26-J: ¿Traer a Esperanza a España o que se quede en Londres y vengan Espérance y Hope?

Artículo originalmente publicado en Universidad Sí

A los partidos políticos en tiempos de elecciones se les llena la boca de “el modelo productivo”. Y, la verdad, tienen razón. España lleva perdiendo la batalla de la productividad varias décadas, como se puede ver en este dramático gráfico extraído de un artículo de Manuel García Santana y Josep Pijoan en Nada es Gratis, que muestra la decepcionante evolución de la productividad total de factores en los últimos 20 años en España (la línea amarilla sólida es la global y la línea de puntos descontando el peso creciente del sector de la construcción en la década primera del siglo), comparada con la Unión Europea (línea azul, que tampoco es que lo hiciera genial, por cierto).

esperanza

La universidad es una pieza clave para mejorar esta situación, de la que depende que tengamos salarios dignos o que nuestros estudiantes más brillantes no tengan que venirse a Londres a trabajar, como la famosa Esperanza que tanto ha dado que hablar en la campaña.

Pero vamos a discutir un poco con Esperanza, porque el ejemplo revela lo rematadamente mal que entendemos el problema de la ciencia y la universidad en España. La Esperanza de la campaña es una bióloga molecular española que está en Londres para “poder trabajar de lo que estudió”. Y hace un llamamiento para votar a un partido para que puedan volver ella y los “muchos de los jóvenes con los que me he cruzado en Europa y que están en la misma situación que yo”.

¿De verdad? ¿La universidad o la ciencia son una agencia de empleo para que los españoles no tengan que emigrar? ¡Qué gran error! De entrada, revela que no creemos en Europa. Yo no veo a los políticos de Arkansas diciendo que no quieren ver emigrar a sus chicos a Nueva York o Boston. Si son tan buenos que les quieren contratar allí, ¿cuál es el problema? Lo que un político debería pedir es tener buenas universidades. No, buenas no, las mejores. Y para esto no quiero que venga Esperanza, a no ser que sea la mejor.

Para que lo entiendan todavía mejor, miren el ranking de clubs de fútbol de la UEFA. Hay tres españoles entre los cinco primeros, y cinco entre los veinte primeros. Y si los mejores jugadores se llaman Gareth, Cristiano, Antoine o Lionel, nos  importa un pimiento. Y fíjense que al mismo tiempo hay un número muy elevado de españoles que juegan fuera de España. Para el fútbol lo entendemos bien, la misión de un equipo es ganar campeonatos, no contratar a españoles. Pues la misión de la universidad es formar ciudadanos que puedan aportar a la productividad y progreso social del país, y crear ciencia de la máxima calidad que nos haga salir de la trampa de baja productividad, bajo crecimiento y bajos salarios.

Esto son más que palabras y comparaciones odiosas. Un grupo de los mejores economistas europeos liderados por el profesor Aghion, ha demostrado en un artículo reciente que las universidades que se enfrentan a mayor competencia y al mismo tiempo tienen la libertad para tomar decisiones que les permiten competir, tienden a tener mejores resultados en el Academic Ranking of World Universities. La competencia para conseguir los fondos de investigación, o estudiantes que prefieran venir a esta universidad en lugar de cualquier otra. La autonomía debería servir para diseñar planes de estudio y políticas de contratación y remuneración flexibles. Atraer Espérance o Hope puede ser caro, pero si luego van a traer los fondos de investigación que permitan hacer ciencia de calidad, valdrá la pena.

Para ser más concretos, diseñemos un sistema de financiación que premie esa excelencia que estoy pidiendo. Hoy día la financiación universitaria se hace mayoritariamente por el número de alumnos que tenemos en las aulas. Lo que genera incentivos muy curiosos. Cuando era director de departamento en España me di cuenta de que si suspendíamos a unos cuantos estudiantes más la financiación del departamento subía. Pero si conseguíamos que nuestros estudiantes tuvieran una mejor formación y como consecuencia una mayor tasa de empleo no pasaba nada, a pesar de que esto requiere mucho más esfuerzo. ¿Les parece normal? Y lo mismo con la investigación. Si regalábamos unos títulos de doctor más, subía nuestro “índice” de investigación y teníamos más dinero. Por supuesto que no se nos ocurría suspender a más gente ni dar un doctorado inmerecido. Pero esa no es forma de gestionar.

