Dando la talla en España

Fuente: Archivo de Rafael Solaz (1905).
Fuente: Archivo de Rafael Solaz (1905).

No hace mucho contaba aquí cómo la historia antropométrica ha supuesto una gran aportación al estudio de la evolución del bienestar humano usando como ejemplo los estudios sobre el caso inglés. Los lectores de Nada es Gratis sin embargo se alegrarán de saber que la reconstrucción histórica de la estatura de los españoles también goza de muy buena salud. En esta entrada, escrita conjuntamente con José Miguel Martínez Carrión, intentamos ofrecer un resumen de lo que se sabe sobre el caso español.

Antes de empezar con los datos hay que recordar que, sin entrar en el componente genético, la talla adulta no sólo refleja los aportes nutritivos recibidos durante la infancia y la adolescencia, sino también la energía que el cuerpo consume tanto haciendo ejercicio físico como luchando contra las enfermedades. La estatura es un buen indicador del nivel de vida de una determinada sociedad porque cuando la “nutrición neta” es inadecuada el cuerpo prioriza la supervivencia frente al crecimiento y la talla, por tanto, se resiente.

Fuente: Actas de Clasificación y Reemplazo (1879), Archivo Municipal de Zalamea la Real (Huelva)
Fuente: Actas de Reemplazo (1879), Archivo Municipal de Zalamea la Real (Huelva).

El trabajo de archivo ha permitido a los historiadores españoles rastrear la evolución de la estatura en España (una tarea nada fácil como se aprecia en la Actas de 1879 del municipio de Zalamea la Real, en Huelva, que reproducimos aquí). El siguiente gráfico incorpora información de más de 300.000 observaciones de mozos llamados a filas entre las cohortes de 1840 y 1949 y, de esa fecha en adelante, la talla promedio que aparece en los datos de reclutamiento y reemplazo que facilita el INE. En el gráfico se ve cómo la estatura de los españoles creció de forma importante entre mediados del siglo XIX y finales del XX al compás de los incrementos en los niveles de renta y las mejoras en la higiene y la salud públicas: la talla media pasó de 161.4 a 175.3 centímetros, un incremento de casi 14 centímetros. Es cierto, sin embargo, que a pesar del crecimiento de la renta, la talla apenas aumentó hasta 1880 o incluso retrocedió, una circunstancia que también se estaba dando en otros países como explicábamos en el post anterior.

PIB per cápita y talla masculina en España, 1860-2000

Fuente: Martínez-Carrión y María-Dolores (2016, p.15).
Fuente: Martínez-Carrión y María-Dolores (2016, p.15).

Desde finales del siglo XIX, sin embargo, la estatura de los españoles comienza a crecer ligeramente, una tendencia que culmina con el rápido crecimiento que se ha dado durante la segunda mitad del siglo XX. Esta evolución sin embargo se cortó bruscamente con la Guerra Civil e incluso retrocedió durante esos años y el período autárquico que le siguió. La estatura creció de forma muy rápida a partir de los años 60 en respuesta a las mejoras económicas y sociales que se estaban produciendo y que permitieron un acceso generalizado a la salud y la educación. Es cierto de todas maneras que la fuerte caída de la talla durante la Guerra Civil y el inicio de la posguerra ayudan a explicar el fuerte crecimiento posterior porque hicieron que el punto de partida fuera muy bajo y tuviera lugar un importante efecto rebote cuando se superó la malnutrición crónica que afectó a una parte muy importante de la población durante este período.

La serie nacional esconde desde luego grandes diferencias regionales. El siguiente gráfico muestra que dichas diferencias eran especialmente importantes durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX (este monográfico de la revista Historia Agraria es otro ejemplo de los esfuerzos de los historiadores ya que incluye estudios sobre la estatura en distintas zonas de la Península Ibérica durante este período). La segunda mitad del siglo XX en cambio asistió a la reducción progresiva de esas desigualdades regionales. Como mencionamos arriba, el acceso generalizado a unos niveles mínimos de nutrición, salud e higiene ha servido para incrementar la talla significativamente y reducir además las desigualdades sociales en términos de bienestar biológico.

Evolución de las tallas regionales, 1858-2000estaturas_reg_NeG

Si nos fijamos ahora en la situación heredada del Antiguo Régimen y la revolución liberal vemos que, a finales del siglo XIX y principios del XX, las tallas más bajas se concentran en las regiones más atrasadas de la España meridional, las dos Castillas y Galicia, con tallas medias por debajo de 163 centímetros, más de tres centímetros en algunos casos por debajo de la estatura media de las zonas con mozos más altos (ver el siguiente mapa). Estas diferencias sin embargo no son siempre atribuibles a las desigualdades económicas interregionales. De hecho, antes del siglo XX, las ciudades solían sufrir peores condiciones de vida debido a las deficientes condiciones sanitarias, la transmisión de enfermedades y un mayor precio de los alimentos, especialmente de la carne, la leche y sus derivados. Aunque esta regularidad se ha evidenciado en otros países, la evidencia para el caso español, sin embargo, no es tan clara posiblemente por la pobreza existente en el campo o porque las ciudades peninsulares no eran tan industriales como otras ciudades europeas o norteamericanas (aquí).

