¿Y si toca aquí?

Es probable que muchos de nosotros, en algún u otro momento, hayamos fantaseado con la posibilidad de que nos toque la lotería de navidad. Pero, ¿cuáles son en realidad las consecuencias de ganar el "Gordo"? La evidencia empírica muestra que no dejaríamos el trabajo pero quizás le dedicaríamos menos horas; probablemente compraríamos coche nuevo o incluso casa; podría afectar a nuestros planes de boda (negativamente) y también a nuestro voto (en favor del partido gobernante); y seríamos más felices, aunque no por mucho tiempo.

Uno de los trabajos más conocidos sobre lotería es el realizado por Imbens, Rubin y Sacerdote (2001), quienes entrevistaron a unos 500 ganadores de premios de distintas cuantías. Según su estudio, los ganadores de un premio similar al Gordo (€400.000) no abandonan su trabajo, aunque puede ser que reduzcan el número de horas que le dedican. Por otro lado, los premiados suelen ahorrar una parte considerable del premio, y dedican la mayoría del gasto a la adquisición de bienes de consumo duraderos, especialmente automóviles y casas. Aunque no todas las familias reaccionan igual. Hankins et al. (2009) analizan el impacto de los premios de lotería sobre la situación financiera de las familias con dificultades económicas. El resultado no es muy esperanzador: un premio de unos $100.000 (equivalente al segundo premio del sorteo de navidad) tiende a ser consumido y no evita que la familia acabe declarándose en bancarrota.

Ganar un premio de lotería en España tiene una ventaja de la que no pueden disfrutar los ganadores de lotería en otros países. Mientras que en España los ganadores tienen derecho al anonimato, en países como los Estados Unidos la identidad de los ganadores es pública. Esto hace que sufran el acoso de un ejército de sociólogos y economistas interesados en entender cómo reacciona el ser humano ante un aumento inesperado de su renta. En España no es posible observar la identidad de los ganadores y, por tanto, su comportamiento, pero sí que podemos fácilmente identificar la localidad ganadora. En las localidades agraciadas con el Gordo se observa un aumento significativo en las ventas de coches, pero no parece que aumente la actividad económica (Bagues y Esteve-Volart 2011). Por otro lado, el “Gordo” parece influir en los resultados electorales. Como ya explicáramos en una entrada anterior, en las localidades agraciadas tiende a aumentar el número de votos obtenidos por el partido gobernante.

Los premios de lotería también afectan a la salud de los ganadores, aunque su efecto parece variar en función de las características de los jugadores. Lindahl (2005) observa que en Suecia los premios de lotería tienen un efecto positivo sobre la salud, sobre todo cuando se reciben a una edad más temprana. Sin embargo, Apouey y Clark (2009) muestran que en Inglaterra los ganadores de premios de lotería tienden a dedicar una parte significativa del dinero ganado al consumo de cerveza, con el consiguiente impacto negativo para su salud.

¿Nos traerá el “Gordo” la felicidad? Los premios aumentan el nivel declarado de felicidad (Gardner y Oswald, 2006; Apouey y Clark, 2009) pero, según diversos trabajos, este efecto no es duradero (Brickmant et al., 1978; Kuhn et al., 2010). Economistas y psicólogos parecen coincidir en que una de las claves para prolongar la satisfacción obtenida consiste en aumentar muy paulatinamente el nivel de consumo. Es decir, es probable que el nivel de felicidad vuelva a su nivel habitual en cuanto el consumo se estabilice. Por otro lado, Hankins and Hoekstra (2010) estudian qué hay de cierto en el dicho según el cual “afortunado en el juego, desafortunado en el amor”. Su trabajo muestra que, aunque los premios de lotería no afectan a la probabilidad de que una pareja se separe, reducen la probabilidad de que una mujer soltera decida casarse. Los autores sugieren que esto se debe a que, aunque el premio hace más "atractiva" a la mujer como potencial pareja, su mejor situación económica hace disminuir su deseo de casarse.

Por último, como señaló Antonio Cabrales en una entrada de este blog, los estudios de lotería también nos enseñan que nuestra felicidad depende de nuestra renta, ¡y de la nuestro vecino! Esto se pone de manifiesto por ejemplo en el interesantísimo trabajo de Kuhn et al. (2010). Estos autores observan que los vecinos de los premiados, a pesar de no haber obtenido ningún premio, tienden a cambiar de coche y, también, a renovar el jardín y la fachada de su casa. Dado que probablemente no sea fácil mantener el ritmo de vida de unos vecinos más ricos que nosotros, quizás sea conveniente no rodearse de gente que tenga ingresos muy superiores a los nuestros. Es decir, si quieren asegurar su felicidad, deben intentar que su nivel de ingresos no sea inferior al de los miembros de su entorno. Y ya saben, ¡qué mejor manera de conseguirlo que compartiendo el mismo número de lotería de navidad!

Hay 68 comentarios
  • 400.000 € no es mucho pero para una persona de gustos económicos y bien invertido un 4,5% TAE da para sobrevivir en algunas regiones de España.

    Aquí se podría formar el eterno debate de si más vale vivir con muy poco y disfrutar del tiempo que nos ha regalado la vida o seguir trabajando para mantener un nivel de vida, pero eso es algo muy filosófico.

    • En el trabajo de Imbens et al. muestran que para un premio de esta cuantía la reducción en el número de horas trabajadas es bastante pequeño, excepto para aquellos ganadores que están próximos a la edad de jubilación.

    • Lo siento, pero por mucho que inviertas bien al 4,5% TAE, una vez que le restas la inflación y el impuesto sobre las rentas de capital, el tipo real después de impuestos es prácticamente nulo, por lo que no puedes vivir de los intereses y tendrás que comerte el capital. Lo digo por experiencia.

