Los Costes de la Incertidumbre Política en España

por Jesús Fernández-Villaverde el 01/02/2016

Esta entrada en conjunto con David López Salido.

¿Cuáles son los efectos económicos de la alta incertidumbre política que vive España en estos momentos? ¿Es costoso no tener un gobierno? ¿Cómo afecta nuestro impasse político al proceso de crecimiento y salida de la crisis en el que está inmersa nuestra economía?

Encontrar una respuesta a estas preguntas es hoy más importante que nunca. La preocupación por los efectos económicos de esta incertidumbre política es amplia, en el Banco de España, en el mundo financiero (Ana Botín o Francisco González), en las instituciones internacionales (como el FMI y la Comisión Europea), en las agencias de rating que evalúan nuestra deuda pública y entre muchos inversores. Saber si estas preocupaciones están o no fundadas es una prioridad para los macroeconomistas.

Cuantificar los efectos de la incertidumbre es, sin embargo, complejo. Primero, porque uno debe de medir esta incertidumbre. ¿Cuánto más incierta es nuestra situación política que hace seis meses? ¿Tiene incluso sentido medir la incertidumbre? En economía hay cosas que podemos medir con facilidad. Por ejemplo, cuántas toneladas de carbón produjo Asturias en 2015. Otras, como la incertidumbre, parecen casi imposibles.

Segundo, porque incluso si podemos medir esta incertidumbre, ¿cómo evaluamos sus efectos sobre la actividad económica? ¿Cómo distinguimos correlación de causalidad? ¿O cómo controlamos por el riesgo de causalidad en sentido inverso (puede que haya más incertidumbre política cuando la economía va peor)?

En esta entrada argumentaremos que la evidencia corrobora la idea de que las consecuencias sobre la evolución de la actividad económica, la prima de riesgo y el desempleo de la incertidumbre política pueden ser serias. En un ejercicio con hipótesis optimistas (el incremento de incertidumbre se resuelve de manera rápida), encontramos que nuestra situación política se puede “comer” en el entorno de 0.4 a 0.7 puntos porcentuales de PIB en los próximos trimestres, generar una subida de la prima de riesgo de nuestra deuda de 70 puntos básicos y llevar a perder algo más de 126.000 empleos. Con subidas de la incertidumbre más persistentes (como con las que creemos que nos enfrentamos en este momento), los efectos serían consiguientemente mayores.

Y estos efectos son más preocupantes si cabe porque nuestra recuperación está sujeta a una importante fragilidad. Primero por la debilidad de los fundamentos internos que la sustentan. Segundo, por el volátil contexto internacional por el que pasamos.

¿Cómo encontramos estos números?

Aprovechando la experiencia de haber realizado algo de investigación en el área (por ejemplo, este trabajo en la American Economic Review), en los siguientes párrafos vamos a presentar algunas ideas preliminares de cómo encontramos estos números. Esta es una entrada en un blog, no un artículo académico, con lo cual solo esbozaremos los trazos principales de nuestro trabajo. Por ello, pedimos paciencia al lector más avanzado por las posibles imprecisiones de nuestra exposición verbal e, igualmente, magnanimidad al lector menos conocedor del tema para que nos otorgue el beneficio de la duda. Llevamos pensando en estos temas desde hace una década y somos conscientes de las limitaciones de nuestro análisis pero también de sus fortalezas.

