Pobreza, pobreza laboral y salarios bajos

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Llevamos ya unos cuantos años leyendo noticias sobre cuanto aumentó la pobreza en España en años recientes y sobre cuanto hemos empeorado en comparación con el resto de países europeos. Malas noticas que se suelen achacar a una u otra causa, desde la crisis hasta las últimas reformas laborales, en función del pie que se cojee. Con tanta convocatoria electoral, también han surgido múltiples propuestas para corregir o aliviar los problemas de pobreza, y debates (yo diría que bastante exaltados)  defendiendo o atacando cada una de estas propuestas. Desde la derogación de las reformas hasta mayores incentivos a la creación de empleo o planes para parados de larga duración, pasando por un aumento sustancial del salario mínimo, una renta básica o un complemento salarial.  He de confesar que necesito escribir sobre este tema para aclararme entre tanto dato y propuesta. Esta es mi visión personal que espero no aporte más leña a la confusión. Aquí va una primera entrada sobre los indicadores de pobreza "oficiales", que creo son bastante mejorables, luego seguirán otras ya sobre las propuestas.

El Gráfico 1 muestra la evolución del indicador AROPE (at risk of poverty or social exclusion) y del riesgo de pobreza (a secas) durante la última década, calculados como % sobre la población (aquí el gráfico con valores absolutos). Se considera que una persona está en una situación de riesgo de pobreza o exclusión cuando se encuentre en riesgo de pobreza, o resida en un hogar con carencia material severa o con una baja intensidad en el empleo.  Para una definición completa de cada uno de estos indicadores pueden ir a la web de Eurostat (1) o a esta nota del INE. Se calcula con los datos de la EU-Silc (o Encuesta de Condiciones de Vida, ECV, tal como la denominamos en España, y cuyos microdatos son descargables aquí).  Para resumir al máximo, nos basta aquí con aclarar tres puntos: 1) los valores de los indicadores asignados a cada persona son los mismos para cada miembro del hogar, 2) las personas está en riesgo de pobreza cuando la renta anual disponible equivalente  (es decir, ponderada por las unidades de consumo) es inferior al 60% de la mediana de la renta disponible equivalente del país; 3) la renta, la intensidad laboral, y gran parte de las carencias se refieren al año anterior al de la encuesta. Así que para no llevar a confusión, tanto en el análisis como en los gráficos, nos referimos a este año, y no al de la encuesta, tal como vienen los datos en las páginas del INE y Eurostat.

Sobre la evolución de estos indicadores, cabría decir que:

- Entre los años 2007 y 2013, el número de personas en riesgo de pobreza o exclusión (AROPE) aumentó en España en 2,6 millones, lo que supone un 55% del crecimiento neto de personas en esta situación en la UE27, y un 39% del crecimiento neto en la zona euro.

- En términos de tasas, el porcentaje de personas en riesgo de pobreza apenas ha aumentado hasta el año 2013 (de hecho fue el mismo que en el año 2008). Los 4-5 puntos que aumentó el indicador AROPE se debieron a los indicadores de exclusión social, en especial, el referido a personas en hogares con baja intensidad laboral, pero no considerados en riesgo de pobreza.

- En el año 2013, o último año de la recesión, es cuando se produce un aumento sustancial de la tasa de riesgo pobreza (1,8 pp, 800 mil personas)

- En el año 2014, primer año de la recuperación, el numero de personas AROPE ha disminuido en unas 227 mil (debido esencialmente a la disminución de las personas en hogares de baja intensidad laboral, 610 mil, o con carencia material severa, unas 281 mil), pero el número de personas en riesgo de pobreza apenas ha disminuido (unas 40 mil)

¿Qué explica tanta estabilidad en la tasa de riesgo de pobreza hasta el 2013, y el aumento brusco en este año sin que se recupere en el inicio de la fase expansiva?

En primer lugar, está el propio umbral que se utiliza para definir el riesgo de pobreza: el 60% de la mediana de la renta anual disponible (equivalente). El hecho es que esta mediana no ha cesado de caer durante la crisis. En en el año 2008 era de 8876.8 euros para una persona soltera sin hijos, pasando a 7961,3  euros en el año 2013. El Gráfico 3 muestra como cambiaría la tasa AROPE y la de riesgo de pobreza si mantuviéramos el umbral de pobreza del año 2008 y lo corrigiéramos además por el IPC. Como se puede observar la diferencia entre los indicadores "oficiales" y  este indicador ajustado son considerables.


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Ambas tasas crecen casi de forma constante hasta el 2013, desaparece la discontinuidad en ese año, y la tasa de pobreza se aproxima más de la de AROPE. Pero lo que viene a decir este indicador es que la tasa de pobreza ha crecido en unos 12 pp durante la crisis y habría alcanzado casi a un tercio de la población al final de la misma, y si además incluimos los criterios de exclusión llegaría al 37%.

La pobreza laboral

El indicador de pobreza (no ajustado) para los ocupados en el momento en el que se realiza la encuesta es el que Eurostat define como pobreza laboral (in-work poverty). Vean aquí el gráfico del riesgo de pobreza (ajustado) por situación laboral. Verán un aumento dramático de las tasas de pobreza entre los parados, pero también un aumento notable entre los empleados, y como se han mantenido para los jubilados, de tal forma que empleados y jubilados ya tendrían una tasa riesgo de pobreza similar.

