Una narración de la crisis de la Zona del Euro

por Samuel Bentolila el 14/01/2016

KarlMarxEnglish"La Crisis de la Zona del Euro (ZE) empezó en mayo de 2010, pero falta mucho para que se acabe. Aunque recientemente han aparecido algunas señales positivas, el crecimiento y el paro en la ZE son lamentables y se espera que lo sigan siendo durante años". En tal caso, resulta necesario contar con una historia sobre qué factores han causado la crisis para saber qué hacer al respecto.

Veamos. Tras alcanzar un mínimo cíclico (suelo) a principios de 2013, según el Comité de Fechado Cíclico de la Zona del Euro, el PIB de esta zona ha crecido en los siguientes 9 trimestres a una tasa media del 2.7%. Es menos de la mitad del 5.7% observado en las recuperaciones habidas desde 1970. En 2015 la tasa media de paro en la ZE fue del 11%, solo un punto menor que en 2013. Para 2016 la Comisión Europea predice un crecimiento del PIB del 1.8% y una tasa de paro del 10.6%. No es un panorama muy alentador.

La frase inicial de la entrada se debe a un conjunto de prestigiosos economistas (entre ellos Olivier Blanchard, Paul de Grauwe o Chris Pissarides) agrupados en el proyecto "Rearrancar la Zona del Euro" y valida la creencia muy extendida en la sociedad española de que la recesión se habrá acabado pero la crisis no. Estos economistas argumentan que se requiere una narrativa consensuada sobre las causas de la crisis para poder acordar cómo salir de ella. La historia que proponen puede resumirse de la siguiente forma:

  • Hasta mediados de los años 90 había grandes diferencias en los tipos de interés que pagaban los países de la ZE por endeudarse, pero desde entonces convergieron en anticipación de la puesta en marcha de la moneda única. Como resultado, durante la primera década del euro (1999-2008), algunos países, que experimentaron grandes reducciones del coste de financiación, generaron grandes aumentos de su deuda, bien privada (España e Irlanda) bien pública (Grecia y Portugal).
  • El aumento del endeudamiento de los GIPS (por sus iniciales en inglés) fue financiado por Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia y Países Bajos (el núcleo).
  • Los GIPS dedicaron buena parte de esos préstamos a vivienda (España e Irlanda) y consumo público (Grecia y Portugal), actividades que no ayudan a generar exportaciones que permitan devolver los préstamos. Además, las entradas de capitales elevaron la demanda y fomentaron aumentos de salarios y precios, perjudicando aún más la competitividad exterior de estos países.
  • Los bancos de los países del núcleo compraron mucha deuda de los GIPS. Esto coadyuvó a que soluciones obvias, como la reestructuración de la deuda griega, se retrasaran mucho, pues habrían puesto inicialmente en apuros a esos bancos.

Las causas de la crisis

El factor desencadenante fue la parada súbita ("sudden stop") de los flujos de préstamos intra-ZE. Esta perturbación se convierte en una crisis por dos razones. Primero, el endeudamiento era demasiado grande para que cada país pudiera gestionarlo individualmente. Por ejemplo, Irlanda quebró al rescatar a sus bancos, y otros países, como España, también sufrieron el "bucle diabólico" que liga la percepción de insolvencia de los Estados a la de los bancos de sus países. Segundo, los gobiernos no pudieron responder a esta incapacidad de su país para seguir financiándose con medidas como instruir a su banco central para que comprara la deuda tóxica (ya no tenían banco central propio) o como depreciar su moneda (ya no tenían moneda propia).

Las causas que subyacen a los devastadores efectos de este factor desencadenante son de tres tipos:

  • Los fallos de política económica que permitieron que se acumularan los desequilibrios (el endeudamiento de los GIPS reflejado en el saldo acreedor del núcleo). No había mecanismos centralizados para controlar: (a) la deuda pública (no se creó una unión fiscal y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento no funcionó), (b) el exceso de endeudamiento bancario (la supervisión quedó en manos nacionales, sin mecanismos comunes de seguro de depósitos, de supervisión o de resolución bancaria) y (c) el endeudamiento intra-ZE.
  • La inexistencia de mecanismos de absorción de perturbaciones ("shocks"): a diferencia de lo que sucede dentro de cada país, no había mecanismos centralizados para canalizar préstamos entre países de la ZE (adrede: para evitar el "riesgo moral", es decir, para que los países no se endeudaran irresponsablemente); el único que funcionó al principio fue el de los préstamos entre bancos centrales (TARGET).
  • Fallos en la gestión de la crisis sobre la marcha: (a) Errores conceptuales que hicieron que los líderes de la ZE no comprendieran bien las consecuencias de sus acciones e inacciones: por ejemplo, las de obligar al sector privado a cargar con parte del coste de los impagos de la deuda. (b) Conflictos de intereses que obstaculizaron las acciones comunes: por ejemplo, los derivados de que los bancos de los países del núcleo hubieran invertido mucho en deuda de los GIPS o de dificultar que el Banco Central Europeo operara como prestamista de última instancia. (c) Procedimientos de toma de decisiones que llevaban a medidas parciales que mejoraban la situación a corto plazo pero la empeoraban a medio plazo: por ejemplo, el diseño inadecuado de los rescates que no evitó los aumentos de las primas de riesgo de los GIPS hasta niveles insostenibles.

