Grecia en 2015 no es Alemania en 1953

por Jesús Fernández-Villaverde el 09/07/2015

london

Los medios de comunicación y los blogs de internet se han llenado estos días de comparaciones entre la situación de Grecia y la quita que recibió la Republica Federal Alemana en 1953.

De esta comparación, que ya circulaba desde al menos 2011 pero que se ha popularizado como la pólvora solo más recientemente, se extraen dos conclusiones, que algunas veces van juntas y reforzándose mutuamente pero otras argumentadas por separado. La primera conclusión es una supuesta hipocresía de los alemanes: los mismos beneficiados de la quita de 1953 (y de otras durante la entreguerras) son ahora los más reacios a cualquier restructuración de la deuda griega. La segunda conclusión es que de igual manera que Alemania se benefició enormemente de la quita de 1953, Grecia podría ahora ganar mucho de tal medida y, de esta manera, terminar ayudando a los acreedores.

En esta entrada argumentaré que ambas consecuencias son lecciones históricas incorrectas y que, si bien existen razones para pensar en los posibles beneficios de una restructuración de la deuda griega, mencionar el caso de Alemania en 1953 como argumento a favor de la misma solo confunde los problemas encima de la mesa y dificulta el encontrar una solución a la situación actual.

Los Antecedentes de Hecho

Aunque Timothy Guinnane escribió hace tiempo un trabajo magnífico sobre esta restructuración, merece la pena que empecemos con una breve descripción de lo que paso en el Acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana. Pido disculpas por adelantado al lector experto en la materia que lamente el como, en el interés de la concisión propia de una entrada en un blog, me deje muchos detalles en el tintero.

Alemania había impagado la gran mayoría de las reparaciones de la Primera Guerra Mundial y amplios préstamos que había recibido durante el periodo de entreguerras. Además, había acumulado una gran deuda con la asistencia que recibió después de la Segunda Guerra Mundial y quedaba encima de la mesa el espinoso tema de las posibles reparaciones por la Segunda Guerra Mundial, en la que Alemania se había financiado en buena medida explotando despiadadamente a las economías ocupadas.

El primer problema para decidir como afrontar estas deudas era decidir qué era “Alemania”. El Reich Alemán había sido conquistado totalmente. Parte del territorio había sido entregado a Polonia y a la Unión Soviética. El resto se había divido en cuatro zonas de ocupación. Las zonas occidentales (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) se unificaron en 1949 en la Republica Federal Alemana, que era un estado con una soberanía muy limitada hasta 1955 (y que no recuperaría el contendido completo de la misma hasta 1990).

El primer canciller del nuevo estado, Konrad Adenauer, comenzó inmediatamente un proyecto basado en dos principios. Primero, convertir a la Republica Federal en el único heredero del Reich alemán (relegando a Alemania del Este al nivel de una dictadura comunista ilegítima con fecha de caducidad, como se vio en 1989). Segundo, anclar de una vez por todas a Alemania en Occidente (Westbindung) y convertirla en un Estado social y democrático de derecho moderno con una economía de mercado.

Como parte de este proyecto, Adenauer voluntariamente aceptó reconocer las deudas del Reich alemán (algo que, por una serie de motivos legales, no era obligatorio para él) y se ofreció a negociar con los acreedores un programa de pago que fuera realista dada su capacidad económica. De esta manera Adenauer buscaba objetivos propios (ayudar a la recuperación económica de Alemania, apuntalar su condición de heredero del Reich) pero también ayudar a desatascar el sistema de pagos en Europa. Simultáneamente, Adenauer había confiado, no sin ciertas reticencias, a Ludwig Erhard (una biografía en inglés) una profunda reforma de toda la economía alemana.

Estados Unidos, que en aquel momento era realmente el único actor importante entre las potencias occidentales (el Reino Unido estaba arruinado y Francia apenas recuperado de la guerra) no pudo recibir el proyecto de Adenauer con mayor alegría. Una Alemania próspera y comprometida con el sistema de cooperación económica y seguridad colectiva occidental era clave en el éxito del orden de post-guerra. Por ello, después de unos meses, los acreedores y Alemania alcanzaron un acuerdo relativamente pronto y bastante favorable a los intereses germanos, en particular con respecto a las potenciales reparaciones de la Segunda Guerra Mundial, que quedaron básicamente postergadas sine die.

Con estos antecedentes de hecho, podemos volver a analizar las dos conclusiones que muchos extraen sobre el acuerdo de 1953 en relación con una posible quita griega.

Primera Conclusión

La acusación de hipocresía alemana es quizás la más fácil de lidiar. En primer lugar, porque Alemania no es el país más duro con Grecia. Los Países Bajos o Finlandia, que no recibieron esa quita en 1953, tienen una posición incluso más dura que la alemana y para un tercer programa se necesita la unanimidad de todos.

