La Sostenibilidad Fiscal: Una Nota sobre su Origen Histórico

Una persona muy metida en el meollo de la negociación constitucional esta semana quedó muy sorprendida por mi comentario en un post anterior de que la idea de una regla fiscal tiene un origen en la Suecia de los años 30, y me ha pedido, por favor, si podía escribir un par de párrafos sobre el tema. Como estoy encerrado en casa mientras Irene golpea de mala manera (esto sí que es lluvia y lo demás tonterías), le he dedicado media hora a ello y he (basicamente) traducido al castellano parte de mis notas de clase de Historia Economica sobre la gran depresión (más algún comentario adicional;):

En 1932, el Partido Socialdemócrata Sueco obtuvo una rotunda victoria en las urnas. Primero, en coalición con el Partido Agrario y posteriormente en solitario, gobernará por los siguientes 44 años, un ciclo casi único en la historia de los países democráticos.

El Partido Socialdemócrata Sueco era una institución, ya en 1932, bastante diferente de otros partidos socialdemócratas europeos. Hjalmar Branting, el líder histórico del partido y uno de sus fundadores, había apostado desde el primer día por incorporar lo mejor de la tradición liberal al movimiento socialista de los trabajadores y campesinos. A parte de anclar al partido en un compromiso inequívoco con la democracia y la oposición a las dictaduras, viniesen de donde viniesen (que le haría condenar desde el primer día el golpe de estado de Lenin de 1917 y entender que los bolcheviques y la Familia Soprano son básicamente lo mismo: una banda de criminales asesinos), Branting afianzó una clara preferencia por el reformismo y por la creación de instituciones estables que permitiesen el bienestar en largo plazo de todos los Suecos. Esto se tradujo en que el Partido Socialdemócrata se convierte en un partido interclasista, uno de los primeros en Europa y que, al unir a los trabajadores industriales con las clases medias urbanas y (en coalición) con los campesinos, eliminase de raíz la amenaza fascista.

Este bagaje hizo que, ya desde 1932, la política económica de los socialdemócratas suecos fuera peculiar. Por un lado, buscaban crear un estado del bienestar generoso, que se fue afianzando a lo largo de las siguientes décadas, pero respetando el mercado como mecanismo de asignación de recursos (algo que no se dice a menudo: sí, Suecia tiene uno de los estados del bienestar más generosos del mundo pero también unos de los mercados más abiertos, flexibles y competitivos existentes). Por otro, querían emplear la política monetaria y fiscal para sacar a Suecia de la gran depresión y, más tarde, asegurar, la estabilidad macroeconómica.

Para ello contaban con varias ventajas. Una, existía una antigua y brillante tradición de economistas, con Knut Wicksell a la cabeza, que habían pensado en cómo emplear estas políticas mucho antes que Keynes. Por ejemplo, el Banco Central de Suecia, desde 1931, había buscado la estabilidad de precios y suministrado suficiente liquidez, fuera del corsé del patrón oro, para aminorar los efectos de la gran depresión (el Banco Central de Suecia sigue siendo, en 2011, quizás el banco central más inteligente del mundo). Dos, los socialdemócratas entendían que una política de estabilización en el corto plazo solo era posible si esta era sostenible. Esta observación llevó, desde el primer día, a buscar fórmulas que hicieran sostenible en el largo plazo la política fiscal contracíclica.

El documento clave fue la presentación del presupuesto de 1933, el primero de los socialdemócratas en el poder, por parte de Ernst Wigforss (que fue ministro de hacienda desde 1932 hasta 1949). El presupuesto incluían un anexo documental, escrito por Gunnar Myrdal, en el qué se explicaba que el estado debía seguir una regla fiscal que asegurase que los activos netos del estado fueran positivos: déficits en las contracciones y superávits en las expansiones, con la idea de que (en lenguaje más moderno) el déficit estructural fuera (aproximadamente) cero.

Y los socialdemócratas se tomaron esta regla en serio: mientras hubo déficit en 1933 y 1934, cuando la economía empezó a crecer con fuerza en 1935, el signo de la política fiscal cambió y se empezaron a acumular fuertes superávits, lo que mantuvo la deuda pública bajo un estricto control.

