Denver 2011

Mañana jueves y hasta el domingo se celebra el sarao anual más concurrido de los economistas, la reunión de la Allied Social Science Associations, que son básicamente la American Economic Association y otras similares para más específicas (como la Econometric Society o la Society for Economic Dynamics), que en esta ocasión es en Denver.

Para aquellos que nunca han estado en uno de estos saraos, la verdad es que es difícil hacerse a la idea de en qué consisten estas reuniones, llenas de economistas corriendo deprisa de un lado para otro en los distintos hoteles que son la sede del evento. Pero como creo que en una gran ocasión para explicar cómo funciona la profesión más allá de los tópicos que uno lee en los periódicos, voy a intentar, en la medida de mis fuerzas, describir a que nos vamos a dedicar varios miles de economistas en el medio de Colorado por cuatro días.

Quizás lo mejor sea empezar explicando que es esto de la American Economic Association o, más corto, AEA. A pesar de su nombre muy “oficial”, la AEA no deja de ser una asociación privada y por ello poco tiene que ver con cosas como los Colegios de Economistas en España (pero más con la Asociación Española de Economía, que por cierto organiza un simposio cada diciembre como el que se acaba de celebrar en Madrid modelado en buena medida por las reuniones de la AEA). Si a mi mañana me da un aire y decido crear la “Society of American Economists” (no sé si el nombre ya existe) como competencia de la AEA, sonaría casi igual de oficial pero no dejaría de ser otra asociación privada. Claro que mi Society of American Economists lo tendría complicado para competir en el campo de la importancia, pues la AEA lleva en existencia desde 1885 y es el referente básico de la profesión.

La AEA además agrupa a “economistas” en el sentido anglosajón, es decir, gente que estudia la economía desde el punto de vista académico en una universidad o similar, gente en las instituciones de política como bancos centrales o ministerios y gente en el mundo privado con funciones específicas como servicios de estudios. A sensu contrario, la asociación no incluye (bueno, en realidad, no pretende incluir, porque a nadie se le prohíbe pagar la cuota y ser miembro) ni a directivos de empresas ni a gente que hace asesoría fiscal o que trabaja en el sistema financiero a los que en castellano se llama economistas (particularmente creo que de manera un tanto incorrecta, pues directivo, asesor o contable son palabras mucho más precisas).

La AEA tiene distintas actividades. Una, quizás la más visible, es publicar la American Economic Review, que es la revista científica generalmente considerada de mayor impacto en economía, el Journal of Economic Perspectives, una revista de divulgación y discusión, y otras más específicas. La segunda es organizar el “mercado de trabajo” para jóvenes economistas. La tercera es dar premios y cosas así. Y finalmente, organizar la reunión anual con la que comenzaba este artículo.

¿Qué se hace en la reunión? Básicamente cuatro cosas (el programa del festejo se puede encontrar aquí):

1) Hay muchísimas presentaciones de trabajos de investigación, casi todos organizados en sesiones de tres o cuatro artículos. Yo, por ejemplo, participo el viernes en una que se llama “Econometric Theory for Decision-making” (de la Econometric Society) donde tengo que discutir un artículo que se llama “Hanling Non-Invertibility: Theory and Applications” (si uno sabe que es la no invertibilidad de una serie temporal no hace falta que le explique de qué va esto y si no lo sabe, la verdad es que una cosa técnica así que tampoco añade mucho que me explaye sobre el tema). Algunos de estos trabajos se publicarán en una versión de solo 6 o 7 páginas en Mayo en un número especial de la American Economic Review llamado Papers and Proceedings (por ejemplo, esto es lo que hice yo el año pasado). Normalmente las presentaciones duran 30 minutos (o incluso algo menos) por trabajo, con lo cual es más un pequeño anuncio de lo que estás haciendo que un seminario detallado. Para la gente que es realmente útil es para aquellos que hacen cosas muy específicas en áreas más minoritarias, pues es una manera de reunirse con colegas, lo que les resulta complicado durante el resto del año. Las presentaciones, como se puede ver en el programa son de los más variado, tanto en tema, desde teoría a macro pasando por discusiones de cómo dar clases de economía, como en calidad. A parte de estas presentaciones, tenemos las charlas plenarias, como las que darán Mike Woodford, Daron Acemoglu o Jean Tirole.

