Lecciones de Economía Pública (con una Aplicación al IVA)

k10493 La semana que viene (el 26 de Mayo, según Amazón) sale a la venta la nueva edición de un libro de texto clásico, las Lectures on Public Economics de Anthony B. Atkinson y Joseph E. Stiglitz.

A pesar de haber llovido mucho desde su primera publicación, en 1980, sigue siendo un libro imprescindible para todos aquellos que quieren aprender sobre el diseño óptimo de los impuestos. Sorprendentemente, ningún libro ha sido capaz de mejorarlo y, acompañado de otras monografías sobre temas específicos (como esta de Narayana Kocherlakota), es aún el pilar básico sobre el que construir un curso de segundo año de doctorado de economía pública centrado en análisis teórico de imposición.

La nueva edición de Princeton University Press (que aún no tengo) no parece cambiar el texto original e incorpora únicamente una nueva introducción. Importa poco: el libro de 1980 era prácticamente imposible de encontrar en buenas condiciones y a un precio razonable. Yo mismo, a pesar de haber empleado el libro varias veces para dar clase, he tenido siempre que tirar de copias de amigos o de la biblioteca. De hecho, la copia que tengo ahora delante de mi es de la biblioteca de UPenn y la pobre se cae a pedazos.

¿Por qué fue el libro tan importante? Dos motivos al menos. El primero es que incorporó y sistematizó muchos de las resultados sobre imposición óptima que Atkinson y Stiglitz desarrollaron durante los años 70. Este trabajo justificaría más que de sobra que Atkinson añadiese su nombre, cualquiera de estos otoños, al club de los que han ido Estocolmo a recoger esa medalla que dan los suecos y al que ya pertence su coautor Stiglitz.

El segundo motivo es que popularizó de manera definitiva el enfoque primal de diseño de la imposición óptima. Aunque tal enfoque tiene su origen último en el genial Frank Ramsey y su famoso trabajo de 1927, y era conocido por muchos, el enfoque primal había tenido menos influencia de la que debería haber disfrutado por demasiadas décadas. Incluso hoy en día es relativamente fácil encontrarse con economistas que hablan de impuestos y están poco familiarizados con la mecánica del enfoque primal, sus ventajas y sus limitaciones, y muchos libros de texto, especialmente para estudios de grado, donde el enfoque no se trata en detalle.

La idea fundamental del enfoque primal es pensar en lo que se llama el problema de asignación de Ramsey: el problema de un planificador social benevolente que busca maximizar el bienestar de los agentes de la economía seleccionando asignaciones que, además de tener que respetar las restricciones agregadas de la economía (por ejemplo, la cantidad de bienes usados incluido el consumo y la inversión pública tiene que ser igual a la cantidad de recursos), debe también respetar que tal asignación sea implementable como un equilibrio competitivo; es decir, que existan precios bajo los cuales la asignación seleccionada sea el resultado de la maximización de los agentes y los mercados se vacien.

Afortunadamente esta última restricción resulta mucho más sencilla de implementar de lo que parecería a primera vista. En una clase de problemas relativamente amplia, la condición de implementabilidad se resume en una restricción presupuestaria en la que los precios han sido sustituidos por relaciones marginales (utilidad o productividad marginales). Multiplicando tal restricción por un Lagrangiano, podemos añadir la restricción a la función objetivo del planificador social y encontrar condiciones de primer orden (aunque, lamentablemente, demostrar que tales condiciones de primer orden son suficientes es a menudo difícil). Una vez que solucionamos estas condiciones de primer orden, solo tenemos que encontrar unos impuestos que nos permiten descentralizar esta asignación (aunque estos impuestos pueden no ser únicos). El equilibrio competitivo resultante se conoce como el equilibrio de Ramsey.

