En Expansión: Los Costes de Romper el Euro: No Nos Fijemos en Argentina

Hoy en Expansión hemos sacado Jesús Fernández-Villaverde, Tano Santos y yo nuestra interpretación de la "solución Argentina"  (que no nos parece solución en absoluto, ni ejemplo útil, por ser claros). 

Los Costes de Romper el Euro:  No Nos Fijemos en Argentina

(de Jesús Fernández Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos)

El agudo recrudecimiento de la crisis financiera en Europa en las últimas semanas ha colocado la discusión sobre los efectos de la ruptura del Euro encima de la mesa de una manera mucho más clara que nunca. Antes de pensar si España debe de seguir o no en el Euro, uno tiene que estimar los efectos, positivos y negativos, de una ruptura de la unión monetaria. El problema es que nunca hemos vivido una situación como esta y por ello, cualquier evaluación de estos efectos es casi imposible. Aquellos que defienden una postura u otra con gran vehemencia hablan, en nuestra opinión, más basados en prejuicios ideológicos que en una análisis frío y objetivo de la evidencia existente.

Y, aunque no tenemos ejemplos de rupturas de instituciones como el Euro, si que hay otros casos, como la disolución de la unión monetaria en Austro-Hungría o el divorcio de la República Checa y Eslovaquia, de los que podemos aprender, tanto en sus similitudes como en sus diferencias.

Pero en vez de discutir en detalle estos casos, nos vamos a centrar en las siguientes líneas en Argentina. Tras varios años de grave crisis económica, en 2001-2002 Argentina suspendió los pagos de su deuda soberana, abandonó la paridad del peso con el dólar e impuso el corralito a sus ahorradores. El caso argentino es relevante por dos razones. Uno, porque dados nuestros vínculos históricos, Argentina aparece constantemente en nuestros medios de comunicación. Dos, porque el rápido crecimiento económico de Argentina después de 2002 se esgrime a menudo como evidencia tanto a favor de una política económica heterodoxa como de los posibles efectos positivos de salirnos del Euro.

En este artículo presentamos dos argumentos: uno, nuestra interpretación de la experiencia argentina no es tan positiva como la de otros observadores; dos, creemos que el ejemplo de Argentina puede ser poco relevante para España.

Empecemos con nuestra interpretación de la experiencia argentina. Para ilustrarla, utilizaremos datos de PIB per cápita de distintos países de Iberoamérica compilados por el Banco Mundial en términos de paridad de compra (es decir, ya descontados los efectos de la inflación y del distinto poder adquisitivo de cada moneda). La práctica generalmente aceptada en economía es elegir como año base para realizar comparaciones el año del pico del ciclo. En el caso de Argentina fue 1998. Así, si normalizamos el PIB per cápita real en Argentina a 100 en 1998, en 2010 (el último año para el que el Banco Mundial nos da números), el PIB per cápita real fue de 131, lo que nos da un crecimiento de 2.3% al año de media. Pero este crecimiento medio esconde dos periodos bien distintos: de 1998 a 2002, donde el PIB per cápita real pasó de 100 a 78.3, y de 2002 a 2010 donde pasó de 78.3 a 131. En otras palabras, buena parte del fuerte crecimiento económico simplemente fue un efecto “rebote” de la gran caída del PIB durante la crisis.

Se podría argumentar que este efecto “rebote” y el crecimiento adicional de 31% no hubieran ocurrido sin el abandono de la paridad o el repudio de las deudas. Para evaluar esta respuesta, lo que podemos hacer es mirar a otros países de la región que sean relativamente comparables a Argentina pero con una política económica más convencional y preguntarnos cómo lo han hecho. Para ello seleccionamos a Brasil, Chile y Perú (Bolivia, Uruguay y Paraguay, por varias razones, son menos comparables). Si repetimos el mismo ejercicio que hicimos con Argentina, normalizando el PIB per cápita real de cada país a 100 en 1998, vemos que el PIB per capital real de Brasil es 129.1, el de Chile es 131.3 y el de Perú 155.5. Es decir, en este grupo de 4 países, Argentina lo ha hecho peor que Perú y (marginalmente) Chile y solo un poco mejor que Brasil. No parece, al menos a primera vista y con la cautela que se precisa en las comparaciones internacionales, que la política económica argentina haya ayudado en exceso con respecto a la de sus vecinos.

