En el centenario de Schumacher

Hace casi un mes, el pasado día 16 de Agosto, fue el centenario de E.F. Schumacher y en NeG queríamos aprovechar tal ocasión para recordar a este economista germano-británico y para tratar de temas que, a pesar de su importancia, no han jugado un papel destacado en este blog.

Para nuestros lectores menos metidos en esto de la economía quizás quepa señalar que Schumacher publicó, en 1973, un libro titulado “Small is Beautiful: a study of economics as if people mattered” en el que recopiló los ensayos que había escrito en los años anteriores sobre ecología, tecnología y desarrollo. La publicación del libro acarreó, casi de manera inmediata, una gran fama a Schumacher (que había sido, hasta aquel momento, un economista muy convencional trabajando para el gobierno británico y la industria), aunque el autor solo la pudo disfrutar por poco tiempo, pues fallecería en 1977 de un inoportuno ataque al corazón (una biografía detallada de Schumacher por su hija se puede encontrar aquí). El libro es aún tremendamente popular y a su rebufo encontramos las más variadas organizaciones, desde un Schumacher College a una Sociedad Schumacher centradas alrededor de sus ideas de tecnología con escala humana y de crecimiento sostenible.

Por motivo del centanario y para preparar este post releí la semana pasada “Small is Beautiful”. Compré mi primera copia de este libro cuando estaba en el bachillerato (aunque debo confesar, en traducción al castellano) pues siempre he compartido con Schumacher, entre otros temas, una profunda preocupación por el medio ambiente y la sospecha que buena parte de nuestras instituciones sociales modernas pecan de gigantismo. Después de todos este tiempo, era un buen momento para mirar que había quedado de aquellas lecturas adolescentes y como 21 años de economista (6 de carrera, 5 de doctorado y 10 de profesor) me habían cambiado.

El veredicto es, de manera un tanto sorprendente, de perplejidad. Todavía creo que Schumacher entendió antes que muchos otros que buena parte de nuestra prosperidad actual se basa en el consumo de combustibles fósiles acumulados a lo largo de centenares de millones de años y que, en consecuencia, tiene unos problemas de sostenibilidad cruciales. De igual manera, sigo pensando que la manera en la que organizamos las ciudades o muchas otras instituciones en nuestra sociedad es errónea y que, sin ir más lejos, buena parte del urbanismo generado por nuestros ayuntamientos en las últimas décadas es una pura monstruosidad. Recordar estos dos temas han sido, a buen seguro, un pago suficiente para mi ejercicio de revisitar a Schumacher

A la vez, muchos otros temas me han rechinado. Algunos, por motivos alejados de la economía. Por ejemplo, Schumacher estaba enamorado del Budismo (aunque personalmente se convirtiera al Catolicismo). Pero más que del Budismo “realmente existente”, Schumacher estaba enamorado de un Budismo un tanto romántico e idealizado. Por otra, su escepticismo al trabajo de la mujer fuera de casa suena un tanto “carca”. Y al final del día el habitante de Nueva York, una gran urbe donde las haya, es menos dañino para el medio ambiente que un habitante rural medio en EE.UU. (o que Thoreau, que mucho ir de ecologista por el mundo, pero que quemó un buen cacho de bosque en Nueva Inglaterra).

Pero lo que más me ha rechinado es la falta de compresión de lo que es (o de lo que debería ser) la economía. Al contrario de lo que afirma Schumacher, los economistas no buscamos la maximización de la producción o de la riqueza; buscamos la maximización del bienestar. Estos objetivos no son, ni mucho menos, iguales. Factores como el ocio, la calidad del aire o del agua o la belleza de nuestras ciudades entran en la utilidad de las personas y por tanto sacrificar unas vacaciones por un poco más de sueldo no es lo que prescribe la economía (igual que tampoco prescribe lo contrario: la respuesta es "depende").

