Vacaciones y/o empleo

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Hoy salen los resultados de la EPA del segundo trimestre del 2016. Todo indica que serán buenos, un trimestre más. Antes de que lleguen los microdatos y podamos hacer el análisis ya habitual de estos resultados, déjenme desviarme un poco de la noticia, aunque no demasiado. Algo está cambiando desde el inicio de la recesión en relación con las vacaciones y el empleo: los ocupados parecen tomar menos días de vacaciones, y este hecho requiere de una explicación.

Ya estamos metidos en pleno estío. Un período aún más turbulento si cabe para nuestras estadísticas laborales. Es tiempo de vacaciones y, como consecuencia, los datos de paro, contratos y horas trabajadas se alteran sobremanera. Las variaciones que se producen entre estos meses constituyen año tras año un rompecabezas.

Habitualmente, junio marca el máximo de salidas del paro, mientras que septiembre y octubre (con enero) lo hacen con el máximo de entradas. Sólo comparando los tres finales de mes de verano, el año pasado se produjo un total de 2,9 millones de entradas y salidas del paro registrado. Los contratos en julio y septiembre representan los máximos anuales, mientras que los de agosto,  en cambio, suponen el mínimo anual. Por ejemplo, el año pasado se firmaron 1,79 millones de contratos tanto en julio como en septiembre, por solo 1,25 millones en agosto.

Pero quizás el indicador que mejor muestra las variaciones que se producen en el verano sea la tasa de empleo equivalente a tiempo completo. Como pueden ver en el siguiente gráfico, el tercer trimestre muestra una fuerte caída estacional respecto de los demás que no se observa en la tasa de empleo (que no tiene en cuenta las horas de trabajo efectivas de cada empleado). También podrán observar que esta variabilidad se ha ido reduciendo desde el inicio de la recesión, y no se ha recuperado con el inicio de la nueva fase expansiva.

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Ese decir, en verano se trabaja menos. En parte porque muchos empleados se toman vacaciones, pero el hecho de que la tasa de empleo no tenga un efecto tan estacional también se debe a que, a pesar de que se contrate mucho más, también se despide más. De hecho, en julio y agosto, se rompe la tendencia de disminución del número de perceptores de prestaciones contributivas, para luego alcanzar el mínimo anual en septiembre.

¿Los que más vacaciones y festivos pagados tenemos?

La comparación internacional de los días de vacaciones y días festivos mínimos legales remunerados nos sitúa en lo más alto del ranking. Y, de vez en cuando, desde algún país del norte se nos suele achacar que trabajamos menos horas, y que por eso somos menos productivos.

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¿Quiere esto decir que perdemos más días de trabajo por motivos vacacionales? Pues, "desgraciadamente no", o al menos no todo el mundo. En un post de hace un año, mostraba que parte de nuestras diferencias en tasas de empleo con varios países del norte, se podían explicar porque en media los empleados disfrutaban de menos días festivos, permisos y vacaciones en la práctica, al menos como tales, "como empleados". Y es que tenemos más trabajadores temporales y tambiénmás trabajadores autónomos, pequeños empresarios, que toman menos vacaciones, como explicamos a continuación.

¿Qué empleados toman vacaciones?

El siguiente gráfico muestra el porcentaje de empleados que en la semana de referencia de la encuesta o no trabajaron porque estaban de vacaciones, o trabajaron menos horas porque estuvieron de vacaciones o de permiso. Sólo se muestra el período estival, es decir, la EPA del 3º trimestre, pero las conclusiones son exactamente las mismas en los demás trimestres, aunque claro, con proporciones menores.graf2_vac

Como podemos ver, el porcentaje de personas empleados que toman vacaciones estivales se ha reducido en la última década. Este es un fenómeno que se reproduce en los demás trimestres, es decir que no parece deberse en a un mayor distribución de las vacaciones a lo largo del año, y que se reproduce para todas las situaciones laborales. Por otra parte, el gráfico también parece indicar que quienes se pueden tomar vacaciones son los empleados con contrato indefinido. Su porcentaje es el doble que el de los autónomos, y más del doble que los trabajadores temporales. Téngase en cuenta que este indicador es sólo aproximativo, y las diferencias son probablemente mayores. ¿Por qué? Por motivos de “attrition”: quienes se van de vacaciones difícilmente responderá a una encuesta, y además este indicador es una media trimestral, donde las preguntas se hacen en relación con una semana de referencia (es decir, no recoge a todos los que se fueron de vacaciones durante el trimestre).

