El paro de larga duración ha vuelto. ¿Cómo podemos combatirlo?

ltu_ebookDe Samuel Bentolila y Marcel Jansen

Llevamos varios meses trabajando en la coordinación de un libro electrónico sobre el paro de larga duración. Se publicó ayer y estamos encantados de compartirlo con nuestros lectores de NeG. Reproducimos aquí la entrada aparecida ayer en VoxEU.org.

Los altos niveles de paro de larga duración representan una fuente de preocupación en toda Europa. La tasa de paro en la Unión Europea alcanzó su máximo en 2013 y ha venido cayendo desde entonces. Sin embargo, en 2015, 11 millones de parados ya llevaban buscando trabajo durante al menos un año. Esta cifra representa casi la mitad de todos los parados y el 4,5% de la población activa. La situación ha mejorado ligeramente en los últimos trimestres, pero con las actuales tasas de crecimiento económico es improbable que el problema del alto paro de larga duración (PLD) se resuelva pronto y de hecho podría empeorar si la tasa de crecimiento cae.

En el nuevo libro electrónico que hemos coordinado, titulado El paro de larga duración tras la Gran Recesión: Causas y remedios, nuestro objetivo es llegar a la raíz del problema e identificar posibles remedios. No es una sorpresa que los capítulos del libro muestren que la fuerte contracción de la demanda agregada es uno de los principales impulsores del aumento del PLD, pero tener instituciones del mercado de trabajo rígidas también desempeña un papel crucial. Esto apunta a la importancia de las reformas del mercado de trabajo y su impacto en los flujos laborales. Que haya grandes flujos es necesario para evitar una rápida acumulación de PLD, pero estos resultan ser mucho menos eficaces en los mercados laborales duales como el nuestro.

El libro electrónico también revisa la evidencia más reciente sobre el papel de las políticas activas de empleo (PAE). La activación temprana desempeña un papel preventivo y PAE bien diseñadas también pueden facilitar la reinserción de los parados de larga duración. Desafortunadamente, sin embargo, las PAE y los servicios públicos de empleo son particularmente débiles en los países más afectados por la crisis, como España. Por último, aunque el PLD está muy difundido en muchos países, hay algunos grupos, como los trabajadores de más edad y con bajos niveles de educación, que requieren atención especial.

El rebrote del paro de larga duración

En la Unión Europea (UE), la tasa de PLD −el número de trabajadores parados que llevan buscando trabajo un año o más, como porcentaje de la población activa− se duplicó entre 2008 y 2013, pasando del 2,6% al 5%, y la proporción de parados de larga duración en el paro total pasó de un tercio a la mitad. Si bien es un problema menos agudo en otras economías de la OCDE, el PLD aún constituye más de un tercio de los parados en la OCDE en su conjunto.

Otra característica notable de la última remontada del PLD es la gran diversidad de experiencias entre países observada durante la crisis. El gráfico 1 muestra las tasas de PLD de la mayoría de los países miembros de la OCDE en 2007 y 2015. Se observa un aumento pronunciado, de 3,5 puntos porcentuales (pp) o más, en cuatro de los países rescatados, España, Grecia, Irlanda y Portugal, y en Italia; lo que es muy alto comparado con el promedio de 1,6 pp en la UE y de 0,7 pp entre los países de la OCDE. Por el contrario, hubo un aumento relativamente modesto en la mayoría de los países anglosajones. Y en Alemania y en algunos otros países la tasa de PLD ha caído. Al mismo tiempo, la incidencia del PLD también varía enormemente entre diferentes grupos de trabajadores.

Gráfico 1 Tasa de paro de larga duración en los países de la OCDE, 2007 y 2015 (proporción de la población activa,%)

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Fuente: OECD.Stat (Estadísticas Anuales de Fuerza de Trabajo).

El PLD provoca un considerable estrés mental y material en las personas afectadas y sus familiares, y hay abundante evidencia de que la probabilidad de encontrar empleo de los parados tiende a caer con la duración del mismo. Por tanto, muchos parados de larga duración pueden encontrarse pronto en el margen del mercado de trabajo, con escasas opciones de volver a trabajar. A nivel agregado esta situación puede traducirse en bajas tasas de crecimiento y alto paro estructural.