En 1951, en un famoso documento, Gösta Rehn and Rudolf Meidner, dos economistas de la Confederación de Sindicatos Suecos, compilaron muchas de estas ideas en un documento que dio nombre a lo que se llamo el Modelo Rehn-Meidner, aunque en realidad los elementos principales del mismo llevaban funcionando desde 1932. Rehn y Meidner querían asegurar el crecimiento económico y el empleo en el largo plazo y explícitamente enfatizaban la importancia de una estricta política fiscal. No es por ello un accidente que Suecia fuera uno de los primeros países en codificar explícitamente las reglas fiscales y en crear un Consejo de Política Fiscal.

Aunque el origen de las ideas es, en buena medida, irrelevante (estas son buenas o malas independientemente de quién las creó, eso es algo que hemos repetido mil veces en este blog), el concepto de una política fiscal que combine la contraciclicidad con la sostenibilidad en el largo plazo en un marco de estabilidad y prudencia tiene un claro punto de partida histórico: el gobierno socialdemócrata sueco de 1932.

Hay 37 comentarios
  • La idea de Hjalmar Branting de incorporar lo mejor de la tradición liberal al movimiento socialista de los trabajadores y campesinos me ha recordado un artículo que Daniel Innerarity publicó hace unos meses en "El País" con el sugerente título "El mercado, un invento de la izquierda" y en el que dice cosas como ésta: "Parto del principio de que el mercado es una conquista de la izquierda y la competencia es un auténtico valor de la izquierda, frente a las lógicas de monopolio y los privilegios". Si alguien quiere leerlo entero, http://www.elpais.com/articulo/opinion/mercado/invento/izquierda/elpepiopi/20110422elpepiopi_4/Tes

  • ¡Qué dañina es la ignorancia, la precipitación, el prejuicio!

    ¿En qué se ha basado la izquierda del PSOE e IU, etc. para rasgarse las vestiduras ante las cámaras y micrófonos de los periodistas con motivo de la regla regla fiscal ? ¿Tal vez en la añoranza por la planificación central soviética?

    Podríamos estar de acuerdo con los del 15-M que dicen que no nos representan, si no fuera porque tenemos los políticos que nos merecemos. ¿Cuál es la política que debemos seguir? La que nos dicta los subproductos intelectualoides de ideologías descompuestas.

    La izquierda gasta sus energías en pensar cómo abolir el capitalismo como si alguien hubiese pensado una alternativa viable (por no hablar de las ensayadas realmente): parece que sólo se han leído el final de la segunda parte del Manifiesto Comunista. ¿No sería mejor dejar de pensar en cómo matar el caballo y pensar en domarlo? Aunque claro, eso es más pesado.

    A la derecha se le llena la boca con la libertad de mercado pero fomenta un capitalismo amamantado y pedigüeño, aderezado con sus gotas de identidad europea cristiana ("La igualdad, dignidad, libertad... los ha traído el cristianismo. Que no se crean que los ha traído Karl Marx." ¿? Esperanza Aguirre dixit).

    Perdón por el desahogo. Pero en un país (vale, en todas partes cuecen habas; pero en mi pueblo a calderadas) en el que cuando lo hago yo es de p*** madre pero cuando lo haces tú eres un hijo de p*** independientemente de qué sea ello y los argumentos.... pues qué quieres que te diga.

