La caja que no cesa

Tano Santos publica hoy una interesantísima columna en El País, que aquí reproducimos:

La salida a Bolsa de Bankia constituye una estación más en la tortuosa estrategia elegida para la resolución de nuestra crisis financiera. Y se han hecho las cosas de tal forma que ahora todo parece depender del éxito de la OPS de esta entidad, lo que dice mucho de la gestión de esta crisis donde todo se ha hecho con lentitud desesperante y siempre por detrás de los acontecimientos. Es este quizá buen momento para evaluar qué se ha hecho y adónde vamos.

Nuestras cajas tenían y tienen un doble problema. Por un lado, tienen en sus activos un notable riesgo inmobiliario, entre hipotecas y préstamos a promotores y constructoras. Dado el tamaño de nuestra burbuja inmobiliaria, evaluar el riesgo real de esta cartera es problemático porque estamos valorando el precio de dichos activos en unas circunstancias insólitas en nuestra historia económica reciente y la muestra disponible puede no ser representativa. Además, esta crisis es la primera sin la flexibilidad de una política monetaria independiente y esto hace del pasado guía menos fiable para el futuro. Por el lado del pasivo hay, a su vez, dos problemas: las cajas necesitan capital y también refinanciar deuda mayorista cuando hay dudas sobre su solvencia, lo que pone a nuestro sistema financiero en el disparadero constantemente.

Ante estos problemas, la estrategia de nuestro supervisor ha sido múltiple y contradictoria. La premisa fue que en España no había un problema alguno de solvencia, con independencia de que algunas instituciones necesitasen reforzar su capital, y que todo era algo más relacionado con la liquidez que con un problema de viabilidad. La mayor crisis inmobiliaria en la historia económica española, por tanto, no dejaba entidad financiera insolvente alguna. Sin embargo, la estrategia de consolidación del sector de las cajas, su reconversión en bancos, revelaba las propias dudas del supervisor sobre su propia hipótesis de partida: si todo estaba tan bien, ¿por qué había que inventar los SIP para forzar una consolidación sin precedente en este sector? ¿Por qué había que llevar a cabo la mayor reforma de nuestro sistema financiero en una generación, forzando a las cajas a convertirse en bancos? Esta contradicción interna ha presidido toda la crisis y es probable que la brecha entre las palabras y el activismo del Banco de España, una vez que la crisis se recrudece en la primavera de 2010, esté en el origen de muchos de nuestros problemas de credibilidad.

Creo que esta estrategia de consolidación estaba diseñada con el muy loable objetivo de minimizar pérdidas al contribuyente. Animando a las cajas "buenas" (mediante esquema de protección de activos), bancos buenos y malos y otros mecanismos a absorber a las "malas", se traspasaba a la entidad resultante la responsabilidad de absorber las pérdidas que hubiera en la caja problemática. El coste de esta estrategia es que la entidad resultante se vuelve más conservadora en la concesión de crédito para así preservar la liquidez que le permita evitar problemas de refinanciación y generar las reservas necesarias para absorber las pérdidas en los nuevos activos en el balance. Se resuelve así una crisis bancaria a costa de no generar nuevo crédito (el gran coste de la estrategia seguida) y de empeorar el riesgo sistémico, pues donde antes había entidades de tamaño medio, como Caja Madrid, ahora hay entidades cuyos balances son el 28% de nuestro PIB, como es Bankia.

La crisis bancaria aún no ha terminado. Queda el desapalancamiento de nuestro sistema financiero, completamente sobredimensionado como consecuencia de la burbuja inmobiliaria. Como no ha habido ni una sola quiebra y, por tanto, ni una sola quita, el desapalancamiento procederá mediante el lento proceso de generación de recursos propios y aprovisionamiento con los que absorber las pérdidas. El problema, por supuesto, es que las posibilidades de generación de recursos propios para las entidades puramente nacionales en una economía deprimida van a ser muy limitadas, y ello augura otro tipo de crisis que, sin ser el drama vivido durante los últimos meses, será una tragedia sostenida y silenciosa.

Jesús Fernández-Villaverde es Catedrático de Economía en la University of Pennsylvania, investigador afiliado del CEPR y del NBER, consejero de la iniciativa de regulación e imperio de la ley de la Hoover Institution at Stanford University y visiting scholar en los Bancos de la Reserva Federal de Filadelfia y Chicago. Antes de ello, obtuvo un doctorado en Economía por la University of Minnesota (2001) y ha sido Kenen Fellow en Princeton University y National Fellow de la Hoover Institution at Stanford University. Es miembro del consejo editorial de la International Economic Review. En 2017, para estar seguro que escucha las dos versiones de lo que ocurrirá en las Ashes, enseñará también en University of Oxford y University of Melbourne. Sus campos de investigación son macroeconomía, econometría e historia económica. Su objetivo profesional en el largo plazo es encontrar alguna manera de poder dedicarse a esto de la economía desde Ribadesella, pero por el momento ha fracasado de manera absoluta en su empeño.

Hay 4 comentarios
  • CCM y (probablemente) CajaSur han sido quiebras encubiertas.
    En particular, el FGD perdió más de 2.000 millones con la intervención de CCM. ¿Hubo quita? Bueno, el FGD suscribió unas preferentes (por 1.300 millones creo recordar) y luego aceptó como pago de esa cantidad ciertos activos. Sólo un par de meses después esos activos ya se valoraban en algo más de la mitad de esos 1.300 millones, así que es de suponer que el FGD sabía en el momento de aceptarlos que estaba sufriendo una quita.
    Es cierto que los acreedores privados no han sufrido, pero ha sido una decisión política que no refleja la realidad económica, con lo que no me parece correcto aceptar la premisa de que "no había problema alguno de solvencia".
    Un saludo

  • Gracias Don Jesús, lo he leído y abundo en sus motivos, lo que no me cuadra tampoco es ésta salida al ruedo a trompicones, sin definir muchas cuestiones que aumentarían la confianza de los inversores, como el equipo de gobierno, el control de los políticos locales, las posibilidades que tienen para prestar dineros, el diseño de la red de oficinas y su necesaria expansión, para competir ahora contra bancos ya establecidos, además sale a la arena con un PER de 20 veces; cuando el mayor banco del país, con esos deberes hechos, cerró a 8,7 veces y con una rentabilidad estimada del 7,3 %. ¿Subirá mucho Bankia en bolsa, a base de ahorros de costes?.

  • Bravo Tano, Bravo Jesus.

    Para que dar vueltas si no hay dinero, a no ser que alguien aqui invente la "economica sin capital", ya me diran como se puede gestionar esto.
    Y ya nos dice cual es el origen de nuestra crisis: la horrible gestion de capital que ha habido en este pais.

  • Muchas gracias por el artículo. La verdad es que te deja con muy mal sabor de boca y viene a presagiar que mantendremos el desempleo alto durante mucho tiempo.

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