¿Por qué es el enfoque primal una buena estrategia? Porque sustituye un problema muy complejo, el encontrar directamente los impuestos óptimos, por uno mucho más sencillo, el solucionar el problema de asignación de Ramsey (el tratar directamente con los impuestos o precios se llama enfoque dual y en este dual también existe un problema de Ramsey, aunque se escribe de una manera ligeramente distinta).

Un ejemplo, construido por V.V. Chari y Pat Kehoe basándose en el capítulo 12 del libro de Atkinson y Stiglitz, sobre imposición indirecta (pensemos en el diseño de un IVA óptimo) ilustra el argumento anterior.

Imaginémonos un mundo, primero, con un hogar y una empresa representativa y n bienes producidos con trabajo y rendimientos constantes de escala y donde el gobierno puede imponer a cada uno de estos n bienes. Estas hipótesis son obviamente muy restrictivas, pero permiten ilustrar parte de las ideas que queremos entender.

Dada una función de utilidad u y empleando la notación habitual de subíndices (subíndice i es la derivada parcial con respecto al bien i y el subíndice l la derivada parcial con respecto al bien l), podemos definir

formula1

Después de unos pasos no triviales de álgebra (que el lector interesado puede consultar en Chari y Kehoe) nos queda que la relación de los impuestos óptimos a los bienes i y j es:

formula2

y por tanto:

formula3

Esta fórmula es menos util de lo pudiese parecer a primera vista, pues los términos H contienen todos variables endógenas.

Sin embargo, si imponemos que la función de utilidad es separable en cada uno de los bienes, podemos encontrar que:

formula4

En otras palabras, es óptimo imponer más a las necesidades (definidas como bienes de baja elasticidad renta), como el pan, que a los lujos (definidas como bienes de alta elasticidad renta), como los Ferraris. Como señalan Chari y Kehoe, es importante notar que este resultado es diferente del que se suele explicar en las clases de grado de hacienda pública y que se deriva solo en equilibrio parcial: no tenemos una relación con la elasticidad precio, sino con la elasticidad renta.

Pero la separabilidad de la función de utilidad entre todos los bienes es empíricamente poco plausible. Algo más realista es consider, en cambio, que la función de utilidad es debilmente separable entre trabajo y un agregador homocético de los bienes de consumo. Cuando esta hipótesis se cumple, nos encontramos con el teorema de imposición uniforme de bienes: el impuesto indirecto óptimo (en este caso un IVA), es un tipo único para TODOS los bienes (algo que, de pasada, mencioné en los comentarios a mi entrada sobre la desagradable aritmética del ajuste fiscal).

La interpretación de este teorema es, sin embargo, más sutil de lo que parece a primera vista. En concreto, aunque el teorema nos dice el tipo del IVA ha de ser único, no nos dice el nivel del tipo. Es más, cuando pensamos en un sistema fiscal completo, la teoría de la imposición óptima nos dice que, en general, podemos prescindir de la imposición indirecta y descansar únicamente en un impuesto sobre la renta. Como resumen Atkinson y Stiglitz (página 439 de la edición de 1980):

“Not just in the case of the linear expenditure system, but in a much wider class of demand systems, there is no need to empley differentiated indirect taxation to achieve an optimum”.

El lector más perspicaz se habrá dado cuenta que, hasta este momento, he hablado únicamente de optimalidad, pero no de equidad. En realidad ambos objetivos no son tan diferentes como podría parecer, ya que en el problema de Ramsey me he dado libertad absoluta en establecer cuál es la función de bienestar social que el planificador social benevolente está intentado maximizar. Por ello puedo tratar con una clase muy amplia de objetivos de redistribución sin tener que cambiar la estructura básica del argumento.

Donde importa esta redistribución es, sin embargo, en mi caracterización del impuesto indirecto óptimo. Una vez que uno no tiene el hogar representativa que he asumido antes (y que “mata” por definición la necesidad de redistribuir) es mucho más complejo derivar resultados como el teorema de imposición uniforme de bienes.

