pais?. ¿Es que se pensaban que eramos la gran potencia Europea?. Lo siento han perdido, la gente no paga como no pagan muchos ayuntamientos a sus proveedores que son autonomos y que no encuentran quien les renueve el crédito y sabes lo que hacen: cerrar.

  • Un tema muy interesante y de total actualidad. Cualquiera que haya leido un poco sobre el tema, podrá ver los niveles de deuda de los paises (sobre todo de los más desarrollados) que oscilan entre el 50% del PIB hasta casi el 200% del PIB de Japón.

    La pregunta es, ¿quienes son los acreedores?
    Sabemos que China lleva una política de compra de deuda externa que le permite controlar la inflación; también estan las instituciones economicas, los inversores privados, especuladores,... pero evidentemente esto no es suficiente para comprar toda la deuda de EEUU, Alemania, Francia, ...
    ¿O lo que ocurre es que Francia le compra deuda a Alemania y Alemania se la compra a Francia? En este caso, los niveles de deuda no serían tan "peligrosos" como lo que a priori muestran los datos, ¿no?

  • En nuestro país además asistimos a todo lo contrario, a una confederación interior. La clase política referencia a la CCAA. ¿Con que fuerza moral va a participar un gobierno "nacional" vacío de contenido? Al marasmo económico se le suma el marasmo legislativo, la maraña institucional que lacra a las empresas y las tensiones antagónicas propias de un estado en descomposición. Estamos muy mal posicionados para superar o participar en la superación de los retos que nos afectan en la actualidad...
    Nuestra salvación vendrá de esa unión política. Perdiendo soberanía recuperaremos unidad, aunque sea como parte de algo mas grande. ¿Que paradójico eh? La mala noticia es que soy muy escéptico y no creo que lleguen a tanto nuestros dirigentes.

    Saludos...

  • Luis, comparto tu punto de vista. En efecto, el problerma de la deuda se seberá acometer con un compromiso entre los acreedores y deudores (compuesto por eso que se llama eufemisticamente "mercados"), y éstos son casi en su totalidad europeos. Es, por tanto un problema que deberá acometerse, antes o despues, desde una perspectiva superior a lo que puede hacer la economía, es decir, politicamente. Mientras tanto, y en el corto plazo conocemos a los perdedores, pero ¿quines son los ganadores de esta sitaución?

  • Siento discrepar, pero creo que el enfoque del problema que hace el artículo está totalmente equivocado. La situación actual a la que hemos llegado es el resultado de la supresión flagrante de una serie de mecanismos de mercado: los tipos de interés los manipula el BdE, los estado incurren en gastos presentes y futuros para los que no tienen suficientes ingresos, el estado garantiza que no habrá corridas en ningún banco a pesar de que se metan en las inversiones más absurdas, y además,
    aunque formalmente los inversores privados arriesgan su dinero al prestarlo, en la práctica cuentan con el aval estatal en muchas situaciones.

    Frente a ello, qué es lo que propone Luis: más estado (aunque sea a nivel europeo), más organismos que controlen para prevenir y más integración para absorver desde lo público las pérdidas que se producen en el ámbito privado. Tampoco da una solución clara a cómo se puede controlar a estados manirrotos como el griego.

    El único mecanismo que de verdad funciona, en mi opinión y en la de muchos, es el mercado. Tengamos una moneda en la que los tipos de interés los dicte el mercado (mucho ahorro = tipos bajos, escaso ahorro = tipos altos), dejemos que los depositantes decidan qué bancos son solventes y cuáles no. Y ahora, introduzcamos una solución clásica de mercado: hagamos que las deudas impagables se reestrucutren mediante liquidaciones y ventas. Sentemos así las bases para que los mercados introduzcan la única disciplina que de verdad funciona en economía. Por supuesto, sometamos a los estados a una cura de adelgazamiento de caballo.

    Esta vez no creo que funcionen las soluciones del tipo empapelar con nuevo crédito (ficticio) todas la hemorragias por las que se desangra la economía europea. La razón es que los niveles de deuda total son demasiado elevadas.

    Por cierto, no creo que el euro corra ningún peligro aunque quiebre formalmente Grecia, Irlanda, Portugal o incluso uno de los medianos como Italia y España. En las quiebras sufren los deudores y los que no podrán seguir endeudándose, pero no los medios de pago.

