Yo, de vacaciones; mis alumnos, trabajando

Acabamos de salir de la Semana Santa, pero como nos ha explicado con gran énfasis el profesor Sánchez, la mayor parte de los profesores no están de vacaciones. Bueno, yo estuve el miércoles oyendo música religiosa en Cuenca, pero a fin de cuentas soy élite extractiva/casta, así que no cuento mucho. Pero, ¿y los estudiantes? Pues ya les digo que la mayoría de mis estudiantes de Londres no estuvieron mano sobre mano. Y no porque estuvieran estudiando los exámenes de mayo, no, sino porque la Semana Santa o el verano son los períodos más habituales de prácticas en empresas. Prácticas que, por cierto, al contrario que en España no tienen valor académico, ni un tutor de la facultad, ni pagan bien (si es que pagan). Y a pesar de todo, los estudiantes les dan una altísima importancia. Hoy quería repasar alguna evidencia que explica por qué.

Pero antes de esto, déjeme que le cuente que un shock cultural para el profesor español que llega a Londres es la masiva implicación de los estudiantes en asociaciones académicas. En España hay asociaciones políticas, y de otros tipos, pero reclutan a una minoría de estudiantes y no siempre los mejores, que generalmente prefieren concentrarse en los estudios. Ya sé que hay excepciones, y ciertamente no digo que sea lo óptimo, más bien al contrario, intentaré argumentar otra cosa. De la misma manera no hay una cultura generalizada de hacer prácticas durante el grado, excepto las que ahora son parte del currículo. Pero los estudiantes británicos consideran que su formación no está suficientemente equilibrada si no participan en una asociación: como ésta, que recauda fondos de empresas y organiza conferencias, seminarios, y una interesante revista.

Y tampoco estarían cómodos si no hacen varias prácticas en varias empresas durante el grado. Y como además están obsesionados por sacar buenas notas (sí, no solamente por aprobar) pues las prácticas son para las “vacaciones”.

Ellos parecen convencidos de que es necesario para conseguir un buen empleo, quizá demasiado convencidos. Así que me puse a buscar en la literatura académica. Sobre todo me interesaba encontrar evidencia con un mínimo de credibilidad causal. Me parecía plausible que si todos buscan, y los mejores las consiguen con más facilidad, una pura correlación podría engañarnos a todos (incluidos los estudiantes) para pensar que se consiguen los empleos por la prácticas, cuando conseguir la práctica podía revelar simplemente quién es mejor estudiante (en dimensiones que son importantes en el trabajo pero no se observan con facilidad en las notas, por ejemplo).

El primer estudio aprovecha una reforma institucional para identificar el efecto de las prácticas. En Alemania las prácticas se volvieron obligatorias con el proceso de Bolonia, pero no se hicieron obligatorias en todas partes al mismo tiempo, por motivos plausiblemente aleatorios, con lo que uno puede comparar la evolución de los distintos estados para identificar el efecto causal de las prácticas (como expliqué que hacen Floren y Sergi para ver el efecto de la LOGSE, por ejemplo).

Los datos provienen de una encuesta del Centro Alemás para el Estudio de la Educación Superior y la Ciencia (DZHW), que toma una muestra aleatoria de la población de estudiantes en las universidades alemanas. Los autores usaron datos de las cohortes de 2001, 2005 y 2009, a las que se encuesta cuando se gradúan y luego cinco años más tarde (para el 2009 solamente la primera encuesta estaba disponible). En la primera encuesta se pregunta a los estudiantes si hicieron prácticas en empresas. Además hay datos socioeconómicos variados y sus opiniones sobre los estudios. La variable dependiente será el salario que declaran en la primera y segunda encuestas, corrigiendo la inflación. Y lógicamente los autores coleccionan también datos sobre cuándo y dónde se hacen obligatorias las prácticas para los estudios realizados. Una nota interesante es que a los cinco años de la graduación el 88% de los estudiantes tiene un trabajo y, quizá más llamativo para nosotros, el 70% tiene un trabajo permanente (quién lo pillara).

