Mientras discutimos sobre la derogación de la reforma laboral

por Florentino Felgueroso el 29/01/2016

Por Florentino Felgueroso y Marcel Jansen

En estos últimos tiempos, no cesan de pedir nuestra opinión acerca de los riesgos o beneficios de derogar la última reforma laboral. Estos son algunos argumentos para el debate.

1) La evidencia empírica

Pensar que "la reforma laboral fue catastrófica, y que por lo tanto, lo mejor es volver al marco jurídico anterior", no parece un argumento sostenible. En primer lugar, porque no disponemos de evidencia empírica sobre derogaciones de reformas laborales, simplemente porque este tipo de "marcha atrás" no se suele producir. Entramos pues en terreno desconocido. Por una parte, es muy probable que en el corto plazo estos cambios generen de nuevo un período de inseguridad jurídica que perjudique el empleo en esta nueva fase expansiva. Por otra parte, de lo que si tenemos evidencia es que el marco laboral anterior no supo dar una respuesta a los principales problemas de nuestro mercado de trabajo.  Ni tenemos evidencia rigurosa para sostener que la reforma laboral del 2012 (RL2012) haya causado la precarización que padece nuestro mercado de trabajo en la actualidad, ni que haya actuado como una trituradora de empleo. Seguimos a la espera de que surjan estudios científicos que nos aclaren los efectos reales de la RL2012, y tardaremos aún bastante tiempo.

No resultan nada sencillos, dado que la RL2012 actuó sobre muy diversos aspectos de las relaciones laborales y se implementó en plena recesión.  En cualquier caso, la RL2012 no persiguió resolver nuestros problemas de precariedad, vienen de lejos y siguen siendo una tarea pendiente. De lo que no tenemos evidencia, de momento, es que haya causado un aumento en la tasa de destrucción de puestos de trabajo. El comportamiento tan negativo del empleo a lo largo de esta larguísima recesión vino dominado por la pésima evolución de la tasa de contratación, más que por las de separación. Ni se observa un empeoramiento de las tasas de despido en torno a la RL2012, ni tampoco un cambio en la distribución de los despidos que perjudicará más a las personas con más antigüedad en la empresa (1)

En cuanto a la evolución de los salarios si que se observa una aceleración de la caída salarial en torno a la RD2012 (2). Como se puede ver, este cambio afectó a toda la distribución salarial, y no es la responsable del aumento en la desigualdad salarial. Ahora bien, no queda nada claro cómo una derogación de la RD2012 podría dar marcha atrás y conseguir recuperar esta caída en los salarios reales para no hablar de la posible pérdida de competitividad que esto podría causar. Resultará igual de complicado separar los efectos de la RD2012 de los de la propia crisis, que medir el impacto de esta reforma durante este fase expansiva. Por otra parte, como se puede ver en el siguiente gráfico, la caída de los salarios en la parte baja de la distribución se generó ya desde el inicio de la crisis.

 

graf_varsal

 

2) El paro de muy larga duración: la prioridad

Por otra parte, no hay ningún motivo para esperar que una derogación de la RL2012 pueda ayudar a paliar los efectos de la crisis en los colectivos más vulnerables: los parados de larga duración.

Los datos de la EPA publicados ayer vuelven a confirmar la existencia de una clara emergencia social. Sigue habiendo millones de parados de larga duración sin derecho a prestaciones y menos del 10% de ellos se está formando. La solución para estos problemas reside en  mejorar nuestras políticas activas y pasivas, como queremos demostrar aquí, y no en derogar la reforma laboral.

Aprovechando la salida de la EPA del último trimestre del 2015 mostramos dos gráficos actualizados y otros dos nuevos que, a nuestro parecer, mejor reflejan la emergencia social y los fallos en el diseño de nuestras políticas activas y pasivas. El primer gráfico analiza la distribución de los parados según la duración de la situación de desempleo. Según los datos de la EPA, el 43.6% de los parados lleva más de dos años en situación de desempleo y más de la mitad de ellos no ha tenido un empleo durante más de 4 años. En términos absolutos estamos hablando de más de un millón de personas que llevan buscando empleo desde un período tan largo.