Lo que buscamos los economistas son mecanismos para conseguir las mejores combinaciones posibles de ocio e ingreso (y todos los otros factores relevantes). Algunas veces, muchas, pensamos que el mercado hace un buen trabajo en generar estas combinaciones. Otras no y la regulación es útil y necesaria para solventar estos fallos (un simple ejemplo en el contexto de mi ejemplo anterior de elección renta-ocio es en evitar problemas de “rat races” entre trabajadores: “nadie se toma vacaciones para que el jefe no se crea que uno es un vago que no puede ser promocionado aunque en realidad todos los trabajadores preferían tener más vacaciones”).

La economía nos proporciona una caja de herramientas seria y rigurosa con la que pensar acerca de estos problemas. Y esto es lo que me lleva a introducir un tema que, como aventuraba en el primer párrafo, esperamos tratar más en NeG: el calentamiento global.

Cuando empecé con NeG pensé (ingenuo de mí) que este sería uno de mis temas favoritos. El calentamiento global es uno de los mayores riesgos a los que nos enfrentamos en el mundo actual y la postura de los negacionistas y negados pone en peligro el futuro de todos (una reflexión tangencial: las mismas falacias lógicas y manipulaciones infantiles de datos que se utilizaban desde algunos sectores de la izquierda para atacar la reforma de las pensiones y asegurar que no había motivos de alarma son esgrimidos desde cierta parte de la derecha para negar el cambio climático, al final en su esencia, “Público” y “Libertad Digital” son iguales en chifladura aunque sus amores y odios sean diferentes). Lamentablemente, la terrible crisis económica me ha impedido una y otra vez volver a este tema, aunque este año Antonio Cabrales y yo intentaremos corregir este rumbo.

En NeG no hablaremos ni de la ciencia (aunque la mencionemos en muchos casos) ni de las pseudo-controversias (como sacar un par de emails fuera de contexto). En el caso de la ciencia, porque no es nuestra especialidad. En el caso de los “escándalos”, porque ya me enfada lo suficiente ver que todos los candidatos republicanos no dicen más que sandeces al respecto (excepto Huntsman, que a parte de ser de Penn, es el único sensato, razonable e ilustrado de esa panda) como para encima tener que perder el tiempo con tonterías en mi propio blog. No, en NeG hablaremos, por ejemplo, de papers como este: ¿cómo diseñamos impuestos óptimos sobre los combustibles fósiles? ¿cuáles son las mejores políticas para reducir la emisión de CO2? ¿cómo incentivar el cambio tecnológico en estos sectores?

Bueno, veremos que tal nos sale. Y aunque probablemente a Schumacher no le hiciera demasiada gracia nuestro enfoque analítico, esperaría que al menos viese que muchos de nuestros objetivos son comunes.

Hay 25 comentarios
  • Gracias por volver al tema del calentamiento global, es cierto que desde que empezó la crisis de deuda, se ha dejado totalmente de lado, pero sinceramente creo que puede ser el gran tema una vez superemos esta crisis. Espero vuestros posts sobre como enfrentarse al cambio climático con ganas.

  • Es una agradable sorpresa el tema de este post.
    Leí el libro de Schumacher cuando estaba en segundo de carrera y me dejó en aquel momento una huella importante. Recuerdo que me pasé unas cuantas semanas dando vueltas y vueltas a los argumentos del libro y tratando ver cómo encajaban en lo que estaba estudiando (no encajaban nada, por supuesto).
    Bastantes años después releí otra vez "Lo pequeño es hermoso", en el mismo ejemplar de Editorial Orbis que tenía profusamente anotado. Ni reconocía al libro que yo recordaba ni me reconocía a mí mismo en las notas que yo había escrito profusamente en los márgenes.
    Fue un poco como volver a ver las viejas películas de Woody Allen, de las cuales tengo un recuerdo mucho mejor que la realidad cuando he vuelto a verlas años después.
    Pero fue un libro que apareció en un momento en el que yo necesitaba que me abrieran la puerta para pensar y reflexionar.
    La cuestión del tamaño de las organizaciones para que sean "vivibles" y manejables creo que permanece de gran actualidad y es un tema que necesita de más investigaciones y cómo se conecta la cuestión del tamaño con la eficiencia de su funcionamiento (tanto en empresas como en la Administración Pública). Habrá que ponerse a trabajar también sobre este tema en el futuro cercano.