En segundo lugar, porque el haberse beneficiado de una política no implica que uno no pueda defender que la misma esté equivocada. Yo, cada año, me ahorró muchísimo dinero en la declaración de hacienda por la existencia una deducción sobre los intereses de la hipoteca de mi casa. Ello no me impide defender en público que tal deducción sea absurda. El que yo no pueda negarme a cumplir con una norma que me perjudica (por ejemplo, el que al tener que hacer obligatoriamente la declaración conjunta con mi mujer ambos paguemos más impuestos que si la pudiésemos hacer por separado, que en Estados Unidos no es legal), me permite, con completa legitimidad, beneficiarme de una norma que me favorece (la deducción por intereses) por mucho que este en desacuerdo con ella. De igual manera, un alemán puede perfectamente argumentar que la quita de 1953 les benefició pero que no cree que una quita de deuda soberana deba de ser un principio que de aplicación general. Yo no dejaré de argumentar en contra de la deducción de intereses el día que yo cierre mi hipoteca por mucho que en aquel momento, al contrario que ahora, mi interés “material” y mi posición intelectual estén alineadas.

En tercer lugar, y este es con diferencia el argumento más importante de los tres, porque los alemanes pueden defender que la analogía entre 1953 y 2015 es falsa. Pero para elaborar este argumento, lo mejor es entrar directamente en analizar la segunda conclusión.

Segunda Conclusión

¿Ayudó la quita de 1953 a la recuperación de Alemania? Claro que ayudó, pero lo hizo porque era parte de una estrategia global de crecimiento. Erhard, influido por economistas como Walter Eucken o Wilhelm Röpke, apostó por un modelo de crecimiento basado en el Estado de derecho, el rigor fiscal, la estabilidad monetaria, la libertad de movimiento de capitales, la defensa de la libre competencia, la existencia de reguladores independientes, la prioridad de la inversión y las exportaciones sobre el consumo y un estado del bienestar sostenible.

Esta estrategia de crecimiento económico, no siempre implementada por Alemania de manera consistente y con ciertos retrasos, permitió que la quita funcionase.

El gobierno de Syriza ha demostrado, desde su elección, una estrategia de crecimiento totalmente contraria. La convocatoria del referéndum, lleno de claroscuros jurídicos, pudo haber sido aprobado formalmente por los tribunales helenos pero en su forma (aunque solo sea por poner el “no” delante del “sí” en la papeleta) demuestra un desprecio profundo por el espíritu substantivo del Estado de derecho y por la buena fe negociadora con sus socios en la Unión. La política de Syriza con respecto a la televisión pública, su contra-reforma universitaria, su posición con las privatizaciones e innumerables otras actuaciones demuestran que la coalición de izquierdas, lejos de ser “revolucionarios” son los primeros que no quieres cambiar el Peronismo mediterráneo que ha sido la Grecia de los últimos 35 años. Los verdaderos "conservadores" en Europa hoy en día son los electores de Syriza. Una quita, bajo la política actual, solo serviría para prolongar aun más años este Peronismo.

Y quizás lo más importante de todo, mientras Adenauer se esforzó desde el primer día en demostrar a sus acreedores (en especial a los Estados Unidos) que la nueva Alemania era un socio en el que confiar y un líder indudable en el proceso de unidad Europea (el Bundestag fue el primer parlamento europeo en ratificar el tratado de París el 19 de Marzo de 1953), el gobierno de Syriza comenzó su andadura reuniéndose con el embajador ruso. Cuando el ministro de exteriores griego nos dice, de manera voluntaria, que “Estamos contra el embargo. Grecia no tiene interés en sancionar, no tenemos diferencias con Rusia” (la misma Rusia que se salta todas las normas de derecho internacional anexionándose Crimea o arma a los rebeldes que derriban un avión comercial ante el asombro de todos), uno carece de motivos para confiar en las intenciones o el comportamiento futuro de los helenos.

Comentarios Finales

Alemania recibió y se aprovechó de una quita en 1953 porque “había hecho” los deberes: su gobierno había reformado a fondo su economía para permitir el crecimiento y había dejado claro que quería ser un miembro de pro de la comunidad occidental. Grecia, en 2015, ni ha encarrilado su economía ni ha demostrado ser un socio de fiar. El segundo programa les había dejado en una situación que, mientras preocupante en el largo plazo, no era una losa insalvable en el corto. Darles más dinero ahora sería recompensar a un gobierno de demagogos y un electorado de irresponsables (no por su comportamiento del domingo, sino por sus votos por décadas al PASOK y Nueva Democracia, tan culpables como Syriza del entuerto actual). El día que los Griegos quieran empezar a hablar en serio, podremos discutir una quita (que bajo las condiciones correctas tendría todo el sentido del mundo). Mientras tanto, quizás lo más sensato como explica Paul Krugman (aunque el camino argumental que él emplea sea distinto al mío), es que Grecia abandone el Euro.

pseudoerasmus julio 9, 2015 a las 01:25

La deuda externa alemana en 1953: ~ DM 32 mil millones (según Guinnane, cifra mínima)

El PIB nominal de Alemania en 1953: ~ DM 144 mil millones (según https://www.historicum.net/fileadmin/sxw/Themen/Internationale_Geschichte/Statistiken/bip_1938-1969.pdf )

La deuda externa alemana fué más o menos de 22% del PIB.

Esta cifra es suficiente para hacer tonta la comparación entre Alemania en 1953 y Grecia de hoy.

Jesús Fernández-Villaverde julio 9, 2015 a las 01:42

Si, es un buen argumento y pense en emplearlo. Al final decidi que no porque la entrada me quedaba un poco larga y se podia responder con el contra-argumento,

“si reducir la deuda alemana un 11% fue fantastico, reducir la griega un 110% seria 10 veces mejor”.