A fuerza de simplificar mucho, y apelando a la paciencia de los lectores que conozcan esta literatura en detalle, en muchas situaciones sigue siendo superior el imponer de manera uniforme a todos los bienes y redistribuyendo o por medio del gasto o por medio del impuesto sobre la renta. Un IVA reducido a bienes de baja elasticidad renta es, en la práctica, un subsidio a los hogares de renta alta que pueden obtener tal bien a un precio más bajo. Se puede obtener el mismo resultado de redistribución, de manera mas eficiente, con un tipo único de IVA y un impuesto de renta progresivo.

Esta última afirmación, en todo caso, requiere de ciertas hipótesis (y de la capacidad del sistema político de generar un sistema impositivo que tenga sentido en su conjunto) pero como dicen Atkinson y Stiglitz (páginas 455 y 456):

“…experience suggests that intuition becomes an unreliable guide once leaves the territory of the first best. Consider, for example, the intuitively argument:

‘If the role of indirect taxes is to achieve equity goals, then it is luxuries that should be taxed more heavily’".

Un magnífico resumen de como el análisis matemático formal es imprescindible: sin hacer las cosas con cuidado, los razonamientos verbales nos llevan, más a menudo que no, a un error detrás de otro.

En esta entrada no he intentado, ni muchísimo menos, exponer toda la teoría de imposición óptima. Incluso mi ejemplo del IVA es tremendamente parcial y me he saltado decenas de pasos en el argumento y decenas de advertencias. Pido pues la indulgencia del lector. Pero me ha parecido que este breve viaje es una pequeñísima introducción a la re-edición de un libro magnífico que nos ofrece, en palabras de los autores, a “grammar of arguments” para pensar en cómo diseñar nuestro sistema fiscal.

p.d. Quizás no hace falta que lo diga, pero en caso que a alguien se le haya escapado: el libro de Atkinson y Stiglitz es un manual de economía avanzado. No es, ni muchísimo menos, lo que uno se lleva a leer en la playa. Es un libro para leer con mucha paciencia, papel y lápiz y que asume unos conocimientos previos relativamente amplios de economía.

Hay 25 comentarios
  • Un IVA reducido a bienes de baja elasticidad renta es, en la práctica, un subsidio a los hogares de renta alta que pueden obtener tal bien a un precio más bajo.

    ¿Si es un bien (muy) inferior? ¿y, al revés, un tipo más alto sobre (todos) los bienes Veblen?

    • 1) No veo en especial el efecto de que sea muy inferior. Piensa en el pan: yo consumo el mismo pan ahora que cuando era grad student. Un tipo reducido sobre el pan es un subsidio a mi consumo de pan. Tiene mucho mas sentido que yo pague el 25% de IVA sobre el pan (como en Dinamarca), y esa recaudacion se emple para pagar educacion pre-escolar de hijos de familias de renta muy baja. Esas familias ganan mucho mas de esa educacion (o programas similares) que pierden de pagar un 25% de IVA sobre el pan.

      2) Los bienes Veblen. No me queda muy claro su relevancia empirica excepto en unos cuantos casos muy especificos (caso muy distinto es que tengas bienes en los que la gente este dispuesta a pagar markups altisimos, como un coche deportivo; pero eso no los hace Veblen). Lo que si que tendria sentido es imponer sobre el valor de la tierra. El tipo que tiene una penthouse de $25 millones en Central Park pagaria muchisimo con tal impuesto. Pero la imposicion sobre la tierra es para otro dia....

      • Hola Jesús muy interesante el post gracias por compartirlo. Me ha generado las siguientes preguntas: a) ¿Cuanta pasta crees que se podría recaudar en España si se aplicara un IVA del 21% al pan? b) El partido Ciudadanos parece que está a favor de subir el IVA del pan, ¿qué te parece? c) Asumiendo como me ha parecido entender en tu artículo que el subir el IVA en el pan y similares podría suponer un beneficio para las rentas más bajas si se aplica la recaudación adicional en políticas sociales, ¿por qué crees que los partidos de la izquierda no hablan de ello? Gracias y saludos.