  • Si hubiéramos seguido el modelo sueco en los aspectos importantes otro gallo cantaría... Pero las cosas a medias no funcionan. Las reglas de estabilidad fiscal pueden tener varias motivaciones: puede ser una motivación colectiva (los suecos), o una motivación de reducción del peso del estado (España). En los países donde pagar impuestos es considerado un robo, donde los que no pagan impuestos son considerados inteligentes (y son los que acumulan mayor cantidad de amigos) y donde las intituciones financieras tienen tienen más poder que la democracia, las reglas de estabilidad presupuestaria tienen un componente que difícilmente va a convertir ese mecanismo en algo bueno para la sociedad.
    Primero habría que cambiar la conciencia social sobre el significado del estado, la conciencia cooperativa, convertir el sistema impositivo (y de gasto público) en algo justo que no aumente la desigualdad, transferir poder desde las instituciones financieras hacia el pueblo... En ese caso yo, por lo menos, me creería que lo de la estabilidad presupuestaria se promueve para mejorar el futuro del país. Mientras tanto, lo siento, no podré parar de pensar que esto sólo va a suponer más empobrecimiento de las clases medias y bajas, tendencia que se observa en nuestro país desde hace un par de décadas.

  • Muchas gracias por su siempre amenas y entendibles(yo diría que magistrales),expicaciones a los temas económicos.Me queda una duda:¿porque siendo las medidas a tomar,tan racionales y lógicas,los Gobiernos se empeñan en hacer las cosas al revés?.Rompe Ud.el axioma tan conocido de que los Economistas tienen siempre una explicación para las cuestiones económicas,cuando ya han pasado,(mas o menos).Muchas gracias.Le sigo todos los dias.

  • Excelente. A ver si acabamos de convencer al público en general que el rigor presupuestario (en el sentido de seriedad) no es ni de izquierdas ni de derechas sino de sentido común.

  • Aureliano

    Gracias por el link. Si, historicamente, los partidos liberales de centro-izquierda y socialistas eran los grandes defensores del comercio libre, pues bajaba los precios de los bienes de los consumidores, y los conservadores los defensores del proteccionismo. Es solo a partir de los 60 o asi del siglo XX que las cosas se invirtieron, en parte pero no del todo. Uno ve constantemente que muchos partidos conservadores privatizan, por ejemplo, para crear monopolios privados, no para crear competencia, que es el verdadero objetivo de las privatizaciones.

  • Cuando se privatizan monopolios naturales (elevados costes fijos: telefonía, energía, transportes, infraestructuras...), como ha sido el caso en España, yo diría que se hace para cambiar el poder de manos públicas a privadas y no para "crear monopolios privados" o para "crear competencia" porque son monopolios sí o sí, no se pueden crear, por definición.

  • Es fácil encontrar estos días referencias al proyecto de reforma como de "limitación del gasto". Me parecía una errata, pero leyendo a Antonio capto el mensaje. Creo que es el momento de debatir sobre el lado de los ingresos públicos, asumiendo que los gastos hay que reducirlos en su parte relacionada con la exuberancia admininistrativa, pero que, como ello no es suficiente, el debate inaplazable es el de los ingresos, al menos con tres vertientes: fraude doméstico (¿cuánto paga un médico de consulta privada de media?), grandes patrimonios y tributación internacional (quizá más que un impuesto genérico a las transacciones es necesario uno específico a los fujos hacia/desde paraísos). Ése es el debate ideológico y no el que la Constitución refleje poco más que lo obvio.

  • Muchas gracias, Jesús, por el apunte histórico y volver a resaltar lo bien que hacen los suecos muchas cosas ( no sólo es IKEA 🙂 ).

    Estaría bien si en un próximo post pudieses abordar, con mayor detalle de lo que ya has hecho, la necesidad de contar con un consejo de política fiscal. Creo que debería ser un organismo independiente, relativamente pequeño y con participación de académicos de vanguardia (Ups, acabo de descartar a buena parte de los catedráticos de las universidades españolas 🙂 ). ¿Cómo lo ves?