Como mencionábamos antes, lo primero que tenemos que hacer es encontrar una medida de la incertidumbre. Existen muchas maneras de acometer esta empresa. Una, que ha resultado popular, es la idea de Scott R. Baker, Nick Bloom y Steven J. Davis de emplear la cantidad de veces que se cita la palabra “incertidumbre” (o palabras equivalentes) en la prensa cuando se habla de economía o de política. Gracias a las capacidades de los ordenadores modernos, es muy fácil buscar por palabras como “incierto” o “incertidumbre” en los periódicos principales de una zona geográfica (en el caso de España, EL PAÍS y EL MUNDO) y aproximar el nivel de incertidumbre por la cantidad de veces que estas palabras aparecen en el contexto de noticias económicas. El algoritmo completo es más sofisticado (para evitar falsos positivos y falsos negativos) pero la idea es sencilla: si las páginas de economía de EL PAÍS se hartan de decir “incertidumbre” en diciembre de 2015, es probable que en efecto haya más incertidumbre en diciembre de 2015 que en febrero de 2005. Baker, Bloom y Davis efectúan una amplia batería de comprobaciones (la cantidad de trabajo invertida en su investigación es espectacular) y muchos otros economistas han chequeado su índice con otras maneras de medir la incertidumbre. Uno de nosotros (Jesús) ha corroborado que el índice funciona realmente bien cuando se compara con métodos econométricos más complejos (para el que sepa de que va esto: procesos de volatilidad estocástica no lineal) pero que también exigen otras hipótesis.

graph1

En el gráfico que reproducimos, se dibuja el índice de incertidumbre para Europa en general (azul) y España en concreto (rojo). Las zonas sombreadas son casos de aceleradas subidas de la incertidumbre. Si uno las mira, verá que concuerdan bien con nuestra intuición (11-Septiembre, las crisis del Euro, etc.). Al final de la muestra, que corresponde con las últimas semanas de 2015 y comienzo de 2016, se ve como el índice de España se dispara. En concreto, de noviembre de 2015 a enero de 2016 el índice para España ha pasado de 104 a algo más de 276, lo que constituye un nivel de incertidumbre política incluso más alto que el registrado durante los peores momentos de la crisis financiera.

El índice de Baker, Bloom y Davis no es perfecto, ni mucho menos, pero nos da un resultado razonable y, lo que es más importante, los errores de medición en el mismo, que los hay, tenderán a hacer los efectos de la incertidumbre más pequeños. Como nuestro argumento es que la incertidumbre importa, la presencia de errores de medida lo único que hace es reforzar nuestro resultado. Una explicación de porque los errores de medida sesgan a la baja los efectos de la incertidumbre en la actividad económica se puede encontrar aquí.

Una vez que tenemos una medición del nivel de incertidumbre, el siguiente paso es averiguar como se relacionan con la actividad económica. Para ello seleccionamos dos series de importancia: el índice FEDEA de actividad económica, que sintetiza la situación coyuntural de nuestra economía, y la prima de riesgo del bono español con respecto al alemán, que nos resume las tensiones financieras. Podríamos emplear otras series, pero estas dos son sencillitas y el ejercicio así será muy transparente. En la figura abajo, dibujamos estas dos series y el índice de incertidumbre para España, ambas con periodicidad mensual.

graf2

Nuestro siguiente paso es estimar un vector autorregresivo (VAR) con estas tres variables, más el índice de noticas Europeo y el IPC, desde 2001, cuando comienza el índice, hasta finales de 2015 (últimos datos disponibles de actividad económica en España). Para aquellos lectores con menos conocimientos de series temporales: un VAR es una representación estadística de la evolución conjunta de series de datos que impone el menor número de restricciones posibles en cómo estas variables evolucionan. Es decir, un VAR no es más que una forma flexible de caracterizar la dinámica de las series económicas. De nuevo, nos saltamos muchos detalles, pero a lo largo de las últimas décadas, hemos aprendido que los VARs funcionan razonablemente bien y que, con toda la cautela, nos podemos “fiar” de ellos. En nuestro sistema, incluir el índice de noticias Europeo permite distinguir entre el efecto de incertidumbre general de nuestra zona geográfica (por ejemplo, debido a la situación del medio oriente) de los componentes de incertidumbre política concreta de España. Nuestra estimación emplea solo seis retardos (meses) para evitar problemas de falta de grados de libertad. Pero hemos comprobado que los resultados son robustos al número de estos retardos.