  • Los tres párrafos a partir del que comienza con "lo que más me ha rechinado" me parecen muy acertados y muy necesarios. Creo que son una buena muestra (breve) del lenguaje en el que los economistas deberíamos dirigirnos a aquellos científicos (y al público) que se quejan de la falta de comprensión de muchos economistas acerca de lo que es (o de lo que debería ser) el planeta.

    Veremos si más pronto que tarde las mejores mentes, como en el ejemplo que pones del paper de Mike et al., tienen ocasión de poder ponerse a utilizar la caja de herramientas para hablar de medio ambiente, tecnología y desarrollo.

  • Jesús,

    Me ha gustado mucho tu comentario. Se nota que has entrado en un terreno que conecta con tu "pasión" como economista por el tono general - directo, sencillo y profundo- con que lo has escrito.

    También he leído recientemente el libro de Schumacher, en mi caso por primera vez. Como a tí, me queda una sensación de simpatía por algunas de sus reflexiones generales sobre la humanización de la economía junto al tono algo "naif" de algunas de sus propuestas concretas.

    Discrepo sin embargo con tu afirmación de que "los economistas no buscamos la maximización de la producción o de la riqueza; buscamos la maximización del bienestar".
    O mejor dicho, creo que la economía de hoy, no necesariamente los economistas, sí está centrada excesivamente en la maximización de la riqueza. Yo diría que el paradigma máximo de la economía en occidente es la "eficiencia" y en ocasiones sacrificamos otros valores que posiblemente sean más necesarios para la sociedad en aras de la "eficiencia" económica. Esto explicaría, por ejemplo, que ningún gobierno se atreviera a explotar las burbujas inmobiliarias porque en ese momento eran un factor de crecimiento económico indudable y frenarlas habría limitado el crecimiento.

    Obviamente la economía tiene que ser eficiciente, pero creo que el gran reto es hacer compatible la eficiencia con el resto de valores propios del ser humano, algo que podría resumirse en la idea de Shumacher de la búsqueda del crecimiento sostenible. Creo que tus reflexiones en este post y tu declaración de intenciones respecto a comentarios futuros van claramente en esa dirección, y espero con mucho interés vuestras aportaciones en campos como el del cambio climático.

  • Muy interesante el recuerdo de la figura de Schumacher y su contribución al pensamiento económico.

    Con todos los respetos alguna de sus afirmaciones no deja de resultarme un tanto sorprendente.

    Cita:

    "Pero lo que más me ha rechinado es la falta de compresión de lo que es (o de lo que debería ser) la economía. Al contrario de lo que afirma Schumacher, los economistas no buscamos la maximización de la producción o de la riqueza; buscamos la maximización del bienestar. Estos objetivos no son, ni mucho menos, iguales. Factores como el ocio, la calidad del aire o del agua o la belleza de nuestras ciudades entran en la utilidad de las personas y por tanto sacrificar unas vacaciones por un poco más de sueldo no es lo que prescribe la economía (igual que tampoco prescribe lo contrario: la respuesta es “depende”).

    Lo que buscamos los economistas son mecanismos para conseguir las mejores combinaciones posibles de ocio e ingreso (y todos los otros factores relevantes). Algunas veces, muchas, pensamos que el mercado hace un buen trabajo en generar estas combinaciones. Otras no y la regulación es útil y necesaria para solventar estos fallos (un simple ejemplo en el contexto de mi ejemplo anterior de elección renta-ocio es en evitar problemas de “rat races” entre trabajadores: “nadie se toma vacaciones para que el jefe no se crea que uno es un vago que no puede ser promocionado aunque en realidad todos los trabajadores preferían tener más vacaciones”)."