        • 1) Numeros: no tengo acceso aqui, a mano, a la distribucion de gasto a nivel de distintos bienes, con lo cual no lo puedo decir. El pan, en concreto, serio muy poco, pero es solo un ejemplo de todos los bienes a tipos reducidos y super-reducidos. Una vez que se eliminasen todos esos tipos, ya estariamos hablando de mucho mas dinero.

          2) Dado que estoy a favor de unificar los tipos, me parece que la propuesta de C's es un paso en la direccion correcta pero insuficiente.

          3) Los partidos de izquierda en contra de ella? Los mas radicales, mitad ignorancia (solo hay que ver a los "economistas" que tienen algunos) y mitad populismo. Los mas moderados, quizas porque sospechan que se subiria el IVA pero no se cambiarian los programas de gasto. Algo de razon en esta sospecha no les falta: los sistemas fiscales y de gasto no se diseñan de manera conjunta, sino a trozos y a menudo las piezas no les cuadran.

    • Para ser 100% honesto, no lo tengo claro. Hay argumentos tradicionales enfatizando las ventajas de un impuesto lineal sobre la renta con un minimo exento grande, pero ultimamente ha habido bastante literatura en la tradicion de new dynamic public finance que han presentado buenas razones para tener impuestos mas no lineales.

      Lo que si que tengo claro es que la gran mayoria de las deducciones deberian ser eliminadas. Ahi si que creo que las distorsiones son grandes y es dificil justificarlas.

  • En mi humilde opinión el impuesto que propone Sebastian tendría efectos muy positivos no solo para nuestra economía sino también desde el punto de vista de la equidad.

  • En los años 90, yo utilicé en mis clases la traducción al español de Francisco Domínguez del Brio, titulada "Lecciones sobre economía pública", que en 1988 editó el Instituto de Estudios Fiscales. Un gran manual de su tiempo y del nuestro, si lo complementamos con las ideas procedentes de la "New Dynamic Public Finance".

  • Magnífico ejemplo de lo que “dentón” Romer-para diferenciarle del otro- llama ”mathiness”. Ver:

    http://paulromer.net/mathiness/

    En realidad todo el ejercicio está basado en montones de supuestos particulares que, debidamente modificados darían resultados opuestos. Lo maravilloso de la micro es que es capaz de explicar todo-cámbiese una elasticidad, la forma de una función de utilidad…etc- y, por tanto, explica muy poco.

    El supuesto fundamental que se intenta mantener, sin embargo, es el de la asignación eficiente de los recursos y “el vaciamiento” de los mercados, lo cual está muy bien…si no se tiene en cuenta que en la mayor parte de las economías actuales se opera sin el uso pleno de los recursos productivos. En un mundo de “second best” el “first” es irrelevante.

    Saludos.

    P.D. Totalmente de acuerdo en suprimir el complejo mundo de exenciones/deducciones, que no son mas que la imposición de supuestas preferencias de alguien al resto de los ciudadanos. Esto y un impuesto directo al gasto que sustituya el de las personas físicas y jurídicas sería mi particular preferencia impositiva.

    • No creo que Romer llame a esto mathiness, en el paper expone bastante bien a que se refiere con ese término, y no es al mero uso de la matemática ni de supuestos, sino de no derivar con el cuidado matemático necesario ciertas conclusiones que no se sostienen ni en la matemática y supuestos (que el usa extensivamente) ni la evidencia empírica.

      El creer que condiciones de consistencia como vaciado de mercado (la cual es solo una de ellas) no son válidas porque en "el mundo real" no ocurre está bastante superado, incluso por los "descendientes" de la teoría neokeynesiana de desiquilibrio, lo relevante es el planteamiento y consistencia del modelo y el afrontar sus conclusiones con la evidencia empírica.