Paguemos a la universidad por estudiante colocado, no por estudiante enfrentado a asignaturas inútiles que están en el programa porque si no el departamento que las enseña no tiene docencia y no puede pagar a sus profesores. Y paguemos por la investigación científica de calidad que se produce. Y solo por la de calidad. Ganar el trofeo de verano Villa de Guadalsalami no va a hacer feliz a ningún aficionado, y publicar un artículo sobre los efectos de la Iglesia del Monstruo del Espagueti Volador en las preferencias por la redistribución de la renta hacia las mantícoras no nos sacará de pobres.

El nuevo gobierno va a tener que tomar decisiones muy duras. A pesar de los unicornios rosa que nos han querido vender (bajadas de impuestos sin bajadas de gastos por un lado, o subidas de gastos sociales pagados solamente por malvadas multinacionales y millonarios criminales por otro, como nos recuerda Jesús Fernández-Villaverde aquí), la realidad es compleja y a largo plazo los recursos suben solamente si somos más productivos. Tomemos ya las medidas que lo pueden hacer posible.

P.S. La CNMC ha lanzado una consulta pública sobre las universidades en España en la que se pregunta si uno está de acuerdo con algunas de las cosas que propongo aquí. He de confesar que no entiendo del todo por qué este asunto entra dentro de las competencias de la CNMC, pero no soy jurista y no quiero meter la pata. En todo caso es importante que algún organismo público se preocupe de un asunto tan crucial para el país.

Hay 16 comentarios
  • Bueno, creo que en Londres ya no sera tan atractivo ni para "Esperanza" ni para nadie...Han votado Brexit, y ahora tocan tiempos inciertos...Eso incluye todos los estudiantes "europeos" en Londres y sobre su futuro laboral en UK y sobre la valoracion de sus titulos fuera de UK( se habran degradado? Los mejores de verdad quieren ir a un sitio que esta abocado a un futuro incierto? )
    ...Que va a pasar? 9 out of 10 economistas han dicho que seria una perdida de entre el 2 y 10% del GDP...Y parece que el 52% han preferido salir y gente y perdone por la palabra racista como ese mequetrefe de Farage han sabido cautivar al publico mejor que gente como John Van Reenen, algo esta pasando y no se si los beneficios de la globalizacion/europeizacion son tan ciertos y distribuidos tan equitativamente entre la poblacion. En fin, que planificar para un modelo universitario de calidad esta muy bien hasta que te viene un tipejo como Farage...
    Gracias por su post

    • Los beneficios de la globalización no están bien distribuidos, esto es probable que sea un factor. Pero eso no es motivo para no diseñar bien el sistema universitario. Muy al contrario, con una mejor universidad esos beneficios son mayores y se reparten mejor.

  • Una extraordinaria reflexión, que hace tiempo se debería haber puesto encima de la mesa. Efectivamente llevamos años confundiendo el concepto del fenómeno de la salida de los mejores estudiantes hacia otros países. Hace treinta años se consideraba que únicamente los privilegiados eran capaces de trabajar en el extranjero, generalmente por haber tenido la fortuna de haber realizado sus estudios en universidades extranjeras. El objetivo de crear un potente sistema universitario es precisamente que nuestros graduados y doctorados puedan ser reconocidos a nivel profesional en otros países. Y es justo cuando constatamos que disponemos de talento que resulta atractivo, cuando nos entra la fiebre "nacionalista" y consideramos que debemos hacerlos volver a toda costa.
    A veces da la sensación de que no estamos entendiendo nada, con una mano abrazamos un mundo global y una Europa de oportunidades, y con la otra nos aferramos a nuestro propios miedos.
    Si aplicásemos nuestro entendimiento medio en materia futbolística a fenómenos sociales y económicos seriamos uno de los países más sólidos del mundo.

  • Errar el tiro.

    Hablemos de Esperanza, Hope o de quien queramos. Hay dos errores básicos en este artículo. El primero: pensar que Esperanza está fuera porque quiere. Y no, está fuera porque en España se ha recortado en investigación y en universidades, con una tasa de reposición del 10% en los últimos años. Como es buena, se va fuera. Pero ese no es el punto, el punto es que no ha podido elegir (sí, le han arrebatado la libertad de elegir si intentar quedarse en su país o irse fuera).