  • Jose L. Ochando creo que cuando dices: "dejemos que los depositantes decidan qué bancos son solventes y cuáles no" no entiendes que la asimetría de información es enorme, que en las épocas alcistas los depositantes seguirían dejándose llevar por la buena racha y en las depresiones se agudizaría gracias a la aversión del riesgo. Sinceramente pienso que el Estado intervenga imponiendo unas provisiones procíclicas es una buenísima idea y que proteja los depósitos, hasta cierto nivel, a pesar del riesgo moral en que se cae ya que el depositante puede pasar a prestar al que más arriesga, es la mejor solución que hay.

  • Vaya, en vez de ir a la raíz se quiere corregir un error con otro error. Como los bancos repiten una y otra vez ciclos en los que acaban siendo insolventes (se documentan episodios recurrentes así desde Florencia o Sevilla en los siglos XV) acabamos creando un prestamista de última instancia, supervisores, etc. obviando el verdadero problema: la reserva fraccionaria, la creación de dinero de la nada, produce una expansión crediticia que da lugar a un auge ficticio que finalmente se desmorona... Pues bien, en vez de resaltar la responsabilidad de la Fed y demás bancos centrales, cuyo intervencionismo es totalmente ajeno a un mercado libre, les alabamos y les pedimos que aún intervengan más...

    Carlos Jerez, no hace falta "inventos" para proteger a los depositantes, sería suficiente con cumplir los principios de un mercado libre: quien hace un depósito recibe el compromiso de tener plena disponibilidad en cualquier momento sobre el bien depositado, por lo cual el banco no puede proceder a prestarlo. Otra cosa es que alguien compre acciones, obligaciones o preste su dinero al banco durante un tiempo acordado, caso en el que el banco puede hacer su legítima tarea de intermediación entre inversor y ahorrador... aunque éste ha de asumir su parte de riesgo.

  • Buen artículo que, además, tiene el valor de aventurar propuestas concretas.

    Pero ya puestos a pedir seamos mas ambiciosos.

    No pidamos sólo un fondo de garantía de depósitos y funciones de inspección y control a nivel de toda la UE, sino también una verdadera Política Monetaria a dicho nivel; esto es, dejemos que el BCE se comporte como la FED (incluyendo operaciones de mercado abierto, monetary easing, etc.)

    Lo mismo podemos pedir con la política fiscal, armonizando figuras y tipos impositivos y el sentido expansivo/contractivo de la misma (puestos a ser optimistas me permitiría sugerir un cambio radical, que ya defendió mi primo inglés y otros destacados economistas, sustituyendo la imposición directa actual-impuestos sobre renta y sociedades- por un impuesto directo sobre el gasto, pero esto me parece demasiado).

    En cualquier caso debería haber algún organismo, con capacidad de sancionar, que evitase las tremendas diferencias en endeudamiento entre países: EURO-17:85% del PIB; UE-27:80%; Grecia:143%, Italia:120%, Bélgica, Irlanda y Portugal en torno al 100%; Francia, Alemania y UK 80%,España :60% (Eurostat, cifras del 2010).

    Finalmente sigamos esperando una mayor unión política (Federación? Confederación?).
    Saludos.

  • ... y, por cierto, una de las pocas cosas que me tranquiliza como individuo es que puedo cambiar de autonomía buscando la fiscalidad más favorable (que las autonomías compitan fiscalmente me hace muy feliz como individuo). Otro nivel de tranquilidad añadido es poderme ir a otro país europeo (pe Irlanda) escapando también de la fiscalidad nacional si se pasan (que se pasan) ... lo ponen más difícil pero se puede hacer.
    ¿quieres eliminar esa competencia fiscal que me tranquiliza? ¿tu no eras liberal de pequeño?

  • Desde mi ignorancia sobre los temas económicos, agradezco el post y coincido en que el problema es básicamente político. También pienso que no hay muchos motivos para ser optimistas, pero supongo que algo tendrán que hacer en la dirección que apunta Luis para evitar males mayores. En cuanto a lo de España, coincido con nada, aquí ni siquiera se pone orden en el gallinero interno, una mañana tenemos rebeliones fiscales, al mediodía déficits ocultos que quintuplican el del día anterior, y por la noche techos de gasto pero solo para un ratito.