      • Los hay que estan tan "motivados" que invertirian dicho dinero en laboratorio, o centros de investigación, esto de meterlo en un banco es demasiado poco motivador.

  • Lo importante de los premios de la loteria no es que te toque, sino todo el tiempo que pasas soñando y disfrutando al pensar en lo que harías si te toca.

    Luego las probabilidades se imponen... 🙁

    • Tienes toda la razón JIB. Con el billete de lotería estamos comprando sueños. Este es un tema que creo que la teoría económica del comportamiento no ha sabido capturar bien.

      • Por eso yo compro mi décimo de Loteria de Navidad en Agosto. Por 20€ tengo 4 meses de ilusión 🙂

  • A fecha de hoy, mi primera pregunta sería más básica: ¿dejo el dinero del premio en el banco español? ¿en uno extranjero? ¿cash bajo el colchón?
    Y es que ya sería el colmo que me tocara la lotería justo el año en que no se sabe dónde guardar la pasta.

    • Claudio,

      Al menos resulta positivo ver que la gente no ha perdido la fe en la lotería de navidad. Parece ser que en alguna ocasión en el siglo XIX el gobierno decidió afrontar la crisis retrasando el reparto de premios de la lotería de navidad. En los tiempos actuales supondría un prestamo de 2,000 millones a cero interés.

  • Manuel,

    Al hilo de lo que propones, me gustaría plantearte un tema que me ronda desde hace días por la cabeza. Como bien dices, ante un premio en la lotería muchos de nosotros optaríamos por comprar un coche. De entrada eso es bueno para la economía, puesto que alimenta una cadena que va desde el comercial que hace la venta, el dueño del concesionario, el transportista, el fabricante, la industria auxiliar que ha colaborado en la fabricación, etc. Sin embargo, este beneficio no es el mismo si el coche está fabricado en nuestro país o en el extranjero.

    Mi pregunta es: A igualdad de precios (pongamos 40.000 euros), ¿qué parte de ese importe repercute en la economía nacional si el vehículo que compro es de fabricación nacional (p.ej. Audi Q3, fabricado en Martorell) o de importación (p.ej. Volvo XC60)? Hipotéticamente habría una tercera opción, todavía más favorable, de comprar un coche “de marca y fabricación española” pero entiendo que hoy por hoy no existe ya que los beneficios de SEAT acaban igualmente en Alemania...

    ¡Muchas gracias!

    Enric

    • Enric,

      Es un tema complejo. No sé qué parte exactamente de esos 40.000 euros se quedarían en España, quizás algún lector nos lo puede decir. Pero sí que creo que si todos los países consumieramos bienes locales, al final sería peor para todos.

  • No rodearte de gente más rica ... buen consejo. Alguien se lo tendría que haber advertido a Urdangarín.

  • yo estoy RADICALMENTE en contra de la lotería y los juegos de azar, y más aún si son públicos. de hecho, eliminaría la lotería nacional y las autonómicas, e impondría unos impuestos muy altos para las empresas privadas dedicadas a estas actividades

    • Albert,

      Con la lotería de navidad la hacienda pública ingresa unos mil millones de euros (un 0,1% de nuestro PIB). Creo que será difícil que el Estado español renuncie a esta fuente de ingresos. Por otro lado, con internet cada vez resulta más difícil gravar el juego privado.

      • La cuestión que a mí me parece más interesante no es tanto la viabilidad de la propuesta de Albert sino si esa propuesta es o no deseable, es decir, si el efecto neto de las loterías sobre el bienestar social es positivo. Manuel, ¿Existe una opinión consensuada al respecto? Gracias.

        • Javier,

          Buena pregunta. El componente adictivo del juego podría quizás justificar una potencial prohibición, dependería de cuanto valoremos la libertad individual. Pero yo diferenciaría entre los juegos de azar en general y la lotería de navidad. La lotería de navidad tiene un componente social muy importante. Según datos del CIS el 87% de los compradores comparte algún billete con familiares, compañeros de trabajo o amigos. Es decir, más que un tema de ludopatía es un juego social.

          • Gracias por tu respuesta, Manuel. Además de los factores que mencionas (adicción, libertad individual), los resultados del último trabajo que comentas sugieren que los premios de lotería crean una externalidad negativa sobre el entorno del agraciado. Precisamente compartir números lotería podría verse como un seguro frente a ese riesgo: Si no existiera la lotería, ¡no tendríamos que pagar la prima de ese seguro! Como siempre, un post interesante y estimulante.

          • Prohibir el juego porque una parte irrisoria de los participantes genere casos de ludopatía me parece fuera de lugar. Siempre habrá sujetos que hagan un mal uso de cualquier cosa y no por ello vamos prohibiendo todo.

            Además hay que tener claro que prohibir las loterías o apuestas no hacen que estas desaparezcan completamente. Aquí las mafias entrarían en juego (nunca mejor dicho) a recoger su parte del pastel. En ese caso quizá los jugadores ocasionales o sin problemas sí que desistan de jugar, pero un ludópata no lo va a hacer. Y aquí llegamos a una contradicción. Se prohíben las loterías para prevenir casos de ludopatía y lo que hacemos es que los ludópatas sigan jugando en un mercado ilegal con menores garantías y privando o dificultando a los demás de hacerlo coartando su libertad cuando no ocasionan ningún tipo de problema. Además hay que sumar el aumento de criminalidad, pérdida de impuestos, uso de recursos públicos para perseguirlo, etc. Es una mala medida lo mires como lo mires. Pasa un poco lo mismo que con el tema de las drogas.