    Sin dudar un momento de que eso es lo que buscan algunos economistas, esa visión teleológica de la economía orientada al bien común de inspiración tomista me parece un poco excesiva.

    Sin entrar en disquisiciones más profundas sobre las implicaciones filosóficas de esa visión, creo que la realidad es bastante más sombría , y quiero romper en este punto una lanza a favor de Schumacher.

    Habría que definir "economista" en un sentido muy preciso, y a ser posible establecer grupos con sus correspondientes ejemplos concretos para que el ejercicio no se quedara en una pura abstracción.

    No quiero pecar de maniqueo, pero esa visión de los economistas es tan válida como la de que todos los políticos buscan el bien común.

    Un saludo y muchas gracias por sus magníficas aportaciones.

  • Jose

    En este blog solemos utilizar la palabra "economista" en el sentido anglosajon del termino: aquellas personas (independientemente de su formacion) que se dedican a pensar sobre economia de manera sistematica. Esto incluye a muchos academicos y gente en servicios de estudios e instituciones publicas como Bancos Centrales y demas. No incluye, por ejemplo, a los directivos de empresa, no porque no nos gusten (una profesion tan loable como la que mas), mas porque queremos precision en el lenguaje que el uso cotidiano en castellano de la palabra "economistra" (que va desde el que te hace la declaracion de hacienda hasta el que trabaja como banquero) creemos que pierde.

    Si nos limitamos al primer grupo, creo que la inmensa mayoria te dirian que si, que lo que se busca es maximizar el bienestar, no el ingreso. Si abres el libro de Varian de Micro Intermedia, el manual mas popular del mundo, esto lo repite una y otra vez hasta que el estudiante se cansa. Yo, desde luego, lo repito una y otra vez en mi clase.

    Quizas en los medios de comunicacion no quede claro. Vivimos en un mundo en el que los periodistas quieren una cita de 10 palabras o "controversia". Una explicacion detallada y llena de matices nunca vende bien.

  • Muchas gracias por su contestación.

    La verdad es que el deseo de precisión por mi parte sobre lo que es un economista era un poco tonto o retórico.

    Afinando lo que rondaba mi cabeza: teniendo en cuenta que la economía es inseparable del hombre y el hombre no parece hoy por hoy comportarse como un robot, con comportamientos exactamente predecibles y mensurables en todas y cada una de sus interacciones, el análisis y la investigación económica parecen tener un importante sesgo ideológico, siendo éste un componente variable dependiendo a su vez de varias variables.

    Esto es así debido a que nos encontramos ante una ciencia no dura.

    La consecuencia de esto es que algunos economistas que puedan merecer con todos los honores ese título a algunos les parecerán charlatanes de feria, y a otros sus contrarios, pasando por todas las gradaciones.

    Así pues, salvando la buena voluntad de los que merezcan el título de economistas, como a cualquier persona medianamente formada e informada algunos (¿bastantes?, ¿muchos? , ¿individuos aislados?) me parecen charlatanes ilustrados, incluso técnicamente sobresalientes.

    Volviendo a la voluntad inclinada al bien me vuelve el recuerdo a la lectura de "Mein Kampf", no cabe duda de que uno se encuentra ante una persona extraordinariamente preocupada por el bienestar del pueblo alemán, tampoco de que se encuentra en presencia de un criminal en la acepción más extensa del término.

    http://krugman.blogs.nytimes.com/2009/01/27/a-dark-age-of-macroeconomics-wonkish/