  • Como todo, la cosa termina siendo un problema político.
    Aquí cada uno tiene su gobierno y este depende de su clientela. En algunos casos, esa es una parte de la ciudadanía, en otros es la banca y en unos cuantos son las empresas.
    No es cuestión de juzgar cual es la mejor, eso cada cual lo elige en las urnas, el asunto es que nadie se aclara porque no existe un gobierno europeo. No es lógico que dependiendo quién gobierne Alemania, el euro y toda Europa pueden irse al garete, y solo porque su clientela, un escaso 25% de su electorado, ha decidido un camino distinto a todos o se cree el rey del mambo.
    Primero deberíamos centrarnos en crear un gobierno europeo con el suficiente poder decisorio, reviente quien reviente, claro. Otra cosa es si los que creemos que el bienestar se consigue trabajando y ahorrando, consideremos que vale la pena crearlo, ya que podríamos caer en el riesgo, que unos cuantos se aprovechen de la coyuntura para vivir de gorra a nuestra costa. Y es que aquí ya aguantamos a los nuestros y no necesitamos más.

    Hace tiempo, bastante creo, en este mismo blog llamaba la atención sobre la posibilidad que el proyecto europeo se fuera al garete, y que tampoco deberíamos rasgarnos las vestiduras y llorar demasiado. A lo largo de la historia, el proyecto Europa ha nacido y muerto innumerables veces, y creo que ha llegado el momento de llevarlo una vez más al cementerio. Siempre es mejor deshacerse del muerto antes que se pudra, no fuera que infecte lo sano; y, la verdad, ya empieza a oler mal.
    El caso es que no hay voluntad política de mantener Europa, ni siquiera por su ciudadanía, que solo se dice europea cuando se mira el bolsillo; que cree que serlo es seguir con la paradita de helados en la costa, con la tienda de ultramarinos del barrio, y poder cambiarse el Ibiza por un BMW.

  • Luis,

    un par de cosas que no entiendo:
    A) ¿donde queda el riesgo moral en todo esto?, debo reconocer que a quien mejor entiendo es a los alemanes:
    - Italia se ha pasado décadas creando entramados de subvenciones y de "adjudicación obligatoria" de obras a una poderosa asociación de empresarios (tan imbricada con el poder político que es casi indistinguible), sabemos que ese proteccionismo conduce siempre a falta de competitividad y de crecimiento (Italia sólo sería otro ejemplo empírico para los escépticos)
    - Grecia es un despelote institucional y jurídico (además de el único sitio de Europa donde se podía cenar pasada la medianoche en restaurantes atestados, a esa hora llegaba el último avión de Madrid)
    ¿por qué razón los alemanes deben "rescatar" eso? ... sinceramente, "tienen lo que se merecen”, así espabilan. Los alemanes emplearían mejor su dinero en rescatar a los bancos afectados por los bonos griegos que en rescatar los propios bonos griegos (esa es la parte “que se merecen ellos” por prestar al que no tiene intención de devolver)
    B) Dices un "mecanismo fiscal común". Entiendo que eso significa que la fiscalidad la regule la UE, eso ¿antes o después de desarrollar una ley de financiación de los gobiernos locales?. ¿Donde se fijará la fiscalidad española? ¿a nivel europeo, a nivel nacional, a nivel autónomico o a nivel local?. ¿Cual es el número máximo de "niveles fiscalizadores" que provocan una "hilaridad permanente"? ... creo que estamos cerca de este "punto de la risa" (no sé si hay bibliografía al respecto)

  • ¿Ya volvemos con "la creación de dinero de la nada"?

    - Los bancos centrales emiten moneda (pasivo no exigible) con la que compran activos (generalmente, bonos).
    - Las empresas emiten acciones (pasivo no exigible) con las que compran activos.

    Tanto la moneda como las acciones son "medios de pago". Las personas normales suelen valorar la liquidez, divisibilidad y estabilidad de la moneda pública. Pero eres completamente libre de comprarte un coche con acciones de ACS, si tu contraparte lo acepta. Lo que probablemente sucederá es que te pedirá una prima de iliquidez, que incurriréis en más costes de transacción por motivos legales y que luego las venderá para obtener dinero a cambio.