    • A mi no me convencen los premios tan gordos, creo que seria mejor que los premios fuesen mas pequeños, mas repartidos.

      • Ramon,

        A las empresas internacionales que se dedican al negocio de las loterías les sorprende mucho el caso de la lotería de navidad, donde el primer premio (20.000 euros por euro jugado) es relativamente bajo comparado con las loterías de otros países. En general la "economics of lottery" sugiere que los jugadores se fijan más en la cuantía del primer premio que no en sus posibilidades de éxito, con lo que convendría poner un premio muy alto, aunque poco probable. La anomalía del sorteo de navidad creo que se explica por su carácter social.

        • Manuel, disculpas no me referia a la loteria, que es el tema del post, me referia a la primitiva.

    • Yo también estoy en contra de los juegos de azar, creo que lamentablemente tenemos una cultura en donde nos enorgullecemos de ganarnos un premio para no trabajar nunca más en la vida y nos provoca rechazo el trabajar más y mejor. Creo que distorsiona la realidad y crea incentivos perversos, muy unido con la idea religiosa del trabajo como un castigo.

  • Sería interesante ver el comportamiento de los ganadores este año.

    Si, como señalan muchos economistas, la presente crisis es más de balances del sector privado que de mera liquidez, los premios irían dedicados a sanear balances más que a aumentar el consumo. Por esta razón la presente crisis será mucho mas larga (a la japonesa) que las convencionales y, por esa misma razón, las inyecciones de liquidez al sector privado no aumentan sensiblemente ni el nivel de actividad ni el de los precios.

    Saludos.

    PS.

    Yo hace muchos años que no juego a nada. Nada que ver con consideraciones ético-morales. Simple cálculo de probabilidades y de costes de oportunidad

  • No sé que matemático dijo que la lotería era la condena para la gente que no sabía matemáticas 😉

    • Es cierto, en general jugar a la lotería solamente tendría sentido si somos amantes del riesgo. Pero el caso de la lotería de navidad es especial. Si nuestra utilidad depende de nuestra renta relativa (es decir, nuestra renta en relación a la renta de la gente de nuestro entorno), queremos asegurarnos de que no suceda que somos los únicos de nuestro network que no ha comprado el número premiado. Yo creo que esta es una de las claves del éxito de la lotería de navidad, junto con la importancia del "regret" (¿remordimientos?). En Holanda han copiado esta idea. Desde hace unos años tienen la llamada "lotería del código postal". Cada semana se anuncia en televisión el codigo postal ganador y ganan todos aquellos que viven en el código postal premiado y, además, han comprado un billete de lotería.

      • Aunque se tenga mucha aversión al riesgo es racional comprar un billete de lotería si la utilidad esperada (no la esperanza matemática del premio) supera el coste del billete. Mucha gente estaría dispuesta a comprar billetes de lotería de un céntimo que te permitieran con (mucha) suerte convertirte en millonario ,aunque la esperanza de retorno fuera solo de 0,5 céntimos.
        Puede ser una cuestión de comprar sueños, pero no necesariamente. La mente del comprador puede igualar un coste de un céntimo a cero, pero puede valorar por más la posibilidad de hacerse rico.
        Esto lo saben los gestores de las loterías que trabajan en el diseño de los premios y el valor de los billetes. No son necesariamente más exitosos los formatos con mayor esperanza de premio.

        • Fede,

          Corrígeme si me equivoco pero me parece que con tu ejemplo estás describiendo precisamente a un individuo amante del riesgo. Es decir, describes a una persona que prefiere una opción con menor rentabilidad esperada, pero con mayor riesgo.

          • Desde mi punto de vista, un amante del riesgo puro es una persona que entre dos activo de igual esperanza prefiere un activo con mayor variabilidad.
            En el caso al que me refiero el individuo podría preferir un menor riesgo pero para el la utilidad no crece linealmente con el pago.
            Recuerdo que salió en los periódicos el caso de una persona arruinada en bolsa que antes de ahorcarse gastó sus últimos recursos en billetes de lotería. En sus circunstancias, el coste real de los billetes era, para él, cero pero el valor que les otorgaba era superior, por lo que la compra podría ser racional aunque no fuera una persona amante del riesgo.

            • Pensándolo mejor, quizás tengas razón. Puede que la idea que intento expresar esté más ligada a que el nivel de aversión al riesgo no es una cuestión únicamente personal sino que también depende de la cuantía de la apuesta.

              • Fede,

                Exacto, eso es lo que yo también había pensado inicialmente al leer tu comentario. Quizás las preferencias varíen en función de la cantidad en cuestión.

  • ¿Què pasa si en vez de comprar un coche con el premio decido, por ejemplo, guardarme el dinero: pues que el banco donde lo guardara tendría 40.000€ más para prestar, favoreciendo la economía. ¿Y si decido invertirlo en un negocio? pues más de lo mismo, tambien favorezco la economía. Me ´vais a perdonar, pero los economistas teneis una auténtica obsesión por el consumo, en concreto por el consumo de bienes y no de servicios. Siempre que quereis alabar el consumo poneis ejemplos de consumo de bienes, pero el efecto sería el mismo o mejor si se consumen servicios. Acaso sería peor para la economía que me gastara los 40-000 en pagarle la universidad privada a mi sobrino. O que me decidiera por meterme en abogados para reclamar esos derechos abandonado por falta de recursos. ¿Y si me hago la cirugía estética o me abono de por vida en un gimnasio? . Seguro que todas estas opciones y otras similares tienen como mínimo la vientaja, frente al Volvo Xc 60 o al SEAT- VW, de que la mayor parte de la pasta se queda en el país.