Una vez que hemos estimado el VAR, podemos emplearlo para medir los efectos de un incremento exógeno de la incertidumbre. La palabra “exógeno” enfatiza que el VAR ya controla por los efectos dinámicos (las posibles correlaciones espúreas) y de causalidad inversa sobre las que advertíamos anteriormente. En concreto, encontramos las funciones de respuesta al impulso. Técnicamente, y de nuevo para el que sepa de que va esto, empleamos una descomposición de Cholesky donde el orden de las variables es índice de España, índice de Europa, índice de Fedea, IPC armonizado y prima de riesgo.

Las consecuencias

En el siguiente gráfico dibujamos las funciones de respuesta al impulso en meses después del incremento de incertidumbre. La línea azul es nuestra estimación puntual y las líneas rojas discontinuas son nuestros intervalos de confianza de dos desviaciones típicas computados con 10,000 replicaciones de Monte Carlo.

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¿Qué vemos? En el panel superior izquierdo tenemos nuestro “impulso”: un incremento de la incertidumbre en España de una desviación típica, que se corresponde con un aumento inesperado entorno a los 50 puntos, algo menos de 29% del incremento de incertidumbre observado (173 puntos). El shock de incertidumbre es bastante transitorio: después de sólo un par de meses se desvanece. Incluso así, sus efectos son duraderos sobre la economía. En el panel superior derecho observamos que este incremento reduce el índice de actividad económica en algo más de la mitad de una décima, y este efecto máximo se alcanza 10 meses después. En el panel inferior izquierdo documentamos que los precios caen (como consecuencia de la debilidad de la actividad económica). Finalmente, en el panel inferior derecho, reportamos que la prima de riesgo sube casi 10 puntos básicos durante los 5 meses después del shock inicial.

Para trasladar estos efectos a la situación actual, y dada la estructura lineal de los VARs, uno solo tiene que multiplicar los resultados por 3.45 (173/50, con el redondeo correcto si se emplean más decimales), lo que produce un efecto de un 0.2%-0.3% de pérdida de PIB. Dado que la persistencia de nuestra falta de gobierno puede durar por muchos más meses que la de este ejercicio (donde la incertidumbre política básicamente vuelve a su nivel normal en dos meses), este 0.2%-0.3% es una cota inferior del efecto puntual de la incertidumbre. Por supuesto, este tipo de efectos están sujetos a considerable incertidumbre, como reflejan los intervalos de confianza que presentamos. Pero mientras unos se pueden fijar en el caso que el efecto es más pequeño, a nosotros siempre nos preocupa el peor caso. La política económica debe evitar los malos resultados, no confiar en que nos sonría la fortuna.

Si miramos solo a una muestra más reciente, desde 2005, los efectos sobre la actividad y la prima de nuestra deuda son aún mayores (nuestro gráfico abajo). La respuesta de los precios cambia de signo aunque realmente es no significativa.

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En concreto, usando datos de la última década los efectos sobre la actividad se doblan. El aumento en la incertidumbre observado en diciembre y enero reduce el indice de actividad de Fedea en 0.7 puntos porcentuales; máximo efecto que se alcanza 10 meses después del shock. Como se discute aquí, este indice está altamente correlacionado con la variación trimestral del PIB. De esta manera, nuestros resultados -aunque preliminaries- anticipan una ralentización en el crecimiento del PIB en el entorno del 0.4 a 0.7 puntos porcentuales en los próximos trimestres con respecto al caso sin incremento de la incertidumbre. Por ultimo, este mayor efecto sobre la actividad es consistente con un mayor efecto de la incertidumbre sobre la prima del bono español a 10 años. El aumento de la incertidumbre puede inducir un aumento de hasta 70 puntos básicos en la prima de riesgo; un efecto que además es bastante persistente (como se aprecia en el panel inferior derecho). Estas consecuencias del incremento de la incertidumbre, de nuevo, están sujetas a una considerable incertidumbre tal y como reflejan las bandas de confianza alrededor de los mismos presentadas en el gráfico.