    No hay diferencia cualitativa entre unos (dinero) y otros (acciones) tipos de activo. ¡Y la expansión monetaria tampoco explica el boom inmobiliario! Para ello es necesario explicar las diferencias entre la propensión a prestar activos no inmobiliarios frente a los mobiliarios. Y ahí probablemente tenga mucho que ver la regulación de provisiones del BdE y la regulación del suelo que hemos padecido esta última década.

  • Un mercado libre no necesita un comité de planificación central de la masa monetaria; el mercado, es decir, el intercambio, acaba encontrando por sí mismo un medio de cambio generalmente aceptado que unas élites no han de poder manejar a su antojo empobreciendo a los que todos días se esfuerzan en madrugar y trabajar. Es suficiente con eso y con que los bancos cumplan el contrato de depósito (plena disponibilidad para el depositante) sin apropiarse de dichos depósitos para prestarlos; con esto, emparejando ahorro real y crédito, se consigue un crecimiento estable y sostenible, y no el que propician los bancos centrales con su expansión crediticia basada en la manipulación artificial del tipo de interés.

  • Tal como indica el autor, el devenir de la historia mostró los límites del voluntarismo.

    El Tratado de Maastricht (y el nímio respeto que los líderes de los países "serios" le tuvieron a la hora de enfrentar sus problemas domésticos) prueba que cuando las papas quemán el papel firmado de poco vale...

    Seguimos anhelando Europa desde un pensamiento tribal. Y Europa solo podrá emerger cuando la conveniencia del conjunto se juzgue superior a la de la propia tribu. Las diferencias son muy irritativas porque los hechos ponen de manifiesto que el buen juicio no esta repartido de forma homogenea, y por tanto, convendría que unos manden con mayor legitimidad y otros obedezcamos con menos ínfulas... ¡al menos, hasta que exista evidencia que avale una mayor igualdad!.

    Otro error -que puede ser gravísimo- es intentar resolver los stocks apelando a los flujos. La deuda se paga con activos y poder delegado, o se asume un estancamiento que, para el sistema político imperante, podría resultar sine die.

    Un saludo a todos

  • Lo del eurobono está muy bien, lo de las quitas también, con eso mantendremos el Euro y la Unión, pero y el día después del eurobono que? ¿Cuantos años tardarán España, Grecia y Portugal en poder ser competitivas dentro del corsé del Euro y reducir el desempleo? ¿década perdida?

  • Por Grecia
    Hay que defender el Tesoro europeo y el eurobono, pero se pueden hacer cosas concretas.
    Oteamos desde los hombros de los ancestros griegos y vemos ese país meridional -tan próximo- ocupado por una sociedad desgarrada, entre vociferantes y servidores públicos que tratan de no dejarse amedrentarse por los primeros, a los que mueve precisamente el miedo, o la inconsciencia, o ambas cosas.
    Estamos indignados. Porque nos indignan los bancos apalancados sin asumir riesgo moral, los gobiernos corruptos (y sus descendientes irresponsables),… pero también (aquí y en Roma) la siesta del pensionista juvenil y capaz, el impago de impuestos, el abuso del sistema, el desequilibrio consciente entre lo que se da y se recibe.
    Es hora de lanzar un plan europeo de apoyo y solidaridad, pagando la deuda con aquéllos antiguos. Porque, a pesar de todo, es claro que los griegos de hoy (y todos los peatones de la historia) han de tener una oportunidad.
    Antes de que Grecia se encamine por la senda consabida de la mejora del capital humano, la productividad y la competitividad exterior de sus productos, habrá de afrontar con sus recursos el trago más difícil. Esos recursos, de manera significativa, abarcan el sector turístico. El Plan es concertar el fomento de Grecia como destino turístico ‘especial’ de los europeos (ya lo es), con ayudas o facilidades, asegurando que el fisco griego va a recaudar LO SUYO, mediante un sistema de devolución de IVA (o similar) al visitante, que al tiempo servirá para educar convenientemente al personal ocupado en el sector (un buen puñado), desde la inmobiliaria al chiringuito playero y desde la cafetería al bote de paseo, en el esquema trabajo-ingreso-pago tributo-llevo cuentas, etc…
    Divagaciones.
    Gracias por el artículo y su labor en NeG.

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