  • Es un buen objetivo para la economía tratar de encontrar el modo de alcanzar mayor bienestar, y no únicamente mayor riqueza material en una competición individual. Ahora bien, el concepto de bienestar nos lleva directamente al campo de los valores. ¿Qué es la vida buena? Y ahí empieza la discrepancia, las distintas escalas de valores. Schumacher, a quien yo también leí con gran entusiasmo a los 17 años, defiende que lo medioambiental y social, valores comunitarios, también lo son para el individuo. Pero los economistas y políticos realmente existentes no los parecen tomar en consideración a la hora de diseñar y poner en práctica sus acciones. Veáse Kyoto y otras cumbres fallidas. Para colmo, ciertos intelectuales de raíz biologicista que se declaran "optimistas racionales" cargan contra el supuesto "pesimismo catastrófico" de la ONU, Greenpeace, Friends of the Earth y medioambientalistas en general, y argumentan que la humanidad nunca ha estado mejor alimentada y con mejores servicios, tecnología, etc. que ahora, salvo algunos "baches históricos" (accidentes nucleares, hambruna en el Cuerno de África, guerras mundiales, etc.) . De hecho, defienden la vuelta al carbón como energía barata para potenciar el crecimiento "económico" de Europa, puesto que China e India se niegan a bajar sus tasas de CO2. Por ejemplo http://www.rationaloptimist.com/blog

  • Jesús,

    Esperaremos con impaciencia vuestras entradas sobre el calentamiento global

    Por cierto, cuando encuentres un rato, estaría bien conocer tu opinión sobre la explosión asiática que mencionabas en la estadística espectacular http://nadaesgratis.es/?p=13857

  • Hay economistas que tienen una idea del bienestar -término polémico donde los haya- que bien pudieran causar contracturas y otra serie de de trastornos psicosomáticos de una exuberancia tropical. Para muestra un botón: "Veamos un planteamiento autobiográfico de esta tensión y su resolución que el mismo Buchanan nos relata: «En el fin de semana del 3 y 4 de Enero de 1987 había programados cuatro partidos de fútbol americano profesional. Me encanta ver por televisión el fútbol profesional, de modo que mis preferencias me sugerían que mirase los cuatro partidos. Pero me sentía muy culpable por estar planeando estar casi quince horas en el sillón en un fin de semana. Estaba muy preocupado ante la perspectiva de "pérdida" de un tiempo valioso. Estaba en mi casa de campo (...) y me acordé de que hacía unas semanas había recogido una buena cosecha de nueces de un árbol de mi jardín. (...) Me hice a la idea de recoger unos cuencos, tenazas apropiadas, un martillo y una antigua plancha de metal, de modo que pudiera ir abriendo las nueces mientras miraba las muchas horas de fútbol. Con los dos días acumulé varios jarros de nueces, lo que hizo innecesaria cualquier compra de nueces en el mercado. Me di cuenta(...) de que el trabajo de abrir nueces había borrado mi mala conciencia por estar mirando el fútbol por la televisión. Disfrutaba, desde luego, del espectáculo, pero al mismo tiempo estaba realizando una actividad que permitía evitar la "pérdida" completa del tiempo»."James M. Buchanan, "Ética y progreso económico", Ariel, 1996 http://www.filosofia.net/materiales/num/numero9d.htm

    Leo su blog a diario, amén de los posts de sus contertulios, y lo encuentro casi siempre interesante y, me atrevería a decir desafiando a la campeona eficiencia, entretenido. Ello no obstante, pienso que hay economistas académicos con cierto prurito catequizante, muy a la manera de los evangelizantes jóvenes -y no tan jóvenes- del 15-M o DRY.

    Su blog es excelente y me es de gran interés a mí que no soy economista.