      No suelo intervenir y no quiero iniciar un debate, solo me ha parecido curioso como se intentaba utilizar el escrito de Romer como una crítica al mero uso del lenguaje matemático que trae consigo el empleo de "montones de supuestos particulares "

      Saludos!

      • Antonio,

        Muy de acuerdo con usted sobre el punto del artículo de Paul Romer. El matemático J. Ellenberg inventó el término en el párrafo final de su reseña del libro One To Nine de A. Hodges:

        Too much of the book is like this passage, which is not exactly math, but what Stephen Colbert might call “mathiness”: a series of fervent gestures that gives the impression that mathematical ideas are being expressed, but doesn’t actually deliver the goods. Readers will enjoy sprinting through “One to Nine,” and they’ll certainly learn that there’s much more to the subject than the algebra and calculus taught in high school. But they might not be able to explain exactly what.

        http://www.nytimes.com/2008/07/06/books/review/Ellenberg-t.html?_r=2&oref=slogin&

        Aunque Paul Romer tiene un punto válido, a mi juicio es poco importante en el contexto de la evolución del análisis económico en los últimos 80 años. No he visto el nuevo libro MIT and The Transformation of American Economics de E. Roy Weintraub pero entiendo que es una buena contribución para entender esa evolución.

        Eso sí, la referencia que hace Paul a Joan Robinson me hizo acordar de esta entrevista que Karl Shell le hizo a Hiro Uzawa

        http://www.karlshell.com/pdfs/UZAWA%20OKUNO%20for%20website.pdf

        publicada en Macroeconomic Dynamics.

    • Romer ha publicado esto ayer, creo que aclara muy bien las imprecisiones acerca del mathiness http://paulromer.net/mathiness-and-academic-identity/

      Citando a Romer :

      " To the contrary, I believe that economists should use more mathematics because as I said, I’m in favor of clarity and precision. What I’m arguing against is mathiness, which undermines clarity and precision.

      Mathematics, used correctly, lends precision to our scientific discourse by linking words tightly to mathematical objects and thereby forcing us to define words clearly and use them consistently. Mathiness does just the opposite. It facilitates slippage between the math and the words."

      Saludos!

  • No tengo tiempo de mirarlo a fondo, pero de entrada tengo problemas personales con los supuestos doctrinales:

    1-Rendimientos constantes
    2-Un agente representativo del mercado
    3- Precio paretiano óptimo UMg-CMg

    El 1 es obvio. Los rendimientos crecientes a escala es una de las leyes naturales de la economía más importantes (monopolios naturales, productividad, comercio internacional, etc.)

    El 2 y 3 van juntos en una visión personal.

    Si el mercado es representado por un solo agente (Pareto), la segunda manzana vale menos porque tiene menos utilidad (UMg decreciente= D decreciente). Si el el mercado se compone de múltiples agentes (por definición sin simplificar), entonces la segunda manzana vale menos porque el que la compra es más pobre (igual utilidad porque es otra persona). Entonces la D es decreciente porque la renta es decreciente. Por otro lado la idea de Marshall de que la oferta es creciente por los CMg obvia los costes fijos, un lujo que ninguna empresa puede permitirse.

    En términos de juegos el truco de los marginalistas de usar un agente representativo del conjunto convierte un juego competitivo de optimización de beneficios entre agentes distintos (el mercado real) en juego de optimización de utilidades conjuntas con equilibrio estable (la ilusión liberal) que condiciona y por tanto invalida la conclusión paretiana.

    Tengo más problemas con el equilibrio de Pareto (un solo precio en bienes sustitutivos, etc.). Sé que cuestiono fundamentos clásicos pero se deriva una teoría personal que quiero publicar algún día, acepto financiación, je.