El problema evidentemente es que el riesgo de pobreza se define en base a la renta del hogar año anterior, mientras que la situación laboral es la que tiene la persona en el momento de la encuesta. Otra medida posible es calcular el indicador de pobreza según la intensidad del tiempo trabajado por cada persona (siendo los meses trabajados a tiempo parcial ponderados por 0.5) condicionando además a un mínimo de meses de actividad laboral (7 meses) y dentro de un intervalo de edad (de 18 a 60 años). Estos datos se muestran en en el Gráfico 4 utilizando nuestro indicador de pobreza ajustado. Se comprueba que a menor tiempo trabajado mayor tasa de riesgo de pobreza, que además se produce un efecto composición (mayor peso de los que no han trabajado y de los que han trabajado menos tiempo) y, en cualquier caso, se observa también un aumento de la tasa de pobreza para cada período de tiempo trabajado.

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Bajos salarios

Tanto el umbral de renta como la propia renta del indicador de riesgo de pobreza se basan en las rentas del los hogares. La definición de bajos ingresos laborales o de bajos salarios se centra en la renta de las personas. A la hora de analizar qué podría pasar con el riesgo de pobreza si aplicamos un salario mínimo, y suponiendo qué éste no tuviese efectos sobre las horas de trabajo, es necesario detectar las personas de bajos ingresos laborales. En concreto, nos hemos de preguntar cuántas personas de bajos salarios se encuentran en hogares en riesgo de pobreza y cuantos llegan a cobrar al menos el salario mínimo a tiempo completo.

Definimos bajos ingresos con un criterio similar al del umbral de pobreza, como aquellos que se encuentran por debajo del 60% de la renta, pero en este caso, será la renta laboral mensual bruta de cada personal, en lugar de la renta anual total neta del hogar. Desde el año 2012, la ECV ha dejado de dar esta información, así que la aproximamos dividiendo la renta anual bruta del trabajo (salario y remuneración no monetaria para los asalariados y beneficios para los autónomos). También seguimos fijando los mínimos de 7 meses de actividad laboral y el intervalo de edad de 18-60 años.

tabla-bajos-ingresos

Como se puede observar, el porcentaje de trabajadores de bajos ingresos laborales a lo largo del año ha aumentado desde el año 2013 (continuando en el año 2014). Por otra parte, aunque el porcentaje de ocupados de bajos ingresos laborales en riesgo de pobreza ha aumentado, más de la mitad se encuentran en hogares que no se encuentran en riesgo de pobreza. Finalmente también ha crecido el número de ocupados de bajos ingresos cuyo salario mensual es inferior al salario mínimo mensual a tiempo completo.

Los datos discutidos en esta entrada parecen indicar que ya partimos de una tasa de pobreza elevada antes de la crisis, que ha crecido sustancialmente durante la misma (cuando tomamos como referencia los umbrales pre-crisis). Que además, la creación de empleo parece tener un impacto limitado en  las tasas de pobreza y que nuestro sistema de prestaciones sociales no ha sido capaz de evitar el aumento de la pobreza entre los desempleados, aunque si entre jubilados. Pero, también nos hacen intuir que un aumento sustancial del salario mínimo, independientemente de los efectos que pueda o no generar sobre el empleo y sobre toda la distribución salarial, no es garantía de reducción del riesgo de pobreza. En primer lugar, porque parece que la pertenencia al segmento de bajos salarios está muy determinado por el tiempo de trabajo y la jornada laboral (si pasamos a términos anuales, cerca de 6,5 millones de personas percibieron una renta del trabajo inferior al salario mínimo anual, 5,5 millones si incluimos las prestaciones). Además, porque sólo una parte de los trabajadores de bajos ingresos (menos del 50%) se encuentra en hogares en riesgo de pobreza, y finalmente, porque los salarios mínimos no afectarían a los autónomos que, como se puede deducir de esta tabla, están sobre-representados entre las personas con ingresos bajos, entre los que residen en hogares con riesgo de pobreza, y entre los que perciben una retribución inferior al salario mínimo a tiempo completo.

 

Hay 7 comentarios
  • Buenas tardes. ¿Me puedes aclarar como calculas el dato de que hay 6,5 millones de personas que percibieron una renta inferior al salario minimo?
    Según los datos del año 2014 de tu tabla, los ocupados con renta inferior al salario mínimo sería el 70,5% del 22,4% del total de ocupados, es decir aprox el 15,5% de los ocupados. Si calculamos sobre 17millones de ocupados andaríamos aprox en 2,6 millones por debajo del salario mínimo.
    Gracias anticipadas por la aclaración

    • 6,5 millones de personas que no llegan al salario mínimo ANUAL con su trabajo, pueden ser de renta laboral baja o no, dado que la definición de ingreso laboral bajo se hace con rentas laborales MENSUALES. Una persona puede no ser considerada como de ingreso laboral bajo, pero no trabajar suficientes horas al año para alcanzar al menos el salario mínimo

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