En un ejercicio adicional, añadimos desempleo a las variables observadas. La evolución de la tasa de desempleo y de su variación aparece representada en el gráfico siguiente.

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Las nuevas funciones de respuesta al impulso (para ahorrar espacio, solo dibujamos las respuestas del índice de actividad económica y del desempleo) nos siguen indicando una caída de la actividad y un crecimiento del desempleo (con una ley de Okun de cerca de 2). Es decir, el aumento de la incertidumbre en 173 puntos aumenta la tasa de para en algo más de setenta puntos básicos (si la tasa de desempleo está situada en el entorno del 20 por ciento, el shock de incertidumbre la aumenta hasta el 20.7 por ciento). Traduciendo estos números a la cifra de población activa, nos salen los 126.000 empleos a las que nos referíamos anteriormente. Los efectos son muy persistentes y alcanzan su máximo valor no inmediatamente sino 10 o 12 meses después del shock.

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Unas conclusiones tentativas

Nos quedan muchas cosas que añadir. Por ejemplo: ¿qué mecanismos comunican la incertidumbre con la actividad económica? Existen muchas posibilidades, pero no todos estos mecanismos son equivalentes y las posibles respuestas de política económica son distintas. O ¿son los efectos de la incertidumbre asimétricos o incluso no-lineales sobre la actividad y el empleo?. Desafortunadamente, esta entrada ya se va alargando, con lo cual concluimos hoy y volveremos a este tema en el futuro.

Pero las conclusiones, aunque provisionales y sujetas a la debida prudencia son claras: sí, el incremento de la incertidumbre política en España importa. Y en una situación económica internacional que se va deteriorando, no es algo que le venga bien a España. Las consecuencias de la incertidumbre pueden ser significativas y pueden contribuir a desacelerar tanto el crecimiento como la reducción del desempleo observados durante 2015.

Nota: Jesús es coautor de Nick Bloom (aunque el manuscrito no termina de estar listo) y ha colaborado en la organización de varias conferencias tanto con Nick como con Steven J. Davis sobre incertidumbre.

Antonio febrero 2, 2016 a las 04:18

Es de suponer que esta tasa de incertidumbre afecte de manera desigual a distintos países dependiendo de sus propias características.

Siempre me ha llamado la atención el caso de Italia, con múltiples cambios de gobiernos y un sistema que, al menos antes de las últimas reformas, hacía que la inestabilidad fuese la norma. O el reciente caso de Bélgica, que estuvo mucho meses sin gobierno.

Jesús Fernández-Villaverde febrero 2, 2016 a las 05:12

Una observacion muy sagaz. Muchas gracias. De todas maneras, es importante distinguir entre incertidumbre (tendremos un gobierno de derechas o de izquierdas) e inestabilidad. Se puede ser inestable pero tener poca incertidumbre. Conozco muy poco de Belgica, pero mi impresion es que el tema del gobierno era como dividirse el poder entre los partidos con poco cambio en las politicas practicas. Incluso en Italia se puede argumentar que al final, como nadie hacia nada, existia poca incertidumbre. Pero es solo un apunte de clarificacion menor ;)

Samuel Bentolila febrero 2, 2016 a las 15:32

Jesús y David,

Dado que el cero está en la mayoría de los casos dentro del intervalo de confianza, una forma alternativa de interpretar la frase “Estas consecuencias del incremento de la incertidumbre, de nuevo, están sujetas a una considerable incertidumbre tal y como reflejan las bandas de confianza alrededor de los mismos presentadas en el gráfico”, sería que un shock de incertidumbre solo tiene un efecto significativo (al nivel convencional de significación) sobre la prima de riesgo, pero no sobre la actividad ni los precios. Esto sucede tanto para el periodo largo como para el corto. ¿Es correcto?