Es un contra-argumento un poco tonto, pero pense que saldria casi de inmediato ;)

Deus ex Machina julio 9, 2015 a las 11:28

Hay cálculos sobre la deuda correspondiente a la IIGM que la elevan a 85-90 miles de millones de marcos. Deuda que como se dice en el artículo ha quedado en el limbo

Jesús Fernández-Villaverde julio 10, 2015 a las 14:47

Deuda que, como explico brevemente, era del Reich aleman, no de la Republica Federal. Otra manera de verlo es que Alemania del Este nunca pago ni un duro ni de la deuda de entreguerras ni de la de despues ya que negaba ser la heredera del Reich. La clave es en 1953 la Republica Federal ofrecio pagar parte de una deuda que todo el mundo daba por perdida como gesto de su deseo de ser un pais “normal” otra vez y, lo que es casi mas importante, no pedia nueva financiacion.

Deus ex Machina julio 11, 2015 a las 20:08

Otra manera de verlo es que la República Federal deseaba ser un país normal escogiendo cómo hacerlo, marcando las casillas que “más le gustaban”.

Andy julio 9, 2015 a las 01:34

Jesús, se les podría dar la oportunidad de seguir en la eurozona, financiar su déficit primario con esparta con es (pagares domésticos con forma de cuasi dinero, como los patacones de la provincia de Buenos Aires), y reabrir los bancos después de reducir sus pasivos y venderlos a entidades europeas con acceso al BCE. Ahí tienen una última mientras no empapen el paíscon los nuevos bonos.

Jesús Fernández-Villaverde julio 9, 2015 a las 01:40

Si, no estoy en contra de esa posibilidad. A fin de cuentas un pais siempre puede emplear la moneda de un tercero si quiere y el tercero tiene poco que hacer al respecto. Lo que no creo que debamos es, en ausencia de un cambio de rumbo radical del gobierno griego, lanzar mas dinero en este pozo. En caso contrario en 2 años estaremos de nuevo en la casilla de salida.

Andy julio 9, 2015 a las 02:02

Coincido absolutamente. No se le pueden financiar mas deficits primarios al Peronismo mediterráneo (me encantó el concepto). Esta solución intermedia me gusta porque deja la puerta abierta a que Grecia vuelve al núcleo de Europa, le da un cierto respiro para volver a equilibrar el presupuesto primario con mas tiempo y sin ayuda externa, permite abrir los bancos bajo la hoja de balance de los Santander, Deutche, … , y pasa la negociacion de la deuda de la troika al club de paris (no cambia nada por ahi, pero ya se reconoce el default.)

Tiene la ventaja para Europa y Grecia de no lidiar con el embrollo juridico de salir del Euro y convertir contratos a Dracmas y de no sentar el precedente que el euro es una especie de regimen duro de tipo de cambio fijo como el “currency board” en Argentina.

Santiago julio 9, 2015 a las 02:01

Estoy de acuerdo: Grecia no se ha comportado como un deudor ejemplar, prefiriendo la retorica de confrontacion y desafio.

Pero no crees que si la quita de la deuda se hubiese ofrecido antes, y si las condiciones de los prestamos hubieran estado centradas en desmantelar el estado clientelar y modernizar su legislacion economica en lugar de puramente en el ahorro, esto quiza no habria llegado?

Jose Pablo julio 9, 2015 a las 03:33

Santiago,

en 2012 ya hubo una quita (substancial) de la deuda griega.

Pero, además, hoy en dia “100 €” de deuda portuguesa te pagan el 3.8% anual y tienen una madurez de 6.5 años (valores medios). “100 €” de deuda griega te pagan el 2% anual y tienen una madurez de 16 años. Obviamente llamar a esas dos cosas “100 €” no tiene sentido. Se entiende el consuelo (para los alemanes) de esa falacia nominal pero eso es una deuda reestructurada.

Creo que lo correcto no es decir “se podría haber ofrecido la quita antes” si no “se podría haber realizado una quita/reestructuración aún mayor antes”. Me parece importante llamar a las cosas por su nombre para entenderse.

Observante julio 9, 2015 a las 09:34

Buena suerte si esperas que el votante griego medio entienda el concepto del Time Value of Money….

Escotero julio 9, 2015 a las 23:07
Jose Pablo julio 9, 2015 a las 03:20

Me parece preocupante que alguien entienda por “fiesta de la democracia” el referéndum griego. Aparte del “no” delante del “si” que apunta (con su capacidad para “demoler” sorprende la tibieza de su crítica):

* La oferta de la UE ya no era válida: despreciar las “formalidades legales” en virtud de la “voluntad política” es una vía que, aunque “pragmática”, es cualquier cosa menos “democrática”: el “imperio de la ley” requiere de formalismos tanto más relevantes cuanto más incómodos para los “gobernantes”

* Tsipras sostuvo que votar “no” reforzaba su posición negociadora y significaría cerrar un acuerdo en 48 horas. Era mentira. No es que “el uso” sea que los políticos cumplan sus promesas, pero Tsipras sabía que el 30 de Junio expiraba el programa vigente y sería necesario negociar un nuevo programa plurianual de más alcance y que requería aprobación de los parlamentos (de igual modo, votar “si” no significaba aceptar un acuerdo que ya no existía). Votar engañado no es “democracia”

Solo se puede llamar a eso “fiesta de la democracia” con el mismo significado de democracia implícito en “República “Democrática” Alemana”.

