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La LOGSE y el abandono escolar

Como ya les conté hace un par meses, la LOGSEtuvo algunas cosas francamente buenas. Pero Floren y Sergi ya nos avanzaron que no todo lo que trajo esa ley venía del país de la piruleta. Yo esperaba que ellos mismos nos completaran el panorama. Pero entre que Floren es un fan de Jardiel Poncela y a Sergi le tienen muy ocupado con sus ocurrencias sanitarias en la Comunidad de Madrid me toca a mí comentarlo. Espero hacerlo con suficiente incompetencia para que ellos se animen a enmendarme la plana y hacerlo bien, como lo hacen en el documento de trabajo que discuto hoy. Pero creo que la esencia del mensaje la he captado: La eliminación de la FP-1 por parte de la LOGSE fue una mala idea que paralizó el decrecimiento del abandono escolar temprano. La LOMCE, una ley que hemos discutido aquí revierte parcialmente ese error al hacer más factible una profesionalización temprana.

Como ya les contaba el otro día la LOGSE universaliza la escolarización financiada públicamente a los tres años (antes solamente lo hacía a los 4 años). Adicionalmente amplía la educación común de los 14 a los 16 años. Con anterioridad la Ley General de Educación, también hacía obligatoria la educación hasta los 16 años, pero a los 14 separaba a los alumnos entre el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) y la Formación Profesional de primer grado. También llevó la primaria a los 12 años, de manera que crea una Educación Secundaria Obligatoria de los 13 a los 16.

Como muestra la figura 1, que muestra el abandono temprano en 1997 y 2007, España es especial en que ha habido un “parón” en la bajada del abandono escolar temprano respecto a otros países de la UE. De la figura conviene notar que la media de la UE baja del 20% al 15%, que todos los países con niveles elevados de abandono temprano en el período inicial mejoran sustancialmente (España era originalmente como Italia, pero ellos bajan del 30% al 20%), pero España permanece estancada en el 2007 en los niveles de abandono temprano de una década antes.

LOGSE FP 1

Casi puedo oír a los escépticos decir: “los economistas son la pera, ya es malo que no sean capaces de predecir la burbuja inmobiliaria, ahora ni siquiera se dan por enterados de que existió. ¡Pedazo de zoquete, que la gente dejó los estudios por la burbuja, economista vuelve a tus euros!” Pues no, los economistas sí que nos dimos cuenta de que la burbuja iba a existir. Aquí tienen que algo que escribí en 2004 en la revista Inversión advirtiendo en público de algo que llevaba algún tiempo preocupándome en privado. No era el único, claro, algún economista con responsabilidad pública posterior ya parecía haberse dado cuenta también. Y dado que hubo una burbuja, es natural que nos preocupe distinguir qué parte del abandono temprano se debió a las características de nuestro mercado laboral del que se origina en la LOGSE.

Por esto volvemos a recurrir al truco que explotamos cuando hablábamos de la parte más virtuosa de la LOGSE. Y es que aunque la ley era válida en todo el estado, las diferentes comunidades tenían ya por entonces responsabilidad en su puesta en práctica y por este motivo la implantación efectiva se hizo a velocidades muy diferentes por motivos casuales, con diferencias de hasta 10 años entre comunidades. Y estas diferencias son las que permiten identificar de manera causal el impacto de la ley. En este caso, en lugar de mirar los resultados de PISA los autores pueden ir directamente a los resultados individuales en la Encuesta de Población Activa (EPA) y ver como la exposición a la LOGSE cambia el resultado laboral de cada persona.

Un problema de esta estrategia de identificación del efecto es que no se sabe si una persona concreta estudió bajo la LGE o LOGSE, así que los autores usan otra información para estimar la exposición a la nueva ley. Se trata de utilizar año, región y fecha de nacimiento. Dado que sí saben la proporción de chicos en una cohorte de edad afectada por la LOGSE en una determinada región y año concretos, asignan a una persona esa proporción como la probabilidad de verse afectados por la ley (algo parecido hace Esther Duflo para otro experimento de política en Indonesia). Como es lógico se usan además otras variables explicativas, como condiciones del mercado de trabajo y variables “dummy” correspondientes a la región y año. La siguiente figura muestra esta evolución diferencial por comunidades.

LOGSE FP 2

Otra dificultad es que una introducción temprana de la LOGSE podría haber estado relacionada con una mayor propensión al abandono temprano, y entonces estaríamos atribuyendo el mayor abandono después de la ley a un factor preexistente. Para descartarlo los autores calcularon la correlación entre la tasa de abandono por regiones en el primer periodo de análisis y el porcentaje de implementación de la LOGSE en ese año. Los dos hechos no están correlacionados, lo cual hace menos probable ese problema.

Los resultados pueden verse en la tabla que sigue. La variable dependiente es el abandono escolar, las primeras tres columnas representan el resultado para los varones y las siguientes tres columnas los resultados para las mujeres. La diferencia entre columnas reside en las variables de exposición a las LOGSE.

LOGSE 1 FP5

El resultado más claro es un aumento significativo del abandono escolar para los varones como consecuencia de la LOGSE. Para las mujeres hay una tendencia a un abandono algo menos consistente entre especificaciones, sin llegar a ser muy significativa en ningún caso.

La diferencia de impacto entre hombres y mujeres es llamativa. Los estudios de secundaria pasaron a ser más académicos y probablemente algo menos exigentes. Parece probable que los varones marginales, con menor interés relativo en estudios académicos, fueran desanimados por la longitud de estos estudios, y dado que el título de la ESO era necesario para continuar en los ciclos de Formación Profesional posteriores a la ESO, esto se convirtió en una barrera insalvable para algunos de ellos.

La reforma de la LOGSE que presenta la LOMCE permite una profesionalización algo más temprana y una vía de acceso específica a la Formación Profesional. Seguramente esto no basta para hacer esta formación más atractiva, pero los resultados que presentamos aquí hacen esperar que si esta reforma va unida a una apuesta decidida por una mayor calidad y una mejor conexión con el mundo de la empresa, los resultados pueden mejorar la lacra del abandono temprano que sufre nuestra sociedad. Esto inicialmente puede costar dinero, pero ahora más que nunca conviene recordar la parte de “capital” en “capital humano” y que esta inversión tiene importantes réditos futuros, tanto individuales como sociales.