Instituciones y sistemas de partidos: el caso del euro

by Karl Anton Hickel, oil on canvas, 1793-1795

Las instituciones y los sistemas de partidos se determinan simultáneamente como consecuencia de las decisiones de los políticos, los votantes y otros agentes en el juego político-económico de una nación. Las instituciones dan forma a los partidos políticos que aparecen, crecen, ganan elecciones e implementan políticas. Los partidos, a su vez, tratan de cambiar las instituciones políticas (tanto formales como informales) de manera que favorezcan a sus metas y satisfagan los intereses de sus dirigentes y votantes. Por tanto, cuando las instituciones son modificadas por una fuerza externa, por ejemplo un proceso de integración tal como el que hemos experimentado desde 1958 en Europa, los sistemas de partidos evolucionan y estas mutaciones se retroalimentan en como cambian las propias instituciones.

Tano Santos y yo, en un reciente trabajo que acabamos de circular, argumentamos que este fue el caso con la introducción del euro. La mayoría de los sistemas de partidos de Europa Occidental se organizaron al final de la segunda guerra mundial (o en el caso de España, Portugal y Grecia, con la caída de las dictaduras en los años 70 del siglo pasado) alrededor de un polo de centro-izquierda (con un partido socialdemócrata dominante, quizás con un partido más pequeño a su izquierda de un corte más radical) y un polo de centro-derecha (que mezclaba, en distintas proporciones, liberales, demócrata cristianos y conservadores). Cada uno de estos polos amalgamaba coaliciones heterogéneas de votantes y grupos de interés. Por ejemplo, el polo de centro-derecha incluía a pequeños empresarios, profesionales liberales y las clases medias religiosas tradicionales. El polo de centro-izquierda recibía el apoyo de trabajadores de baja y media cualificación, empleados del sector público y votantes jóvenes. Si bien a menudo estos diferentes grupos de votantes discrepaban entre ellos sobre las prioridades que sus representantes debían seguir, se había forjado -durante los años de rápido crecimiento de la posguerra en los países del norte de Europa- un modus vivendi sorprendentemente robusto. Esta organización político-institucional se extendió, con notable facilidad, a los países del sur de Europa durante la ola de democratización a la que me refería anteriormente. Los subsiguientes sistemas de partidos mostraron, durante muchas décadas, un considerable grado de estabilidad y el apoyo abrumador de los votantes.

La adopción del euro y las políticas necesarias para asegurar su supervivencia durante la crisis financiera de 2008 y los años posteriores (en especial los procesos de consolidación fiscal) han dañado irremediablemente a esas coaliciones. Por ejemplo, muchos trabajadores jóvenes y poco cualificados se enfrentan a la perspectiva de décadas de altos impuestos, limitada redistribución fiscal y bajo crecimiento del consumo (aquí lo explico para el caso de España). Este desalentador escenario parece necesario dada la necesidad de pagar los grandes pasivos públicos asumidos entre 2008 y 2015, así como la deuda externa acumulada durante los primeros años del euro. Y este ajuste tiene que ocurrir sin los posibles beneficios (para estos grupos de votantes) de una devaluación externa que erosionaría el valor real de la deuda. La emisión de deuda se ha orientado en gran medida a mantener los beneficios sociales dirigidos a los jubilados (pensiones y, en menor medida, sanidad), que han sido gracias a su fuerza electoral los grandes ganadores de esta crisis, y, por unos años, a los desempleados. Por lo tanto, para estos votantes más jóvenes, romper el euro -o al menos evitar las políticas necesarias para su supervivencia- se ha convertido en una opción atractiva. Al mismo tiempo, los trabajadores con cualificaciones medias y los votantes mayores con activos financieros y prestaciones de jubilación tienen un interés en mantener el statu quo, incluido una defensa acérrima del euro y una política monetaria ortodoxa que asegure una baja inflación.