Juan julio 9, 2015 a las 09:25

Además de las consideraciones de teoría económica, entiendo que lo que subyace es un problema de índole política, de voluntad por todas las partes, un pulso de cuyo resultado los distintos bandos esperan sacar rédito.

Además, como apuntaba J F-V, Rusia y China se acercan a Grecia, y desde Europa no debemos obviar su importancia geopolítica en el actual contexto mundial.

Samuel H julio 9, 2015 a las 09:36

Mi argumento contra la quita es que ya se ha hecho: les hemos prestado casi un 100% de su PIB a tipos irrisorios. Cuando el mercado te está prestando al 10% y devuelves los intereses endeudándote más, un préstamo a 30 años al 0.5% que se devuelve entero al final equivale a una quita del 93%.

No tengo problema ninguno en hacerles una quita del 50% sobre esa deuda, y a cambio subirles el tipo de interés aproximadamente un punto y medio (lo que haga falta para que el pago final, en euros de 2040 -o cuando toque- sea el mismo).

KEyNES julio 9, 2015 a las 12:33

Efectivamente, la discusión que importa es si una reestructuración, incluyendo una quita, es la solución mas eficiente, especialmente teniendo en cuenta que, como el propio FMI ha recordado, la deuda griega (y casi cualquier otra añado yo) es impagable.

De todas formas, los argumentos de D. JFV en relación con Alemania y su supuesta hipocresía no son en absoluto relevantes.

Dejando de lado quienes son los países mas duros con Grecia- el ranking parece ser lo encabezan los países bálticos y los “católicos” Polonia y España, siendo Francia y Chipre los mas amistosos -el que Alemania negociara y obtuviera una muy favorable reestructuración de la deuda, con quita del 50% y 30 años para el resto SI fue absolutamente decisiva en el supuesto milagro alemán posterior. Bien es cierto que una mera reestructuración de la deuda no vale para nada si no va acompañada de un plan económico sensato y creíble. Y Alemania así lo hizo. Pero, como es bien sabido, el plan alemán, adoptado en un ambiente donde las políticas keynesianas eran la ortodoxia, no tenia nada que ver con las políticas de austeridad que se recomiendan a otros países. Por eso, el gobierno SYRIZA ha insistido constantemente en ligar el repago de la deuda al crecimiento económico, dando por supuesto, como todo el mundo no cegado por fundamentalismos políticos, que las crisis de deuda se solucionan con crecimiento económico, no con austeridad. (Continuo)

Jose Pablo julio 9, 2015 a las 15:10

Estoy de acuerdo con Keynes, la solución de Grecia pasa por levantar un fondo que se destine a invertir en su crecimiento económico (que se dedique a contratar nuevos funcionarios, pagar más pensiones e invertir en infraestructura). Ese fondo se repagará con los retornos que se obtengan de esas “inversiones antiausteridad” (y solo “si” se obtienen retornos).

Creo que Krugman, Stiglitz y Keynes están haciendo un “road show” para levantar los 50.000 m€ que dice necesitar Tsripas para eso. Los retornos, con esa políticas son, al parecer fenomenales.

Yo por mi parte, después de escucharles atentamente, sigo prefiriendo la deuda de Irlanda.

Me cuesta estar de acuerdo con soluciones en las que no invertiría mi propio dinero (lo diga Keynes, John Maynard, o su porquero).

KEyNES julio 9, 2015 a las 12:38

Continuo
Hay, claro está, otro condicionamiento extraordinariamente importante. En 1953 Alemania defendió con toda dureza su posición de baluarte anticomunista, de defensora a ultranza de la economía capitalista y de socio “fiable” e incondicional –aplaudía hasta con las orejas-de los EEUU, lo que decantó la balanza a su favor.

SYRIZA, por el contrario, sin renunciar a estar en Europa y en el Euro, ha mantenido una posición crítica con las políticas ortodoxas e incluso se ha permitido llevar la contraria al “establisment” convocando algo tan poco democrático como un referendum. Sin embargo, la posición geopolítica de Grecia, con el Islam y los rojos de Putin al lado, así como manteniendo un gasto militar que es el mayor, en términos per cápita de toda la OTAN, hace que los EEUU estén muy preocupados. Por tanto, no contemplo una Grexit-ni una Grexpulsion como algunos andan pidiendo- a corto plazo.

Saludos.

P.D.

Había pensado no hacer mas comentarios a los “posts” de JFV, dada la política editorial de este autor, que no ha publicado varios de mis comentarios a pesar de que, en mi opinión, no eran en absoluto opfensivos. Sin embargo, parece que la carne es debil…

Felipe julio 9, 2015 a las 12:45

Aunque no iba de eso el artículo, al final ha asomado la cabeza inevitablemente el tema de moda. El Grexit no es una cuestión menor y merece la pena pensarlo con detenimiento.