Jesús Fernández-Villaverde febrero 2, 2016 a las 16:01

No creo que sea la interpretación más interesante de nuestros resultados.

En primer lugar, reportamos bandas a 2 s.d., que con VARs de este estilo son muy conservadoras. Con bandas más pequeñas, claramente ves que la evidencia apunta hacia la importancia de los efectos.

En segundo lugar, como decimos en la entrada, porque el coste de la incertidumbre es asimétrico. Si el verdadero estado del mundo es que el coste es mucho más alto que la estimación puntual (las bandas van en ambas direcciones), la resolución de la misma es particularmente beneficiosa. Si el verdadero estado del mundo es que el coste es muy pequeño, tampoco hemos perdido nada.

Finalmente, y este es el punto más importante, yo nunca he entendido muy bien para que sirve un contraste de significatividad. Incluso olvidándonos de todas las contradicciones lógicas a las que llevan tales contrastes como consecuencia de la violación del principio de verosimilitud que normalmente implican (siempre doy una clase sobre los mismos bastante divertida), su uso ayuda más a confundir que a aclarar el cómo se ha de leer la evidencia empírica. Una manera mucho más útil es pensar en las bandas de confianza como aproximaciones de primer orden a la distribución a posteriori de las estimaciones y, como tal, nuestros gráficos nos dicen que la gran masa de esa distribución señala la importancia de la incertidumbre. ¿Existe una cola donde tales efectos son triviales? Sí. Pero en este caso lo importante es la mayor parte de la masa de la distribución, no su cola.

Casandra febrero 2, 2016 a las 18:29

El último punto de su respuesta es bastante fuerte. Implicaría poco menos que cuestionar cómo se enseña la econometría en la mayor parte de las Facultades.

Por otra parte y en referencia a su interesante entrada, no sé si las predicciones se compadecen bien con los datos de los que ya disponemos después de las elecciones. Por ejemplo, la prima de riesgo no parece muy diferente de la que había justo antes de las elecciones. Los precios de momento han caído (coincidiría con el primer escenario pero no con el segundo).

Como solo tengo un conocimiento sumario de los VAR, me pregunto si una variación en el orden afecta a estos pronósticos. ¿Podría explicarnos esto un poco más?

Gracias por dedicación a este foro.

Jesús Fernández-Villaverde febrero 2, 2016 a las 20:50

1. Nuestros VAR realizan una prediccion hacia el futuro con datos a 31 de enero, con lo cual es dificil evaluar su comportamiento a 2 de febrero.

2. En todo caso, el VAR es un contrafactual: te dicen que la prima de riesgo es mas alta de lo que seria sin incertidumbre elevada. Esto es perfectamente compatible con un escenario donde la prima se mantiene estable. El contrafactual seria observar una bajada. De hecho habia en los datos una cierta tendencia negativa de la prima que parece haberse frenado. Mientras que esto es una evidencia aun muy preliminar, es solo una muestra que hay que mirar los datos con cuidado y fijarse en las diferencias con el contrafactual, no con la observacion.

3. El orden de las variables importa en la descomposion que empleamos si. Por eso presentamos el orden en la entrada, que nos parece es el mas sensato. Pero estaremos encantados de mirar otros ordenes.

4. Constrates de significacion: creo que en mas y mas universidades, la econometria que se enseña enfatiza menos y menos los contrastes de especificacion y dedica mas tiempo en pensar acerca de maneras mas ricas de caracterizar la incertidumbre existente en los datos, incluyendo una evaluacion mas completa de la funcion de verosimilitud. Mientras que el contraste de hipotesis tiene cierto papel que jugar, la econometria mas moderna tira hacia otros sitios. Lamentablemente, a menudo, la enseñanza de la misma, sobre todo a nivel de grado, va con retardos.

Casandra febrero 2, 2016 a las 22:32

Bueno, la Universidad es un gran paquidermo con una enorme inercia. Creo que es inevitable que vaya siempre por detrás (pero esperemos que no demasiado).