Estas divisiones contradictorias han fracturado el polo de centro-izquierda en España, Portugal y Grecia en partidos socialdemócratas más convencionales y nuevos partidos populistas de izquierda, como Podemos, Bloco de Esquerda y Syriza. Los partidos socialdemócratas representan los intereses de quienes se benefician inmediatamente del mantenimiento de las instituciones existentes del Estado de bienestar y del valor real de los derechos adquiridos contra el mismo en forma de pensiones y prestaciones sanitarias. Estos votantes, que como decía antes tienden a ser mayores, se benefician mucho menos de la opción incorporada en políticas radicales como el abandono del euro. En cambio, los “nuevos partidos de izquierda” capturan a los grupos con menos expectativas. Sus votantes tienden a ser más jóvenes, tienen menos derechos inmediatos en el estado de bienestar y se preocupan más por mejorar sus perspectivas actuales. Dado que el statu quo no es un buen presagio para la sostenibilidad fiscal a largo plazo del estado de bienestar (cuando los votantes jóvenes actuales serán mayores y por tanto en situación de recibir transferencias del mismo), los votantes jóvenes se enfrentan a un fuerte incentivo para desviaciones más radicales con respecto a las “políticas de siempre”. La opcionalidad incorporada en una reorganización general de la “baraja de cartas económicas” es, para ellos, una política más atractiva. En el corazón de la división entre los diferentes grupos electorales nos encontramos con las divergentes evaluaciones de los riesgos que representa cada alternativa política.

A la vez estos cambios no son totalmente accidentales. Se han anclado dentro de los viejos puntos de inflexión históricos que parecían haber sido enterrados en estos países, como la discusión sobre el diseño constitucional de la Europa de la posguerra, el cómo afrontar el Vergangenheitsbewältigung con las guerras civiles de mitad del siglo XX y con los “compromisos históricos” que las opciones de izquierda mayoritaria aceptaron en décadas pasadas (este último aspecto juega un papel central en la retórica de estos partidos).

Un proceso similar, pero dentro del polo de centro-derecha, se ha manifestado en varios países del norte de Europa. Aquí las fracturas corren a lo largo de diferentes dimensiones. Una primera fuente de tensión es la constatación de que la sostenibilidad del euro puede requerir algún tipo de unión fiscal y una mutualización cada vez más profunda de los riesgos fiscales y bancarios de los estados miembros de la unión monetaria. Esta constatación divide a los votantes tradicionales de centro-derecha en dos grupos: los que se benefician de la estabilidad cambiaria dentro de la unión y de un euro depreciado frente al exterior (por ejemplo, todos aquellos agentes vinculados con el sector exportador) y aquellos que terminarían afrontando la carga tributaria asociada a las transferencias dentro de la unión monetaria sin estar vinculados al sector exportador, como por ejemplo los votantes asociados con los servicios locales. El primer grupo de votantes de centro-derecha está dispuesto a considerar lazos más profundos para preservar la unión monetaria de la que claramente se benefician, mientras que el segundo grupo -aunque cautelosos de los costes de deshacerse del euro- quiere limitar y acotar lo más posible la unión fiscal. Por ello se oponen a cualquier forma de eurobonos, a un sistema europeo de garantía de depósitos que complete la unión bancaria o a un seguro de desempleo común. Una división adicional, pero estrechamente relacionada con el comercio internacional, se relaciona con la inmigración. Una consecuencia de la libertad de circulación de personas en el seno de la Unión ha sido un importante flujo intraeuropeo de trabajadores. Estos flujos abren una nueva brecha entre aquellos que se benefician de la mano de obra barata que los inmigrantes típicamente suministran y aquellos cuyos salarios se ven potencialmente afectados por una mayor competencia en el mercado de trabajo. El progreso tecnológico agrava todas estas tendencias. El desplazamiento cultural causado por la inmigración y el cambio de normas sociales es un factor adicional que corta transversalmente entre las distintas divisiones políticas.

Hay que recordar que la inmigración es una materia común de la Unión Europea (ya que es la jurisdicción donde operan las "cuatro libertades" de movimiento de bienes, servicios, capital y personas) y no sólo un problema de la zona euro. Así, incluso en países como el Reino Unido que se han mantenido fuera del euro, las consecuencias de la integración europea han sido un factor determinante (aunque no el único) en el resultado del reciente referéndum del Brexit.

