Los Deberes del Nuevo Gobierno

Hoy sale en La Nueva España una columna mía sobre los deberes del gobierno que vendrá en unos meses. Un breve resumen de la situación y otro intento de explicar porque las políticas de oferta son tan importantes en nuestra situación actual de crisis de deuda. Como es algo que la gente no termina de ver, he escrito un paper sobre el tema que espero colgar de mi página web en un par de semanas. Básicamente la idea es aprovechar que, cuando el tipo de interés es exógeno, el efecto riqueza de incrementos de productividad futuros tiene un efecto importante sobre el consumo y la inversión hoy. Además, insisto en otra cosa que me preocupa mucho: que el nuevo gobierno piense que la consolidación fiscal se arregla todo. No, la consolidación fiscal es, por si sola, contractiva. Hay que hacerla porque no nos queda más remedio, no porque sea la solución de nada. De este marasmo nos sacan otras políticas.

Bueno, ahí va:

Escribo estas breves líneas desde la playa en Delaware (EE UU). Este detalle, lejos de ser irrelevante, demuestra la seriedad de la situación económica en España por dos motivos. El primero es que los compromisos profesionales que me ha causado esta terrible crisis han limitado mis vacaciones de agosto a la mínima expresión y en vez de tomar el avión e irme a Ribadesella, que es una playa mucho más guapa que ninguna de las que tengan en este lado opuesto del Atlántico (y ni hablemos, claro, ni del pixín ni de la sidra que tanto añoro), me tengo que conformar con una breve escapada a unos pocos kilómetros de mi despacho en Filadelfia. El segundo es que las noticias de estos días son tan preocupantes que me llevan a interrumpir, aunque sólo sea por unas horas, el descanso para intentar explicar la situación en la que nos encontramos y enumerar cuáles son los deberes para el nuevo Gobierno que surja de las urnas en noviembre.

Empecemos repasando lo más básico. España, y en general todo el mundo desarrollado, vive una grave crisis de deuda. La gran burbuja inmobiliaria llevó a una acumulación insana de deuda en los balances de las familias y empresas que se tornó insostenible en el 2007. Cuando esto ocurrió, las familias y las empresas reaccionaron reduciendo su consumo e inversión para poder pagar esa deuda. En situaciones normales, el tipo de interés nominal baja lo suficiente para que el deseo de reducir la deuda por aquellos agentes con balances más castigados se compense con el mayor deseo de consumir e invertir de aquellas familias y empresas más saneadas y que, a tipos de interés más bajos, ven nuevas oportunidades de gasto. Pero cuando la crisis de deuda es lo suficientemente grande y los tipos de interés nominales a corto plazo no pueden bajar lo suficiente porque se topan con la barrera del cero, como prácticamente nos ocurrió a los pocos meses de entrar en la crisis, este proceso de ajuste se constipa. Los agentes en mejores condiciones no se lanzan a demandar bienes y servicios en la suficiente cuantía, el consumo y la inversión se reducen, el desempleo sube y tenemos una nueva ronda de empeoramiento de la situación de las familias y las empresas. La cota cero de los tipos de interés nominales hace que las economías de mercado entren en una marisma de la que les cuesta salir por sí solas.

Aquí es donde tiene que intervenir la política económica. En unos meses tendremos, casi con total seguridad, un nuevo Gobierno en España. ¿Qué es lo que debe hacer este Gobierno?

Para resolver esta crisis de deuda España precisa dos cosas. Primero, necesitamos reestructurar el sistema financiero de una vez, tanto para liberar los recursos atrapados en él como para levantar las incertidumbres que persisten sobre la economía española. Esto no puede hacerse a base de traspasar todos los balances privados al sector público, algo que sería un suicidio para el contribuyente español.

Segundo, es imprescindible recuperar el crecimiento económico, para que los agentes privados y públicos puedan hacer frente a sus obligaciones de deuda. Sin crecimiento, el peso de la deuda privada y pública seguirá explotando a medida que se refinancien los préstamos y llegará a hacerse insostenible.

Para lograr ese crecimiento no nos van a servir las políticas de demanda. Dadas las restricciones que nos imponen los mercados financieros, no nos queda más remedio que cumplir el objetivo de déficit acordado con la Unión Europea y proceder a una consolidación fiscal, aunque en realidad la misma, en las circunstancias actuales, no ayude demasiado a salir de la crisis y bien puede que la empeore. La política monetaria va a seguir siendo desgraciadamente restrictiva, pues el BCE peca de una profunda falta de comprensión de la situación a la que nos enfrentamos en Europa. La solución habitual de otras crisis españolas, la devaluación de la peseta para exportar más e importar menos, ya no es factible y encima la economía mundial va a presentar un panorama muy desfavorable durante muchos, muchos años, con lo que nadie va a «tirar» de nosotros.

