Las estadísticas pierden el paso

"El ritmo de cambio en la economía moderna es tan rápido que su medición es cada vez más difícil. A veces parece que estamos tratando de medir los viajes espaciales con una regla. La innovación y el cambio tecnológico, fuentes del progreso económico, están desafiando constantemente las estructuras estadísticas utilizadas para medir las variables económicas clave. El crecimiento exponencial de la potencia de cálculo y la digitalización de muchas actividades ya han alterado radicalmente la forma de vida de muchas personas, tanto en el trabajo como en el ocio. Y sin embargo, una nueva ola de tecnología punta está sin duda a la vuelta de la esquina con avances recientes en la ciencia de los materiales, la inteligencia artificial y la ingeniería genética."

En efecto, las estadísticas actuales miden progresivamente peor la actividad económica (pensemos en el valor de las transacciones en Airbnb, Uber o en el de innumerables aplicaciones que usamos con nuestros móviles, que no cuestan nada o casi nada). El PIB se mide cada vez peor y en el mundo laboral la diferencia entre trabajo y ocio es cada vez más difusa.

El Gobierno del Reino Unido está preocupado por estos crecientes errores de medición y ha encargado un estudio que evalúe las necesidades estadísticas actuales y futuras en el Reino Unido, así como la capacidad de la Oficina Nacional de Estadística (ONS) para satisfacerlas, a (Sir) Charles Bean, de la London School of Economics y, entre 2000 y 2014, del Banco de Inglaterra (¿por qué será que los ingleses emplean mucho más a menudo que nosotros a académicos prestigiosos en sus principales instituciones?).

El párrafo inicial proviene de una entrada de Charlie Bean en el blog Vox, en que resume algunos mensajes del informe provisional, recientemente publicado y de lectura recomendada. Y, a todo esto, ¿para cuándo un informe independiente para mejorar las estadísticas españolas? Uuuuh... el año que viene, si dios quiere.

Feliz año nuevo a todos los lectores de NeG.

Hay 8 comentarios
  • Feliz año. Da usted que pensar. ¿A lo mejor resulta un objetivo inalcanzable, sobre todo sí se pretende medir las repercusiones económicas de los conocimiento o los bienes compartidos y se deben conformar sólo con cuantificar estadísticamente el valor añadido? Pienso en blablacar, en los bancos de tiempo, incluso en las costumbres colaborativas de la buena vecindad tradicional ahora que llega la época para celebrar la matanza del gorrino.

  • Carlos, cito a Bean: "Dejando de servicios públicos a un lado, el PIB se calcula centrándose exclusivamente en las actividades llevadas a cabo en la economía de mercado y suponiendo que los precios del mercado reflejan los valores. Una característica clave de la prestación de muchos servicios basados en Internet es que, a pesar de que los costes fijos de desarrollo pueden ser altos, los costes marginales de su uso posterior son insignificantes. En estos mercados, si la entrada es libre, los precios tienden a cero. Esto a su vez ha obligado a los proveedores a financiar su negocio con la venta de espacios publicitarios, que no tienen un precio siempre proporcional al valor del servicio al consumidor. Los enfoques convencionales no necesariamente miden este tipo de actividad económica tan bien como lo hacen con los modelos más tradicionales de negocio."

    No creo que los estadísticos deban renunciar a medir bien la actividad económica porque ahora sea más difícil hacerlo. La razón es que lo que se pretende medir no es solo esa actividad sino el bienestar individual y social. Además hay muchas políticas que dependen del PIB medido. Lo oportuno, por tanto, es despertar a los institutos de estadística para que se esfuercen en mejorar su medición y el informe preliminar de C. Bean tiene varias propuestas, entre ellas usar mucho más los registros administrativos y no solo encuestas.

  • una entrada bien interesante, gracias Samuel.
    Los precios, las cantidades, las características de los servicios que compramos en el tiempo cambian y mucho y cuando uno lo intenta medir se encuentra con numerosos problemas, que afectan claramente a la calidad de lo que estamos midiendo. Pensar en servicios como la "banda ancha", hace poco se vendía sola, por unos 40 Euros/mes, ahora va con minutos de voz para bastantes tipos de llamadas, puede ir con algo de televisión, ah! y la banda ancha que ya no es lo que era: ahora la velocidad es muchísimo mayor, sin restricción de descargas...... todo a un solo precio global. Esto hace del seguimiento del precio ya solo de este servicio algo bastante complicado.
    Y las categorias de servicios, en base a CNA o CNAE (de mayor detalle)??? para comercio electrónico tenemos una sola subcategoría, pero electrónicamente se pueden comprar muchos bienes que ya están incluidos en otras subcategorías. Cómo hacemos?
    Los Institutos Nacionales de Estadística (INE) están bien posicionados para explotar, por vías diversas, open data/ big data, llegar a acuerdos con los que tienen de este tipo de microdatos, que tienen unas posibilidades inmensas y proporcionan en algunos casos mejores indicadores que los datos de tipo administrativo.
    Yo también voto por un estudio del tipo realizado en Reino Unido por Ch. Bean, para España.

    • Íñigo, las caídas de precios de los bienes y servicios asociados a los ordenadores, internet, etc. han sido enormes pero, como sabes, la metodología de índices de precios hedónicos, popularizada a principios de los años 60 por Zvi Griliches, nos permite hacer una medición mejor, valorando cada característica del bien por separado (Olympia Bover y Mario Izquierdo lo explicaban ya en 2001 aquí). Esto se ha aplicado a ordenadores, coches, casas, etc., y se podría aplicar a los móviles, la banda ancha y otros bienes y servicios a partir de listas de precios en internet (Samuel Hurtado lo hizo artesanalmente para los ordenadores ya en 2005, ver aquí). Tendría que haber más estudios de este tipo en España. El INE se supone que iba a aplicar el método hedónico para algunos bienes pero no me consta que lo haya hecho.

      Este proceso se ha acelerado, pero pienso que el reto es ahora distinto y de muchísima mayor magnitud, porque cada vez afecta a más bienes y servicios (The Economist hablaba de esto hace un año), y los institutos de estadística nacionales necesitan recoger el guante (¡ya!).

  • Creo que no es una cuestión de ¡ya¡ sino de que tengan sentido todos y cada uno de los datos. Me explico:
    Los datos se van generando según sean las valoraciones de los que compravenden y esas valoraciones requieren un fundamento. Si no tenemos (y hasta donde yo sé no lo tenemos) un fundamento sólido, esas valoraciones son incoherentes por no decir absurdas. Entonces, o les damos sentido a todos los datos a la vez o ninguno tendrá sentido.
    Y coger más datos sin sentido o cogerlos más rápidamente solo nos lleva a registrar más bobadas que antes. Y eso no creo que ayude. Por eso me aterroriza un big nonsense data.
    En otras palabras, no creo que se pueda desarrollar un modelo matemático coherente de una realidad incoherente.
    Casi me atrevo a decir que no tenemos que ir más deprisa sino más despacio, incluso retroceder. Retroceder hasta casi el principio, hasta cuando nos enseñaron a contar: desde ahí nos hemos perdido. Sic.

Los comentarios están cerrados.