En nuestro artículo, Tano y yo describimos estas fuerzas y presentamos argumentos preliminares sobre cómo analizarlas. Por supuesto, somos conscientes de que otros mecanismos fueron importantes en los cambios políticos observados en Europa en los últimos años. Los anclajes históricos de lealtad de la clase obrera y de identidad religiosa que solidificaron, respectivamente, las bases electorales de los partidos socialdemócrata y demócrata cristianos se han erosionado de manera significativa por el cambio tecnológico, la transformación estructural de las economías y por la acelerada secularización de las sociedades europeas. Y, como demuestra el éxito de Podemos en España, las redes sociales permiten el avance electoral de los nuevos partidos con presupuestos limitados al asegurar que su mensaje llegue a los votantes sin la modulación de los “mediadores” tradicionales. Igualmente, y aunque la inmigración ha sido fundamental para el éxito de los partidos populistas de derecha en el norte de Europa, el euro ha servido de catalizador de muchas de las fuerzas anteriores.

Por ejemplo, si la prosperidad económica hubiera continuado, podríamos haber experimentado una paulatina sustitución electoral de los partidos democráticos cristianos por parte de partidos seculares liberal-conservadores (como el VVD en los Países Bajos o Venstre en Dinamarca) y el crecimiento de los partidos social-liberales y ecologistas como una alternativa a los partidos socialdemócratas (como Los Verdes en Alemania o Democraten 66 en los Países Bajos). Ninguna de estos partidos cuestiona las estructuras constitucionales de la Europa de la posguerra. En su lugar, prefieren desarrollarlas para reflejar nuevas circunstancias sociales y económicas. De hecho, en España, parte de esa sustitución se ha producido en las dos últimas elecciones con un nuevo partido, Ciudadanos y, en Francia, para sorpresa de casi todos, con “¡La República en marcha!”.

La crisis económica significa que, por el contrario, nos enfrentamos a una situación en la que el futuro del euro podría estar en peligro porque los sistemas de partidos que lo crearon ya no existen. Hay una posibilidad no trivial de que, tarde o temprano, uno de los nuevos partidos radicales llegue al poder en un país central de la zona del euro y que, por su diseño o por accidente, una crisis importante conduzca al colapso de la moneda única (una interpretación más positiva de la situación es que incluso estos partidos aparentemente más radicales se encontrarán en caso de llegar al poder, como ha ocurrido en Grecia, con unos grados de libertad muy limitados y que tal vez los votantes apoyen a partidos más radicales precisamente porque entienden que sus políticas no pueden ser implementadas, pero quieren que el sistema político refleje parte de sus preferencias). El sistema de partidos políticos es endógeno y la modificación de una pieza central de la política económica obliga al cambio del mismo. Los creadores del euro jugaron a aprendices de brujo sin ser conscientes de lo que hacían.

Hay 19 comentarios
  • Muy buen artículo.

    Espero que mis compañeros de Ciudadanos lo lean, y asuman que el inmovilismo puede llevar a sus peores pesadillas.

  • Hola Jesus,

    Siempre se comentan las ventajas derivadas de avanzar hacia una unión fiscal. Sin embargo, agradecería que nos señalaras un poco las desventajas y posibles riesgos de optar por esta via, al fin y al cabo siempre pueden surgir consecuencias inesperadas.
    Es más, en línea con lo que comentas estaría bien reflexionar sobre como puede afectar al sistema de partidos un cambio institucional tan grande como el que supondría la unión fiscal.
    Por un lado, queda claro que si no se avanza en esa dirección el euro corre peligro. A la vez, no veo mucho entusiasmo entre los europeos por lograr ni los eurobonos, ni el seguro de desempleo común ni nada que tenga que ver con más unión, en general.

    Gracias

    • Mi principal preocupacion es que tal union fiscal no sea politicamente sostenible y su creacion lleve a tensiones que hagan saltar toda la union.

