Buenas noticias en la Universidad

por Jesús Fernández-Villaverde el 02/03/2016

Pocas veces tenemos buenas noticias que anunciar de la universidad española, pero hoy tenemos una. Copio el titular del periódico: La Universidad de Barcelona fulmina su máster de homeopatía. Que una universidad pública ofreciese un master de patrañas era una verguenza. Hoy las cosas son un poquito mejores.

Alex Estruch marzo 2, 2016 a las 20:50

Algunos que enseñamos ahí, y que tampoco es que seamos Samuelson (al menos yo no lo soy), no sabíamos cómo soportar la vergüenza.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 2, 2016 a las 20:55

Una aclaracion que se me ha ocurrido despues de colgar la entrada. La clave aqui es el adjetivo “publica”. Yo soy plenamente consistente con mi idea de libertad de universidades: si una universidad privada quiere dar clase de homeopatia, estan en su pleno derecho. Los estudiantes son adultos y pueden decidir en que emplear su tiempo y su dinero.

Fernando marzo 2, 2016 a las 22:06

Celebro la noticia. Sin embargo siento discrepar de mi admirado Jesús. Creo que por el hecho de ser privada una universidad no tiene derecho a impartir una materia pseudocientifica , o al menos no debería hacerlo sin advertir que el contenido de la materia es una patraña. Si imparte un curso o master sin advertir de la falsedad de los postulados de dicha materia estaría, a mi modo de ver, estafando a sus alumnos. Sería como un restaurante que ofrece lenguado y te sirve panga.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 3, 2016 a las 01:36

En mi opinion, la analogía no es la mas adecuada para pensar sobre este problema. El restaurante que te pone panga en vez de lenguado esta incumpliendo el objeto del contrato (el intercambio del pago por el lenguado). La universidad privada que te ofrece una clase de homeopatía no incumple el objeto del contrato (el intercambio de un pago por una clase de homeopatia).

El problema legal es si la utilidad del bien suministrado por la universidad, la clase, se corresponde o no con las condiciones de la oferta de la misma. Los sistemas legales modernos tienen una interpretación muy liberal de las afirmaciones que puede un vendedor realizar de su producto (prefiero hablar de los sistemas en general, más que de los detalles concretos en España). Por ejemplo, puedo anunciar, sin mayor problema: “Restaurante Paco: probablemente el mejor lenguado del mundo” o “Coca Cola: Refrescante”.

El motivo es sencillo. Primero, porque estas afirmaciones son raramente verificables (¿es este un buen lenguado?, ¿me refresca o no la Coca Cola?) Segundo, porque creemos que en la mayoría de los casos los consumidores son los mejores jueces de esa afirmación (¿me gusta este lenguado?). Tercero, porque abre la puerta a más problemas de los que cierra. Tú y yo estamos de acuerdo que la homeopatía es una patraña. Pero hay muchas otras áreas que yo creo que están basadas en falsedades, pero mucha otra gente no. ¿Dónde ponemos la barrera de lo que es una falsedad o no para obligar a personas privadas a hacer un “disclosure”? Cuarto, porque el consumidor (en este caso el estudiante) tiene a su alcance decenas de fuentes de información con las que evaluar las afirmaciones del vendedor.

Esta libertad no es absoluta. Por ejemplo, no puedo decir que si comes mi pescado vas a curar tu demencia senil. Pero si digo que yo estoy convencido que la homeopatía funciona y no realizo promesas concretas (“si estudias este master, vivirás 250 años”), no existe un motivo para limitar la libertad.

El ordenamiento jurídico debe de tener siempre un sesgo hacia la libertad de los adultos. Si dos adultos consienten en ello y no hay un motivo grave y serio, la libertad de contratos debe imperar, aunque de vez en cuando los resultados no nos gusten.

jetkom marzo 3, 2016 a las 12:25

Gran respuesta. Aún así no estoy seguro de poder “comprarla” para este caso concreto de la homeopatía. Y es que lo de tener un máster universitario puede ser un factor de prestigio importante para la disciplina. Cosas como estas, paso a paso, pueden ir aumentando la susceptibilidad hacia estas pseudociencias con consecuencias potencialmente catastrófica a nivel de salud pública y espíritu crítico. Cada curso de licenciados en máster de homeopatía son una companyía de legionarios contra el método científico y eso es un peligro importante.

