El futuro del empleo: ¿Preparados para la nueva era digital?

por Florentino Felgueroso el 24/11/2015

A los Economistas Laborales nos suelen preguntar de forma recurrente en qué ocupaciones se generará más empleo en los próximos meses o años, o de forma más genérica, ¿cuáles son las profesiones del futuro? Solemos contestar que no nos dedicamos a hacer este tipo de prospecciones, que seguramente serán aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías. En realidad, podemos decir un poquito más, y este poquito más, en España, es bastante preocupante.

Sabemos por ejemplo, que en las últimas décadas se ha producido un proceso de polarización de las ocupaciones que ha dictado el crecimiento de unas y la caída del peso de otras. El empleo ha crecido en las ocupaciones más cualificadas (los técnicos y profesionales), el personal de los servicios, en especial, el de atención al público, y las que requieren de menos cualificación, como los peones y el personal de limpieza. Por el contrario, se ha producido una disminución clara del empleo en las ocupaciones de cualificación intermedia, en particular, los oficinistas, los artesanos y trabajadores cualificados de las manufacturas y los operadores de maquinarias.

España no ha sido ajena a este proceso de polarización. Lo mostraba en una entrada de hace ya unos cuatro años, de la que extraigo el siguiente gráfico:

polarizacion

Desde mediados de los años 90 y hasta el inicio de esta crisis, habíamos crecido de forma más intensa en los tres primeros grupos de ocupaciones antes mencionadas y crecimos menos en los otros tres grupos (mientras que en países como Francia, Reino Unido y Alemania, se había producido una destrucción neta de empleo en estas últimas ocupaciones). El inicio de la crisis tuvo además un mayor impacto en las ocupaciones que menos habían crecido en la época de bonanza.

Desde el año 2011, ha continuado este proceso de polarización. En términos agregados se ha producido una disminución neta del empleo, pero observamos de nuevo un aumento de las ocupaciones de técnicos y profesionales y personal del de servicios, y una disminución intensa del empleo en ocupaciones de oficinas, operadores de maquinaria y trabajadores cualificados de la industria y de la construcción.

Ocupaciones_esp_2011_2015

Como explicaba en esta antigua entrada, este fenómeno ya ha sido bien documentado y explicado en la literatura económica. Las ocupaciones que consistían en tareas bien definidas, rutinarias y repetitivas se han ido codificando en software y ahora se realizan por ordenadores. Las tareas manuales en el sector servicios ha sido menos susceptibles de sustitución, al requerir un mayor grado de flexibilidad y adaptabilidad física. Y las ocupaciones que requieren de conocimientos y habilidad para resolver problemas se han convertido a sus vez en más productivas (Autor, et al., 2003; Goos y Manning, 2007; Acemoglu y Autor, 2011, Autor y Dorn, 2013 son las mejores referencias sobre este tema, y también es recomendable este último trabajo de De la Rica y Gortazar, 2015).

Hasta aquí, nada nuevo.

Sin embargo, la “computerización” de las ocupaciones no se detiene en las tareas rutinarias en las manufacturas y oficinas. Son muchos más los puestos de trabajo susceptibles de ser "computerizados". Sin ir más lejos, ayer mismo se hizo el primer viaje de larga distancia en España con un coche sin conductor.

Fey y Osborne (2013) en un estudio titulado “The future of employment: How susceptible are Jobs to computerisation” (que ha tenido bastante impacto en los medios, véase por ejemplo, (1), (2)) intentaron responder a la pregunta de cuán susceptible están los puestos de trabajo de ser "computerizados" en Estados Unidos durante ésta década.

Argumentan que varias  tareas no rutinarias como escritos legales, diagnósticos médicos, transporte de mercancías por carretera , y una larga lista más, serán pronto automatizadas y muchas más ocupaciones serán redundantes, mientras que los empleos de vendedores y que requieran persuadir, en general, no lo serán tanto. Este estudio es bastante laborioso y sofisticado, pero podríamos resumirlo en que parten de una clasificación de unas 702 ocupaciones cuyas características han sido desgranadas y detalladas en O*NET . Para cada una se preguntan qué problemas se han de resolver para que puedan ser automatizadas y cuáles han sido resueltos ya por los avances recientes en ingeniería, y en particular por diversos campos de la Inteligencia Artificial. Con esta información, para cada ocupación calculan una tasa de riesgo de “computerización” que aplican a la estructura ocupacional de EEUU en el año 2011. El resultado que obtuvieron es que alrededor del 47% del empleo total de EEUU estaba en riesgo.