    Los trabajos del sueco Lars Calmfors The role of independent fiscal policy institutions http://www.finanspolitiskaradet.se/download/18.64075cf012c96962a7d800012034/Underlagsrapport+9+2010+Calmfors.pdf y de Charles Wyplosz (en una revista sueca) Fiscal policy councils: Unlovable or just unloved? http://www2.hhs.se/personal/floden/SEPR/15_1_6.pdf me han parecido particularmente interesantes

    Saludos y que el Irene sea lo más leve posible

    PD El gasto público, si no es rent-seeker, no es dañino y las reglas fiscales son perfectamente compatibles con un Estado del bienestar muy desarrollado. No olvidemos que Suecia es uno de los países con un mayor gasto público en relación al PIB o al número de habitantes http://www.oecd-ilibrary.org/sites/gov_glance-2011-en/03/04/index.html;jsessionid=480p4l3pvt6df.epsilon?contentType=&itemId=/content/chapter/gov_glance-2011-10-en&containerItemId=/content/serial/22214399&accessItemIds=/content/book/gov_glance-2011-en&mimeType=text/html

  • Muchas gracias por ilustrarnos una vez mas, muy interesante lo que cuentas. Llastima que rubalcaba no re haya leido porque le habrian salido explicaciones pelin mas finas sobre si la regla fiscal es mas de izquierdas o mas de derechas, apasionante debate donde los haya.

  • Lo malo de esto es que España no es Suecia y la sociedad española es muy diferente de la sueca.

  • Muchas gracias Don Jesús; estupendo el articulo, como siempre. ¿Entiendo bien si digo que hay que ahorrar durante las vacas gordas para cuando llegan las vacas flacas?. Pues eso a mi madre, se le da muy bien desde que se casó hace más de sesenta años. ¿La ponemos al frente del Consejo de Política Fiscal, o la nombramos asesora del ministro de la cosa?. Peor no lo iba a hacer, porqué aconsejar, si que se deja.

  • Bonita historia Jesús, y mientras nosotros en la autarquía y creyéndonos "La reserva espiritual de Occidente" (lo triste es que, aún ahora, un porcentaje grande de españoles sigue añorando esa etapa, entre ellos, amigos míos universitarios)
    AURELIANO - Vaya artículo de Daniel Innerarity, no conocía a esta mente preclara, me lo voy a tatuar en el pecho para verlo todas las mañanas mientras me afeito y salir al mundananal caos con un objetivo social en mi vida. Muchas gracias por el link.
    Además es que el articulo de Innerarity casa en su filosofía con las conclusiones de Jesús ("una política fiscal que combine la contraciclicidad con la sostenibilidad en el largo plazo en un marco de estabilidad y prudencia") lo dicho por Garicano hace unos dias (Hay que tratar de motivar y de movilizar a la sociedad para un programa de cambio en profundidad
    ... La política de socialismo para ricos, privatizar beneficios y nacionalizar pérdidas, es completamente contraria al capitalismo y destruye su legitimidad).
    Me queda la misma duda que al Sr. J.L. CASAS, que replico: ¿porque siendo las medidas a tomar tan racionales y lógicas, los Gobiernos se empeñan en hacer las cosas al revés? Y me atrevo a responder: por el ansia de poder, el egoismo, la ignorancia, la intransigencia, el clientelismo, el fanatismo, ..., que rige nuestra política-sociedad-vida.
    Gracias Jesús. Un saludo. Luis

  • No recuerdo quién, en los comentarios de este mismo blog, indicó que Innerarity dirige Globernance y tiene su página web: http://www.globernance.com/ Si se accede a ThinkFactory (menú derecha) hay más artículos (también en español).

  • Como complemento a la información de Francisco Saurí

    Daniel Innerarity escribe cosas realmente interesantes, con frecuencia en el diario El País. Además, es catedrático de Filosofía Política y Social en la Universidad del País Vasco. En http://www.globernance.com/team/ podéis encontrar información sobre sus libros, artículos e, incluso, un video

  • Hombre, eso de que "...el mercado es una conquista de la izquierda y la competencia es un auténtico valor de la izquierda..." es una de las mayores tonterías que he leído en los últimos tiempos. Es como cuandoa un comunista de los de carnet del PC se le pregunta su opinión sobre el fracaso del comunismo en en la URSS, en Cuba, en Corea del Norte, en Camboya o en la Alemania del Este (y en cualquier país donde se instauró) y nos sale con la típica frase de "es que eso no es comunismo".