      Un ejemplo clarifica mi argumento. En muchos paises de Europa hay fuertes tensiones provocadas por las transferencias fiscales entre regiones. A la gente de Flandes les parece bien realizar transfencias fiscales entre Brujas y Gante pero no entre Brujas y Namur. Nos guste o no a mucha gente le molesta pagar impuestos para pagar a los que "no son como yo" y como el de Namur habla frances y no flamenco de alguna manera es el "otro" (y no solo en Europa, en Estados Unidos y en otros muchos paises multiraciales los estados del bienestar son mas reducidos porque el "otro" tiene un color distinto del mio).

      Si es facil agitar la bandera que no hay que hacer transferencias entre Brujas y Namur o entre el barrio blanco y el barrio negro, no sera un orden de magnitud mas facil agitar la bandera entre Munich y Palermo?

      En Munich habra algun politico que argumentara que los Sicilianos son unos manirrotos a los que no hay que subvenionar y en Sicilia otro politico acusara a los Bavaros de insolidarios o de explotadores. La verdad o mentira de estas afirmaciones sera irrelevante pero pretender que no ocurriran o que, con alta probabilidad, no se lleven el proyecto Europeo por delante es lo que en Estados Unidos unidos llaman el triunfo "of hope over experience".

      Puede sobrevivir el euro sin union fiscal? Malamente. Pero el remedio puede ser peor que la enfermedad.

      • Jesús,

        Permíteme continuar un intercambio que tuvimos no hace muchas entradas sobre política estadounidense y sureña.

        En línea con el ejemplo que pones del aprovechamiento demagógico de las diferencias étnicas entre europeos, ¿no consideras que tiende a exagerarse la brecha inter-racial y a subestimarse la brecha intra-racial en los Estados Unidos? Estoy pensando concretamente en las distintas culturas o incluso naciones más o menos evidentes que se reparten por la geografía norteamericana de acuerdo con los patrones históricos de inmigración y otras circunstancias.

        Me pregunto si esas diferencias no han sido incluso más determinantes que las raciales para explicar el relativo subdesarrollo de su Estado de Bienestar. Nótese que los inicios de este último tuvieron lugar en un tiempo en que el "problema" de la redistribución de blancos a negros podía evitarse o ameliorarse mediante varios mecanismos públicos (como Jim Crow) y privados de segregación y discriminación. Es más, ¿hubiera podido esperarse el apoyo casi monolítico del sur al New Deal (al menos hasta 1937) sin que la cuestión de la raza hubiese impuesto un régimen de partido único en la región? Al final, quizá el hecho más significativo en términos de redistribución fuera que el diseño de muchos programas de gasto federal limitaba las transferencias entre regiones.

        • La evidencia que el principal anclaje en Estados Unidos impidiendo un crecimiento mayor del estado del bienestar es la division racial es abrumadora. Por ejemplo:

          https://www.amazon.com/Fighting-Poverty-Europe-Difference-Benedetti/dp/0199286108/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1499794049&sr=8-1&keywords=alesina+welfare

          y

          https://www.amazon.com/dp/B00ZYL541K/ref=wl_it_dp_o_pd_nS_ttl?_encoding=UTF8&colid=14Q44RBZ919L3&coliid=I1COUZ60NV8B46

          Y una mera lectura de la historia le despeja a uno de todas las dudas. Si hasta hay pocas piscinas publicas en Estados Unidos como consecuencia de la division de razas!

          https://www.amazon.com/Contested-Waters-History-Swimming-America-ebook/dp/B0066AFZ62/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1499795329&sr=8-1&keywords=Contested+Waters%3A+A+Social+History+of+Swimming+Pools+in+America

          La historia del estado del bienestar en Estados Unidos ha sido, desde el primer dia, la historia de la discriminacion racial. Lo fue en los años 30 cuando se creo el New Deal, lo fue en la expansion de los 60 cuando se elimino la discriminacion racial legal y lo es hoy cuando se hablan de estas cosas en las campañas electorales.

          Sin problemas raciales, el estado del bienestar americano seria como el Australiano o el Canadiense: no tan grande como el escandinavo pero no el que tienen ahora.

          Las transferencias entre regiones de Estados Unidos, una vez que controlas por composicion racial, son mas que notables y quizas incluso mas grandes que en España.