Posteriormente, Jeremy Bowles de Bruegel, aplicó estas tasas de riesgo a los datos de empleo por ocupaciones de la European Labour Force Survey obteniendo los resultados que se muestran en el siguiente gráfico (las tasas de riesgo nacionales se pueden consultar en  el gráfico interactivo original). Este gráfico, como mínimo deberá levantar un inquietud: que los nuevos avances técnicos constituyan una nueva brecha entre el norte y el sur de Europa. Como ven, España estaría entre las más afectadas por estos cambios técnicos, dada su actual estructura ocupacional.

Grafi1_Bruegel

Otra inquietud nos viene de un paper más reciente de Goos, Konings y Vandeweyer (2015) . Estos investigadores muestran que el empleo high-tech (HT, definidos de forma amplia como los trabajadores de los sectores HT pero también los trabajadores con titulaciones en STEM - ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas- en los sectores menos intensivos en tecnologías) han crecido el doble que el empleo total en toda Europa en la última década. Pero que además, por cada empleo HT creado en un región se han creado cinco empleos low-tech en esta región, debido a la existencia de un multiplicador de los puestos de trabajo HT en el ámbito local. Este resultado justificaría que aumentos en el gasto en I+D serían pues una de las vías para la convergencia entre regiones de la UE. Este es el argumento que hay detrás de los objetivos  de la agenda de la CE para el 2020.

Sin embargo, estos autores argumentan que con la evidencia disponible en la primera década de este siglo, la convergencia se realizaría de una forma lentísima: tomaría al menos 60 años para que las regiones más retrasadas pueden reducir a la mitad su brecha en empleo HT con la regiones hoy más avanzadas. Una velocidad de convergencia tan baja se debería en parte a varios obstáculos a la innovación que impiden la acumulación rápida de capital físico, humano y social.

Les dejo también el Gráfico de referencia de este artículo (que podrán encontrar también aquí, con un resumen del artículo – Gracias Fernando Sols!!).

Fig1_Goos_et_al

Lo más chocante no es sólo el cuasi-desierto que representan la mayoría de regiones españolas, sino también la polarización territorial del empleo HT. Madrid es una de las regiones de Europa con más empleo de este tipo. Se encuentra en el puesto 11º del ranking, mientras que tenemos a 3 regiones entre las 10 con menor tasa de empleo HT de Europa. En el último trimestre, según la EPA,  los empleados residentes en Madrid representaban un 17% de todo el empleo de los residentes en el territorio nacional, sin embargo, casi el 34% de los ingenieros (no forestales, ni agrónomos) residían en esta CCAA. En segundo lugar, venía Cataluña con casi el 16% del empleo y la mitad de ingenieros que Madrid. El hecho es que la práctica totalidad de las regiones españolas estarían entre las regiones más retrasadas en empleo HT, no aprovechando la generación de empleo no sólo HT sino también de servicios relacionados con este empleo debido al multiplicador local.

Las nuevas tecnologías no sólo han cambiando la composición del empleo por ocupaciones y cualificaciones. También han cambiado de forma sustancial la intermediación laboral, cómo se emparejan los trabajadores y las empresas. Y a su vez están generando nuevas figuras de empleo. Han favorecido lo que hoy se denomina la Gig economy (o economía de los bolos), los supertemps, los trabajadores independientes y free lancers, la uberización del empleo. En breve publicaremos una entrada sobre este tema.  Solo adelantar que genera problemas estadísticos notables, problemas fiscales, y lo, más preocupante, problemas considerables de protección social. Por ejemplo, mientras que hoy discutimos sobre si reformar o no las pensiones, y alertamos de las consecuencias del envejecimiento galopante, las carreras laborales y la relación de los trabajadores con la Seguridad Social están cambiando también rápidamente, afectando a sus ingresos y a las pensiones esperadas. Igual que el coche que acaba de hacer el trayecto entre Vigo y Madrid  sin conductor, puede parecer ciencia ficción, pero hoy ya no lo es tanto.

Antonio noviembre 24, 2015 a las 09:48

España está pagando las décadas en las que se ha enfocado en el modelo de infraestructuras y viviendas, primando la creación de empleo (de baja cualificación en buena parte) a costa de descuidar la productividad total de los factores y la inversión en i+D. Recuperar el tiempo perdido no será fácil, y el reciclaje de una elevada proporción de los trabajadores tampoco.