    El debate no debería ser si estoy traicionando o no mi sacrosanta ideología (que para algunos es un dogma de fe), sino si de verdad debemos adoptar medidas útiles y que nos saquen del embrollo en el que estamos metidos, vengan de donde venga, sin esas etiquetas decimonónicas que tanto nos gustan y que tanto parecemos necesitar: neoliberalismo, neokeynesianismo, blablabla.

  • Javier

    No es por molestar pero ninguna de las ideologías que incluye son decimonónicas. Sólo eso.

  • ¡Ah, perdón! Y la etiqueta que usted usa sobre la persona con el carnet del PC es más antigua que la de neoliberal, que recomienda no usar por decimonónica (supongo que porque es muy antigua hay que darla por extinguida).

  • Hombre Javier, no hay que interpretar al pie de la letra. Supongo que a Inerarity se le debe suponer lo suficientemente ilustrado como para conocer que históricamente el mercado no ha sido blasón de la izquierda. Además creo que todo el artículo debe ser interpretado como un alegato a favor de que no sólo es posible un pensamiento social-político en una economía de mercado, sino que es más, ese pensamiento puede y debe llegar a mejorarlo, porque el mercado y la competencia en sí son conceptos contrapuestos a la existencia de desigualdades económicas.
    Como yo entiendo esas frases es la primera, que la lucha por la igualdad de la izquierda ha promovido, indirectamente quizás, un mejor funcionamiento del mercado, un mercado como generador de oportunidades y, por tanto, como mitigador de desigualdades, y la segunda, en un mismo sentido, que la competencia (en contraposición con los monopolios, oligopolios, privilegios de clases) también es generadora de igualdad.
    Esta es la idea (que me permito componer desde lo escrito por Inerarity) que me parece reveladora: La confrontación actual entre la izquierda y la derecha opone a quienes tienen más que ganar con el éxito (igualitarismo) del mercado (los débiles sin oportunidades y sin privilegios) y por tanto los que deben ser sus principales defensores, frente a quienes pueden sobrevivir mejor cuando los mercados funcionan mal (no aseguran la igualdad), porque tienen más recursos o porque son beneficiarios de una estructura social o política de privilegios, e interesados por tanto en generar ineficiencias en el sistema. La lucha por la eficiencia del mercado y contra la acumulación de recursos y privilegios es por tanto de izquierdas.
    Buenas noches a todos. Luis

  • Hola Jesús, sería interesante si puedieras explicar en próximos artículos, sobre los mecanismo usados por Suecia para salir de su crisis en el 92, y cómo estos podrían ser aplicados en el caso de España.

    He oído ya a varios economistas que proponían el modelo Sueco de principios de los 90, para que España empezara a salir de la crisis.

    Muchas gracias por tu excelente artículo.

  • Los empresarios buscamos poder de monopolio (temporal, espacial, publicidad, diferenciación de producto...). Nadie invertiría en un mercado de competencia perfecta, por tanto los mercados que existan siempre funcionarán "mal" (yo no le llamaría "mala" a la única forma posible de funcionamiento): utopías y más utopías. Igualitarismo: acabemos con las herencias, pongamos a las personas que nacen en entornos deprimidos en el mismo punto de partida que los privilegiados. ¿Cómo se hace eso? Con gasto social, por ejemplo. Usando los monopolios para el bien público, es decir, con empresa pública.

  • Sin embargo en la reforma de la Constitución sólo se habla de déficit estructural, y nada se dice sobre tener superávit en épocas de crecimiento económico (desgraciadamente, a nuestro entender).

  • @Antonio
    Los empresarios deberíamos buscar diferenciarnos de nuestros competidores haciendo mejor las cosas que el resto (gestión, marketing, tecnología, productividad, políticas de RRHH), diferencias que a veces generan barreras de entrada, desviaciones de la competencia perfecta y beneficios singulares, pero de ahí a buscar el monopolio como fin, pienso humildemente que no es el camino, aunque sea transitado por muchos.
    Respecto al igualitarismo deseado (al menos por mí) de los mercados, nos debemos referir al conjunto de ellos, el de trabajo, el de servicios (economistas), el de Profesores de universidad, el de políticos y funcionarios; a los financieros, a los inmobiliarios, los energéticos, a los ..., esto es, os deberíamos referir a la economia de mercado en conjunto.