2) El “mercado de trabajo.” Aunque oficialmente la reunión se centra alrededor de las presentaciones, creo que la mayoría de los participantes estarán de acuerdo conmigo en que lo más importante de verdad es el mercado de trabajo para nuevos economistas. Esta es una de las instituciones más curiosas que tenemos los economistas y, sinceramente, una de las que me parece que mejor funciona. Todos los estudiantes de doctorado que buscan un trabajo envían sus C.V., cartas de recomendación y lo que se llama el “job market paper” (que es el mejor trabajo de investigación que uno ha realizado hasta el momento) a todas las universidades (más bancos centrales y similares) que quiera y que han anunciado en el Job Openings for Economists (un lista on-line que lleva la AEA) que tienen plazas abiertas, excepto claro a tu propio departamento ya que la endogamia tan común en España está muy mal vista (muy, muy de vez en cuando hay alguna excepción pero es siempre objeto de los más negativos rumores). Esto se llama “ir al mercado.” Yo me acuerdo que envié, allá por el 2000, a 84 universidades y bancos centrales. Algunos estudiantes envían a menos sitios, otros a más. Luego los departamentos miran los “job market papers” y las cartas y deciden entrevistar a unos cuantos de los candidatos durante la reunión, básicamente aquellos que se ajustan mejor a lo que andan buscando (y siendo realistas en que sea un buen emparejamiento para ambas partes). Depende un poco de cuánta gente quiere uno fichar pero lo más común es entrevistar como a 30 candidatos o así y preguntarles en detalle sobre su tesis y sus líneas de investigación. Tu objetivo es fichar a los mejores que puedas ya que de eso depende el prestigio de tu departamento y con ello tu propia situación en la profesión. Lo que se suele hacer es coger una suite en uno de los hoteles del evento (normalmente el hotel principal, los “cuarteles centrales”), y pones un estudiante a las 9.00 el viernes, otro a las 9.30, otro a las 10, y así hasta el domingo. El esfuerzo es tremendo para los que tienen que hacer 30 entrevistas (aunque los profesores se suelen rotar) pero lo es aún más para los estudiantes que tienen que ir corriendo de una entrevista a otra por todos los hoteles (sobre todo si les va bien y tienen muchas entrevistas, hay gente que llega a tener hasta 40) intentando entrar en los ascensores, que claro están siempre ocupados. Al final de estos tres días, los departamentos deciden, de entre la gente que han entrevistado, a los que más les han gustado y les dan una cosa que se llama “fly out”, que es que invitas al candidato a dar un seminario en la universidad y un día entero de entrevistas con el claustro (una cosa solo: algunas departamentos, como el mío, se saltan las entrevistas y damos “fly outs” directos, pero somos más la excepción que la regla). Decía que me parece un sistema increíblemente eficiente porque consigue emparejar muy bien a los nuevos economistas con los departamentos en términos de calidad e intereses y transmitir una cantidad tremenda de información en muy poco tiempo. Por lo que tengo entendido, otras asociaciones profesionales académicas no lo tienen tan bien organizado como nosotros.

3) Hay reuniones de distintos comités y grupos para decidir cosas administrativas. Por ejemplo, yo tengo una cena con los editores y editores asociados de la American Economic Review (yo soy editor asociado que suena a mucho pero que en realidad no es nada más que hacer un porrón de evaluaciones anónimas de artículos cada mes). Estas reuniones hay que hacerlas aunque son bastante aburridas.

4) Hablar con los otros economistas. Mientras uno va por los hoteles de un sitio para otro se encuentra siempre con amigos (y algún enemigo :)), conocidos, compañeros del doctorado y demás y puedes decir hola, ponerte al día y cotillear. Yo, por algún extraño motivo, siempre me encuentro a la salida de la exposición de libros de economía (otra de las actividades de la reunión) con Jesús Gonzalo, un lector de nuestro blog y gran econometra, con lo que podemos siempre charlar unos minutillos. Particularmente útil son todos los “cocktails” que se hacen al final del día donde los departamentos invitan a sus antiguos estudiantes y amigos varios. Allí siempre te encuentras con tus compañeros del primer año del doctorado que son los que de verdad se acuerdan de lo mal que hacías (en mi caso) los deberes de econometría (yo metía la pata siempre hasta el fondo en asimptótica con Yuichi Kitamura, no tomaba ni un límite decentemente, todavía no sé muy bien como aprobé).