Un “máster universitario” para mí sería además una “categoría” de productos. Cualquier cosa que se venda bajo máster o curso universitario debería por tanto contar con un mínimo de rigor científico que la homeopatía rechaza frontalmente. Igual que una bombilla de bajo consumo debe cumplir unos mínimos de eficiencia para poder venderse como bajo consumo… precisamente porque a veces hay que definir conceptos para asegurar una correcta información.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 3, 2016 a las 14:48

En Estados Unidos hay libertad casi absoluta de dar masters. Yo podria crear mañana la Universidad de Lower Merion y empezar a dar masters en fisica nuclear (por decir una area donde se practicamente CERO). Existen agencias de evaluacion pero someterse a las mismas es voluntario. Y la gente entiende perfectamente que un master de Yale y un master de la Universidad de Lower Merion son cosas distintas. Es mas, precisamente por existir libertad, se ha desarrollado por siglos la costumbre de evaluar las cosas por uno mismo y eso ayuda a la competencia de las universidades. En España, en vez de realizar la diligencia debida, la gente simplemente dice: “el titulo es oficial”. La actitud del “titulo es oficial” es malo para todos: lejos de asegurar un minimo de calidad, junta a tirios y troyanos en un mismo conjunto, a buenos y malos.

Volviendo al tema de las analogias. El caso de la “bombillas de bajo consumo” es que estas prometiendo una condicion concreta (consumo por debajo de un determinado nivel) que es verificable objetivamente y que es el objeto mismo del contrato (la mayoria de la gente compra esa bombilla por ser de bajo consumo, no por otra razon). La analogia correcta, en mi opinion, seria con el anuncio: “bombillas Pepe: su luz es mas bonita”. Siempre que el anuncio del master no ofreza promesas concretas verificables objetivamente y que puedan ser demostradas como falsas como dicen en los sistemas de common law, sin duda razonable alguna, no veo motivo para limitar la libertad de las partes.

Rafa marzo 3, 2016 a las 22:04

Dice usted:
“El ordenamiento jurídico debe de tener siempre un sesgo hacia la libertad de los adultos. Si dos adultos consienten en ello y no hay un motivo grave y serio, la libertad de contratos debe imperar, aunque de vez en cuando los resultados no nos gusten.”

El problema es que no son sólo dos adultos, existe un tercero, el paciente, que por ignorancia o buena fe se pone en manos del homeópata (especie de curandero), eso puede dañar seriamente su salud al no acudir al médico en su momento, por ejemplo Steve Jobs estuvo tratando su cáncer con homeopatía y cuando acudió al médico ya era demasiado tarde.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 3, 2016 a las 22:12

El objeto del contrato aqui analizado es el intercambio de una clase por un pago, no el ejercicio de la profesion de homeopata. Yo puedo cursar un master de filosofia sin pretender ser nunca ser filosofo.

Existe un argumento diferente, que no hemos discutido aqui, de si un paciente o un curandero pueden intercambiar sus servicios por un pago. Steve Jobs era un adulto y su enfermedad no era contagiosa (el caso de un niño y/o una enfermedad contagiosa seria diferente). Por tanto tenia todo el derecho del mundo a seguir un tratamiento que era una patraña.

La libertad es tambien la libertad de hacer imbecilidades.

Siempre me sorprende, y la verdad me apena, lo poco que los españoles aprecian la libertad.

Rafa marzo 4, 2016 a las 08:33

La libertad de hacer imbecilidades está muy bien siempre y cuando no afecte a un tercero.

Habla usted de enfermedades contagiosas, si pone en google sida y homeopatía, sólo en español le salen 262.000 entradas, algunas tan sorprendentes como:”la homeopatía cura el sida con una gota de vinagre al día” , por cierto si pone en google homeopatía y niño le salen 287.000 resultados.

Por último, sobre su reflexión sobre lo poco que los españoles aprecian la libertad, le recordaré lo que dijo Churchill cuando le preguntaron qué opinaba de los franceses: “no sé son muchos y no los conozco a todos”. Hombre inteligente Churchill.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 4, 2016 a las 18:54

Si usted me recuerda una frase de Churchill, yo le ofrezco evidencia empirica:

http://www.fbbva.es/TLFU/dat/Presentacionvalues.pdf

Figuras pagina 27 y 29.