¿Viejas preguntas, nuevas respuestas?

Abordar el PLD requiere comprender sus causas. Este tema fue objeto de intensos debates ya a finales de la década de 1980, cuando el PLD alcanzó los niveles máximos de la posguerra. Como en esa época, los economistas están de nuevo en desacuerdo sobre el grado en que las bajas probabilidades de encontrar empleo de los parados de larga duración se deben a la dependencia de la duración (según la cual las tasas de salida disminuyen a medida que aumenta la duración, debido a la depreciación de las habilidades, el menor esfuerzo de búsqueda de trabajo y otros factores) por oposición a la selección dinámica (según la cual la contratación selectiva, basada en características de los trabajadores no observables para los economistas, conduce a un deterioro de la calidad del conjunto de los parados).

Sin embargo, desde finales de los años ochenta, algunos mercados laborales europeos han experimentado cambios profundos. Por tanto, la Gran Recesión proporciona un banco de pruebas para comprobar si esas reformas han hecho que los mercados de trabajo sean menos escleróticos y más resistentes. Por último, la crisis ha interactuado con fuerzas mundiales de más largo plazo, como son el progreso tecnológico sesgado hacia la cualificación y las tareas y la globalización, que tienden a afectar más a algunos trabajadores, por lo general a los de mayor edad y a los menos cualificados, reduciendo así sus oportunidades de empleo.

Una perspectiva internacional

El libro electrónico contiene ocho ensayos sobre otros tantos países (de algunos de los mejores economistas laborales europeos, como Pierre Cahuc o Mike Elsby) y tres capítulos sobre cuestiones generales relativas al PLD (de economistas de reconocido prestigio y en algunos casos auténticas estrellas mundiales, como David Card o Larry Katz). Los estudios nacionales documentan las tendencias recientes y persiguen analizar la importancia de la estructura institucional en el aumento del PLD.

La elección de los países a estudiar pretende ofrecer una muestra de la casuística europea. El primer grupo, que incluye a España, Francia e Italia, es representativo de los países europeos con mercados laborales rígidos, siendo España también uno de los que fueron rescatados por la Unión Europea. En segundo lugar, Alemania y el Reino Unido son ejemplos de países que reformaron sus mercados laborales antes de la crisis. Seguidamente, Dinamarca y los Países Bajos cuentan con políticas activas del mercado de trabajo relativamente eficientes. Por último, Polonia representa a los países de Europa oriental que se unieron a la UE después de la caída del Muro de Berlín. La perspectiva internacional es útil porque nos permite aprender mucho sobre las causas fundamentales del PLD y sobre las mejores estrategias para combatirlo.

Principales determinantes del PLD y de la tasa de paro agregada

Hasta cierto punto, una tasa de PLD alta proviene de las mismas causas que una tasa de paro alta. La incidencia del PLD es alta en países que sufrieron grandes y persistentes perturbaciones (shocks) de demanda, pero su interacción con las instituciones laborales predominantes en cada país es crucial para entender la gran variación observada entre países.

Por ejemplo, en países como Francia, Italia o España, las perturbaciones de demanda interactuaron con instituciones laborales rígidas, tales como salarios mínimos altos (legales o negociados en los convenios colectivos), una alta protección del empleo indefinido junto con un fácil acceso a los contratos temporales −es decir, la dualidad− o generosas prestaciones por desempleo. Esta situación no solo condujo a altos niveles de paro sino también a una incidencia relativamente alta del PLD. Por el contrario, las reformas del mercado de trabajo emprendidas en Alemania antes de la crisis o las instituciones más flexibles del Reino Unido ayudan a explicar la menor incidencia del PLD en estos países. Esta evidencia apunta hacia el papel crucial desempeñado por unos flujos laborales relativamente altos. Estos parecen constituir una condición necesaria para evitar un gran aumento del PLD, pero no son suficientes, como lo atestigua la experiencia de los mercados laborales duales, que también presentan un alto grado de rotación.