          • En los Estado Unidos, está bastante claro que la historia del Estado de Bienestar es la historia de la discriminación racial, en tanto en cuanto ha sido el grado de implementación de la segunda el determinante principal del nivel de crecimiento del primero. Es evidente que la desegregación a partir de los años sesenta del siglo pasado frustró el avance del estado social que promovía entre otros el presidente Johnson.

            No obstante, sigo pensando que el rezago histórico del país en esta cuestión empieza a producirse en una época en que la redistribución de blancos a negros era más fácilmente evitable que nunca. Más en general, habría que preguntarse si la oposición al negro no hizo también posible la creación de una única identidad blanca conducente en última instancia a más y no menos redistribución, si bien admito que las experiencias australiana y canadiense no señalan en esa dirección. De hecho, tengo entendido que las transferencias inter-regionales son bastante mayores en ambos países.

            La de Alesina es una de mis muchas lecturas pendientes, aunque no me causaron buena impresión unas diapositivas suyas en las que confundía el estado de un político sureño relevante para sus argumentos.

  • Recordar lo ocurrido en las elecciones francesas: salir del euro es muy costoso. La amenaza de pánico bancario ante la devaluación de los ahorros y fugas masivas de capital, en una época donde se puede abrir una cuenta en Alemania por Internet, es enormemente eficaz.

    Los liberales tenemos que usar esta carta ganadores todo lo posible, y, por supuesto, por humanidad, que nadie salga perdiendo.

  • Es desolador ver cómo hoy , medidas para paliar los inevitables shocks asimétricos que señaló Mundell, para casos como el euro, por ejemplo, sin ir más lejos, que se garantize un nivel Advanced, al menos, en ingles de manera generalizada en la enseñanaza pública al acabar la secundaria obligatoria, no se han hecho, Lo peor, es que el cuarteto de turno de partidos ni habla de ello. Cómo la gente va a poder ir a los países del norte desde el sur. Esto se sabía desde hace décadas y no se ha hecho nada. Es una vergüenza. Se sabía que el sur no iba cómo el norte, que aquí los idiomas están mal, pero no se toman medidas para resolver las cosas. Lo de la enseñanza bilingüe en Madrid, por ejemplo, es un esfuerzo notable, pero debía haberse hecho antes y debe hacerse más y mejor ahora.

    Es terrible que se recorte la I + D, que la gente que tiene origen humilde, baja cualificación o ninguna a veces, bajos recursos, tenga que pagar 400 euros por hacer FP en Madrid. Ciudadanos y el PP están encantados de conocerse mientras.

    Es lamentable ver cómo esta generalizado el comportamiento, de quejarse de Merkel, China, la Globalización, el PPSOE, que somos los peores del mundo en todo,que si los españoles somos así y no damos para más. En vez de creer en nosotros mismos, de asumir nuestra responsabilidad sobre nuestro destino, que es con diferencia la principal.

    Se pueden hacer tantas cosas si pusiésemos el foco en lo relevante, en las soluciones, en nuestra responsabilidad personal....

  • De la politica de comentarios:

    "Cada lector puede participar un máximo de 3 veces por entrada....

    Dejar comentarios por fascículos (comentario 1/3, comentario 2/3, etc. o similares) para saltarse el limite de las 250 palabras no está permitido y llevará a que incluso el comentario 1/3 no sea aprobado."

  • Muy buen articulo pero me parece que presupones demasiada "racionalidad y economicismo" el hecho es que a muchas personas les afecta mas la imagen de un político o aspectos mas irracionales. Creo que además las personas mas mayores suelen tener unas preferencias mas definidas e inflexibles por lo que aunque eso choque con un programa va a predominar la tradición. En resumen la mayoría de personas no tienen tanto en cuenta esos criterios

    • El analisis de eleccion racional no determina de manera reducida lo que un votante concreto hace o dejar de hacer. Otros factores entran en la decision. Para lo que sirve el analisis de eleccion racional es para entender porque el 80% de los votantes de un grupo (por poner un numero) prefieren opcion A a la B y porque el 80% de otro grupo prefieren la opcion B a la A. Pero siempre habra un 20% de cada grupo que por unos motivos o por otros se decantaran por la otra alternativa.