    El segundo, (pero este ya es compartido), es pensar que todo se arregla con los incentivos apropiados y con la participación en un mercado competitivo que prima una cierta idea de "excelencia". Lo que estamos viendo en países en los que este sistema ya lleva tiempo implantándose es cómo ese supuesta "excelencia" se basa en una inmensa mayoría de profesores mal pagados y precarizados, algunos (en Irlanda, por ejemplo), que trabajan en dos universidades Y sobreviven gracias a los benefits. Sólo así se puede "competir" para estar en esos rankings. Esto por no hablar de las burbujas de prestamo universitario.

    ¿Significa esto que debemos dejar las cosas como están? ¡Obviamente no! Sería un disparate. Pero el modelo que aquí defiende (el que existe en UK, lo sé, el que cada vez es más contestado por estudiantes, jóvenes investigadores, investigadores seniors...) NO es una solución.

    No todo se arregla convirtiendolo en una empresa.

    Un cordial saludo

    • No, los investigadores ya se iban antes de los recortes a manadas. Porque muchas universidades y centros de investigación practicaban la endogamia y daban puestos de trabajo a los amigos, o a los pobrecitos que estaban más cerca. Y no recuerdo haber dicho que haya que transformar la universidad en una empresa. Digo que si las universidades compiten por atraer a los estudiantes y hacer mejor ciencia no contratarán a amiguetes porque les saldría demasiado caro. Y entonces, Esperanza, como es buena habría podido elegir. El amiguete no.

      • Estimado profesor Cabrales,

        lamentablemente, el problema parece ser que hemos vivido en mundo distintos.

        En el centro de investigación español en el que yo hice mi tesis antes de la crisis convivíamos 25 becarios. Ahora no hay ninguno. No nos íbamos "a manadas" a buscarnos la vida fuera, porque había oportunidades dentro. Pero tal vez hable usted de los investigadores posdoctorales que, como bien sabe, sí salían "a manadas"... como parte de su carrera académica y con la idea, muchos de ellos y ellas, de volver a España, donde había oportunidades de trabajo. Obviamente, otros no. E incluso entre los primeros había quiénes se quedaban, porque se aclimataban, tenían amigos, pareja, les gustaba su lab... lo importante, profesor Cabrales, es que podían elegir.

        La crisis nos robó a todos los que estábamos en esa situación la oportunidad de elegir. De mi cohorte de compañeros, ninguno trabaja en España. Aquí sólo están los que han dejado la academia (excepto un servidor, que es investigador independiento, es decir: autónomo). El resto, los que siguen, están fuera.

        No sé si antes se salía "a manadas", lo que sí sé es que el que salía tenía ciertas opciones de retornar, que la crisis y los recortes cercenaron. Así pues, insisto, Esperanza (o Alberto, o Antonio, o Bea, o María... estos sí, nombres reales), no está fuera porque quieran. Están fuera porque no tienen más opción.

        En cuanto al problema de la endogamia, siento mucho no poder estar de acuerdo con usted. Este problema no se resuelve haciendo que las universidades "compiten por atraer a los estudiantes y hacer mejor ciencia". Lo que hay que romper son las relaciones de poder y sumisión todavía existentes. Y ojo, que estas relaciones (tan sectarias y endogámicas) pueden llegar a ser particularmente eficientes en hacer "atraer [...] estudiantes y hacer mejor ciencia".

        La endogamia (el problema del que forma parte) desaparecerá cuando los catedráticos no puedan decidir el futuro de los estudiantes; cuando el acceso a los recursos sea igual para todos, y no dependa de la voluntad del IP que el becario acceda, o no, a los fondos para ir a congresos; cuando el orden de firma se corresponda SIEMPRE con la responsabilidad respecto a los contenidos del artículo; cuando...

        En definitiva, cuando hagamos desaparecer todas estas malas prácticas de la universidad encaminadas a mantener el poder de los IP y de los catedráticos, para que, llegado el momento, ellos puedan decidir si es tu turno (o no) de presentarte a una plaza.

        Lo que usted propone no es más que maquillaje si primero no resuelve estos problemas.

        Y para concluir, me alegra saber que usted no defiende la adopción de métodos empresariales para gestionar las universidades.