Por lo que hemos oído estos días, parece que hablar de recortes en el valor nominal de la deuda institucional griega sea tabú. “Las deudas se pagan”. Sin embargo pocos creen que Grecia vaya a devolver todo lo que debe. Eso no quiere decir que no pueda devolver parte la deuda, incluso con un gobierno que solo haga reformas a medias y de mala gana.

Grecia está cerca de tener superávit primario y si hay expectativa de que en el futuro mantenga uno, aunque sea pequeño, el flujo de dinero de Grecia a sus acreedores sería mayor que en dirección contraria.

La alternativa, Grexit, supondría que Grecia dejaría de pagar su deuda y no veríamos un euro.

Hay otros costes de una salida del euro, más inciertos pero no por ello menos amenazadores. El euro quedaría debilitado porque la pertenencia al euro ya no sería irrevocable. Los mercados podrían dedicarse a apostar por cuál es el siguiente país en salir del euro. Desde el punto de vista del proyecto europeo, supone un golpe moral. Externamente una pérdida de prestigio. Por no mencionar las preocupaciones de EEUU, de índole geopolítica.

En fin, que no veo que ganásemos gran cosa con empujar a Grecia fuera del euro. En cambio me preocupan y mucho los costes y riesgos, tanto los tangibles como los intangibles.

Carlos julio 9, 2015 a las 13:08

Coincido con la entrada: añado que el asunto griego debería llevar a que las futuras solicitudes de ingreso en el euro deban ir acompañadas no sólo del cumplimiento de los criterios económicos actuales (inflación, deuda, etc.), sino de ciertos requisitos institucionales adicionales a los exigidos para ingresar en la UE, aunque sean de más difícil evaluación por su carácter cualitativo.

Gracias por la referencia a la biografía de Erhard. Hace no mucho se reeditó una antigua traducción de su “Bienestar para todos”, un librito que publicó siendo ministro, en defensa de la economía social de mercado, francamente recomendable.

We Vincenzo julio 9, 2015 a las 13:36

”Alemania recibió y se aprovechó de una quita en 1953 porque “había hecho” los deberes: su gobierno había reformado a fondo su economía para permitir el crecimiento y había dejado claro que quería ser un miembro de pro de la comunidad Occidental.”

Esto es bastante erróneo y naive. Alemania recibe un trato preferencial por parte de EEUU desde la 1a GM ya que los sistemas financiero-económicos alemán y americanos habían estado muy relacionados desde finales del s.XIX. Desde la I Primera Guerra Mundial, un grupo de banqueros con ascendencia alemana y un grupo de industriales americanos, financiaron, apoyaron, armaron, concedieron préstamos y renegociaron deudas cada vez que Alemania lo necesitaba con el ánimo de ganar dinero, aunque fuera a costa de financiar la II Guerra Mundial. Este entendimiento y trato de favor de EEUU hacia Alemania, no paró después de 1945. No es posible entender el acuerdo de Londres de 1953 si no se entiende lo que significaba la Alemania Occidental como contraposición a la del Este y el comienzo de las tensiones de la guerra fria entre EEUU y Rusia.

A la pregunta de si Grecia hoy es comparable a Alemania 1953, la respuesta es que no, pero por el hecho de que Grecia no va a jugar el equivalente al papel de Alemania en la lucha contra el comunismo en la segunda mitad del siglo XX. A nivel estratégico Grecia no tiene ni va a tener la misma relevancia.

La narrativa del socio ‘fiable’ no es el punto, ni de lejos.

pseudoerasmus julio 9, 2015 a las 13:47

JFV: Anteriormente no había notado el link a mi post. Gracias!

Jesús Fernández-Villaverde julio 9, 2015 a las 17:54

Muy buen post, un placer enlazarlo

casty julio 9, 2015 a las 13:55

Hola Jesús,

Una duda ¿Tienes idea de a qué responde la negativa del eurogrupo de cobrar un impuesto a las empresas griegas que facturen más de 500.000€ ?

Jesús Fernández-Villaverde julio 9, 2015 a las 17:57

La negociacion ha estado llena de rumores e informaciones parciales. Lo que yo he creido entender (de nuevo, sujeto a una informacion muy limitada) es que el Eurogrupo decia que lo que pretendia recaudar Grecia con ese impuesto no era lo que uno podia esperar recaudar (vamos, como los cuentos de la lechera de Montoro con la amnistia fiscal) y que por tanto esos ingresos no se podian imputar como parte del paquete.

Gregorio Melekhov julio 9, 2015 a las 15:27

El problema griego no es un problema económico, sino político. Y, en efecto, no se puede comparar en absoluto con el caso alemán, puesto que la situación geopolítica era totalmente diferente.
Si las condiciones fueran las del 53, el dinero aparecería al instante…. muchos más gastos se han hecho para mantener a países menos importantes en el redil. Sin embargo, como el demonio ya no anda suelto, el poder de negociación de los países ha caído mucho. Al fin y al cabo, ya no hay peligro de que alguien se harte y se vaya para el otro lado….