Fuente: Martínez-Carrión (en prensa).
Fuente: Martínez-Carrión (en prensa).

Asimismo, otros procesos como la privatización de los bienes comunales afectó negativamente a las tallas. Durante el siglo XIX, este proceso hizo que una parte importante de la población rural perdiera el derecho a disfrutar de los pastos, bosques o tierra cultivable que tradicionalmente pertenecían a todos los vecinos, privándolos por tanto de unos recursos que les proporcionaban una fuente extra de alimentos además de leña para cocinar o mantenerlos calientes. En algunas zonas de la mitad sur peninsular el desmantelamiento del patrimonio comunal fue muy intenso, lo que seguramente contribuyó al estancamiento de las estaturas en esas regiones (aquí).

Este post no hace justicia a la cantidad de trabajos que se están realizando en este campo pero, por no alargarnos demasiado, podemos acabar esta entrada diciendo que la historia antropométrica en España está contribuyendo de forma decisiva al conocimiento de nuestro pasado; unas veces para confirmar aspectos que ya sabíamos y otras para corregir interpretaciones demasiado simplistas de cómo ha evolucionado el nivel de vida de los españoles.

Hay 4 comentarios
  • ¿No se aprecian cambios con la generalización del servicio militar obligatorio y la desaparición del sistema de quintas y el pago como manera de eludir el servicio?

  • Con los datos manejados no apreciamos cambios tras la universalización del servicio militar de la Ley de Reclutamiento de 1912, que efectivamente suprimió el sorteo municipal de quintas y la redención (pago en metálico para eludir el servicio militar). Podemos verlo si nos detenemos en la Figura de la evolución de la talla de los reemplazos de 1860 o cohortes de 1840 en adelante.

    Pero quizá convenga aclarar algunas cuestiones sobre los datos en España, aún a riesgo de extendernos:
    Las fuentes documentales sobre las que se apoya la historia antropométrica española se hallan en tres niveles: local (Archivos municipales de los Ayuntamientos), provincial (Archivos Históricos de las Diputaciones provinciales) y central (Archivo General Militar y Archivo del Ministerio de Defensa, antes de Guerra y Gobernación). Con algunas excepciones (1858, 1913, 1915-1929), las Estadísticas nacionales publicadas por el Ministerio de Defensa datan de 1955 y alcanzan hasta 2001 en que desaparece el servicio militar obligatorio.

    Los datos más fiables y homogéneos sobre la talla se hallan a nivel local, en la sección de Quintas de los archivos municipales. Usamos las Actas de Clasificación y Declaración de Soldados que contienen los registros completos de los mozos llamados a filas desde la Ley de 1857 hasta 2001. Son datos ‘universales’. La extensa legislación militar señala que todos los varones españoles estaban obligados a tallarse y a pasar reconocimiento médico, independientemente de su talla y de su estado sanitario y socioeconómico familiar.

  • Una aclaración sobre la redención en metálico vigente hasta 1912: tras medir la talla (en mm) y pasar el examen médico, los mozos podían redimirse, práctica al alcance de las familias acomodadas (2.000 pesetas que se redujo a 1.500 en 1882). Es importante reconocer que el redimido sólo acudía a este recurso después del sorteo. La talla quedaba anotada, por tanto, en los expedientes del reclutamiento militar.

    Un inconveniente de los datos que afecta a la tendencia de la talla es el cambio de edad reglamentaria del reclutamiento, pasó de los 20 años (fijados en 1857), a los 19 años en 1885, a los 20 en 1901 y a los 21 en 1906, edad que se mantuvo hasta la década de 1980 en que pasó a 19-20 años. Conviene estandarizar la talla y lo hacemos a la edad de 21 años con diversos procedimientos.

    El mayor inconveniente probablemente sea el de los prófugos, cuyo peso relativo pudo ser significativo en algunas provincias y en determinados periodos bélicos y conflictivos (guerras de Cuba, Marruecos, Guerra Civil,…). Con todo, las fuentes primarias españolas no muestran los sesgos que advierten los estudios anglosajones basados en fuentes muy diversas: esclavos, prisioneros, soldados de élite, reclutas pobres y en general datos militares truncados por cortos de talla. Los datos del reclutamiento español son bastante buenos comparados con los de otros países, al menos desde 1857.

    • Muchas gracias por su extensa respuesta, sinceramente ignoraba que el tallaje fuese universal, por no hablar de otros aspectos que Vd. desarrolla en su contestación.

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