A la vez, Argentina sufre hoy de fuertes tensiones económicas a punto de estallar y que son precisamente consecuencia de las decisiones de los últimos diez años. La expropiación de YPF, el sistemático falseamiento de las estadísticas económicas, las crecientes limitaciones a la movilidad del capital o la distancia entre el tipo de cambio oficial y el “paralelo” son signos indudables de problemas futuros. Bien pudiera ser que en uno o dos años, una vez que se ha agotado todo lo que el modelo kircherista tenía que dar, la impresión general de la situación económica argentina sea mucho más negativa.

Lo que uno sí que puede hacer es pensar en qué hubiera ocurrido con una Argentina que en 2001 hubiese abandonado la paridad de manera ordenada, con una re-estructuración pactada con el FMI y con una política durante los siguientes años mucho más respetuosa del mercado como mecanismo de asignación de recursos. Dados los ejemplos de alto crecimiento de Brasil, Chile o Perú, los altísimos precios de las materias primas que Argentina exporta, el tirón que supone Brasil para la región, la bonanza internacional de 2002-2007 generada por la burbuja financiera en EE.UU. y Europa y recordando el enorme espacio de convergencia que Argentina ha acumulado en décadas de bajo crecimiento, pensamos que, bajo una política económica más convencional, el crecimiento de Argentina hubiese sido incluso más alto y, lo que es más importante, con menos desequilibrios como los existentes en este momento.

En resumen, lejos de  considerar a Argentina como un éxito, la vemos como una gran oportunidad perdida (otra más) para que este país recuperase de manera sostenible el atraso con las naciones más avanzadas.

Nuestro segundo argumento es que, independientemente de si uno subscribe o no nuestro análisis anterior, el ejemplo de Argentina es poco relevante para España y otros países de la Eurozona.

Esto es por tres razones. Primero, porque Argentina en 2001 era una economía mucho menos integrada con el resto del mundo que España en 2010. En 2001, el comercio internacional de Argentina fue el 21.7% de su PIB. En 2010, el comercio internacional de España fue el 54.7% de nuestro PIB. Además, buena parte de las exportaciones argentinas se concentran en materias primas (soja, carne y otros productos agrícolas) mientras que las nuestras se basan mucho más productos industriales (coches y otra maquinaria). Cuando Volkswagen produce un coche en Pamplona o Citroën en Vigo son parte de una cadena de valor internacional muy compleja. Si Argentina es expulsada de los mercados financieros internacionales, su capacidad de exportar apenas es afectada y, si además ha habido una devaluación, sus productos son particularmente competitivos. En comparación, si España estuviese en la misma situación, bien pudiera ser que nuestra capacidad de exportar y, en general, de producir bienes y servicios fuera afectada de manera mortal. Un ejemplo sencillo es el siguiente. Si un periódico en Argentina es impreso con papel y tinta nacional, una devaluación e impago de la deuda no tiene mayor impacto en la empresa del rotativo. Si en España el periódico se imprime con papel que viene de Austria y la tinta de Bélgica, una ruptura del Euro puede suponer el fin de la empresa.

Un caso que ilustra estos efectos el de Finlandia en 1991-93. La caída de la Unión Soviética fue un grandísimo shock negativo para este país escandinavo. Finlandia se había especializado en exportar bienes industriales a cambio de productos energéticos a la Unión Soviética a precios muy favorables. La repentina disolución de estas relaciones bilaterales entre ambos países hizo que el PIB en Finlandia se redujese un 11% entre 1990 y 1993 y la recuperación fue lenta y dolorosa a pesar de las buenas instituciones que Finlandia disfruta.