        Un cordial saludo

        • En las mejores universidades del mundo (me da igual el ranking que quiera coger) los profesores del departamento son los que escogen a los que van a ser profesores en el futuro. Y los que deciden después la permanencia. Como en España. ¿Por qué son las mejores? Porque compiten entre ellas por ser las mejores y en esto les va la vida y la reputación. Así que la evidencia dice (y yo he mostrado un paper empírico en mi entrada, no una "opinión") que la competencia mejora a las universidades. La burocracia, y las reglas administrativas, que si lo entiendo bien es lo que usted defiende, no va a hacer que vuelvan sus compañeros.

          En lo que sí estoy de acuerdo, porque lo hemos dicho aquí muchas veces, es que además hacen falta recursos, claro que sí.

          • Como usted bien sabe, hoy se escribe mucho. Aquí un botón, que sin ser para nada extremista (dudo que hayan leído a Pablo Fernández Liria), sí pone en cuestión algunos de los fundamentos en que ciertas reformas universitarias se asientan: http://link.springer.com/article/10.1007/s10734-012-9578-4.

            Aquí tiene otro, donde se concluye que "there are no direct influence of new selective incentives on the actual teaching performance", al tiempo que denuncian algunas consecuencias negativas no esperadas: http://link.springer.com/article/10.1007/s10734-011-9423-1

            Hay literatura de sobra, por tanto, para tenernos entretenidos todo el fin de semana si qusiéramos. Usted me proporciona una referencia, yo otra...

            En mis años en el Reino Unido no he conocido ni un sólo académico que estuviera interesado en ganar ninguna liga. Ni uno. Querían tener dinero para contratar a gente (su gente, formada en sus centros, además, una parte al menos). Querían tener dinero para organizar congresos, reuniones. Para investigar, claro. Incluso, algunos, para mejorar sus clases. Nadie hablaba de ganar ligas. Igual es que yo he conocido a académicos raros, puede ser. Tal vez por eso algunos de ellos eran de los más importantes en sus áreas.

            Sí había, eso es cierto, presiones desde la dirección de los centros. Ellos sí querían ganar esas ligas. Al principio me sorprendía, pero luego me explicaron: "tienen bonus". En cualquier caso, tendremos que ver cómo sobrevive el "mercado" de educación superior británico (más allá de Oxbridge o el Russell Group) al Brexit.

            ¿Qué defiendo yo? Cambiar las normas gremiales que todavía rigen en nuestra institución. Introducir criterios objetivos en los procesos de toma de decisiones. Privar al catedrático de turno de la capacidad de decidir, de forma unilateral e injustificada, sobre quién debe o no optar a una plaza y cuándo. Reglas iguales para todos. Procesos de selección y evaluación transparentes. Formas de contratación más flexibles, adaptadas al contexto europeo,... en fin, lo que viene a ser una institución pública que funcione de acuerdo con los principios de igualdad, mérito y capacidad. Tampoco creo que, a estas alturas del partido, sea mucho pedir.

            Como sea, me alegra saber que estamos de acuerdo en que hay que introducir cambios, aunque no en qué cambios sean.

            Un placer debatir con usted.

            • Lo que dicen estos dos artículos es que sustituir la confianza por "incentivos" muy cuantitativos es un error. No puedo estar más de acuerdo, porque de esto he hablado de ello en la entrada anterior
              http://nadaesgratis.es/cabrales/recomendacion-de-lectura-la-economia-moral-o-por-que-los-buenos-incentivos-no-son-un-sustituto-para-los-buenos-ciudadanos

              En lo que sigo sin estar de acuerdo, es en que la solución sea más burocracia, más tribunales y más ANECAs. Insisto, las universidades punteras tienen una regulación más laxa que la nuestra, pero les va bien porque quieren ser las primeras. Por el dinero, como esos conocidos suyos, que ya entiendo que sea triste. O por motivación intrínseca como la mayor parte de los que conozco yo. La cuestión es que no podemos seguir pensando que basta con cambiar la regulación y poner más habilitaciones, acreditaciones, acomodaciones, tribunales internos, externos, con tres de fuera, con cinco de fuera. Yo los he visto de todos los colores y no quiero que sus compañeros se hagan ilusiones, no va a funcionar. Si quieren volver, es mejor que alguien monte un sistema que haga importante ser los primeros.

  • Enhorabuena por el post.

    Con referencia al PS del profesor Cabrales y agradeciendo la mención a la consulta de la CNMC que es de gran ayuda para obtener mejores resultados.