Graf1_%parados_duracion

Es cierto que el peso de este grupo en el total de los desempleados (la linea roja) ha bajado ligeramente durante el último trimestre, y por primera vez dede el inicio de la crisis. Pero, desafortunadamente, no podemos atribuir este cambio a una mejora en sus perspectivas de empleo, como muestra el siguiente gráfico. La tasa de salida al empleo para el colectivo que lleva más de 4 años en desempleo sigue estancada en el nivel más bajo desde el inicio de la crisis (con la tasa actual tardarían en promedio otros tres años para encontrar un empleo!). Esta situación contrasta con la mejora en las tasas de salida al empleo para los parados de corta duración (menos de un año) que han mejorado en más de 5 puntos porcentuales desde 2013. Por lo tanto, seguimos estando ante una recuperación a dos velocidades que favorece sobretodo a personas con una experiencia laboral más reciente.

Graf2_tasas salida paro

Miramos ahora la tasa de cobertura de las distintas prestaciones por desempleo. En muchos países europeos la mayoría de los parados de muy larga duración tendrían derecho a alguna prestación o subsidio (por lo menos si no hay otra renta en el hogar). Al contrario, en España la tasa de cobertura de las prestaciones y subsidios de prestaciones es inferior al 30% y decreciente en la duración del desempleo. En concreto, menos de uno de cada cinco parados que llevan más de dos años en desempleo, y que por tanto han agotado sus derechos a una prestación contributiva, están recibiendo algún subsidio. La explicación para esta cifra tan baja tiene que ver con los requisitos estrictos para tener derecho a las ayudas del plan PREPARA o el último plan de ayudas a parados de larga duración mayores de 45, conocido como Renta Activa de Inserción (RAI), dado que la gran mayoría cumple con el requisito de estar inscrito como parado.

De hecho, como muestra el gráfico 3, el porcentaje de parados en la EPA que declara estar inscrito como demandante de empleo es creciente en la duración del desempleo, alcanzando, respectivamente, el 76.1 y el 77.7% entre los colectivos que llevan más de 2 o más de 4 años en desempleo. El hecho que tantas personas siguen buscando empleo y continúan a renovar su registración como demandante de empleo es positivo, pero el bajo porcentaje de perceptores refleja las dificultades para acceder a las ayudas.

 

Graf3_percep_y_regis

Por último, también parece existir una relación negativa entre la duración del paro y las tasas de formación de los parados. Además, y esto es quizás el elemento más preocupante, para cada duración encontramos que las tasas de formación son sustancialmente más bajas para aquellos parados que son perceptores de prestaciones, lo que indica una escasa vinculación entre las políticas activas y pasivas.

Graf4_parados que estudian

 

Conclusiones

Todas estas observaciones  deberían hacernos reflexionar sobre el diseño adecuado de nuestras políticas activas y pasivas. A la vista de la evidencia presentada en esta entrada, ni las políticas activas ni las políticas pasivas están llegando a los parados de larga duración, y menos aún a los de muy larga duración. Programas como Prepara o el Programa de Activación para el empleo, que combinan ambas (una prestación mínima y un itinerario individualizado) no dejan de ser residuales. Dotados de escasos recursos como para cubrir sus objetivos en materia de políticas activas, y muy restrictivos.

Estos programas además se tienen que prorrogar dentro de poco tiempo. El programa Prepara tiene que prorrogarse en febrero. Se hará automáticamente hasta que la tasa de paro caiga por debajo el 20%. Actualmente ya está en 20.9%, así que pronto se deberá decidir qué hacer con este programa. El Programa de Activación para el Empleo caduca a mediados de abril. Por otra parte, los presupuestos del 2016 contemplan una nueva partida de más de 120 millones de euros para la Orientación Laboral de los Parados de Larga Duración, programa que aún se tiene poner en marcha.

En fin, mientras se discute sobre reformas y contra-reformales, convendría establecer claras prioridades. En nuestra opinión, un ingrediente fundamental de cualquier tipo de pacto de gobierno es llegar a un consenso rápido sobre cómo mejorar nuestras políticas activas y pasivas para que alcancen una mayor cobertura, tengan una mayor vinculación y funcionen de forma eficaz y eficiente. No cabe duda, será costoso. Pero de esto se trata, de establecer prioridades.

Por otra parte, nuestro marco laboral y de protección social sigue sin ser el adecuado para responder a los retos a los que nos hemos de enfrentar en un futuro cercano. Puede ser conveniente un nuevo Estatuto de los Trabajadores, pero lo que necesitamos primero es un debate de fondo para analizar como debemos adaptar nuestra regulación laboral para adoptar los nuevos tipos de relaciones laborales que están surgiendo y evitar una "mercantilización" indeseada de nuestras relaciones laborales en un mercado de trabajo que diferirá cada vez más del que teníamos hace 35 años cuando se aprobaron las bases del marco normativo actual.