En cuanto al VAR, el shock en la incertidumbre se produjo (entiendo) el 20D. Y en cuanto a la afirmación “el VAR es un contrafactual: te dicen que la prima de riesgo es mas alta de lo que seria sin incertidumbre elevada”, así escrita, parece inmune a cualquier evidencia: incluso con una caída podría afirmarse que hubiera caído más sin incertidumbre, ¿no?

Saludos

Jesús Fernández-Villaverde febrero 2, 2016 a las 23:55

1) No creo que la incertidumbre se redujera el 21-D. Al contrario: aumento. El escenario mas probable el 19-D era un bloque PP-C’s mas cercano a 170 diputados que a 163. Con 170 diputados, ya habria gobierno. C’s lo hizo peor de lo esperado (al menos en muchas encuestas) y con ello se incremento la incertidumbre politica. La realizacion de un evento (las elecciones en este caso) puede incrementar o reducir la incertidumbre, segun las circunstancias.

2) Por supuesto que los VARs se pueden evaluar a posteriori (y existen metodos para ello). Solo queria enfatizar que esa evaluacion no es mirar la prima de riesgo y comprobar si ha subido o bajado. Uno tiene que construir el contrafactual. Eso pasa con los VARs y con todos los metodos estadisticos: su evaluacion no es “obvia”.

Penny febrero 2, 2016 a las 18:53

¡Muy interesante la entrada!

1. ¿Habéis calculado índices con Google Trends?
2. ¿Habéis realizado descomposiciones históricas?
3. ¿Qué porcentaje de la varianza del PIB, por ejemplo, a un año explica la incertidumbre?

durruti77 febrero 3, 2016 a las 12:20

Muy interesante el artículo, da para mucha reflexión.
Pero no acierto a entener bien por qué hay incertidumbre: tenemos un gobierno en funciones, un presupuesto anual ya aprobado y unas administraciones locales y regionales en ejercicio. Que yo sepa, hay un ordenamiento legal estable y en vigor. Precisamente, el complicado resultado de las elecciones hace que ningún partido pueda ponerse el mundo por montera sin hablar mucho con los demás.

Jesús Fernández-Villaverde febrero 3, 2016 a las 14:10

Despues del 20-D existen muchas coaliciones posibles. Esas distintas coaliciones llevan a que las politicas que se pueden implementar en los proximos años sean, potencialmente, muy diferentes. Por ejemplo, PSOE-PODEMOS-IU con apoyos puntuales de los nacionalistas es probable que tenga un caracter bastante diferente en su politica economica que PP-C’s con “benevolencia” del PSOE en el congreso. O incluso que una gran coalicion PP-PSOE. Incertidumbre significa que, a dia de hoy, yo no tengo claro quien va a ser el proximo ministro de economia y que piensa sobre, por ejemplo, la politica fiscal para los proximos cuatro años. No es cuestion de que el nuevo ministro haga cosas radicales: es cuestion de que puede ser un ministro que enfatize la subida de impuestos para redistribuir mas o un ministro que prefiera cortar el gasto publico. No habia pasado nunca en España desde 1978 que nadie sepa, con un rango razonable de probabilidad, cual va a ser el diseño fundamental de politica economica en la proxima legislatura.

Finalmente, y esto es importante, la incertidumbre es la que existe en la percepcion de los agentes de la economia, no la que seria “objetiva” dados los “datos puros” (si es que tal cosa como los “datos puros” existen). Son los agentes los que toman las decisiones. Y si uno habla con muchos de esos agentes, como empresarios o inversores, la percepcion de que la incertidumbre es muy alta es innegable. Incluso aunque los “datos puros” no justificasen esa percepcion de incertidumbre, la percepcion seguiria importando.

patricia febrero 3, 2016 a las 13:26

En el blog de Pablo Gimeno se habla de como afecta esta inestabilidad a España.
La inestabilidad política está afectando a la marca España y en consecuencia a todos los parámetros del país: déficit, exportaciones, prima de riesgo, inversión extranjera, etc.