Segundo, porque en 2001, Argentina era una economía mucho menos bancarizada que la nuestra lo es ahora. De nuevo utilizando datos del Banco Mundial para asegurar su comparabilidad, en el año 2000, el crédito doméstico al sector privado en Argentina era el 23.9% del PIB. En España, en 2010 (el último año en la base de datos del Banco Mundial), fue el 211.6%. En otros palabras: cualquier colapso generalizado del sector financiero estilo corralito tendría un efecto un orden de magnitud más negativo en España que en Argentina. Es más: el efecto sería duradero. En 2010, en Argentina, el crédito doméstico es únicamente el 14.6% del PIB, lejos del nivel de 2000. Aún peor, la pérdida de confianza en la sociedad argentina en los contratos privados y en la seguridad jurídica tardará décadas en recuperase, con el consiguiente lastre en el crecimiento económico.

Pensar, como se argumenta a veces, que dado que la verdadera riqueza de las familias españolas son sus viviendas y que estas no se verían afectadas en exceso por este colapso del sector financiero demuestra una ingenuidad preocupante y, lo que es más grave, un profundo desconocimiento de historia económica. Solo por poner un caso reciente: en Japón el suelo comercial ha perdido el 86% de su valor entre el pico de su burbuja y hoy (en algunos distritos de Tokio la caída ha sido de más del 99%) y el suelo residencial el 65%. Y eso a pesar de que en Japón no hubo colapso financiero, solo una gran recesión.

Tercero, porque el presupuesto argentino se vio inmediatamente favorecido por la fuerte devaluación ya que el mismo depende crucialmente del precio relativo de sus exportaciones agropecuarias. De hecho, y esto quizás no es apreciado lo suficiente, Argentina mantuvo su disciplina fiscal por varios años después del abandono de la paridad. En España, por el contrario, nos seguiríamos encontrando con un déficit importante al día siguiente de salir del Euro, probablemente agravado por esta salida (como decíamos antes, nuestra estructura de exportaciones es muy diferente) y que no podríamos financiar en los mercados internacionales.

Volviendo al comienzo. Nadie sabe a ciencia cierta que pasaría si España se sale del Euro. El ejemplo de Argentina en 2001-2002 no es ni tan positivo como se nos vende ni particularmente útil como comparación. Algunos de nosotros fuimos muy escépticos cuando el Euro se creó. Ni pensábamos que las ventajas del mismo fueran suficientes para compensar sus costes ni que el diseño institucional de la Eurozona fuera el correcto. Y si creemos que el tiempo nos ha dado la razón, ahora somos también escépticos acerca de su ruptura.  En situaciones con gran incertidumbre sobre las consecuencias de las decisiones de política, uno debe ser más cauto que nunca antes de tomar una drástica decisión.

Hay 28 comentarios
  • Entonces, si "En situaciones con gran incertidumbre sobre las consecuencias de las decisiones de política, uno debe ser más cauto que nunca antes de tomar una drástica decisión." se deberia evitar que Grecia dejase el euro aunque dejen de pagar. ¿ Es el ejemplo correcto ?.

    • Si, creo que es correcto el ejemplo, aunque si realmente no quieres seguir adelante nadie se lo puede impedir.
      Luis

  • Totalmente de acuerdo, para no mencionar que cualquier tipo de impago, reestructuración de deudas-con o sin “corte de pelo”- supone la expulsión, por muchos años , de los mercados financieros internacionales.

    La solución mas razonable parece se llama Bond, Euro Bond. Las referencias aquí:

    http://www.youtube.com/watch?v=VM0smktBNes

    Saludos.

  • Luis,

    Dedico mis 250 palabras a dos ideas. Primero, el conocimiento de la historia económica argentina es esencial para explicar el Gobierno de la Rúa (Machinea, Ministro de Hacienda) y la gravedad de la crisis al momento de asumir (diciembre 1999). Lo sucedido en 2000 y 2001 era previsible para quienes conocemos esa historia pero con una diferencia. Como ya no había militares que pudieran dar un golpe de estado, los peronistas lo hicieron con una gran trifulca pública entre sus dirigentes. Las primeras medidas fueron producto de la “calentura“ de ese momento y luego no se pudo dar marcha atrás. Las medidas principales de enero 2002 no fueron todo lo horrible que se esperaba luego de lo sucedido entre 20 y 30 diciembre 2001. Como tantas veces desde 1932, la devaluación fue necesaria para implementar tipos múltiples de cambio vía un impuesto a las exportaciones, fuente principal de ingreso para solucionar la crisis fiscal en 2002 y 2003.