    @ comparador
    En epocas de crecimiento económico creo que sí habrá superávit fiscal: los estabilizadores automáticos (incremento de ingresos fiscales y reducción de prestaciones de desempleo) generarán superávits cíclicos que compensará el nivel déficit estructural establecido (0,4?)
    En epocas de recesión el resultado cíclico será generalmente de déficit, que está permitido por la regla, que además permite si se aprueba por ley orgánica un déficit estructural adicional discrecional contracíclico superior al 0,4%.

    (Si estoy equivocado, Jesús seguro que nos iluminará)

    Saludos. Luis

  • Los empresarios buscamos "poder de monopolio" (margen, vamos), no monopolios (aunque, si hay posibilidad, ése será el medio).

  • Antonio, sin ánimo de entrar en una discusión, lo que trato de decir es que me parece un tanto ridículo ese afán de cierto sector de la izquierda (igual sucede en la derecha, al revés) por dar la vuelta a la tortilla y tratar de justificar contradicciones con su ideología. Lo que dice Daniel Innerarity en su artículo es una tontería.

    De los valores de la izquierda se podrán decir muchas cosas: preocupación por los más débiles, búsqueda de la igualdad, supresión de clases sociales, etc. Pero sostener que el mercado y la competencia son un invento de la izquierda (cuando es justo lo contrario) es una estupidez tan colosal que sorprende leerla de una persona como Innerarity.
    Es como si mañana viniese Rouco Varela y dijese que la Iglesia Católica ha sido la inventora e impulsora de la libertad sexual y de pensamiento...

    Si en lugar de poner etiquetas a todo y valorar las ideas según de dónde viniesen, nos dedicásemos a juzgarlas por su validez, otro gallo nos cantaría.

  • Muchas gracias Jesús, por tus siempre interesantes entradas.

    Además de felicitarte, quisiera hacerte una petición: a mi juicio, una de las claves del éxito de cualquier medida que queramos establecer para tratar de garantizar una estabilidad fiscal en el ciclo radica en una definición precisa de saldo estructural, y al mismo tiempo en establecer claramente qué institución (dotada de la mayor independencia posible) será la encargada de realizar el cálculo.

    Si no definimos previamente y con exactitud el concepto de lo que estamos hablando, corremos el riesgo de llegar a un acuerdo en el que cada parte ha entendido cosas diferentes y puede llevarnos al fracaso, simplemente porque un control de ese equilibrio estructural podría no llevarnos a un equilibrio total en el ciclo; y si por al mismo tiempo no dejamos la responsabilidad de un cálculo independiente y alejado de cualquier influencia política o de otro tipo (aunque no sé si esto es posible...) en una institución dotada de estas cualidades, entonces poco habremos avanzado.

    Por eso creo que merece la pena que os detengáis a analizar estos dos puntos y ofrecer a vuestros lectores una opinión cualificada.

    Gracias de nuevo y un abrazo.

    Manuel

  • Me sorprende que se quiera alojar ahora el liberalismo económico y político en el espacio político de la izquierda del siglo XX, incluso del socialismo. Libertad de mercado (sobre todo, libre concurrencia), reducido peso del Estado en la economía, máxima libertad individual como un fin en sí mismo, igualdad ante la ley y meritocracia,... no me parecen señas de identidad históricas de la izquierda, sino más bien lo contrario. Si atendemos a las ensoñaciones del autor del artículo de El País, ni lo han sido ni lo serán.

    En dicho artículo se salta de un disparate a otro, como cuando se señala que "la regulación de los mercados (...) no es una estrategia para anularlos, sino para (...) ponerlos al servicio del bien público y la lucha contra las desigualdades"; o como cuando se propone combinar "liberalismo, socialismo y ecologismo"; o al asegurarse, para rematar, que "el mercado es, se mire por donde se mire, un invento de la izquierda".