Francesc Tord julio 9, 2015 a las 16:20

Muchas gracias Jesús por su artículo.Pero miren quien han sido los integrantes a favor del No…Aurora Dorada entre ellos.Y en cuestion de antisemitismo…los griegos practicamente destrozaron lo que sería una perla de la cultura sefardita, Tsaloniki. Me sorprende mucho esa altura moral que llevan estos hombres respecto a los alemanes…Pero mi pregunta sería cual sería el coste de sentar un precedente ?
Gracias

Celso Costa julio 9, 2015 a las 16:53

Jesús, quiero felicitar al texto, excelente. Muy de acuerdo con usted, no podemos comparar las dos situaciones: la deuda alemana se había originado en las reparaciones de guerra, mientras que el griego es un gobierno derrochadora. E ningún tipo de ayuda para los griegos no hará que este país tiene un crecimiento, a diferencia del caso de Alemania en 1953.

Ale julio 10, 2015 a las 00:45

Muy de acuerdo con el amigo Celso. Suscribo sus palabras.

José Jarauta julio 9, 2015 a las 17:47

Estimado Jesús:

No dudo de su sincero deseo reformista en la búsqueda de soluciones para los problemas de gobernanza de España, que comparto. Respecto a los medios, no puedo compartir que el “Grexit” pueda ser la solución a nuestros problemas, generando un “Quantum Leap” que actuará como remedio seguro.

Expulso al “pueblo irresponsable”, y como efecto logro convertir en responsables a todos los demás. No lo considero ni correcto, ni necesario, ni deseable.

Por lo demás el título, como se ha comentado en intervenciones anteriores, me parece muy acertado. El resto habría que ponerlo en contexto.

Un libro recomendable en esa dirección es:

“To Forget It All and Begin Anew: Reconciliation in Occupied Germany, 1944-1954.”
Steven M. Schroeder.

http://www.history.ac.uk/reviews/review/1608

Precedentes:

“The U.S. Army in the occupation of Germany 1944-1946. Earl F. Ziemke

http://www.history.army.mil/books/wwii/Occ-Gy/index.htm

No podemos olvidar que ” For most of the Cold War, the U.S. Army deployed over 200,000 officers and men to Western Europe. The vast majority of these forces were stationed in the southwest of Germany.”

http://www.vmi.edu/uploadedFiles/Academics/Divisions/Arts__Humanities/History/Adams_Center/EssayContest/20052006/TrauschweizerIF.pdf

Ni que Alemania recuperó su soberanía efectiva el 5 de mayo de 1955.

http://www.history.army.mil/documents/borderops/ch4.htm

Un día después entró en la OTAN.

http://www.nato.int/docu/review/2005/issue2/english/history.html

Y el ambiente táctico-estratégico de la época con evidentes repercusiones políticas y de todo género.

Creating Deterrence for limited war: the U.S.Army and the defense of West Germany 1953-1982″. I W Trauschweize

http://drum.lib.umd.edu/bitstream/1903/3390/1/umi-umd-3202.pdf

El impacto de todo se puede rastrear en libros de microhistoria de un inusitado interés que ayudan a comprender el ambiente de la época.

“GIs and Fräuleins: The German-American Encounter in 1950s West Germany”. Maria Höhn.

http://uncpress.unc.edu/browse/page/414

rafel julio 9, 2015 a las 20:06

Y por qué tendria que ir el sí delante?

Gauffre julio 9, 2015 a las 22:47

Porque suena mejor, ¿no o sí?

la Loba julio 9, 2015 a las 23:26

un placer leer este buen articulo, nos deja ver una vez mas que, hay muchos matices ;

Las culturas son distintas , en Grecia para que baje a la mitad la corruption ; ¿ una generacion ? Alemania atrae tanto dinero que tuvo intereses negativos, mientras Grecia pagaba mas del 15 % , ( por el riesgo ; ya cobraron algo..)
no por la culpa del Griego comun , pero si de sus distintas elites ,
que no solo arruinaron su pais, pero lo han endeudado a tal altura…¿ el bien comun ? no saben lo que significa, Ojo en España si la burbuja y corrupcion no explota, ¿ cuantos alos para estar como “griegos”…

Santiago Sanchez julio 9, 2015 a las 23:42

Juan Laborda, en su artículo de hoy en vozpopuli.com afirma que: con el “Grexit” el sistema bancario occidental, digámoslo en voz baja, sin que se enteren, tendría ciertos “problemillas”.

Si esto es cierto, que Grecia salga del euro puede costarnos más que hacer una quita de una deuda que, de todas maneras, nunca podrán pagar.

Luis julio 10, 2015 a las 01:23

La equiparación de quitas no creo que haya sido muy relevante en el debate sobre Grecia pero tampoco parece inoportuno el citarlo como por ejemplo hizo Habermas en el articulo que publicó sobre Grecia tratando de apelar a la memoria y a lo que aquello contribuyó a la recuperación alemana y a la construcción de Europa. Altura de miras o hacer politica y tratar de construir una Europa mejor. La referencia es valida. Lo que me parece incorrecto es como se manipula o tergiversan las diferencias por parte de Fernandez Villaverde y no creo que sea por una obligada sintesis. La sintesis es muy discutible y deja muchos aspectos importantes fuera porque parece fabricada para encajar armoniosamente en sus conclusiones. Las finales son de traca. “Alemania hizo los deberes y la Grecia de 2015 no” Aqui tendriamos que hacer otro analisis comparativo entre la Alemania que hizo los deberes y la Grecia de 2015 y concluir que son lecciones historicas incorrectas. Syriza puede tener muchos elementos de critica pero lleva ¡seis meses en el gobierno!, representa el hastio con los responsables anteriores y está condicionado por la ejecución de los presupuestos que aprobó el anterior gobierno. Habrá que esperar a los nuevos presupuestos para hacer más valoraciones.