No serán ideas nuevas para quienes hayan seguido las entradas de NeG desde 2009 (de Javier Andrés, Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano o Tano Santos, entre otros), pero sí es un resumen útil (y de solo 14 páginas).

Espero con interés las propuestas de este grupo sobre las medidas de política económica a adoptar a nivel europeo, ahora que la situación es de nuevo incierta, sin que se hayan reducido suficientemente los desequilibrios (no hay más que ver la tasa de paro española). Como señalan estos autores, al menos dos problemas graves lo exigen: una gran proporción de jóvenes van a pasar los años de formación más críticos de su vida laboral en paro y el malestar económico está alimentando puntos de vista extremistas y tendencias nacionalistas justo cuando Europa tiene que aunar esfuerzos para hacer frente a desafíos que van desde el aluvión migratorio hasta posibles nuevas crisis financieras.

Miguel Ángel enero 14, 2016 a las 08:33

Sin duda será interesante conocer esas conclusiones para identificar la causa y pensar como atacarla…..pero sin duda la falta de voluntad de integración y colaboración seguirá siendo el gran lastre (Nada que añadir sobre “los refugiados” y la falta de coherencia: grandes intenciones, escassisimos hechos)

Comparto que lo peor de empezar un camino de unión y coperación es la falta de decisión y empuje a mitad del camino. Porque cualquier incombeniente es suficiente para facilitar (con razón) la tarea de los críticos (involucionistas o no)

O esta Europa apuesta de forma decidida por un proceso de evolución acelerado (sin precipitaciones, pero mejor cometiendo errores por exceso) o simplemente los críticos terminaran por poner el freno y los desilusionados simplemente asumiremos (empiezo a sentirme un poco así) que quizá tengan cierta razón. No creo que quede mucho margen para que la paralisis consiga terminar con las ilusiones de muchos, me temo.

Espero que no, porque prometia mucho y bueno….

Antonio enero 14, 2016 a las 09:13

Al menos en España, la explicación a la intensidad de la crisis actual hay que buscarla en la muy mala asignación de recursos producto de las políticas públicas durante las últimas décadas. Las voluntad de primar la creación de empleo sobre la productividad o sostenibilidad del mismo, a través del fomento de actividades intensivas en mano de obra, principalmente infraestructuras y vivienda, así como la subvención de sectores escasamente competitivos, ha causado un muy mal comportamiento de la Productividad Total de los Factores, y por lo tanto un crecimiento excesivamente dependiente de las transferencias de la UE, y del endeudamiento externo. Cuando eso desapareció, el tinglado se vino abajo. Como dice Warren Buffet, “cuando baja la marea se ve quien va desnudo”. Es un tema ya tratado en este blog, además.

Eso, y las tradicionales rigideces de nuestra economía, siempre muy mal parada en los índices de libertad económica, no es ya que expliquen el por qué de la crisis y su magnitud, sino que incluso hacen pensar con pasmo en cómo un país tan poco adaptado a las exigencias de la globalización y el cambio tecnológico ha logrado alcanzar los puestos de desarrollo en los que figuró hasta 2008.

http://nadaesgratis.es/admin/a-vueltas-con-la-productividad-en-espa%C3%B1a

José Cienfuegos enero 15, 2016 a las 14:20

La crisis, de deuda, arrancó con una crisis financiera importada y se agravó con la crisis de un sector, el inmobiliario, que había sido motor de crecimiento desde la primera legislatura de Aznar. Poner el foco exclusivamente en las políticas públicas, por tanto, no es justo y no se sostiene. Hay que recordar, lo hace la entrada, que la crisis fue de deuda y que, en el caso de España, fue privada.
También conviene recordar a aquel representante de la patronal que pidió, como excepción, la intervención del Estado para arreglar los desperfectos que el sistema había provocado, reconociendo la responsabilidad del sector privado en la crisis.
Se despilfarraron grandes recursos en infraestructuras innecesarias, pero no está de más subrayar que sus beneficiarios fueron empresas y políticos sin escrúpulos que, en muchos casos, alimentaron la corrupción que se generó en torno a esas obras. Importantes empresarios están siendo investigados por formar parte de un entramado, la corrupción, que tiene un elevado coste económico para el pais.
Otro asunto: el AVE. No es rentable, concluyó hace unos meses un estudio al que dió publicidad este Blog. Ya se sabía, no hacía falta el estudio. Pero se denunció cuando todo estaba realizado o en curso y era imposible pararlo por el coste político y los agravios comparativos (las dos Españas). Las presiones para lanzarlo no fueron pocas y la venta del producto machacona. El negocio ya se ha hecho. Nos toca pagarlo. Eso también forma parte de la crisis.