    • "los supuestos doctrinales". Tales supuestos no existen. Como digo bien claro en mi entrada, el libro solo ofrece una "gramatica de argumentos": nos explica como analizar la imposicion optima, no las hipotesis concretas de la que esta parte. Es mas, en el libro se habla extensamente de casos donde no hay agente representativo, donde no hay rendimientos constantes de escala y donde los precios en ausencia de impuesto NO son optimos. No confundamos un simple ejemplo de como aplicar el analisis con el metodo en si mismo. Por ejemplo, es un ejercicio trivial argumentar que en un mundo con rendimientos crecientes de escala habria que subsidiar los Ferraris e imponer al pan.

      Entrando en cosas concretas: "el truco de los marginalistas de usar un agente representativo....". Esta afirmacion es incorrecta. En economia moderna, unas veces se emplean agentes representativos (cuando asi es la mejor idea, y no, esto no tiene nada que ver con Pareto), otras no. Mi tesis doctoral NO emplea agentes representativos y en Penn todos los años tenemos media docena de estudiantes en el mercado con modelos de heterogeneidad individual. No confundamos lo que contamos a los estudiantes de segundo año de grado para que aprendan las ideas basicas con lo que es la economia moderna.

  • Kahneman defendía, con bastante soporte experimental, que la curva de utilidad tradicional -de forma logarítmica- debía ser descartada fundamentalmente porque la práctica demostraba claramente que los seres humanos no aceptan las pérdidas igual que los beneficios y que por lo tanto la parte de la curva en la que se ven las pérdidas es muy asimétrica (es como una ese con el eje central muy alargado hacia abajo).

    Si eso es así, y parece bastante sensato, creo que habría que revisar los argumentos matemáticos basados en la utilidad tradicional: la desutilidad de la pérdida que experimenta el pagador del impuesto es mucho mayor que la utilidad que experimenta el que recibe el subsidio.

    Además el status anterior al impuesto y la esperanza de ingresos influyen en la utilidad final. No me parece que sea tan sencillo modelizar "ese engendro"; pero mi especialidad no es la economía matemática así que no estoy muy seguro... ¿ Hay algo de ese calibre en el libro de Stiglitz ? No creo porque es previo a Kahneman.

    • 1) "la curva de utilidad tradicional -de forma logarítmica-" La funcion de utilidad no es necesariamente log. Hay multiples funciones de utilidad. La log es solo un caso muy concreto que se usa para ejemplos porque suele dar lugar a soluciones sencillas (por ejemplo para poner un ejercicio en un examen). En economia se emplean constantemente funciones CRRA, CARA o de otros tipos (existen razones para tirar por uno u otro sitio segun la aplicacion).

      2) Es verdad que ha habido una literatura muy grande de funciones de utilidad no convencionales. Yo mismo he escrito varios papers sobre ellas. Pero uno tiene que saber cuando merece la pena emplearlas y cuando no. Para hacer valoracion de activos, tiene sentido tener funciones con aversion a la perdida. Para calculo de impuestos optimos no suele merecer la pena ya que los margenes mas importantes (sustitucion entre bienes diferentes) no suelen sen los margenes que resaltan las funciones de utilidad no convencionales (por ejemplo, como se reacciona a la incertidumbre). Por ello, la mayoria de la literatura de imposicion optima ha ido por otros caminos (por ejemplo, informacion privada) mas que por el de funciones de utilidad no convencionales.

      3) Finalmente, practicamente todo lo que he explicado en mi entrada se puede aplicar a funciones de utilidad no convencionales sin mayor secreto. He visto unos cuantos trabajos empleando funciones de utilidad no convencionales en imposicion optima y creo que la reaccion mas comun a los mismos ha sido considerar que no se avanzaba mucho siguiendo esa direccion.