Los resultados son fáciles de resumir. En primer lugar, las regresiones para crear la variable instrumental, es decir las que estudian cómo de importante es la obligatoriedad de tener prácticas en la probabilidad de que alguien las haga, muestran que un estudiante es mucho más probable que haga la práctica si esta es obligatoria. En lo que nos interesa, ponemos los resultados en la siguiente tabla. Las cuatro primeras columnas son los resultados de la muestra I, que refleja resultados nada más acabar la universidad. Las cuatro últimas columnas son resultados de la muestra II, la que refleja resultados a los cinco años de terminar. Dentro de cada grupo de cuatro columnas, las dos últimas, encabezadas por IV (variable instrumental) son las que controlan la posible endogeneidad de tener una práctica. Los resultados son bastante claros: con independencia de si se usan más o menos variables de control (lo cual indica que no hay grave problema de endogeneidad) el efecto de las prácticas es aumentar un cinco por ciento el salario. Este efecto viene sobre todo porque los graduados que hicieron prácticas tienen una probabilidad más elevada de estar trabajando a tiempo completo y una menor propensión a estar desempleados en los cinco años siguientes a la graduación. Esto, por cierto, es particularmente cierto en las disciplinas y personas con una menor orientación al mercado de trabajo.

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Para asegurarnos de que el mecanismo por el que mejoran los resultados pasa por una mayor empleabilidad de los egresados con prácticas en el CV hay otro interesante estudio, que emplea una técnica de investigación que no recuerdo hayamos discutido aquí (mis disculpas a quien haya escrito sobre esto, no he conseguido encontrar esa entrada). Se trata de los “audit studies” en los que investigadores envían al azar CV falsos a empresas que difieren solamente en una característica que se pretende estudiar. Si el CV con una característica recibe más llamadas que el otro tipo hay una evidencia de que esta característica tiene más atractivo para los empleadores. Posiblemente el artículo más famoso es del Bertrand y Mullanaithan que enviaron CVs con nombres claramente afroamericanos y nombres sin esa característica. Adivinen quien recibió menos llamadas para una entrevista. Antes de que nadie se enfade, sí, estoy de acuerdo este tipo de estudio es MUY cuestionable éticamente. Como mínimo no respeta las normas de “consentimiento informado” que la mayor parte de los comités éticos requieren para una investigación (aquí la opinión de un importante economista laboral).

En el estudio al que me refiero se enviaron 9400 CVs a anuncios de trabajo en 7 grandes ciudades americanas en 2013. Se enviaron 4 CVs aleatoriamente a cada anuncio. Se asignaron aleatoriamente, nombre, dirección, en qué estudios y universidad se graduaron, la nota media, experiencia laboral y si el graduado había hecho prácticas durante el grado. Los tipos de experiencia laboral tienen que ver con si actualmente está desempleado y por cuánto tiempo, o si ha estado desempleado y por cuánto tiempo. Lo que es constante en todos los casos es que se busca un trabajo en gestión de empresas y todos los solicitantes son graduados universitarios. Los resultados del estudio son que, como era de prever, el haber tenido un período de desempleo reduce la probabilidad de ser llamado para una entrevista, pero el haber tenido una práctica durante el grado disminuye esa diferencia de manera muy importante, como puede verse en la siguiente tabla, en la que se mide la diferencia de probabilidad de recibir una entrevista entre un candidato subempleado en este momento y otro con un buen empleo. La primera columna mide esa diferencia para un candidato sin un grado relacionado con administración de empresas, sin buenas notas y sin prácticas. La segunda con un grado en ADE pero sin buenas notas y sin prácticas. La tercera con buenas notas pero sin grado en ADE y sin prácticas. La cuarta con prácticas pero sin buenas notas y sin grado en ADE y la quinta con las tres cosas. Como se puede ver lo mejor es tenerlo todo, pero si va a tener solo una cosa, lo mejor es haber hecho unas prácticas, que reducen la diferencia de manera significativa a casi la mitad.

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Vaya, que mis estudiantes tienen razón, la prácticas son útiles. Así que hacen bien quedándose sin vacaciones.

Hay 7 comentarios
  • Interesante evidencia. Es evidente que las prácticas, incluso las de peor calidad, mejoran la empleabilidad. La cuestión es que toda decisión tiene costes y beneficios. Creo que hay tres ámbitos principales diferentes: el seguimiento del programa académico, la creación de contactos y la adquisición de conocimientos complementarios (como, por poner algún ejemplo, el dominio de varios idiomas o herramientas informáticas) que mejoren la empleabilidad por encima de lo que te puede ofrecer el programa académico por su elevado coste económico. En el caso de las prácticas es esencial la capacidad para establecer contactos. En ese sentido, existen centros universitarios orientados de una forma particular a la promoción de contactos, pero tienen un coste elevado. En las universidades públicas también es muy importante disponer de ciertos contactos que permitan acceder a unas prácticas de calidad suficiente como para dejar de destinar recursos como el tiempo o el dinero a actividades alternativas.