 

 

 

Antonio enero 29, 2016 a las 09:54

¿No cree que lo que precisamente se necesita es un mayor tratamiento al mercado laboral en línea con lo que es? ¿Es decir, un mercado? La fijación de precios ni la intervención ningún mercado funcionan bien.

Desde la llegada de la democracia y su legislación ‘halal’ en materia laboral, España viene liderando sistemáticamente las cifras de paro. Tres veces por encima del 20% desde 1980.

Creo que, a estas alturas, queda claro que el debate sobre la legislación laboral en España es de todo menos económico. No se si se trata de inmovilismo tradicionalista, talibanismo ideológico, buenismo patológico, o vaya usted a saber. Pero no me cabe duda de que, siguiendo la estadística, para 2020 o así, cono la próxima recesión de cierta entidad, el paro volverá a subir por encima del 20% de nuevo. Si es que consigue bajar antes de ese listón, claro.

Antonio enero 29, 2016 a las 09:55

Liderando las estadísticas de paro de la OCDE, quería decir.

JesusR enero 29, 2016 a las 12:38

Ha habido varios estudios preliminares sobre los efectos de la reforma laboral de 2012 (Ministerio de Trabajo, Banco de España, Servicio de Estudios del BBVA, OCDE y García Pérez y Osuna). Hay resúmenes de estos estudios en:

– Documento de FEDEA sobre la reforma laboral (Sección 4, págs. 19 a 25):
http://documentos.fedea.net/pubs/fpp/2015/04/FPP2015-04.pdf

– Documento de FUNCAS (a partir de la pág. 4, epígrafe “Efectos de la reforma laboral: ¿qué se sabe hasta ahora?”):
http://www.funcas.es/publicaciones/viewarticulo_PDF.aspx?IdArt=21838
Este documento forma parte de un trabajo más amplio sobre la reforma:
http://www.funcas.es/Publicaciones/Sumario.aspx?IdRef=3-06246

Florentino Felgueroso enero 29, 2016 a las 12:57

Hola JesusR,

Gracias por las referencias. Las conocemos bien; de hecho uno de nosotros es co-autor de dos de los documentos que mencionas. Como bien dices, se trata de evaluaciones preliminares con pocos datos y con técnicas que intentan captar el efecto compuesto de muchas medidas. Hasta la fecha el informe de la OCDE es la fuente más acreditada, y repitiendo sus ejercicios con datos más recientes se parece confirmar que la reforma haya tenido un impacto positivo. Lo que necesitamos ahora es entender el impacto de la reforma sobre distintos colectivos, y en particular los colectivos más castigados por la crisis, y estudios que sepan identificar los efectos de pilares individuales de la reforma, como por ejemplo los cambios en la negociación colectiva. En definitivo se trata de utilizar los métodos más avanzados para estimar los efectos de la reforma y los resultados de estos ejercicios deberían ser un ingrediente clave en los debates sobre posibles mejoras de la RL2012. Hasta el momento estamos ante un debate puramente ideológico a espaldas de la evidencia empírica.

JesusR febrero 1, 2016 a las 10:32

Sí, dejaba las referencias más bien para el lector casual que quisiera profundizar más. Gracias por el contexto sobre lo que sabemos, en qué medida lo sabemos y lo que queda por saber.

jesus alfaro enero 29, 2016 a las 18:14

“la emergencia social ” ¿Te han abducido?. Por cierto los catchas funcionan de pena

Florentino Felgueroso enero 29, 2016 a las 18:33

Totalmente :-)

marcel enero 29, 2016 a las 21:00

Jesus,

Hace tiempo que estamos poniendo el foco en el asunto del desempleo de larga duración. Tener a unos dos millones de personas sin empleo durante más de dos años es un problema de primer orden. La reinserción de todos ellos va a resultar extremadamente difícil y las cifras indican que la gran mayoría de ellos no cuentan con ninguna ayuda. Prestar asistencia a estas personas y ofrecer una ayuda económica a aquellos parados de larga duración que no cuentan con recursos suficientes y que viven en hogares sin otras fuentes de regreso no solo es justo también es necesario y eficiente y en nuestra opinión si se puede llamar una respuesta a “una emergencia social”. No actuar no solo tendría un alto coste para las personas afectadas pero también para la sociedad española en forma de altas tasas de paro estructural y altos gastos en asistencia social.