      Yo no se si Peter Anglewhite votara Tody o Labour, pero si te digo que Peter Anglewhite vive en los Cotswolds, tiene 65 años, esta casado, acude el domingo al servicio en la parroquia anglicana, conduce un Range Rover y le gusta el cricket, puedo predecir que con un 80% de probabilidad (quizas mas), Peter Anglewhite votara Tory. Habra algun Peter Anglewhite que por algun motivo vote Labour o Lib-Dem? Si, pero seran los menos.

      A la vez si te digo que Ali Khan vive en East London, tiene 25 años, soltero, esta desempleado, le gusta el futbol y no tienen coche propio, tambien te puedo decir que en caso de que vote, la probabilidad de que vote Labour es probablemente un 90%. Habra un Ali Khan en el mundo que vote Tory? Pues claro, pero de nuevo, seran los menos.

      Entienden Peter Anglewhite o Ali Khan todas las sutilezas de su decision politica? No, ni falta que les hace. Para eso estan los partidos politicos: son "empaquetadores" de politicas que minimizan los costes de informacion. Anglewhite entiende muy bien que sus intereses estaran mejor representados por los tories y Ali Khan por los laboristas. Es lo unico que tienen que saber.

      Nuestro argumento es que, cuando las instituciones cambian (integracion europea, migracion) y aparece UKIP, lo mismo Peter Anglewhite empieza a pensar que UKIP es una mejor respuesta a sus problemas y cuando las instituciones vuelven a cambiar (Brexit), UKIP ya no le interesa.

      Las personas mayores, contra lo que la gente piensa, suelen entender mucho mejor las decisiones de politica, aunque solo sea porque ya han vivido muchas cosas (por mucho que detalles como nombres se les escapen). Y por eso van a votar de manera masiva, mientras que los jovenes se quedan en casa. Y, en todo caso, es perfectamente racional para ellos ser mas "tradicionales": los costes de transicion son altos y las ventajas de las mejoras en el futuro a ellos no les benefician. No confundamos falta de racionalidad con seleccionar la opcion que minimiza cambios.

  • Muy interesante reflexión, que comparto.

    Solo quiero añadir que el comportamiento del votante es muy complejo y algunas veces se basa también en sentimientos.

    En España difícilmente se entenderá el comportamiento de parte de los votantes si olvidamos del poso ideológico de la guerra civil y el Franquismo.

    Además hay algunos partidos políticos, en diferentes países, que mantienen durante décadas una hegemonía basada en un plus de identificacion sentimental originado por un hecho heroico fundacional. Un ejemplo clásico es el FLN de Argelia, artífice de su independencia, los Gaullistas en Francia, etc.

    Sin ser tan acusado como en los casos anteriores, en España tiene ese plus el PSOE, por su protagonismo en la normalizacion democrática de España en los 80, y sobre todo el PP, por la lucha heroica contra el terrorismo de ETA y la unidad de España, como hoy recordamos en el aniversario de Miguel Angel Blanco. Es cierto que está hegemonía sentimental va unida a las generaciones que la vivieron y no se da en los jóvenes.

    Este fenómeno también se solapa y refuerza la división que se comenta en el artículo. Pienso que solo así se entiende la resistencia electoral del PP.

    • Si, en el paper enfatizamos mucho el importante papel de los anclajes historicos (como los que comentas en el articulo) y como son las crisis financieras las que desestabilizan esos anclajes. Una parte de la izquierda nunca acepto el "acuerdo historico" del PSOE (y el PCE de Carrillo) con la Constitution del 78. Sin la crisis financiera esta izquierda habria languidecido en la periferia. Es la crisis las que les permite salir de una posicion y alcanzar una centralidad mucho mas alta. De igual manera, en Alemania es la crisis del euro (y la inmigracion) la que permite a las fuerza nacional-conservadoras (que siempre habian existido pero escondidas) renacer.