Por otra parte, en el caso de los trabajadores temporales, se podría aplicar un dicho: "en vacaciones, si eres temporal,  o te vas al paro o trabajas". En verano, el número de temporales se incrementa por dos razones relacionadas, ambas, con las vacaciones de los indefinidos: por la estacionalidad de las actividades puramente estivales (aumento del empleo en el sector de la hostelería), por ejemplo, pero también por la interinidad: la sustitución de los fijos que se van de vacaciones (por ejemplo, en el sector de la sanidad). Mientras, en actividades que no necesitan interinos, por cierre vacaciones, como en la educación, los temporales se van al paro, repercurtiendo en el resto el pago de los meses vacaciones en forma de prestaciones.

Y si nos centramos en la evolución de este indicador por sectores y por tipo de contrato, las diferencias son aún mayores. Nada mejor que tener un empleo público, y nada peor que ser temporal en el sector privado.

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Ahora bien, también aquí se reproduce el mismo fenómeno: la caída del porcentaje de empleados que se toman vacaciones en verano, especialmente en el caso de los trabajadores temporales y en el de los indefinidos del sector público.

Otras hipótesis

¿Y qué nos dice la literatura sobre los efectos de la regulación de los días de vacaciones y el empleo?

Marco Celentani nos ofrecía en agosto del 2010 una interesante entrada sobre los efectos en el empleo de las vacaciones y festividades pagadas. Recurría a un artículo de Altonji y Oldham (2003) cuya evidencia empírica sugería que existe una relación causal entre el número de horas trabajadas y un aumento en el mínimo legal de días vacacionales. Básicamente por cada semana de vacaciones adicional, la jornada anual se reducía en 40 horas. Como remarcaba Marco, con esta evidencia podemos llegar a la conclusión de que “el mercado no deshace las variaciones en las legislaciones, así que éstas sí que repercuten en los resultados finales”. Tanto esto autores como Bell y Freeman (1994) llegaron a la conclusión de que la legislación sobre vacaciones y festivos explicaría una parte significativa de la diferencia en horas anuales trabajadas entre Europa y EEUU.

Más recientemente, Lembcke (2014) trató de evaluar un cambio que se produjo en la regulación del tiempo de trabajo en el Reino Unido en el año 1998. En concreto, todos los trabajadores pasaron a tener derecho a unas vacaciones retribuidas de cuatro semanas al año. No encontró que creciera la tasa de salida del empleo en el corto plazo, aunque si apreció efectos negativos, estadísticamente significativos, aunque relativamente pequeños sobre el empleo agregado en el largo plazo .

Siguiendo con el artículo de Altonji y Oldham, Marco también señaló que "la disposición de un individuo a trabajar muchas horas o a tener pocas vacaciones puede tener una relación positiva con características no observables como su productividad o en general su disposición a esforzarse en cada hora trabajada. En este caso la disposición a trabajar muchas horas o a tener pocas vacaciones  puede servir para que un individuo señalice estas características no observables". Es decir, encajaría en un modelo señalización. Pero de hecho, también encajaría en un modelo de salarios de eficiencia más tradicional. Cuanto mayor es la tasa de paro, menor es la necesidad de incentiva al trabajador para que se esfuerce. Con una alta tasa de paro, los trabajadores podrían estar dispuestos a trabajar más horas, o reducir parte de su período vacacionales. De la misma, manera en los modelos de negociación colectiva, se exigirán menos mejoras en la condiciones laborales cuando la tasa de paro es alta. Al margen claro, que la reforma laboral haya también tenido efectos en los días de vacaciones extra conseguidos por los sindicatos. Todas estas hipótesis, no dejan en cualquier caso de ser puras conjeturas hasta que se puedan contrastar rigurosamente.

 

 

 

Hay 2 comentarios
  • Leyendo sus análisisllega uno a la conclusión que los datos de las EPA`S son poco fidedignos, por no decir manifiestamente falsos.
    ¿ porqué no se alzan voces , desde CCOO y UGT sobre todo , denunciando este hecho?
    Gracias

    • EPA, datos falsos? Todo lo contrario! Que den lugar a distintas interpretaciones no significa que sean falsos. Interpretaciones interesadas, sí. "Datos falsos" es lo que dicen los gestores en CCAA pequeñas, aunque sólo cuando los resultados son adversos.

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