Antonio enero 15, 2016 a las 21:16

La sustitución del modelo basado en la inversión industrial por otro basado en infraestructuras y construcción data del primer gobierno González. La reconversión industrial había que hacerla, pero optar por el cemento y las subvenciones a los sectores ineficientes no era obligatorio. A partir de ahí, una economía así, la deuda y las ayudas que reciba las invertirá de forma muy poco eficiente, y será muy vulnerable a cualquier gran perturbación internacional. Además, hacer caso, o no, a los lobbys, también es una política pública. Exactamente igual que la bajada de los tipos de interés para estimular la economía.

En general, estoy de acuerdo con los ejemplos que expones. Con una puntualización. Los inversores, legal o ilegalmente, invierten allí donde encuentran mejores perspectivas. Perspectivas que en demasiadas ocasiones dependen de los estímulos o incentivos que las políticas públicas establecen. De igual forma que la responsabilidad de los errores de inversión está en el que no supo invertir bien, no es menos cierto que las políticas públicas son muy capaces de crear un marco y unas tendencias generales de inversión de las que es muy complicado abstraerse. Por eso en unos países el paro no subió del 10% durante la crisis, y aquí todavía estará bastante tiempo por encima del 20%.

José Cienfuegos enero 16, 2016 a las 21:31

El cemento como motor del crecimiento da un salto cualitativo con la ley del Suelo de Aznar, que convierte este pais en un gran solar. Entonces se relanzó la burbuja, que Alvarez Cascos interpretaba como una muestra de lo saneado del sector, cuando decía que el incremento de precios era consecuencia del aumento de la demanda. Y lo era, pero era inducida irresponsablemente por el sector financiero, particularmente el alemán, que necesitaba colocar sus excedentes. El PSOE siguió en esa ilusión. Miguel Sebastián lo reconoció explícitamente, pero demasiado tarde, porque ni siquiera estaban ya en el gobierno. Debimos pinchar la burbuja, dijo.
No hay lobys que actúan sometidos a normas, hay una clase empresarial que arrastra secuelas clientelares y que utiliza a una clase política fácilmente corrompible. En este sentido, ya se ha dicho por activa y pos pasiva, para que alguien se corrompa, tiene que haber un corruptor. Y aquí, a pesar de las limitaciones de nuestro sistema político y judicial, estamos viendo a empresarios de primer nivel pasar por el juzgado.
Finalmente, la integración en un espacio económico no homogéneo como el europeo, sin haber hecho los deberes antes, nos ha metido en un círculo perverso, entre la catástrofe y el caos, ha dicho algún economista crítico con la entrada. Las limitaciones del proyecto han multiplicado los efectos negativos de la crisis, entre ellos el desempleo que, efectivamente seguirá por años en niveles inasumibles, y encima con un empleo de muy baja calidad y mal pagado.

Antonio enero 18, 2016 a las 18:27

José Cienfuegos, sobre cuando empezó a esteblecerse el modelo que primaba la construcción, ya puse un enlace que lo ilustraba en el primer mensaje. Además, todos los ejemplos que utilizas, desde la facilidad para la corrupción, hasta la prematura entrada en el euro, lo son de políticas públicas inadecuadas que establecen un marco inapropiado para configurar una economía resistente a las crisis. Por lo que, a lo que se ve, parece que coincidimos.

Saludos.

Ubay enero 14, 2016 a las 11:39

A mí es que me mata que el país (o más bien la economía) que fue rescatado sin coste alguno eliminando todo el riesgo que habían contraído sus bancos y convirtiéndolo en deuda soberana incrementando la crisis en los países más sensibles sea el que más está torpedeando las medidas necesarias para encauzar esta situación.

Es que yo con esto del riesgo en los créditos no dejo de sorprenderme, siempre cuento el mismo caso, un conocido, con contrato de 3 meses de reponedor de supermercado, con 18 años, de un barrio humilde y de una familia que no tenía NADA obtuvo un crédito para un BMW serie 1. Que obviamente no pudo pagar, ¿es toda la culpa del chaval? ¿como es posible que no se reparta el riesgo ni a nivel particular ni a nivel país?

durruti77 enero 14, 2016 a las 16:59

Bueno, y menos mal que se compró un BMW, si se llega a comprar un Volkswagen…
Alemania es la fuerza hegemónica en esta UE, establa claro que no iban a ser sus bancos los que pagaran la fiesta.