La única alternativa posible en este complejo panorama es hacer políticas de oferta: reformas estructurales que eleven nuestra tasa de crecimiento a medio y largo plazo. La economía española sufre innumerables ataduras, que al eliminarse pueden permitir dar un salto importante. Quizás el caso más sangrante es la dualidad del mercado de trabajo y la disfuncional estructura de la negociación colectiva (con aumentos de los salarios reales de convenio del 3% en medio de una crisis histórica), y que son los únicos mecanismos que pueden empezar a explicar tasas de desempleo como las que estamos experimentando.

El crecimiento económico no sólo ayuda a que se desplace la oferta agregada de la economía, sino también a que crezca la demanda. Mejores perspectivas en el futuro incrementarán el deseo de las familias y las empresas en mejores condiciones financieras de comenzar a consumir e invertir con más alegría. El círculo vicioso de «más deuda, menos demanda, más deuda» puede convertirse así en un círculo virtuoso de «menos deuda, más demanda, menos deuda». Además, mejores perspectivas de crecimiento nos dan más margen temporal para realizar la consolidación fiscal con más calma y con menos efectos negativos en el corto plazo.

El problema es que estos cambios que aseguren el crecimiento en el medio y largo plazo son mucho más costosos políticamente que la reducción del déficit. Mientras que uno puede ir enjuagando el agujero público con la congelación del empleo público o de las partidas de gasto discrecional, cambiar el mercado de trabajo, la negociación colectiva, el sistema educativo o romper las mil barreras a la competencia, arriesgan a un Gobierno a enfrentarse con una huelga general o manifestaciones múltiples. Pero son la única salida.

Ésta es, quizá, la principal y primera tarea enfrente del nuevo Gobierno: entender que la reducción del déficit, por sí sola, no resolverá nada. Necesitamos una clara política de reformas.

Hay 19 comentarios
  • Cuando lo leía tenía esa sensación de tragedia de "No termina de convencerme de que vaya a funcionar -¿como de importantes son los efectos riqueza?- pero lo cierto es que es lo único que nos queda por hacer"

  • En relación a las reformas, su necesidad y su aceptación por la población, creo que uno de los problemas es que los ciudadanos estamos percibiendo que sólo se hacen aquéllas (eso sí, a medias) que perjudican a unos pocos. Tal es el caso de la reforma del mercado laboral, de las pensiones, de la bajada de sueldos a los funcionarios... Las medidas que afectan a sectores más poderosos y que podrían romper las mil barreras a la competencia se anuncian pero nunca llegan a aplicarse o se aplican de forma suave. Un caso: los procuradores; profesión digna que no se sabe para qué sirve más que para encarecer los procedimientos judiciales (la jurisdicción social funciona sin ellos y nadie les echa de menos). Se propuso que los abogados pudieran realizar las funciones del procurador, lo cual los condenaba a la desaparición. Después de las “negociaciones” con las partes se abandonó el proyecto. Otro caso: se anuncia que los médicos prescribirán por principio activo (lo sorprendente es que receten marcas y que la sanidad pública pague más por lo que está en el mercado más barato y que los representantes de la industria se paseen por los hospitales como si fuera su casa); los médicos están de acuerdo; hoy “La Vanguardia” informa de que “Farmaindustria, con la colaboración de CiU, consigue reformar el redactado final de la norma” y “la prescripción por principio activo se limita a los fármacos sin patente”. Los ejemplos de reformas pendientes son numerosos: eléctricas, telefonía...

    Conclusión: creo que es necesario acabar con esta sensación de que siempre pagamos los mismos para que todos asumamos la necesidad de las reformas.

  • Una buena reforma educativa que ahorraría mucho dinero sería expandir la docencia al estilo de la Khan Academy donde hay miles de lecciones en formato de video por profesores con carisma que valen más que muchos profesores desganados/desanimados. En el fondo tenemos una gran oportunidad de cambiar el país para mejor pero desgraciadamente la clase política está llena de patanes.

  • Jesús,

    De acuerdo con tu diagnóstico de la crisis y con que el crecimiento es la clave para su salida. También en la necesidad de realizar reformas estructurales y políticas de oferta, a las que yo añadiría la del sistema financiero, la del de distribución y una reforma fiscal que implantase un impuesto directo sobre el gasto que sustituyese a los actuales IRPF y el de sociedades (esto es un viejo sueño del abajo firmante y una sugerencia para un posible debate que clarifique ventajas e inconvenientes).Pero esto son temas de largo plazo y que como dijo Keynes :”The boom, not the slump, is the right time for austerity”.