Luis julio 10, 2015 a las 01:52

Pero Fernandez Villaverde no se queda corto. No habla nada de las politicas de la UE ni de sus responsabilidades, imperfecciones y ceguera precedente ante Grecia, el problema es de unos griegos cretinos que apoyaron a los incompetentes de antes y de ahora. No es serio esto. Serían cretinos todos los votantes de los paises del sur, los que votaron a todos nuestros sucesivos gobiernos y a los de Portugal, Italia… que han sido rescatados o medio rescatados. Y serían cretinos los alemanes que permitieron el acceso al poder de Hitler, así que porque no castigarles entonces y que se comiesen toda la deuda. Grecia tiene muchos deberes para hacer, Syriza merece, como cualquiera, tiempo para juzgarle y es tan de fiar como Alemania que es quien más y mejores negocios ha hecho y hace con Rusia. Aparte de lo que tenga de tactica para presionar las relaciones con Rusia y de que se pueda calificar como torpe, no creo que, por ser Grecia, las entrevistas con Puttin deban merecer una critica especial o que por ello esté diciendo que no “quiere ser un miembro de pro de la comunidad occidental”. Tengo la impresión de que muchas intervenciones sobre Grecia están más dirigidas por la hostilidad hacia Syriza (reflejo quizas del mismo sentimiento hacia Podemos) que por el afán de debatir sobre las muchas cuestiones que Grecia plantea, en el terreno de las ideas y politicas economicas y de la construcción de Europa y qué Europa.

Jose julio 14, 2015 a las 10:03

Luis, bastante de acuerdo con el comentario.

Reciella julio 14, 2015 a las 10:07

Parece ser que todos debemos comprender el pavor alemán a la inflación, dado el antecedente histórico de entreguerras y sus consecuencias. Cuando hay autores que defienden que un poco más de combustible a la caldera alemana generaría inflación allí y efectos positivos aquí. pero, claro, no podemos pedirles a los alemanes que renuncien a sus miedos atávicos.
Pero, ¿pueden pedirnos ellos que renunciemos a los nuestros? ¿No tenemos tanto derecho nosotros a sentir un temor atávico a un papel líder de Alemania en la política europea?
Ahora que Europa vuelve la vista al período de entreguerras no está de más recordar las palabras de Stefan Zweig: “En vez de la «eficiencia» alemana que, al fin y al cabo, ha amargado y trastornado la existencia de todos los demás pueblos, en vez de ese ácido querer-ir-delante-de-todos-los-demás y de progresar a toda velocidad,…”
Desde luego, no parece que Merkel ni ningún dirigente europeo de hoy (incluyendo a Tsipras, por supuesto; y a nuestro Tancredo) tenga la suficiente altura de miras como para pensar en términos paneuropeos, para hacer un esfuerzo pedagógico, para liderar la opinión pública en vez de ir detrás de las encuestas.

joan julio 10, 2015 a las 03:21

Nadie sabe con certeza qué pasará si Grecia abandona el euro. Pero es muy posible que vuelva la tempestad, y, a medio plazo, los del norte se cansen y se les ocurra resucitar la idea de una moneda fuerte hanseática, dejando a Italia y España vendidas, y a Francia temblando.

Los esfuerzos de Francia para evitar el Grexit pueden ir por ahí…

jose julio 10, 2015 a las 07:59

Lo que la gente olvida es que la mayoría de las deudas alemanas eran consecuencia de las guerras, Alemania era un potencia industrial, tecnológica y cultural. Después de una guerra los países vuelven al nivel que tenían antes.

Si a Grecia le quitas la deuda volvería al nivel que era antes, y no es precisamente una potencia económica.

Hay una idea que la gente no se plantea, que pasa si un país por su estructura, forma de hacer las cosas, deficiencias heredadadas de otras épocas, no es capaz de mantenerse al nivel que se exige para la moneda única. Grecia podría cíclicamente entrar en estas crisis de impago cada dos o tres años, es lo que está haciendo.

mezzogiorno europeo julio 10, 2015 a las 09:40

En Italia está el Mezzogiorno, en España el Sur, en Alemania el Este. Cada caso es distinto pero en unos y otros hay o ha habido una dependencia de transferencias territoriales persistentes. Nada que objetar. Las uniones políticas se suelen caracterizar por la voluntad de modular las diferencias entre sus territorios. El proyecto europeo se tornará insostenible si no avanza la integración política y con ella la voluntad de modulación. Si hubiera ocasión mi voto sería que la unión de Europa bien vale una Grecia subvencionada.

José Jarauta julio 10, 2015 a las 17:24

Creo que Blanchard, en mi modesta opinión, señala el espíritu que debe prevalecer. No estamos en un juego y hay mucho que perder (y ganar también).