    • Arturo,

      Lo siento, creo que no me he explicado bien. El articulo no pretende hacer un juicio normativo sobre como deberiamos gastarnos el dinero del premio. Unicamente se indica lo que hace la gente habitualmente.

  • Pero es que la Lotería de Navidad es especial, no solo porque el comprador refuerza su red social mediante el intercambio de números con los demás, es que gracias a ella se financia toda una larga serie de pequeñas organizaciones, deportivas, asistenciales, culturales, etc.
    Por eso yo que no juego a nada por cálculo de probabilidades, lo hago a esta Lotería, para mantener un sistema de financiación privada para mí interesante.
    Saludos.

  • puedes colaborar igualmente con esas entidades sin necesidad de jugar a la lotería

  • No se puede hablar de las loterías en España sin citar el artículo magistral de Roberto Garvia, profesor de la Carlos III, en American Journal of Sociology, ganador del premio al mejor artículo del año en la revista más prestigiosa de la disciplina: http://www.jstor.org/stable/10.1086/521847. También tienen su libro en castellano publicado con el CIS: Loterias. Un estudio desde la nueva sociologia economica. Madrid: CIS. 2008.

    • Ken,

      Mil gracias por tu comentario. Tienes razón, es un olvido imperdonable que intentaré corregir. El trabajo de Roberto Garvía es magnífico y es una constante fuente de inspiración para todos los que tenemos interés por este tema.

  • La loteria de Navidad y el comportamiento behavioral me sugiere algo: aquí se explica un experimento de comparación entre la first-price y una loteria equivalente que concluye, como tantos otros antes, que calculamos mal las probabilidades. Kahneman y Tversky lo tienen claro: cuando el premio esperado es grande y poco probable somos overconfident en nuestras posibilidades pero además en el caso de las loterias hay un aspecto añadido de coordinación porque como todos los demás cometen también el error, el resultado es que efectivamente el premio es grande, puesto que juegan y el bote crece.¡ Cuantas otras loterías fracasaron antes en el intento! El bote nunca llegó a ser lo bastante grande. ¿Alguien se acuerda de la quiniela taurina?

  • Vaya con esta entrada ha tocado usted a rebato y uno lo tiene muy bien pensado: Sí me cae un gran premio, no lo sabrá nunca nadie, ni la mujer siquiera, para el destino y uso de ese dinero, hasta el último euro tiene ya su ruta aprendida.

  • "Es probable que muchos de nosotros, en algún u otro momento, hayamos fantaseado con la posibilidad de que nos toque la lotería de navidad."
    ¿Solo probable? ¿Solo muchos de nosotros? ¿Solo en algún u otro momento?

    Según los estudios en ningún lugar pasa lo mismo, en unos se come mejor, en otros peor, etc. Yo tengo un amigo que casi se arruinó. Ya sé que es un tópico, pero es la realidad. Le tocaron 25 millones de las antiguas pesetas y terminó pidiendo un crédito de 5 millones para pagar todo lo que había comprado, gastado, repartido entre los hijos. Podríamos decir que no hay bien que por mal no venga, no obstante, celebremos que finalmente venga.

    Un saludo y que haya suerte, por lo menos a alguno de nosotros.

  • La loteria es una ilusión...comprar un numero es mas que suficiente, si tiene que tocar..y si no toca....aplicaremos la Sabiduría zen para la vidad cotidiana

    "La vida se manifiesta como se manifiesta. Nuestra demanda de que lo haga de manera distinta es lo que causa nuestro sufrimiento y el que infringimos a los demás. Exigimos vivir para siempre, sin ser capaces de apreciar la belleza de envejecer o de los ancianos. Exigimos que todo el mundo nos quiera (sea quien sea), no cometer errores, comer solo de lo mejor, permanecer bellos para siempre, conseguir todo aquello que consideramos merecer. Nos esforzamos todo lo posible por asegurar esas ilusiones, incluso arriesgando nuestras verdaderas vidas. Nos escondemos de la enfermedad, de la tragedia, de la vejez y la soledad, abandonando a aquellos que las experimentan. Rechazamos el pesar y la fealdad sin darnos cuenta que la fealdad y el pesar moran en nuestro interior. Y luego nos preguntamos por qué sufrimos, atrapados en una vida sin salidas"

    ¡ QUE PASÉIS UNAS FELIZ Navidad ! y un 2012 con mucha paciencia.
    tomado prestado de Tony Garcia

  • No sé si será una leyenda urbana, pero me contaron que una vez (la anécdota tendrá 20 años) decidieron basar la campaña publicitaria en documentar casos reales sobre cómo ganar el gordo había cambiado la vida de algunos "agraciados". Así que empezaron a tirar de hemerotecas y se encontraton con divorcios, ruinas, adicciones, muertos en deportivos, estafados, etc

    Anecdóticamente, unos señores mayores me contaron que a su padre les tocó el gordo como en los años 40 o 50, se les formó una cola delante de la casa con familiares, vecinos, enfermos, tullidos, niños... salió y dijo que no daba un duro a nadie porque le había tocado a él y porque no tendría para todos. Hoy la mitad del pueblo no se habla con la otra mitad.

    Mi sensación es que la llegada "brusca" de dinero no se suele digerir bien, es decir, cuando premio>>valor neto actual: malo, cuando premio~valor neto actual: bueno.

    Saludos

    Osezno_

    • Osezno_,

      En Estados Unidos es habitual que los premios de lotería se cobren de manera diferida. Por ejemplo, si te tocase un premio de 2 millones de dólares, cobrarías 100.000 dólares durante veinte años. Una ventaja de este sistema es que te fuerza a gastar el dinero de una manera gradual.