Pero, dicho esto, encuentro este artículo un tanto ludista. Por una parte no se hace distinción entre los empleos destruidos por el colapso del sector inmobiliario, que será responsable de gran parte de la caída en ocupaciones elementales, empleados de oficina, operadores de maquinaria, y trabajadores cualificados de la industria y la construcción, y los ocasionados por el cambio tecnológico. Y por otra, tampoco parece tener en cuenta que no es un proceso nuevo ni repentino. El mercado laboral viene funcionando así desde que se mecanizaron las fábricas textiles en la segunda mitad del siglo XVIII. Y, en comparación con la transformación que sufrieron las ocupaciones en España en la segunda mitad del siglo pasado, sobre todo en las regiones de economía basada en la agricultura de casi subsistencia, no parece que el futuro se presente tan fiero como lo pintan.

Un artículo muy interesante. Sobre todo en su última parte, donde muestra el erial en que España se ha convertido tras tantos lustros de políticas cortoplacistas. Y que apenas han cambiado a pesar de la crisis. Ese, creo, es el principal reto para afrontar el futuro.

Juan José R. Calaza noviembre 24, 2015 a las 15:53

El artículo es excelente, efectivamente. En una reciente entrevista a Erik Brynjolfsson (La Recherche n° 503-Setiembre) decía que el empleo se polariza en una curva en U, es decir, en los extremos salariales, bajos y altos. Brynjolfsson resumía así sus trabajos bien conocidos con Andrew Mcafee.
No estoy de acuerdo sin embargo en que el trinomio productivo español vivienda-infraestructuras-turismo sea mala cosa para la creación de empleo. De hecho, no hay otra mejor. El verdadero problema de España es la dificultad infraestructural de accesibilidad al empleo. Por ejemplo, contrariamente a lo que se cree, España está mal dotada en alta velocidad.
En España tenemos una densidad de 0,34 trabajadores por hectárea (0,5, en Francia). Alemania, Bélgica, Holanda, Reino Unido son, en media, 2,5 veces más densas que España: en habitantes y en empleo por hectárea (Italia, 2 veces). Tomando como referencia europea Île de France, para obtener resultados comparables de accesibilidad, se necesitan velocidades 4 veces superiores para cubrir, en una hora, zonas territoriales 16 veces más amplias, lo cual corresponde a una velocidad de 150 km/h de media puerta-puerta. Es decir, 350 km/h en el trayecto principal para compensar el recorrido terminal y las esperas. Sin embargo, en Benelux, Alemania, Gran Bretaña e Italia se obtienen resultados equivalentes a los de España y Francia con velocidades medias puerta-puerta de 100 km/h, lo que supone 130 km/h de media en autopista, desplazándose en automóvil, o sistemas ferroviarios que, teniendo asimismo en cuenta trayectos terminales y espera, proponen generalmente velocidades comerciales de 200 km/h:
http://www.farodevigo.es/opinion/2015/11/22/constante-marchetti-conjetura-zahavi-ave/1355470.html

Alvenn noviembre 24, 2015 a las 10:42

Sólo un pequeño comentario… En la tercera figura del artículo (la que tiene el pie “Source: Bruegel calculations…”. ¿sería posible incluir una leyenda indicando lo que significan los colores? He tenido que ir a la fuente y entender que es un gráfico interactivo para encontrar la respuesta.

Un saludo.

Florentino Felgueroso noviembre 24, 2015 a las 18:12

Tienes razón Alvenn. He puesto una nota en el texto indicando que existe versión interactiva. Gracias!

Virginia noviembre 24, 2015 a las 15:31

Muy interesante. ¿Habrá más segmentación laboral como consecuencia de esta polarización?

Florentino Felgueroso noviembre 24, 2015 a las 18:05

Hola Virginia, yo diría que la desaparición de puestos de trabajo de cualificación intermedia reduce la movilidad entre segmentos y de lo que ya tenemos bastante evidencia es que aumenta la desigualdad de rentas. Lo que genera y generará más segmentos es de lo que trató en el último párrafo del artículo y sobre lo que escribiré otra entrada pronto. Tendremos nuevos segmentos de trabajadores con muy bajos niveles de protección del empleo y del desempleo.

Anna noviembre 24, 2015 a las 16:41

Muy interesante.

Quiero destacar que el Gobierno Federal de EEUU tiene un programa para dar un fuerte impulso a la educación en ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas (STEM). También se preocupan de que las mujeres no se queden rezagadas en estos estudios (para evitar una brecha de género en el futuro)
http://www.ed.gov/stem
También interesante esta web de la STEM education coalition
http://www.stemedcoalition.org/contact-us-2/

Una vez más: la educación es la clave de futuro. A ver si aprendemos!

Agustín noviembre 24, 2015 a las 21:12

Y los humanistas, qué hacemos?