  • Otros lectores de NeG ya han incidido en el tema de los economistas “angelicales”, así de forma que me puedo ahorrar los ejemplos de economistas “diabólicos”, que haberlos hailos, incluso entre los teóricos mas venerables.
    Me centro en la parte “ecologista” de la entrada, porque me rechina sinceramente.
    En primer lugar, no se protege mejor la naturaleza centrándose en los bosques. Si se protege, asegurando la permanencia de los procesos biológicos, y ello se puede hacer tanto en los bosques como en un cultivo de girasol. La visión algo primitiva de los bosques como el paradigma de la naturaleza choca con otro que reconoce que los humanos también somos seres vivos e incidimos en la naturaleza, como lo hacen las hormigas cortadoras de hojas, por ejemplo.
    El segundo tema de discrepancia es el del calentamiento global, suponiendo que se entiende por tal cierto proceso de elevación de la temperatura media del planeta, que se estaría produciendo en el curso de las últimas décadas de la historia humana, provocado por la mano del hombre (consciente o inconscientemente), y que sería reversible con esa misma acción humana, es decir, con políticas adecuadas. Si es ese el concepto de calentamiento global, yo me muestro escéptico ante el mismo, y lo hago desde el campo de los defensores de la vida, no del de los maximizadores de la producción.
    Saludos.

  • Jesús,

    no puedo por menos que coincidir con Jose en la preocupación por algunos párrafos de tu entrada:
    "sigo pensando que la manera en la que organizamos las ciudades o muchas otras instituciones en nuestra sociedad es errónea y que, sin ir más lejos, buena parte del urbanismo generado por nuestros ayuntamientos en las últimas décadas es una pura monstruosidad"

    parece evidente el peligro de que las ciudades no se puedan organizar así porque a JFV (a pesar de ser un miembro de nuestra sociedad indiscutiblemente formado y capaz) así le parezca. Ese sueño engendra monstruos.

    Tampoco puedo evitar que la referencia al objetivo de la economía como "maximizadora del bienestar" me llene de intranquilidad: a ver si va a pasar (no sería la primera vez) que el análisis científico de mi bienestar termine haciendo que algún ser, particularmente visionario (y, por supuesto, preparado), me prescriba recetas de obligado cumplimiento
    "por mi propio bien" (tendría gracia ahora que mi padre ha dejado de hacerlo).

    Percibo el mismo sesgo en la referencia a "los impuestos" como elemento de lucha contra el cambio climático ¿no habrá mecanismos de mercado que permitan convertir el contaminar en un "bien normal"?, evidentemente siendo un bien del que yo me beneficio consumiendo pero cuyo coste no asumo el mercado no funciona pero no me parece imposible corregir eso (ni siquiera complicado). La ventaja es que, a diferencia de los impuestos, llevaría a soluciones que los individuos eligen (ya se que eso lleva a soluciones monstruosos pero, incluso si ese fuera el caso, mi "bienestar" se basa, sobretodo, en mi derecho a equivocarme monstruosamente)

  • Espero ver vuestras aportaciones al tema del cambio climático, que me parece de lo mas importante que nos puede pasar, especialmente por la diversidad de opiniones al respecto. En un tema de estas características uno debería esperar una opinión “científica” y nada mas. Al parecer no sólo es en temas económicos en los que la ideología empaña la percepción de la realidad. Personalmente creo en la existencia de éste cambio, aunque no tengo conocimientos específicos sobre estas cuestiones. Simplemente recuerdo los inviernos de Madrid de mi niñez, con sus fuertes nevadas (había que salir al portal de casa con una pala para abrirse camino) y los de ahora. Puro empirismo. Aunque puede haber otras explicaciones, claro (contaminación, calefacciones…).

    Saludos.

    PS

    Con la definición de LA economía con la maximización del bienestar no estoy de acuerdo. Eso es, simplemente, UNA definición de UNA escuela de pensamiento. Pero hay otras. Desde el estudio del crecimiento de las economías (la riqueza de las naciones de Smith) a la distribución de la renta (Ricardo), la asignación de recursos escasos entre bienes alternativos (Robbins+neoclásicos), el diseño de políticas económicas eficientes y útiles para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos (keynesianos) o el estudio de las leyes por las que se rige el sistema capitalista (marxistas).