Picasso enero 15, 2016 a las 13:01

Muy buen resumen. Gracias Samuel!

Los desiquilibrios en la balanza por cuenta corriente entre centro y periferia son el problema clave de la ZE. En procesos de unión monetária estos problemas se solucionan de 2 formas:

1. Una migración de personas (esencialmente jóvenes, en paro) de la periferia al centro. Es lo que ha ocurrido a lo largo de la historia en procesos de unión monetária. Siendo el último ejemplo de ello……..Alemania: entre 1991 y 2011 el 10% de la población del este emigró al oeste.

2. Reformas en la periferia de forma a atraer cantidades masivas de IED. Esta crea puestos de trabajo (con más altos niveles de productividad) y amplia la base exportadora. Así solucionando el problema histórico del deficit en la balanza por cuenta corriente de los países periféricos. Para que esto funcione la periferia de la ZE tiene que hacer reformas de forma a volverse un local atractivo para invertir. También aqui el este de Alemania post-reunificación es un bueno ejemplo: las regiones alrededor de Dresden y Leipzig han visto su población empezar a estabilizar hace 10 años, y en los últimos 5 años a aumentar, porque han hecho reformas y se han vuelto sitios atractivos para invertir. En resumen: perder capital humano o hacer reformas para atraer capital fisico y financiero? Este es el dilema que la periferia tienes que solucionar.

La opción 2 es claramente más atractiva que la 1. Para toda la gente. Centro de ZE incluído.
Y hay un país que nos muestra como atraer mucha IED: Irlanda. Let’s do some copy-paste, guys: http://cubismeconomics.blogspot.de/2013/05/fdi-is-it-really-that-difficult.html

Samuel Bentolila enero 15, 2016 a las 13:18

Picasso, en efecto, muchos problemas de los que sufrimos vienen de que la ZE no sea una unión monetaria que cumpla las condiciones que estableció Mundell en 1961 (aquí) en cuanto a movilidad del trabajo, flexibilidad de precios y salarios, y mecanismos de transferencia para responder a shocks asimétricos. La otra parte es la creación de las instituciones que una unión monetaria necesita para funcionar, aparte de un banco central, que solo con la crisis se han empezado a crear.

Javier Alvarez enero 17, 2016 a las 21:24

En el caso español (crisis de deuda privada) una institución como el Banco de España falló en sus tareas de supervisión. Permitir que el sistema bancario (especialmente las cajas de ahorro) se financiaran en el mercado mayorista para invertir en el ladrillo sin límite fue un fallo estrepitoso. El BdE tenía, creo, suficiente autoridad para limitarlo. Sabiendo que los funcionarios de la inspección alertaron ya desde 2003 (quizás antes?) del problema se puede concluir que fueron las cabezas políticas las que propiciaron ese fallo de las instituciones. Dicho esto, ¿por qué yo, simple ciudadano, debo pagar las consecuencias del fiasco y los bancos prestamistas del núcleo central han recuperado toda su inversión sin ningún tipo de penalización? ¿Donde ha quedado el moral hazard del que tanto se habla?

Pabloj enero 18, 2016 a las 20:05

Clave: la balanza de pagos y la posición de inversión internacional.
Durante mucho tiempo no se las hizo ni caso (bueno, la segunda es más reciente). Prueba de esto: ¿ Cuántas veces se nombra a la balanza de pagos en los debates políticos ? ¿ Cuántas medidas políticas se han tomado motivadas por la situación de dicha cuenta ? ¿? Muy muy pocas.
Y esto deriva de interpretaciones económicas…que si se equilibra sola, que si da más o menos igual en un área monetaria, etc… y, sí, cierto, se equilibra sola. Pero eso es como no preocuparse si un niño se cae de un balcón porque…ya llegará a una situación de equilibrio. Pues sí, pero…
Si no somos más competitivos (y eso no se arregla con mayores salarios sino que habrá mayores salarios si nos hacemos más competitivos) nos desangramos pagando rentas al exterior. Que los guiris inviertan más aquí no es tan saludable porque eso sale caro, no tenemos que esperar que nos inviertan sino vender, vender y vender.
Y sin proteccionismos: vender porque lo que hagamos lo valga.
Siempre he dicho lo mismo: hasta que la balanza no sea superavitaria por 4.000 millones medios al mes no salimos de la crisis; serán amagos de salida y poco más.

ruchio enero 18, 2016 a las 21:21

Problemas:
Política Monetaria no coordinada con política fiscal.
Barreras lingüísticas en los movimientos migratorios entre periferia y núcleo ZE.
Conflictos de interés Norte/Sur.
Etc

Soluciones:
A medio/Largo plazo, aumentar la integración política y cultural (Idioma…)
A corto plazo ni me atrevo…

Se han cerrado los comentarios de esta entrada.

Previous post:

Next post: