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Recuperación sin emancipación

emancipar

Ainhoa Aparicio-Fenoll y Florentino Felgueroso

La evolución de algunos indicadores económicos no parece respaldar la euforia económica actual de nuestro gobierno (véanse los posts recientes de Jesús y de Juan ). Otros, ni tan siquiera parecen haber respondido transcurridos ya tres años de esta nueva fase expansiva del ciclo. Este es el caso de los indicadores de emancipación de nuestros jóvenes. Estos indicadores también interesan a los economistas porque en el corto plazo determinan la tasa de fertilidad y la edad de entrada en el mercado de trabajo, lo que en el largo plazo afecta a la sostenibilidad del sistema de pensiones. Las tasas de emancipación siguen cayendo como si estuviéramos en plena recesión. Mientras, el Ministerio de Fomento anuncia nuevas ayudas a la vivienda para los jóvenes. A priori, estas nuevas medidas parecen razonables, pero ¿se han tomado en base a la evidencia?

Una de las primeras víctimas del tijeretazo del 2012 fue la denominada Renta Básica de Emancipación (RBE), una ayuda de 210 euros al mes para que los jóvenes de 22 a 29 años pudieran costear el alquiler de su vivienda. En aquel momento, escribimos una entrada en NeG cuestionando la oportunidad de esa decisión. Tanto la evidencia descriptiva en esa entrada, como la evidencia más avanzada técnicamente del único paper disponible en ese momento (publicado posteriormente aquí), parecían indicar que la RBE había tenido efectos positivos en la emancipación juvenil. El paper iba incluso más allá, aportando también evidencia sobre las decisiones de formación de hogares en parejas y la natalidad. En la entrada se mostraba que nuestros jóvenes soportaban el mayor coste del alquiler de vivienda sobre la renta disponible de la UE27, y en el paper se mostraba que la RBE había sido particularmente efectiva en fomentar la emancipación de los jóvenes de bajos ingresos, residentes en las áreas como precios del alquiler más altos.

Tras unos años sin volver a tratar el tema, y aprovechando la salida de los últimos datos de la EPA, decidimos echar un vistazo a la evolución de las tasas de emancipación juvenil. Con la evidencia de la que disponíamos sobre la RBE, su supresión y el alargamiento e intensidad de la recesión no fue una sorpresa observar que la tasa de emancipación juvenil hubiera caído sustancialmente. Si fue sorpresa observar que dicha tasa continúe en caída libre durante estos primeros años de la nueva fase expansiva. La otra fuente disponible para analizar la evolución de la emancipación, la Encuesta de Condiciones de Vida (la ECV) muestra una evolución similar (con una evidencia más clara de que la caída de la tasa de emancipación se inició en la segunda parte de la recesión, coincidiendo además con la supresión de la RBE). Merecía, por lo tanto, detenerse e intentar explicar por qué la proporción de jóvenes que abandonan el hogar sigue siendo cada vez menor, aunque la situación económica haya mejorado tanto.


Graf1_Emancipacion_ECV_EPA_2005_2016

Mientras escribíamos este post, el gobierno aprobó el Plan Estatal de Vivienda 2018-2021, con las nuevas ayudas a la vivienda para jóvenes. Tanto los potenciales beneficiarios de estas ayudas como las cantidades son distintos de la RBE, y en realidad, no se trata de una recuperación total de estas ayudas. Este tipo de subvenciones se instauró sin límites de edad en el Plan Estatal de la Vivienda 2014-2016, se trata pues aquí de una mejora sólo para los jóvenes.

El hecho es que no conocemos más papers que aporten evidencia adicional sobre los efectos de dichas ayudas en la emancipación juvenil de los jóvenes que el mencionado anteriormente, así que muy probablemente, y como es usual, esta medida se ha tomado sin evidencia, y cómo es usual también en materia de subvenciones a la contratación, como café para todos, sin calibrar los efectos muertos de esta política. Es decir, no se considera que en muchos casos se dilapidarán recursos por incentivar la emancipación de personas que se habrían emancipado de todos modos. Dejemos sin embargo, el análisis en mayor profundidad de este nuevo plan para la segunda parte de esta entrada y centrémonos primero en analizar (y confirmar) esta caída de la tasa de emancipación juvenil en los últimos años.

¿Efecto composición?

La primera tarea es comprobar si la caída de la tasa de emancipación media se debe simplemente a un efecto composición. Son muchos e importantes los cambios demográficos que se han producido en esta última década y que podrían explicar esta caída.  En efecto, entre los primeros trimestres de 2008 y 2017, la población de 18 a 29 años ha caído ni más ni menos que  un 25%. Además, esta caída demográfica ha sido muy desigual por edades: el 12,4% entre las personasde 18 a 21 años, por el 33,3% entre las de 26 a 29 años. Dado que estas últimas tienen una tasa de emancipación mayor, pudo haber un efecto composición negativo sobre la tasa de emancipación agregada. Sin embargo, tal como se muestra en el Cuadro 1, tanto la EPA como la ECV indican que la caída en las tasas de emancipación se ha producido progresivamente para todos los grupos de edad.

Cuadro 1_emancipacion_edad

Otro posible efecto composición negativo puede proceder de la práctica paralización de los flujos inmigratorios. La población joven de nacionalidad extranjera ha caído entre 42 y 44%, frente a 19-21% en el caso de los jóvenes de nacionalidad española. Sus tasas de emancipación prácticamente triplicaban las de los varones nativos en el 2008 y eran 2,5 veces superiores a las de las mujeres nativas. En la actualidad, esta diferencia se ha reducido a 2,3 veces para ambos sexos.

