El peligro amarillo... de nuevo

El peligro amarillo... de nuevo

Resulta cansino. Soy lo suficientemente viejo como para haber leído de joven todas aquellas profecías de cómo la economía japonesa iba a conquistar el mundo. ¿Os acordáis de Lester Thurow y sus predicciones de decadencia de USA frente al auge imparable de Japón? Fueron grandes best-sellers de aeropuerto, y los medios de comunicación no hablaban de otra cosa.

Bien, pues ahora reeditamos esa gran tradición de literatura fantástica. Claro, ahora el peligro viene de China. Leo una entrevista en La Vanguardia a un tal Martin Jacques, que ha escrito un libro titulado nada más y nada menos que "Cuando China domine el mundo", en el que "retrata el auge del gigante asiático y el fin del mundo occidental."

Vale que hay muchos chinos en China, y que si siguen creciendo a ese ritmo serán la primera economía del mundo en unos cuantos años más. Pero todo lo demás resulta sospechosamente familiar: que si los déficits comerciales de USA no son sostenibles, que si se van a adueñar de todo el capital mundial con esa tasa de ahorro enorme, que si el sistema de mercado liberal está acabado...

Que sí, que ya lo sabemos, que van a ser mejores que occidente produciéndolo todo, y los occidentales nos vamos a quedar sin mercado de nada. Por favor, tantos años explicando lo de la convergencia a la frontera tecnológica y la ventaja comparativa y es que no hay manera. Y por más que le doy vueltas a la bola mágica que me dieron de regalo con el doctorado sigo sin ver el futuro...

Hay 1 comentarios
  • Estoy de acuerdo en que, mucha de la discusión acerca de China repite los mismos errores que la histeria que hubo sobre Japón. Hay, sin embargo, importantes diferencias:

    1. Japón tiene unos 127 millones de habitantes, China, unos 1321, es decir algo más de 10 veces más
    2. Japón es una democracia con instituciones asentadas (por mucho que no hayan encarado su pasado en la Segunda Guerra Mundial). China es una dictadura, guiada por un partido que ha perdido su legitimidad ideológica y que solo se puede mantener apelando a “la alternativa sería peor” y a un profundísimo nacionalismo
    3. China fue, durante muchos siglos, el estado más importante del mundo y esto las élites chinas lo tienen muy claro

    La verdadera discusión no es si China nos terminará produciendo todo, que como JC explica es una falacia, sino si China será el EE.UU. de la reconstrucción (subida básicamente pacífica al poder mundial, por mucho que el 98 nos duela) o la Alemania del Segundo Reich, que pulverizó el equilibrio europeo.

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