Las principales víctimas

Si bien el PLD está muy extendido en muchos países, hay algunos grupos de población que son claramente más vulnerables que otros. Tener una edad madura es un factor de riesgo primordial en casi todos los países. Esto es llamativo en el caso de Países Bajos, donde la posición desfavorable de los trabajadores mayores persiste a pesar de las medidas ambiciosas que este país tomó para estimular una búsqueda activa por su parte y para hacer su empleo más atractivo para las empresas. El PLD es también un problema para los jóvenes en Francia y España, lo que posiblemente esté relacionado con la naturaleza dual de sus mercados de trabajo. Los trabajadores con baja educación también suelen ser más propensos a experimentar largos períodos de paro. Por otro lado, la incidencia del PLD no parece variar mucho ni con el género ni con la condición de inmigrante.

Impacto a largo plazo

Los estudios existentes sobre el cierre de establecimientos revelan que la destrucción de puestos de trabajo no solo provoca caídas persistentes de las tasas de empleo y de los salarios, sino que también afecta negativamente a la salud física y mental de los trabajadores. La acumulación de estos problemas dificulta progresivamente su reinserción.

Alemania es un buen ejemplo. Este país logró reducir la incidencia del PLD hasta 2011, pero desde entonces el proceso se ha estancado. Un análisis detallado del núcleo de parados de larga duración revela que a menudo se enfrentan a múltiples obstáculos para su reinserción, como son los problemas de salud, una deuda excesiva o necesidades de vivienda. En Reino Unido, ciertas reformas de sus políticas activas −como el Jobseeker's Allowance o el programa Restart− pueden ayudar a explicar por qué la acumulación del PLD durante la Gran Recesión fue mucho menor que en recesiones anteriores. A la vez, sin embargo, ha habido un aumento preocupante de la incapacidad laboral permanente y en otros países, como Estados Unidos, muchos trabajadores han pasado a la inactividad.

Estas experiencias indican que cualquier análisis del PLD debe basarse en una definición amplia que incluya la inactividad, la discapacidad y la dependencia a largo plazo de las prestaciones. En Alemania, las definiciones oficiales implican una subestimación de la tasa de PLD de alrededor de 10 pp. En el Reino Unido, la incapacidad laboral permanente supone más del doble que el número de parados de larga duración y se observa que reacciona a las condiciones económicas, rápidamente en las recesiones pero lentamente en las recuperaciones. Y en EEUU, la tasa de actividad laboral sigue siendo 3 pp inferior al nivel previo a la Gran Recesión.

Las políticas activas del mercado de trabajo pueden ayudar

Los altos y persistentes niveles de paro experimentados tras la Gran Recesión han reavivado el interés por el papel de las PAE y su eficacia en el caso de los parados de larga duración.

Las evaluaciones de su impacto más recientes indican que las PAE pueden ser herramientas eficaces para reinsertar a los parados de larga duración, incluso en el contexto de una profunda recesión. Se observa que los impactos medios de estos programas son mayores para los parados de larga duración que para otros grupos de trabajadores en todos los horizontes temporales. Además, se encuentra que los programas de formación y el empleo subvencionado en el sector privado tienen los mayores efectos a largo plazo sobre los resultados posteriores en términos de empleo. Estando en España, conviene destacar que los programas de empleo público suelen producir los peores efectos, incluso negativos.

No obstante, el diseño de las PAE es crucial. Deben adaptarse a las necesidades de cada individuo y es preferible actuar en una etapa temprana, antes de que los trabajadores entren en el PLD. Esto requiere contar con servicios públicos de empleo bien preparados, que sean capaces de identificar a aquellos trabajadores que presentan un mayor riesgo de convertirse en parados de larga duración y de diseñar planes de acción individuales eficaces. Dinamarca, con un fuerte énfasis en la activación temprana, es un buen ejemplo de país en que las PAE desempeñaron un papel preventivo, manteniendo la incidencia de PLD bajo control, a pesar de una pronunciada caída del PIB. Por el contrario, un país sumido en una crisis como España todavía necesita poner en marcha herramientas muy básicas para ofrecer una atención personalizada a los grupos más vulnerables.

