El paro de los cabezas de familia y sus cónyuges

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Hace unos meses, cuando presentamos el libro Nada es Gratis, Ilan Brat, corresponsal del Wall Street Journal en Madrid, me preguntó por qué era tan alta la tasa de paro de las personas de referencia y sus cónyuges. A mí también me sorprendía ese dato, así que en algunos ratos libres me puse a indagarlo.

En 2011:2 (el dato más reciente entonces) la tasa de paro de las personas de referencia (lo que antes se llamaba cabezas de familia) era del 17% y la de los cónyuges del 17.4%, en promedio un 17.2%. Y, en efecto, es mucho más alta que en el último máximo cíclico del paro; en 1994:2 fue del 13.1%.

 

Me apresuro a aclarar que la definición del paro era entonces distinta y es difícil saber cuál habría sido esa tasa con la nueva definición. Por ejemplo, aplicándole la razón entre la tasa de paro agregada nueva y la vieja, en el primero de los cuatro trimestres en que contamos con las dos, 2001:1 (10.5/12.7=0.82), nos da una tasa de paro del 10.7% para las personas de referencia, lo que refuerza la idea de que esa tasa nunca había sido tan alta en las últimas décadas.

A partir de ahora me centraré en las cifas de las que llamaré "parejas de referencia" (PR), es decir, las medias ponderadas de personas de referencia y cónyuges, puesto que la diferencia de tasas de paro entre esos grupos es mínima. (Nota: en realidad esto también incluye a personas de referencia sin pareja.)

¿Cómo hemos llegado a alcanzar semejante tasa de paro de las PR? Mi primera sospecha, dada mi preocupación por sus efectos desestabilizadores, recayó en el empleo asalariado temporal. Pero me equivocaba. Resulta que, entre las PR, de 2007:2 a 2011:2 se destruyeron 489 mil empleos asalariados temporales netos, pero también se crearon 513 mil empleos asalariados indefinidos netos, por lo que la diferencia fue positiva en 24 mil empleos netos. El enigma se agravaba.

El siguiente paso consistió en descomponer las variaciones del empleo a partir de los datos individuales de la encuesta, luego elevados a poblacionales (doy las gracias a Brindusa Anghel, de Fedea, que hizo estos cálculos). El siguiente cuadro revela que los 24 mil empleos netos fueron el resultado de una destrucción masiva de empleos asalariados en el sector privado y una creación masiva en el sector público.

Aquí la cosa vuelve a complicarse. Resulta que en 2009 el INE se puso a investigar si los trabajadores independientes (agrupados en el cuadro con los empresarios sin asalariados) y aquellos en "otras situaciones", que esencialmente son ayudas familiares (personas que trabajan en empresas de sus parientes) y miembros de cooperativas, estaban bien clasificados o por el contrario tenían de facto una situación más parecida a la de los asalariados. Y tras su estudio, pasó 210 mil personas de esos grupos –152 mil trabajadores independientes y 58 mil en otras situaciones– a asalariados. O sea que parte de las reducciones de estos grupos serán en realidad de asalariados privados. No creo que pueda saberse exactamente cuántos, pues las preguntas en las que se basa la reclasificación sólo se tienen a partir de 2009.

(Entre nosotros, este sería un buen momento para apiadarse de los economistas laborales, que tenemos que lidiar con cambios metodológicos en la EPA cada 5 años o así.)

Por tanto, lo que indican los datos es que las PR vieron reducido su empleo principalmente por caídas del empleo privado, fundamentalmente asalariado pero también autónomo. Cuando vi que había 400 mil empleos públicos más me parecieron excesivos para una etapa de recesión, pero pensé que al menos darían mayor estabilidad a la renta de los hogares, a través de los ingresos laborales de las personas de referencia y sus cónyuges. Ahora ya no estoy tan seguro. La razón es que el empleo público está cayendo; en el último trimestre de 2011 se redujo en 84 mil empleos.

Por un lado, la cuarta parte de los empleos del sector público son temporales. Y ahora, a partir de la última reforma laboral, se pueden llevar a cabo despidos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, del personal laboral del sector público. La causas económicas se darán, por analogía con el sector privado, cuando haya una situación de insuficiencia presupuestaria sobrevenida y persistente, es decir, producida durante al menos tres trimestres consecutivos. Pienso que la reducción del déficit público es insoslayable y que esta nueva posibilidad contribuirá a elevar la eficiencia del sector público a medio plazo, tanto por la reducción de empleos posiblemente poco productivos (aunque esto es más difícil de medir en el sector público) como por la mayor productividad de los trabajadores que conserven su empleo. Pero tampoco se puede ignorar que, a corto plazo, el sector público va a contribuir por una nueva vía a la destrucción de empleo.

 

Hay 11 comentarios
  • Una pregunta: en una pareja de referencia, ¿quién es la persona de referencia y quién es el cónyuge?

    Gracias y un saludo.

    • Juan, esta categoría que he mal llamado "pareja de referencia" es una media ponderada de las variables (empleo, desempleo) para miembros de los hogares que sean personas de referencia (vivan en pareja o no) o cónyuges. En promedio, un 52.5% son mujeres y el resto hombres.