      • buen sistema....pero no se si el agraciado puede igualmente adelantarse mas dinero con el mismo aval del premio

  • Albert, los humanos necesitamos justificar nuestros actos, especialmente frente a los demás. Conozco algún cazador que sale al monte con su perro y escopeta y a duras penas trae alguna presa en algún momento. Oficialmente sale porque le gusta cazar, hablando con él, lo que le gusta es pasear por el monte y la caza es una disculpa "social". Dar dinero sin más, es visto como algo propio de ¿soñadores? darlo con la "disculpa social" del premio posible está plenamente justificado. Yo sigo ese principio del comportamiento humano.

  • Resultan curiosos los intentos de relacionar el dinero con conceptos como la libertad o la felicidad. Quienes han viajado a países pobres dónde la población tiene una economía de subsistencia, lo primero que les llama la atención es cuanto se ríen y lo poco estresados que están ¿no hay relación entre la risa y la felicidad, entre el estrés y la libertad?

    No sé, creo, es una opinión, que la búsqueda de la felicidad basado en todo aquello que puede conseguir el dinero es ilusiorio, no es real. Lo triste del asunto es que todos soñamos con que nos toque la lotería, con un golpe de suerte que nos permita vivir mejor, ignorando quizás que en ese concepto de "mejor" tiene una trampa: no importa cuanto tengamos, siempre querremos más. Y en ese anhelo está implícita la infelicidad.

    Y lo penoso del asunto, es que hemos hecho del juego de la lotería un asunto social (jugamos todos, el premio está muy repartido, y esas cosas) cuando es un acto de lo más individual: si yo gano, tú pierdes. Es la mejor definición del pensamiento liberal.

    Todo eso es la lotería.

    Disculpen que haya entrado en este blog así a bocajarro, nunca antes había intervenido puesto que no tengo gran cosa que aportar en un blog de economía, aunque a veces les leo, pero me apetecía ofrecer el apunte ya ningún otro comentarista lo ha hecho. Y no es asunto menor.

    • Elena,

      Muchísimas gracias por tu comentario. Enriquece mucho el blog intervenciones como la tuya, que provienen de otros ámbitos (la mayoría aquí somos economistas académicos, con las limitaciones que esto conlleva). Es cierto que los economistas necesitamos todavía reflexionar mucho sobre como conceptualizar y como medir la "felicidad" (o "utilidad" en la jerga económica). Seguramente en este campo tenemos mucho que aprender de otras disciplinas. En general los trabajos lo miden con preguntas del tipo "Have you recently been feeling reasonably happy, all things considered?". Puedes ver más preguntas de este estilo en la página 9 del artículo de Apouey y Clark (2009). Algo aprendemos con este tipo de trabajos. Por ejemplo, es interesante ver que la "satisfacción" de los ganadores dura más tiempo si intentan mejorar su nivel de vida poco a poco. Pero tienes razón que es una caracterización de la "felicidad" muy simplista. El reto pendiente es como avanzar en este tema, pero no parece fácil.

      • Lamento la tardanza en contestar pero en estas fechas ando un poco líada y hacerlo me lleva tiempo. Cierto que las aportaciones de otras disciplinas enriquecen cualquier estudio y debate pero creo que ha habido una confusión. Soy una lectora corriente . No soy especialista en nada. Me he limitado a expresar una opinión quizás un tanto superficial del asunto. Tiene razón al decir que resulta interesante comprobar cómo la satisfacción de los ganadores dura más tiempo si incrementan su nivel de vida poco a poco. En la misma línea de razonamiento la estabilidad laboral y un buen sistema de pensiones que garantice unos ingresos suficientes en la vejez, son cosas que reducen la incertidumbre y dan seguridad incrementando así la satisfacción personal. Esperemos que esos estudios se tengan en cuenta a la hora de acometer esas temidas reformas.
        Me siento un poco abrumada por el aluvión de respuestas que ha desencadenado una mera opinión pero con su permiso trataré de responder. No hacerlo me parecería una descortesía

  • ¿No fue Pascal el que dijo que "la lotería es la forma de sacar el dinero a los que no saben matemáticas"?

    • Y sin embargo, Javier, los matemáticos también juegan a la lotería. No siempre son los conocimientos teóricos los que nos llevan a tomar decisiones, sino las emociones. De hecho las decisiones más importantes en la vida las tomamos de esa manera. Imagine usted, por ejemplo, que para la elección de una pareja debamos analizar un montón de datos para determinar cúal es la que más nos conviene. Sería una tarea imposible. En esa línea son interesantes los trabajos de Kahneman y su “teoría de la perspectiva” que analiza la búsqueda o aversión del riesgo en las actividades económicas. Aunque supongo que ustedes conocen sus trabajos bastante mejor que yo.