NaBUru38 noviembre 25, 2015 a las 02:53

“¿cuáles son las profesiones del futuro? Solemos contestar que no nos dedicamos a hacer este tipo de prospecciones, que seguramente serán aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías.”

Agrego que en el futuro las características de los trabajos cambiarán cada vez más rápido. Por tanto, en el futuro será esencial saber aprender rápido cosas nuevas.

Esta habilidad se adquiere jugando, investigando y experimentando. La educación actual hacer todo lo contrario: enseña a memorizar textos que dan los profesores. No es sólo cambiar la forma de enseñar, es cambiar lo que se aprende.

Fabio Manca noviembre 26, 2015 a las 18:08

Hola NaBru38,

pues si estas interesado en mas evidencia sobre skills forecasts te aconsejo este blog!
https://oecdskillsandwork.wordpress.com/

alli encontraras mucha analisis y datos sobre la capacidad de los Paises de anticipar ante los ‘skills needs’

Jorge noviembre 25, 2015 a las 10:12

Hola Florentino,

Pedazo de artículo! , de esos por los que me enganche a este blog hace años.
Yo estoy viviendo esa transformación, antes tenia nomina y ahora soy freelance. En el sector financiero esta ocurriendo lo mismo, solo que aquí la protección legislativa y política lo hacen más lento.
En este caso se están abriendo posibilidades a aquellos profesionales que (1) utilizan su creatividad, (2) la testean de forma científica y (3) prueban y pivotan sobre lo que el mercado nos dice. La Red nos permite hacer esto con poco dinero.
Por supuesto la protección social ha desaparecido.
Este es mi caso real pero estoy rodeado de ellos (amigos, familiares, etc); profesionales muy cualificados entre 30 y 45 que se han readaptado y mutado a nuevos nichos, todos ellos con un componente más o menos tecnológico. Desde periodistas a agricultores.
Y como vivo entre Navarra y Madrid, puedo certificar lo que se deduce de los mapas. También lo veo como un problema de masa crítica.

Un saludo
Jorge

Juan José R. Calaza noviembre 25, 2015 a las 15:31

Lo de invertir en educación siempre está bien pero hay mucho camelo en todo ello. Los ex-estudiantes norteamericanos deben más de billón y medio de dólares en préstamos para pagar la universidad. Al 70% les quedan años para amortizar los créditos, frecuentemente 800 dólares mensuales ganando menos de 2.500.
Carlos Slim considera que la solución al futuro robótico es trabajar 33 horas semanales, tres días a la semana.

Juan Francisco noviembre 25, 2015 a las 18:29

Antes de nada, enhorabuena por la entrada. Me ha gustado mucho. Se trata de un tema que me apasiona, pero que a la vez, hace que me plantee muchas cuestiones acerca de la carrera profesional que van a llevar los individuos, las tasas de empleabilidad por título universitario y la sobrecualificación. Una de estas inquietudes es el sentido que puede tener estudiar un Grado en Administración de Empresas. Lo pregunto porque en el trabajo de Frey y Osborne (2013) cifran la probabilidad de computerización de los contables y auditores de un 98% Está claro que la profesión de contable y auditor no va a desaparecer, o tal vez sí, y que todos los graduados de dicho título no se dedican a la contabilidad o auditoría, pero conociendo tal tasa unida a la práctica empresarial de reducción de plantillas por medio de la deslocalización y la computerización hace que piense que en 15 años se necesitarán poquísimos contables y auditores. Es por esto por lo que pienso que el plan de estudios de, al menos, ADE habrá de cambiar y orientarse hacia lo que hace, verbigracia, la Universidad de Mondragón, en donde sus estudiantes crean sus propias empresas:
http://economia.elpais.com/economia/2015/03/06/actualidad/1425660098_648456.html

Florentino Felgueroso noviembre 25, 2015 a las 18:37

En la CRUE, sin embargo, no lo ven tan necesario. Las Universidades lo están haciendo muy bien. Los problemas de empleabilidad de nuestros graduados son debidos a la esclerosis y demás achaques de nuestro mercado de trabajo. La prueba son todos los graduados que emigran y tienen mucho éxito en el extranjero… Bueno, … esto no es broma, son las conclusiones que tuve que oír en un curso de verano en el que participé este verano…

pepssss noviembre 30, 2015 a las 17:25

Me acuerdo hace 10 años, siendo estudiante que decía que los planes de estudios no me parecían correctos, ni la forma, ni la motivación del profesorado, etc… varios compañeros me respondieron lo que tu: “La educación es buena porque el que se va de España lo hace bien”, como si esa sola justificación fuese suficiente.

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