Sin embargo, las estimaciones del impacto de las PAE varían enormemente de un estudio a otro y no se sabe bien cómo está relacionada esta variación con los detalles del diseño de los programas y con la selección de los participantes.

El crecimiento económico es vital

En última instancia, el éxito de cualquier política activa dependerá de nuestra capacidad para generar un crecimiento sostenido. El Consejo Europeo lanzó una recomendación en febrero de 2016 en la que instaba a los Estados miembros a prestar una atención personalizada a los parados de larga duración. Pero esta iniciativa no alcanzará sus objetivos a menos que las tasas de crecimiento aumenten considerablemente, lo cual seguramente no será posible sin una profunda revisión de la combinación de políticas macroeconómicas en Europa.

Una petición de más investigación y más experimentación con políticas

Además de un llamamiento a los responsables de la política económica, también nos gustaría hacer otro a los economistas laborales de toda Europa. En Estados Unidos, el aumento del PLD estimuló un intenso debate entre algunos de sus principales economistas laborales (véase, por ejemplo, Krueger et al., 2014). Por el contrario, en Europa hay muy poco trabajo académico reciente sobre las causas y los remedios del PLD, a pesar de que su incidencia es mucho más alta en Europa que en EEUU. La investigación en esta área está plagada de problemas de identificación, pero el valor social de una investigación aplicada de alta calidad, que ofrezca a las autoridades indicaciones claras para el diseño de políticas eficaces, es incalculable.

Esperamos que este libro electrónico pueda ayudar a estimular el progreso en este campo, al poner de relieve la necesidad de llevar a cabo más investigación en cuestiones como las siguientes: por qué los mercados laborales duales no conducen a una reducción del PLD, cuál es la mejor estrategia para reintegrar a los trabajadores maduros en el empleo, cómo reducir los flujos hacia la inactividad o la incapacidad laboral permanente, cómo dependen los efectos de las PAE de su diseño concreto, o cuál es el equilibrio adecuado entre subvenciones y sanciones ("zanahorias y palos").

Sin embargo, los responsables políticos no deben esconderse detrás de la ausencia de prescripciones precisas para el diseño de las PAE. El margen de mejora es especialmente grande en algunos de los países más afectados por la crisis, pero cada país necesitará adaptar sus políticas a sus propias necesidades y a su estructura institucional. En este proceso algunas de las opciones tomadas pueden resultar inadecuadas. Sin embargo, a nuestro juicio, el coste de la inacción podría ser mucho más alto que cualquier pérdida generada por aquellos programas que no produzcan los resultados deseados, siempre y cuando los países evalúen cuidadosamente el impacto de sus políticas.

Referencias

Bentolila, S. y M. Jansen (2016), Long-Term Unemployment After the Great Recession: Causes and Remedies, CEPR Press.

Krueger, A. B., J. Cramer y D. Cho
(2014), "Are the Long-Term Unemployed on the Margins of the Labor Market?", Brookings Papers on Economic Activity, Spring, 229-280.

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P.S. El libro puede descargarse gratis aquí. Para ello es necesario seguir un sencillo proceso de registro en el blog VoxEU.org, que esperamos no les desanime a hacerlo 🙂

Doctor en Economía por el MIT y profesor del CEMFI. Investigador Asociado de CEPR y CESifo. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Economía. Su investigación se centra en la economía laboral.

Hay 2 comentarios
  • Muchas gracias por la entrada. Siendo el paro el principal problema nacional que además cabe calificar casi de endémico, es difícil no estar de acuerdo con la necesidad de más investigación y más medidas para paliar esta lacra.
    En relación con el libro, ¿puede leerse con aprovechamiento por los no especialistas?

    • Kansky, no es un libro de carácter técnico. La idea es que cada capítulo sea muy parecido a una entrada de un blog (Vox, en este caso). Los capítulos son principalmente descriptivos, por lo que espero que sí pueda ser aprovechado por no especialistas, si no lo es entonces hemos fracasado. Si lo intentas y no se entiende, te devolveremos tu dinero 😉

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