    Creo que los estudiantes se especializan en aquello para lo que mejor dotados están. Quien tiene (relativamente) mejores contactos se centra en las prácticas, quien tiene (relativamente) mejores posibilidades económicas hace un esfuerzo relativamente mayor en adquisición de conocimientos complementarios que mejoran la empleabilidad y quien tiene un seguimiento (relativamente) mejor del programa académico dedica a éste relativamente más esfuerzo. Creo que sería bueno evitar que los esfuerzos de los estudiantes no se sesgasen excesivamente hacia ninguno de los tres ámbitos, sino que se mantuviese un equilibrio, pero eso requiere reequilibrar sus costes y beneficios personales.

    Un cordial saludo.

  • Muy interesante, ¿hay algún estudio para Europa incluyendo también los que se han ido de Erasmus y los que no?

    Porque yo ahora mismo me enfrento a un dilema para cuando llegue a 4º entre el Erasmus o las prácticas en empresa o las becas de colaboración, las becas son solo en cuarto; y las prácticas aunque teóricamente se pueden hacer a partir de tercero, en la práctica la inmensa mayoría solo se ofrecen a estudiantes del último año.

    • Hay evidencia de que Erasmus aumenta la probabilidad de encontrar trabajo en el extranjero. Hablé hace tiempo aquí y el artículo está ahora publicado. El efecto es bastante grande, un 15%, y aunque es para Alemania, y no conozco un estudio español, me sorprendería que fuera diferente. Así que las dos cosas son buenas, pero para objetivos diferentes. Las prácticas hacen más fácil que trabajes aquí, y Erasmus ayuda a la movilidad internacional.

    • Tres estudiantes míos hicieron su propio "audit study" sobre este tema como proyecto de mi curso de economía laboral. Mandaron cientos de cv's ficticios a ofertas de trabajo en la República Checa y en Finlandia (sus países de origen), variando aleatoriamente si el candidato (un recién graduado) había pasado un semestre de Erasmus en el extranjero o no. En la República Checa, los cv's con el semestre de Erasmus recibieron más llamadas (19% comparado con el 11%). Para Finlandia estaban esperando todavía a recibir las respuestas ya que el proceso al parecer llevaba más tiempo. No conozco ningún estudio de este tipo para España.

  • Siento tener que discrepar con Antonio.

    En primer lugar, las prácticas de Semana Santa, conocidas como Spring Week, están limitadas a los alumnos de primero, y a los sectores de banca y abogacía, generalmente. Solo un pequeño porcentaje del alumnado accede a ellas, muy especialmente si no se proviene de una “target school” como UCL. Incluso enlazando varias los estudiantes apenas pasan más de una semana de las 3-5 que duran las vacaciones. Los alumnos trabajamos bastante, eso sí, pero sobre todo en estudiar para los examines finales, tarea que muchos compaginan con un trabajo de tiempo parcial, por ejemplo de cajero o reponedor para ayudar a costearse los estudios.

    Las prácticas como tales se limitan al verano de segundo y sí están más extendidas. Los estudiantes las hacemos porque, además de mejorar nuestra empleabilidad, muchos somos directamente ofrecidos un trabajo en esa misma empresa al terminar los estudios.

    Por ultimo, quería recorder que la participación en asociaciones varía fuertemente de una Universidad a otra. Tengo amigos en otras universidades que se quejan amargamente de la falta de vida estudiantil más allá de las aulas: las asociaciones o bien no existen, o su actividad es muy limitada, o están mal organizadas.

    En conclusion, quería resaltar que:
    • Los alumnos de Reino Unido no hacemos prácticas en cada festividad. Con muchísima suerte las hacemos en parte de la primavera de primero y/o parte del verano de segundo.
    • El alumno medio de economía en UCL no es representativo del conjunto de alumnos británicos.

  • Para eso se tienen 20 o 21 años, para estudiar y los ratos libres trabajar gratis.

    Espero que por lo menos sus jefes (para los que trabajan gratis) si que estén disfrutando de las vacaciones de semana santa... y de la vida.

  • Muy interesante.

    Soy profesor asociado en ingeniería, pero si no me equivoco, la gran mayoría de mis alumnos no hacen ningún tipo de práctica laboral. Durante años muchos encontraban trabajo, de mayor o menor cualificación, incluso antes de conseguir la titulación, al mismo nivel salarial que los titulados.

    Entiendo que la mayor competencia en el mercado laboral motiva la búsqueda de una mejor posición de salida.

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