Trabajamos diariamente con inversores que buscan empresas para invertir, para generar riqueza y traer empleo a España. La mayor objeción que ponen los inversores es el “miedo” a causa de una inestabilidad de los gobiernos.

Lo que queremos es tranquilidad, exportar, vender, innovar, crear riqueza y seguir creciendo como lo estábamos haciendo sin ningún tipo de impedimento de carácter político.

Hay algunos políticos que no están entendiendo que conformar un gobierno entre cinco y nueve partidos, cada uno hablando un idioma distinto, supondrá un grave problema económico para todos nosotros.

A continuación, os dejo mi última intervención en El Cascabel debatiendo sobre los últimas propuestas de pacto de Estado.

http://pablogimenosanchez.es/blog/

Valles febrero 5, 2016 a las 11:54

“La mayor objeción que ponen los inversores es el “miedo” a causa de una inestabilidad de los gobiernos (…) Lo que queremos es tranquilidad, exportar, vender, innovar, crear riqueza y seguir creciendo como lo estábamos haciendo sin ningún tipo de impedimento de carácter político.”
Bien que le entiendo. Pero creo que a muchos españoles nos preocupa el tipo de economía que se ha generado en estos años, en los cuales el poder político junto a los grandes (y no tan grandes) grupos empresariales han vivido en un capitalismo de amiguetes concediéndose favores y mordidas mutuas. Eso sí, con la estabilidad innegable que dan las mayorías absolutas.
Muchos españoles queremos que esto se acabe. Y eso requiere de reformas importantes en lo político, en lo administrativo, en lo económico, en la obra pública, en educación…
Inevitablemente este cambio generará un período de incertidumbre, igual que incertidumbre había en la transición (bastante más que ahora, obviamente). Dar una importancia desmesurada a la incertidumbre es, a mi juicio, una manera encubierta de decir “sigamos haciendo business as usual”. Y todos sabemos qué era lo usual.
Es decir, están los que quieren la revolución; estamos los que, sin ser revolucionarios, no nos conformamos con el statu quo y creemos que la podredumbre moral impide que gobiernen los de siempre; y, luego están los lampedusianos “que algo cambie para que todo siga igual”.
Me parece bien, pero no les compro la moto de la incertidumbre. En todas las transiciones la hay, es un mal menor si el cambio es para bien.

Angel Sancho febrero 4, 2016 a las 11:42

Hombre, tomar como muestra una serie de búsquedas de la palabra “incertidumbre” en diarios controlados por intereses económicos que presionan hacia un lado u otro dependiendo del viento que sopla pues no me parece de lo más acertado. Y si, me atrevo a decir la mayoría de los periódicos españoles de una manera u otra dependen de empresas del IBEX.

Jesús Fernández-Villaverde febrero 4, 2016 a las 15:27

Como señalaba en mi entrada el indice de Baker, Bloom y Davis lo han mirado los investigadores por activa y por pasiva y comparado con metodos totalmente distintos que no dependen en absoluto de la prensa. Los resultados son siempre (basicamente) los mismos. No, no son las presiones del IBEX.

Por cierto, una gran novela para leer:

http://www.amazon.com/gp/product/B008KWVZQ8/ref=dp-kindle-redirect?ie=UTF8&btkr=1

Angel Sancho febrero 4, 2016 a las 21:31

Gracias por la recomendación Jesús, me lo tomaré con deportividad :)

Roger febrero 6, 2016 a las 18:28

Bien, también hay que mirar el lado positivo: Hasta que haya un gobierno nuevo nos ahorramos los costes de tener gobiernos a sueldo de grandes empresas. Así de momento no vamos a pagar ni la quiebra de Abengoa ni los pufos de ACS, etc con dinero público…

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