  • Elena.
    Los que viajan por medio mundo y consiguen introducirse (casi imposible, diga lo que se diga) en la cultura, las costumbres, la gloria y las penas de gente muy diferente, descubren que no todo es dinero o riqueza, pero también lo necesaria que es. Luego, claro, hay las diferentes maneras de entender esa riqueza.
    Fue, creo, J.F. Kennedy quien dijo que no le importaba ser el menos rico en un mundo exclusivamente de ricos (una buena filosofía económica); pero hay quien piensa que ser rico significa tener más que el resto, lo que lleva a "robar" más que producir, o hacer que el vecino no prospere (alucinarías la cantidad que hay de esos).
    Lo primero que llama la atención en ciertos países, es lo felices que parecen ser, siempre y cuando no padezcan una enfermedad (yo he visto perder hasta la "casa" por intentar curar una diarrea mortal, que aquí sería anecdótica). Lo cierto es que lo serían de no ser por la información, ya que eso de pasar hambre, calamidades, perder hijos por una diarrea o suicidarse por no tener la posibilidad de mejorar una migraña, está al orden del día; pero no tendría mucha importancia, si no fuera porque el chiringo del poblado suele tener una tele con antena parabólica, y allí se enseña lo felices que somos viviendo casi cien años con una sonrisa de oreja a oreja, como los niños van a la escuela en autocar, como viene una ambulancia para curar un simple resfriado... (los anuncios de la CocaCola son terrorismo puro).
    Luego nos sorprendemos del por qué llegan en patera, jugándose el físico y lo que no les cuentan antes de subir en ella, por qué andan locos por jugar a nuestra lotería, pese que unos desaprensivos les cuentan que por ser extranjeros no podrán cobrarla; y por qué, ufanos, muestran a todo dios un papel del hospital, conforme les han hecho una "revisión" sin que les costara nada (malas lenguas dicen que por tener constancia de vivir aquí, pero nada más lejos de la realidad).

    • Pau, el continente africano tiene una extensión muchísimo mayor que Europa y una diversidad cultural muy superior a la de cualquier otro continente. Pensar en él o en países menos desarrollados como lugares dónde no hay más que miseria, hambre y pobreza es una visión un tanto reduccionista. También hay personas valientes, fuertes, honestas, generosas y sabias. Valores que hoy han entrado en decadencia en nuestro mundo rico y democrático. Hoy he leído en el blog de Gonzalo Panjul que en España, el 21% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y está en riesgo de exclusión social. Muchas de ellas también han perdido su casa y otras tantas lo harán pronto. Ignoro lo que opina Kennedy de todo esto pero sé lo que opinaba mi padre “no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita” que también es una buena filosofía económica.

      Pero en algo te doy la razón, hemos conseguido universalizar la televisión, pero no la sanidad, lo que no hace sino fomentar las desigualdades sociales, la insatisfacción, la exclusión y la infelicidad.

  • Elena, Pau:

    Es evidente que hemos de afinar más en las cuestiones de renta relativa y felicidad, pero creo que tampoco podemos poner la relatividad cultural como excusa para negar algunas regularidades universales: todos los humanos prefieren vivir más a vivir menos, comer bien a pasar hambre, sentirse seguros a sentirse amenazados, no perder con facilidad a sus seres queridos y no sufrir las inclemencias del tiempo (es decir, tener un buen cobijo). Sobre esto no se puede opinar: la evolución ha seleccionado en cada generación a quienes tenían estas características más desarrolladas, pues todas ellas llevan a una mayor supervivencia y perpetuación de la especie.

    Otro asunto muy distinto son los juegos internos de estatus, como llevar una cadena de oro más grande que la de tu vecino... ¡o la Lotería de Navidad! Pero sobre las necesidades básicas no hay duda razonable, y en el mundo desarrollado están mucho mejor cubiertas que en los países pobres.

    • No sabría responderte. Planteas demasiados interrogantes ¿vivir más a cualquier precio?¿qué es comer bien?¿qué nos hace sentirnos seguros y qué amenazados? ¿una cuenta corriente o el apoyo de nuestros semejantes? ¿Es rentable dedicar 10 o más años de trabajo sólo por disponer de un cobijo? ¿qué, cómo un cuando es aceptable perder a un ser querido? Al fin y al cabo todos vamos a morir. No creo que hallemos las repuestas en la evolución natural.

      Una de las diferencias entre ser humano y cualquier otro homínido está su capacidad de reflexión, esto es, pensar sobre lo ya pensado, y quizás merezca la pena repensar ese concepto de darwinismo social que aceptas como dogma de fe. Hasta dónde sabemos la evolución hizo al hombre bípedo, podía mirar más lejos pero sus movimientos eran más lentos; le dio manos prensiles, era más habilidoso en la construcción de herramientas pero ya no podía escaparse a los árboles; y le dio una mayor capacidad craneal, pero nuestras crías eran mucho más indefensas y vulnerables que las de cualquier otra especie. Si nuestros antepasados no se hubiesen protegido los unos a los otros creando lazos de amor y otras emociones o no hubiesen cooperado por su supervivencia hoy la humanidad no existiría.

      Los juegos de estatus, en cambio, sí son un vestigio de nuestra naturaleza animal. Nuestros primos, los primates, se organizan socialmente bajo una jerarquía social y no son pocos los intentos de arrebatar el liderazgo y cambiar de status.

      Ya ves, opino justo lo contrario. Y es que los hechos son los que son, pero interpretaciones de los hechos hay muchas.

      • Muchas gracias, Elena, por tus recientes intervenciones, que espero continúen en el futuro.

        Planteas un tema muy interesante cuando afirmas "Si nuestros antepasados no se hubiesen protegido los unos a los otros creando lazos de amor y otras emociones o no hubiesen cooperado por su supervivencia hoy la humanidad no existiría" .

        La historia de la vida, en realidad, es la historia del amor. Sin cooperación no hay progreso. O, como dice Martin Nowak

        "The two fundamental principles of evolution are mutation and natural selection. But evolution is constructive because of cooperation. New levels of organization evolve when the competing units on the lower level begin to cooperate. Cooperation allows specialization and thereby promotes biological diversity. Cooperation is the secret behind the open-endedness of the evolutionary process. Perhaps the most remarkable aspect of evolution is its ability to generate cooperation in a competitive world. Thus, we might add “natural cooperation” as a third fundamental principle of evolution beside mutation and natural selection."
        http://www.ped.fas.harvard.edu/people/faculty/publications_nowak/Nowak_Science06.pdf

        En este video expone sus ideas
        http://www.youtube.com/watch?v=i3plwTxdSO4

        Feliz Navidad

        • Te agradezco la intención y el enlace, Penny, lamentablemente no tengo el suficiente nivel de inglés como para entenderlo.