  • En principio parecería normal lo del crecimiento del empleo público en un periodo recesivo, pero yo creía que la masa del incremento de gasto público (a parte de subsidios) había sido a través del Plan E de Zapatero, y este fue un programa donde el empleo lo creaban las subcontratas, y encima en un sector con la actividad cayendo en picado. ¿No es posible saber qué organismos públicos fueron los responsables de ese crecimiento del empleo y qué tipo de labores se contrataron?

    • Francisco Gamba, pienso que a través de la EPA no puede saberse. Tendría que ser por la contabilidad del sector público.

  • La combinación de este sucinto artículo de Samuel y la referencia al libro de Jim-Yong-Kim traía por Quasimontoro es una curiosa coincidencia de un dato local y una percepción global.

    Un día sería bueno escuchar todo lo que los que se dedican a estudiar el empleo tienen en sus cabezas del mismo modo que Kim siente que una cita de Chomsky resulta oportuna (la del enlace de Quasimontoro).
    Ayer un enlace que ya no recuerdo mostraba a otra celebridad cuestionándose la utilidad o el objetivo de las métricas en vigor y no hace tanto que Niño-Becerra avisaba de la escasa fiabilidad de los datos oficiales mientras hoy Samuel nos recuerda de que en el 94 un parado tenía otra definición. Por cierto que esto ha sucedido en todo Occidente.

    Ya sólo falta que venga alguien, del FMI por ejemplo, a preguntarse si la propia materia, la economía, ha sido definada de modo teleológico clientelar o si sería posible hacerlo pensando en sus destinatarios, las personas. Menudo problema, habría que definir la persona. Hasta ahí podríamos llegar.
    Es decir, pasar de la escasez por diseño al la creación imperativa de abundancia o a caer en la cuenta de que muchas veces es el propio gestor el que genera la escasez de modo artificial porque según tu posición la escasez puede ser estupenda o un absurdo conceptual.

    Llevamos tiempo en en un ciclo largo en el que lo positivo es ver que muchas mentes cualificadas y sutiles comienzan a apuntar en nuevas direcciones y a hacerse preguntas embarazosas.
    Esto es bueno y necesario.

    Saludos

  • Hola Samuel.
    Hubo un cambio en la manera de recoger la persona de referencia en la EPA, que si no recuerdo mal se dio en 2005. Ese cambio dio lugar a que hubiera más mujeres y personas más jóvenes que antes apareciendo como personas de referencia (es decir, personas que normalmente tienen una probabilidad más elevada de estar en paro).
    Esto significaría que los datos sobre personas de referencia antes y después de ese cambio metodológico podrían no ser estrictamente comparables.
    Por otro lado, es posible que en los hogares de inmigrantes (que son ahora más que en la crisis de inicios de la década de los noventa) las personas de referencia tengan una mayor probabilidad de estar en paro. Al fin y al cabo sus tasas de empleo se han desplomado incluso para aquellos que están en la fase central de la vida laboral (los españoles nacidos en España en esa fase de la vida se han visto mucho menos afectados, al menos hasta ahora).
    Saludos

    • Miguel Ángel, gracias por la información. En efecto, se ha visto un aumento significativo de mujeres que aparecen como personas de referencia, pero habría que mirar qué parte es simplemente resultado del cambio metodológico y qué parte la tendencia natural de equiparación entre hombres y mujeres. O sea que la comparación con 1994 podría estar afectada. Un ejemplo más de la sufrida vida de los investigadores en economía laboral con los datos. Con respecto a los inmigrantes tienes razón, aunque tiendo a pensar que su peso en la población activa (14-15%) permitirá que lo que señalo se siga dando también en los nativos.

  • Mi percepción es que el sector público tendría que haber aguantado el tipo. Bajando salarios, sí, indudablemente, e incluso significativamente, pero haciendo el esfuerzo de mantener el mayor número de empleos posibles.

    Si se hubiera evitado la incertidumbre en el trabajador público, quizás la demanda interna no se hubiera hundido tanto. Podría ser una buena idea comparar Catalunya con Andalucía, en este sentido, o con el País Vasco con niveles de renta más similares.

  • El pais, lo sabeis bien, necesita un plan de choque, reformas a todos los niveles, con parches por aqui y por alli a salto de mata, no saldremos de la crisis.
    En vuestros informes esta bien claro:
    El país necesita una gran trasformación que implica actuar en múltiples frentes – muchos de ellos transversales y complejos - de forma paralela y urgente.
    http://www.fedea.net/100dias/informe_100dias.pdf
    Un programa de reformas estructurales, basadas en el éxito de otras experiencias de salida de crisis de otros países.

  • Samuel,

    Una consulta: es posible a través de alguna encuesta saber qué porcentaje aproximado de las familias están en situación en que las dos patas del hogar están desempleados (cuando corresponda a parejas), distribuidos de acuerdo a intervalos de edad, intervalos de renta del último salario ; industria del último trabajo y cantidad de hijos? (y ya puestos, también por CCAA...)
    En caso afirmativo, a través de qué encuesta?

    Gracias

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