    Aquí y ahora yo no confío mucho en la relevancia práctica, no teórica, del Efecto Riqueza y eso que, desde que Pigou lo apuntó en los años 30 se ha intentado documentar empíricamente. En especial, la influencia de los tipos de interés sobre la inversión parece poco sólida. No hay mas que ver las enormes diferencias en el porcentaje que la inversión, o mejor, la FBCF, representa sobre el PIB en diferentes países a pesar de que los tipos de interés son muy similares.

    Si queremos estimular la inversión productiva se me ocurren métodos mas efectivos como gravar los beneficios retenidos y no invertidos en 2 años o la inversión en activos financieros, para no mencionar la inversión pública, que, tal como están de bajos los tipos de interés reales, sería bastante rentable y podría financiar muchas de las reformas estructurales citadas. Desde luego, una cosa no quita la otra.

    Saludos.

    PS.
    No es por darte envidia pero ayer me tomé unos emparedados de Cabrales (el queso, no el editor de NeG) a la sidra que estaban de muerte.

  • Interesantísimo. Una pregunta, ¿a qué reformas se refiere cuando habla del sistema educativo? Me gustaría que diera alguna indicación, ya que sobre el resto de reformas ya he leído en varios sitios propuestas concretas a realizar.

  • Gracias por informarnos de donde pasas tus vacaciones, le has dedicado mas espacio que a contarnos tus ideas, pero creo que has hecho un esfuerzo vano para iluminaros e iluminar al nuevo gobierno, no te van a escuchar, los pobres no están preparados para recibir tanta sabiduría y tantas medidas concretas: cambiar/modificar la estructura del sistema financiero, para liberar los fondos atrapados, y, recuperar el crecimiento y como colofón : la única solución es hacer políticas de oferta. Sinceramente no deberías haber abandonado tus “malas” vacaciones para contarnos estas excelentes ideas.

  • Jesús, esto de que los incrementos de productividad futuros tienen un efecto importante sobre el consumo y la inversión presentes ¿no depende de lo forward looking que sean los agentes? ¿y de las restricciones de liquidez? (Si este mecanismo funcionase, sería realmente excelente, pero, sinceramente, me recuerda un poco a las aventuras del barón de Münchhausen 🙂 )

    ¿Hay alguna evidencia empírica sobre su importancia cuantitativa en la práctica? Dime que sí, por fa

  • Respecto a la reforma financiera, como dijeron Tano Santos y Jonathan Tepper, la política del Banco de España de que sean los beneficios de la banca los que paguen sus grandes deudas, sin quiebras ni quitas, llevará a una recuperación a la japonesa a unos 10 años.

    Además, como usted dice, "Esto (la reforma financiera) no puede hacerse a base de traspasar todos los balances privados al sector público". Pero me temo que esto es exactamente lo que se está haciendo, transferir las pérdidas al contribuyente, vía banco malo en el caso de BFA/Bankia u otros instrumentos. O con unas privatizaciones donde el Estado recuperará poco.

    Asimismo, me gustaría que incluya una referencia al ajuste de precios inmobiliario. Es imprescindible que el Banco de España obligue a los bancos y cajas a valorar sus activos inmobiliarios a precios de mercado y venderlos. No es posible ser competitivos con los actuales precios de la vivienda. (Y sé que soy un pesado con esto).

  • La solución es re-emprender, políticas de oferta, educación, poner al dia las instituciones y dejar claro que una crisis como la actual requiere un periodo de recuperación, una etapa de 2007-2017, no es decir ninguna exageración. Creo que los empresarios con su mentalidad lo tienen mas claro que los políticos, y creo que muchos empresarios no están moviendo piezas hasta que no vean que los políticos se aclaren ....

  • jesús, solamente una cuestión: para la reducción del déficit, ¿crees que existe un cierto margen significativo para un incremento de los ingresos fiscales del estado? ¿podría ser esta alternativa de reducción del déficit (obviamente también de la mano de una reducción del gasto público) tal vez menos contractiva?
    saludos, y mil felicitaciones por NeG...
    aleix

  • Aleix

    Yo siempre he defendido la creacion de impuestos sobre la emision de CO2 bastante agresivos y una subida del IVA. Es mas, creo que el nuevo gobierno reconocera que no le queda mas remedio que subir el IVA antes de que acabe la nueva legislatura.

  • Cives

    Si, las politicas de oferta son un poco la ultima linea de defensa. Esto se arreglaba mucho mejor desde el BCE pero los que llevan esa institucion parecen enzarzados en conseguir el premio al peor banco central del siglo XXI.

  • Mas

    El efecto riqueza funciona por medio de las familias y de las empresas que, pudiendo demandar mas, no lo hacen porque el tipo de interes real es excesivamente alto. Por ello las restricciones de liquidez son relativemente poco importantes en esta historia.

    Evidencia empirica: desgraciadamente ninguna. Solo hemos estado dos veces en este predicamento, en los años 3o y ahora, asi que no hay mucho en lo que basarse. Pero como decia a Cives, las otras alternativas nos estan cerradas. Como dicen los americanos, si la vida te da limones, haces limonada....