    Segundo, gracias a la experiencia de AL en los 80, los políticos argentinos se convencieron que no era necesario hacer ajustes y que la cuerda se podía estirar porque siempre habría algún extranjero que financiaría el rescate (idea oleada y sacramentada por Machinea en su fracasado Plan Primavera de julio de 1988). La disponibilidad de fondos del BID y el FMI (el Bco Mundial se quemó con el Plan Primavera) hacía presumir que se podía jugar con ellos a dar promesas de ajustes a cambio de su financiamiento pero sin ninguna intención de cumplir las promesas. Pero hasta el bueno de Stan Fischer se hartó.

  • Mil gracias por este artículo. Lo voy a traducir al inglés y se lo voy a enviar a todos mis colegas obesionados con la panacea de las devaluaciones y a quienes llevo meses preguntando qué rayos ganaría Grecia saliendo del euro sin obtener respuesta convincente.

  • Hablando de costes, y si no voy errado os dais cuenta que tan solo el importe final del rescate de Bankia equivale a la capitalización bursátil total del BBVA de hoy?.

    Sobran comentarios adicionales.

    Suerte a todos y buenas noches

    JdT

  • Deberíamos haber buscado soluciones adecuadas a la situación.
    No cabe duda que lo único que podíamos plantearnos era encontrar la manera de aumentar el producto interior, a través, primero, del consumo interno, sin que por ello creciera el proveniente del exterior.
    Por otro lado, el no haber tomado las medidas en su momento, hará que inevitablemente caigamos en manos del primer populista de turno; lo que llevará, queramos o no, a la salida del euro.
    Creo que ahora ya solo podemos prevenir y arreglar el país para lo que vendrá.

  • De acuerdo en la exposición, pero no tanto en las conclusiones. En principio, parece que comparais una posible salida del euro con el abandono de Argentina de la paridad con el dólar. Sin embargo, realmente lo que haceis es comparar la salida abrupta que se produjo con lo que hubiera pasado si 'hubiese abandonado la paridad de manera ordenada'. Esto es, suponeis que la situación era inviable y había que elegir la mejor forma de volver a un tipo de cambio flotante.
    En el caso de España no hay que comparar los costes de la salida con los de la permanencia a corto plazo sino a largo. Existe el riesgo de que los problemas se repitan en el futuro aunque consigamos salir de la actual crisis manteniendonos dentro del euro.
    La cuestión no es si es deseable que España se mantenga dentro del area euro sino si nuestra estructura económica y social es viable con una moneda fuerte.
    De otra forma, España no puede tener un marco sin antes convertirse en Alemania.

  • Estimado Luis,

    Enhorabuena por el post y las aclaraciones que supone sobre este tema, tratado tan superficialmente. Creo que hay un asunto que se apenas de aborda, y es el relativo a la estructura de precios relativos. La devaluación, además de suponer un empobrecimiento generalizado de golpe, implica un mantenimiento de los precios relativos de los bienes y factores, precios relativos que están distorsionados por la fase de crecimiento desordenado impulsado por el aluvión de crédito (que sobredimensionó determinados sectores y alteró completamente la estructura de precios relativos). Un ajuste sin devaluación (la famosa "devaluación interna") lo que consigue precisamente (entre otras cosas) es revertir esa desordenada evolución de los precios relativos, haciendo que unos desciendan más que otros, con el fin de adaptarse a la realidad de la demanda sostenible sin el exceso de crédito mediante una oferta productiva más competitiva.