  • Davids y Keynes, la verdad es que que el "cambio climático" exista o no es irrelevante a la hora de discutir la necesidad de afrontarlo con seriedad y eficiencia.

    Incluso si la probabilidad de ocurrencia de esa escenario ("Planeta Tierra en modo calentamiento relevante acelerado") fuera muy baja, y creo que nadie en su sano juicio puede "garantizar" que sea nula, la importancia de las consecuencias hace que tenga sentido contrarestarlo (sentido práctico, económico, etc...): una probabilidad del 1% de sufrir un daño de 10.000 representa un problema más preocupante que una probabilidad del 99% de sufrir un daño de 1 ... y nos debería permitir emplear más recursos en "asegurarnos" contra él

    Creo que sería sensato, puestos a tratar estos temas, evitar la discusión (infinita e irrelevante) sobre si el cambio climático existe o no y centrarse en analizar, partiendo de la premisa de que SI se está produciendo, cuales serían las formas más adecuadas de evitarlo, o reducir su incidencia, al menor "coste" (como quiera que quiera definirse) posible.

  • Mi sincera felicitación.

    A lo largo de los años Ernst Schumacher con la obra citada, Wilhelm Röpke (Jenseits von Angebot und Nachfrage) y Eric Reinert (Globalization, Economic Development and Inequality: An Alternative Perspective) se han convertido en mi trío preferido como "hombres de frontera" que han aportado preguntas, planteamientos, valores e ideas por las que en algún momento (y pocos como el actual) era necesario hacer un gesto de reconocimiento incluso si no se comparten algunos de sus conceptos y actitudes.
    Ya he apartado su viejísimo ejemplar para volver a hojearlo antes de dormir. Estaba al lado del Lipsey de la facultad y casi igual de deteriorado a pesar de ser unos diez años más reciente.

    Como el otro tema es polémico, he querido aportar --antes de que comencemos a discutir-- algo que, junto a las lecciones de un anciano James Lovelock, me ha parecido lo más serio que sobre este asunto se ha escrito en la prensa en los últimos años.

    Hablo de Zhang Monan, una economista del gobierno chino que escribe esporádicamente en el China Daily.
    El link todavía funciona porque acabo de comprobarlo. Si alguien tuviese problemas puedo enviar el texto en inglés por email (manuoquendo@yahoo.es)

    http://www.chinadaily.com.cn/thinktank/2009-12/22/content_9211364.htm

    Muy buenas noches y, de nuevo, enhorabuena a Jesús por la iniciativa.

  • Sera interesante conocer vuestra opinión analítica no direccionada por temas políticos o intereses de grandes corporaciones.

    La duda que siempre tengo en estos temas, es como se crearan las normas globales para que se cumplan, porque las soluciones deben ser a nivel global. Todos recordamos fracasos de cumbres mundiales sobre estos temas, que se podian haber evitado, porque Usa-China ya venían con una posición cerrada para agotar sus reservas de carbón, antes de tomar en serio cualquier propuesta

  • enlazo con: 'Home' y Human'--http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110908/54211680640/vivimos-sobre-una-obra-de-arte-irreproducible.html

  • KEyNEs

    Yo no he definido la economia como ciencia de maximizacion del bienestar. He dicho que los economistas buscamos, en nuestros objetivos normativos, el maximizar el bienestar, que es distinto (a la vez que fui cuidadoso en no detallar mucho que entra en este bienestar, ya que no era el objeto del post). Creo que incluso un marxista estaria de acuerdo conmigo que lo que el busca, con el entender los mecanismos del capitalismo, por poner un ejemplo, es maximizar el bienestar de la sociedad humana, aunque puede que el lo defina de manera distinta a la mia.

  • Así definido (o no definido), cualquier definición, desde la de Smith hasta la de Marx, y mucho más, desde luego, la keynesiana caben en la maximización del bienestar.