Entre frases graciosillas y datos empiricos, yo me quedo con los datos.

Ernest marzo 3, 2016 a las 15:59

Muy lamentable. Me alegro que este supuesto máster haya desaparecido. Por otro lado, y con esto no pretendo quitar importancia al error de Universidad de Barcelona, sino simplemente como curiosidad, me quedé parado el otro día cuando vi que Harvard tiene una escuela de “estudios divinos” [1]. Y al parecer no es la única universidad americana que la tiene.

[1] http://hds.harvard.edu/

Jesús Fernández-Villaverde marzo 3, 2016 a las 16:36

“Divinity Studies” quiere decir “Facultad de Teologia”. Harvard es una universidad privada de fundacion explicitamente cristiana y por tanto ha tenido clases de teologia y capellan oficial de la universidad desde el principio. La divinity school de Harvard es un sitio donde va gente que quiere ser pastor de iglesias protestantes liberales (la facultad de teologia de harvard es famosa por ser muy “progre”) y personas que quieren estudiar cosas como historia de la religion. En Estados Unidos hay universidades judias, musulmanas y budistas con sus correspondientes facultades de teologia judia, musulmanas y estudios budistas (me imagino que no dicen teologia budista). A mi me parece fenomenal que las universidades privadas ofrezcan las clases de lo que les parezca mejor y que si los budistas de California creen que les viene bien tener estudios avanzados de sus creencias, existan instituciones que se lo ofrezcan. Y que cada uno le llame a su institucion como quiera.

UPenn, que fue fundada como universidad laica, nunca ha tenido facultad de teologia.

JLPC marzo 3, 2016 a las 16:45

¿Sabe usted, estimado Ernest, para qué servía fundamentalmente Harvard durante las primeras décadas de su existencia? ¿Sabe usted cuál era el oficio de John Harvard?

Aguafiestas marzo 3, 2016 a las 22:06

¿Y las primeras universidades europeas?

Jesús Fernández-Villaverde marzo 3, 2016 a las 22:09

Efectivamente, las facultades de teologia han existido por siglos. Bolonia, la primera universidad se organizo al principio alrededor de la facultad de derecho. Fue sobre todo a partir del ejemplo de Paris, c. 1150, donde las facultades de teologia y filosofia eran las mas importantes de la institution, que las facultades de teologia se convierton en una de las cuatro patas de la universidad medieval. Harvard, en comparacion, fue creada explicitamente para formar clerigos desde el principio.

Julio Alvarez-Builla marzo 4, 2016 a las 00:49

Efectivamente, es una buena noticia, que hay que desear que otras Universidades imiten cuanto antes.

Jaime marzo 4, 2016 a las 18:38

No termino de entender el motivo de diferencia entre universidad pública y privada.
Si la homeopatía es un timo (y yo creo al 100% que lo es) debería de estar prohibida en cualquier lugar. No creo que la medicina se deba regular como el caso de los segundos entrenadores del Real Madrid.
Yo no tengo miedo a la libertad de lo que otras personas hagan con su salud. Pero si una persona con hipertensión tratada con homeopatía sufre un ictus, ¿quién paga el tratamiento?
¿Y con qué argumentos se le reprocha a un médico “clásico” que recete un medicamento homeópata porque “no tiene efectos secundarios” (ni primarios añado yo)? Está ejerciendo una disciplina médica avalada por el ministerio correspondiente.
No tengo tan claro que en un caso como este el estado no deba regular (o prohibir) su uso. Es dejar al paciente que decida sobre tratamientos médicos muchas veces. Un caso no tan extremo, una persona puede ir al médico por problemas de extreñimiento y este decidir que no es necesario la medicación y recomienda una dieta más rica en fibra (está ejerciendo de médico naturista en ese momento), sin embargo una dieta naturista no va a curar un cáncer. ¿Quién debe decidir la frontera entre la farmacología y el naturismo?