          Felices fiestas.

          • Elena, esta sería la traducción:

            Los dos principios fundamentales de la evolución son la mutación y la selección natural. Pero la evolución es constructiva por la existencia de cooperación. Cuando las unidades que compiten en un nivel inferior empiezan a cooperar evolucionan nuevos niveles de organización. La cooperación permite la especialización y, por lo tanto, promueve la diversidad biológica. La cooperación es el secreto detrás del carácter abierto del proceso evolutivo. Tal vez el aspecto más destacable de la evolución sea su capacidad para generar cooperación en un mundo competitivo. Por lo tanto, podríamos añadir "la cooperación natural" como un tercer principio fundamental de la evolución junto a la mutación y la selección natural.

            No he gugleado prácticamente nada de Nowak en español (aunque se presta bien a que le entreviste Punset). En este articulito hacen referencia a Nowak y explican por qué somos altruistas http://diario.latercera.com/2011/12/03/01/contenido/tendencias/26-92581-9-por-que-adherimos-a-las-campanas.shtml

            Felices fiestas

  • Y luego está el problema de las "mentiras estadísticas", porque la muestra no siempre presenta una cara interpretable, en este caso, habría que establecer que una mayor cantidad de sonrisas, cánticos y bailes responden a mayor felicidad y no mayor capacidad de exteriorizar sentimientos, por ejemplo. En el norte climático y geográfico, los sentimientos no se suelen exteriorizar tanto como en el sur, y no es cuestión de origen económico, lo es geográfico y antropológico, ¿hay mayor cantidad de felicidad allí donde más se exterioriza? ¿los introvertidos somos menos felices que los extrovertidos?
    Saludos.

    • DavidS

      Igual me equivoco, pero cuando se habla de "mentiras estadísticas", yo creo que la gente tiene en mente el problema de dar una interpretación causal a correlaciones entre dos variables observacionales (por ejemplo, la gente que duerme menos horas vive más años, pero esto no quiere decir que si a partir de mañana duermo una hora menos, aumentará mi esperanza de vida). Pero la evidencia que he descrito es muy distinta. Por ejemplo, lo que vemos es que en general la gente que juega una cantidad X a la lotería y gana un premio elevado declara (durante un par de años ) ser más feliz que los que que jugaron una cantidad X, pero no ganaron. Dado que ganar es una cuestión de suerte, podemos atribuir al premio las diferencias en los outcomes, en este caso en la "felicidad" declarada, con el significado que esto pueda tener.
      Como tú dices, este efecto observado podría ser heterogéneo (podría ser mayor en el sur), pero esto no invalida el resultado observado para el individuo medio.

      • Lo siento, Manuel Bages, he sido impreciso. Mi comentario era sobre el subdebate que había provocado Elena, con respecto a la felicidad en los paises atrasados (generalmente del sur). Lo que llamaba "mentiras estadísticas" se refería a una parte importante de los estudios estadísticos, aquella que implica la elección de la muestra y los factores que pueden ser representativos de la cualidad a estudiar. Mantengo que, las manifestaciones exteriores de supuesta felicidad pueden ser formas de interacción social más o menos explosivas, que no tienen porqué guardar relación con la característica a esturiar, la felicidad, sea lo que sea esa "cosa". Nada que ver con la introducción original sobre premios y resultados de los mismos.
        Saludos.

        • Sí, probablemente tengas razón, no es fácil interpretar las diferencias internacionales de "self-reported happiness".

  • Buenos días.

    Creo que Elena sublima un poco la alegría y el colorido de los niños y las mujeres de Mali. Es como ver jugar un partido playero a niños de a Rocinha en Ipanema o escuchar las risas de las monjitas universitarias de sor Verónica en Lerma.
    Te confunde un poco al principio pero luego caes en la cuenta de que nuestras constantes son bastante estables y que los seres humanos, afortunadamente, somos muy parecidos. Nos cambian las circunstancias y no tanto.
    El hecho es que no se ve un flujo migratorio desde Europa a Mali ni de USA a Europa. Más bien al revés y que en todas partes cuecen habas --lo que no está mal porque son muy buenas.

    Ahora bien, cuando Elena da en el clavo, creo, es al preguntar aquello de ¿Qué es comer bien?
    Ahí se me saltaron las lágrimas porque hemos llegado al punto de que nuestros hijos y nietos nunca podrán tener el recuerdo de los sabores de antaño. Eso sí que se ha ido para siempre. Porque, quien recuerda, sabe. Y llora.

    El jamón jamón perdido para siempre, la mantequilla hecha en casa con la nata de la leche ordeñada y hervida el día anterior, presentada en hoja de parra o en humilde berza. El solomillo de ternera a sesenta pesetas el kilo que nunca regresará ni veremos euros que puedan comprarla, los guisantes sólo en mayo, la naranja norteña de diciembre, aquella alcachofa de finales de abril en aranjuez, la pocha de Tolosa o las fabes del Grao con tocino de Santa Mª de Páramo o el pan de centeno de Lugo, la xouba viguesa y la pescadilla del largo de Guetaria. El percebe del acantilado de Cedeira o Llanes, la urta del Puerto de Santa Mª ¿Y la centolla de Villagarcía o el cabrito guisado del Barco de Ávila?

    Todo eso y más ha dejado de existir. Irrecuperable en aras de procesos industriales donde el amor era la norma, muerto a golpe de piensos y reglamentos comunitarios.
    Qué tristeza perder el recuerdo.