      • Como no se vaya a la raíz material económica de las sociedades no se entienden en profundidad los movimientos políticos. Y así el Brexit, la integración europea, el conflicto inmigratorio y hasta los conflictos raciales son explicaciones ciertas pero parciales y no llegan al núcleo: la pasta, al final del día, en el bolsillo del elector. El voto económico egotrópico lo analiza (Marta Fraile, et all). Y desde los ochenta, y se nota especialmente en Europa por causas de cercanía espacial que no caben en este comentario, estamos en un fase contractiva y concentradora de la riqueza, regresiva, de incremento sostenido de la desigualdad con laminación masiva de clases medias y la resultante polarización económica, social y política, que, en mi opinión, explican al detalle, por un lado, la aparición, de nuevo, de la ultraderecha o el mantenimiento de partidos corruptos medularmente, y, por otro ,la aparición de los (mal) llamados populismos de izquierda. Echar un vistazo completo a la obra reseñada hace unos días en este blog de Walter Scheidel, The Great Leveler: Violence and the History of Inequality from the Stone Age to the Twenty-First Century, hará entender sin duda este proceso, aunque no evitarlo, me temo: la distribución del capital (muy desigual todavía )en vigor determina. Los 4 niveladores(¿ los 4 Jinetes….?) de Scheidel asoman por el horizonte. Saludos

      • Jesus, en la última página del paper aparece Citizens dos veces. Por coherencia, la que va en cursiva debe ser Ciudadanos.

    • No conozco a nadie que vote al PP por su "heroica..." ¿? ni por el tema de la unidad de España (si acaso, una cierta idea de superioridad cultural centralista), sino por su conservadurismo, idea de menor estado, posición respecto religión etc...issues bastante más globales que locales.
      Igual es que la zona de España donde estoy eso no se lleva. Es una opinión personal.

      Y lo del concepto de "heroicidad", es mas bien uso y abuso.
      El Psoe ha perdido asesinados muchos militantes y más reconocidos.
      Lo de M.A.B. tuvo la virtud de la movilización y como consecuencia ETA empezó a perder la calle. Pero crueldades mayores había hecho con anterioridad.

      Sin olvidar que el terrorismo de ETA decayó completamente tras el 11-S y el crecimiento del terrorismo de origen internacional, cuestión que convenientemente confundieron muchos de esos 'héroes' que perdían su porra de blandir...

  • Vale, está claro que el euro fue un error. Y también está muy claro que si algún país quiere salirse, va a ser peor todavía.
    ¿Pero por qué tenemos que resignarnos a esta situación? Ahora no estamos con la pistola en la sien, como hace unos años, agobiados por las urgencias. Tenemos tiempo y marge para hacer un plan para abandonar el euro ordenadamente, una especie de voladura controlada. ¿O no?

  • Sobre el euro, hay esencialmente dos posturas.

    La postura contraria, defendida por muchos economistas respetados, de que tener moneda propia proporciona mecanismos de amortiguamiento de ciclos económicos y de que países tan esencialmente distintos (nivel educativo, reformas económicas, ...) no deberían compartir moneda.

    La postura favorable, defendida por Luis Garicano, de que por el contrario, la moneda común es un instrumento de disciplina que obliga a los países del sur de Europa a implantar una agenda reformistas que de otra forma no se llevaría a cabo.

    Ambas posturas son muy razonables. Y mi impresión es que la postura contraria al euro tiene argumentos más sólidos.

    Pero la evidencia empírica parece ser la contraria. Hay correlación entre países fuera del euro y gobiernos y decisiones populistas (Polonia, Hungría, Brexit) y entre pertenencia al euro y políticas reformistas, como se ha visto en las elecciones francesas. Por ello, muchos contrarios al euro están revisando su postura (un buen ejemplo aquí http://marginalrevolution.com/marginalrevolution/2017/05/euro-isnt-bad-thought.html ).

    Es posible que tener la misma moneda, cree identidades comunes, facilite que la gente viaje, ... y tenga ventajas que superen los inconvenientes.

    Y, fuera del euro, ¿qué garantiza que las políticas que sigan sean las más racionales y no imprimir dinero para sostener redes clientelares?

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