    La devaluación postpone este ajuste necesario y las reformas estructurales que lo facilitan o aceleran, y trata de buscar una competitividad y el consecuente crecimiento mediante una oferta y una estructura de precios desequilibrada. Puede suponer un falso alivio en el corto plazo en términos de crecimiento, pero si tenemos en cuenta la caída de producción que se produce de forma brusca y profunda, y analizamos una serie larga, la ausencia de ajustes conduce a mantener y profundizar los defectos estructurales de esa economía que seguirán lastrando su crecimiento a medio y largo plazo.

    No digo nada ya si lo acompañamos de política monetaria expansiva...

    Un saludo

  • Buena artículo de nuevo, gracias.
    Ante las noticias de que Miguel Angel Fernández Ordóñez dimite antes de hora, Xavier Sala i Martín propone Jordi Galí.
    A pesar de que seguramente ya tengan decidido quién va a suceder a Miguel Angel Fernández Ordóñez sería interesante saber la opinión de NeG sobre quién debiera sucederlo.
    Saludos,

  • URGENTE

    Zero Hedge ECB Calls Spain's Bluff... Or Does It? And Did Europe Just Check To The Fed?

    -> Google.es financial times ECB rejects Madrid plan to boost Bankia

    Financial Times ECB rejects Madrid plan to boost Bankia Patrick Jenkins in London, Ralph Atkins in Frankfurt and Miles Johnson in Madrid

    A Spanish plan to recapitalise Bankia, the troubled lender, by indirectly tapping the European Central Bank for cash, was bluntly rejected as unacceptable by the ECB, European officials said.

    News of the rejection came as Spain faces elevated borrowing costs in the bond markets, tries to persuade investors it can contain problems in a banking sector weighed down by €180bn of bad property loans and, on Tuesday, saw its central bank governor stand down early.

    Madrid had floated the unorthodox idea over the weekend of recapitalising Bankia by injecting €19bn of sovereign bonds into its parent company, which could then be swapped for cash at the ECB’s three-month refinancing window, avoiding the need to raise the money on bond markets.<

    The ECB told Madrid that a proper capital injection was needed for Bankia and its plans were in danger of breaching an EU ban on “monetary financing,” or central bank funding of governments, according to two European officials...

  • La intervención de Fede me parece muy acertada. Solemos análizar a corto plazo y no nos paramos lo suficiente a largo y medio plazo. Tendemos igualmente a analizar una acción como si hubiese una verita mágica que tocándola nos pudiese sacar del túnel del horror. ¿Si salimos del euro qué? ¿Si nos quedamos, qué? Pues en ambos casos depende. Eso no es lo importante.

    Como dice Luis, no hay experiencia (como casi siempre que pasa algo gordo). En estos casos Keynes decía que hay que decidir usando el buen criterio y sabiendo qué se quiere conseguir. Eso. No modelos que nos libren de la responsabilidad de decidir. Ya no valen.

    Quedarnos en el Euro significa, entre otras cosas, la certeza de ser un perpetuo aspirante a mendigo en un lugar que, no nos engañemos, también está enfermo. A corto plazo la certeza de 7 millones de parados y que este gobierno no repetirá. El PSOE tampoco. Habrá gente nueva. Para pensarlo.

    Salir del euro, es oportunidad y riesgo. Los atributos de tener libertad. Unos prefieren esto y otros lo otros.

    A mí el instinto me dice que es imperativa una separación amistosa minimizando daños para todos en lo posible. Entre otras cosas por uno de los puntos de Sarachaga: Dentro del Euro no es posible ajustar con rapidez el modelo productivo.

    Por cierto, Argentina a finales de los 80 producía unos 30 millones de TM de cereales. Hoy pasan de 110 o 120 y las compra China. No tiene sentido comparar.