    La pregunta sería si una definición que vale para todo…. vale para algo

    Saludos.

  • El problema Jose Pablo, es que la lucha contra el cambio climático No es Gratis. No lo es porque existen asignaciones alternativas a los recursos empleados y porque las medidas tomadas generan dolor.
    Un par de ejemplos, la asignación de recursos a reducir el CO2 los resta a la lucha contra el hambre, el analfabetismo, la investigación en desarrollo técnico, etc. Y ciertas medidas anti C.C. significan cosas como paro en empresas supuestamente contaminantes (cuando el CO2 no es un contaminante, si no se demuestra su daño almacenando calor).
    Así que, la lucha contra el cambio climático no es inocua. Por cierto, en cuanto a su vertiente científica, dos escuelas se van abriendo camino en cuanto a la explicación de la subida de temperaturas medias, una es la habitual de la acumulación del CO2 y la otra atribuye al sol, con sus periodos de actividad, la autoría. Dejemos a los científicos trabajar en el problema, y no los utilicemos como herramienta de nuestra ideología, porque eso lleva a la corrupción de falsificación de datos que se ha descubierto en Londres.
    Saludos.

  • Respecto a si el CO2 es responsable o no del cambio climático es en realidad una hipocresía que en occidente nos beneficia, y por tanto se habla poco de ella. El rendimiento energético mayor que ha logrado el ser humano es el 50%. El resto de la energía primaria se pierde en forma de luz o calor. El CO2 es consecuencia de la combustión, por lo que el 50% de la energía de la formación de ese CO2 se pierde al ambiente. Es todo ese calor residual disipado a la atmósfera el que provoca el calentamiento global. Si ese calor lo disiparan centrales nucleares y coches eléctricos, seguiría produciéndose calentamiento global. Qué quiere decir esto, que en la práctica encarecemos una energía, la fósil que está mal repartida geográficamente, y por tanto estimulamos la eficiencia energética en occidente y reducimos la importación de fuentes primarias de energía, además de abaratar relativamente las renovables. Ahí está la cuestión económica del mercado de derechos, y por eso los pobres no quieren, con razón.

  • Con todo respeto a los autores, creo que el artículo es injusto por extemporáneo. Que hoy algunos economistas teóricos tengan en cuenta variables no fácilmente cuantificables, no quiere decir que siempre haya sido así. Este libro, que, antes que nada, no fue escrito con destino a los economistas académicos sino al público general, salió editado en 1973. En esos tiempos muy pocos economistas académicos hablaban de estos temas, Fritz Schumacher entre ellos.
    Si hoy, 38 años más tarde, los economistas (a nivel teórico, académico y limitado a la microeconomía) se ocupan de este tipo de variables de bienestar (lo que en general se hace dentro de modelos limitados, céteris páribus, y no dentro de modelos generales), es --en gran medida- gracias a E. F. Schumacher.
    He ahí su aporte a la ciencia económica.
    Cordialmente,

    Esteban

  • Jesús comento aquí porque en el otro post no puedo. Te doy toda la razón sobre todo lo que has dicho, hablamos de la Unión Soviética pero, perdóname la intromisión (se que es la segunda), te recomiendo que intentes tomartelo con calma. Por lo menos en mi caso, cuando veo que uno dice tonterías y da igual que buenos argumentos le des, no sigo dándole más juego sino paso de él. De veras merece la pena, las ganas de guerra te las sacan (las burradas pro dictaduras "afínes" y a veces genocidas me encienden la cabeza) pero cuando pasas de ellos te quedas infinitamente mejor.

    Y sí, muchos queremos que la izquierda, con la que uno se identifica a menudo en objetivos, acepte que los regímenes comunistas han sido en el mejor de los casos dictaduras, y por tanto totalmente alejados de los ideales de la izquierda que amamos.

Los comentarios están cerrados.