Bueno, como veréis, un verdadero sarao. Pero normalmente es divertido y siempre se aprende mucho. Seguro que me encuentro allí con más de uno de vosotros. Hasta el viernes, pues.

Jesús Fernández-Villaverde es Catedrático de Economía en la University of Pennsylvania, investigador afiliado del CEPR y del NBER, consejero de la iniciativa de regulación e imperio de la ley de la Hoover Institution at Stanford University y visiting scholar en los Bancos de la Reserva Federal de Filadelfia y Chicago. Antes de ello, obtuvo un doctorado en Economía por la University of Minnesota (2001) y ha sido Kenen Fellow en Princeton University y National Fellow de la Hoover Institution at Stanford University. Es miembro del consejo editorial de la International Economic Review. En 2017, para estar seguro que escucha las dos versiones de lo que ocurrirá en las Ashes, enseñará también en University of Oxford y University of Melbourne. Sus campos de investigación son macroeconomía, econometría e historia económica. Su objetivo profesional en el largo plazo es encontrar alguna manera de poder dedicarse a esto de la economía desde Ribadesella, pero por el momento ha fracasado de manera absoluta en su empeño.

Hay 5 comentarios
  • " a los que en castellano se llama economistas (particularmente creo que de manera un tanto incorrecta, pues directivo, asesor o contable son palabras mucho más precisas). "

    No es importante, pero como ya no es la primera vez que surge este tema, te transmito mi desacuerdo. Jesús, ¿ cómo llamaríamos a un "médico" que trabaje en un centro de salud o en un hospital ? : asesor de salud, restaurador de corazones...

    Además parece que perdemos precisión, pues no sabríamos si nos referimos a un licenciado en medicina o a un enfermero. De la misma forma, si llaman a un directivo, contable o asesor, podría responder un "economista" o un titulado en formación profesional ( inmejorables contables ).

    Para terminar me acuerdo de una propuesta en sentido contrario: la de algún colegio de economistas que propone llamar economista solo al graduado colegiado. Qué cosas ....

    Aparte de ésto, gracias por todo lo demás.

  • Muy interesante la descripción que has hecho del job market académico Jesús. Un antecedente muy curioso es la antigua feria de maestros de Xera (Gera), en el occidente de Asturias, que estuvo en funcionamiento hasta los años 30 aproximadamente. En aquella época en las zonas rurales de la zona Tineo, Cangas de Narcea y Pola de Allande no había escuelas nacionales. La falta de escuelas la cubrían los pueblos contratando directamente ellos mismos a los maestros. La contratación la realizaban cada año durante la feria de ganado que tenía lugar el día de todos los santos en Xera. Mientras que en una parte del mercado se realizaba la compra-venta de ganado vacuno, en otra parte se agrupaban los candidatos a maestro. Los representantes de cada pueblo entrevistaban a los posibles candidatos y evaluaban sus conocimientos, utilizando para ello algunas preguntas preparadas cuyas respuestas ya conocían. No había fly-outs, como en los ASSA meetings, sinó que allí mismo ya se negociaban las condiciones del acuerdo y se cerraba el trato. Si alguien tiene curiosidad por el tema, en esta página documentan muy bien el fenómeno: http://mitertulia5.lacoctelera.net/

  • Muy interesante el evento que describes.

    Mi hermana está este año en el job market, y me da envidia porque es una idea fantástica y los ingenieros que estamos en academia no tenemos nada parecido. Saber que tu tesis (o tu mejor paper) no sólo la va a evaluar un tribunal más o menos conocido, sino mucha otra gente de otras universidades y centros es un incentivo tremendo a la hora de enfocar el trabajo de tesis doctoral. Entre otras cosas, llevaría a publicar menos papers, pero de mayor calidad.

    Para que eso funcionara en España, al menos en otros campos, habría que terminar primero con la endogamia, y ahí con la Iglesia hemos topado.

  • Manuel:

    No tenia ni idea pero es algo fantastico. Gracias por la referencia

  • Jesús, creo que te has liado con los enlaces. Cuando enlazas el programa ("aquí"), has puesto el enlace a los artículos que has revisado el año pasado ("esto").

    Muchas gracias por el post, a ver si en el próximo nos cuentas algo reseñable del evento de este año 🙂

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