Dicho todo esto el principal motivo de la entrada es denunciar que los argumentos en favor de la derogación de la reforma no se sustentan en los hechos, que tal deroga alejaría nuestra regulación laboral de la existente en los países europeas con los mejores datos laborales y que ni siquiera ofrecería una solución para el sufrimiento de las personas desempleadas desatendidas.

Antonio enero 30, 2016 a las 08:56

Si la preocupación son los parados de larga duración y su dificultad para encontrar empleo, la respuesta está en cualquier gráfico de oferta y demanda con fijación de precios mínimos. Si el precio mínimo, salario en este caso, está por encima del precio de equilibrio al que se vacía el mercado, la consecuencia es un exceso de oferta sin consumir. Exceso de desempleo, en este caso. Creo que sería socialmente más eficiente permitir el libre ajuste de los salarios, y que la empresa que contratara a un trabajador sin cualificación para su empleo corriera con el coste de su formación. Que es lo que se ha hecho siempre con los aprendices. Atendiendo tanto al paro de larga duración, como a las cifras de empleo juvenil, no parece que cambiar lo anterior por la fijación de salarios y el gasto en políticas de empleo haya sido acertado.

Como ‘nada es gratis’, ¿habría algún estudio que cuantificara el coste en términos de empleo de la sobreprotección en el ámbito laboral, y la rigidez en la legislación empresarial a la hora de explicar el ‘hecho diferencial’ del paro español? El pequeño tamaño de las empresas españolas condiciona la demanda de empleados, y la legislación laboral hace que la oferta de empleados pierda parte de su rentabilidad como inversión a la hora de crear un puesto de trabajo. Sería interesante saber en qué proporción las restricciones a oferta y demanda explican este mal funcionamiento. Gracias.

José A Herce febrero 11, 2016 a las 06:18

Gran entrada, Florentino y Marcel. Muchas gracias por vuestra contribución. Tengo escrito en alguna otra parte que el Cid ganaba batallas después de muerto y que ahora las perdemos antes de nacer. Es decir, como demuestra la aceleración de los EREs en las últimas semanas, la simple expectativa de que se deroguen las reformas laborales ya está causando víctimas. Esto es una modalidad de “profecía que se autocumple”, pero de la peor especie ya que nadie estaba profetizando que el empleo estuviese condenado a disminuir en 2016. Está visto que lo de este país son los extremos y el adanismo.

marcel febrero 11, 2016 a las 11:32

Gracias José. No tenía constancia del aumento en los EREs, pero no tengo la menor duda que la preocupación sobre una posible derogación de la reforma laboral pueda causar efectos nocivos en el empleo, sea por el adelantamiento de regulaciones de empleo o retrasos en la contratación. Pero hay algo más fundamental que nos preocupa: la desconexión entre el debate sobre la derogación de la reforma laboral y la evidencia sobre su impacto en el mercado laboral. Los partidos que abogan por la derogación están insinuando que la reforma laboral haya generado una enorme pérdida de derechos y que es una de las principales causas de la bajada de salarios. Ambas afirmaciones no se sustentan en los hechos. Hay algunos excesos en la reforma, pero en la mayoría de las materias (negociación colectiva, protección al empleo) la reforma no hizo nada más que acercar nuestra regulación a la de nuestros competidores aquí en Europa. Segundo, sin la reforma laboral el ajuste salarial hubiera sido muy parecido porque los principales mecanismos han sido el ajuste de los salarios iniciales, que se produjo desde el inicio de la crisis, y la congelación de los salarios de convenios. Esperemos que las negociaciones para formar gobierno se re-orienten de la derogación a la modernización de las políticas activas, una profunda reforma del sistema público de empleo y el diseño de un plan de acción para combatir el desempleo de larga duración

José A Herce febrero 11, 2016 a las 20:29

No puedo estar más de acuerdo contigo Marcel. Ese es el canon! Además, enhorabuena por el post y por el blog. Es (siempre lo ha sido) excelente gracias a vuestro esfuerzo, por el que deberían daros un premio si eso todavía tuviese interés.

Mi comentario iba dirigido, de manera un tanto extrema, a ilustrar el caso de esta versión especialmente perversa de la profecía autocumplida que estamos generando. No nos merecemos esto. La alusión a la leyenda histórica me parecía elocuente… y ocurrente. Lamentaré que haya ofendido a alguien! J.

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