Análisis NeG de Programas Electorales: Empleo. (III) Negociación colectiva

de Samuel Bentolila, J. Ignacio Conde-Ruiz y Marcel Jansen

En esta tercera y última entrada examinamos las propuestas de los partidos sobre negociación colectiva y salario mínimo.

La negociación colectiva es una pariente pobre en los programas electorales. Ciudadanos la ignora. El PP dice que mantendrá un modelo de relaciones laborales que ponga el acento en la flexibilidad interna, o sea insistir −sin concretar− en el patrón de la reforma de 2012.

El PSOE propone recuperar la fortaleza de la negociación colectiva como instrumento de igualdad y dice que, a este fin, serán las organizaciones y secciones sindicales las que la ejerzan. También propone que las medidas de flexibilidad interna que contenga el Estatuto de los Trabajadores sean acordadas con la representación de los trabajadores o, en caso de desacuerdo, solventadas mediante la mediación o el arbitraje.

Es más concreto el programa de Podemos, que propone una vuelta a la situación previa a la reforma laboral de 2010: preeminencia de los convenios sectoriales frente a los de empresa, prórroga automática de los convenios y modificación de las cláusulas de descuelgue. Aparte de esto propone reconocer el grupo empresarial como unidad de negociación y promover la jornada máxima de 35 horas semanales, con cómputo semanal y la compensación salarial del Estado por las reducciones de jornada. Esta última es una mala idea, que fue revocada de facto en Francia tras haberse puesto en práctica.

Como el PSOE dice textualmente, "Los y las socialistas derogaremos con carácter inmediato toda la reforma laboral del PP", es razonable pensar que restauraría el mismo tipo de regulación de la negociación colectiva previa, igual que Podemos. Es decir, que se echaría atrás de la prevalencia de los convenios de empresa frente a los de sector que introdujo en su reforma laboral de 2011, aunque incluyó una cláusula letal: que no existiera pacto en contrario en estos últimos. El PSOE también propone que sean los sindicatos y no los comités de empresa los que negocien los convenios de empresa. Es una clara recentralización e incluso un retroceso con respecto a la situación anterior a las reforma del propio PSOE en 2010.

Como dijimos aquí, nos parecía adecuada la dirección de la reforma laboral de 2012, salvo por la reducción unilateral del salario por parte del empresario, que es muy extrema. También cuestionamos el vacío legal causado por la ausencia de previsión de las condiciones prevalentes cuando termina la ultraactividad de un convenio expirado sin que exista un convenio de ámbito superior, asunto en que finalmente el Tribunal Supremo acabó enmendando la ley. Aquí convendría que algún partido apoyara modificar la contractualización de los convenios expirados, como defendimos aquí.

La regulación de la negociación colectiva previa a 2012 obstaculizaba mucho la respuesta de los salarios a la situación cíclica de la economía. Esa respuesta parece haber aumentado tras la reforma (ver este artículo de Mario Izquierdo y Sergio Puente, y estas entradas de NeG: uno y dos). Esto implica que cuando la economía vuelva a entrar en recesión, habrá mayor caída de los salarios y menor caída del empleo, algo deseable para que aumente menos el paro. Volver a la situación previa tendría un coste importante en términos de mayor paro.

Es cierto que la reforma ha coadyuvado al aumento de la desigualdad salarial, pero una parte de este es debida a la globalización y al progreso tecnológico (y debe compensarse con otras políticas) y otra parte requeriría un cambio en la regulación de la negociación que aumentara la representatividad de los agentes sociales, como expusimos aquí. También pensamos que se debería modificar la regulación de los descuelgues de los convenios a fin de facilitarlos en situaciones negativas en la empresa.

Sobre el salario mínimo, el PP y Ciudadanos no se pronuncian. En el caso de los segundos esto se debe a otra de sus propuestas estrella, el complemento salarial garantizado, que comentaron hace unos días Irma Clots y Libertad González en esta entrada, en que revisan las propuestas de apoyo a hogares con rentas bajas de los partidos.

El PSOE propone subir el salario para que alcance, al final de 2023, el 60% del salario medio neto. Esta propuesta no es fácil de cuantificar, pues dependería del salario y los tipos impositivos en cada momento futuro. Pero, dado el plazo largo fijado y que tiene un nivel de referencia relativo, es moderado, e incluso podría no suponer grandes cambios: el salario neto que corresponde a la fracción del 60% es de 1.255 euros mensuales, solo un 11% por encima del salario neto que da la Encuesta de Coste Laboral para 2014. No obstante, subir el salario mínimo no parece la mejor idea cuando el objetivo prioritario es reducir el paro.

Podemos propone algo mucho más radical: subir el salario mínimo a 800 euros al mes en 14 pagas al final de 2017 y a 950 euros al mes al final de 2019. Esto supone aumentos respectivamente del 24% en los primeros dos años y del 19% en los dos siguientes, algo que causaría un gran aumento del desempleo entre los trabajadores jóvenes y menos cualificados, por lo que es altamente indeseable.

Hay 1 comentarios
  • Ciudadanos hace muy bien en no pronunciarse, aunque creo que Rivera ha dicho de acabar con la reforma de convenios colectivos del PP. Al fin y al cabo, lo que mismamente vosotros proponéis, esa flexibilidad salarial para adaptarse a los ciclos económicos, y que tan bien sabe Garicano que para algo la ha defendido en este mismo blog, es bastante impopular.

    Tras leer el repaso que llevais haciendo a los programas, me mantengo en la idea que tenía antes, Podemos es un partido que tendría muy encuenta en algunos aspectos, pero con el programa económico tan cercano a ATTAC no me resulta nada atractivo. Mientras que lo contrario me ocurre con Ciudadanos. Mientras el PSOE se queda a medio camino, tirando a no cambiar mucho el status quo, y el PP como derecha ni extremadamente conservador ni liberal, y con más errores que aciertos en estos 4 años de gobierno.

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