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José García Montalvo: el economista total

Hace unos días me enteré de que a José García Montalvo le habían concedido el premio Rei Jaume I de economía. Y me dio una gran alegría. En primer lugar, porque cumple con creces el requisito de la convocatoria “Se concederá a la persona cuya investigación en economía haya tenido un impacto de gran relevancia.” Pero también porque es un “economista total,” que no se ha conformado con hacer una contribución investigadora, sino que además es un gran docente y administrador universitario (vicerrector de investigación, director de departamento). Y contribuye a la difusión del conocimiento más allá de las aulas universitarias con sus numerosas intervenciones en los medios, su larga colaboración con el IVIE, y la actividad como consultor para el Banco Mundial, el BID y la OCDE. Por si fuera poco, es muy simpático (me he reído con él más que con casi cualquier otro economista) y es un buen pintor. Como verán, algunas de estas facetas se retroalimentan. Un buen científico social es alguien que está atento a la realidad social cada día, descubre cosas que otros no perciben y somete su intuición al escrutinio de la razón y la evidencia.

Sobre su investigación en realidad nuestros lectores ya tienen bastantes noticias porque muchos de sus trabajos los hemos comentado en estas páginas. Sus artículos más conocidos tienen que ver con el impacto de la división étnica en el progreso económico. De estos ya les habló Diego Puga (otro premio Rei Jaume I cualquier año próximo) cuando a la coautora de José, Marta Reynal, le dieron el premio Banco Herrero. En uno de esos artículos, publicado en la American Economic Review, desarrollan un nuevo índice de polarización étnica que predice las guerras civiles mucho mejor que los que existían con anterioridad, basados en la fragmentación. Mientras polarización implica la existencia de un par de grupos muy numerosos, fragmentación se basa en la existencia de muchos grupos muy diversos. Aunque la argumentación científica es compleja, una anécdota que contaba Dani Rodrik en una entrevista con Tyler Cowen lo ilustra bien. Hasta los años setenta del siglo pasado, el Líbano era un país muy fragmentado y, a la vez,  pacífico, porque como dice Rodrik “ningún grupo individual tenía la idea de que, si podían prevalecer, entonces podían gobernar para siempre. Cuando no se tiene esa expectativa, entonces se llega a acuerdos.” Pero con la llegada masiva de inmigrantes palestinos desde Jordania, ese equilibrio se perturba porque el país se polariza y entonces llegó la guerra civil.

De otro artículo importante les hablé yo mismo en estas páginas hace un tiempo. En él, usando datos de 108 países, mostraba que recibir ayuda para el desarrollo es tan negativo para la democracia en un país como descubrir petróleo. Aunque este artículo simplemente señala este fenómeno, la investigación posterior sugiere que el mecanismo es que la llegada de dinero fácil hace más sencillo esconder los problemas estructurales que tiene el país y empeora la selección de las élites. Y como les decía en aquella entrada, me parece que esa observación es de mucha relevancia para entender los problemas de España en la década anterior a la gran recesión. Y me temo que no hemos aprendido mucho desde entonces.

Florentino Felgueroso también contó algo sobre otro artículo de José, con Tim Besley y Marta Reynal con ocasión del Premio Banco Herrero a Marta. En él se preguntan por algo que en este blog nos ha preocupado mucho y a lo que aludía en mi comentario al artículo anterior. La importancia de la educación de los líderes para el crecimiento económico. Y para asegurarse de que lo que encuentran es un efecto causal y no una correlación, se fijan en las consecuencias para el crecimiento de la desaparición de un líder por muerte inesperada. La conclusión es brutal. En palabras de Floren “la salida del gobierno de su principal dirigente por razones de enfermedad o muerte, reduce el crecimiento en 0.71 puntos porcentuales si tiene un título de post-grado, por sólo 0.05 si no tiene esta titulación.” Eso sí, suponemos que es un título de postgrado de verdad, no uno de estos que les regalan, de maneras variadas, a nuestros eximios líderes.

Otro artículo que a mí me fascina particularmente también tiene que ver con España. En este caso directamente, porque usa los datos de un evento trágico en nuestra historia, los atentados del 11-M en Madrid. Utilizando el hecho de que el voto por correo se cerró antes del 11-M (y por tanto no pudo ser afectado por los atentados) y las elecciones fueron después, se puede utilizar una metodología de diferencias en diferencias para conocer el impacto causal de los atentados sobre el sentido el voto. O para ser más precisos, el efecto de los atentados más la reacción a ellos del gobierno y de la oposición. Con estos datos, Jose estimó que el PP perdió por culpa de este evento entre un 5 y un 7 por ciento de los votos, y esto fue suficiente para explicar el cambio de gobierno. Aparte de su interés como españoles, este artículo es el primero que muestra de una manera causalmente creíble que un ataque terrorista puede tener un efecto electoral decisivo.

Y hay mucho más en su CV, pero creo que lo que cuento da una imagen clara de “investigación de alto impacto.” Como docente, en el tiempo que éramos compañeros recuerdo con admiración que siempre estaba entre los profesores mejor evaluados por los estudiantes enseñando econometría, una disciplina difícil, que no suele gustarles. Y parte del secreto es que les convencía de la relevancia de lo que hacían con ejemplos claros de por qué era importante hacer las cosas con rigor (aquí se ve la interacción con sus aportaciones investigadoras y como comunicador). A nuestros lectores también les ha quedado constancia de su preocupación por este problema.

Como divulgador, aparte de ser un ejemplo por su habilidad para comunicar cosas complicadas (esta es una interacción obvia con su habilidad docente), ha prestado un servicio incalculable a nuestro país y a la profesión. El aspecto más destacado ha sido su infatigable actividad para señalar que el mercado inmobiliario español estaba sobrevalorado e iba a darnos serios dolores de cabeza. Aquí nos avisaba de que el precio de la vivienda puede bajar ya en 2001. Y aquí en 2003 habla claramente de “burbuja.” Y aquí en 2007 de que España tenía también créditos “subprime.” No era el único, claro, pero forma parte de un selecto grupo de economistas que hacen fácil refutar el mantra ridículo de que “los economistas no vieron venir la crisis.”

Pero también ha escrito mucho para los medios sobre otros temas. Los tiene recopilados aquí. Son unos 2000 en total, es impresionante, y valen la pena. Este, por ejemplo, que reclama de manera muy llamativa que se tomen decisiones públicas en educación igual que se toman en políticas sanitarias, a la luz de la evidencia, es uno de mis favoritos. Supongo que está claro que no exageré cuando dije lo de “economista total.” Y además, un gran tipo, que demuestra que los científicos de la “ciencia lúgubre” no son todos “Sith Lords” como un servidor.