    En principio, la CNMC puede comenzar un estudio sobre cualquier sector de la economía española.

    Jurídicamente habría base en el artículo 1 de la Ley 3/2013:

    http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2013-5940&tn=1&p=20150930&vd=#a1

    "2. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia tiene por objeto garantizar, preservar y promover el correcto funcionamiento, la transparencia y la existencia de una competencia efectiva en todos los mercados y sectores productivos, en beneficio de los consumidores y usuarios.

    3. A los efectos de lo establecido en el apartado anterior, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ejercerá sus funciones en todo el territorio español y en relación con todos los mercados o sectores económicos".

    También lo permite la independencia a la que legalmente obliga el artículo 3 de la Ley 3/2013:

    http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2013-5940&tn=1&p=20150930&vd=#a3

    "Artículo 3. Independencia funcional y relación con las entidades públicas y privadas.

    1. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia actuará, en el desarrollo de su actividad y para el cumplimiento de sus fines, con independencia de cualquier interés empresarial o comercial.

    2. En el desempeño de las funciones que le asigna la legislación, y sin perjuicio de la colaboración con otros órganos y de las facultades de dirección de la política general del Gobierno ejercidas a través de su capacidad normativa, ni el personal ni los miembros de los órganos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia podrán solicitar o aceptar instrucciones de ninguna entidad pública o privada."

    Y, más específicamente, las capacidades del artículo 5.1.h de esa misma Ley 3/2013.

    http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2013-5940&tn=1&p=20150930&vd=#a5

    "h) Promover y realizar estudios y trabajos de investigación en materia de competencia, así como informes generales sobre sectores económicos."

    No obstante, la decisión de la CNMC de iniciar un estudio no es jurídica, es siempre económica.

    i) La Universidad, como mercado de varios lados, con profesores y alumnos, configura probablemente la primera plataforma de creación de K humano. Docencia e investigación generan dinámicas competitivas y regulatorias, relaciones con la sociedad, las empresas instaladas y la innovación/startups, fundamentales para la capacidad de la economía para competir en todos los mercados, la movilidad social, la creación de élites, afrontar la digitalización, incrementar la productividad y, en definitiva, aumentar los salarios reales.

    ii) Los instrumentos de promoción de la competencia son aplicables también a las universidades desde la óptica de la regulación económica eficiente y la mejora del nivel de competencia: detección de fallos de mercado subyacentes (externalidades, bien público, información asimétrica...)--> conexión de éstos con razones de imperioso interés general --> análisis económico y jurídico de las barreras de acceso y de ejercicio implantadas por la normativa --> escrutinio de dichas reglas desde los principios de necesidad (conexión causal) y proporcionalidad (mínima distorsión competitiva) --> Conclusiones y recomendaciones para favorecer la libertad de elegir que menciona Juan.

    Como opinión personal, la autoridad de competencia se configura en distintos países, cada vez más, como una institución "relacionada con el artículo 38 de la Constitución" (en referencia a la normativa española). Un organismo técnico, independiente, con un mandato limitado y especializado en promover la productividad. Ex ante y ex post, de forma coactiva/cuasicoactiva (enforcement TFUE 101/102, legitimación activa) y no coactiva (informes, estudios, guías)

    Esta entrada de Gerard Llobet en NeG, y la referencia a Armstrong, Cowan y Vickers (1994) fue especialmente iluminadora, EMHO:

    http://nadaesgratis.es/gerard-llobet/organismos-reguladores-y-autoridades-de-competencia-mezclar-o-agitar

    (Otras también fueron leídas con mucho cuidado 😉

    http://nadaesgratis.es/gerard-llobet/analisis-neg-de-programas-electorales-competencia-y-regulacion-i-un-paso-adelante-y-varios-hacia-atras

    http://nadaesgratis.es/gerard-llobet/analisis-neg-de-programas-electorales-competencia-y-regulacion-ii )

    En el caso de las universidades/educación, la innovación de analizar el sector desde la Autoridad de Competencia y Regulación tiene precedentes más antiguos (CNC IPN Ley Orgánica Educación). También cuenta con incursiones recientes (el plan de actuación de la CNMC y la aplicación del artículo 27 de Ley de garantía de unidad de mercado en el sector universitario).

