Visual y Básico: El magistrado plagiario y la confianza en las instituciones

Nos enteramos por una entrada en Hay Derecho de que el magistrado Alfonso Villagómez Cebrián ha plagiado una entrada de Rodrigo Tena en un artículo de El País. El magistrado además parece ser reincidente. Y esto me ha llevado a pensar que tal vez la dificultad que tenemos en nuestro país para implantar reformas sensatas se debe a que la gente no se fía de los que lo tienen que llevar a cabo. Dados los malos ejemplos constantes que recibimos de nuestras "élites", no es de extrañar que cuando decimos contrato único o reforma de las pensiones alguien piense: ¿dónde está el trile? Puede parecer que exagero, pero los siguientes gráficos, del último informe sobre confianza en las instituciones del barómetro Edelman de confianza les mostraran que no es así.

trust in government

Como verán somos el segundo país con menor confianza en el gobierno de los que sigue el barómetro. ¡Hemos ganado a Italia!

Y tampoco confiamos mucho en las empresas:

trust in business 1

En este caso somos el país con menor confianza en las empresas. Curiosamente, dado el cmienzo de esta entrada, hay algo más de confianza relativa en los medios de comunicación. Y las ONGs tienen una reputación aceptable.

Y, no, no tengo una propuesta de solución. Pero me parece que sin una renovación profunda de las instituciones (empezando quizá por aquí) las reformas económicas que necesitamos urgentemente no se van a poder llevar a cabo, porque quienes tienen autoridad formal para hacerlo carecen de confianza para persuadirnos de que son necesarias.

Hay 10 comentarios
  • El problema es que al citado magistrado no le va a pasar nada. Ni va a dimitir ni la sociedad le va a volver la espalda.

  • Sobre esto mismo pensaba yo ayer al ver cómo crecen las aportaciones y ayudas de los particulares tras ver dos programas sobre pobreza infantil y comedores sociales. Da igual cuántas veces nos repitamos que no hay mayor solidaridad que hacer la declaración de la renta si no nos fiamos de las instituciones q administran los recursos. Si simplemente fuéramos tramposos, no se produciría el primer fenómeno.
    http://inquietanzas.blogspot.com.es/2014/04/nos-fiamos-de-las-instituciones.html

    Gracias

    • Gracias a ti. Como contesto a Rodrigo y a Social Capital, me parece que el hecho de que la pérdida de confianza no sea generalizada es efectivamente un rayo de esperanza. De verdad creo que se puede volver a empezar.

      • Yo estoy segura 🙂
        La sociedad civil está buscando maneras alternativas de hacer las cosas y creo que es muy bueno, no solo porque signifique que está viva después del coma, sino por el contraejemplo que supone. Seguimos siendo un poco Mio Cid

  • Este indicador es sencillamente terrorífico y nos augura un futuro muy muy complicado. Recuerdo perfectamente una charla de Hernando de Soto en un viaje a Madrid en la que, para denigrar los argumentos de Huntington y compañía sobre la superioridad de la ética protestante sobre las demás, recordaba cómo en los hoteles de esos países del norte inmediatamente después de pedirte el pasaporte, y sea éste de donde sea, te piden siempre la tarjeta de crédito..... Pues bien, para un país su tarjeta de crédito son sus instituciones. Si éstas no tienen "crédito" (y el termómetro es si lo tienen entre sus ciudadanos) entonces ese Estado arrastrará el estigma de potencial defraudador allá donde vaya, dentro y fuera. No es nada personal, no hay ningún prejuicio histórico ni cultural, son sólo negocios.

    • Gracias, Rodrigo. Por ser positivos, hay dos rayos de luz en esto. Uno es que en los datos que cito se ve que confiamos razonablemente en las ONG. El segundo es que como nos dicen más abajo nuestro grado de confianza generalizada en los otros no ha empeorado, sino más bien al contrario. Y aunque no es buenísimo, en comparación internacional, tampoco es desastroso. Y eso quiere decir que una renovación institucional puede dar buenos frutos. Pero no puede ser que los de siempre pongan nuevas caras para en estilo gatopardesco "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi", sino que realmente haya un cambio en el que nos comprometamos todos.

    • Gracias, aprovecho para decir que el "termómetro" más valorado de confianza por los científicos sociales es el que señalas. Me tranquiliza que los resultados no sean muy diferentes del que enlacé. Y también es una buena noticia que al menos la confianza interpersonal no haya empeorado, lo cual refuerza el mensaje de que el cambio institucional es necesario, porque no es que no confiemos en nadie, es que no confiamos en nuestros líderes actuales.

  • Esto no sorprende, y es una de las principales razones de la corrupción y el fraude a todos los niveles. El argumento más típico que oyes a alguien que defrauda es: "para que mis impuestos se los embolse un político me los quedo yo".

    Esta situación es un circulo vicioso que se agravará con el tiempo. La gente se rige por el principio de pillar lo que puedan por que si no se lo quitan, y cuando esa gente llega a político se sigue guiando por el mismo principio, lo que agrava y refuerza la percepción de la gente sobre ellos.

    La única solución para mi sería un gobierno impuesto desde fuera. Igual que debimos aceptar el gobierno impuesto por Napoleón en su día, deberíamos aceptar un gobierno desde Bruselas, pero somos tan tontos que preferimos las cadenas mientras sean de fabricación toledana.

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