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¿Cuánto empleo ha destruido la falta de crédito en España?

Crédito SNFDe Samuel Bentolila y Marcel Jansen

Es bien sabido que las empresas españolas sufren una sequía de crédito, que las obliga a reducir el empleo y a muchas a cerrar. Aunque es difícil medir el impacto de la falta de crédito, pues muchos otros factores afectan al empleo de las empresas --como las variaciones de la demanda de sus productos--, es posible hacerlo rigurosamente. Cuando se hace así, el resultado es demoledor: en el sector privado no financiero --excluyendo la construcción y sectores afines-- una estimación conservadora de ese efecto, entre 2006 y 2010, oscila entre el 18% y el 35% de la destrucción de empleo en las empresas que trabajaban principalmente con las entidades que más han restringido el crédito, las cajas de ahorros intervenidas.

El desplome de la financiación recibida por las empresas que muestra el gráfico de cabecera (solo para sociedades no financieras, fuente: Banco de España) hace pensar que los bancos no están dando crédito. Pero la conclusión no es inmediata, pues podría también suceder que hubiera menor demanda de crédito, dado que en las recesiones las empresas tienen menos oportunidades de negocio.

Sin embargo, hay suficientes razones para pensar que existe un importante componente de oferta en la caída del crédito, pues los bancos españoles se endeudaron mucho durante la expansión de 1995-2007 --para prestar a empresas y hogares--, experimentando a partir de 2008 grandes aumentos de sus tasas de mora, por lo que han tenido muchas dificultades para refinanciarse, además de haber tenido que recapitalizarse. La caída de la oferta de crédito parece clara a la vista de la significativa reducción del porcentaje de créditos solicitados que se conceden:

Tasas de aceptación

Nota: Los datos se refieren a solicitudes de empresas que no eran clientes del banco de referencia al solicitar el crédito, ver el Informe de Estabilidad Financiera de mayo de 2013.

De conceder el 40-50% de los créditos solicitados en 2002-2006, los bancos han pasado a conceder alrededor del 30%. Llama la atención el comportamiento de los bancos del Grupo 1, que son las entidades resultantes de las fusiones de las antiguas cajas de ahorros ahora controladas por el FROB, es decir BFA/Bankia, Catalunya Banc y NCG Banco, más el Banco de Valencia (ver esta entrada de Tano Santos y las demás que él y Luis Garicano han publicado sobre la crisis bancaria en este blog).

Estas cajas de ahorros, luego intervenidas, concedían hasta 2004 más crédito que las otras entidades, pasando luego a conceder mucho menos. Pero es que además su política crediticia en la expansión fue irresponsable, por la excesiva concentración de riesgos en el sector inmobiliario (construcción y promoción), que era en 2006 igual al 64% de su crédito total a empresas no financieras, frente al 34% en el resto de entidades. Por ello, al avanzar la crisis, experimentaron aumentos de las tasas de mora de sus clientes y necesidades de recapitalización mucho mayores que las demás entidades, recortando por ello más el crédito concedido.

Una hipótesis alternativa es que las empresas que pedían créditos a estas cajas tenían mejores proyectos de inversión en la expansión y pasaron a tener peores proyectos en la recesión. Por tanto, para estar seguros, es imprescindible analizar no solo a los bancos sino también a las empresas.

Este análisis lo hemos llevado a cabo en un trabajo reciente con dos coautores, Gabriel Jiménez y Sonia Ruano. Construimos una base de datos excepcionalmente rica, con más de 200 mil empresas, que incluye sus balances y cuentas de resultados y sus relaciones con las entidades de crédito que operaban en España, en particular todos los préstamos concedidos --y los solicitados a entidades con las que no trabajaban-- así como su historial de morosidad.

Como queremos estimar los efectos de la restricción de crédito sobre empresas que operen en sectores que no sean causantes de los problemas experimentados por los bancos, excluimos a todas las empresas de los sectores de construcción e inmobiliario, así como a las de otros sectores que vendían una proporción significativa de su producción a esos dos sectores.

Estimar efectos generales de las restricción de crédito es muy difícil, por la ausencia de un contrafactual (qué habría sucedido en otro caso). Por ello hacemos un ejercicio menos ambicioso: comparar las empresas que dependían en gran medida de cajas intervenidas y las demás empresas. En concreto, calculamos la diferencia en el cambio del empleo durante la crisis entre empresas en dos grupos:

Atribuimos entonces la diferencia en la evolución del empleo a las restricciones de crédito (para iniciados, se trata de “diferencias de diferencias”). Consideramos tanto el cambio del empleo en empresas que sobreviven como el empleo destruido en empresas que desaparecen.

El experimento ideal sería comparar dos empresas idénticas salvo que, por razones puramente aleatorias, una de ellas trabajaba mucho con cajas intervenidas en 2006 y la otra no lo hacía. Nuestra aproximación a este experimento ideal solo es válida bajo condiciones muy estrictas.

Un primer problema es que, de hecho, las empresas que se financiaban principalmente con cajas intervenidas no eran iguales a las demás sino algo peores, en términos tanto de su rentabilidad como de su situación financiera, así que al estimar tenemos en cuenta una larguísima lista de características de las empresas, para asegurarnos de que estamos comparando empresas muy similares.

Aplicando varios métodos de estimación obtenemos un resultado claro: las empresas que dependían mucho del crédito de las cajas de ahorros posteriormente intervenidas sufren una caída del empleo significativamente mayor que empresas similares que no dependían tanto de esas cajas, en una magnitud de entre 3 y 6 puntos porcentuales, lo que representa entre el 18% y el 35% de la destrucción de empleo en esas empresas entre 2006 y 2010. Aquí mostramos la evolución del empleo, tomando como referencia 2006, en la estimación más conservadora (la línea discontinua representa a las empresas dependientes de cajas intervenidas):

Evolución empleo

Los resultados son muy sólidos, en especial teniendo en cuenta que, por la riqueza de los datos, podemos hacer contrastes mucho más exigentes que los de estudios similares para EE.UU. Por ejemplo, un resultado novedoso es que las únicas empresas que no sufren más restricciones de crédito por trabajar con una caja de ahorros intervenida que con otros bancos son las que tenían créditos con una sola entidad. La razón es que las cajas intervenidas dieron un tratamiento mejor a estas empresas, quizá porque restringirles más el crédito supondría el golpe de gracia y entonces tampoco cobrarían.

Estos resultados van en la línea de los apuntados por Luis, provenientes de un trabajo suyo con Claudia Steinwender, en que miden la restricción crediticia a través de la nacionalidad de los propietarios, hallando que las empresas manufactureras de propiedad española reducen el empleo un 6% más que empresas extranjeras similares que operan en España.

Estas estimaciones permiten cuantificar rigurosamente los elevados costes de la mala gestión crediticia de las cajas que acabaron siendo intervenidas, que van más allá de los costes directos de la propia intervención, y establecen concluyentemente la necesidad de que las empresas españolas recuperen el acceso normal al crédito para que puedan volver a crear empleo.