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Jueces y Economía

La reciente controversia respecto a la (in)decisión del Tribunal Supremo sobre la naturaleza del impuesto sobre las hipotecas ha vuelto a poner de manifiesto la escasa preparación que tienen nuestros jueces en materia económica (aquí y aquí). En comparación, los jueces estadounidenses muestran un buen dominio de los conceptos fundamentales e incluso se permiten introducir ideas provenientes de la investigación reciente en sus dictámenes (por ejemplo, aquí). Cabe preguntarse, por tanto, qué consecuencias tendría proveer de una educación económica más profunda a nuestros jueces.

Aunque responder a este contra-factual es realmente complicado, un trabajo reciente de Elliot Ash, Daniel Chen y Suresh Naidu (aquí) puede ser un buen punto de partida. Los autores estudian el programa Manne Economic Institute for Federal Judges, creado por Henry Manne. Este programa, activo desde 1976 hasta 1999, organizaba cursos de dos semanas para jueces federales (o jueces de apelación) en los que verdaderas super-estrellas de la profesión (Samuelson, Friedman, Klein, Demsetz, Alchian...) impartían clases intensivas de Análisis Económico del Derecho. En total unos 1100 jueces (uno de cada dos) pasaron por sus aulas.

El objetivo del artículo es medir los efectos del programa en las sentencias de los jueces “tratados”. Para ello, los autores se centran en cuatro características de las sentencias que creen pueden estar especialmente relacionadas con el uso de argumentos económicos.

Primero, es posible que los jueces introduzcan jerga económica en sus resoluciones tras pasar por las aulas. Ejemplos de palabras asociadas con el programa son eficiencia, productividad, utilidad, óptimo o disuasión.

Segundo, es posible que los jueces que participen en el programa se vuelvan más conservadores. Aunque no todos los profesores tenían tendencias conservadoras, su creador era un firme defensor del libre mercado, y, a juzgar por los testimonios recogidos en el artículo, tenían una tendencia más conservadora que muchos de los jueces.

Tercero, es posible que tengan una mayor propensión a decidir en contra de las Agencias Reguladores Gubernamentales. Esta tendencia sería especialmente relevante en aquellos jueces que asistieron a los cursos de Friedman y los economistas de la escuela de UCLA. Por ejemplo, Alchian estaba en contra de las regulaciones medioambientales en las ciudades pues entendía que sus residentes debían preferir la contaminación de Los Angeles a los precios de los alquileres en Palm Springs. Este tipo de argumentos “contra-intuitivos” son los que más impresión hacían en los jueces.

Por último, es probable que aquellos jueces expuestos a las teorías de Becker (aquí) tiendan a poner más peso en el efecto disuasorio de sus condenas, y, por tanto, incrementen la duración de las penas.

Los resultados están resumidos en los gráficos que acompañan a estas líneas. En general, los resultados apoyan las hipótesis del estudio. La probabilidad de que un juez decida en contra de las Agencias Gubernamentales se incrementa en un 5% tras su paso por el programa (Figura 1).

Figura 1: Sentencias contra Agencias Gubernamentales

Asimismo sus sentencias se vuelven más conservadoras, pero solo en casos de tipo económico (Figura 2).  El efecto es bastante importante cuantitativamente pero el tamaño muestral es mucho más pequeño al incluir solo sentencias que han sido previamente codificadas.

Figura 2: Conservadurismo en las Sentencias

De igual forma, las sentencias recogen más términos comunes en la Economía (Figura 3).

Figura 3: Uso de jerga económica en las sentencias

Finalmente, la duración de las sentencias se incrementa en un 7%. Este efecto es cuantitativamente quizá el más importante y es comparable a la diferencia entre los jueces adscritos al partido Republicano y los independientes.

Figura 4: Duración de las sentencias

Aunque sugerentes, antes de interpretar estos resultados de manera causal debemos tener en cuenta que es posible que los jueces tomaran la decisión de participar en el programa porque sus preferencias o su ideología estuvieran cambiando. El llamado "Law and Economics Movement" se expandió rápidamente por las Facultades de Derecho americanas en los 70 y 80 y existe evidencia clara de que incluso aquellos jueces que no participaron en el programa se volvieron más conservadores durante ese periodo.

En todo caso parece que un programa de estas características podría tener efectos importantes en las decisiones de los jueces pero esto no quiere decir que esos cambios vayan a ser inequívocamente positivos.

Más en general, este estudio es otro ejemplo de que la educación económica tiende a estar relacionada con una perspectiva más conservadora de la sociedad (aquí y aquí). Lo curioso es que la mayoría de docentes tienen tendencias liberales (como la mayoría de académicos) pero acaban por transmitir valores conservadores a sus estudiantes.