  • Un gran libro!
    En mi caso también disfruté (y disfruto) mucho con el capítulo 16, el dedicado a la provisión de bienes públicos. Resulta que en la mayor parte de los estudios de grado le explicamos a los estudiantes que la condición para la provisión óptima de bienes públicos es aquella en la que la suma de las relaciones marginales de sustitución (para todos los individuos) es igual a la relación marginal de transformación. Vamos, la conocida regla de Samuelson. Pero en este capítulo se discute la pregunta lanzada por Pigou en 1947, antes incluso que el artículo seminal de Salmuelson en 1954 (!), de qué ocurre cuando esos bienes públicos se financian con impuestos distorsionantes. Ya la famosa condición de Samuelson no sirve. Los propios Atkinson y Stiglitz, con Dasgupta, Stern y compañía, elaboraron de forma jugosa sobre esto en los setenta...
    En este capítulo 16 también se discute en términos de redistribución, y con externalidades (educación), revelación de preferencias, etc....vamos, todo un mundo.

  • Además de la re-impresión de Lectures, en febrero se publicó la cuarta edición de Economics of the Public Sector (la tercera en 2000, en español 2003). No he visto todavía la nueva edición pero el editor dice

    The long awaited revision of a classic text by an expert author team.
    What should be the role of government in society? How should it design its programs? How should tax systems be designed to promote both efficiency and fairness? Nobel Laureate Joseph Stiglitz and new co-author Jay Rosengard use their first-hand policy-advising experience to address these key issues of public-sector economics in this modern and accessible Fourth Edition.

    http://books.wwnorton.com/books/webad.aspx?id=4294986932

    En mis cursos pregrado de Finanzas Públicas, usaba la edición disponible porque las alternativas no eran mejores. El editor me recuerda por qué no me gustaba. El libro responde tres preguntas normativas, no positivas, pero la insuficiencia del análisis normativo fuerza a incluir análisis positivo. En pregrado mi preferencia era por el análisis positivo --¿cuál es el rol del gobierno? ¿cómo han sido elegidos y diseñados los programas de gasto y los sistemas tributarios?-- pero los textos disponibles tenían descripciones breves, poco análisis positivo y mucho análisis normativo. Sí, antes de proponer cómo el gobierno debería ser, sería bueno entender cómo es. Por algún motivo el análisis de las finanzas públicas ha estado centrado más en lo normativo que lo positivo. Ese motivo quizás explique las diferencias entre Buchanan y Musgrave cuyo debate es lectura recomendada:
    http://www.amazon.com/Public-Finance-Choice-Contrasting-Visions/dp/0262024624/ref=tmm_hrd_swatch_0?_encoding=UTF8&sr=&qid=

  • Según Pabloj: "habría que revisar los argumentos matemáticos basados en la utilidad tradicional: la 'desutilidad' de la pérdida que experimenta el pagador del impuesto es mucho mayor que la utilidad que experimenta el que recibe el subsidio"

    No hay que perder de vista que toda justificación del estado (y hablar del estado es hablar de impuestos y gasto público) parte de la idea, innegablemente totalitaria, de que hay una sabiduría "en alguna parte" (tradición, legado jurídico, elite intelectual) que sabe lo que conviene a la sociedad mejor que la sociedad misma, entendida como producto emergente de millones de preferencias individuales expresadas en el libre mercado. Esta condición paternalista es el principal argumento de los anarquistas de uno y otro signo contra el estado.

    Por mi parte, tengo claro que la función del estado debe ser, precisamente, colocar contrapesos al sistema emergente de preferencias individuales, a menudo presidido por la mezquindad y el cortoplacismo más espantosos. Y no se trata, siquiera, de igualar rentas a costa de reducir la utilidad total, sino de que la utilidad percibida no tiene por qué coincidir con la real.

    Dicho con un ejemplo: un estado que quita a los ricos el dinero que van a meter en una burbuja, para dedicarlo a la educación de los pobres, es un buen estado aunque no maximice la utilidad PERCIBIDA total. Me importa poco la aversión a unas pérdidas que, a largo plazo, se van producir igualmente, así como el hecho de que los pobres prefieran fútbol a lecciones de álgebra.

  • Bueno, sustraerle un millón de euros a alguien parece muy complicado, en cambio sustraer un euro a un millón de personas parece algo mas sencillo. No?

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