  • no habia colapso en Japón pero ¿habia esto que indica Ja Edward J Kane ? "What Lessons Should Japan Learn from the U.S. Deposit Insurance Mess?," Journal of Japanese and International Economics, 7 (December 1993) Edward Kane aplico termino banco zombi ( institución financiera con un valor económico neto menor que cero, pero que continúa operando porque su habilidad para pagar sus deudas es sostenida por crédito gubernamental implícito o explícito) a la emergente crisis japonesa de 1993

  • Me uno a la intervención de Fede y Manu Oquendo. Si no interesa estar en el euro, hay que salir, de la manera más respetuosa posible, mantiendo buenas relaciones con nuestros vecinos, y conservando la seguridad jurídica. Argentina no es un modelo a seguir.
    Y estoy con FEDEA en que es mejor estar en el Euro. La historia de España del siglo XX, es de un país sin soberanía, cuyo régimen político se decidía por los equilibrios de poder en Europa. Cuando allí pesaba el fascismo, aquí tuvimos un régimen fascista. Por eso es mejor estar en la unión, con todos sus fallos, pero donde al menos tenemos un voto, que fuera. Pero a un precio, no infinito.

  • Primero. Sí, una devaluación sería conveniente. La mejor manera de hacerlo es a través de un acuerdo entre BCE y Tesoro EEUU para mantener el tipo de cambio uno a uno por un tiempo corto (dos o tres años). El principal beneficio es que permitiría acelerar el ajuste de precios relativos a través de aumentos de algunos precios nominales --aumentos que variarían en función de las condiciones de los mercados locales dentro de la euro-zona.

    Segundo. Sí, una intervención de toda la banca es necesaria para contener y distribuir las pérdidas. La mejor manera: separar una unidad especializada en cuentas corrientes (sistema de pagos); establecer procedimiento para que acreedores de los bancos se interesen en cambiar sus títulos de crédito por acciones en una unidad con activos “buenos“ administrada por controladores anteriores; y establecer una unidad para liquidar el resto de los activos y pagar las obligaciones que no fueran convertidas en capital.

    Tercero. Sí, una reestructuración de la deuda pública es necesaria para facilitar el éxito del ajuste fiscal (algo que todavía tiene que ser bien diseñado). La mejor alternativa es mi Bono Manolo que ya expuse en otro comentario. Nótese que este Bono sería emitido también para financiar el déficit fiscal si el ajuste no es lo suficientemente rápido y para reestructurar cualquier deuda adicional contraída por el Estado para el saneamiento bancario.

    Nada de lo anterior requiere financiamiento externo.

  • Yo creo que hay un error enorme al utilizar las palabras "solución argentina". En ningún caso se trato de una salida consensuada. El problema de tener un sistema monetario como el euro es que los costos de salir son tan grandes que nadie lo realiza por voluntad propia sino simplemente porque las cosas se dan así. De hecho, considero que este es uno de los problemas habituales en los modelos macros de default, dónde lo analizan de forma óptima. Acá no hay óptimo sino simplemente un almost very last best, pero el único factible desde el punto de vista de coordinación.

  • Hola. Tengo conocimientos escasos de estos temas, pero veo que lo que nos toca es una devaluación interna fuerte via salarios. Veremos salarios iguales a las ayudas que se reciben ahora como subsidio por desempleo, así seremos competitivos. Falta por saber si seremos capaces de asumir este coste social, no comer jamón todos los días, ni tener coche, ni tele de plasma, ni smartphone, ni tarjeta de crédito, etc. Para vivir confortablemente necesitamos pocas cosas. Tengo 43 años y recuerdo de pequeño tomar refrescos en algún cumpleaños. La ventaja, es que nos volveremos una sociedad más saludable y generaremos menos gastos sanitarios.
    Un saludo.

  • Luis,

    analizando los costes de salida del Euro creo que hay que distinguir dos partes.

    1.- Devaluacion de la moneda. Viendo los desequilibrios actuales en la balanza de pagos no parece que se requiera una devaluacionexagerada para alcanzar un equilibrio. Ver lo que ocurrio en 1992 debe ser una guía. Por otra parte la politica economica del gobierno no debería ser muy direfernte a la actual en la parte presupuestaria. Creo que sería positiva y permitiría un fuerte desarrollo industrial y en servicios exportables, teniendo ya un sector exterior bastante competitivo. Con una sociedad deprimida como para aceptar subidas salariales nulas y perdidas de todo tipo de derechos y prestaciones no parece dificil que asuma una perdida moderada de poder adquisitivo por la inflacion dos o tres años hasta que se recobre la estabilidad.