    Por último, también se cuenta con precedentes en autoridades de otros países, a día de hoy, miembros de la UE:

    https://www.gov.uk/cma-cases/higher-education-sector-call-for-information

    https://www.gov.uk/cma-cases/fairness-of-universities-terms-and-conditions-for-students

    El estudio será complejo y son previsibles criticas similares a cuando se realizan sobre otros sectores como distribución de medicamentos, economía colaborativa/plataformas, medios propios, contratación pública, ITV, introducción de competencia en el sector postal, transporte ferroviario, etc. Creo que es obligación de la CNMC trabajar para minimizar el fundamento de las críticas conocidas que se producirán sin duda, e intentar que el resultado sea de utilidad.

    • Gracias por la respuesta. En realidad estaba intentando más bien provocar al ministerio de educación. Porque en ese ministerio dejan buenos informes en el cajón, y cuando hacen algo sobre universidades prefieren meterse con si los grados tienen 3 o 4 años, que dentro de todo es un problema menor.

      • Muy de acuerdo con usted en esta ocasión. La incapacidad de nuestros gobiernos para tomar decisiones de calado en el tema universitario (sea en la dirección que sea) es altamente preocupante.

  • Soy investigador un poco en la situación de Esperanza. Estuve 9 años fuera (Francia y Dinamarca), volví a España hace uno y medio y es probable que acabe yéndome dentro de un año o año y medio. Quiero decir que puedo ver el tema desde mi perspectiva personal, pero también como ciudadano de cómo quiero que funcione mi país y mi universidad.
    Desde ambos puntos de vista suscribo lo que dice la entrada palabra por palabra, como objetivo a medio plazo.
    A corto plazo, me parece como poco, utópico. No tengo claro que nuestras universidades sean tan excelentes como para conseguir que Espérance venga a trabajar a ellas. En esa transición, ¿no será mejor traer a Esperanza de vuelta? Al fin y al cabo, la política de RRHH de la ciencia en España siempre me pareció que se apoyaba en el apego de los investigadores al país más que en ofrecer buenas oportunidades 😉

    • Claro que será más fácil cuando cambie algo traer a un español que a alguien de otro país. Pero es importante mantenerse abierto. Tanto en la Carlos III como en la Pompeu Fabra cuando contratan se busca siempre al mejor que se pueda traer. Y como no tenemos condiciones totalmente competitivas al mercado internacional, con cierta frecuencia el que viene lo hace por motivos personales. Pero es importante para la misión de la universidad mantener el objetivo claro, también en el corto plazo. Y funciona. En economía, en el ranking internacional QS, la Pompeu Fabra está en el puesto 20 y la Carlos III en el 50.
      http://www.topuniversities.com/university-rankings/university-subject-rankings/2016/economics-econometrics#sorting=rank+region=+country=+faculty=+stars=false+search=

      • Bien, fíjese usted, que es aquí donde está el problema. En relación a Esperanza y a Podemos, que es de quién hablamos siempre: si se fija usted en su programa electoral, Podemos no se propone "traer a 10.000 investigadores de vuelta" (eso lo dice el PSOE). Lo que Podemos propone es doblar la inversión en programas de contratación de personal dependientes del Gobierno de España y aumentar la ratio alumno profesor en las universidades. Sin mencionar para nada la nacionalidad u origen de los que puedan presentarse a esas convocatorias.

        Tan sólo un programa, el Margarita Comas (con alcance limitado, temporal y económico), destinado a ofrecer la oportunidad a los que se fueron de que vuelvan. El resto de programas seguirán abiertos a cualquier ciudadano de la UE o con permiso de residencia. Como debe ser.

        Esto va unido, además, a una reforma profunda de la carrera académica (partiendo de la ley de la ciencia, viendo los fallos y resistencias de los últimos años), de los protocolos de contratación (quién decide, cómo, quién forma parte de los tribunales...), etc.

        Esperanza podrá así pensar si quiere intentar volver o si prefiere quedarse, una opción que, de momento, no tiene.

        Saludos

        • Como ya le contesto más arriba, no, las reglas y los tribunales no van a cambiar la ciencia. Las buenas universidades del mundo tienen menos reglas aún que las españolas para contratar. Pero lo hacen bien porque tienen una liga que ganar, y les importa hacerlo.

          Eso sí, me alegro mucho de que Podemos no apoye políticas xenófobas y que proponga aumentar la inversión en universidades, que falta hace.

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