    Feliz Navidad!!

    • ¿Una lagrimita? Estoy llorando a moco tendido. Me has pillado con un filete de ternera en la sartén que se ha quedado del tamaño de un guisante. Y todavía hay quienes se juegan la vida por venir aquí. Se nos ha ido la olla.

      Feliz Navidad a todos.

  • He leído con interés el artículo de Novak traido por Penny. Leído y guardado, naturalmente. --Gracias Penny.

    En román paladino las 5 reglas se resumen en una: “Supervivencia genética reforzada a través de actos de Reciprocidad directa e indirecta, individuales, en grupo o en red”.
    Es decir una forma rebuscada de expresar el mensaje del nuevo testamento de forma un tanto degradada. "Love...pays". El amor es rentable.
    Novak me ha dejado tristón en plena tarde de Navidad. Y uno que creía que era mágico.
    Sus reglas explican el poder evolutivo de la cooperación, el intercambio sinérgico y niegan la magia del amor.
    Hace unos treinta años daban clase en Harvard algunos sociobiólogos que explicaban por qué el altruismo tenía un nicho en las sociedades enfrentadas. Hasta naciones en guerra dejan un espacio a la cooperación. Este nicho explicaba por qué en tribus donde era tradicional la competencia entre varones para conseguir esposas prometedoras los gays eran privilegiados como hechiceros o médicos. Hay una larga tradición que quiere eliminar la magia de nuestras vidas.
    Lo sorprendente es la forma como intentan demostrar dichas reglas recurriendo a teoría de juegos para validar reglas intuitivas que son universales y están a la vista de todos. Ilustra el enorme poso que el utilitarismo más simple ha dejado en nuestra cultura.
    Tanto en sociedades humanas como en relaciones entre diferentes especies la cooperación en determinadas circunstancia es un modo natural de actuar como lo es la ayuda solidaria al necesitado.
    Estas son cosas que nacemos sabiendo y que de alguna forma, al intentar demostrarlas matemáticamente (como al tratar de probar la existencia de Dios) da la sensación de que albergamos la secreta esperanza de su "falsabilidad".
    Este Novak…
    Felices fiestas.

    • Felices fiestas Manu

      Los enfoques multidisciplinares con frecuencia traen aire fresco y nos permiten entender mejor algunas cosas. En este sentido, puede que te interese el trabajo de Robert Frank: Sostiene que la teoría darwiniana de la evolución proporciona una buena descripción del funcionamiento de los mercados y de sus limitaciones. Mira esto http://www.pbs.org/newshour/bb/business/july-dec11/makingsense_11-18.html. (No he leído su libro, pero promete)

      PD No me gustaría deprimirte más en estas fechas, pero el amor romántico es cuestión de química. Helen Fischer http://www.helenfisher.com/

  • Mantengo nuestro carácter de ser vivo sin añadidos, y que nuestro comportamiento puede ser estudiado en términos biológicos, también el económico. Valga lo anterior como foto de mi carnet de identidad, pero una característica de la vida es la pluralidad de estrategias de adaptación, así, no todos los mamíferos (acotemos el terreno) colaboran, solo los que tienen determinado genéticamente su carácter social. ¿Alguien vió tigres colaborando, o si se prefiere algo más local, gatos monteses? A menos que lo de colaboración le demos un significado infinito, luego inabarcable. Explicar la evolución como colaboración es arriesgado, porque queda limitado a unas pocas especies, sin embargo alguna forma de competencia está presente en todos los casos.
    Saludos.

  • Hola Penny.

    He visto los enlaces y veo que nuestra especie tiene una capacidad de olvido que oscila entre proverbial y patológica. Gracias a ello Robert Frank está haciendo una carrera literaria diciendo las mismas cosas que decía Adam Smith pero aprovechando esa pasión tan extendida por distorsionarlas . Creo que hasta Samuelson tuvo que disculparse por escrito por atribuir algunas cosas al pobre Adam.
    Adam Smith, nunca dijo que el mercado lo arregla todo. Al contrario. Lo que dijo es que nuestro interés, a través de la cooperación sensata, del intercambio, es la forma de satisfacer las necesidades sociales. Robert Frank lo repite y se busca un poco de foco de los escenarios cambiando la paternidad de Smith a Darwin.

    Dos veces cita Smith lo de la Mano Invisible.
    Una en la Teoría de los Sentimientos Morales. (Libro IV, capítulo I).
    Otra en The Wealth of Nations, (también en el libro IV, capítulo II) y ninguna de ellas se refiere a la interesada falacia que se le atribuye a favor del dios mercado como puede comprobar cualquiera con estas obras imprescindibles a mano o, si no las tiene, recurriendo a mi email manuoquendo@yahoo.es porque esto no cabe en 350 palabras.
    La clave de la interesada distorsión puede estar en la segunda cita (La Riqueza de las Naciones) donde tras hablar de lo bueno que es invertir cerca en vez de lejos ataca ferozmente a los auténticos vividores a cuenta de los mercados: Los oligopolios. Como Nada Sale gratis estos se han tomado cumplida venganza y se han dedicado a calumniar a Adam Smith.
    Este asunto tiene más cera de la que arde porque los filósofos y sus ideas son importantes y algunos filósofos nunca interesaron al poder político-económico que, del mismo modo que contrató a Hegel para que "enseñase la filosofía que le gustaba al Kaiser", ha conseguido distorsionar los mensajes esenciales de las pocas luminarias que a la ciudadanía llana le han sido dadas.
    Es nuestro deber preservar su voz.
    Pero no es fácil.
    Saludos

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