Jesús Fernández-Villaverde marzo 4, 2016 a las 19:05

Una universidad publica es de todos y por tanto me siento con derecho (y deber) a decir lo que se tiene o no que enseñar en ella. En las universidades privadas yo opino de UPenn (y opino de manera clara). En las demas universidades privadas, que cada uno haga lo que quiera (igual que yo no quiero que otros me digan a mi como gestionar la mia).

No estoy diciendo en ningun momento que la sanidad no este regulada. Por ejemplo, he dejado claro que mi sesgo a la libertad no afecta ni a los niños (y pienso que los padres que se niegan a poner las vacunas correctas deben ser obligados a ello o su patria potestad ser retirada) ni a las enfermedadas contagiosas. Pero si Steve Jobs quiere hacer el cretino con su cancer, ese es su problema.

“¿Y con qué argumentos se le reprocha a un médico “clásico” que recete un medicamento homeópata porque “no tiene efectos secundarios” (ni primarios añado yo)?”

Los medicos del sistema sanitario publico no deberian tener la autoridad para recetar un medicamento homeópata. Es mi mismo argumento de la diferencia entre la universidad publica y privada.

“Pero si una persona con hipertensión tratada con homeopatía sufre un ictus, ¿quién paga el tratamiento?”

Y si una persona que se harta a comer grasas? Y si no hace ejercicio? Y si no come suficientes frutas y verduras? No podemos emplear ese argumento porque terminariamos reglamentando la vida completa de todos.

Jaime marzo 4, 2016 a las 20:19

Cuando me extrañaba de la diferencia entre enseñanza privada y pública no me refería tanto a quien debe opinar sobre que grados o masters debe ofrecer cada universidad. sino al hecho de que si el ministerio correspondiente autoriza un master homeopático en la facultad de medicina con que argumentos denegamos su utilización en la sanidad pública. Es como si a una universidad privada se le autoriza a realizar un máster en arquitectura pero a sus estudiantes no se les deja optar a concursos públicos porque lo que han aprendido no garantiza la solidez de sus estructuras.

Por otro lado con el ejemplo de la hipertensión quería hacer notar el problema de la decisión individual, responsabilidad global. Que quizás no se ha haya producido con la homeopatía o las grasas pero sí con el tabaco.

Saludos

Jesús Fernández-Villaverde marzo 4, 2016 a las 23:52

Yo creo en la libertad absoluta de titulos privados. El ministerio no deberia aprobarlos o dejarlos de aprobar.

Si que es verdad que para ciertas ocupaciones (firmar un proyecto un arquitecto), las AA.PP. pueden exigir que ese titulo cumpla con unos requisitos. Pero si una universidad privada quiere dar un titulo de arquitectura que no cumpla los requisitos, que lo haga. Simplemente sus graduados no podran firmar titulos.

Si uno quiere prohibir la homeopatia por sus consecuencias presupuestarias para la sanidad publica, tambien tiene que obligar a que la gente haga deporte. Estoy bastante seguro que cuesta mas al sistema la falta de deporte, que todos los que se creen la homeopatia.

carlos marzo 4, 2016 a las 19:49

Al menos no se puede negar que a veces el mercado nos regala buenas noticias. Con ésta, interpreto que al otro lado del charco la credulidad humana disminuye. En todo caso la libertad está para ejercerla y las tutelas gubernamentales suelen desembocar en discriminaciones. Por otra parte, permitanme señalar que la homeopatía se basa en realizar sucesivas disoluciones, las más de las veces en agua, de un principio activo obtenido de la naturaleza hasta que no quedan trazas en el preparado. Pero dejenme indicar que conviene apreciar en lo que vale la medicina tradicional con eficacia comprobada, como el agua de anís para mitigar los retortijones de los bebes, la manzanilla para limpiar las legañas del catarro y la multiud de aplicaciones que tienen las tilas e infusiones o la bondad del zumo de naranja natural para prevenir los efectos del catarro, con medio limón y una cucharada de miel de encina o la aplicación de Aloe Vera contra las quemaduras y afecciones de la piel. Ya ve usted Don Jesús, algo gratis.

Jesús Fernández-Villaverde marzo 5, 2016 a las 11:41

Voy a estar de viaje por una semana y con acceso limitado a Internet, con lo que voy a cerrar los comentarios un poco antes de lo normal.

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