    2.- El propio proceso de ruptura. El caos inicial es dificil de prever. Del balance del BCE habrá que separar nuestra parte. ¿esto como se hara? ¿las posiciones de la banca española al BCE pasarían por RD al BdE? En principio por seguridad jurídica el proceso de redenominacion de moneda en contratos debería ser exactamente el inverso que el utilizado al entrar en el Euro. Eso significaria convertir activos y pasivos denominados en Euros en España a Europesetas, inversamente a como se hizo al entrar. Los acreedores extrajeros se encontrarían los bonos redenominados en pesetas.

    La estabilizacion de la divisa requeriría apoyo inicial del FMI y resto bancos centrales.

  • A diferencia de lo que plantea el artículo, España (y Europa) deben fijarse en Argentina, pero no por lo que "debe" hacerse, sino para entender qué "termina ocurriendo" cuando no se toman decisiones oportunas. La historia de la última crisis Argentina se cuenta mencionado el "corralito bancario", el default de la deuda soberna (con aplausos parlamentarios) y la caída del gobierno (por un procedimiento inconstitucional por cierto). Es menos frecuente recordar que Argentina batalló con munición variada durante dos años para evitar romper la convertibilidad. Argentina de 2001 enseña lo que les ocurre a las economías que cuentan con arreglos institucionales que restringen críticamente la flexibilidad monetaria cuando enfrentan shocks exógenos severos. Es que los ajustes que son necesarios implementar en estas circunstancias son impracticables en países democráticos donde rige el voto universal y la sociedad civil está organizada. Es cierto, durante la segunda mitad del siglo XIX los ajustes reales pronunciados de las economías que adherían al patrón oro eran frecuentes. En ellas, en el mejor de los casos, votaba el 25% de la población. Por ello, al igual que en Argentina en 2001, en la Grecia actual (y tal vez en Europa), la ruptura de la institucionalidad monetaria es una posibilidad cierta. Sólo un liderazgo lúcido, valiente y generoso del norte (v.g. Alemania) podrá evitarlo. Lamentablemente, como enseña Argentina de 2001, este tipo de liderazgo es poco frecuente. Por desgracia, este tipo de liderazgo parece estar ausente en la Europa actual.

  • Don Luis tiene usted toda la razón, las soluciones de la Argentina siempre fueron muy poco ortodoxas y a largo plazo ineficientes porqué impiden su crecimiento como nación, a mi lo que me preocupa ahora sobre la ruptura del euro pasa más por el abandono de Holanda y su vuelta al Florín. ¿Eleccionan en septiembre, no?. Me añado, con su permiso, la palabreja esa al propio diccionario de maldades.

  • Yo me pregunto varias cosas a ver si alguien puede aclararme estas dudas:
    1. ¿Qué es lo más puntero en modelización de uniones monetarias sujetas a shocks?
    2. ¿Cómo se podría analizar matemáticamente el coste/beneficio de seguir en el euro con cierta fiabilidad?
    3.¿Distinguiendo entre efectos de corto y largo?
    4.¿Qué tipo de sistema/modelo y qué variables serían las relevantes para tal tarea?
    5. ¿Hay algo a lo que agarrarse más allá de casos particulares que no son extrapolables ni en el tiempo ni en estructura económica?
    He visto el trabajo de Pesaran en el que estiman un GVAR y hacen un contrafactual para el caso de si el UK hubiese entrado en la zona euro--> http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=740424
    Obviamente no es lo mismo la entrada que la salida, ni hacerlo mirando al pasado que hacia el futuro..pero quizás se podría tratar de hacer algo parecido para España en el sentido de tener en cuenta todas las interacciones con el resto de economías.
    ¿Qué pensáis?