Grf2.emancipacion_nac

Finalmente, la crisis también ha incidido sustancialmente en la prolongación de los estudios y en las  tasas de empleo de los jóvenes. Aún teniendo en cuenta estos factores, sigue resultando muy notable la caída de la tasa de emancipación para algunos colectivo. Por ejemplo, en el caso de las mujeres con educación superior, nativas y que ya no están estudiando, se observa una disminución de más de 10 puntos desde el año 2011. Si nos fijamos en las que además disponían de un empleo en el momento de la encuesta, la caída se restringe a los tres últimos años, volviendo en tan corto período de tiempo a los niveles previos a la crisis.

Graf3_emancipacion_mujereseducsup

Indicadores de flujos: salida y retorno al hogar

La evolución de las tasas de emancipación que acabamos de documentar se basa en indicadores de stock y su interpretación está sometida a varias limitaciones. En primer lugar, no tiene en cuenta que muchos jóvenes pueden residir en lugares a los que no llega la encuesta. Por ejemplo, las residencias estudiantiles o viviendas compartidas. Por otra parte, tampoco considera aquellos jóvenes que se hayan trasladado al extranjero para estudiar o para trabajar.

Estas limitaciones se pueden superar en parte usando los datos de flujos de la ECV y de la EPA. Además, estos flujos también nos permiten descomponer la evolución de las tasas de emancipación en salidas de los hogares familiares y retornos a los mismos. Finalmente, los indicadores de flujos o longitudinales permiten conocer la situación familiar y la situación laboral en partida u origen, lo que no se puede conseguir con el uso de los datos de stock o transversales.

Por ejemplo, los datos longitudinales de la ECV permiten analizar el destino de la emancipación distinguiendo entre hogares privados, hogares o instituciones colectivas y salidas al extranjero. De este modo, esta encuesta indicaría que el extranjero es el destino que más ha crecido entre los jóvenes que abandonan su hogar, pasando de menos del 5% antes del inicio de la recesión hasta superar el 20% en el año 2015. Este porcentaje habría seguido creciendo desde el inicio de la recuperación alcanzando el 30% de los emancipados con educación superior. Desafortunadamente, no se puede distinguir si esta movilidad se debe a motivos laborales o educativos.

Graf4_destino_ECV

Sin embargo, estos datos de la ECV no están ponderados y el un tamaño de muestra es muy reducido para poder analizarlos con mayor detalle y con cierta fiabilidad, no obstante ponen en relevancia la importancia que tiene este tipo de movimientos para una correcta interpretación del fenómeno de la emancipación. En efecto, estos datos pondrían en entredicho que se haya producido una reducción de la emancipación, sino simplemente que una parte de la misma, la emigración, no es captada por los indicadores de stock.

La EPA nos puede ayudar a resolver estos problemas. No proporciona directamente la información sobre personas que han abandonado o han retornado al hogar familiar, pero podemos obtener una buena aproximación de los flujos de salida y retorno a los hogares una vez controlado el fenómeno de "attrition" (desgaste) en la encuesta. Los miembros de cada hogar son entrevistados durante seis trimestres consecutivos, pero un porcentaje significativo de hogares deja de ser localizables y desaparece de la muestra antes de llegar a la sexta entrevista, debiendo ser sustituidos por otros. Entre los hogares que si son localizados y permanecen en la encuesta en dos trimestres consecutivos, un porcentaje también significativo de personas salen de la muestra, se entiende que esto es debido esencialmente al abandono del hogar, y otros, por el contrario, (re)aparecen, se supone en este caso que se trata de casos de retorno al hogar.

Partiendo de estos supuestos, la parte izquierda del Gráfico 5 muestra las tasas de salida de los hogares como el porcentaje de personas que residiendo en un hogar en el que tienen parentesco con la persona principal o su pareja, son entrevistados en un trimestre t, pero no en el trimestre t+1, mientras que otros miembros del hogar si son entrevistados consecutivamente en t y t+1. (1)

Graf5_ tasas de salida y retorno EPALa parte derecha del Gráfico 5 presenta las tasas de retorno al hogar, definidas como el porcentaje de personas entrevistadas en el trimestre t, que no lo habían sido en el trimestre t-1, mientras que los miembros de su hogar familiar si que lo han sido consecutivamente en t y t-1. El denominador en este caso es el número de jóvenes emancipados en t-1 en viviendas entrevistadas en t y t-1 (2).

Con ello, observamos que la caída de la tasa emancipación se debió a una reducción de las tasas de salida para todos las edades, incluyendo a los mayores de 30 años, sin que se haya producido una recuperación de las mismas en años recientes.  Las tasas de retorno, se han mantenido algo más estables desde el inicio de la crisis, con un muy ligero repunte en los últimos años para los más jóvenes.

Partiendo de estos indicadores, en la próxima entrada intentaremos dar una explicación a estos fenómenos, sobre todo a la ausencia de respuesta positiva de la emancipación juvenil a las nuevas condiciones económicas, y también intentaremos hacer una evaluación del nuevo Plan Estatal de Vivienda.

Notas:

(1) Los ficheros de flujos no ofrecen un número de identificación de los padres, por lo que no podemos obtener una definición de persona emancipadas tan estricta como para el indicador stock

(2) Las tasas de retorno de los más jóvenes no se pueden calcular dado que la entrada en la EPA de flujos se produce con 16 años y la información sobre edad se ofrece por grupos de cinco años.