  • Estoy bastante de acuerdo con Íñigo y Purgandus Populus. Parece que se está intentando proteger a los titulares de los inflados bienes inmobiliarios, sin que pueda decirse que esa actitud obedezca a criterios de justicia social ni de eficiencia. La vivienda es el nudo gordiano de la parálisis que estamos sufriendo y lo que puede aliviar los efectos de esa deflación competitiva que muchos dicen que necesitamos.

  • KEyNES: Modestamente creo que el efecto riqueza del que hablaba Pigou no es el mismo efecto riqueza que apunta Jesús. Para Pigou, la demanda de consumo dependía positivamente de la riqueza real (riqueza nominal deflactada por el nivel corriente de precios). Si -dado el stock de riqueza nominal- el nivel de precios descendía a consecuencia de una recesión, entonces la riqueza real aumentaría, fomentando la demanda de consumo, lo que ayudaría en última instancia a salir de la recesión. En términos más gráficos, en un modelo OA-DA de corte keynesiano, como el que aparece en manuales introductorios e intermedios de macroeconomía, la curva DA sigue teniendo pendiente negativa (caídas de precios conllevan aumentos de la cantidad demandada de bienes en la economía) aun cuando la situación de la economía sea de trampa de liquidez -de forma que caídas de los precios que conllevasen un aumento de la oferta monetaria en términos reales no fomentarían la demanda porque, pese a su efecto expansivo sobre la curva LM, los tipos de interés han tocado un suelo sin poder bajar más y la curva IS corta a la LM en el tramo horizontal de ésta, a un nivel de producción inferior al de pleno empleo-. Es decir, en una situación de trampa de liquidez, la curva DA se haría vertical a ese nivel de producción menor que el de pleno empleo y caídas ulteriores de precios no fomentarían la demanda, sin que la economía pudiese salir de la recesión. El efecto del que hablaba Pigou implica que la curva DA no se hace vertical sino que sigue teniendo pendiente negativa ya que las caídas de los precios elevan la riqueza real, incentivando el consumo y la demanda agregada.
    En cambio, Jesús se está refiriendo al efecto riqueza que aparece en un modelo Ramsey-Cass-Koopmans tradicional, en el que aumentos de la productividad total de los factores (el parámetro A que multiplica a los factores capital y trabajo en una función Cobb-Douglas convencional) desplazan a la derecha tanto la DA de ese modelo (donde el consumo depende de la renta permanente) como la OA (siendo está la curva de coste marginal) en un plano donde tenemos en abscisas el nivel de producción per capita y en ordenadas el precio relativo del bien producido (el precio del bien, o sea 1, dividido entre el salario real). Un modelo Ramsey-Cass-Koopmans en equilibrio -para simplificar, supongamos que el crecimiento es nulo- implica que el tipo de interés real viene dado por la suma de la tasa de preferencia temporal del consumidor más la tasa de depreciación del capital, por lo que es exógeno en el sentido que Jesús apunta en el primer párrafo de su entrada. Dado que el aumento de A eleva la productividad marginal del capital a cualquier tipo de interés dado, las empresas elevan el stock de capital, por lo que se fomenta la inversión. Además, como la demanda de consumo depende de la renta permanente y ésta, a su vez, depende de las rentas del capital que perciben los consumidores en tanto que propietarios de las empresas, esas rentas aumentan porque el tipo de interés no ha variado pero el stock de capital sobre el que éste se aplica es más alto. Así se fomenta la demanda de consumo. Finalmente, como el stock de capital ha crecido, la productividad marginal del trabajo crece por dos vías -porque A aumentó y porque K crece-. Eso hace que aumente el salario real, que es el otro componente de la renta permanente. De ahí que, por este otro canal, también aumente la demanda de consumo. Espero no haberme equivocado en mis razonamientos y en mi interpretación de lo que Jesús entiende por efecto riqueza. De no ser así, le ruego que me corrija y nos ilustre a todos los lectores. Saludos cordiales de Edu.

  • edu,

    Gracias por tu didáctica entrada que, además de clarificar conceptos, me ha sido muy útil para darme cuenta del error que cometí en la mía. Efectivamente, el efecto Pigou o efecto riqueza trata de la influencia de las variaciones del nivel de precios sobre la demanda agregada (especialmente sobre el consumo privado) y no del tipo de interés , como equivocadamente dije.

    Con independencia de lo anterior, el punto que quería destacar, la poca influencia de los tipos de interés sobre la demanda efectiva y especialmente sobre la inversión privada, creo sigue siendo válido, aunque esto no tenga nada que ver con el pobre Pigou. La sugerencia de emplear medidas fiscales para fomentar la FBCP, también.

    Saludos

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