  • Muy buen articulo. Mis comentarios. En primer lugar, respecto de que el caso argentino no es un ejemplo útil. En principio estoy de acuerdo que las diferencias no son menores, y por eso sostenemos con Pablo Shiaffino en un artículo publicado en este blog que no se puede asimilar livianamente el caso argentino con el de Europa. Entre las razones mencionamos algunas de las que ustedes hacen referencia: tamaño del sistema financiero, nivel de comercio con la UE y el efecto que el extraordinario contexto internacional tuvo sobre el crecimiento de la Argentina a partir de 2003. Sin embargo, creo que la experiencia deja algunas cosas que sirven para sobre los costos de abandonar una moneda en la que se han realizado todos los contratos. No conozco otro caso similar en los últimos tiempos.
    En segundo lugar, se habla de los horrores posteriores a la salida de la convertibilidad (desprolijidad, falta de acceso a los mercados financieros, falsear las estadísticas, ...). Estamos de acuerdo, pero porque eso se relaciona con el abandono de la convertibilidad. ¿Abandonar la convertibilidad trae aparejado todo lo anterior? Para evitar estos problemas, mejor definir la "solución argentina" como devaluación y reestructuración. De esa manera se evita enredarse con algunos de los dislates de los últimos años. Además el artículo menciona que una salida ordenada hubiese sido mucho mejor (ver comentarios de Fede). Se habla de “oportunidad perdida”, no puedo sino estar de acuerdo.
    sigue...

  • sigue ...
    Tercero, la comparación con otros países de América Latina no me parece muy útil, ya que eran países sin problemas en el sistema financiero y que no tenían que mejorar la competitividad con deflación. Lo relevante es discutir como le hubiese ido a la Argentina si no hubiese salido de la convertibilidad. ¿Hubiese crecido al mismo ritmo que creció? Una pregunta que da para un largo debate, en especial si se toma en cuenta la gran caída del producto de 2002 y la fuerte mejora del contexto internacional (tasa de interés y precios de exportación) a partir del 2003.
    Cuarto, el argumento que salir del euro podría cortar el financiamiento internacional y con ello las importaciones (creo que bastante menos las exportaciones) es válido, pero debe compararse con una situación como la actual en que dicho financiamiento tampoco esta muy disponible que digamos.
    Quinto, ¿por que más manufacturas en las exportaciones reduciría la elasticidad respecto del tipo de cambio? Turismo y exportaciones debieran ser más elásticas y no menos.
    Por último, lo que decíamos en nuestro artículo es que en Europa la salida del euro tendría costos muchos mayores que en la Argentina. Estoy convencido que sería un error abandonar el euro, tanto desde el punto de vista económico como político. Pero es bueno tener en cuenta que si no hay flexibilidad de Alemania (incluyendo en especial al BCE) las ventajas de "pertenecer" seguirán disminuyendo con el paso del tiempo.

    • Estimado Jose Luis,

      creo que este ultimo comentario es clarificador y lo comparto en gran medida. Una cosa es el abandono Argentino de la Dolarizacion y otra las nefastas politicas que se estan llevando en Argentina en los ultimos años.

    • Jose Luis,
      Comparto tu comentario. Quiero rescatar sobre todo que la comparación de Argentina con otros países Latinoamericanos no es la más interesante. Argentina no lograba crecer a la par de esos países antes de salirse de la convertibilidad. Ese era justamente el problema!
      La pregunta relevante para España (como también para evaluar el caso Argentino) es: ¿bajo qué decisión se puede crecer más rápido? ¿España está creciendo acorde con su potencial dentro del Euro? ¿Podría crecer más rápido si saliera (con la disrupción de contratos que ello implica)?

  • Debe hacer una aclaración. En Argentina se aplicaron políticas neoliberales (como Jesus propone) entre 1992 y 2001 que llevaron al país a una caida del nivel de vida jamás vistas (50% pobreza, corralito, 15% de paro, deuda externa de 165% del pbi, etc). Las políticas heterodoxas del gobierno actual generaron un crecimiento del 82% en 8 años, redujo la pobreza al 14%, redujo la deuda al 40% del pbi. Los reportes de "supuestos" problemas actuales de la economía argentina, son los deseos de economistas locales (similares a Jesús) ligados al sistema financiero.

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