    Esa contraposición entre "izquierda liberal" y "derecha conservadora" podría servir, con muchos matices, para un análisis político del siglo XIX.

  • @Sr. Rubén.
    Yo pienso, que precisamente esa contraposición de la que usted habla es la que el autor creo que trata de que sea superada. La problemática debe ser otra, y la batalla de la Socialdemocracia actual debe ser “garantizar la sostenibilidad de los compromisos del Estado de bienestar” en un entorno de economía de mercado que acepta como suyo, porque lo cree la mejor opción para defender los valores que le son propios.
    Cierto que Innerarity utiliza frases retóricas para adornar su discurso, como que el mercado es una conquista de la izquierda, pero a mí me parece un discurso nuevo y nada disparatado, que sobrepasa viejos clichés y que intenta dar sentido a una opción social y sostenible dentro del marco aceptado por casi todos de economía de mercado (que no de liberalismo económico).
    Un cordial saludo. Luis

  • Si uno es agnóstico, religiosamente y económicamente, como yo, no tendrá problemas con el misterio de la Santísima Trinidad, la cristiana, o la macroeconómica (Keynes-Friedman-NeG), y podrá leer textos como el discutido sin alterar su vísceras.

    PD: Leo sus artículos Sr. Osuna, y aunque no siempre concuerde con sus planteamientos, creo que tienen un nivel fuera de serie.

    Saludos. Luis Valle (aspirante a postgrado en la UNED, a ver si hay plazas para el de Investigación Económica)

  • Sr. Rubén Osuna:
    Cuando afirma:
    <>
    Ese es precisamente el eje de coordenadas que trata de establecer Innerarity, pero aplicado al siglo XXI. Es una cuestión de cambiar la "I" de posición (lo estamos haciendo mucho más de lo que parece en bastantes aspectos).
    Por si le sirve de interés, ese artículo también ha causado confusión y malestar entre los miembros de la "izquierda", en cuyo manual del siglo XX figura la palabra "mercado" en la sección de anatemas. Este y no otro es a mi juicio el propósito del artículo: poner en cuestión ese anatema.
    En lo que sí estoy de acuerdo es en lo desafortunada (porque es una libertad literaria que induce a confusión) que resulta la frase: “el mercado es, se mire por donde se mire, un invento de la izquierda”. Fundamentalmente, porque el mercado no es un invento de nadie. Lo que sí es un invento es decir que la derecha, en general, es la garante del mercado libre.
    Creo que tenemos que abandonar el espacio unidimensional izquierda-derecha y que los nombres son lo de menos. Creo que fue Descartes el que dijo algo así: yo no discuto sobre palabras, sólo sobre significados (la cita no es literal).

  • Perdón, en la entrada anterior se me come el entrecomillado por usar <:
    Sr. Rubén Osuna:
    Vd afirma:
    ‘’Esa contraposición entre “izquierda liberal” y “derecha conservadora” podría servir, con muchos matices, para un análisis político del siglo XIX.’’
    Ese es precisamente el eje de coordenadas que trata de establecer Innerarity, pero aplicado al siglo XXI. Es una cuestión de cambiar la "I" de posición (lo estamos haciendo mucho más de lo que parece en bastantes aspectos).
    Por si le sirve de interés, ese artículo también ha causado confusión y malestar entre los miembros de la "izquierda", en cuyo manual del siglo XX figura la palabra "mercado" en la sección de anatemas. Este y no otro es a mi juicio el propósito del artículo: poner en cuestión ese anatema.
    En lo que sí estoy de acuerdo es en lo desafortunada (porque es una libertad literaria que induce a confusión) que resulta la frase: “el mercado es, se mire por donde se mire, un invento de la izquierda”. Fundamentalmente, porque el mercado no es un invento de nadie. Lo que sí es un invento es decir que la derecha, en general, es la garante del mercado libre.
    Creo que tenemos que abandonar el espacio unidimensional izquierda-derecha y que los nombres son lo de menos. Creo que fue Descartes el que dijo algo así: yo no discuto sobre palabras, sólo sobre significados (la cita no es literal).

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