A los que están inmersos en la compleja dinámica política de 19 países, con el peso de satisfacer las expectativas, deseos y creencias de sus seguidores sin decepcionarles, les recordaría una cosa:

La Unión Europea no es ningún juego y con las cosas de comer no se “juega”. Y si algunos lo ven así, les recomendaría que se tomaran un tiempo muerto y reconsideraran el campo, y la idoneidad de las reglas presentes. Sé que es un imposible en la realidad, pero no como ejercicio mental y hacerlo es saludable, eso espero.

No tengo ningún problema en entender la posición de la mayoría de los que están involucrados en este drama, pero la comprensión del encastillamiento en posiciones maximalistas escapa mi capacidad. Si hago un esfuerzo supremo también puedo comprenderlo, pero no es mi intención caer en la esquizofrenia ni en el cinismo más infame. No es constructivo ni saludable.

Tampoco ignoro que, independientemente de lo que acabe sucediendo, los problemas no van a desaparecer, y algunos se pueden agudizar. Pero mi opinión, y no considero estar en mala compañía, es que hay un camino hacia adelante. Admito que hay otras opiniones, que en general me parecen respetables. No tengo el monopolio de la verdad (lo siento).

Greece: Past Critiques and the Path Forward. Olivier Blanchard.

http://blog-imfdirect.imf.org/2015/07/09/greece-past-critiques-and-the-path-forward/

Escotero julio 10, 2015 a las 22:49

http://www.datosmacro.com/comercio/balanza/grecia
¿Datos de la Alemania de la primera mitad de los 50?

Diego julio 13, 2015 a las 16:18

Efectivamente la Alemania de 1953 no es la Grecia de 2015, pero creo que también es importante señalar los intereses geopolíticos que subyacen en las decisiones y discusiones sobre la crisis griega.
En 1953 el temor del contagio del comunismo al resto de Europa occidental estaba muy presente, y Estados Unidos y la Europa occidental capitalista estaba interesada en el crecimiento y desarrollo de los países europeos que habían sido destruïdos por la guerra, para evitar este contagio, y construïr una Europa fuerte. Por eso no había ningún problema en hacer quitas de deuda a Alemania, Estados Unidos quería potenciar el desarrollo de la industria alemana (aunque en un futuro le hiciera competencia). Alemania era un país que se tenía que ayudar, y que tenía un gobierno dispuesto a colaborar.
Pero en 2015 ya no hay el temor de URSS, y a los países europeos les preocupa más que Grecia pague la deuda que no el crecimiento o bienestar de los griegos. Primero la deuda, y a base de austeridad y reformas (algunas de ellas si que muy necesarias en Grecia). Pero Grecia ya no es un país que se debe ayudar a crecer como la Alemania de 1953, ya no hay la URSS, ahora es más importante que se devuelva la deuda a los creditores europeos. Además no pueden salirse de la respuesta que se ha dado desde el inicio de la crisis (en gran parte inadecuada, ya que ha cortado el crecimiento) ya que entonces se demostraría que si es posible hacer otras políticas.

Jesús Fernández-Villaverde julio 13, 2015 a las 17:22

En 1953 Alemania no estaba pidiendo mas dinero nuevo. En 2015, Grecia si. Es muy distinto hablar sobre los que me debes (que en realidad no era tal, porque como explico en el post la mayoria de la deuda no eran legalmente la deuda de la Republica Federal) que pedir mas, no?

Y en todo caso, con respecto al tema geo-estrategico: SYRIZA ha dejado bien claro con su relacion con el dictador ruso que para ellos el derecho internacional es algo opcional. Hay que ser muy hipocrita para no ayudar a la UE a tratar el problema ruso y luego pedir el dinero de la UE.

Diego julio 13, 2015 a las 20:48

Dices que Alemania no pedía dinero, pero si que se la ayudó con el Plan Marshall. Había voluntad de ayudar a Alemania y mantenerla como aliado, era importante estratégicamente.

Con Grecia no hay la misma voluntad de ayudar al país y ayudarlo a crecer, lo importante es recuperar la deuda. La UE podría haber hecho mucho más por Grecia, en vez de ahogarla con más austeridad. Esto no quita que Grecia no haya hecho errores y necesite serias reformas. Pero la medicina ha fracasado. La UE no ha elaborado un plan que permita recuperar el crecimiento y el empleo en Grecia, que debería ser lo primordial puesto que Grecia es parte de la unión; si no que se han hecho rescates que intenten asegurar el retorno de la deuda a los creditores eurpeos y la reducción immediata del deficit para parar el endeudamiento. La UE no ha mirado por el bienestar, el crecimiento y creación de una economía fuerte en Grecia, a diferencia de lo que se hizo en Alemania.

Tienes razón que Grecia intenta jugar al juego de irse con Rusia, y Putin encantado. Pero Grecia sabe que el futuro fuera de la UE y como aliado ruso es incierto y poco prometedor. Auque la UE teme este escenario claro está.

Jesús Fernández-Villaverde julio 13, 2015 a las 21:20

Si, Alemania recibio dinero del Plan Marshall, pero eso era dinero que ya se habia dado ANTES de 1953. En 1953, Alemania no pedia nuevo dinero. Eso ya de por si hace que la analogia sea incorrecta.

No estoy en contra de cambiar la politica de la UE con Grecia, estoy en contra de emplear un ejemplo historico de manera erronea.

Se han cerrado los comentarios de esta entrada.

Previous post:

Next post: