Nuevas vías de endogamia en la Universidad

Por su interés, reproducimos este artículo de nuestro colaborador Juan José Dolado y de Gonzalo Rubio, publicado ayer en El País.

Uno de los problemas más arraigados en la Universidad española es el bajo nivel de competencia existente entre sus centros y profesorado. Apenas hay incentivos de mercado que permitan distinguir de forma sistemática entre prestigiosos y mediocres investigadores y docentes. Tampoco existen penalizaciones relevantes por parte de los poderes públicos que recorten radicalmente los presupuestos de aquellos departamentos con productividad científica insuficiente. Sin embargo, dado el proverbial carácter  asambleario de nuestra Universidad, lo que sí existen son numerosos incentivos a favorecer comportamientos estratégicos por parte de aquellos colectivos interesados en perpetuar sus privilegios mediante el apoyo cautivo de sus colegas en situación más precaria.

Podría argumentarse que el diagnóstico previo es exagerado ya que la archiconocida endogamia de nuestra universidad ha disminuido significativamente  como resultado de la introducción de los concursos de acreditación pública y la obtención de sexenios de investigación con niveles de exigencia relativamente elevados. Sin embargo, recientemente se está volviendo a las andadas a través de dos nuevas vías de endogamia encubierta con  consecuencias muy perniciosas para el futuro desarrollo del sistema universitario sobre las que queremos llamar la atención.

En primer lugar, nos encontramos con los contratos laborales ordinarios que se  utilizan crecientemente como un sustituto perfecto de los antiguos mecanismos de funcionarización favorecedores de la perversa endogamia. Actualmente, ausentes los incentivos de nuevas contrataciones competitivas, resulta mucho más sencillo para muchos departamentos contratar a sus propios recién licenciados, integrándolos en sus  mediocres programas de doctorado con el objetivo de que algún día alcancen la acreditación en las agencias autonómicas. En un sistema sin penalización a la falta de competitividad, se les ofrecen contratos laborales indefinidos (si bien muy mal remunerados) a estos jóvenes a cambio de generar deudas no perecederas a través de sus votos cautivos. Además del mecanismo de selección adversa (los mejores alumnos suelen dejar la carrera académica), son muy perjudiciales los casos en que, con ocasión de la jubilación de algún Catedrático o Profesor Titular, no se sacan dichas plazas a concursos abiertos y competitivos, cubriéndose la carga lectiva de los jubilados mediante este tipo de contratos. Ello genera una ausencia preocupante de rotación en el profesorado y una incapacidad generalizada de contratar doctores procedentes de los mejores programas de posgrado nacionales y, sobre todo, internacionales. Por plantear una pregunta concreta en nuestras áreas de especialización: ¿En qué universidad española encuentra trabajo un buen doctorando reciente en Economía o Empresa que no quiera abandonar España? Si, por los motivos que sean, no recibe una oferta de aquellos pocos departamentos que actúan abiertamente frente a la endogamia no contratando a sus propios doctores (los más destacados: Autónoma de Barcelona, Carlos III de Madrid y Pompeu Fabra), su destino inevitable será convertirse en carne de cañón para perpetuar la endogamia en sus mediocres departamentos  de procedencia.

Un segundo, y todavía más sorprendente, mecanismo de la nueva endogamia son los nuevos grados asociados a Bolonia. El mecanismo de propuestas de planes de estudio para estos grados ha permitido que los dirigentes de los departamentos/ universidades impulsaran un reparto de materias favorable a sus grupos afines. Por contra, frecuentemente se ha castigado a aquellos otros grupos minoritarios más competitivos y menos entregados a la causa, los cuales reciben menor presupuesto en un sistema donde el número de alumnos disponibles determina más del 70% de la financiación obtenida. La gravedad de estos perniciosos fenómenos tendrá consecuencias sobre la formación de nuestros universitarios que ninguna de nuestras autoridades educativas parece dispuestas a reconocer.

En definitiva, resulta imprescindible adoptar medidas urgentes para corregir este peligroso rumbo. Entre ellas, cabe destacar: (i) introducir mecanismos claros de premio y castigo que permitan la discriminación real entre los profesores universitarios de acuerdo con estándares internacionales de calidad; (ii) penalizar en muchas disciplinas la contratación de profesorado formado en la propia institución; (iii) limitar el número máximo de años que un profesor pueda estar como contratado antes de obtener la acreditación como Profesor Titular; (iii) eliminar un gran número de programas de doctorado que no alcancen unos mínimos reconocidos de calidad; (iv) implementar incentivos a la movilidad del profesorado, eliminando las trabas burocráticas que rodean a este proceso; (v) fomentar los rankings de departamentos y no de universidades (los campus de excelencia tienen poco sentido); y (vi) eliminar los precios públicos de los másteres, introduciendo una competencia mucho más directa entre los departamentos,  que permita financiarse a los mejores sin depender del dinero público.

La necesidad de un mejor capital humano la reconocemos todos. A todas luces, resulta lamentable que, por oscuros motivos e intereses corporativos, la institución llamada a formar a nuestros jóvenes universitarios sea incapaz de trabajar con el mejor capital humano disponible. Pensamos que ponerse a ello desde los estamentos públicos es más sencillo de lo que se quiere transmitir. Eso sí, se necesita la firme voluntad de hacerlo. En su ausencia, la creciente competencia mundial en la educación superior, en la que sin duda participan algunos (pocos) de nuestros departamentos, acabará con la mayoría de nuestras universidades. Ya lo demostró Darwin con las especies.

Hay 16 comentarios
  • Tengo una pregunta, hablando del problema de dar incentivos; es sobre la movilidad (hablo de la movilidad dentro de España, pero en realidad lo que tengo en mente es la movilidad hacia el extranjero).

    Por un lado, me imagino que la movilidad de profesores y alumnos (hablo con en la movilidad hacia el extranjero en mente) es algo que debería disciplinar la gestión del centro (si no se gestiona adecuadamente, se quedan sin alumnos/investigadores de prestigio); por tanto la movilidad debería mejorar la competencia.

    Por otro, está el problema de la fuga de cerebros. Si los profesores/investigadores y alumnos pueden escoger libremente, entonces dado que esto tiene rendimientos crecientes, al final lo que tendremos será una polarización de universidades, o incluso una forma de financiar que la gente se exilie a centros con más prestigio en el extranjero.

    ¿Qué magnitud pensáis que tiene cada efecto?

  • En líneas generales me parece bastante acertado tanto el diagnóstico como las propuestas.
    Sin embargo, me da la impresión de que al ser un planteamiento complicado surgirían actuaciones indeseadas. ¿Por que no un planteamiento más sencillo?
    1.- Financiación competitiva de los departamentos mediante másteres/doctorados de precios libres.
    2.- Movilidad interuniversitaria de profesorado acreditado.
    3.- Bonus -a cuenta de los ingresos de los masteres- para los profesores en función de su producción a la universidad: número de árticulos publicados (ponderados) y NÚMERO DE ALUMNOS (con control de calidad, naturalmente). Una parte dependería de la actividad personal y otra de la del conjunto del departamento. para así incentivar la contratación de profesores competitivos.
    4.- TRANSPARENCIA. Publicidad del coste por profesor de cada artículo y de cada alumno.

    Hay profesores cuyo coste por alumno o por artículo publicado resulta absolutamente inadmisible. Medidas como estas favorecerían el reciclaje del profesorado hacia campos más demandados.

  • Me ha parecido un artículo muy acertado, muchas gracias. No obstante, algunas de las recomendaciones parecen apostar más por la regulación que por una verdadera competencia. ¿Por qué (ii) penalizar en muchas disciplinas la contratación de profesorado formado en la propia institución; (iii) limitar el número máximo de años que un profesor pueda estar como contratado antes de obtener la acreditación como Profesor Titular; (iii) eliminar un gran número de programas de doctorado que no alcancen unos mínimos reconocidos de calidad?

    Si los departamentos compiten por los fondos, por los alumnos y por los profesores estas medidas parecen innecesarias. Un sistema en el que los departamentos compitan verdaderamente debería hacer que desapareciesen los aspectos negativos del sistema actual, sin necesidad de intervenir administrativamente sobre ellos. Por ejemplo, si hay competencia, ¿por qué tiene que haber alguien que elimine un programa de doctorado por ser malo? ¿por qué se tiene que penalizar a una institución por contratar a uno de sus brillantes doctores? Si la competencia es efectiva, dejemos que sea ésta la que determine cómo debe organizarse la actividad departamental.

  • En lineas generales estoy de acuerdo aunque con algunos comentarios:
    (i) introducir mecanismos claros de premio y castigo que permitan la discriminación real entre los profesores universitarios de acuerdo con estándares internacionales de calidad;
    -De acuerdo, nada que objetar
    (ii) penalizar en muchas disciplinas la contratación de profesorado formado en la propia institución;
    -Esto estaría bien en contextos de espacio mayor como en USA. Muchos departamentos españoles, sobre todo en universidades pequeñas, están especializados en investigación. En tu doctorado se forma alguien que aprende en tu campo pero que no resulta interesante para otros grupos, que se dedican a otras cosas, ni los investigadores de otros grupos resultan interesantes para el tuyo, porque no se tienen el conocimiento necesario para integrarse adecuadamente.
    (iii) limitar el número máximo de años que un profesor pueda estar como contratado antes de obtener la acreditación como Profesor Titular;
    -No me parece muy relevante. No conozco profesor contratado que no trabaje un montón para acreditarse, el sueldo lamentable y la explotación docente que se hace del profesor contratado ya es suficiente incentivo. Sí conozco PTEU, PTUN y CAUN que viendo complicado su promoción, deciden no volver a trabajar más.
    (iii) eliminar un gran número de programas de doctorado que no alcancen unos mínimos reconocidos de calidad;
    -Muy bien, pero entonces facilitar los programas de doctorado interuniversitarios sin las trabas actuales para que las universidades pequeñas con investigadores de alto nivel puedan formar en tercer ciclo.
    (iv) implementar incentivos a la movilidad del profesorado, eliminando las trabas burocráticas que rodean a este proceso;
    -De acuerdo.
    (v) fomentar los rankings de departamentos y no de universidades (los campus de excelencia tienen poco sentido); y
    -Pero con ratios por persona y no con datos absolutos, porque si no, se favorece mucho a las universidades grande por el mero hecho de serlo
    (vi) eliminar los precios públicos de los másteres, introduciendo una competencia mucho más directa entre los departamentos, que permita financiarse a los mejores sin depender del dinero público.
    -¿y cómo encajamos esto con la igualdad de oportunidades sin un sistema de becas adecuado?

  • Estoy de acuerdo en el diagnóstico expuesto en el artículo pero no en las soluciones. Para mi la solución es tan simple como efectiva: que la administración pague directamente a los alumnos el dinero que anualmente se gasta en las universidades y que estos libremente se matriculen en el centro que ellos decidan sin ninguna limitación geográfica y determinen a la postre en su papel de consumidores cual es la universidad que goza de su favor. Que las universidades contraten a los profesores que quieran, con el procedimiento que quieran, con criterios endogámicos o no, el asunto es que deberán ajustar sus gastos -y por tanto su plantilla- a sus ingresos. ¿Por qué nos cuesta tanto confiar en la libertad?

  • Y donde queda la capacidad para transmitir conocimientos. Todos los que hemos estudiado en la universidad hemos conocido a algún profesor "brillante", con gran habilidad en la investigación que era incapaz de enseñar nada. Creo que la universidad debe dar más importancia a las cualidades educativas de los profesores y menos a la de investigación, que es a fin de cuentas a lo que los alumnos van a la universidad, a estudiar y aprender, no a investigar.

  • Estudié económicas en una universidad cuyo nombre voy a omitir, aunque no me faltan ganas de soltar su nombre, y el nombre y apellidos de determinados profesores.
    Podría contar múltiples historias para no dormir, y otras en las que aguantaríamos el sueño para presenciarlas.
    Uno de los profesores, el de Política Económica I, en plena mitad de los 90 seguía como guía de estudio un libro que publicó a finales de los 70, que -objetivamente- no tenía ningún interés, ni científico, ni literario.
    El de Hacienda Pública alardeaba de que él consiguió la cátedra con un 5, y que eso... ya no lo podíamos hacer nosotros. El que, de vez en cuando, los sustituía, se limitaba a venir a clase con unas fichas de cartulina y a copiarlas en la pizarra (jamás explicó nada, y creo que ni siquiera abría la boca para saludar).
    Tengo anécdotas más sangrantes, que para no irritarme voy a obviar, y que deberían ser objeto de expulsión inmediata del catedrático y todo su departamento; pero claro, al amparo de la libertad de cátedra e independencia universitaria, todo vale tras el telón.

  • Me gustaría Sr. Bentolila que se hablase también de la preocupante politización que está sufriendo la universidad en materia de rectorado y decanos de facultades por afinidades políticas, así como el progresivo fomento de incluir en el cómputo, y por tanto la brillantez ( nótese la ironía ) de la participación sindicarial en la mejora y fomento de dichos doctores o catedráticos.
    Así como el último intento de reforma, en el cual un grupo reducido, aunque espero que cada día menos, de profesionales que no se resignan a acabar arodillándose ante el yugo político, que ha constituido el intento de reforma que se intenta promover en materia de puntuación de doctorados en su ascenso por alcanzar la cátedra, premiando la actividad política y el amiguismo antes que la investigadora en los baremos puntuables para acceder a dichos puestos, y quien sabe, abrir una nueva vía para acabar politizando el rectorado, y por tanto, la universidad, que como fin último debe perseguir la promoción del conocimiento libre y transparente, no el adoctrinamiento de las masas, que materializadas en alumnos matriculados, acaben siguiendo a un poder político que solo buscar perpetuarse.
    Existe un manifiesto en internet , que ahora mismo no puedo encontrar, donde se invita a recoger firmas para evitar dicha campaña de politización de las facultades de nuestro país.

  • "Profesor Titular" has a civil servant status and it is not accessible for non-EU citizens. If I am not wrong, the position of "Profesor Contratado" is the only way to hire a non-EU professor nowadays. This is an important issue if one is interested in fostering the competitiveness of Spanish universities by making them attractive (and accessible) for international scholars.

  • Dear Natalia,
    Please read this (art. 89.3 LOU):
    A los efectos de la concurrencia a los procedimientos de acreditación, a los concursos de acceso a los cuerpos de funcionarios docentes universitarios y a las convocatorias de contratos de profesorado que prevé esta Ley, los nacionales de los Estados miembros de la Unión Europea gozarán de idéntico tratamiento, y con los mismos efectos, al de los nacionales españoles.

  • Dear Jose,

    I am not sure I have understood you correctly. According to my knowledge, non-EU citizens cannot access civil servant positions in Spain such as Titular or Catedrático. As far I understand, the only way non-EU citizens can obtain a tenured position in a Spanish university is through contracts such as Contratado Doctor. Do you mean that non-EU citizens cannot apply to such positions? Thank you!

  • Sin negar que este diagnóstico es correcto en muchos casos, quisiera llamar la atención sobre el hecho de que en otros, donde las universidades sufren problemas de financiación, los mecanismos de contratación del tipo descrito en el artículo se adoptan independientemente de cuál sea la opinión de los departamentos. Son utilizados por los equipos de gobierno universitarios debido al bajo coste que suponen, bajo la justificación de medidas transitorias en espera de que la situación presupuestaria mejore más adelante.

  • Gracias por la reflexión y exposición del artículo, pues acierta certeramente con la situación por la que atraviesa la Universidad Pública Española: acoso laboral al que no entra dentro de "la docilidad política", falta de transparencia,nepotismo, clientelismo, etc.
    La Plataforma contra el Acoso Laboral y la Corrupción en la Universidad Pública Española realiza desde 2002 la defensa contra todos estos efectos nocivos del clientelismo, corruptelas, falta de transparencia en la gestión universidad, aumento de la politización de las universidad públicas, que pagan favores "politicos" metiendo a dar clases a politicos, sindicalistas, etc
    Un ejemplo lo tenemos en la Universidad Rey Juan Carlos, http://www.urjc.es dónde tanto Simancas del Psoe, y Neira, como favor al PP, dan clases. Daniel Ortiz, del Ayuntamiento de Móstoles, también dió clases, etc etc.
    En la Universidad Carlos III, el mismo Tomás Gómez del Psoe presta sus servicios.
    La lista es infinita y no acaba nunca, pues también se introduce a dar clases en masters, o con contratos de asociados a jueces, fiscales, a sus hijos, asesores de partidos de cualquier ideología, sindicalistas.Todo lo que sea pactar con el poder politico y económico en beneficio de una oligarquía, y en detrimento de la calidad de la enseñanza.

    Entre todos, hay que buscar una solución, y el sector de abogados, jueces, fiscales, etc, es fundamental como apoyo a una Real Autonomía universitaria, ejercida de acuerdo a la Ley.

    En este foro http://www.davidriosinsua.org/creado por David Ríos, uno de los aspirantes al Rectorado en 2009 de la Universidad Rey Juan Carlos, ganador de una reciente sentencia de la ilegalidad de las elecciones en la URJC, en el TSJM, se puede observar "el miedo a hablar", la petición de libertad de expresión, etc de la comunidad universitaria. Es sólo un ejemplo, pero muy efectivo de la gravedad de la situación d ela universidad pública española,la denuncia del acoso, la corrupción, la falta de transparencia, etc de la comunidad universitaria.Gracias
    http://www.corruptio.com
    @stopmobbing

  • ¿Tan difícil es pensar en un tipo de oposiciones para las plazas de universidad iguales o parecidas a las que hay para otros puestos de trabajo de funcionarios?
    Por otra parte, ¿no es injusto que la experiencia laboral en otros niveles educativos cuente cero patatero a la hora de presentarse a una plaza en la universidad?

    Saludos

  • Bolonia lejos de ser una oportunidad para mejorar la calidad docente, es lo mismo de antes con menos horas de clase, con las mismas estructuras pedagógicas fallidas.
    En mi universidad (que omitiré) tenemos profesores que son incapaces de hacer problemas correctamente en la pizarra con la solución impresa en la mano. Una persona así debería ser despedida sin miramiento alguno, sobre todo si es profesor asociado.
    Es triste que becarios de investigación pidan tan sólo un contrato en condiciones para cotizar, y al no obtenerlo, se vayan fuera o al sector privado.

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