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Combatir el pesimismo con la Ilustración

Trump, Brexit, Gran Recesión, ahogados en el Mediterráneo, guerra en Siria, cambio climático, desahucios, paro, salarios bajos, precariedad y mucho más. Resulta difícil ser optimista sobre el futuro de nuestro país o de la humanidad. Sin embargo, hay múltiples aspectos esenciales en los que el mundo ha mejorado mucho... gracias a la Ilustración.

Lo dice el psicólogo Steven Pinker (@sapinker), en su libro En defensa de la Ilustración, que acabo de leer (una gozada). Sostiene Pinker que la mayoría de la gente es demasiado pesimista, no es consciente de lo mucho que ha mejorado la humanidad en dimensiones esenciales y no maneja datos sobre la situación real del mundo. Sé que suena demasiado optimista, pero tiene fundamento factual, así que permítanme que por una vez no ejerza de científico lúgubre.

La médula del libro consiste en mostrar datos −y explicar por qué han cambiado­− en estas áreas: duración de la vida, salud, sustento, riqueza, medio ambiente, paz, seguridad, terrorismo, democracia, derechos civiles, conocimiento, calidad de vida, felicidad y amenazas existenciales. Buena parte de ellos provienen de la página web Our World in Data, de Max Roser, que usaré aquí. (Una alternativa: Gapminder, creada por el difunto Hans Rosling, autor de vistosas TED talks y un libro, Factfulness.)

No voy a hacer una reseña al uso (aquí hay muchas, aquí la de The Economist), sino que prefiero ilustrar las tesis de Pinker mostrando la evolución de algunas variables a nivel mundial y en varios países: ricos (Alemania, Estados Unidos y España), en desarrollo (China e India) y pobres (Egipto o Etiopía). En particular, es útil ver la situación relativa de nuestro país.

Vida

La esperanza de vida al nacer mundial ha subido de 46 años en 1950 a 71 en 2015; en España de 35 años en 1900 a 63 en 1950 y a 83 en 2015.

La tasa de niños nacidos vivos que mueren antes de cumplir 5 años ha bajado a nivel mundial del 22.5% en 1950 al 4.5% en 2015; en España, del 33% en 1900 al 9% en 1950 y al 0.3% en 2015. (Para otros aspectos de la salud en España, ver la entrada de Sergi Jiménez de ayer.)

Muerte

Las víctimas mortales de guerras que involucran al menos a un estado fueron 300 mil en 1946 y 87.500 en 2016 (la tasa pasa de 12.5 a 1.2 por cada cien mil habitantes).

La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes ha caído en España de 5.5 en 1900 a 0.7 en 2016. En Brasil ha subido de 4.15 en 1880 a 27 en 1990 y a 28.5 en 2016, pero Brasil es atípico, pues la tasa mundial ha caído de 6.4 a 5.3 por cien mil habitantes de 1990 a 2016.

Educación

La tasa de alfabetización mundial ha pasado del 21% en 1900 al 85% en 2010; en España del 30% en 1870 al 98% en 2015.

La media de años de escolaridad ha subido en España de 3 en 1900 a 4 en 1950 y a 11 en 2010. En Egipto, de 0.09 años en 1900 a 0.5 en 1950 y a 7 en 2010.

Renta y desigualdad

La tasa de población que vive en pobreza extrema (menos de 1.9 dólares al día) a nivel mundial ha caído del 42% en 1981 al 11% en 2013; en China del 88% al 2%.

El PIB real per cápita (en logaritmos en el gráfico, para mostrar diferencias proporcionales) se ha multiplicado por 6 entre 1913 y 2016; en India por 4, en España por 7, en China por 14 y en Brasil por 19.

La desigualdad de la renta ha caído a nivel mundial entre países pero ha aumentado dentro de los países (ver esta entrada de José Luis Ferreira). (Nota: según su autor, Martin Ravallion, en el gráfico se subestima el aumento dentro de los países; el caso español lo discutí aquí).

Medio ambiente

El número de vertidos de petróleo de barcos petroleros ha caído de 117 en 1974 a 5 en 2016.

Las emisiones de CO2 (en logaritmos en el gráfico) a nivel mundial han subido de 9 mil millones en 1959 a 36 mil millones en 2016; en España de 11 millones 1900 a 33 en 1950 y a 261 en 2016. No obstante, parecen haber tocado techo en Alemania en 1969, en Estados Unidos en 2005, en España en 2008 e incluso en China, en 2014. (Más información sobre medio ambiente en las entradas de Anxo Sánchez, por ejemplo esta.)

Felicidad

En la mayoría de países, y en todos los mostrados en el gráfico menos Estados Unidos, la tasa de personas que declaran ser bastante o muy felices ha subido. En los países del gráfico, salvo Etiopía, es superior al 80% en 2014. En España, donde ha caído desde 2009, es aún el 86%.

Y somos demasiado pesimistas: cuando se pregunta a los encuestados qué proporción de gente creen que declara ser bastante o muy feliz, siempre se quedan muy cortos (en España, el 40% frente al 86% real).

¿Y ahora qué?

Así que cada vez vivimos más años (y con mejor salud), sufrimos menos muertes violentas, tenemos un mayor nivel educativo, una renta más alta y mejor repartida a nivel mundial, y somos cada vez más felices. (Los datos mostrados suponen una minúscula parte de la enorme cantidad de información que aporta Pinker. En todo caso, si consideran más importantes otras variables u otros países, hay muchos más datos en la misma fuente.)

Pinker argumenta que esta mejora se ha debido a la aplicación de los principios de la Ilustración –Diderot, d'Holbach y compañía, ver el magnífico libro de Jonathan Israel sobre los ilustrados radicales, aquí en español–, actualizados al siglo XXI (lo que discute en la primera parte del libro).

Pinker advierte de que su visión optimista no significa que nos debamos cruzar de brazos. Al contrario, seguramente estemos en una encrucijada. Nos enfrentamos a problemas muy graves, como el cambio climático o el aumento de las desigualdades dentro de cada país, en especial la pobreza relativa. Pero echarnos en manos del populismo solo los agravará (Trump ya lo está haciendo). Para vencer ese oscurantismo, que pretende acabar con los grandes avances logrados y los que podríamos conseguir en el futuro, es mejor seguir poniendo en práctica el programa de la Ilustración actualizado. ¿Cómo? Según Pinker, mediante la razón, la ciencia y el humanismo. No se me ocurre una propuesta mejor.


Nota: Le dedico esta entrada a Andrés Almazán, quien me recomendó leer este libro.

P.S. He puesto en respuesta a 'antonio' un enlace a un gráfico que creo que vale la pena añadir aquí. El argumento de Pinker se basa en el crecimiento económico desencadenado por el desarrollo científico y tecnológico derivado de la Ilustración, empezando por la primera revolución industrial. Antes no hubo apenas crecimiento, es lo que se conoce como 'la trampa Malthusiana': si crece el PIB, crece la población pero no el PIB por habitante (simplificando). Para verlo, aquí está el PIB del Reino Unido desde 1270 (se podrían poner gráficos para otros países, con series más cortas):